Capitulo 24: "Fragmentación del alma"
La verdad es que tenía miedo, pero no se lo dijo a nadie, la verdad es que quería hablar, pero las palabras no encontraron la salida, y algo mas grande que él se lo trago por completo, dejando al descubierto que solo era un simple mortal con las mismas dudas que todos.
Ami admiro sentada contra uno de los pilares de la habitación el montón de mantas que cubrían a los hermanos Hamato sintiendo unas incontenibles ganas de suspirar. Había sido un largo día, lleno de las complicaciones cotidianas con las que ahora todos tenían, a la fuerza, que convivir como su nueva realidad, y las preguntas seguían siendo las mismas incluso a esas alturas en donde todo debía haberse mas o menos solucionado.
Los constantes roces y tensiones se veían ahora reducidos debido a su presencia, pero ella tampoco podía estar encima de los cuatro hermanos vigilando a cada segundo que no fuesen a ahorcarse por las cosas mas mínimas y/o estúpidas. El no poder dividirse en cuatro era un factor que ahora le pesaba. Su cuerpo respondía lento a las medicinas de Donny y aunque agradecía su ayuda, detestaba sentirse entre comillas drogada. Para cuidarlos necesitaba estar entera y en óptimas condiciones, y sin embargo se encontraba en una posición por demás delicada. Donatello ya había dejado en claro que su pierna había estado al borde del astillamiento óseo y que sus dedos, ahora rectos, eran un milagro por cómo se los había dejado. Si bien esto a ella le importaba un rábano, (por ella que le cayera un rayo), sabía que si no se recuperaba deprisa las cosas volverían irse a pique lentamente como un barco destinado a hundirse en las miserables profundidades de las culpas que tenía que escuchar por parte de los chicos. ¿Pero qué demonios podía hacer ella ahora?
¿Como podía hacerles las cosas mas fáciles a aquellos cuatro hermanos que se debatían por quien mas culpas tenía o por quien más quería ayudar y proteger a Leo?
Su deber no era entrometerse y ahí estaba, ahorcada ya con todas las metidas de pata que había cometido y que de seguro seguiría cometiendo. Mirando sus manos nuevamente vendadas por cortesía de Donatello Ami pensó en la suave colcha que esperaba en el laboratorio a por su presencia. Sabía que ahora que su alma residía por completo en un cuerpo humano debía, por amor a quien sea, descansar un poco. Pero le era imposible alejarse de la habitación de los chicos sin sentir remordimiento. Mordiéndose los labios maldijo para sus adentros. Ya no tenía todas las herramientas de un ángel guardián. Se había quedado en ascuas buscando soluciones plausibles o estructuras que pudieran hacerle la vida mas fácil a los muchachos, por no agregar que tocar el tema de Amaranth no solo desencadenaría nuevamente el quinto infierno en la casa y en la mente de Leonardo que ya parecía ya haber tenido suficiente con su otro pedazo maldito. ¿Como rebelaba aquel pedacito de información faltante sin provocar un cataclismo de proporciones épicas?
El equilibrio princesa... busca el equilibrio
Ira desde lo mas profundo de su existencia le habla con su voz melosa eh insinuante. Ami respira profundo y deja que la voz le hunda un poco mas, lo suficiente como para que no escuche las cadenas arrastrarse por el piso, solo lo necesario para no ver todo aquel polvo bañado en recuerdos levantándose en el aire y vuelve a ver aquel mullido batido de piernas y brazos que dormitaba para darse a si misma algo de esperanza.
Estaba agotada, pero eso era algo que no podía ni pensaba decir en voz alta. Admitir que estaba en el borde mismo del colapso habría marcado su derrota y era por eso que luego de que todas las luces se apagaran, y que todos durmieran, ella se había escurrido del laboratorio y subido a gatas la escalera para vigilar a los muchachos. Era su costumbre, su tarea eterna y aunque la cabeza le pesaba y los ojos le ardían por el sobreesfuerzo de mantenerlos abiertos se negaba a darse el sagrado descanso que su cuerpo le gritaba. Las preguntas arremolinadas en su cabeza no dejaban de resonar como un disco rayado y viejo que no paraba de saltar en la misma canción una y otra vez.
¿Como podría conseguir que Amaranth y Leo coexistieran si ninguno de los dos reconocía que ambos no eran mas que uno mismo? Ninguno ganaba sobre el otro, Amaranth no pesaba menos que Leo, y viceversa. Pero como conseguir explicar eso y más aún llevar a cabo aquella conversación después de los últimos acontecimientos. Para ser específicos Leo no contaba con la fuerza para apartar a Amaranth, y este estaba demasiado cegado como para creer o siquiera escuchar algo que este pudiera decirle. Su división había sido distinta a la suya, pero con un mismo fin.
Sobrevivir.
Pero la creación era distinta. Ira había nacido como un punto de inflexión para no perderse en la locura y ella misma le había otorgado un nombre y espacio en su ser, Amaranth por el contrario era un despojo de los sentimientos mas oscuros de Leonardo, una acumulación de dolor, ira y miedo en su estado mas puro.
Ladeando la cabeza y dejando que su cabello termine por cubrirla por completo Ami piensa en que quizá ese puede ser su punto de partida.
Estas pensando princesa. ya hablamos de esto, sabes que no sirve de nada, sabes que no puedes hacer nada, así que déjamelo a mí un rato princesa...déjamelo... sabes que lo necesitas...
Ami sonríe de lado con sorna, saboreando el aliento de su loca mitad contra su cuello cubierto por las vendas. Quizá podía echarse una cabeceada ahí sentada mientras Ira les echaba el ojo, sabía de ante mano que no había dificultad en ello, Ira no les haría daño, pero tampoco quería que por azares de su desastroso destino uno de los chicos despertara y viera dos ojos totalmente distintos a los de siempre. Ir y volver llevaba su tiempo también, no era simplemente dormirse, era como desconectar un enchufe y conectar el auxiliar de emergencia. Por no agregar que el aura de Ira era muy distinta a la suya, no quería pensar en que sentiría alguno de sus muchachos al verla con los ojos negros y marcas de fuego en todo el cuerpo. Había tenido una lucha encarnizada para conseguir que creyeran en su existencia como para espantarlos con semejante visión traída desde el mismísimo infierno. En resumidas cuentas, era una mala idea, pero el sueño podía ser amigo de todas las ideas malas que se le ocurriesen para esas alturas. ¿Quieres saltar de un peñasco? Pues ¿Por qué no?
Los ojos le escocieron un poco mas y Mike aún dormido se removió inquieto antes de volver a acomodarse, Rapha roncando a todo pulmón no dio señales de vida y Donny y Leo en medio de aquel pastel continuaron respirando acompasadamente como si nada sucediese a su alrededor. Bueno, al menos aun sabía ocultar su presencia lo suficiente como para permanecer ahí por tiempo indeterminado. Solo necesitaba restarse un poco del cansancio, quitarse un poco el peso de todas sus dudas, pero ...
Las manos de fantasmagóricas de Ira atrayéndola hacia el pozo de siempre le hicieron soltar finalmente el aire retenido en los pulmones. Frío y calor fundiéndose en un abrazo eterno, salvaje y desconocido. El aliento acompasado e invisible que chocaba contra su cuello, y los dedos enredados en su cabello que hablaban por si solos…
Piensas... sigues pensando...princeeeeesaaaa….
Que se la llevara el diablo, (o Ira en este caso). Si los chicos dormían quizá ella también podía hacerlo al menos un rato, solo lo suficiente como para poder volver a ser racional nuevamente y no un cumulo de nervios cada vez más punzante. Por cinco minutos apagaría la luna y las estrellas para olvidarse de que existía el cielo y dejaría que Ira tomara el control, que se mantuviera alerta por ella. Solo por cinco minutos y entonces...
Y entonces te arrancare de ahí con los dientes, te regresare a donde perteneces…y quizá te deje seguir pensando…pero solo un rato… por los buenos tiempos...
-"Vale... tú ganas..."- Y las garras se cerraron contra su cuerpo mientras que Ira siempre a su lado, pegada contra su cuello volvía a susurrarle que pensar demasiado era malo, que pensar en si era el origen de los problemas...
Terminas por volverte loco...
Perdiéndose en la oscuridad de su propio mundo Ami pensó que Quizá en el fondo, Ira tenía algo de razón.
Camus jamás había tenido buenos tratos con aquel otro pedazo de Ami, así que cuando la encontró apoyada en la pared mirando a los Hamato como quien ve un plato de carne deliciosa omitió sus comentarios y trato de sonar lo más calmado posible. Ami podía ser exasperante, pero Ira era otra cosa y con solo dar un paso pudo constatar esa información.
-"Acércate y te rajo..."-sí, definitivamente era otra cosa, el problema es que no tenía tiempo para perder con irracionalidades
-"No vengo a hacerle daño a nadie"- Ira le miro desde su posición con sorna, con aquella mueca burlesca eh irónica que él tanto detestaba mientras contenía su risa sarcástica contra el pilar
-"¿Ya has cumplido tu cuota entonces angelucho? ¿a quién dejaste pobre o lisiado? una pena no estar en tu lista de hoy...o quizá vienes a eso, que mas da, si tienes algo que decir dilo y vete, no eres bienvenido...ella puede tolerarte, yo no tengo porque hacerlo"- Lejos de sentirse intimidado Camus sintió un pequeño exceso de rabia fluir por sus venas. Él era quien menos había querido que Ami terminara en ese estado, pero aquella terca chica simplemente lo había ignorado, pero para Ira las cosas eran distintas, para aquel fragmento del espíritu de Ami el único culpable de todo era Camus. Desde el principio hasta el fin Ira lo había visto como una pared en el camino que cada día Ami había tenido que luchar para escalar.
En palabras simples no se llevaban bien y eso no iba a cambiar, al menos, según ambos. Dejando eso de lado, el ángel mensajero trato de ser lo más rápido posible, en vista de la situación y de lo que tenía que informar.
