Danganronpa Re: IF


Capítulo VI.


No eran buenos tiempos para Makoto Naegi, sin duda alguna…

Viendo la forma de evaluar tan peculiar de la escuela, no se esperó nunca que el primer examen viniera tan absolutamente rápido, y de hecho, sin aviso alguno.

La primera evaluación era de una de las materias de relleno; Matemáticas, con una puntuación de 50 puntos, el profesor solo había entrado en el aula y anunciado un examen sorpresa que dejo a más de uno estupefacto.

El Afortunado era uno de ellos, sin haber estado preparado de antemano, dio todo su esfuerzo en aquel examen, y no sabía si hubiera valido la pena o no.

No había visto su nota aun, a pesar de que habían entregado su examen hace ya más de una hora. Todo gracias a Junko Enoshima, quien había propuesto ir a la Biblioteca y allí que todos mostraran sus notas.

Y así había sido, se encontraba sentado en una de las grandes mesas del lugar, los únicos que habían optado por ir con ellos eran Leon, Mukuro y Sayaka.

Los segundos pasaban y viendo que nadie empezaría por voluntad propia, la promotora; Junko, decidió ser la primera en comenzar, mientras sacaba su hoja de examen de uno de sus bolsillos.

Esta se encontraba doblada y la nota no se podía ver por ningún lado. La anterior sonrisa de la Modelo ahora fue cambiada por una expresión preocupada, mientras empezaba a sudar a mares.

"E-estoy preparada para lo que sea…" Comento Junko con un falso nerviosismo que no fue notado por Leon quien decidió palmarle la espalda para intentar animarla.

"Vamos, no puede ser tan malo. El examen vale 50 puntos, pero solo necesitamos 30 para aprobarlo." Alentó el mientras dejaba su mano en el hombro de la rubia.

Esta borro todo rastro de nerviosismo y con un ceño fruncido miro a Leon. "Quítame tus manos de encima, cantante fracasado." Espeto ella, y el pelirrojo retiro su mano con asombro.

"¿F-fracasado?" Repitió el, ofendido.

Sayaka sonrió con nerviosismo. "Vamos, Junko. Al menos lo intenta…"

"Que intentes defenderlo y no niegues la parte de fracasado es muy hiriente…" Makoto expreso mientras se rascaba la nuca ante la ayuda que Sayaka brindaba a Leon.

Junko decidió no molestar más al pelirrojo, y acto seguido abrió su examen con rapidez…

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Y su sonrisa se hizo lo más grande posible.

"Je…" Fue lo único que dijo ella mientras un aura de arrogancia empezaba a envolverla.

Sin dar tiempo a que cualquiera preguntara, ella estampo su examen contra la mesa, dejando visible su nota para todos los presentes, haciendo que la mayoría quedaran boquiabiertos.

"Vaya, ni yo me esperaba eso." Mukuro comento con una muestra de asombro genuino.

Los ojos de Leon se abrieron con sorpresa. "¿E-en serio tienes una nota así?"

Incluso a Makoto le costaba creer lo que veía, nunca se esperaba que la rubia pudiera tener una nota tan alta, e incluso examino el examen varias veces para asegurarse de que no estaba viendo mal.


"Junko Enoshima.

Calificación: 50/100

Nota del Docente: Felicidades, ya ha acumulado 50 puntos."


"¿Qué…?" Expreso Naegi con desconcierto, cuando pudo auto convencerse de que su nota era autentica y sus ojos no lo engañaban.

Y al parecer, no fue el único ya que Sayaka tampoco pudo evitar disminuir su sorpresa al ver la prueba de la Modelo.

"¿Pero cómo?" Pregunto ella.

Junko se limitó a sonreír, mientras se colocaba una corona y su mirada cambiaba a una más autoritaria.

"Este es el resultado de ser de la realeza. Ustedes campesinos nunca podrán igualar estos resultados. Por ello les permito ver mi perfección y darse cuenta del mundo de diferencia que hay entre nosotros." Respondió la Modelo de manera altiva, con una sonrisa soberbia.

Leon frunció el ceño ante las declaraciones de Junko, pero decidió ser el siguiente, mientras tomaba su examen y lo lanzaba a la mesa para que todos los vieran.

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Naegi abrió la boca con la mayor sorpresa posible, aunque no fue el solo, sino todos los presentes salvo Leon, quienes se encontraban asombrados por la calificación del pelirrojo.


"Leon Kuwata.

Calificación: 0/100

Nota del Docente: Insuperable, Sr. Kuwata."


Todos miraron a Leon inmediatamente con diferentes grados de sorpresa y algunos como Junko, con lastima. Incluso el mismo All-Star se sorprendió al ver su nota tan baja o mejor dicho, inexistente.

