Luna de Noviembre
Bum, bum, bum.
El sonido era tan extraño para Loki, la sensación que venía con aquellos latidos demasiado rápidos de una nueva vida abriéndose paso; en la pantalla holográfica se podía distinguir la figura apenas un poco más grande que un frijol del diminuto bebé formándose dentro del vientre de Jane. Era tan desconcertante como algo tan pequeño que todavía no hablaba, ni se movía, tenía la capacidad de hacer que la pálida habitación de hospital le pareciera tan luminosa. Llena de vida.
Jane parecía que no podía soportar tanta emoción, tantos nervios y felicidad junta que se había estado conteniendo por demasiado tiempo, ya que varias lágrimas ya empezaban a resbalar de sus ojos castaños, mientras su mano apretaba aún más el brazo de Loki. Él no se estaba quejando, no cuando la pantalla holográfica con la imagen tan nítida del pequeño bebé que vendría en camino y que podía ver a través del ultrasonido, era todo lo que parecía importar en ese momento de su vida. En ese mundo donde la vida ya podía ser creada de manera artificial.
—¡Felicidades! —exclamó finalmente la enfermera, retirando ya el transductor del estómago ligeramente hinchado de Jane—. Es un bebé muy saludable, para la próxima consulta podremos saber su sexo.
Jane casi se desplomó de alivio sobre la camilla al escuchar que su bebé se encontraba en perfecto estado, volteó a ver a Loki con una enorme sonrisa que él devolvió, un poco menos amplia pero todavía lo suficientemente genuina y relajada para tener el efecto de tranquilizar aún más a Jane. En cuanto salieron del enorme consultorio, la mujer sacó su celular para reproducir el video del ultrasonido que había estado grabando a hurtadillas durante la consulta.
—Gracias por venir hoy conmigo —dijo Jane, mientras abordaban uno de los elevadores.
—Está bien —Loki hizo un gesto desdeñoso con la mano mientras hablaba—. Thor tenía que salir de última hora a Los Ángeles y yo tengo mucho tiempo libre últimamente.
Jane simplemente asintió con una pequeña sonrisa que delataba su gratitud, no obstante, jamás apartó la mirada de curiosos ojos que parecían analizar silenciosamente a Loki, como si hubiera algo nuevo que antes no había estado allí. Cuando la mirada de Jane sobre su persona se volvió una cosa realmente insistente, Loki volteó a ver a la mujer con una ceja enarcada y una pregunta ya lista en la punta de su lengua.
—¿Qué? —le cuestionó con suavidad.
Jane ladeó ligeramente el cuello, pero al final se encogió de hombros cuando dijo:
—Es sólo que te ves bien, Loki —ella hizo una pequeña pausa pensativa para luego decir—, comienzas a ser el mismo que cuando Tony estaba alrededor.
Loki se tensó sólo un poco ante la observación de Jane, pero entonces, cualquier tipo de tensión desapareció de su cuerpo cuando pensó en que quizá, la chica podía tener razón en ello. Para bien o para mal, Anthony había comenzado a recordar y mientras estaban juntos parecía que los cinco años llenos de tortura nunca habían existido, era como si el dolor que presionaba constantemente en el pecho de Loki le diera tregua por esos preciados momentos; el mundo se reducía sólo a ellos y su pequeña felicidad prestada. Sobre todas las cosas, Loki se sentía más tranquilo ahora que el perdón y la salvación se le habían concedido.
Las pesadillas continuaban volviendo con regularidad para recordarle lo innegable, pero ahora tenía ese consuelo de que al terminar la semana, a él se le concedería una pequeña indulgencia, podría ver, hablar, abrazar y besar a Anthony como solía hacerlo antes de que todo cayera en picada. Valhalla seguía prosperando y expandiéndose por todo el mundo, Golden Apple seguía siendo un referente líder en tecnología. E incluso Stark Industries se seguía manteniendo como empresa líder en la fabricación de esa tecnología que se desarrollaba en las oficinas de Golden Apple. Además, un bebé venía en camino, así que Loki supuso que eran menos los motivos para seguir siendo tan gris.
—Estoy... mejorando —asintió luego de varios segundos de silencio.
—Thor me dijo que al fin has podido ver a Tony —Jane arrugó la frente, pareciendo realmente preocupada cuando preguntó suavemente—: ¿Él está... está bien?
Loki miró de reojo a la mujer por varios segundos, sabiendo que probablemente ella tendría curiosidad. No fue por mucho tiempo, pero Anthony y Jane habían sido amigos, incluso habían estado trabajando en una investigación sobre los agujeros de gusano y la posibilidad de los viajes entre realidades alternas. Era normal que ella quisiera saber sobre el amigo que había perdido de manera tan repentina.
—Se adaptó muy rápido a Valhalla, lo está haciendo muy bien —dijo Loki con una pequeña sonrisa delatora—. En realidad, él está bien.
Jane soltó un suspiro que ninguno de los dos sabía que estaba conteniendo y le dio otra sonrisa a Loki, aunque más pequeña y comprensiva.
