Capítulo 10: El paquete de Kakashi
Hanabi se sintió sorprendida cuando recibió la visita de las amigas de Hinata. Había hablado con ellas, ocasionalmente, pero no creía que eso fuera suficiente para considerarlas como algo más que conocidas.
—¿Desean tomar algo de té? —preguntó, era lo que Hinata solía hacer cuando tenía visitas y una regla no escrita del clan.
—No gracias —respondió Sakura —, tenemos asuntos más importantes que tratar.
—En ese caso vamos al jardín, podremos hablar con más tranquilidad. Le pediré a Natsu que nos lleve algo de comer.
—No es necesario...
—Claro que lo es —interrumpió Hanabi —, tengo hambre y es la excusa perfecta para comer dangos.
Sakura, Tenten e Ino se rieron al escuchar esas palabras. Ambas la siguieron al jardín y, pese a sus palabras, terminaron aceptando los bocadillos que Natsu había llevado. En pocos minutos no quedaba ninguno por lo que Hanabi pidió que llevaran más dangos.
—¿Hinata te ha enviado alguna carta? —preguntó Ino, parecía algo ansiosa.
—Sí, pocas veces.
—¿Podría verlas?
—¿Es por la misión de Hinata?
Ino asintió.
—No puedo darte muchos detalles, es muy poco lo que sabemos, pero Kakashi cree que es importante que nos comuniquemos con ella y que podría estar vigilada.
Hanabi no sabía qué pensar. Todo lo relacionado con su hermana era complicado, ella se había ido sin decir nada y nadie sabía de ella. Kõ la había acompañado y lo único que pudo sacarle fue que la dejó segura en un lugar bastante apartado de Konoha y que ella estaba en medio de una misión diplomática.
—Están en mi habitación, iré por ellas.
Hanabi regresó en poco tiempo y le entregó a Ino la correspondencia recibida. Su hermana le había pedido que se las mostrara si ellas preguntaban, al estar en una misión debía ser doblemente cuidadosa.
Ino comenzó a leer las cartas. Las tres kunoichis se sorprendieron al saber que Hinata había renunciado a Naruto, incluso hablaron de hacerle cambiar de opinión cuando regresara.
—Kakashi me ha pedido que te entregue esto—comentó Sakura de pronto buscando un pergamino en su bolso —. Dice que se trata de algo importante y que no debe levantar sospechas.
—Si el Hokage lo dice será mejor que la envié cuanto antes.
Hanabi la guardó en el sobre junto a su carta para Hinata. Las voces de sus amigas la hicieron detenerse, ellas también deseaban escribirle algo. Les extendió pluma y pergamino, aquello era una tradición para ellas y también la única forma de comunicarse con la mayor de las Hyuuga ya que ella solo podía recibir una carta.
Ver la carta que le había escrito a Naruto la hizo sentir alarmada. Estaba segura de que se había deshecho de ella y no entendía cómo había terminado junto a las cartas que su hermana le había escrito y las que quería enviarle.
—No es nada importante —comentó Hanabi mientras trataba de recuperar su carta. No tardó en descubrir que era inútil, Ino había encontrado en esos papeles algo interesante y nada haría que lo soltara.
—No tienes de qué avergonzarte, Hanabi, el amor es algo maravilloso.
Había escuchado que Ino y Sakura tenían un carácter de temer, pero hasta ese momento pudo comprobarlo. La hicieron tomar asiento y comenzaron a experimentar con ella, tratándola como si fuera una muñeca. Tenten también se unió y aquello solo hizo que la situación se volviera más extraña.
A Hanabi no le gustaba maquillarse, ser una kunoichi era una prioridad para ella pero no podía negarse, estaba rodeada e Ino no aceptaría un "no" como respuesta.
Aplicaron algo de maquillaje en su rostro y peinaron su cabello en una cola alta, similar a la que Ino usaba. Incluso le sugirieron que usar. No fue un cambio extremo pero sí le daba un aspecto un poco más maduro.
—Deberías salir —mencionó Ino de manera despreocupada —. Si te quedas aquí no podrás ver a tu galán y todo nuestro trabajo será en vano.
Ellas le dijeron que se veía hermosa pero cuando "casualmente" se encontró con Naruto en Ichiraku no pudo sentirse más avergonzada. Sentía que todo aquello era demasiado.
Varias chicas estaban alrededor del rubio, pidiéndole que les contara sus hazañas, sus misiones, que les mostrara sus técnicas ninjas. No pudo evitar reírse cuando el clon de sombra desapareció dejando solo un rastro de humo.
Activó su byakugan y lo localizó. Estaba en el antiguo campo de entrenamiento del equipo siete. Procuró ser cuidadosa, lo último que quería era asustarlo o qué pensará que era una acosadora.
—Espero que no te moleste que entrene aquí.
—Al contrario, si quieres puedo ayudarte.
—Será un placer luchar contigo, pero te advierto que soy considerada un prodigio dentro de mi clan.
Hanabi disfrutó del entrenamiento. Naruto era un buen rival. Se vio obligada a usar sus mejores técnicas y logró golpear al Uzumaki. Una gran hazaña si se tomaba en cuenta que Naruto tenía el nivel de un kage.
Al terminar el Uzumaki tomó una cafetera y se preparó un ramen instantáneo. Le ofreció un poco pero ella negó. A diferencia del rubio, el ramen estaba lejos de ser su comida favorita. De su bolso sacó unos rollos de canela, no se parecían a los de su hermana pero se sentía orgullosa de su trabajo.
No se hubiera sentido tan desmotivada si al final del entrenamiento no la hubiera despeinado de manera juguetona. Él la veía como a una niña y eso era problemático, demasiado porque ella quería una cita y odiaba el ser subestimada.
Durante los siguientes días entrenaron. Era entretenido enfrentarse a alguien con un nivel tan grande por lo que al final del día siempre quedaba exhausta. El día anterior a los fuegos artificiales le pidió que la acompañara y le sorprendió que le dijera que aceptaba. Con lo popular que era se podía considerar extraño que no tuviera una cita.
Naruto aceptó acompañarla pero solo como amigos, era demasiado distraído como para notar sus intenciones. No fueron solos, Konohamaru se les unió en el camino acabando con cualquier posibilidad de romance, no fue el único en hacerlo. No sabía si eso era bueno o malo, Hanabi quería una cita con Naruto para convencerse que lo que sentía era pasajero.
Sakura, Tenten e Ino también lo hicieron. Cuando la vieron junto a Naruto ataron cabos y supieron de quién estaba enamorada. Al principio le dedicaron una mirada incómoda, no sabía si era porque ellas conocían la historia de Naruto y Hinata o porque estaba saliendo con alguien mayor.
Fue divertido verlo usando sus clones para conseguir un buen lugar. Para muchos Naruto era un héroe pero para quienes realmente lo conocían era mucho más que eso. Parte de ella lo creía pero no se le ocurría otra forma. Estar con Naruto solo hacía que esos sentimientos indeseables crecieran pero era demasiado tarde para retroceder, estaba demasiado involucrada.