"Vaya, al parecer sí que eres un fracasado…" Mukuro menciono volviendo a su expresión seria.

Leon se giró hacia ella con el ceño fruncido. "¡Que grosera!"

"¿Cómo se supone que sacas 0?" Sayaka pregunto con una expresión en blanco.

"Además, ¿Cómo tienes moral para animarme con esa nota? Literalmente no hiciste nada." Junko recalco aun viendo el examen de Leon.

Este tomo su prueba con rapidez. "Claro que si respondí el examen. ¡Mira, mujer!"

Con su otra mano, Leon apunto al único ejercicio que tenía respuesta en todo su examen, y cuando lo vieron…

Fue otra sorpresa, la verdad.

"'¿Todo tiene solución en esta vida?', ¿En serio esa fue tu respuesta a un ejercicio matemático?" Pregunto Naegi incrédulo ante la respuesta dada por el pelirrojo en su examen.

Leon opto por guardar su hoja y acomodarse en su silla, estirándose para restar importancia al asunto. "Como sea, esa nota es porque el examen me tomo por sorpresa."

"Esa excusa fuera valida si Junko hubiera reprobado también." Comento Mukuro con indiferencia, Leon frunció el ceño ante esto.

"¿Están hoy todos en contra de mi o qué?" Pregunto el All-Star con molestia.

Junko coloco una expresión maniaca mientras cambiaba de personalidad. "¡Aliviánate carnal, te lo decimos porque somos la buena onda!" Dijo ella antes de apuntar a Maizono. "¡Sigues tú, Idol del sexo y pajillerismo!"

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"¿S-sexo y pajillerismo?" Repitió Sayaka sonrojada y ofendida, pero decidió ignorar el extraño comportamiento de Junko, ya acostumbrada en su mayoría a sus locuras repentinas.

Aunque eso no quiera decir que le molestaban, y obviamente, estaban muy fuera de lugar.

De todas formas, esta vez fue el turno de la Idol de colocar su prueba en la mesa, dejando que todos vieran los resultados del examen, ella estaba realmente nerviosa pero lo disimulo de manera excelente.


"Sayaka Maizono.

Calificación: 34/100

Nota del Docente: Por los pelos, Srta. Maizono."


"Ugh…" Gimió Sayaka con los ojos fuertemente cerrados, una vez puesto en la mesa no tuvo el valor para mirar su propio examen, temiéndose lo peor.

Fue Mukuro quien la tomo del hombro para llamar tu atención. "Mira." Pronuncio, y tal cual la Mercenaria había dicho, ella abrió los ojos para ver lo que le señalaba.

Su expresión cambio, sus ojos se abrieron en sorpresa genuina y su sonrisa ahora presente, era la más radiante que le habían visto dar, lo que era mucho decir porque Maizono siempre sonreía.

"Lo logre, lo logre, lo logre…" Murmuraba ella repetidas veces con una gran sonrisa.

Leon suspiro con pesadez, pero compartió la alegría contagiosa de la muchacha. "Si, felicidades. Ojala pudiera decir lo mismo de mi…"

Junko frunció el ceño y le apunto con el dedo. "¡Si intentas dar lastima, fallaste tan miserablemente como fallaste en la prueba, tarado!"

"¡Cállate!" Le exclamo el enojado, con cuidado de no hablar demasiado fuerte, ya que, después de todo se encontraban en una biblioteca, sin querer iniciar una pelea con Junko pregunto. "En fin, ¿Quién sigue ahora?"

Makoto miro a Mukuro, quien al principio tenía una expresión seria, pero cuando se percató de la mirada del Afortunado, se la devolvió aminorando su semblante considerablemente.

"¿Quieres que vaya primero, Naegi?" Pregunto la pelinegra con voz serena.

Tal vez fuera porque Makoto intuía que no le había ido bien en el examen, o tal vez fuera por puro nerviosismo al ver como la estoica Mukuro lo trataba de una manera tan amistosa, al menos para los estándares de la mercenaria…

De todas formas, termino asintiendo.

Mukuro sin perder el tiempo, mostro su hoja de examen sin problemas, dejando su nota visible para todos.


"Mukuro Ikusaba.

Calificación: 49/100.

Nota del Docente: Excelente, Srta. Ikusaba, siga así."


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"¡Vaya hermana, tienes un 49, felicidades!" Junko dijo con orgullo por la pelinegra.

Mukuro solo coloco una pequeña sonrisa, halagada. "G-gracias, Junko."

"Tu hermana tiene razón, Mukuro. Es simplemente impresionante. Felicidades." Comento Naegi con una sonrisa propia de él.

La Mercenaria se sonrojo ante esto, pero decidió asentir. "Gracias, Makoto. Eres muy amable."

