Llegó a una ciudad que no conocía, ni siquiera la escuchó nombrar en toda su vida, pero pudo llegar gracias a toda la información que el investigador privado le hizo llegar. Ahora estaba todo positivo porque finalmente encontraría al estúpido de Joey.

Pero fue más difícil de lo que creyó y ahora estaba todo frustrado porque ya llevaba el tercer día en esa cochina ciudad y nada que se aparecía Wheeler, así que Seto estaba bastante molesto por no poder lograr su cometido de encontrarse con el hombre que amaba

—Maldita sea —balbuceó cuando llegó esa noche a la habitación de Hotel que estaba rentando

Se estuvo un buen rato ahí, revisando algunas novedades de la empresa que le llegaron a distancia pero cuando se aburrió tiró su teléfono móvil sobre la cama, se colocó un abrigo y salió, no pararía hasta que por fin diera con el paradero del rubio, así fuera lo último que hiciera en la vida.

—Vaya suerte la mía, justo hoy debían despedirme —dijo molesto Joey, caminando por la calle en la noche, pateando latas de basura que encontraba a su paso

No tenía mucho en ese sitio, pero le gustaba el ambiente, todo ahí era bueno, muy diferente a la ajetreada y horrible ciudad, llena de smog y ruido, realmente odiaba todo eso, pero al menos tenía un motivo en aquel entonces, ahora ni eso, porque el hombre que amaba no estaba interesado en él

—Lo peor es que no dejo de pensar en él —lamentó con tristeza y continuó caminando, rumbo a su casa temporal, derrotado.

La noche cayó sobre ese pequeño poblado, aunque no era ningún rancho o un pueblito, pero no era una gran urbe. Se podía percibir un ambiente muy distinto, incluso tenía mar, todo era muy cálido y las personas muy sencillas

Seto llegó hasta el muelle y se sentó en una banca para escuchar las olas del mar, mientras en su mente estaba el estúpido de Wheeler

Kaiba recordó esos días con Joey como su asistente y se encontró sonriendo como un tonto, de pronto una lágrima traicionera surcó su rostro porque pensó que jamás lo volvería a ver

—Será mejor que me vaya, es suficiente por hoy —derrotado se levantó de la banca y caminó de regreso al Hotel

Perdido en sus pensamientos trágicos, Joey se encontró caminando imperceptiblemente hacia el muelle, cabizbajo, mirando al suelo, con las manos en los bolsillos del pantalón. Caminaba hacia casa, pero no tenía ganas de llegar, era como si quisiera aventarse hacia ese mar que llamaba su nombre y así no volver a pensar en él.

Mientras Seto iba sin rumbo hacia donde se hospedaba, ese día no tuvo suerte, pero seguiría buscando, solo que sentía la derrota sobre los hombros y la tristeza en el corazón. No sabía cuánto tiempo más estaría buscándolo.

La luna en lo alto, como testigo de la desdicha de dos hombres enamorados, se compadeció de ellos y les permitió cruzarse en el camino del otro. El destino nuevamente les bendecía.

Joey cayó al suelo cuando topó con algo que le fue desconocido y volteó hacia arriba, encontrando al culpable de sus desvelos, sus ojos se abrieron bien grandes, asombrado

Seto sintió un golpe en el pecho, pues algo chocó contra él mientras caminaba distraído, contemplando las olas del mar de su tristeza. Miró hacia abajo y su sorpresa fue grande cuando frente a él, miró al dueño de sus pensamientos

Los dos se miraron como si estuvieran ante una ilusión y tardaron en darse cuenta de lo que estaba pasando. Sus almas volvieron a nacer.

—Ka… Kaiba —murmuró Joey, sonrojado ante la belleza de ese hombre

—Wheeler —susurró con asombro

Tratando de no mostrarse emocionado, Seto estiró su mano hacia abajo y se la ofreció a Joey para que se pusiera de pie, pero este se negó, parándose por sí mismo

—¿Qué haces aquí? ¿Viaje de negocios? —cuestionó el rubio, nervioso

—Hablemos, pero no aquí —sin pedirle permiso, Kaiba agarró a Joey por el brazo y lo llevó con él

Primero Joey no dijo nada, pero después de caminar unas cuadras quiso detener a quien fue su jefe, no quería ir con él a ningún sitio, pero este no lo soltó

Llegaron al Hotel donde se hospedaba el millonario y Joey al ver el sitio que era ese se asustó

—Espera, hey, ¿qué hacemos aquí? —preguntó todo nervioso

Kaiba no respondió y siguió avanzando, llevándose con él a quien fue su empleado. Entraron en el Hotel y fueron directo a la habitación de Seto

—No, basta, hablemos en otro sitio —suplicó

Seto no entendió razones y una vez que entraron en la alcoba cerró la puerta y soltó a Joey

