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Catra empezaba a creerse dentro de una de esas maldiciones de Halloween de los cuentos de miedo que les contaban en la Horda cuando eran niñas, porque desde que están juntas de nuevo, comenzaron a desarrollarse sucesos que intentaban separarlas, o quizás solo se trataban de sus traumas no resueltos de la infancia. Las dos habían estado fallando como nunca, pero ella sentía ser quien más, quizás le faltaba comprensión, regular su actitud agresiva y dominante.

Después de todo el alboroto que armaron Chispitas, la chica de las flores, y Scorpia, por su desmayo se pudo recomponer, pues lo ocurrido no fue la gran cosa, no como lo que le sucedía a Adora con esa pérdida de memoria, y su actitud distante.
Catra se sentía internamente asustada no por el hecho de que Adora regresó diferente, porque la rubia podría si ella quiere incluso actuar como dinosaurio, y no habría problema, pero a lo que realmente le teme es a que Adora deje de quererla.

La gatita se distrajo de sus pensamientos en el momento en el que Chispitas comenzó a hablar sobre realizar un día de campo, cerca del río y las cascadas, en un Oasis oculto que muy pocos conocen.

Catra dirigió su mirada bicolor hacia Adora, para ver su reacción, se sorprendió de buena manera al ver que la rubia sonreía con mucha ilusión, daba pequeños saltos de felicidad al encantarle la idea de ir a ese Oasis, se mostraba con interés por ir, se clarificaba en sus expresiones faciales lo contenta que estaba..
El corazón de la chica mitad gato latía rápido al ver ese lado infantil y alegre, lleno de vida y de emoción, en su esposa.
Usualmente no se relajaba pero esta vez parecía totalmente despreocupada, eso le gustó, quería que Adora descubriera más la vida y que sepa disfrutarla, pues de niñas no lo hicieron.

La rubia se sentía emocionadisima como nunca antes deseaba pasar ese tiempo de calidad divirtiéndose con sus mejores amigos, pese a que no recordaba algunas cosas de su vida con ellos, en este momento eso no le importó, porque decidió olvidarse de todos sus problemas para darse esa oportunidad de sentir lo que sucede en el tiempo presente.

Catra pensó que entonces ese cambio de actitud resultaba ser al final de todo una buena estrategia. Reflexionó que tal vez un nuevo inicio partiendo del punto cero les caería bien a todos. Un cambio que les permitiera comenzar otra vez, estar más cercas, y conocerse más así mismos. Poder darle paso a esa caída en la imperfección sin preocupaciones, para aprender y llegar a conocer la perfección que existe en cada uno.

Incluso ella misma se sorprendió de estar analizando la situación con esa precisión, pero haberlo hecho le dio un sentido mayor a los acontecimientos que han estado pasando, ésta sería sobre todo una oportunidad excelente para que ella y Adora logren crecer como personas, dejando atrás el pasado que las marcó, en su lugar tomar todas esas piezas de ellas que se cayeron y acomodarlas nuevamente en su lugar.

La Reina de los brillos propuso viajar usando su magia de teletransportación, en ese mismo instante Catra salió de su nube a la que había entrado meditativa, para adoptar una actitud de oposición, no le gustó para nada la idea, se molesta en cada ocasión donde la Reina de las chispitas se pone a decir que todos viajaran con su magia, un ejemplo de que siquiera pregunta la opinión de los otros, pues ir con magia no es la única manera.

Catra se puso a discutir con Glimmer, porque no quería, estuvieron dándose razones durante unos minutos sin parar, las dos parecían estar molestas que se temió que arruinaran el paseo, entonces fue Bow quien propuso dejarlo a una votación, decidieron que el medio de transporte que obtuviera el número más alto de votos sería el elegido, y acordaron aceptar al ganador sin quejas. Así fue hecho, con resultados que menos le favorecen a Catra, se sintió traicionada por todos, ya que siquiera les importó votar por algún otro, se pusieron a elegir la magia de Glimmer, puesto que ellos ya querían irse.
Glimmer aceptó su triunfo con una sonrisa extendida. Sin embargo, Catra no mostraba ese mismo convencimiento.
Y dentro de sí misma mandó al demonio todas esas reflexiones que había hecho anteriormente, no era verdad que estuvieran siendo mejores, pensó, en sus mismos pensamientos mandó al diablo a esos cuatro desalmados que solo piensan en ellos, se puso más molesta.