"¿Oh, eso que veo es un sonrojo?" Leon pregunto con picardía a Mukuro.

La Mercenaria frunció el ceño y le dirigió una mortal mirada a Leon, quien solo con verla le quedo claro el hecho de que no debía hablar más, por lo que se acomodó en su asiento y guardo silencio.

"Tú y tu hermana son todas unas genios, Mukuro." Dijo Sayaka con entusiasmo, recibiendo una sonrisa de ambas como respuesta.

Junko inmediatamente dirigió su mirada hacia Naegi, quien se colocó incomodo ya que sabía lo que vendría.

"Te toca, campesino." Sentencio ella.

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Makoto trago saliva con nerviosismo, mientras que de uno de los bolsillos de su pantalón sacaba su examen y la colocaba en la mesa, en reversa.

"¿Qué demonios estás haciendo?" Pregunto Leon con el ceño fruncido. "Solo muéstrala y ya."

El sudor resbalaba por la cara del afortunado, mientras tragaba saliva para después apretar los dientes con fuerza y voltear la hoja con lentitud…


"Makoto Naegi.

Calificación: 29/100

Nota del Docente: Reprobado Sr. Naegi."


"¿Eh?" Musito Mukuro con asombro, sin esperarse algo como esto… Makoto había reprobado el examen…

Por 1 punto.

". . ." El Afortunado miraba a su examen con una expresión en blanco.

"Vaya, ni yo me esperaba algo tan lamentable." Junko expreso con una ceja enarcada.

"O-oye, Naegi… Descuida, esto es solo el primer examen, ¡Aun puedes recuperarte! ¿Verdad?" Sayaka dijo en un vano intento de alegrarlo.

"Exacto, solo necesitas 21 puntos en el siguiente para pasar matemáticas." Leon expreso en apoyo a la Idol.

Makoto no respondió, mientras flexionaba su cuerpo y su cabeza bajaba hasta que la recostó sobre la mesa. Como a cualquiera que le hubiera sucedido, fallar un examen no era la raíz del problema en sí.

El punto de todo es que fallo el examen solo por un mísero punto, lo cual era sencillamente frustrante para él. Hubiera preferido intercambiar su nota con Kuwata que quedarse con la suya propia.

Suspiro con decepción mientras levantaba su cabeza de nuevo, irguiéndose para luego rascarse la nuca con una sonrisa vacía.

"Demonios, ni yo me esperaba eso. Mi suerte es horrible." Comento Naegi disimulando su frustración.

"Vaya hombre, al menos tuviste más de veinte, yo me quede con 0." Dijo Leon con los brazos cruzados.

Junko lo volteo a ver. "Eso es porque eres un idiota, maldito punk." Le insulto ella con el ceño fruncido.

"¿M-maldito?"

Maizono ignoro al par para ver a Makoto. "Reprobaste, pero diste tu mayor esfuerzo, eso es lo importante, ¿No?"

El Afortunado suspiro, pero asintió con lentitud. "Si, sabía que iba a reprobar de todas maneras. No había forma de que pudiera pasar…" Comento el con la mejor sonrisa que pudo reunir.

Naegi sintió como alguien lo miraba, y dirigió su vista hacia Mukuro, quien le veía de manera intensa, no con su expresión indiferente, sino con un ceño fruncido.

Al parecer, estaba enojada con él.

Y Naegi no sabía porque.

"¿Por qué dices eso?" Pregunto la pelinegra con seriedad.

"¿D-decir qué?"

"Que no podrías pasar."

"Era obvio… Pensé que si reprobaba era porque el examen había sido sorpresa, pero veo que Maizono y ustedes pasaron… Supongo que es porque acostumbro a ser promedio en todo…" Fue la respuesta de Makoto.

"Te recuerdo que yo no pase, así que no digas ustedes." Leon aclaro.

"Cállate, cabello falso." Junko le insulto con un tono venenoso.

Leon iba a responder, pero Maizono le lanzo una mirada severa que hizo que el desistiera y volviera a sentarse con los brazos cruzados en silencio.

Mukuro ignoro la escena anterior, sin haber dejado de ver a Naegi ni por un segundo. "¿Tan mal piensas de ti mismo?"

"No es pensar mal, solo soy realista." Respondió Makoto, sabía que estaba siendo muy negativo, pero se sentía frustrado y era su manera de demostrarlo.

"Eso no es realista en lo absoluto." La Mercenaria le contradijo. "Solo respóndeme… Si yo puedo pasar el examen, ¿Qué te hace pensar que tú no puedes?"

"Yo…"

"No digas que es por ser alguien promedio." Le interrumpió la pelinegra sin contemplación. "Yo soy la Mercenaria Definitiva, no soy la mejor en matemáticas, y pude hacerlo. Sé que tú también puedes."