—No me extraña, ambos construyeron Valhalla y cuando él ya no estuvo... te aseguraste de darle un buen lugar para descansar —la castaña palmeó el hombro de Loki, en un gesto que pretendía transmitir comprensión. Sin embargo, pronto volvió a poner una mueca angustiada cuando preguntó—: ¿Y tú estarás bien?
Las puertas del ascensor se abrieron cuando llegaron al sótano del hospital, en donde el automóvil inteligente de Jane ya los esperaba. Afortunadamente para Loki, no había necesidad de que él o Jane tomaran el volante, ya que desde hace algunos años los autos podían andar sin necesidad de un conductor. Después de lo que había sucedido hace cinco años, Loki nunca más quiso tocar el volante de un coche, simplemente debió ser irónico que un par de meses después de su accidente se anunciaran estos revolucionarios automoviles, que habían reducido notablemente la mortalidad por accidentes automovilísticos.
En cuanto ambos abordaron el coche inteligente, las puertas se cerraron, los cinturones de seguridad salieron disparados para rodear y asegurar sus cuerpos contra los asientos y el GPS se encendió para comenzar a trazar la ruta que seguiría hasta llegar a la casa de Thor y Jane. Finalmente el coche arrancó a una velocidad moderada, ya mostrando su destino en la pantalla holográfica frente a ellos.
—Tal vez algún día —exclamó de pronto, y cuando Jane le dio una mirada confundida, Loki explicó—, lo que preguntaste, sobre si estaré bien. Creo que tal vez algún día podré estarlo.
Jane sonrió, una cosita nostálgica, pero al mismo tiempo esperanzadora. Palmeó la mano de Loki y asintió, sus ojos castaños se dirigieron hacia la ventana del coche que mostraba un cielo parcialmente nublado y suspiró antes de murmurar:
—Ya es un gran paso dado.
Caminó por los amplios pasillos demasiado concurridos del piso treinta de Golden Apple, llevaba el pesado maletín con todo el equipo de trabajo de Fandral en una de sus manos y un café americano en la otra. El personal que trabajaba en ese piso lo observaba con ojos confundidos mientras se abría paso entre la gente, las oficinas y en general, el lugar.
Después de todo, no era muy común ver a un consultor pasearse por pasillos que no pertenecieran al piso cincuenta del edificio, en donde todos los altos mandos trabajaban. Cuando llegó al final del interminable pasillo del piso, se detuvo frente al enorme salón de paredes de vidrio en donde los creadores planeaban sus proyectos nuevos, el sonido de varias voces hablando al mismo tiempo y demasiado alto, lo suficiente para aturdir a cualquier persona que tuviera la desdicha de pasar por ese salón. Entre todos los desarrolladores que pululaban de un lugar a otro, pudo captar la cabellera rubia de Fandral dirigiendo a un equipo de trabajo en una de las mesas más alejadas.
Ni siquiera necesitó llamar la atención del hombre, porque este de inmediato reparó en su presencia fuera del salón y tan rápido como pudo se disculpó con su equipo para apresurarse en salir e ir al encuentro con Loki. Se abrió paso entre los demás desarrolladores que parecían absortos en sus propios proyectos, y entre las mesas de trabajo demasiado juntas y llenas de materiales de prueba o planos. Una vez que logró salir del caótico salón de Planeación y Organización, cerró la puerta de cristal detrás de sí y le dio una sonrisa casi tímida a Loki.
—Hola, Loki —saludó mientras se acercaba a una distancia prudente.
—Hola, Fandral —asintió a cambio el moreno, luego levantó un poco el maletín para entregárselo a Fandral—. Vine a darte tu equipo de trabajo, puedes corroborar que todo esté en orden.
—Está bien —exclamó Fandral al mismo tiempo que cogía el maletín, pero ni siquiera le dio una segunda mirada cuando se apresuró en hablar, antes de que Loki pudiera irse—. ¿Te fue de ayuda?
—Sí —respondió Loki, encogiéndose de hombros—. Supongo.
Fandral pestañeó, dividido entre hacer mas preguntas sobre el uso que le había dado Loki en esta semana que se había quedado con su equipo de trabajo, o simplemente dejar ir al hombre y hacer que el momento pasara de largo como otras tantas veces en las que Fandral había querido retener a Loki y tener una conversación más larga, quizá la oportunidad de insinuarse como un buen candidato para una cita, una nueva vida. Fandral pensaba a menudo que si se le daba una segunda oportunidad, él podría aliviar el constante dolor que atormentaba a Loki; había estado enamorado de él por años y parecía que jamás lograba hacer las cosas bien. Sin embargo, al último minuto se contuvo de hacer cualquier pregunta sobre la vida privada de Loki, sabiendo que eso no salía bien la mayoría del tiempo. Así que en su lugar, forzó una nueva sonrisa casual.
—Bien —dijo rápidamente para luego hacer una nueva pregunta—. ¿Tienes alguna sugerencia que quieras compartir?
Loki frunció el ceño y colocó una mueca pensativa mientras pensaba en el rendimiento que había tenido Vili mientras lo había ocupado. Lo había usado durante todo el día por casi cuatro días seguidos, con intervalos de descanso muy pequeños y en ningún momento presentó alguna falla sobresaliente, de hecho, ninguna falla en general, por lo que al final terminó negando con la cabeza.