-"Necesito hablar con Ami"-No era una pregunta, era mas bien una orden para que esta volviese de su mundo en Infra, pero Ira como siempre alzando una ceja le devolvió aquella mueca socarrona y molesta
-"Ya, y yo quiero que te largues..."-el ángel empezó a perder la paciencia
-"Escucha sé que me odias, sé que no te agrado, pero..."-Ira ignorándolo por completo corto sus palabras antes de que pudiera seguir
-"No te odio imbécil, para hacer eso necesitaría dedicarte tiempo y esfuerzo, y no te mereces ni eso..."-Suspirando y al borde del colapso nervioso Camus antes de pie se arrodillo a su altura y trato de entregarle con la mirada la preocupación que sentía en esos momentos. Quizá no se llevaban, pero ambos querían a Ami, ambos a su manera claramente, pero al menos tenía eso a su favor.
-"Escucha, lo que tengo que decirle es importante, no quiero que esto se transforme en un desastre y necesito que ella sepa lo que va a suceder, ¿Puedes llamarla... por... por favor?"- Aquella siempre petición le había costado una muela, pero Ira parecía haberle puesto atención, pues dejando las burlas de lado le había devuelto una mirada seria y para nada amigable. Luego de algunos minutos casi interminables la chica volvió a abrir la boca.
-"No puedo traerle de vuelta ahora"- Camus a punto de replicar vio los colmillos de Ira asomarse de su boca y antes de poder prever las acciones de Ira esta ya lo había cogido de la túnica para dejarlo a escasos centímetros de su rostro iracundo. Su voz, envuelta en un susurro peligroso retumbo contra sus oídos-"Lleva menos de cinco minutos ahí idiota, si la saco será en vano, tendrás cuerpo pero no alma, sabes cómo funciona esto cabeza de alcornoque, así que no hagas que te lo explique, además, ella lo necesita y lo sabes..."-Camus suspiro, suponía que algo como eso podía suceder-"Si tienes un mensaje déjalo, yo se lo haré llegar, pero no me pidas que la traiga de vuelta, no ahora, porque créeme cuando te digo que en estos instantes apenas y puede con su propia alma"-Eso era lo otro que temía escuchar.
Ami con su cuerpo humano se había estado sobre exigiendo. Haciendo vigilias durante las noches y aparentando normalidad durante los siguientes dos días que precedieron luego de aquel espectáculo ocurrido en la casa de los Hamato. Que descansara o se hubiera resignado a hacerlo era un milagro, el problema es que él no tenía más tiempo y ya no podía seguir retrasando lo inevitable. Suspirando y apartándose de Ira termino por sentarse y luego de cavilar un rato la miro con ganas de estrangularse a si mismo y revelo lo que tenía que decir. A medida que hablaba Ira se mantuvo imperturbable, llegando al punto en que Camus pensó estar hablando con una roca y no con un ser viviente; y continuo y continuo hasta que aquella funesta verborrea abandono su cuerpo. Luego cayo el silencio y tras unos amargos segundos en donde no se atrevió ni a levantar la mirada para ver que cara sostenía Ira en esos momentos escucho un largo suspiro.
Mirando el cumulo de bultos que dormía, la chica no pudo evitar suspirar divertida y hastiada al mismo tiempo. ¿Qué clase de noticias eran esas?
-"Esto será un desastre... "- Camus mirándola como un condenado a muerte contuvo las ganas de salir huyendo.
-"¿Crees que no lo sé?"- Ira no hizo ademán de escuchar, perdida en su propia y loca galaxia continuo mirando a los muchachos como si Camus y sus palabras jamás hubiesen existido-"será lo mejor para ella..."- termino por declarar poniéndose de pie al ver que Ira no volvería a dirigirle la palabra al menos por esa noche, dejando en claro de paso que no quería ni tenía porqué discutir con aquella parte loca y rara de Ami lo que era mejor para ella en esos momentos. Sostener un debate con una desquiciada era lo que menos necesitaba. Alejándose de la residencia la voz de Ami eh Ira entrelazadas le llenaron la conciencia y pese a sus propias palabras, deseo con todo su corazón estar en lo correcto y no haber metido la pata con su amiga una vez más...
Porque Camus al igual que todos, también cargaba con culpas, y estás pesaban más de lo que él mismo se llegaba a imaginar.
Leo fue el primero en despertar esa mañana. Irónicamente paso su mano por sus ojos para corroborar lo que ya sabia y suspiro cuando el negro siguió siendo el mismo condenado negro de siempre. Por el frío que se colaba por alguna parte de la casa dedujo que aún era demasiado temprano como para moverse eh incluso de haber podido levantarse sabía que no hubiera podido llegar muy lejos. Sus hermanos si bien ya no lo apretaban de forma asfixiante continuaban durmiendo con él y abrazándolo de manera posesiva y celosa, por lo que cualquier movimiento delataría sus intenciones de levantarse, y lo que menos quería era una oleada de preguntas como bienvenida o alegatos de que era muy temprano y de que aún no se levantaban ni los gallos a cantar las mañanitas.
En sus términos, y solo en los de él, cabía destacar, se encontraba mucho mejor que hace algunas semanas. Las crisis de ansiedad que solía tener habían mermado en cierta forma gracias a que ahora Ami residía en la misma casa, y aunque las discusiones entre sus hermanos continuaban, Leo podía notar como estas habían bajado al menos dos grados en nivel y volumen. El mayor no sabía si esto se debía a que no querían preocuparlo y se contenían o a alguna otra cosa. Pero agradecía que al menos no quisieran matarse cada cinco minutos por quien había lavado los platos la última vez o por quien tenía que cocinar ese día en específico.
Sintiendo nuevamente una pequeña oleada de frio Leo busco enterrarse un poco más en las mantas, cubriéndose de forma infantil la nariz. El invierno estaba llegando sin que nadie pudiera contenerlo, y aunque aquella estación le gustaba no podía evita sentir cierta nostalgia al recordar como en otros tiempos sus hermanos y él habían jugado con la nieve eh incluso ya de mayores conservaban ciertas tradiciones silenciosas como las tardes de chocolate caliente y malvaviscos remojados. Él, que no solía tomar ni comer muchas de las cosas de las que sus hermanos se atiborraban por orden de su sensei, tenía permitido tomarse una taza humeante de chocolate todos los años. Aquel brebaje oscuro siempre lo preparaba él y esto automáticamente lo entristeció. Quizá ahora que no podría hacerlo, pues la cocina era territorio prohibido, no habría chocolate caliente ni malvaviscos de esos pequeños que flotaban en la taza hasta hincharse como enormes panes blancos.
-"Veo que estás despierto..."-la voz susurrante de Ami, aunque suave y serena logro que su pereza y sus cavilaciones se vaciaran en tan solo segundos. ¿Desde cuando estaba en la habitación? ¿Y cómo es que había subido sin que nadie la sintiera o mejor aún...como rayos lo hacía para subir aquella condenada escalera en el estado que tenía ambas piernas? Tras un breve informe que le había entregado Donatello, en donde trato de no alarmarlo, Leo había sido finalmente consciente del estado del cuerpo de aquel ángel disfrazado de niña, y aunque según Donny todo tenía solución, Leo no podía sentirse mas culpable cada vez que recodaba las palabras del genio. Era su culpa, así como muchas cosas, todo aquello no era mas que su culpa. Los huesos rotos, el hombro casi aplastado y con aquel pedazo de carne faltante, sin sumar sus manos y dedos que aún continuaban entablillados para mantenerlos en una posición normal. -"Leo... recién empieza el día y ya estas culpándote por cosas que no te corresponden..."-Abandonando el acuerdo de no interponerse en su mente Ami había vuelto a desobedecer al verlo enmudecer por varios minutos.
-"Yo...espera... ¿Desde cuando estás ahí?"- Ami que odiaba que le giraran la conversación suspiro quedo y continúo susurrando, teniendo cuidado de no despertar a los demás a esas tempranas horas
-"Sabes que odio dormir, y no llevo mucho rato, así que no te preocupes por mí, ¿vale? ahora mismo lo que debemos hacer es subirle el termostato a esta casa, está helando"- Si Leo quería cambiar el tema, pues ella se valdría de eso para mentir un poco. Llevaba toda la noche ahí, pero eso era algo que se reservaría por el bien común
- "¿Qué… qué hora es?"- Leo algo avergonzado susurro esta pregunta con pena y con una voz casi inaudible. Odiaba saber que había un reloj justo frente a sus narices colgado en la pared y no poder averiguar por su propia cuenta detalles tan tontos eh insignificantes como ese.
- "Son casi las 6, así que si yo fuera tú dormiría otro rato, yo me encargare del termostato, ¿vale?"- aclaro la chica poniéndose en pie a medias, aún apoyada contra el pilar de madera. Leo haciendo una mueca vacilo un instante. No quería que su amiga se fuera. Aunque fuese egoísta de su parte pensar en que nuevamente estaría solo, teniendo a todos sus hermanos durmiendo a su lado, no podía evitar sentir aquella sensación de abandono cuando la chica no estaba con él. De alguna forma la relación con sus hermanos, aunque había mejorado notoriamente seguía causándole una sensación de miedo y tristeza que no sabía como detener.
Ami era la única que jamás lo había cuestionado, se dedicaba a escucharlo y a rebatirlo con fuerza cuando estaba hablando tonterías, pero no era agresiva y tampoco lo había lastimado físicamente para variar de ninguna manera. Aquel sentimiento de recelo que crecía en su interior hacia su propia familia, aunque a veces parecía callado y silencioso continuaba presente y pese a querer eliminarlo por completo no podía olvidarlo. Tenía miedo a que todo fuese una farsa más, un pequeño montaje que tarde o temprano terminaría.
-"Leo… dales una oportunidad, sé que te esfuerzas, pero ten esperanzas en las palabras de los chicos, ellos de verdad te aman… si no fuese así, créeme que ya cada uno estaría durmiendo en su cama"-Ami nuevamente cruzando los parámetros de lo que era educado o no intercedió en la mente de Leonardo sintiendo con algo de pesar todos aquellos miedos acumulados por los años de injusticia. Sabía que no podía pedirle que confiara ciegamente en los chicos, pero ellos realmente se estaban esforzando, intentando por todos los medios hacerle la vida un poco mas fácil y por otra parte también estaban ellos mismos que requerían de ella cuando sus cabezas comenzaban a divagar más de lo debido.