—Grrrg…—,gruñó fuerte,—Al parecer a nadie le importo—, se cruzó de brazos.

—Oigan amigos—,apareció Scorpia de manera amigable,—Yo puedo ir con Catra en algún otro medio de traslado—,ofreció amablemente.

—Vaya, arrepentimiento de traidora—, dijo Catra de mala manera, pues se sentía molesta.

—Oh, gatita montés, no es eso…—, se rascó la nuca,—Pero te ves tan incómoda y en tu estado…, creo que lo mejor es no obligarte.

—Hicimos un trato—, se interpuso Glimmer, con un autoridad característica de ella,—Nadie tiene privilegios aquí, la que perdió tiene que aguantarse.

—¡Arrgh, sí como a todos ustedes no les pasa nada cuando viajan con magia!—, soltó con gruñidos,—¡Por eso están tan tranquilos!, ¡Maldita sea!

—¡Catra, cálmate!—, ordenó Glimmer,—¡Y acepta que perdiste!

—¡Chicas, tenemos que respirar!—, intervino Perfuma,—A ver, olemos la flor, y exhalamos los enfados.

—¡¿Cuál flor?!, ¡No hay flor!—, gritó la felina, aumentando su cólera.

—¡Es un decir! ¡El punto es respirar para tranquilizarnos!—, explicó la chica de las flores, comenzando a percibirse que estaba siendo presa también del enojo,—¡Entonces hueles esa maldita flor!

—¡No quiero oler una maldita flor que no tengo!, ¡Eso es estúpido!,—la gatita montés, seguía negándose.

—¡A ver las dos, ya basta!—, expresó Glimmer con la misma autoridad,—¡Iremos a ese estúpido lugar con mi magia de teletransportación, no se hable más!— expresó con pérdida de paciencia

—¡Dije que no!—, rugió fuertemente, Catra,—¡Si quieren hacerme ir me tendrán que llevar arrastrando!,—amenazó de manera furiosa.

—Ya fue suficiente, vamos a ir como dice Glimmer. ¡Y no es válido negarse!—, insistió la chica flor, colocándose a favor de la idea de la Reina del país brillante.

—¡¿Y quién va a obligarme, ustedes?!, ¡Como si pudieran hacerlo, las reto!—, las confronta Catra.

—¡Obedece, Catra!—, gritó Glimmer, de manera imperiosa,—¡Tenemos que llegar rápido al maldito Oasis, no podemos seguir tardando por ti!

Mientras tanto Scorpia chocaba tímidamente sus dos pinzas, en un rincón al fondo del puente de donde estaban, no sabía realmente qué hacer para calmarlas.
A su vez Adora miraba con aburrimiento hacia el horizonte, creía que jamás saldrían al viaje con ellas peleándose. Y Bow caminaba inquieto de un lado a otro, con una mano puesta en su barbilla, analizando la mejor forma de calmar esta situación.

—¡Respiren la maldita flor!—, gritó Perfuma, perdió toda la paciencia.

—¡La que necesita respirar la flor invisible, eres tú!—, expuso Catra sin pizca de agrado, y se dio la vuelta, cruzando los brazos,—¡Es obvio que perdiste la compostura, chica flor! ¡Así que por favor no me hables de tranquilidad cuando tú no la tienes, arrrgh!—, gruño fieramente.

—¡Aunque tú, Catra, no te quedas atrás!—,amonestó Glimmer, enfadada,—¡Acepta que perdiste! ¡Y deja de hacer perder nuestro tiempo!