—El proyecto va bien encaminado —admitió con sinceridad—. Creo que la única sugerencia sigue siendo la misma: trabajen en un microchip adherible. No es agradable tener una cosa pinchando tu cabeza todo el tiempo.
Fandral soltó una carcajada un tanto avergonzada.
—Es justo en lo que estamos trabajando ahora —hizo una pequeña pausa para señalar hacia el salón de Planeación, luego agregó—, en realidad, Valhalla vuelve a ser nuestra musa. Nos estamos basando en los primeros prototipos que hiciste para el microchip de Valhalla y poder hacer el nuestro. Supongo que debo agradecerte.
—El que diseñó los prototipos fue mi esposo, no yo —exclamó Loki a secas, haciendo que la sonrisa de Fandral se tornara en algo incómodo, por lo que rápidamente dijo—: Será mejor que me vaya.
Dio media vuelta, ya listo para alejarse, pero ni siquiera pudo dar un par de pasos lejos cuando escuchó que Fandral lo llamaba una última vez. Volteó sobre su hombro para mirar al hombre rubio, y este finalmente volvió a hablar.
—La invitación para que te unas a nuestro proyecto sigue en pie.
Loki consideró a Fandral por algunos momentos, pero simplemente se limitó en asentir y continuar con su camino.
Para Tony fue un poco extraño encontrar a Natasha en el jardín trasero del edificio, generalmente se quedaba en su propio apartamento, viendo el cielo desde su balcón y desmoronándose cada día un poco más mientras se mantenía alejada en su propio mundo. El humo blanco que expulsaba de su boca subía lentamente hasta desaparecer en algún punto de su ascenso, pero el aroma a tabaco no era tan fuerte como debería serlo, ni el humo tan espeso como él recordaba. Ella ni siquiera lo miró mientras se sentaba ahí, completamente desparramada sobre la vieja poltrona de madera barnizada y contemplaba en silencio los crisantemos que seguían luchando para no marchitarse.
El sol tocaba su cabello rojo, haciendo el efecto de que este podría prenderse en llamas en cualquier momento, había comenzado a crecer durante los meses que Tony llevaba viviendo en el Distrito cero, pero ahora nuevamente lo había cortado justo debajo de sus orejas. Se veía bien, Natasha en realidad era una mujer hermosa y parecía que todo el aire melancólico que la rodeaba, sólo realzaba más esa belleza fría tan suya. Mientras se acercaba hasta ella, se preguntó fugazmente cómo alguien así había terminado en un lugar como este. No que Valhalla fuera algo terrible, pero aún así... no era la vida real, y tampoco era lo que ella deseaba.
—Es extraño verte aquí —dijo Tony una vez que tomó asiento a lado de Natasha—. Ya sabes... te pasas la vida mirando el cielo desde tu balcón.
—No hace mucha diferencia —se quitó el cigarro de entre los labios y lo aplastó contra el reposabrazos metálico de la poltrona, al mismo tiempo que se sentaba con la espalda un poco más erguida—. Para siempre es bastante tiempo, creo.
—No puede ser tan malo —Tony suspiró.
Natasha lo miró por el rabillo de su ojo por demasiado tiempo como para que pudiera ser educado, el viento mecía suavemente su cabello y arrastraba las hojas secas de los árboles que nunca podrían renacer para la primavera, ni se les permitía morir de manera adecuada para cuando el invierno llegara. Era realmente irónico lo que representaba esta estación y el otoño con la vida que ahora Tony tenía. Él, Natasha... el resto que vivía en el edificio, para ellos siempre sería otoño.
—Veo que Loki ya te lo dijo todo —exclamó de pronto ella, haciendo que Tony le diera una mirada totalmente sorprendida—. ¿Descubriste el misterio?
—¿Cómo sabes que Loki me...?
—Sólo lo sé, Stark. ¿Y bien? ¿Me vas a decir?
Tony apretó los labios con aprensión, era obvio que Natasha estaba consciente de una cosa o dos, pero no tenía idea de qué tan prudente sería revelarle toda la verdad. Peor aún, decirle que ellos nunca podrían salir de Valhalla como ella esperaba en el fondo de su mente, pero quizá, si Tony le contaba la verdad entonces tal vez Natasha también podría descansar al fin, y dejar de buscar una escapatoria de este mundo. Lo pensó mucho y por largos minutos, pero ella ni siquiera trató de presionarlo por respuestas, se mantuvo callada y esperó pacientemente por la confirmación de todo lo que ya sospechaba de antemano.
Finalmente, Tony terminó por contarle todo lo que sabía, todo lo que él recordaba. No sólo de Valhalla, sino de su antigua vida de casado con Loki, de sus creaciones, de Golden Apple, incluso se permitió hablar de lo mucho que extrañaba a su mamá y a la vida que había tenido. Cuando llegó a la parte de Pepper y Rhodey, también le contó sobre los avatares y cómo funcionaban con base en los recuerdos. Le confesó todo y aún así, cuando terminó de hablar, Natasha ni siquiera parecía un poco sorprendida. Pensativa sí, pero para nada sorprendida.