Raphael se sentía ofuscado y frustrado porque sabía de antemano que su hermano pese a sonreírle todos los días aún se escondía bajo una coraza que no podía cruzar, y eso lo detestaba. Todas las respuestas habían estado ahí antes, servidas frente a su maldita cara y el demasiado necio para querer verlas simplemente se había dedicado a hacerle la vida miserable por orgullo. Y ese orgullo suyo también lo mataba porque pese a negarlo, seguía teniendo celos de la relación de confianza que existía entre el ángel y su hermano. Él también quería eso, quería que Leonardo confiara en él, que le dijera porque, cuando y que cosas le desanimaban, quería escucharlo, por primera vez quería oír a su hermano hablar de sus temores y de todo lo que le pesaba en esa condenada cabeza de hermano mayor y mamá tortuga, y simplemente no podía llegar a él. De manera cruel, el segundo al mando se había dado cuenta de que la barrera de Leonardo la había creado él mismo. Las heridas estaban ahí, sus arrebatos, sus gritos y toda aquella rabia que jamás supo contener se habían vuelto cemento solido y firme para que Leo se escondiera detrás de un muro, y ahora pese a todo, no encontraba la fuerza para echar abajo aquel pedazo de roca que los dividía.
Don por otra parte, quería curar a su hermano, y la frustración era pan de cada día. No importando lo que se le hubiese ocurrido todo terminaba igual, con Leo sentado sobre la butaca de estudios sin signos de avance o mejora, y eso lo enloquecía. Se suponía que él era el medico de la familia, quien los curaba, y les parchaba los huesos rotos y moretones, el que hacia puntos y cerraba heridas que todos creían imposibles. ¿Dónde estaba el super genio ahora? Día tras día trataba de adaptar la casa para que Leonardo se sintiera mas a gusto o al menos se sintiera más seguro, pero eso no era suficiente para él, y sabía que nunca lo sería. A menos que diera con un suero o algo que le devolviera la vista a su hermano, la culpa no se borraría de su conciencia, y eso no lo dejaba dormir por las noches. Se dormía con miles de nuevas ideas que terminaban en el bote de basura apenas corroboraba sus propias hipótesis, y si Ami no había mentido, cosa que odiaba admitir, entonces no había nada que el pudiese hacer y saberlo no solo era abrumador, sino que también le causaba una rabia seca que trataba de ahogar bajo los litros de café que se metía en el cuerpo en medio de su laboratorio atiborrado de papeles, que solo sentenciaban su condenado fracaso como médico familiar.
Mike era un caso aún más delicado, del cual Ami sabía tendría tarde o temprano que aclarar. Para el menor el hecho de que su hermano intentara suicidarse era casi por completo su culpa. Sí, los mayores habían hecho su parte, pero él había sido el tiro de gracia, la gota que había hecho estallar el vaso de las emociones que Leonardo había intentado por todos los medios ocultar, la bala perdida que dio en el punto correcto. Él siempre había sido el protegido de Leonardo, algo que no podía negar bajo ningún pretexto. Siempre había sido un poco mas flexible con él, siempre le había dejado espacio en su cama cuando tenía miedo, no pedía explicaciones ni le juzgaba cuando alguna de sus travesuras se salía por completo de control, sino que era paciente, comprensivo, no era como su sensei, Leo le escuchaba primero antes de simplemente reprenderlo, no era como Donny que solo le gritaba que se largara de una vez, y mucho menos como Rapha que arreglaba todo con un buen puñetazo. Leo era su hermano mayor, pero era quien mas lo había amado y cuidado durante toda su vida, y él le había gritado que le odiaba… él que jamás le había devuelto nada a cambio de su cariño, le había abierto el corazón con aquellas palabras que consiguieron lo imposible. Terminar de quebrarlo. Siendo sinceros el que más miedo tenía de los hermanos era él. La sola idea de perder a su hermano de nuevo, de no tenerlo ahí a su lado le provocaba nauseas y unas ganas incontenibles de aferrarse a él como una lapa a una roca solo para asegurarse de que estaba ahí, herido y silencioso, pero al menos aún ahí con ellos.
La chica conociendo todo esto y más volvió a suspirar. Aquel cumulo de emociones era malo para todos, y pese a negarse a hablar con Leo sobre Amaranth, sabía que tarde o temprano tendrían que revelarle a todos lo que estaba sucediendo. Aquel fragmento de Leo ya no era un chiste, tenía la fuerza suficiente como para atraer a Leo a puntos peligrosos de su conciencia, y al menor descuido podía verse en un aprieto si es que este cruzaba el umbral y decidía hacerse presente. Tenía que aclararlo, pero para eso requeriría de ciertos elementos, y de cierta charla con la vieja rata que también se la pasaba en vela intentando comprender en que punto había perdido a cada uno de sus hijos y su propio lugar en esa familia que luchaba ahora por no volver a colapsar al faltarle el pilar mas fuerte del clan.
El frío de la mañana volvió a estremecer los huesos aún rotos de su cuerpo y Ami aventurándose a rastras hacia la puerta trato de ser conciliadora, o al menos sonar tranquila mientras pensaba en como dividir aquel problema para que no causara una nueva crisis en esa casa tambaleante. Primero hablaría con Splinter, después de todo, él era quien mas entendimiento tenía sobre aquello del mundo espiritual y sabría comprender al menos hasta cierto punto lo que sucedía con Leonardo, y después… bueno después vería como iría resolviendo el resto, pero por partes. Soltar semejante sopa a todos solo causaría confusión y que Leo entrara en pánico. Por partes, tenía que ir por partes, y elegir las piezas correctas. ¿No podía ser tan difícil? ¿verdad?
Ya… y nosotras no estamos condenadas y nada de esto esta sucediendo en realidad, solo es un sueño, o una pesadilla, ¿Con quién estas jugando ahora princesa?
Ira bajo el peso del pozo la hizo suspirar. No tenía caso engañarse. Luego de su pequeña siesta se había mantenido silenciosa, y extrañamente reacia a lanzar sus típicos comentarios mordaces, De alguna forma la chica sintió que eso no era buen augurio. Pero demasiado cansada como para peguntar había decido dejarlo estar. Ya tendría tiempo para eso también.
- "¿Volverás a subir?, Donny se enojará… pero si quieres…"- Sonriendo a medias Ami se acerco a Leo y rozo con su mano entablillada la nariz oculta de Leo
- "Mejor no invoquemos a un Donny sin nada de cafeína en las venas, nos veremos en el desayuno, ¿de acuerdo?"-Leo sonriendo a medias asintió y la dejo marcharse con aquel sonido de arrastre que generaba su pierna firmemente vendada.
Solo era cosa de unas horas y volvería a escucharla y tener a todos despiertos a su lado, así que tratando de hacer caso a medias se fundió un poco mas bajo las mantas y se escondió del mundo por unos minutos más. Al menos los suficientes como para que su cabeza dejara de comérselo vivo como todos los días.
Ami llego al termostato y maldijo en voz alta. Como siempre ser una enana no ayudaba. Se había tardado en arrastrar una de las sillas y otro tanto en subirse con todo lo que Donatello le había puesto encima para poder subirle al aparato que tras unos segundos de cavilación comenzó a entibiar la casa a una temperatura que sabía que los demás agradecerían al despertar. Tras regresar todo a su lugar y de estar segura de que en el segundo piso aún no había movimientos de vida se encamino al laboratorio. Si el genio la había dejado ahí lo mejor sería que la encontrará ahí.
Arrastrándose eh ignorando como siempre el dolor de sus extremidades la chica se pregunto cuanto tiempo tardaría en caminar como un ser humano normal. Tantas vendas, pomadas y tablillas comenzaban a ser una molestia. Era en esto en lo que pensaba cuando un calor para nada normal subió por su cuerpo. La idea de haberle subido de más al termostato cruzo su mente por un segundo antes de que su cuerpo y solo su cuerpo comenzara a arder desde dentro hacia a fuera. Un pequeño gemido escapo de su boca sin que pudiera contenerlo y antes de darse cuenta se vio de rodillas y temblando contra la alfombra de la sala. El mundo entero giraba y su cuerpo y su mente ardían como puesto sobre las mismísimas llamas del infierno. ¿Qué demonios estaba sucediendo?
A gatas y buscando donde demonios meterse, pues no tuvo que ser un genio para darse cuenta de que no llegaría a bajar las escaleras del laboratorio mas que rodando, Ami se arrastro como pudo en medio del incipiente dolor que invadía cada poro de su piel hacia el único lugar cercano y vacío de la zona.
El dojo, enciérrate en el dojo, ¡AHORA!
La voz imperiosa de Ira la obligo a avanzar y pese a querer asesinarla en ese instante, pues no necesitaba ser una super dotada para saber que ella sabía algo de todo eso, hizo caso como pudo y logro entrar y cerrar la puerta deslizante del dojo antes de verse nuevamente de bruces y sin poder moverse. Para esas alturas sus nervios y su rabia se encontraban en partes iguales.
¿Qué diablos estaba sucediéndole? ¿Acaso Dios o quien sea que controlaba los hilos de su vida se había cansado ya de todo y había decidido destruirla así nada más? ¿sin mas aviso que aquel maldito dolor? ¿Era eso? ¿Volvería a desaparecer?
Técnicamente si y no…
La voz de Ira resonó en su conciencia, rabiosa, llena del dolor contenido que al parecer ella misma estaba sintiendo en esos momentos.
Aprieta los dientes princesa, hazlo duro y no aflojes por ningún motivo, porque esto… nos va doler…
Ami no tuvo tiempo de preguntar, cuando sus huesos parecieron romperse en pedazos y su piel comenzó a derretirse se le olvido quien era o que debía hacer o decirle a su contraparte. Así que apretando los dientes y rogando porque estos resistieran aquel apretón la chica sintió su cuerpo estallar como una bomba y no fue consciente de nada más que del dolor por lo que creyó fue una eternidad, y cuando la eternidad dio paso a la nada simplemente se desmayo en medio de los espasmos generados por su propio cuerpo sudoroso y hecho pedazos. Cada fibra de cabello, cada célula de su ser gritaba a coro y ella cada vez mas inconsciente solo pudo cerrar los ojos rogando en silencio a que alguien las hiciese callar de una vez.