Catra dejó de darles la espalda para encararlas.

—¡Yo nunca les he pedido que sean mis amigas, además parecen odiarme!—, confesó Catra con un tono más sentimental, casi como si quisiera llorar,—¡Porque conocen claramente los malestares que me causan al viajar con magia, y aún así quieren obligarme a ir, ven cómo estoy!

Tanto Perfuma como Glimmer se sorprendieron al escuchar eso, ciertamente ninguna se puso a pensar mucho en ella, se sintieron arrepentidas después de saberlo.

—Catra yo…—, pronuncio Glimmer,—No me di cuenta que no estaba considerando tu condición, creo que me he portado muy dura contigo, lo siento—, reconoció.

—Déjalo así, ya no me interesa…—, dijo Catra, de colmillos hacia afuera, pues en realidad si se sentía herida,— Ustedes son amigas de Adora, no mías, así que no pido que me quieran…

—Catra, eso no es cierto, también somos tus amigas—, habló Perfuma, de forma arrepentida,—Hace tiempo que nosotras te perdonamos, y te aceptamos como una más de nuestro grupo, eres nuestra mejor amiga.

Scorpia finalmente se acercó yendo hasta donde Catra, y suavemente la rodeó con las pinzas, en un abrazo.

—Te queremos, gatita montés, perdónanos si te hicimos sentir que no—, se disculpó de la más noble manera, de forma sincera,—Lamento que te hayamos hecho sentir poco apreciada, pero tú sabes que eres muy querida.

A Catra casi se le salen las lágrimas, pero se contuvo así misma porque no quería llorar enfrente de todos.

—Entiendo, Scorpia— habló con tono de voz baja, después se quedó en silencio unos instantes, sintiendo ese cálido abrazo que su amiga le regalaba.

Luego de unos momentos, regalados, se apartó del abrazo por el que había sido envuelta, para poder hablar, más fácilmente.

—Perdón por el drama—, se disculpó ella también,—En estos días todo ha sido-… muy raro—, dijo al final, desviando la mirada en dirección a Adora, quien parecía no importarle lo que estaba sucediendo, y entonces apretó los colmillos.

—Tranquila, es necesario que nos expresemos—, explicó la chica de las flores, mostrándose comprensiva,—Aquí todas perdimos el control. Lo importante es que lo sabemos hablar.

—Bien chicas—,entró Bow, nuevamente en acción,—Viva el perdón, quisiera sugerir irnos en la pequeña nave que Entrapta nos regaló a Glimmer y a mí, en nuestra boda—, dijo con una sonrisa.

Todas las mejores amigas estuvieron de acuerdo, les pareció que esa era una mejor idea.

-—¡Perfecto!, iré por ella, no me tardo.

El hombre de las flechas se dispuso a correr para ir por la nave, y traerla hasta acá para poder despegar desde este punto.

En lo que Bow se iba, Catra llevó su mano a una de las pinzas de Scorpia, para tomarla e invitarla a ir con ella un poco más alejadas de las otras.

—Scorpia—,la felina le dijo, mirándola fijamente a los ojos,—Tú fuiste la primera que buscó una manera para que yo me sintiera cómoda. Gracias.

Scorpia la miró primero sorprendida, pero después extendió una sonrisa amigable.

—Pequeña Gatita, ya sabes que siempre cuentas conmigo, siento haberme tardado en reaccionar.

—¿Qué dices?, lo has hecho muy bien, siempre… Lo has hecho muy bien—, la felina bajó su mirada, en ese momento recordó su pasado con ella, y lo mala que había sido.

—¿Qué sucede, Catra?—, Scorpia se preocupó.

Los labios de Catra temblaron, quería disculparse tanto, sentía que aún no lo había hecho lo suficiente. Catra volvió a alzar la vista para mirarla directamente a los ojos.

—Eres tan buena.

Los ojos de la escorpiona se abrieron.