Permanecieron en silencio por varios minutos que se sintieron como horas completas. Natasha simplemente tenía la mirada perdida en algún punto muerto del suelo empedrado del jardín, pensando y procesando todo lo que se le acababa de decir. Y Tony se preguntó ociosamente si había hecho lo correcto, si esto no podría traerle más problemas a Loki con los demás desarrolladores del proyecto. Natasha finalmente maldijó en ruso, Tony no hablaba ruso, pero reconocía una maldición por lo que era. Era experto en ello, después de todo.
—Supongo que al final del día, este lugar es sólo un cementerio —Natasha por fin habló, parecía demasiado orgullosa de sí misma mientras lo hacía.
Tony hizo una mueca torcida con los labios, pero de todas maneras no pudo rebatir contra eso, ella tenía un poco de razón aunque las implicaciones todavía fueran una cosa difícil de aceptar. Ante el abrumador silencio de Tony, Natasha sacó de una de las bolsas de su grueso abrigo color mostaza otra cajetilla de cigarros sin abrir; ella la miró por largos segundos con el ceño fruncido, antes de simplemente abrir el empaque y sacar un nuevo cigarrillo, luego sin decir palabra alguna, le ofreció un cigarro al castaño quien no dudó en aceptarlo sólo porque de cualquier manera el cáncer de pulmón ya no parecía ser una opción aquí.
De la otra bolsa de su abrigo sacó un pequeño encendedor de plata y después de encender su cigarro, se lo pasó a Tony, quien lo aceptó de buena gana para prender su propio cigarrillo. Le devolvió su encendedor a Natasha y luego se llevó el cigarro a la boca, dando una larga calada luego de años de no haber fumado porque sabía lo mucho que a Loki le molestaba el olor, y el humo solía poner sus ojos llorosos. Cuando expulsó todo el humo blanco por la boca y trató de saborear el tabaco en su lengua, se dio cuenta de que en realidad no sabía nada a tabaco, sin embargo dejaba la sensación embriagante que un cigarro real podía dejar en la lengua y la garganta.
—Hace mucho que había dejado de fumar —dijo de repente, atrayendo la mirada de ojos verdes de Natasha—. Casi olvidaba la sensación que dejaba.
La mujer rodó los ojos, a la vez que exhalaba el humo que había estado conteniendo.
—Igual no sabe a nada.
—No —estuvo de acuerdo Tony, llevándose el cigarro a los labios para darle una nueva calada—. Pero sigue dejando el mismo efecto placebo que uno real. Por eso continúas fumando, ¿verdad?
—A veces odio que seas el más listo de por aquí.
Natasha sonrió, apenas un pequeño rizo bien disimulado en la esquina de su boca, pero fue suficiente para que Tony le devolviera una sonrisa más amplia a cambio. Ella volvió a desviar la mirada al cielo y entrecerró los ojos ante lo luminoso y despejado que estaba el cielo esa tarde.
—¿Me dirás ahora? —preguntó Tony en un murmuro, haciendo que ella regresara los ojos a su rostro—. ¿Cómo distingues a un avatar de un residente real, de Loki?
Ella pestañeó, pero luego bajó la mirada hacia su regazo, sus manos estaban jugueteando con la cajetilla de cigarros mientras parecía un tanto reacia en hablar sobre ese asunto en específico. Pero cuando Tony creyó que tal vez ella se negaría a decir algo, finalmente Natasha volvió a levantar la mirada hacia el cielo y su ceño se frunció en varios surcos pensativos mientras hablaba.
—Veo colores tenues rodeando a las personas, a veces es verde, otras dorado o rojo. Depende mucho de la persona a la que esté viendo —explicaba con voz sedosa y casi triste—, sabía que Loki es diferente porque puedo ver todos los colores en él, como un arco iris desteñido. En cambio, los avatares se sienten vacíos y no distingo ningún color tampoco. Tal vez puedo ver los colores porque recuerdo toda mi vida pasada, o simplemente porque estoy maldita.
Y Tony lo creyó totalmente, porque Valhalla no tenía mucho sentido de cualquier forma, y como Loki había dicho, también habían muchos secretos que él desconocía y de los que Tony tampoco se acordaba, si los colores que Natasha podía ver eran una falla en su programación, o algo sobrenatural, no importaba mucho porque era de las cosas más reales que había por aquí. En este mundo, la historia de Natasha podría tener todo el sentido. Su cigarro se apagó cuando el viento repentinamente arreció, las cenizas comenzaron a caer sobre su regazo una vez que el cigarrillo comenzó a consumirse lentamente.
—¿Cuántos avatares hay en el edificio?
Preguntó de pronto, porque Tony era Tony y su curiosidad siempre sería una cosa peligrosa, ya sea en vida o muerte. Natasha se estremeció ligeramente ante la pregunta, pero todavía se animó a responder de cualquier manera.
—Bucky, Sam, Bruce, tú y yo somos los únicos reales en el edificio. El resto son avatares.
—Oh.