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Makoto quedo en silencio ante las palabras de Mukuro, un pequeño sentimiento de felicidad pasaba por su ser, ya que ella siendo alguien tranquila y reservada, había optado por animarlo e incluso reprenderlo por sus pensamientos.

Y eso decía mucho de la estima que tenía por él, ya que no solía ser así con nadie más que su propia hermana.

Así que, Makoto asintió ante sus ciertas palabras, para luego regalarle una sonrisa sincera. "Tienes razón, muchas gracias, Mukuro."

Esta inmediatamente se sonrojo de manera más que evidente, pero le correspondió con su propia sonrisa torpe.

Junko, ante el pequeño discurso dado por su hermana para motivar al Afortunado, no pudo evitar saltar sobre ella y abrazarla, mientras juntaba sus mejillas con las de Mukuro.

"Muku~ ¡Eso fue genial! ¡Por eso te amo tanto, eres la mejor!" Dijo la rubia sin soltar a su hermana.

"No te deprimas, Makoto." Animo Mukuro, correspondiendo el abrazo de la modelo.

Junko se separó de su hermana, a simple vista, su personalidad había vuelto a ser la "normal", por lo que su mirada era serena y amable. La rubia apoyo sus codos en la mesa.

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"Tengo una idea." Expreso ella con una sonrisa. "¿Por qué Mukuro no te ayuda a estudiar? Estoy segura de que mejorarías mucho, es una excelente maestra. ¿Verdad?"

Mukuro se sobresaltó ligeramente al escuchar las palabras de su hermana. "J-Junko…"

"¡Ya se! Podrías estudiar con Naegi en nuestra casa, como los fin de semana estamos libres…." Propuso la Modelo con repetidos asentimientos ante su propia idea, pero luego puso una mueca lasciva. "Serian como unas… Lecciones privadas, solo Mukuro y Makoto…"

"¿Solo yo y Mukuro…?" Repitió Naegi con un más que evidente sonrojo.

"¿Solo yo y Naegi?" La pelinegra hizo lo mismo, pero a diferencia del Afortunado, pudo disimular mejor su rubor.

"… Y Junko…" Termino la rubia con una sonrisa cómplice, cuando todos los ojos voltearon hacia ella, levanto las manos. "¡Tengo que cuidar que no pase nada indebido! Ya sabes cómo son los adolescentes estos días."

"¿Por quién tomas a Naegi?" Maizono pregunto, pensativa cuando entendió las implicaciones de las palabras de Enoshima.

Este solo cambio su personalidad, mientras fruncía el ceño y sacaba la lengua de manera irreverente. "Por un depredador, ¡No dudes, si Makoto tuviera la oportunidad, te comería en tu propia casa! Si sabes a lo que me refiero, claro."

Maizono retrocedió ante el tono de la rubia.

"¡Él te tomaría, y tal cual depravado agarraría tus dos…!"

Maizono levanto las manos para intentar detenerla, sumamente avergonzada. "¡Ya, ya, ya, entendí, entendí, por favor, para!" Suplico ella.

Junko sonrió con picardía, pero dejo a Maizono y cambio a su personalidad a la de una profesora, mientras se colocaba unos lentes y algunas partes de su cuerpo, como sus pechos se marcaban más en su ropa.

"Entonces, Sr. Afortunado, ¿Le gustaría tomar sesiones de estudio privadas en mi hermosa presencia y con mi sensual hermana de forma completamente gratuita?" Pregunto Junko de forma sugerente.

Silencio.

Makoto nunca se había acostumbrado a tratar con Junko, sabia de sus cambios de personalidad espontáneos y a pesar de todo la Modelo le caía bien, sin embargo, el termino de locura le quedaba corto, ya que siempre superaba sus expectativas.

En el peor de los sentidos.

Aunque, viéndolo de otra manera, lo que le había expuesto Mukuro era cierto, el podía haber pasado, y aunque sabia y esperaba reprobar, solo tenía que esforzarse para los exámenes siguientes.

Solía estudiar solo, dependiendo completamente de libros que podía o no entender, no solía pedir ayuda a nadie, excepto contadas veces a Kirigiri cuando no estaba ocupada e Ishimaru en ciertos temas, por lo que al menos tener una 'tutora' le sería de gran ayuda.

Además… Podría aprovechar aquellas clases privadas para mejorar su relación aún más con Mukuro…

La pelinegra tenía una predisposición más positiva para él que con el resto, prueba de ello es que era a la única persona aparte de Junko a la que solía sonreírle y entablaba conversaciones con Makoto voluntariamente sobre diversos temas…

Makoto ya había decidido en ese corto tiempo, aceptaría la oferta, así se defendería mejor en clase y estrecharía lazos con Mukuro Miro a Junko y asintió.

