Hora de salir de a las murallas (III)
De vuelta
No había ocurrido nada nuevo (o al menos lo suficientemente extraordinario) luego de aquel beso. Los esfuerzos de ambos escuadrones estaban concentrados en las pruebas de Eren, así como en su protección.
Los días pasaron tortuosamente para Eren, Mikasa y Armin. Para el primero debido al esfuerzo físico y mental que conllevaba transformase numerosas ocasiones. Para Mikasa observar el desgaste de Eren era difícil de sobre llevar y para Armin, ser testigo del sufrimiento de sus amigos, así como la distancia que ahora guardaba el capitán con él, le hacían sentirse más solo y poco útil.
Se habían besado, ¿A caso era eso el fin del mundo? No, no realmente, pero ese beso simbolizaba complicaciones, el derrumbe del mundo aparte que habían construido juntos. JUNTOS. Ni siquiera tenían escapatoria el uno del otro en esas circunstancias.
Levi era el menos preocupado de ambos. Tenía en claro porqué había besado a Armin. O al menos eso creía. En contra parte, Armin se encontraba hecho un desastre. No era su primer beso y esperaba no fuera el ultimo (aunque no tenía muy en claro si deseaba otro beso de su superior), eso no había sido el quiebre de su inocencia, ni siquiera el hecho de que fuera Levi quien lo besó era el problema. No, Armin no estaba confundido, Armin estaba furioso.
La cercanía con el capitán le habían rectificado tres cosas: la primera era que en efecto, el conocimiento es poder; la segunda se relacionaba a su gusto por las personas aparentemente más fuertes a él (sí, en todos los aspectos) sin importar su género; y la tercera y más importante, era sobre su propio egoísmo.
La primera era suficientemente clara. El conocimiento lo había mantenido vivo y acercado a Levi, incluso así pudo mantenerlo cerca. El segundo punto sólo servía como una afirmación, para él no era ajeno el perfil de las personas con quien prefería mantenerse cercano. Aunque claro, no era lo mismo lo que sentía por Mikasa a Annie, o Eren y Levi, pero eso era otro asunto. O tal vez no, pues se relacionaba con el segundo punto de una u otra forma. Se habían prometido no complicar nada sobre su relación, el camino más lógico hubiera sido alejarse de manera paulatina o limitarse al cuartel, nunca fuera de las murallas. Armin fue el primero en no tomar un camino seguro, su persuasión había funcionado pero el capitán se había adelantado en dar el golpe final.
Faltaban un día para su regreso y seguían evitándose. Se miraban de reojo o a pocos pasos de distancia, pero nunca lograban acercarse lo suficiente. Sus "conversaciones" se habían limitado al intercambio rápido de monosílabos. Lo que preocupaba ambos era su situación al regreso.
Aunque Levi se mantenía aparentemente tranquilo, o mínimamente con el pensamiento en orden, la ansiedad del futuro próximo se le hizo pesado con el pasar de los días. ¿Y si Armin ya no se le acercaba de nuevo?, ¿Por qué no se había atrevido él a dar el primer paso de nuevo?
Con estas preguntas de por medio, Levi decidió volver a acercarse al cadete. Estaba seguro que el rechazo no era una opción. Aunque era más un deseo que un hecho.
—Necesito hablar contigo. — El capitán había aprovechado que Moblit y Armin transcribían anotaciones de Hanji, tal vez si estaba en presencia de alguien, su petición no podría ser negada.
Armin miró a su superior, pero el castaño sólo le animo a ir con el capitán. Una vez lejos de los oídos y miradas quisquillosas, lo miro por largo rato.
—Estoy molesto. — Sentenció el rubio. Levi lo miró un poco confundido.
— ¿Disculpa?
—No tenía derecho. Usted mismo lo dijo, que esto estaría fuera de complicaciones.
—Lo dije.
— ¿Entonces?,
—Quería hacerlo.
Esa afirmación lo había desarmado. Él había querido besarlo. El capitán Levi lo había besado.
—Pero…
—Sinceramente, no tengo porque darte explicaciones sobre ello. Es sólo eso, quise hacerlo, vi la oportunidad y lo hice.