Su último pensamiento se lo dedico al genio ojeroso que de seguro dormía confiado en que su paciente estuviese cumpliendo con sus indicaciones. Ami se lamento en silencio una última vez. Ya no podría llegar al laboratorio…
Su primer contacto con a realidad fue generado por los sonidos. Mas bien por un estallido de ellos que al parecer, y según ella tenían un solo culpable.
- "¡AMI! ¿! Donde rayos…¡? ¡AMI!"- incapaz de recordar donde estaba y sintiéndose aún mareada la chica trato de responder desde su posición boca abajo en el tatami, pero solo pudo soltar un largo y quedo gemido de dolor que se disipo contra el mismo piso que lo recibió. Sabía que tenía que ponerse de pie rápido o al menos responder, pero sintiéndose con la fuerza de un gusano Ami no pudo hacer mas que mantener su cuerpo quieto mientras sentía las pisadas de la familia buscarla en laboratorio y en el piso de arriba. Sentía que le habían dado una paliza como para matarla, pero aún así sabía que eso no era excusa para descuidar sus deberes y dejar que todo el mundo enloqueciera buscándola por la casa.
- "¿! Como se salió del laboratorio¡?, ¿! No se supone que lo que le das le hace dormir¡?"-Raphael y Donny subiendo por las escaleras del laboratorio parecían a punto de estallar de los nervios. Si Ami desaparecía ¿Cómo podrían enfrentar la pena y devastación que causaría en el mayor de los cuatro? ¿Qué harían ellos al verse solos?
- "¡Por milésima vez Raph, que no lo sé!"- Se suponía que Ami debía dormir como elefante dopado, ¿Cómo rayos iban a saber ahora donde estaba? Al borde de una crisis nerviosa, Donatello volvió a repasar mentalmente los medicamentos que le había dado a Ami, mientras que las dudas comenzaban a comérselo vivo. ¿Es que acaso se había equivocado de dosis? ¿Se le había olvidado algo acaso?
- "¡En vez de estar ahí parados ayuden a buscar idiotas!"- Mike saliendo de la cocina estaba fuera de si. No solo por el hecho de que Ami hubiera desaparecido, no era eso lo realmente angustiante del asunto, sino de lo que sucedería si no la encontraban. No quería ser él quien anunciara a Leo que la chica había desaparecido, y mucho menos quería ser testigo del dolor que le causaría al mayor al revelarle la verdad.
Ami suspiro con dolor al sentir al trio de hermanos. Vale, la estaban buscando tres de cuatro, y podía asegurar que Leo estaba al borde de una crisis nerviosa. O se movía, o se movía. El problema era como rayos hacerlo. Se sentía casi desconectada de su cuerpo, como un bebe recién nacido que no puede ni girarse sin ayuda. ¿Y ahora que rayos le había sucedido? Haciendo acopio de toda su fuerza Ami logro girarse para al menos lograr ver algo mas que el borroso suelo del tatami, y aunque su visión comenzaba a aclararse y sus pulmones parecían contentos de recibir oxigeno a bocanadas, la chica sintió que algo no estaba bien. Incorporándose a medida que escuchaba como los gritos de fuera subían de tono Ami comenzó a constatar lesiones y se fijo helada en que sus manos volvían a ser blancas y sus dedos se encontraban rectos y sin ninguna cicatriz. Casi con miedo y tocándose el hombro volvió a sentir ese algo que no estaba bien como una piedra en el estomago. Su hombro estaba en la posición correcta y completo. Mirando hacia abajo constato que sus piernas lucían bien, y que tanto las vendas como las tablillas y demás estaban regadas por el piso a su alrededor, así como su cabello que se esparcía por todas partes rellenando cada espacio con las finas hebras de color negro.
Fue entonces que algo hizo clic en su cabeza y sin pararse a pensar se puso de pie y volvió a mirarse a si misma con horror y espanto. Todo estaba perfecto, sus manos, sus piernas, su hombro… solo que… mas grande. Tomándose la cabeza con ambas manos y tratando de no entrar en pánico Ami se dio cuenta de que ahora no necesitaría una silla para subirle al termostato.
Era la misma, pero había crecido, ya no tenía la apariencia de una niña de 6 años, ya no lucia como la Ami de los sueños de Leo. Era ella, solo que… mas grande…como los muchachos.
Parpadeando confundida Ami se dio cuenta de que, por alguna razón sobrenatural y poderosa, a alguien se le había ocurrido que aquello estaba bien, que arreglar su cuerpo y de paso aumentar su edad estaba estupendo…
Tropezando con su propio cabello eh intentando caminar como un ser humano y no como cordero recién nacido Ami abrió de golpe las puertas del Dojo, deteniendo los gritos que nacían de diferentes partes de la casa para lanzar el suyo, uno que solo marcaba un culpable
-"¡CAAAAAAAAAAAAMUUUUUUUSSSSSSSSS!"-
Se le había acabado la suerte a aquel idiota, ahora si que iba a matarle.
Camus desde su propio rincón solo pudo taparse la cara. Ya no había vuelta atrás para su petición. Si quería curarla del todo y de paso darle algo de esperanza para que en algún momento se enfrentara con Across tenía que hacerla crecer. Era eso o nada.
- "¡BAJA AHORA MISMO COBARDE, NO ME HAGAS IR POR TI!"-
Con algo de ironía Camus se dio cuenta de que ahora ella si podía cumplir su amenaza…
-"¡CAAAAAAAAAAAAMUUUUUUUSSSSSSSSS!"-
Donatello estaba estupefacto, maravillado y al mismo tiempo horrorizado y apenado de lo que estaban viendo sus ojos. Ami quien al parecer había decidido por quien sabe que razón meterse en el dojo se encontraba ante ellos blanca, alta y completamente desnuda a excepción de las partes cubiertas por el denso cabello negro que parecía haberse convertido en un verdadero río de roca volcánica. Raphael quien había estado discutiendo con el genio parecía habérsele fundido una neurona y no paraba de mirar a la chica que tenían por delante con la boca abierta de par en par y como si esta fuese una total extraña. El único como siempre, que hacia de esas inesperadas situaciones algo normal fue Mike, que lanzándose contra la chica la abrazo con todas sus fuerzas, ignorando que está ya no luciera igual que antes y que de paso se encontrase como Dios la había traído al mundo.
- "¡Ami!, Pero… ¿¡Qué te sucedió!?"- Ami antes de poder responder solo pudo escuchar un lamento profundo desde el balcón del segundo piso. Sabía que aquello pasaría con su repentina ausencia, pero no estaba preparada para oírlo, para verlo…
- "¡Ami, ¿Dónde estás? ¿Qué sucedió? ¿Por qué Mike dice que te ah pasado algo?, ¿¡Estás herida!?, ¿¡He sido yo otra vez!? "- Leo estaba aterrado, lejos del miedo de perder a Ami estaba el pánico a haber sido él quien hiriese de nuevo a la pelinegra, porque, aunque no quisiese aceptarlo y le doliera admitirlo, Amaranth seguía siendo parte de él y la sola idea de que este se le hubiera escapado entre sueños le había hecho pedazos los nervios mientras escuchaba a sus hermanos buscar a la niña por toda la casa. Sus ojos llenos de lagrimas que no paraban de brotar sin permiso y el leve temblor de su voz eran malos indicios, si la chica no se daba prisa Leonardo volvería a perderse en ese mar de emociones en donde el único culpable era él mismo. Negando con la cabeza la niña sentencio que Leo era un juez terrible consigo mismo, así que zafándose con cariño de Miguel Ángel dio un par de pasos torpes y luego con firmeza atravesó el salón seguida por su velo negro que parecía no tener fin. Leo primero sintió los pasos en la escalera, y luego todo el miedo se disipo cuando unos largos y cálidos brazos lo envolvieron. La cortina de cabello negro que caía sobre Ami también cayo sobre él y su corazón acelerado pareció detenerse al tiempo que unas palabras eran recitadas bajo susurros tras sus oídos
No temas mi niño del monstruo
El solo quiere jugar
Dale un poco de azúcar
Y se ira acostar
No temas mi dulce niño
Que aquí siempre estaré
Seré manta de seda
tu espada también…
Los chicos como saliendo de un transe tras escuchar aquella melodía volvieron lentamente en si. Leo mucho mas tranquilo tomo con sus manos los delgados brazos de Ami y se dio cuenta de lo que decía Miguel. Ami había crecido. Ya no tenía que agacharse para abrazarle, aunque era claro que aún le ganaba en altura, también se daba cuenta de que todo lo que tocaba era suave y terso, no había heridas, ni coseduras, ni nada doblado. Era como… como un milagro.
-"Mas bien dirás otro dolor de cabeza más…"- Leo con la guardia baja no se sorprendió de ver sus pensamientos nuevamente en la cabeza de Ami
-"¿Pero como es posible…? ¿y por qué te molesta tanto?"-volvio a cuestionarse Leo sin reparar en nada mas que en la nueva Ami que aunque sonaba practicamente igual, parecia de un humor para nada amigable. Quiza su aspecto no era el mismo, pero el sabía sin tener que ver que esa era Ami, ¿Cuál era el problema exactamente? La chica sin separarse del todo hablo quedamente, con la voz apenas hecha un susurro. Había cosas que los demás no tenían porque saber, al menos, no aún.
-"El problema es Camus, que no deja de meterse donde no lo llaman, esto ah tenido un costo Leo, todo tiene su precio y yo no se cual es el precio de este regalito…"-Como una bofetada en pleno rostro Leo comprendió el miedo de Ami, si a él le habían quitado sus ojos por regresar, ¿Cuál era el pago por todo eso? Antes de poder preguntar la voz de alguien totalmente nuevo irrumpió desde el primer piso, Leo no supo identificar exactamente de donde venia, pero consiente de que habían montado un escandalo se pregunto vagamente si su sensei iría a regañarlos, pero lejos de escuchar un castigo Leo se quedo algo atónito por el tono alarmado y a la vez acongojado de su maestro, Ami mirando hacia abajo vio a sus otros tres niños mirando hacia el suelo como un montón de regañados y a Splinter que con una mano en los ojos trataba de hacerse entender entre tartamudeos
-"Se-señorita Ami… con todo respeto… le pido, no, espere, le ruego que… am… usted pueda…comprenderá que… bueno…"- Ami primero no capto el mensaje, a si que mirando al viejo maestro con total incomprensión dio un par de pasos hacia el frente y miro a Leo, que ciego seguía con su vista clavada en ella.