—No debí llamarte traidora,— expresó la chica mitad gato, de manera arrepentida, y se sinceró—Necesito quitarme esa vieja costumbre de herir a los que más amo—, confesó.

Scorpia sonrió de manera comprensiva.

—Todos nos equivocamos.

—Pero nadie como yo, soy una gata salvaje…—, comentó, desanimada,—Si yo no te hubiera tratado tan mal quizás-,...— se detuvo en seco, al darse cuenta que casi arruina el ambiente con lo que iba a decir.

Scorpia acercó una de sus pinzas para acariciar con delicadeza la espalda de su amiga.

—Yo… en realidad estaba preocupada de que estuvieras enojandote tanto, en tu estado creo que eso no es bueno—, le confesó, cambiando un poco el tema.

—Ese es mi carácter. No todas podemos ser princesas flores—, frunció el gesto, se sentía molesta y no sabía por qué.

—Perfuma es única—, mencionó una Scorpia enamorada,—Tiene esa armonía de las flores, incluso tiene el aroma de ellas. Ella es la primera flor que veo cada mañana.

Catra la escuchaba pero de pronto se quejó llevándose una mano al vientre.

—¿Estás bien, gatita?—, le preguntó Scorpia, inquieta.

—Si… no te preocupes—, le respondió Catra con las cejas fruncidas, estaba molesta.

—¿Segura?

Catra respiró hondamente.

—Eres la mejor, Scorpia.

Esas palabras de Catra terminaron la conversación antes de irse hacia otro lado.


Catra miró desde otra esquina como Adora se acercaba a Glimmer para hablar, y sintió ganas de llorar.

—Oye, Reina de Luna Brillante—, le habló de manera distante a la pelimorada,—¿Tardará mucho tu esposo? Me estoy cansando y necesito sentarme.

A Glimmer al principio le sorprendió que Adora le estuviera hablando de esa forma, pero después pensó que seguramente se le estaba pegando el mal genio de Catra, así que lo dejó pasar pues estaba harta de discutir.

La pelimorada hizo una mueca antes de responder.

—Pues no creo que tarde—, dijo un poco cortante, ya que si se había molestado y le ofreció de mala gana.—Aish, puedo teletransportarme a la habitación y traerte una silla para que te sientes.

La rubia sintió un leve dolor en su cabeza lo que la hizo de pronto ver a una mariposa blanca que volaba cercana a ella, y la rubia quiso tocarla pero al momento de acercar su dedo índice la mariposa desapareció frente a ella. Esto dejó muy confundida a la chica guerrera.

-—¡Adora, te estoy hablando!—, llamó Glimmer por tercera vez, había estado siendo ignorada por su mejor amiga unos minutos.

Adora parpadeó y volvió la vista a su amiga.

—¿Eh?, ¿Qué me decías?—, la rubia retomó su atención en Glimmer, sin embargo al hacerlo en su mirada azul se veía algo distinto, sus ojos habían perdido su brillo natural. En su lugar se pusieron grises y fríos.

La mujer pelimorada no fue lo suficiente observadora para notarlo, así que sólo continúo.

—Ya nada, Bow llegó—, respondió Glimmer, de forma feliz.

—¿Bow?—, cuestionó la rubia, frunciendo el entrecejo, confundida sin saber de quién estaban hablando.

—¡Sí!

Glimmer en un estado de ánimo de entusiasmo, fue la primera en ir hacia Bow.

Cuando Adora se quedó atrás llevó la mirada en dirección a la nave, y alcanzó a ver a ese hombre a través del cristal sentado en la parte delantera del conductor.

—Ah, Bow—, dijo de modo desinteresado.

—¡Hey, mejores amigas, ya estoy aquí!—, gritó Bow desde la nave.

Adora avanzó unos pasos atrás de Glimmer, una furia de la que empezaba a sentirse presa le decía que fuera hacia el moreno para golpearlo hasta dejarlo hecho polvo.