"Me parece bien, siempre que a Mukuro no le moleste." Respondió Naegi mirando a la Mercenaria.

El sonrojo de Mukuro a estas alturas era evidente de nuevo, a pesar de todo, mantuvo la mirada en el afortunado sin siquiera pestañar. "N-no es molestia, descuida. Sería un placer tenerte en casa."

"Ejem. ¿Estamos aquí, lo olvidan?" Leon dijo carraspeando su garganta para llamar su atención, pero después miro a la Mercenaria. "¿Podría sumarme yo también?"

Silencio.

Mukuro le miro de manera indiferente "… No."

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"Nadie me quiere, todos me odian…" Comenzó el All-Star, pero fue interrumpido por la rubia.

Junko golpeo dos veces la cabeza del pelirrojo con sus nudillos. "No empieces a cantar que mi intelecto disminuye por segundo a medida que estoy cerca de ti."

Leon tomo su cabeza ante los golpes que le había dado la modelo, pero una vez recuperado coloco una mueca enojada, aunque antes de que pudiera decir cualquier cosa, Junko alzo una mano, aun en su personalidad de profesora.

"Escuchen. Puedo enseñarles personalmente en todas las asignaturas que gusten." Dijo con tono neutro. "Más sin embargo, a diferencia de con Makoto, ustedes deberán pagarme."

Leon frunció el ceño, pero asintió con irritación. "¿Y cuánto seria?"

Silencio.

"No quiero dinero, solo necesito el número de contacto de ambos managers de ustedes, tanto de Sayaka como el tuyo." Comento la rubia. "Estoy planeando algunos movimientos empresariales, como somos compañeros de clase y celebridades, podríamos hacer algunos trabajos en conjunto."

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"¿Solo necesitas eso?" Maizono pregunto, con la propuesta tomándola por sorpresa ya que ella no había comentado nada acerca de unirse a la tutoría con Leon.

"Si, puedo esperar una semana si quieren pensarlo o comentarlo con sus managers." Expreso la Modelo con una sonrisa.

Ambos, tanto Leon como Sayaka se miraron por un largo rato, pero finalmente asintieron, sin ninguna razón de peso para no hacerlo.

"Por mi parte está bien." El pelirrojo accedió.

"Yo se lo comentare, te daré la respuesta más tarde, ¿Está bien?" Maizono pregunto.

Junko asintió y luego apunto a Makoto. "¡Y tú, Afortunado! ¡Ni se te ocurra faltar el fin de semana!"

"No faltare, descuida." Respondió Naegi con seguridad.

"Más te vale, porque si faltas, no nos hará gracia, entonces unos hombres con porras visitaran tu casa, y te enseñaran a porrazos que no es bueno faltar a clase." Junko comento casualmente, haciendo que la atención de todos salvo de Mukuro se centrara en ella.

"¿Qué?" Preguntaron todos sorprendidos.

"Ella está bromeando." Mukuro dijo con un pequeño suspiro.

Junko entro en su personalidad depresiva, mientras que con una de sus manos limpiaba las lágrimas que empezaban a caer por su rostro. "Muku~, tu siempre arruinando mis bromas…"

"A mí no me sonó como una broma…" Leon dijo con escepticismo.

"¡Porque no lo era!" Exclamo Junko mientras se levantaba de la mesa. "De todas formas, tengo cosas que hacer, nos vemos más tarde…"

Junko salió rápidamente de la Biblioteca, dejando a los demás atrás, quienes la mayoría quedaron desconcertados.

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"Entonces… ¿Era una broma o no?" Naegi pregunto con ligero temor, sin entender del todo lo que había pasado.


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Kyoko, Sakura y Fujisaki corrían por los pasillos de la escuela, en búsqueda de aquellos a los que Madarai había señalado como terroristas.

Genocida Shou había dado demasiada guerra contra la Luchadora, por lo que aun lamentándose por dentro, Sakura había tenido que ir con todas para detenerla, pudiendo dejarla inconsciente de un certero golpe en la cabeza.

Entonces, ella había sido puesta bajo vigilancia en manos de Celes, Leon, Sayaka, Yamada, Asahina, Hagakure e Ishimaru, para estar al tanto de que no volviera a enloquecer una vez despertara de nuevo.

Togami había sido dejado al cuidado de ellos también, estando aun inconsciente por el fuerte golpe que Mukuro le había propinado anteriormente.

Otros estudiantes, como Mondo, prefirieron seguir su propio camino y buscar por separado de los demás, a pesar del inminente peligro que eso presentaba para el mismo.

Kirigiri por dentro sabía que algo andaba mal con todo esto, sin embargo no podía decir el que, no tenía pruebas para fundamentar cualquiera de los pensamientos que pasaba por su mente y solo se limitaba a hacer hipótesis.