Fue todo lo que él pudo decir al final con un horrible nudo en la garganta. Ni Steve y tampoco Barton eran reales, sólo el recuerdo del inconsciente que tomaba forma y personalidad para ocupar un lugar vacío que requería ser llenado. Tony casi no podía soportar la idea de que Loki pudiera ser un avatar, una simple copia que imitaría al recuerdo de Loki, una pálida imitación de los recuerdos demasiado idealizados que Tony podría tener sobre Loki. Entonces pensó en Barnes y la forma en la que siempre parecía aferrarse a Steve, y volteó a ver a Natasha con los ojos bien abiertos.
—¿Bucky lo sabe? —le cuestionó con urgencia—. ¿Sabe que Steve no...?
—Lo sabe, aunque eventualmente lo olvida —Natasha simplemente asintió, luego comenzó a decir—: Cada cierto tiempo, cuando esta cosa se reinicia, o actualiza, o lo que sea que haga, los avatares desaparecen. Entonces comenzamos desde cero con el nuevo reemplazo. No importaba a cuántas malditas estaciones me mudara, siempre terminaba por encontrarme con la nueva versión de Clint.
Y ahora que Tony lo pensaba, tenía mucho sentido la manera en que Natasha siempre se comportaba alrededor de todos ellos. La manera en que sus párpados caían cuando los veía, como si en cualquier momento los fuera a perder. Ahora Tony entendía porqué incluso Natasha se negaba a ir con Clint a los festivales de la Luna Nueva cada año. O porqué Bucky nunca se separaba de Steve, por qué lo miraba como si fuera su única gracia salvadora. Ellos sabían que no sería permanente, que tarde o temprano tanto Steve como Clint desaparecerían y entonces, tendrían que empezar de nuevo cada vez que Valhalla volviera a procesar el recuerdo de ellos dos. Empezar de cero una y otra vez. Tener que acostumbrarse a las despedidas, sabiendo que la persona que regresaría jamás sería la misma que se fue, en ningún sentido.
«Debe doler», pensó Tony con una mueca en los labios «perder una y otra vez a la persona que amas».
Entonces pensó en Loki y lo mal que debió pasarla durante los años que Tony estuvo ausente, y luego, cuando programaron su partida. Tuvo esa necesidad de correr a abrazarlo y asegurarle que ahora todo estaría bien, que ya nunca más tendrían que perderse mutuamente, sin embargo, no era tan sencillo como eso de todos modos. Él no podría ir a buscar a Loki, sólo le quedaba esperar.
Todavía le faltaban noventa y seis horas.
Lo que restó del día, Tony pensó mucho sobre la aparente falla que presentaban los avatares en cada actualización del software de Valhalla. No podía recordar el sistema operativo con el que funcionaba el proyecto, tampoco cosas esenciales como el tiempo que debía pasar entre actualización y actualización, o el código binario que componía a la mayoría de los sistemas que hacían funcionar a Valhalla. Pero con la poca información que tenía gracias a sus conversaciones con Loki y los cálculos que él mismo ya había hecho, comenzó a diseñar varias soluciones probables ante la falla.
Esperaba que con un poco de suerte, alguna de ellas pudiera funcionar.
Bum, bum, bum.
Loki observó la pequeña sonrisa de Anthony mientras el sonido salía de su puntuador y seguía haciendo un eco hueco por todo su departamento, y fue inevitable para él no sonreír ampliamente ante la imagen feliz que se le presentaba. Incluso U, con lo inquieto que era, también había cesado su caos para detenerse a escuchar el extraño sonido de una nueva vida surgiendo. Estaban sentados en el sillón de la sala de Anthony, tan juntos que sus muslos se rozaban y el calor de Loki se traspasaba al cuerpo tibio del otro chico. Un recordatorio no verbal de su situación actual, de lo cerca que la vida podía estar de la muerte.
—Late muy rápido, ¿verdad? —cuestionó de pronto, volviendo los ojos color miel hacia el rostro de Loki.
—Lo sé —Loki asintió—. Es la velocidad que se espera del latido de un bebé dentro del vientre de su madre.
Bum, bum, bum.
Una y otra vez, era todo lo que parecía llenar el silencio que había dentro del apartamento de Anthony, sin embargo, Loki se vio obligado a parar el audio cuando vio que repentinamente el rostro lleno de felicidad de Anthony poco a poco iba cayendo a algo pensativo y ausente. Loki estuvo a punto de preguntar qué estaba mal cuando el castaño sacudió la cabeza y levantó la mirada, poniendo una pequeña sonrisa en su rostro.
—Me alegro mucho por Thor y por Jane, era algo que sabía que ella deseaba —dijo Anthony con genuina felicidad desbordando de su voz—. Pero también me alegro por ti, Lokes.
Ante ese último comentario, Loki no pudo evitar levantar una ceja inquisitiva y ladear el cuello con curiosidad.
—¿Por mí? —le cuestionó.
—Sí —Anthony asintió, aunque la tristeza parecía a punto de empañar sus bonitos ojos marrones, todavía se atrevió a sonreír mientras hablaba—. Siempre te gustó la idea de tener niños, nunca hablamos de eso pero de alguna manera, yo lo sabía.
—Eso es porque siempre lo sabes todo.