Ese hombre la estaba molestando con su sola existencia, quería ir por él para acabarlo como el martillo acaba con la piedra. Más de pronto algo hizo click en su cabeza que la hizo despertar, sintió un leve mareo.
Pero sus ojos volvieron a recobrar su característico tono azul, con su brillo natural.

—¿Qué acaba de suceder?—, miró con confusión a su alrededor, y reflexionó sobre sí misma.—De repente me sentí dormida como si perdiera mi propia conciencia, es una sensación angustiante—, se abrazó a sí misma intentando protegerse, aunque no sabía de qué.

Volteó hacia adelante todos los demás habían abordado la nave únicamente faltaba ella, no quiso hacerlos esperar más, solamente se concentró en llegar con ellos olvidándose un poco de lo anterior.

Al entrar al interior del pequeño vehículo volador, alcanzó a ver que solo quedaba un asiento vacío en la parte de atrás, justo a lado de Catra, se acercó y se colocó a lado de ella, al hacerlo escuchó a la felina refunfuñar, como si estuviera molestando su presencia.

Adora se sintió un poco incómoda pues la felina estaba soltando gruñidos medianamente fuertes, estaba molesta con ella.

—No te quedó de otra, por eso te sientas a mi lado—, pronunció la felina, reprochándole a su acompañante.

—No sé de qué hablas—, contestó la rubia, de manera despreocupada.

Catra apretó los colmillos.

—¿Cómo puedes estar tan tranquila? Tuve una discusión allá afuera, ¿Piensas preguntarme cómo estoy?—, la chica gato le cuestionó, molesta.

Adora por primera vez en estas semanas, mostró en su rostro arrepentimiento verdadero, no entendía qué la hacía ser tan distante con ella, pero ahora mismo lograba sentir algo.

Miró a Catra a los ojos.

—Lo siento mucho.

Sin dar espacio a una respuesta, sus manos tomaron el rostro de su esposa, se acercó delicadamente a ella, pegando su frente con la de ella, las dos cerraron los ojos, después Adora se movió para besarla en los labios. Al principio el contacto fue fino y dulce, pero en segundos se intensificó volviéndose profundo y ardiente.

Ambas compartieron muchas emociones, y demostraron ese deseo que tenían desde hace unas semanas, necesitaban sentirse cerca la una a la otra, sus lenguas bailaban en una danza conmovida pero ardiente como el fuego de una hoguera.

Las dos se afirmaban fuerte a ese beso del que no querían separarse, cuando necesitaron aire se alejaron unos centímetros sin irse muy lejos, pero no tardaron en unir de nuevo sus bocas con deseo de más.

Enseguida Adora bajó al cuello de Catra para darle más besos, deslizándose por ese lugar, llevando a Catra a más emoción placentera, la gatita cerró los ojos dejándose llevar por las ya muchas sensaciones que le provocan los besos de Adora, las caricias en su cuello.

Adora deslizaba su lengua suavemente logrando arrancar suspiros de Catra, la rubia también se sentía muy complacida en su acción, las manos de Adora subieron hasta los pechos de Catra los empezó a acariciar dulcemente por encima del vestido mientras seguía besándola en el cuello.

Adora había cambiado de posición para ponerse de pie apoyando una rodilla sobre el asiento donde estaba Catra, agradeció que los asientos fueran lo apropiadamente altos para estar ocultas en la parte de atrás, subió nuevamente a la boca de Catra para besarla sin dejar de masajear los pechos de la mujer felina. Después introdujo una mano por debajo de la ropa para atrapar con sus dedos uno de los pezones de ella, lo acarició suave pero firmemente, ahogando los sonidos de placer con el beso que le estaba dando a Catra.

La rubia movía su mano dentro del escote del vestido, tocaba el busto paseando por la dos encantadoras formas de esa zona de su cuerpo convirtiéndola en una acción satisfactoria ya que le encanta tocar el cuerpo de Catra, la felina ahogaba unas pequeñas muestras de incomodidad pues sus pechos estaban muy sensibles al tacto, aún así la sensación no dejaba de gustarle.