El primer lugar al cual todos se dirigieron había sido a la enfermería, habían estado navegando con rapidez por los pasillos, y mientras lo hacían podían ver numerosos restos de lo que en teoría eran Monokumas.

Además de una línea de sangre que se extendía hasta el otro lado del pasillo, pasando de largo la enfermería.

"¿Acaso no habrá venido aquí?" Pensó Kirigiri analizando los hechos, pero después negó rápidamente con la cabeza. "No… Claro que ha venido aquí, no hay forma de que Naegi pudiera sobrevivir de otro modo. Y es improbable que se haya llevado insumos médicos consigo, considerando que carga con el…"

Ella se detuvo un momento frente a la puerta, mientras la abría con considerable cuidado en caso de que hubiera algún tipo de trampa al otro lado, que para su buena suerte, no había ninguna.

Cuando las tres chicas entraron a la enfermería, ni Naegi ni Mukuro se encontraban, en el piso había un gran charco de sangre, evidenciando que ambos habían estado aquí antes.

Kirigiri escucho a Sakura murmurar algo, pero estaba distraída en sus pensamientos, su manía de buscar el sentido lógico a todo entrando en acción de nuevo e intentando armar un pequeño rompecabezas en su mente.

Había algo muy raro aquí.

"Este charco de sangre es muy grande, demasiado para que Naegi pudiera perder todo eso y sobrevivir." Se dijo a sí misma en sus pensamientos. "Eso significa… ¿Naegi está muerto?"

Frunció el ceño, era una conclusión lógica, pero no se sentía satisfecha.

"Considerando el actuar de Mukuro en el gimnasio, puedo pensar que si Naegi muriera, ella se entregaría o en todo caso se rendiría." Teorizo con todo su cerebro trabajando. "Es lógico, si vemos que podía escapar sola. Pero decidió llevarse a Makoto, e incluso se rindió cuando Sakura la derroto porque no hubiera podido escapar con el…"

Ya en su mente se le habían formulado dos teorías completamente lógicas, la primera y la más obvia, Mukuro se había ido con Naegi y ahora podría estar en otro lugar que no fuera la enfermería, si esa línea de sangre fuera de la puerta significaba algo.

La segunda, pero aún más descabellada, era; Mukuro y Naegi estaban aquí, en esta misma sala con los dos, y ella no podía decir dónde. Y por alguna razón, confiaba más en esta última.

Su cerebro anhelaba la verdad, y si quería obtenerla, debería hablar con Mukuro, aun así eso significase ser una traidora, no se sentiría bien hasta que no supiera que es lo que acontecía en esta oscura academia y extraña.

Kirigiri miro a Sakura por el rabillo del ojo, tenía que probar su segunda teoría, pero no podía dejar que en el caso de que la primera fuera la correcta, se le escapara de las manos.

"Sakura, ve por el pasillo y búscalos." Ordeno Kirigiri con voz vacía. "Yo me quedare aquí a buscar pistas."

La Luchadora negó con la cabeza. "Me temo que no puedo hacer eso. Nuestros enemigos son peligrosos y si ustedes estuvieran solas podría sucederles algo."

"No hay tiempo, Sakura. Ellos no están aquí, además, si te encontraras con ella, nosotros solo seriamos una carga." Insistió la peli lavanda. "Puedo defenderme por mi misma y a Fujisaki."

Sakura miro a Kirigiri con seriedad, sin embargo después de varios segundos, ella asintió aun no muy convencida.

"No me parece bien, pero te concedo la razón." Sakura cedió finalmente. "Si sucede algo, por favor, griten y estaré aquí lo más rápido posible."

"Lo haremos." Respondió ella.

Sakura camino hacia la puerta, antes de seguir las indicaciones de Kirigiri y empezar a buscar por los pasillos y puertas cercanas a ambos estudiantes tildados de terroristas.

La peli lavanda camino por la habitación una vez Sakura no estuvo allí, con dirección a las camas, Fujisaki no se había movido de su lugar, ya que no sabía qué hacer.

Para Kirigiri, viendo cómo era la enfermería, era imposible que ambos se escondieran en compartimientos secretos o similares, por lo que la única posibilidad viable era que se encontraban escondidos cerca de las camas.

Y solo basto un acercamiento para confirmarlo.

En la pequeña enfermería había tres camillas para pacientes, una de las cuales no era visible desde la entrada, y solo vasto un pequeño acercamiento hasta donde todas se encontraban para darse cuenta…

Bajo la tercera cama, sin esconderlo de ninguna forma, se encontraba Makoto Naegi, inconsciente y con una pequeña bolsa de lo que parecía ser una solución salina usada para hidratar el cuerpo de manera urgente conectada a sus vías intravenosas.