-"¿Qué rayos le sucede a tu maestro?"-Leo antes de contestar necesito de toda su fuerza de voluntad para ser sincero antes de que Ami se metiera en su cabeza. Era obvio lo que estaba sucediendo, solo que estando ciego le había sido imposible notarlo hasta que sus manos curiosas de no sentir cortes no sintieron nada mas, ni siquiera el viejo camisón que la chica ocupaba de ropa. Sin poder evitarlo, el de añil sintió su rostro encenderse como un farol, eh inocentemente no pudo hacer otra cosa más que mirar hacia abajo al igual que sus hermanos. Quizá no podía verla exactamente, pero si la había tocado sin mucho recato y eso ya era bastante reprochable.
-"Ami…tú, tú estas…. desnuda…"-La chica en un acto reflejo se miro a si misma y se dio una bofetada mental mientras se contenía de lanzar una maldición antes de correr escalera abajo con todo y cabello a la rastra para volver a encerrarse en el dojo. Desde ahí y tan roja como los muchachos solo pudo gritar una disculpa ahogada por la vergüenza
-"¡Maldita sea chicos, lo siento, fue sin intención, lo juro!"- Un enorme y bochornoso sonrojo cubrió su rostro al imaginarse a los muchachos completamente tensos y avergonzados. Por Dios santísimo, ¿Por qué carajos nada le salía bien? Ahora de seguro les había traumado, por no agregar que se había puesto a llamar a Camus como una posesa. ¿Qué diablos les diría? Con la cabeza entre las manos y dejándose caer contra la puerta Ami deseo desaparecer por al menos medio minuto para poder reponerse, y al no escuchar nada del otro lado volvió a agregar –"¡De verdad lo siento!"- No había reparado en los pormenores de ser un humano. Un acto como el suyo era totalmente imprudente y desvergonzado, por no decir que atrevido, pero al fin y al cabo no era su culpa, la habían reducido a un costal de carne durante su transformación eh incluso de haber querido no habría podido cubrirse antes de que los chicos la atraparan. Ya fuese por su débil estado actual o por el hecho de que no tenía mas ropa, Ami no había podido escaparse de esa ni aunque hubiese tratado. Suspirando por lo bajo se dijo a si misma que a mal paso era mejor darle prisa y antes de que cualquiera en la casa se repusiera del asombro y a la vergüenza se vio obligada a pedir lo único que la sacaría de ese encierro-"Chicos…este…Quizá es mucho pedir…pero… ¿creen que podrían traerme ropa?, cualquier cosa esta bien, mientras , ya saben, me cubra "- Leo apoyado sobre la barandilla del segundo piso solo pudo sonreír histéricamente al pensar en lo que había hecho hace tan solo unos minutos y de haber podido ver a sus hermanos se habría percatado de que al igual que él todos exhibían una enorme sonrisa nerviosa. Todos, incluyendo al viejo sensei se encontraban tensos y nadie se animaba a ser el primero en responder. Splinter sintiéndose un idiota pensaba en como explicarles ahora a los chicos de las abejas y las flores, mientras que Raphael y Donatello solo tenían en mente una sonora y ridícula frase que brillaba como en un enorme cartel de neón
"¡Estaba desnuda!"
Raphael pensando en las revistas que escondía tras una de las duelas sueltas del piso llego a la mítica conclusión de que primero, la realidad se alejaba mucho de una fotografía y segundo, de que tiraría a la basura todas esas mugrosas revistas, mientras que Don al borde de una crisis nerviosa repasaba mentalmente la imagen de la niña que había estado cargando durante los dos últimos días a su laboratorio con la de la chica que había salido desnuda y vociferando quizá que cosa desde el dogo. El merecía, o mejor dicho, necesitaba una explicación lógica a todo ese asunto, ya que de otra forma se le derretiría el cerebro y este se le empezaría a escurrir por las orejas. El único que se encontraba medianamente tranquilo era Miguel Ángel, quien a pesar de encontrarse algo colorado debido a la situación solo podía sobarse la cabeza, lugar donde su maestro le había dado un bastonazo para que dejase de ver a Ami con un idiota eh hiciera lo mismo que sus hermanos y mirara el suelo. Contrariado por el nuevo cambio de la guardiana Mike suspiro y se hizo oír ante todos antes de que alguien más se le adelantara y grito por todo lo alto levantado un único y solemne dedo hacia el cielo
-"¡Yo no pienso ir por la ropa interior!"- El grito de todos los demás fue unánime
-"¡MIKE!"
Las voces y alegatos de los mayores rebotaron suavemente en la cabeza de Ami, casi como pidiendo permiso para joderle un rato más la existencia, mientras que ella solo pudo seguir deseando desaparecer.
Dios…enserio ¿Por qué?
Leo estudio de forma curiosa la nueva apariencia de Ami con sus manos. No sabia muy bien que llevaba puesto, pero ya correctamente vestida y en el sofá de la sala ambos se habían sentado a esperar. Don había salido a por unas cosas junto a su sensei, mientras que Rapha y Mike se habían dividido las tareas de esa mañana. Miguel Ángel que amaba cocinar había pedido la cocina, pero ya conociendo el monumental despelote del mas pequeño Raphael lo había enviado al segundo piso a que arreglara la habitación de Leo y guardara las mantas. Lejos de molestarse el más pequeño simplemente había sonreído y se había esfumado, ya que entre más pronto terminara, mas pronto podría volver donde Leo, que evidentemente mas calmado y sin el bochorno cubriéndole el rostro le había jurado que le esperaría en sofá junto con Ami.
Lo que le había sucedido a Ami tendría que esperar. Donny tenía muchas preguntas y estaba preocupado por diversas cosas, pero la chica luego de asegurarla que todo estaba en su lugar lo había tranquilizado a medias. Algo era algo. Rapha era asunto aparte. Estaba de los nervios y completamente avergonzado aún de quizá haber visto mas de la cuenta, era por eso que había preferido quedarse solo para calmarse antes de comenzar a gritar nuevamente cabreado por no entender nada de lo que sucedía nuevamente en casa.
Vale que tener un ángel durmiendo en el laboratorio no era así que dijésemos normal, y menos aún si a eso se le sumaba el hecho de que Ami era "SU" ángel guardián, pero al menos la situación había bajado un poco los ánimos en esos últimos días. Pero ahora nuevamente ocurría algo que escapaba a todo entendimiento. Viendo a Ami tomar las manos de Leo en el sofá vuelve a sentir un golpe mental al no ver a la misma niña que el día anterior. En el fondo seguía siendo la misma, pero su nuevo aspecto de adolecente no le ayudaba en nada ¿Qué rayos había sucedido ahora? ¿Es que no podían de dejar de lloverle más problemas y preguntas a su ya cansado cerebro? ¿Qué sucedería a continuación? Ya solo hace faltaba que a alguien le salieran alas y ya con eso podía considerar mandar su cordura al diablo. Aún así, a pesar de todos los problemas sentía una extraña sensación de paz. Mirando de soslayo a Leo en la sala, supuso que todo tenía que ver con su hermano mayor, si bien aún se oía cabizbajo y no hablaba demasiado, su humor antes por el suelo se hallaba bastante mejor que aquella temible noche donde había tenido que salir nuevamente en su búsqueda, rogando por no encontrarse con la misma perturbadora imagen que aún le acosaba en medio de crueles pesadillas.
Cabizbajo Raphael piensa y razona de la forma mas lenta que puede para no dejarse llevar nuevamente por su frustración y su ira que para esas alturas es inútil en todos los sentidos. El mayor continuaba ciego, quizá un poco mas animado, pero igualmente desolado por no encontrar la forma de ayudarles o de ser el de siempre. Ahí había problema y uno gordo, porque una cosa era querer ayudar a su hermano y la otra era que el aceptara su ayuda ¿Cómo podía eliminar los miedos de Leonardo si el no le explicaba como se estaba sintiendo? Sin mas respuestas que el silencio de la cocina el segundo al mando vuelve a ponerse en movimiento. Quiere aclarar algo con Ami, algo que le rebota una y otra vez en su cabeza. Si ellos no podían atravesar la muralla que Leo había levantado a su alrededor, podía hablar con la niña, y quizá así encontrar una manera de franquear esa barrera, de manera irónica se da cuenta de que los músculos no le servirán de nada en esta ocasión y con algo de resignación comprende casi como de pasada de que el no es el mejor en asuntos donde se requiriera templanza y tacto. Tal vez Donny tuviera alguna idea de como seguir ahora. Ya verían que hacer ante los nuevos y sorpresivos cambios. Así que poniéndose manos a la obra comenzó a preparar el desayuno.
Leo por su parte se había entretenido al intentar descifrar que era lo que llevaba puesto Ami, quien luchaba con su malhumor y maldecía por la bajo cada tanto a su viejo amigo. Con algo de extrañeza y en lo momentos en que habían estado solos ella le había revelado un poco mas de información, y con ello había llegado a la conclusión de que Ami y Camus eran algo así como Rapha y Casey. Eran amigos, pero también querían de vez en cuando arrancarse la cabeza para hacer ver al otro su propio lado de la moneda, algo a lo que ya estaba acostumbrado, así que lo dejo pasar, ya se arreglarían ellos.