Adora se detuvo un momento mirando a Catra con el rostro ruborizado.

—Puedo darte ahora mismo más preliminares—,susurró con la voz llena de deseo.

Acercó las manos para deslizar las pausadamente por los costados del cuerpo de la gatita, comenzó desde los hombros deteniéndose en los muslos ahí se detuvo para masajearlos.

Después Adora se apoyó del asiento para poder bajar a besar los muslos de Catra, gracias a que podía subir el vestido se lo podía permitir. Besó primero el contorno exterior, después le abrió un poco las piernas, para meterse entre ellas y besar la parte interna del muslo, provocando que Catra se sintiera en el paraíso.

Luego de un rato de besos Catra la detuvo.

—Ahora me toca a mí—, le dijo, con una sonrisa lujuriosa.

Adora se puso de pie con dificultad pues se le habían dormido las piernas.

—Siéntate de espaldas a mí.

Catra hizo hacia un lado el cabello rubio de Adora, dejando al descubierto el cuello pálido rápidamente se acercó, presionó sus labios en la pálida piel, comenzó a besarla delicadamente. Subió de arriba a abajo, de un lado a otro. Dejó pequeños besos, tranquilamente, luego agradeció que el vestido de la rubia tuviera un escote en la espalda.

Bajó para empezar a besar los hombros de su amada esposa para ir poco a poco descendiendo por la espalda, cubriéndola completa de besos, la mujer rubia sentía los labios de su esposa recorriendo con besos su espalda a un ritmo placentero, Catra esconde sus garras para llevar sus manos hacia al frente, apretó por sobre el vestido y delicadamente los pechos de su esposa, comenzó a dar masajes circulares acariciándolos arrancando suspiros en la rubia, en la misma acción sacó la lengua para lamer con la punta la piel del cuello de Adora.

Catra introdujo sus manos al escote ahora sus dedos estaban por debajo del vestido alcanzando los pechos de su novia presionandolos firmemente comenzó a dar pequeñas caricias, después sus dedos atraparon juguetonas los pezones de la rubia, empezó a jugar con ellos, la rubia tuvo que morderse el labio para no gritar por lo delicioso que sentía.

La gatita insistía en jugar con los pechos de la rubia, le gustaba verla así de caliente, así que ella no dejaba de tocarla porque sabía que a su esposa le gustaba, le regalaba caricias para hacerla sentir feliz.

Catra decidió ser desafiante y atreverse a más emoción, se movió para quedar frente a Adora y le pidió permiso con la mirada, le fue concedido, Catra bajó el escote del vestido para dejar al descubierto los pechos de Adora, hinchados por la maternidad, la gatita se regaló una buena vista, entonces se acercó para comenzar a lamer uno de ellos, le dio una lamida de gato primero, después usó la punta de su lengua para dibujar círculos alrededor de toda la aureola, el movimiento lo hacía lento y juguetón para seguir a chuparlos, mientras que sus manos viajaban hacia las caderas ahora más pronunciadas por el embarazo, ahí se detuvo Catra brindando caricias a las caderas de Adora.

La lengua de la mujer felina dejaba rastros de saliva en los pechos de Adora, cambiaba lentamente de un lado a otro para acariciar ambos pechos con su lengua, su lengua se vio guiada a pasar justo por debajo de los pechos de Adora pues no podía dejar ni un solo lugar sin acariciar, ahí decidió jugar más usando el músculo de su lengua para estar levantado a modo de brinco cada pecho de Adora, quería ver cómo se movían de arriba a abajo, después trazó un camino ascendente llegando a uno de los pezones, se puso a besarlo.