Señaló Loki, tratando de sonreír y animar a Anthony, lo cual no salió del todo bien porque su sonrisa salió demasiado tensa y Anthony terminó por arrugar la frente en varios surcos llenos de angustia. Loki había tenido este sueño de adoptar cuando Valhalla ya no necesitara más de ellos, cuando finalmente pudieran tener una vida completamente tranquila allá, en su casa de Malibú, con las risas de sus hijos inundando toda la casa, Dum-e y Butterfingers rodando de aquí para allá, y ellos viviendo ese tipo de vida doméstica. Tantas veces había querido hablar de ello con Anthony, pero parecía que nunca podía ser el momento indicado y entonces, la oportunidad simplemente se había esfumado de sus manos.
A veces envidiaba a Thor por tener la vida que tenía. Alguien que podía esperarlo en casa después de un largo día de trabajo duro en la oficina, la posibilidad de envejecer junto a Jane y ver a sus nietos corriendo por todo su jardín; incluso envidiaba a su odioso Golden Retriever que no dejaba de babear a Loki cada vez que iba de visita, pero que todavía lograba completar a la perfección todo el cuadro de familia feliz que su hermano había sido afortunado de tener. Anhelaba tanto esas posibilidades.
No importaba cuántos años Anthony y él se quedaran en Valhalla, jamás envejecerían, jamás podrían adoptar y mucho menos ver a la siguiente generación crecer. Aun si Loki se quedaba, ellos jamás podrían tener nada de eso, siempre se quedarían congelados en el tiempo, deseando haber tenido una vida normal como Thor, como sus padres. Rayos, incluso una vida como la de Valquiria, Carol y su espeluznante gato llamado Goose.
Debió permanecer por mucho tiempo en silencio, porque de repente sintió que Anthony se pegaba aún más a su costado y entrelazaba los dedos de sus manos en un gesto que pretendía ser confortante, a cambio, Loki le dio un cariñoso apretón a la mano de Anthony y se dejó fundir más contra el costado del otro hombre. Trataba de alejar cualquiera de esos persistentes pensamientos de su cabeza, cuando Anthony tragó saliva antes de hablar después de mucho tiempo de mutismo por parte de ambos.
—Quédate conmigo, Lokes —murmuró con voz tan suave y baja que por poco Loki casi se lo pierde—. Cuando hayas terminado con Valhalla... ven a vivir aquí conmigo.
Loki pestañeó ante la suave petición de Anthony; quedarse a vivir de forma permanente en Valhalla era algo que había deseado desde el primer día en que había programado la partida de Anthony en aquel fatídico día de abril. Sólo las divinidades lo sabían, pero Loki seguiría a Anthony a donde sea, a cualquier parte, eso nunca cambiaría sin importar nada. Todavía, se preguntó por qué no era capaz del todo de hacerle esa promesa a Anthony, al menos todavía no listo por completo para tomar una decisión tan drástica.
Tal vez porque Valhalla todavía necesitaba un tiempo antes de estar lista, y pensar en venir a vivir aquí de manera permanente todavía parecía un poco prematuro. Probablemente también porque en el fondo se seguía preocupando por Golden Apple e incluso Stark Industries, tal vez porque no sabría cómo tomar una decisión así sin lastimar a su madre y hermano. O quizá, sólo quizá, porque Thor y Jane tendrían un bebé y Loki quería estar ahí para ver crecer a su sobrino, y todo lo demás que podía venir. Tal vez porque a pesar de todo, en el fondo todavía anhelaba esas posibilidades que creía perdidas.
Independientemente de cualquier cosa que todavía lo detuviera para tomar una decisión, él simplemente no pudo decir que no. Así que al final terminó por asentir, sabiendo que al menos tenía esta única certeza de que quería estar con Anthony, porque este siempre sería su hogar, en cualquier parte a la que fuera, y eso tendría que ser suficiente.
—Sí —dijo Loki finalmente—. Tengamos nuestra segunda oportunidad.
Lo dijo, aunque ambos sabían que no se podían hacer promesas. Al menos no todavía y no sobre eso.
Loki tenía arrugada la frente mientras revisaba las ecuaciones que Tony había hecho para las mejoras de Valhalla, los ojos verdes que parecían brillar con asombro ante las complicadas ecuaciones de Tony, y todos los apuntes que había hecho con tan poca información o con simples cálculos basados en nada más que suposiciones y una información incompleta. Una vez que Loki terminó de revisar todos los apuntes sobre las mejoras que se podrían hacer para la actualización del software, Tony pudo sentirse más tranquilo por no haber tenido ningún fallo en sus cálculos.
Y él sabía que no había tenido ningún error por la manera asombrada en que Loki lo estaba mirando justo ahora, la misma mirada que le había dado la primera vez que había logrado hallar el algoritmo perfecto que pudiera conectar los recuerdos de las personas con una realidad virtual. La misma que le dio cuando pudo ser capaz de hacer que los gráficos de Valhalla dejaran de fallar. Tenía la esperanza de que su mente y la de Loki todavía pudieran hacer cosas maravillosas, incluso después de la muerte y todo lo que trajo con ella.
—Son códigos binarios para las actualizaciones del sistema —Loki profundizó un poco más su ceño fruncido, aunque parecía ser un gesto más reflexivo que cualquier otra cosa—. Para las actualizaciones de los avatares, más específicamente.
Tony asintió.