Con algo de esfuerzo reconoció por el tacto y el olor uno de los sweaters de Rapha, Ami sonriente entonces le pregunto si podía adivinar de quien eran los pantalones. Tanteando con su mano Leonardo sintió varios cierres por todas partes y entonces triunfante objeto
-"Estos… ¿Son de mike?"-
-"¡Bingo!"- La ropa que le habían prestado los chicos le quedaba holgada de todos lados, pero eso le gustaba, podía literalmente sumergirse bajo el abrigo de Raphael y hacerse bolita sumando además que ya no sentía nada de frio en las piernas. Los calcetines de Donny y una playera azul ahora casi celeste por los años completaban su atuendo y el olor en cada prenda la hacia sentir de alguna manera abrazada por cada uno de los muchachos. Pese a todo lo vivido esa mañana se sentía bastante animada de que Leo no se hubiera sentido intimidado, eso ya era algo, ya tendría tiempo para enojarse con Camus o para mandarse mutuamente al demonio cuando se vieran. Después pensaría en como diablos hablar con los chicos sobre lo sucedido, si es que existía alguna forma de explicarlo. No se sentía muy a gusto con su cambio, pues si bien podía ocultar bastante bien su presencia sabía que el ahora verse como una adolecente podía afectar a los chicos. Era una cosa de visión. Acercarse a una niña pequeña por muy seria que pareciera no era tan terrible, pero ahora no sabía que resultados podría obtener con su nueva forma, lo que menos quería es que estos se cerraran ahora que las cosas parecían haberse encaminado. Suspirando solo pudo resignarse a esperar, ya vería que hacer. Leo por su parte solo pudo poner una mano sobre su cabeza tras unos segundos de vacilación
-"¿En que estas pensando?"- Ami le miro con curiosidad, esa era una buena pregunta, pero en vez de responderla decidió hacer otra
-"¿No te molesta que ya no parezca una niña?"-Leo lo pensó un segundo y al siguiente le sonrió con esa tranquilidad abrumadora que hacia que cualquiera se sintiera idiota por estar molesto o preocupado.
-"No"-Contesto con simpleza-"En el fondo, no importa si creces o te haces mas pequeña, sigues siendo Ami"- La chica no necesito escuchar más, pero con ganas quizá de molestarlo un poco solo para ver su reacción decidió salirse por otro lado. Una pequeña travesura no estaba de mas
-"Ya… bueno, es que después del incidente en la escalera, te eh notado… ya sabes, algo mas recatado"-Leo sintiendo la sangre subir a su cara de golpe trato de decir algo, pero todo lo que consiguió fue balbucear. El sin mucho cuidado había literalmente registrado a la chica como si estuviera revisando que no llevara armas. Sin saber donde meterse y sintiendo la sonrisa algo traviesa de Ami frente suyo solo pudo tomar el cojín mas cercano y enterrar la cara para ocultarse. Sabía tanto de chicas como Mike de algebra, poco o nada. Sabia que Raphael y Casey hablaban de mujeres casi a diario porque mas de una vez había escuchado sus conversaciones algo subidas de tono cuando salía en búsqueda del de bandana roja y aunque su sensei le había explicado ciertas cosas no podía evitar sentirse avergonzado. Su cerebro casi tan abochornado como él le había ayudado a recordar que sus manos no solo habían vagado por ahí como si nada, y que con mas de algo blandito y suave se había encontrado. Saliendo de su estado de aturdimiento total Leo escucha como Ami se ríe mientras que le aprieta una de sus manos. La pelinegra no quería molestarlo, bueno, quizá un poquito, quizá solo quería verlo poner esa cara de mohín de niño pequeño, pero verlo como si se tratase de un farol era otra historia. Tratando de calmarlo volvió a tomar su mano
-"Leo, por Dios cálmate, no hiciste nada que me molestara, ¿Vale?"-No quería seguir riéndose, pero el mayor no le ayudaba si ponía esa carita de ladrón pillado en escena. Hablando aún para la almohada el de añil deseo que se lo tragara la tierra
-"No le veo la gracia…"-Raphael que se había acercado luego de dejar todo listo miro con preocupación a Leo al ver que este escondía la cara en uno de los cojines.
-"¡Leo, estas bien!"- Ami calmando las aguas y ya mas seria alzo una mano
-"Tranquilo Rapha, Leo esta bien"-No muy convencido el de rojo volvió a ver a su hermano
-"¿Seguro?"-Leo aún rojo levanto la cara a medias y asintió quedamente. Raphael estaba a punto de ponerse a exigir una buena explicación cuando algo sobresalto a todos. La puerta de la guarida abriéndose de golpe dio su paso a un cabizbajo Splinter junto a un enrojecido Donatello, quien cargando una bolsa había cerrado de una patada la puerta. El maestro se dijo así mismo que debería haberle dicho algo a Donny por semejante golpe a la puerta que de culpas no tenía nada, pero recordando de donde venían opto por ir a sentarse al lado de Leonardo quien sobresaltándose al sentir el nuevo peso a su lado se quedo perdido cuando sintió a su sensei suspirar. Splinter estaba agotado. Hacia años que no pasaba por una proeza como esa. El joven genio solo pudo seguir farfullando quizá quien sabe que cosas mientras se acercaba a Ami y le plantaba literalmente una bolsa frente a su cara. La chica miro a su niño de las grandes respuestas y en vez de recibir la bolsa solo pudo hacerle una pregunta
-"¿Donny…estas bien?"-El genio en vez de contestar solo pudo remecer la bolsa frente a sus ojos con desesperación
-"Solo… solo toma la recondenada bolsa"-Ami miro el paquete y a Don sucesivamente por lo que pareció un minuto eterno, luego lo tomo entre sus manos y Don como un globo deshinchándose literalmente se lanzo de cabeza al sofá y se tapo la cara con una de las manos de su hermano mayor quien volvió a saltar quedamente. ¿Pero que diablos…? Por curiosidad mas que por otra cosa abrió lo que Don le había entregado y tras un segundo de expectación por parte de Rapha y de Leo que escuchaba con atención sin decir nada cerro de golpe la bolsa y se paro rápidamente como impulsada por un jet
-"¡Pero Donny!"-Exclamo tratando de no echarse a reír como una histérica-"¿En que estabas pensando?"-El de morado en vez de responder solo pudo apuntar sin dejar de taparse con la mano de Leo a su viejo maestro
-"Toda la culpa es del él, a mi ni me mires"- Rapha a punto de protestar vio acallado sus alegatos cuando el mismo Leo exigió saber que sucedía
-"¿Ami? ¿Qué pasa, que ocurre?"-Ami se centro un poco y hablo lo mas tranquilamente que pudo. Era en si algo realmente tonto y se estaba armando alboroto por nada, pero en el fondo no pudo evitar ver a los niños de siempre y eso la hizo sonreír a medias. Olvidaba que aún les faltaba mucho por crecer y que en fondo ellos eran chicos
-"Tranquilo Leo, Donny am… me ah traído algo eso es todo"-Quiso decir algo mas pero Rapha ya poniéndose de todos colores en un acto arrebatado le arranco la bolsa a la chica y sin pensarlo la abrió como para entender que rayos pasaba
-"¡Raphael, devuélvele eso!"-Chillo Splinter escandalizado, Ami por su parte solo levanto una mano en señal de paz y vio todo pasar en escasos segundos, tras los cuales el de bandana roja le devolvió la bolsa y se sentó
-"Oh…"-fue todo lo que pudo decir. Leo aun sin entender nada miro en todos lados sin ver a nadie. ¿Por qué estaban todos tan callados? ¿Qué era lo que Donny le había traído a Ami?
-"¿Qué es?"- era simple curiosidad. Rapha volvió a balbucear
-"Oh…Dios…"-Donny asintió
-"Lo se, fue horrible, me preguntaron cosas ¡Tantas cosas!"- Ami se trago la risa lo mejor que podía, era un tierno detalle pero no era necesario. Rapha como abstraído volvió a mirar a Donny con cara de espanto y a la vez estupefacción.
-"¿Te preguntaron cosas?"-Don asintió
-"Que si era A, B, o C, ¿¡Como se supone que tenía que responder!?, ¡Tuve que usar frutas como referencias!"-exclamo escandalizado-"¡FRUTAS!"- Leo empezó a perder el temple
-"¿¡Pero de que están hablando!?"- Ami a punto de contestar escucho la voz de Miguel desde la baranda del segundo piso
-"¡Yo quiero responder, yo quiero responder!"-y sin que nadie pudiera evitarlo Mike empezó a hablar como si reportara el clima –"¡Donny trajo a casa ropa interior Leo!, ya sabes, las chicas usan esas cosas, ¿recuerdas?, como lentes pero mas grandes"-El mayor para sorpresa de todos parpadeo confundido antes de hacer lo mismo que Rapha
-"Oh…"-El de rojo conciliador asintió y puso una mano en el hombro del de morado
-"Mi héroe"-Leo sintiendo a Ami frente suyo susurro
-"¿Frutas?"- Mike divirtiéndose con la situación grito desde arriba
-"Oye Don, ¿Qué fruta escogiste?"- El de morado ya poniéndose de todos los colores susurro contra la mano de Leo, deseando que nunca mas tuviera que ir a una tienda como esa en su vida. Nunca más seguía los consejos de su padre con lo que se refería a ropa para chicas
-"Naranjas…"-Para Ami fue todo, sin poder contenerse soltó la risa frente a todos hasta que le salieron lágrimas y mientras todos en el salón se volvían rojos y trataban de balbucear miles de cosas a la vez deseo que los muchachos no crecieran nunca, y conservaran esa forma inocente y algo vergonzosa de ser. Los quería, así tal cual. Desordenados, curiosos y berrinchudos. Esos eran sus niños. ¿No es así?
-"¡Óyeme no te rías!"-trajo de atajar Raphael intentando contener su vergüenza escandalizada
-"¿Na-naranjas?"-Repitió Leo sintiendo sus mejillas cada vez mas rojas y tratando de imaginar al pobre de su hermano en una tienda de ropa interior. Definitivamente un héroe, estaba de acuerdo con Rapha.
-"Maaaaa, tus ojos te engañan Don, debiste decir pomelos"- El grito elevado de la familia resonó por toda la casa
-"¡MIKE!"- Ami sin dejar de reírse solo pudo hacer una acotación que salvo al menor de ser estrangulado por Raphael y a Leo y Don de transformarse en tomates junto a su sensei
-"Nunca dejaran de ser mis niños…"- y tras el silencio agrego-"Gracias Don"- por toda respuesta el de morado rogo para sus adentros que naranjas estuviera bien, porque juraba ante Dios que a esa tienda no regresaba en su vida. Ojalá Mike se hubiera equivocado esta vez.
Tras el dilema del "Sostén", palabra que nadie quería que Ami volviera a usar por todo lo bueno que existe en la tierra, pero que había orientado a Mike para no decir "Lentes grandes", todos, mucho mas tranquilos habían ido a desayunar. El hambre podía con todo y borro de la mente de los chicos lo que había sucedido. Luego había sido el momento de las preguntas y ella como pudo trato de contestarles lo mejor que se podía.