"¿Qué?" Murmuro Kirigiri incrédula al ver al Afortunado escondido de una manera tan evidente.

Y para cuando se dio cuenta de la trampa, ya era tarde.

Kirigiri se encontraba cerca de la camilla más cercana a la enfermería, de hecho, estaba a uno de sus costados, por lo que estaba a merced de cualquier cosa que se escondiera bajo de ella.

Y para su desgracia, lo que estaba escondido abajo no era nada más ni nada menos que Mukuro.

La Mercenaria definitiva rodo hacia el lado opuesto de Kirigiri, saliendo de su escondite y levantándose inmediatamente.

Lo único que separaba a Mukuro y Kirigiri era la camilla que estaba en medio de ambas, pero para la pelinegra, eso no era un obstáculo en lo absoluto, por lo que de un salto, se subió a ella sin problemas.

Por puro reflejo, la peli lavanda cubrió su cara con ambas manos, lo que fue un movimiento hecho por reflejo fue un golpe de suerte cuando la Mercenaria giro sus piernas como si de un tornado se tratase y una de estas fue dirigida a su cara.

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Para Fujisaki todo había pasado muy rápido…

En solo un abrir y cerrar de ojos, Mukuro había salido de la nada, y en menos de un segundo Kirigiri había sido arrojada al suelo, y ahora la pelinegra estaba preparándose para ir por ella.

Caminaba lentamente, como un depredador acechando a su presa, con una seriedad digna de aquellos que no tenían sentimientos, y la pequeña programadora estaba más que asustada.

Aunque ese sentimiento fue cambiado por sorpresa y luego por horror, cuando Kirigiri se levantó e intentando tomar a Mukuro desprevenida, se abalanzo con un golpe de Karate dirigido a su cuello para noquearla de un solo golpe.

Pero Mukuro se movió a un lado, sin siquiera voltear, la mano de la Detective solo rozo su cabeza, sin embargo, la pelinegra no se detuvo, y tomo la mano de Kirigiri con las suyas.

Mukuro arrojo el peso del brazo de Kirigiri sobre su hombro, la pelinegra uso gran parte de su fuerza para hacer que la Detective girara sobre su espalda, estampándose fuertemente contra el suelo de la enfermería.

Ella gimió de dolor, tenía los dientes apretados para no gritar y sus ojos bien abiertos eran testigos de lo que sentía en ese momento.

"¡D-detente!" Fujisaki imploro, pero recordó lo que Sakura había dicho antes; Si querían ayuda, solo necesitaban gritar.

Pero, Mukuro estaba al tanto de ello también, por lo que se sentó encima de Kirigiri con rapidez, tomando su cuello con ambas manos.

"No grites, o le rompo el cuello." Mukuro amenazo con un tono tranquilo, pero a la vez violento que le decía a la programadora que iba en serio.

Fujisaki trago saliva, pero decidió ceder y quedarse en silencio, sin querer arriesgar la vida de Kirigiri.

"Tomare a ambas como rehenes." Expreso la mercenaria con voz vacía, quitando una de sus manos del cuello de la chica y cuidando de no apretarlo demasiado para no impedirle respirar.

"¿P-p-porque h-haces esto?" Pregunto temerosa la pequeña Fujisaki, al borde de las lágrimas.

"Porque no hay otra opción." Respondió Mukuro con el ceño fruncido. "... Debo detenerla a ella y salvar a Naegi…"

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"… ¿C-cuál es la verdad…?" La mercenaria escucho la voz de Kirigiri, sonaba adolorida sin embargo se las arregló para preguntar, sin perder de vista su objetivo inicial. "… ¿Cuál es tu h-historia…?"

"¿Mm?"

"… Yo… B-busco la verdad… Es lo único en lo que me interesa creer…" Dijo ella con esfuerzo, en este punto, Mukuro quito ambas manos del cuello de la chica, mientras se levantaba lo suficiente para no darle problemas para hablar. "… Quiero saber tu historia para poder sacar mis… Propias conclusiones…"

Mukuro la miro, incrédula y desconcertada por varios segundos, pero después empezó a reírse de buena gana, sorprendiendo a ambas chicas restantes en la habitación.

La Mercenaria se levantó, y camino hacia la entrada de la enfermería, aun con una sonrisa. "Si… Ya me había olvidado de que eras así, Kirigiri."

La susodicha pudo sentarse en el suelo con esfuerzo, mientras Fujisaki corría hacia ella para ayudarla en caso de que su cuerpo cediera.

"Hablas como si me conocieras desde antes… Cuéntamelo, cuéntame todo…" Ordeno Kirigiri con una expresión seria.