—¿Y qué piensas? —le cuestionó con ambas cejas arqueadas—. ¿Podría funcionar?
Loki tarareo algo que parecía estar en acuerdo, sin embargo y sólo porque era un bastardo perfeccionista, todavía le dio un segundo vistazo hacia la pantalla holográfica que se proyectaba desde el puntuador de Tony, con las correcciones y observaciones que había hecho para revisar que ningún detalle le haya pasado por alto.
—Tendré que hablarlo con los programadores de los avatares para ponerlo a prueba en la siguiente actualización del sistema —respondió Loki, luego de varios segundos de mutismo—. Pero pienso que definitivamente podría funcionar esta combinación.
—Claro que sí —Tony sonrió, colocándose las enormes gafas protectoras antes de regresar su atención hacia la garra dañada de U—. Eso es lo que hago, reparo cosas.
Loki rodó los ojos, pero todavía su boca se arqueó en una pequeña sonrisa bien disimulada mientras se acercaba un poco hacia donde Tony seguía batallando para que U dejara de moverse de manera nerviosa. El estudio con el que contaba el apartamento de Tony, había sido modificado en favor de ser una pequeña imitación del taller que tenía en su casa de Malibú, aunque a Loki no le sorprendió en lo absoluto.
—¿Por qué te preocupa el asunto de los avatares? —preguntó Loki después de varios segundos en los que el único sonido que se escuchaba era el gorgoteo preocupado de U, mientras Tony trataba de arreglar su garra rota.
—Porque Natasha y Bucky sufren mucho —susurró a cambio el castaño, con una pequeña mueca lastimera en sus labios—. No quiero que tengan que despedirse nunca más, a mí tampoco me gustaría hacerlo. Ni olvidar.
Por algunos momentos, Tony dejó de luchar con el brazo metálico de U, quien se negaba a quedarse quieto para ser reparado adecuadamente, y sus ojos se clavaron en algún punto muerto en la pared. Claro que Tony no quería que Natasha o Bucky volvieran a pasar por el infierno de perder el único recuerdo vivo que tenían de sus vidas pasadas. Había trabajado durante dos noches en formular una solución a ese problema, sólo porque no quería que ellos tuvieran que pasar por eso de nuevo.
Sobre todo porque Tony tampoco quería despedirse y luego comenzar de cero una y otra vez. Podía imaginar lo doloroso que sería que Clint desapareciera y que cuando los recuerdos de Natasha y el sistema de Valhalla volvieran a traerlo, él no pudiera recordar nada. Ni ese primer día cuando se conocieron en la Oficina Principal, ni los demás días que le siguieron. La sola idea de que Steve desapareciera y Bucky lo fuera olvidando poco a poco, hasta que una nueva versión apareciera y toda la maldita historia se repetía.
Deseaba que esta versión de Clint se quedara, que siguiera haciendo bromas horribles y gastando todos sus puntos en comida basura. Quería que esta versión de Steve permaneciera, que siguiera siendo como el hermano mayor que se preocupaba porque todos en el edificio comieran bien, Tony quería que siguiera horneando sus tartas de manzana para cuando el verdadero otoño arribara.
Debió de pensar en voz muy alta porque incluso U se mantuvo quieto y posó con cuidado su garra sobre el hombro de Tony para llamar su atención. Finalmente él levantó la mirada y le dio una amplia sonrisa a U para continuar arreglando su garra. Loki no mencionó nada más al respecto, y Tony realmente lo agradeció. En el fondo sabía que él no podría comprender porqué esto significaba tanto para Tony.
—¿En qué clase de problema se metió U?
Preguntó Loki de pronto, tratando de aligerar un poco el ambiente, lo cual Tony agradeció mucho, también el abrupto cambio de tema a cosas más mundanas como U siendo un completo dolor de cabeza. Tony resopló, pero sus ojos nuevamente ya parecían llenarse de un renovado brillo de diversión.
—Así como Dum-e tiene esta obsesión por los extintores, U la tiene por las licuadoras —Tony negó ligeramente con la cabeza, pero todavía conservaba esa pequeña sonrisa cariñosa—. Este chico creyó que sería buena idea meter la garra en la licuadora cuando esta estaba trabajando. —Loki no pudo evitar reír con genuina diversión y Tony no tardó en agregar—, Butterfingers es el único cuerdo, al parecer.
—Ah —Loki tarareo en acuerdo, luego señaló—. Construimos juntos a Butterfingers, no lo olvides.
—Ayudaste un poco —admitió el castaño a regañadientes, para luego regresar su atención al impaciente robot en reparación—. Suerte que U no está cerca, de lo contrario, él y Dum-e harían que Butterfingers tenga un corto circuito por tanto estrés.
—Creo que FRIDAY estaría allí para mantener la situación bajo control, como siempre —, murmuró Loki con una pequeña sonrisa y el viejo recuerdo de cuando estaban todos juntos.
Tony abrió mucho los ojos ante la mención de su IA, la había olvidado por completo. Había empezado a armarla cuando entró al MIT y comenzaba a necesitar que alguien le recordara que debía comer y dormir, porque de lo contrario, Tony se enfrascaba por completo en sus proyectos y se olvidaba de cosas tan comunes como comer mínimo tres veces al día, o dormir sus ocho horas. ¿Cómo pudo haberse olvidado de ella? Fue algo así como su segunda hija, después de Dum-e, claro está. Y él siempre le había tenido un cariño especial, debido al humor ácido que la inteligencia artificial había desarrollado con el tiempo.