Ni ella ni Leo tenían idea de porque había sucedido ese cambio de forma, a lo mucho sabía quien era el responsable, pero eso era todo. Mike se cuestiono si Ami seguiría creciendo, ella solo pudo rogar que las cosas se quedaran como estaban, no tenía ganas de pasar por algo así de nuevo. Raphael cruzado de brazos no había objetado ni dicho demasiado, el hecho de que la chica ahora pareciera tener su edad no era tan malo, sino mas bien extraño. Se había acostumbrado a verla como una niña, al igual que Donny, quien no se quedo tranquilo hasta que verifico que realmente todo estuviera en su lugar y no quedara ninguna lesión que constatar. Leo por su parte estaba tranquilo, al fin su amiga estaba entera y no toda moreteada por su culpa. Recordando su propia voz alarmada, el mayor vuelve a verse aterrorizado ante la idea de haberla lastimado, en su mente la idea de conciliar el sueño se hacia cada día mas difícil, se sentía prisionero de su mente, asustado de perderse así mismo mientras dormía y que fuese Amaranth quien despertara por él.
-"¿Y quien es Camus?"-La pregunta dicha por Mike había vuelto a poner en expectación a la familia, mientras la chica se debatía en que responder exactamente. Tras unos segundos solo pudo decir una cosa
-"Camus es… un idiota"- Y acto seguido soltó una pequeña risa que dejo a todos igualmente confundidos. ¿Pero que podía decir? Camus había estado con ella desde que podía recordar, se quedaba a su lado y aunque peleaban a menudo sabía que entre ellos realmente no había grandes diferencias. Ambos estaban anclados a misiones que no les gustaban del todo, y entre los dos existía un acuerdo de paz no escrito en el que ambos se habían declarado idiotas totales. Ella por desobedecer y él por ser un terco metiche.
-"¿Un idiota?"-
-"Vale, tratare de explicarlo un poco mejor"- y tomando una hoja comenzó a hacer una serie de círculos conectados a líneas, luego lo mostro a la familia y trato de que con eso se entendiera lo mejor posible-"Así como en su mundo, el reino de arriba también tiene una jerarquía, si yo tuviera que ser uno de estos círculos sería uno de estos"-y apunto uno de los círculos inferiores-"Camus a diferencia de mi es un ángel mensajero, esta aquí arriba, ¿Ven?"-todos asintieron, incluyendo Leo que podía imaginar mas o menos lo que Ami había intentado dibujar, ellos después de todo ya habían tenido esa charla-"Bueno, cada ángel mensajero tiene un puñado de ángeles guardianes a quienes echarle el ojo encima, ya saben, para que ninguno ande por ahí haciendo lo que le venga en gana, y sobre él están los arcángeles, cada uno de ellos tiene una tarea específica y realmente tener contacto con alguno es casi imposible hasta para mi, de eso de encarga Camus"- Don sin dejar de mirar la hoja pensó en lo ordenado y extraño de la estructura que le mostraba
-"Entonces…¿Él es el que ejerce algún poder sobre ti?"-
-"¿Es como tu jefe?"-Cuestiono Rapha
-"No"-aclaro Ami-"El solo puede aconsejarme, eh interceder por mi si es que meto demasiado la pata, pero yo solo le rindo cuentas a Dios, el solo puede intentar guiarme si tengo dudas o entregarme los castigos que me corresponden, eso es todo"-
-"Y esto es…¿Un castigo entonces?"-Mike no entendía
-"Yo creo que solo quería ayudar…Camus no es malo…"-Leo no pudo evitar interceder, quizá no conocía demasiado a Camus pero algo, no sabía que, le decía que no solo no era malo, sino que intentaba ayudar como se podía. Ami se había saltado muchas reglas por su culpa y él había tenido que hacer lo posible por salvarle el cuello
-"Espera, espera….¿Lo conoces?"-La idea se le había cruzado a Raphael, pero ahora estaba seguro de que había algo que no le estaban contando. El de añil poniéndose nervioso busco a tientas la mano de Ami. Se le había escapado ese detalle. La chica tratando de consolarlo le devolvió un débil apretón, ya se esperaba eso
-"Yo…yo…"
-"¿¡Que nos están ocultando ahora!?"-Leo cerro los ojos sin dejar de temblar. La verdad es que le estaba ocultando varias cosas a sus hermanos, Camus era solo una más y era por eso que había rogado a sus hermanos días atrás a que fueran por su amiga. Solo no era capaz de hacerle frente a las interrogantes que tenían sus hermanos y menos aún a las suyas. ¿Cómo podía contarles a sus hermanos de Amaranth? Ami leyendo su pensamiento suspiro. Ya había previsto eso y mucho más, así que cargando la mirada más seria que encontró se enfoco en Raphael que ya empezaba a desesperarse. Sabía que todos buscaban información, pero no todo podía ser rebelado de golpe, el problema estaba en que ninguno quería seguir esperando
-"Raphael cálmate ¿quieres?"-
-"¿¡Como diablos quieres que me calme!?"-Ami pensó con gracia que tenía muchas ideas, pero se conformo con ser directa
-"Por las buenas, porque no quiero ir por las malas, así que cierra la boca y escucha"-Rapha atragantándose con las miles de maldiciones que quería decir volvió a cruzarse de brazos, odiaba que le ocultaran algo o que fuese el último en enterarse de ciertos detalles. Viendo los ánimos más tranquilos Ami se enfoco en el techo sin soltar la mano de Leonardo y empezó a hablar-"Hace unos días cuando Leo salió de casa se encontró conmigo y con Camus, yo como saben no estaba muy bien y ese idiota no quería que me quedara sola, fue ahí que lo conoció, eso es todo"-Mike asintió, no tenía mas preguntas, viendo a Leonardo aún tembloroso en su asiento miro a su hermano de rojo y le hizo una seña con la cabeza para que dijese algo que calmara a su hermano mayor. Los últimos días habían sido estresantes y Leo aún se mostraba en un estado de alerta que anticipara cualquiera de sus reacciones. Lo que menos quería hacer era que entre ellos le causaran mas penas, así que poniéndole un par de muecas trato de que el segundo al mando dejara de ser un bendito imbécil y se calmara. Raphael mirando a todos los presentes y notando la misma imperiosa mirada termino por ceder.
-"Vale, entonces el tipo ese es buena gente, me quedo claro"- Leonardo algo mas tranquilo asintió quedamente. Donny al lado de su maestro repaso lo que sabía y lo que no antes de hacer la siguiente pregunta
-"Dijiste que estabas castigada ¿Qué clase de castigos tienes exactamente?"- La chica respondió con desgana
-"Me condenaron a ser de carne y hueso, técnicamente eso no sería tan malo, pero en las condiciones en que estaba si lo era, la primera vez que intercedí tuve que entregar la mitad de mi fuerza espiritual…luego…me convirtieron en un humana…"- y antes de poder detenerse termino por rebelar la otra verdad que le dolía un poco-"Y me arrancaron mis alas"- Los chicos enmudecieron y Leonardo ya quebrado para ese punto le tomo ambas manos mientras no dejaba de susurrar en su mente
"Lo siento, lo siento, Dios, como lo siento…"
Leo que toda su vida había luchado para no lastimar a nadie había herido al único ser que jamás le había hecho daño y eso le quemaba la conciencia. Se sentía culpable de sus actos, de ahora ser un inútil que no hacia mas que estorbarles a sus hermanos y de paso de haber conseguido que castigaran a Ami por errores que consideraba suyos. Sumado a todo lo anterior estaba Amaranth, que como una sombra pegada a sus pies continuaba haciéndolo dudar, recordándole su posición en esa familia.
"No éramos nada, ahora somos menos que nada"
Tenia razón, Amaranth tenía razón, había perdido su lugar en la familia, su posición como líder, ya no tenía la fuerza para controlar a sus hermanos y estos siempre estaban tensos o peleando por cualquier cosa
-"Leo…"-
No era mas "El intrépido", ni el mediador de conflictos, ni siquiera podía dar un paso sin preguntarse donde estaba ahora.
-"¡Leo escúchame!"-
-"¡HERMANO!"
-"¡Donny haz algo!"
Y estaba el miedo, el miedo de poder volver a tener una vida medianamente normal, de no poder auto valerse por si mismo nunca más y de terminar siendo odiado por los que consideraba su familia, podía soportar ser ignorado, podía soportar las burlas y los descargos, pero…¿podría soportar ser odiado por lo que le quedaba de vida? ¿Y si Ami se iba, entonces que sería de él? Se quedaría solo en medio de la oscuridad, hundido hasta el fondo en la brea de todos sus temores…
"¿Por qué decidí regresar? ¿Por qué no acepte simplemente que era el fin?"
-"¡JODER LEO, ESCUCHAME!"- Pero ya era muy tarde, cuando el mayor abrió los ojos Ami solo pudo gritar una orden a todos los demás antes de abalanzarse sobre el mayor -"¡ATRAS!"-No supo si le escucharon o no, tomando de los brazos al de ropas azules que entre gritos trataba de zafarse comprendía que había llegado tarde, demasiado tarde
-"¡!SUELTAMEEEEE"-Raphael que no entendía que sucedía había estado a punto de lanzarse sobre la chica al ver a su hermano agitarse pero se quedo estático con medio paso al frente cuando lo escucho gritar. Esa voz, no era la de Leonardo – "¡MALDITA!"-Helados, todos fueron testigos de algo inconcebible. Leo estaba ahí, en cuerpo, pero la voz que hablaba no era la de su hermano mayor-"¡QUE ME SUELTES!"- Ami antes de darse cuenta de su error se vio lanzada al fondo de la cocina con una patada del mayor donde choco contra uno de los muebles antes de caer hacia el piso junto con todos los platos de la alacena. Maldiciendo para sus adentros la chica odio ser humana solo por un segundo solo para reaccionar al siguiente y volver a lanzarse a la sala donde Amaranth completamente enloquecido intentaba abalanzarse sobre los chicos.