Adora veía complacida lo que hacía. La lengua de Catra acariciaba uno de los pezones, mientras que su mano había subido a darle amor también al otro. Se concentraba en besar uno, y acariciaba con sus dedos al otro. La gatita tenía los ojos cerrados y se dejaba guiar por la sensación al sentir los pezones erectos de su esposa.

Quizás Catra no estaba en una posición tan cómoda ya que se estaba apoyando del asiento con una sola mano, no iba a mentir que se sentía cansada al no poder cambiar de posición pero su placer la consumía ayudándola a olvidarse de cualquier otra incomodidad.

Catra quería un poco más bajó besando lentamente el abdomen abultado de su linda esposa, hasta llegar a donde tenía como meta, le abrió delicadamente las piernas a su esposa, y se introdujo en medio de ellas, levantó el vestido blanco y corto, para comenzar a lamer sobre esa fina ropa interior que portaba su esposa para proteger su intimidad la cual por cierto ya estaba bastante húmeda de placer y la lengua de Catra al pasarla la humedece más, con una de sus manos tira hacia un lado de la ropa, dejando paso libre para introducir su lengua y continuar acariciando. Adora agradeció que la lengua de Catra fuera tan larga.

Los ojos felinos de la heterocromía gatita subieron para apreciar el rostro loco de placer, de Adora, sonrío al verla tan satisfecha, mientras continuaba acariciando la zona íntima de la rubia, usando su ágil lengua, los frágiles gemidos que la rubia luchaba por ahogar para no ser escuchada por los demás, fueron la mejor canción para su oído tan fino, provocando placer en la morena.

Adora tenía que despertar de este sueño ardiente ella lo sabía, no podía calcular con certeza cuánto faltaba para aterrizar la nave, así que tomó fuerza de voluntad y delicadamente separó a Catra de ella.

Las dos estaban con su respiración agitada, la rubia se subió el escote de su vestido para cubrir sus pechos nuevamente, y se acomodó los tirantes, al mismo tiempo que Catra con las manos se peinaba su cabello que lucía más desaliñado que de costumbre.

Catra seguía en cuclillas, sus piernas estaban dormidas acompañadas de un dolor de espalda que la gatita deseó no haber notado nunca.

Adora vio a su esposa llevarse una mano a la espalda y la escuchaba quejarse.

—¿Te ayudo a parar?,—ofreció la rubia, extendiendo las dos manos.

Catra colocó sus manos sobre las de Adora, apoyándose en ellas para poder pararse.

Una vez que se encontró de pie la felina asomó la cabeza por el asiento, para ver a los demás, y fue grande el alivio que sintió al darse cuenta de que Perfuma estaba dormida al lado de Scorpia quien también dormía, y del otro lado Glimmer de igual manera se mostraba dentro de un sueño profundo, y el conductor traía puestos los audífonos de la aeronave suponía que con música.

La felina suspiró aliviada porque todo indicaba que nadie de los presentes se había dado cuenta de lo que hicieron ellas. Así que decidió nuevamente sentarse.

—Estamos a salvo—,dijo Catra,-Todas están dormidas, y flechitas trae audífonos.

Adora exhaló aliviada, de la misma manera.

Catra tenía una sonrisa en el rostro, pudo sentir que en ese último momento Adora fue ella misma, sin actitudes raras que la hicieran alejarse, hoy por fin pudo tener esa esperanza que necesitaba porque quizás solo es cuestión de tiempo, para que esa falta de memoria que ha venido experimentando y esos comportamientos fríos y distantes, desaparezcan de ella al fin.

En ese tiempo que Catra estaba metida en sus pensamientos, Adora se acercó lentamente para besarla en los labios, y la felina al principio se sorprendió levemente cuando sintió los labios de Adora tocando los suyos, pero prontamente Catra los recibió con gusto, las dos se besaron suavemente y de forma dulce, profundizando su amor en el corazón de cada una.

Adora al besar a Catra sintió que lo tenía todo, que no necesitaba nada más, porque estar cerca de ella es la fortuna más grande que ha tenido.

Continuará...