—Entonces ¿no planea darme algo a cambio? — Silencio. — si usted tiene un beso, ¿Yo que gano?
—Un beso mío también. Estamos en igualdad de condiciones, o casi en igualdad de condiciones.
— ¿Le gustó? —Armin estaba realmente envalentonado — ¿Al menos le fue placentero?
—Sí, aunque con consentimiento hubiera sido mejor.
—No hubiera sido lo mejor, era lo correcto.
— ¿Y me habrías dejado hacerlo?
—No voy a dejar que manipule para inclinar esta conversación a su favor.
—No pretendo eso.
—Miente. Sin embargo, agradezco que usted viniera a buscarme primero.
A Levi le hubiera encantado negar eso, pero era más que obvia la verdad.
—Supongo entonces, que debemos arreglar esto antes de regresar al cuartel.
— ¿Arreglar qué?
—Entonces quieres una disculpa.
—Lo que quiero es que deje de confundirme — Armin se cruzó de brazos — ¿Qué quiere de mí?, nuestro acuerdo era mutuo y ahora…
— ¿No me digas que un simple beso te hace creer que tenemos algo más especial de lo que es en realidad?
—Pensaba que teníamos algo clandestino, no especial.
— ¿Cuál es la diferencia?
—Uno es más fácil de evitar y dejar que el otro.
Ambos miraron al suelo, sin saber cómo proseguir con aquella charla tan extraña. Cualquiera que pillara un poco de sus palabras, creería que era una discusión contenida entre amantes, prácticamente parecían eso.
Armin suspiró.
—Capitán, si vamos a olvidar esto, entonces esta… conversación no tiene sentido. Podemos volver al acuerdo anterior y eso sería todo.
— Me parece correcto, o al menos me lo parecería si no me hubiera decidido ya.
— ¿Perdón?
— Quiero que sea algo clandestino y especial, ¿Aceptas? —Armin no se movió, ni habló. Ahora el mayor tenía toda la responsabilidad sobre sus hombros — todos vamos a morir, pero es seguro que yo lo haré antes que tú. Tengo el presentimiento de que vas a lograr sobrevivir muchas pruebas muy extrañas. Estoy en paz con las decisiones que he tomado, sean malas o buenas, soy demasiado viejo para dejarme engañar con los discursos sobre la salvación del alma o con la búsqueda del alma. Pero no tan muerto por dentro para tener deseos egoístas y por desgracias, tú te has convertido en blanco de ellos. Estoy siendo sincero contigo porque ya te medí una vez. Y no, no era esta mi intención cuando me acerque a ti la primera vez — dio un paso hacia su dirección pero sin tocarlo — quería medir el demonio oculto bajo tu piel, jamás me has negado esta verdad, sabes lo que es la verdad. Pero basta de eso, sólo quiero saber si estás dispuesto.
— ¿A qué?
—Simplemente a hacerlo más clandestino.
— ¿Y si no me gusta?
—Podrás dejarlo — Armin se removió claramente nervioso — esto no es meramente sexual Armin — tenía que mencionarlo, no podía evitarlo — menos romántico, digamos que sólo estamos experimentando.
El rubio lo miró con cautela. No podía creer que alguien como el capitán estuviera frustrado por los gustos y deseos de su cuerpo. Tal vez era porque la cuenta de sus días ahora parecía corta, peligrosamente corta debido a la condición de Eren. Levi creía que él era la esperanza de la humanidad, más no la suya. Y ahora lo estaba involucrando en su maraña de vida. Aún más. ¨Pero claro que no quería juzgarlo, él mismo deseaba creer que sus días serían más breves de lo que todo el mundo quería, también tenía derecho experimentar.
—Pero que sea justo — replicó — tiene que ser en términos de igualdad capitán Levi.
—Esto será muy breve.
—No creí que fuera de otra manera.
—Entonces trato hecho.
Ambos estrecharon sus manos.
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Felices fiestas decembrinas a todos.
pppp perdón por hacerte esperar siempre.
Esto ya va en la recta final.