-"¡APARTENSE!"-alcanzo a gritar, pero Amaranth con sus ojos negros ya estaba sobre los muchachos. Mike no paraba de temblar, los ojos siempre azules de su hermano habían desaparecido y junto con ello su esencia siempre tranquila, lo que ahora sentía era terror en su estado más puro y asustado se había echado a temblar detrás de Donatello, quien sin palabras miraba a todos lados intentando comprender que diablos estaba sucediendo. Splinter parándose frente a sus hijos trato de mostrarse firme, Amaranth soltó una risa siniestra
-"¿¡Quiere protegerlos!? ¡PUES INTENTELO!"-El viejo maestro supo de ante mano que jamás sería capaz de herir a su hijo, quizá el que hablaba no era Leonardo, pero el solo hecho de levantarle la mano podría terminar por rasgar mas su ya cargada espalda, así que resignado espero a que este lo atacara, si no podía hacer nada al menos espero que pudiera servir como escudo el tiempo suficiente. Pero nada de eso fue necesario. Ami pasando velozmente frente a ellos se tiro sobre el pecho de Leonardo, tacleándolo sobre la mesa de centro que se hizo pedazos bajo el peso de ambos
-"¡QUITATE DE ENCIMA!"-Negándose a hacer lo que le pedían la pelinegra embravecida comenzó a gritarle de vuelta, ignorando la cara de consternación y miedo de los demás. Tenía que ser rápida, tenía que hacer volver a Leonardo
-"¡DEVUELVEME A LEONARDO!"-Amaranth viéndose atrapado intento jalarle el cabello, patearla, o lo que sea, pero viéndose sin resultados tomo de entre las miles de porquerías tiradas que estaban a su alcance el lápiz que tan inocentemente había ocupado Ami para dibujar y sin menguar palabra se lo clavo con todas sus fuerzas en uno de sus hombros, traspasando tela y carne, pero el resultado fue mínimo y consternado vio como la chica aún con el lápiz encajado en su brazo se acercaba a su rostro para volver a encararlo, esta vez con la voz seca y pausada-"Devuélveme a Leonardo…ahora"-Quedándose estático en su posición y relajando los brazos y las piernas Amaranth titubeo, dejando que sus palabras encontraran salidas sin los gritos como intermediarios
-"¿Por qué…? El me necesita…yo lo necesito… ¿Por qué quieres que siga aquí?"-Ami sin apartarse de el y con su cara sobre la suya le sonrió con tristeza. Amaranth era parte de Leo, la parte rabiosa y herida de su niño de azul. Amarlo significaba hacerlo por completo
-"Porque él necesita de su familia…"-el otro le negó enseguida
-"No es verdad. Lo abandonaran, nos dejaran solos, como siempre, lo se, y el también lo sabe…"-Ami sabía lo que era tener el alma dividida en dos, por lo que conocía el sentimiento de Amaranth. De una forma casi poética aquella parte de Leonardo que guardaba su rabia y dolor también amaba de una manera enfermiza al mayor de los quelonios. Quería vengarse por él, protegerlo a su manera, aunque no fuese la correcta de ningún modo-"Siempre estamos solos…"- Esta vez fue turno de ella de negar
-"Yo estoy aquí, siempre eh estado aquí…"-Amaranth vacilo nuevamente
-"¿Y te quedaras conmigo?"-la chica asintió
-"Te lo prometo"-Las lágrimas de rabia no pudieron ser detenidas más tiempo. En los ojos de Ami no había vacilación ni mentira alguna
-"No es justo…nunca ah sido justo…¿Cómo puedes perdonarlos? ¿Cómo puede él perdonarlos?"-Para Ami eso es fácil de contestar
-"Porque todos nos equivocamos…"-Amaranth sintiendo una nueva ola de rabia inundarlo quiso gritarle nuevamente cuando una nueva voz inundo sus oídos, una que jamás había escuchado
"TOCALA, Y TE LAS VERAS CONMIGO, TÚ, PETULANTE IMBECIL"
Amaranth enmudeció y miro fijamente a la pelinegra aún sobre él, con el lápiz meciéndose arriba y hacia abajo junto con su propia respiración y hablo sin darse cuenta
-"Tu…"-Ami negó enseguida
-"Ella es ella, yo soy yo, así funciona, así tienes que aprender que así funciona"-Cogiéndole el cabello, Amaranth tiro de ella hasta que casi no quedara espacio entre ellos, hasta el punto mismo en que parecían amantes en medio de aquel desastre en la alfombra
-"¿Por qué?"-Una respuesta fácil
-"Ella y yo, tu y él, la necesito, me necesita"-y sin apartarse agrego casi con un susurro-"Pero yo mando"-El silencio se apodero por segundos del salón antes de que Amaranth volviese a pronunciar palabra
-"Volveré…voy a volver"-una sonrisa sarcástica cruzo su rostro-"El me llamará… el me llamara, ¿No es verdad?"-Ami se dedico a sonreírle sin responder y eso fue todo lo que se necesito. Dejando caer la cabeza contra el suelo Amaranth se marcho.
La chica suspiro aliviada y aún sobre Leonardo comenzó a remecerlo mientras que la familia conmocionada se dedicaba a mirar totalmente descolocados, sin saber si acercarse o tomar aún más distancia.
Raphael estaba en shock, había escuchado y visto todo, pero no podía estar seguro de estar despierto del todo o en una extraña pesadilla de la que no podía escapar, mientras que Donatello con las piernas hechas una verdadera gelatina trataba de asimilar lo que acababa de pasar. Mike era cuento aparte. Lejos de estar asustado, lo que sentía era un dolor indescriptible ante lo que había escuchado. Su hermano había estado solo por mucho tiempo, tanto, que no podía recordarlo, y aunque lo sabía el que él mismo o quien sea que hubiera estado minutos ahí lo dijera le había helado el alma. Él quería a su hermano mayor de verdad lo quería, entonces ¿Por que le habían abandonado? Ami sintiendo la culpa de todos arremolinarse a su alrededor no pudo ir a calmarlos, primero tenía que ver que el de añil volviera de ese punto muerto que era Infra.
-"Leo"-nada-"Vamos Leo"- ninguna respuesta. Mandando la mesura al demonio eh incorporándolo hasta dejarlo sentado frente a ella de un tirón lo agito con fuerza –"¡LEONARDO!"-Abriendo los ojos de golpe y tomando aíre como si se hubiese estado ahogando, el mayor volvió en si, desconcertado y hecho un manojo de emociones descontroladas. Un minuto atrás había estado junto a sus hermanos en la sala y al siguiente se había quedado solo, en una habitación a oscuras desde la que grito sin encontrar salida. Tratando de regular su respiración y sintiendo las lágrimas escapársele sin control se dio cuenta de que había fracasado, con un hilo de voz busco a tientas las manos de Ami, topándose con los trozos de madera de la pobre mesa que había recibido su caída. Lo que tocaba lo hizo aún más claro
-"El…el…logro salir…"-y sintiendo las manos de Ami atrayéndolo contra su pecho rompió a llorar sin poder contenerse. Uno de sus temores más grandes acababa de hacerse realidad. Amaranth había conseguido salir, había sido capaz de encerrarlo en Infra. Aferrándose a su amiga intento encontrar algo que decir, pero todo lo que pudo hacer fue continuar balbuceando entre lagrimas- "¡Logro salir, logro salir!"-Ami con Leo entre sus brazos no sabía que hacer, sintiendo la presencia de los demás en la sala se obligo así misma a calmarse, tenía que encontrar la forma de que los chicos no se lanzaran con un montón de preguntas. No podía dividirse y hablar con ellos por separado, tendría que valerse de su propia fuerza de voluntad y nada más. Girándose a medias trato de constatar los daños. Raphael estaba tieso, Don temblaba como jalea y Mike…por todos los cielos, Mike…
- "Ya paso…"-No sabía a quien consolaba con esas palabras, si a Leo, a sus hermanos o a ella misma.
- "¿Qué…que demonios fue eso?"-Leonardo sollozando apretó los dientes. Lo habían visto, sus hermanos lo habían visto ¿Qué haría ahora? La chica con la misma pregunta no supo que contestarse así misma. ¿Y ahora? ¿Y ahora que demonios hago?
Un paso a la vez princesa, solo un paso a la vez…
-"Chicos…"-nadie en la sala pareció estar escuchando, pero aún así decidida continuo-"Se que tienen preguntas, se que quieren saber todo y al detalle, pero antes…"-y apuntando con una mano a Leonardo les sonrió-"Alguien necesita un abrazo"- Los muchachos como saliendo de un aturdimiento dieron un paso, luego dos y finalmente echaron a correr el pequeño tramo que los separaba de su hermano mayor, mientras que el sensei de rodillas sobre la alfombra se negaba a aceptar todo lo que había sucedido.
Sabía que le había hecho un daño irreparable a su hijo, pero ahora que había visto aquel pedazo de su alma salir a flote y escuchado lo que Leonardo guardaba en lo mas profundo de su corazón, era al fin completamente consiente de como había literalmente destrozado al mayor. ¿Y por qué? ¿Por el clan, por orgullo? Con las lágrimas corriendo por sus ojos el maestro siente ganas de golpearse así mismo. Nada valía la vida de un hijo, absolutamente nada. ¿Qué es lo que había hecho?
Sentada y ya con todos los demás abrazando a Leo, Ami dejo su lugar a Raphael y se encamino junto al viejo maestro eh inclinándose a su lado suspiro y le susurro para que nadie más pudiera escucharla
-"Ya sabe lo que hizo maestro"-El sensei sin mirarla asintió dejándose llevar por su propia pena-"Pero como se lo dije antes…Leonardo sigue aquí, no puede reparar lo que ya esta hecho, pero puede ayudarlo a entenderlo…¿Quiere ayudar?"-Splinter no necesito que le dijeran lo que tenía que hacer a continuación por lo que parándose y con la vista borrosa se acerco al grupo. Ami desde su posición, a unos pasos de ellos aprovecho que nadie la veía para arrancarse la pluma que aún tenía en la parte baja de su hombro y lo miro casi con curiosidad antes de dejarlo caer al piso. La sangre escurriéndose, tibia y pegajosa por debajo de la ropa le devolvió en parte la claridad a su mente. Aún quedaba mucho por resolver. Su visita a Camus tendría que esperar un poco más.
SALUDOS! espero que les haya gustado, seguiré esforzándome, cueste lo que me cueste. GRACIAS A TODOS POR LEER!