—Explícame ¿Por qué te fuiste así como así? ¿Tan malo fui contigo? —cuestionó molesto, aunque se moría de ganas por abrazarlo y besarlo

—No es eso —apartó su mirada, todo nervioso

—Entonces dímelo ¿Qué te hice para no merecer una despedida? —se acercó un poco

El rubio alzó su vista y se topó muy de cerca con Kaiba, poniéndolo inquieto. No supo qué decir

—Kaiba yo…

—Por favor, dime Seto —pidió con seriedad, pero había algo en su voz que causó un escalofrío en Joey

Se miraron a los ojos, Seto colocó su mano en la mejilla de Joey, pero este lo empujó con fuerza, completamente asustado

—No, no me toques ¡No me toques así! —gritó preocupado, confundido, pero nada lo confundía tanto como aquella mirada penetrante sobre él

—Ya, no importan tus excusas, nunca más te dejaré ir, no escaparás nunca de mí —amenazó en tono tranquilo, pero fue suficiente para molestar al rubio

—¡No soy una más de tus posesiones! —dijo con tristeza

—Nunca dije eso

—Actúas así, como si yo te perteneciera, ya basta, nunca más me obligarás a nada

—¿Obligarte? ¿Cuándo te he obligado? —preguntó confuso

Joey lo miró en silencio y se sonrojó un poco, aunque sonara ingrato, debía decir todo lo que pensaba, así quizás Seto lo dejaría en paz

—A trabajar contigo, ponerme ropa que no quería, a manejar, como si yo fuera tu proyecto de caridad —reprendió, fingiendo estar molesto, pero en realidad fue el mejor momento de su vida, mucho más que aquella juventud al lado de sus amigos

Kaiba no dijo nada, solamente lo soltó, mientras continuaba mirándolo a los ojos

—¿Eso piensas de mí? —preguntó seriamente, lastimado por aquellas palabras— Solo quise ayudarte

—¡Nadie te lo pidió! —recriminó, pero sus palabras le dolieron tanto decirlas como a Kaiba escucharlas

—Aunque me digas eso, no desistiré, tienes que saber que yo…

—No quiero oírlo, me voy —asustado por lo que pudiera oír le sacó la vuelta a Kaiba e intentó irse, pero él lo agarró fuertemente del brazo otra vez

Esta vez se miraron muy de cerca y Seto no le permitió que se marchara, lo atrajo hacia él y lo estrechó fuertemente entre sus brazos, a Joey casi se le salen los ojos de la impresión

—Te necesito —dijo en voz bajita— Deja a un lado el orgullo como lo estoy haciendo yo

A Joey le resultó muy difícil creer en esas palabras, pensando que seguramente era un truco de Kaiba para burlarse de él, en venganza por haber renunciado a su empleo y haber huido

—¿Por qué me hace daño de esta forma? —pensó angustiado, su amor por Kaiba era muy intenso, pero valía más su dignidad

—Joey, escucha —lo separó de su cuerpo y le colocó ambas manos en las mejillas

Sin decir nada lo jaló un poco hacia él, elevándole el rostro y colocó los labios sobre los suyos, dejándolo petrificado en su totalidad

Miles de ideas y pensamientos cruzaron por la mente de Joey, pero aquel beso de tan solo unos segundos fue una eternidad en la que quería vivir, pero la realidad lo trajo de golpe al mundo de verdad, donde Seto Kaiba, jamás se fijaría en alguien como Joey Wheeler

Aunque su razón le decía Basta, Joey no pudo detener a Seto y dejó que sus labios, hambriento de los suyos le devoraran, en pocos segundos se encontró a si mismo cediendo a los deseos de quien antaño fue su enemigo

Seto estaba feliz, dentro de sí, porque Joey estaba respondiendo a ese beso de la forma en que él quería, sus lenguas acariciándose la una a la otra y sus brazos entrelazados, con los cuerpos cerca, sintiendo el calor mutuo

Pero algo dentro de Joey le gritaba que debía parar, aquello no tenía que continuar, no debía ceder ante los caprichos de Seto, así que se separó de tajo, empujándolo con tanta fuerza que se separaron casi medio metro, Kaiba se sintió mareado, confundido por aquella actitud

—Joey

—¡No lo vuelvas a hacer! No vuelvas a besarme —gritó asustado

Sin darle tiempo a Seto de explicar el por qué hizo aquello, antes de que pudiera confesarle su amor, Wheeler salió corriendo de la habitación, tan rápido como se lo permitieron los pies

—Espera —cuando reaccionó e intentó ir tras él, Joey ya no estaba

Kaiba no supo si agarró el ascensor, si se fue por las escaleras o si saltó de alguna ventana, solo supo que perdió la más grande oportunidad que la vida le regalaba, y eso lo hizo descender hasta los mismísimos infiernos.


Gracias por leer, les deseo a todos que pasen una excelente Navidad, besitos

PD. Dejen comentarios je je