—Dios... casi me olvido de ella.
Loki dudó por varios segundos, pero al ver la expresión tan afligida de Tony, se animó a decir:
—FRIDAY es quien controla todo Valhalla, además de los programadores y servidores —hizo una pequeña pausa para lamerse los labios, luego—, puedes hablar con ella si lo deseas.
—¿Puedo hacer eso?
Tony pestañeó cuando Loki asintió ante su pregunta, pero al final él también hizo un ligero movimiento con su cabeza, dándole a entender al otro hombre que sí quería hablar con la inteligencia artificial. Loki hizo algunos rápidos movimientos en su puntuador antes de indicarle a Tony que ya podía hablar con ella en el momento que quisiera. Tony se quitó las gafas protectoras de los ojos al mismo tiempo que levantaba la mirada hacia el techo, lo hizo principalmente por la emoción, ya que sabía perfectamente que FRIDAY no estaba en esa parte en concreto de la habitación.
—¿Fri? —finalmente Tony se animó en llamarla, frunciendo un poco el ceño cuando no recibió respuesta alguna—. Hey, ¿nena estás ahí?
Hubo otro largo silencio, entonces la IA por fin se dignó a responder al llamado de Tony.
—Hola jefe, es un placer volver a hablarte.
A Tony se le llenaron los ojos de lágrimas contenidas y Loki casi se asustó ante eso, pero entonces, Tony sonrió ampliamente al escuchar la familiar voz de FRIDAY haciendo eco por toda la habitación, un recuerdo cálido de cuando él todavía estaba en el mundo real. Tony amaba a sus creaciones tanto como un padre podría amar a un hijo, así que Loki casi podía entender porqué de repente él se había puesto tan sentimental; además, ella también era lo más cercano que Tony podría estar de Dum-e y Butterfingers.
—Hola linda —la voz de Tony salió un poco rota de sus labios, pero de todas formas se animó a preguntar—: ¿Cómo están tus hermanos? ¿Se han portado bien en mi ausencia?
—Dum-e continúa siendo excepcionalmente rebelde —respondió alegremente la IA—. Y Butterfingers sigue rompiendo los vasos y floreros de Maria. Ambos te echan de menos.
Tony torció los labios y se talló el rostro, quitándose las lágrimas que no sabía que todavía podían brotar de sus ojos. Asintió varias veces, aunque desde luego, sabía que FRIDAY probablemente tampoco podría verlo haciendo eso. Tragó saliva, tratando de deshacerse del horrible nudo que se apretaba en su garganta y le dificultaba respirar adecuadamente, luego carraspeó un tanto incómodo antes de volver a hablar.
—Eso es perfectamente aceptable —dijo Tony por toda respuesta—. Sigue supervisando a los niños por mí, ¿sí?
—A la orden, jefe.
—Y Fri... —esperó hasta que la IA le respondiera para agregar con una pequeña sonrisa casi burlona—: Cuida a Lokes también, él ahora es la máxima prioridad, ¿de acuerdo?
Hubo una pequeña pausa en la que FRIDAY no respondió, pareciendo un poco dividida entre decirle a Tony que desde que murió, Loki la había silenciado, o simplemente aceptar la orden sin revelar ese pequeño secreto de Loki. Al final, siendo tan intuitiva como era, se inclinó por la segunda opción y tras varios segundos de duda, terminó accediendo.
—Ya estoy en eso —exclamó la IA con seriedad, para luego preguntar con sarcasmo—, ¿de qué me viste cara?
—Uh-uh, no sé —Tony frunció el ceño, haciendo una pequeña mueca pensativa—. Te imagino pelirroja, ¿tal vez?
—Debes estar pensando en otra persona.
Loki permaneció en silencio durante todo ese tiempo en el que Tony y FRIDAY tenían su pequeña discusión ridícula sobre cómo sería el aspecto de la IA. No pudo evitar sonreír, imaginando que este era un día como cualquier otro de la vida real, era sumamente fácil caer en la fantasía de que ambos habían logrado recuperar todo lo que se perdió, de que habían retomado sus vidas desde donde las habían dejado.
¡Hey, hey! Espero que se encuentren muy bien, sin importar el día que estén leyendo esto. Pasaba por acá para dejarles la actualización del fanfic, deseando que haya sido de su agrado y que hayan disfrutado leyéndola como yo disfruto al escribirla. De momento creo que no hay mucho por agregar, asi que bueno, igual y si tienen alguna duda sobre el fanfic (que no sea spoiler, jó), pueden hacermela saber y yo con mucho gusto estaré tratando de resolverla. Si llegaste hasta acá, muchas gracias por leer, comentar o votar, eso significa mucho para mí porque me anima mucho a seguir adelante con esta peculiar historia. En fin, sin nada más que agregar de momento, nos estamos leyendo para la próxima.
¡Saluditos! ✨💙
Love you 3000, Dragón 🐉🌹.