Mukuro asintió, borrando su sonrisa de su rostro. "Muy bien, te contare todo lo que ocurrió… Hace dos años."

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Junko se encontraba en la sala de control, dando vueltas en su silla giratoria, estaba usando la excusa de que a Monokuma le controlaba el hacker Beshikki Madarai, por lo que en pocas palabras estaba libre de trabajo.

Su hermana, Mukuro estaba en la enfermería haciendo quien sabe que con Naegi, Fujisaki y Kirigiri, ya que ninguno había vuelto a salir, Junko no podía ver nada de lo que ocurría gracias a que la pelinegra había destruido la cámara de seguridad.

La rubia podía, por supuesto, irrumpir con un Monokuma, de hecho, ya había tratado de hacerlo, pero Mukuro había destruido sin piedad todos y cada uno de ellos. Por lo que desistió de seguir haciéndolo.

Fue solo cuestión de unos segundos, pero ya se encontraba aburrida, tan aburrida que empezó a sentirse enferma, como si un globo de intereses se hubiera desinflado en un santiamén.

Entonces pensó en un plan, ¿Por qué no darle una sorpresita a su hermana? ¡Si, eso sería genial!

Esperaría en la entrada de la Academia con varios Monokumas, uno visible y los demás escondidos, considerando lo fuerte que es su hermana, podrían tener una batalla de esas que los niños siempre se imaginan tener cuando ven un programa de televisión.

Solo era cuestión de tiempo que Mukuro fuera hacia allí, ya que la Mercenaria, al igual que casi todas las personas, eran fácilmente predecibles, solo con ver las cámaras de seguridad sabía que si su hermana se disponía a llegar a la entrada, lo haría sin encontrarse con nadie.

Lo importante ahora, era que todas las personas del mundo, y esa miserable fundación del futuro vieran como la esperanza que tanto protegían se desvanecería en un abrir y cerrar de ojos.

Miro a través de las cámaras, un Monokuma se encontraba caminando tranquilamente cerca de los dormitorios, varios estudiantes le miraban como iba en su andar, de hecho algunos incluso le hablaron.

Pero Junko no se molestó en responder, estaba aburrida, muy aburrida, y quería divertirse, así sea por unos segundos, una vez que se cercioro de que ese Monokuma estaba a una distancia segura de los estudiantes, tomo un micrófono.

"¡Que azoten las tormentas, que rugan las llamas! ¡Que este increíble poder sea testigo de mi demencia!" Exclamo ella con un tono de majestuosidad, como si cantara un hechizo. "¡Es hora de que el mundo conozca mi verdadero poder! ¡Explosión! (*)"

Y a través de las cámaras, el Monokuma que caminaba por la zona de dormitorios exploto, asustando a la mayoría de estudiantes presentes y provocando que Junko sonriera con diversión.

Dejo que su cuerpo se hundiera en su silla, si sus predicciones eran ciertas, su hermana debía de estar saliendo de la enfermería en breve…

Y obviamente, acertó. De todas formas, la estudiante Analista Definitiva no podía fallar.

Mukuro había salido de la enfermería, las cámaras del pasillo la captaron, caminaba a paso lento por los pasillos, en su mano derecha usaba los restos de aquel porta sueros, posiblemente su única arma a disposición.

Junko al verla, no pudo evitar colocar una mueca lujuriosa, mientras su boca amenazaba con no poder contener la saliva que estaba a punto de salir, la cara sonrojada de la rubia y su sonrisa maniática eran el fiel recordatorio de su demencia.

"¡Oh, mi hermana me busca para matarme! ¡Ah~! ¡Esto es muy excitante!" Gimió Junko mientras se abrazaba a sí misma. "¡Muku~, eres todo un amor! ¡Casi que me siento celosa de que Naegi te quitara de mis manos!"

Con su sonrisa lujuriosa, Junko volvió a acomodarse en su silla, mientras su expresión se iba calmando poco a poco, hasta dar paso a un fuerte ceño fruncido, tal era así que las venas en la sien de la rubia eran ahora completamente visibles.

La Modelo apretó los dientes con ira, su gesto hacia que su entrecejo se arrugara, pero la que hace momentos estaba tan excitada, ahora se encontraba profundamente furiosa.

"Casi, porque eres una decepción absoluta…" Pronuncio la Modelo con enojo, pero aminoro su semblante de nuevo, a una sonrisa cariñosa. "Es por eso que quería deshacerme de ti."

Miro a la cámara, Mukuro estaba a punto de encontrarse con el Monokuma de la entrada, así que ya era hora de comenzar su plan.

"Veamos hasta donde llega tu fuerza de voluntad, hermanita." Susurro la Modelo mientras sonaba sus dedos, encendió el control manual del único Monokuma visible.

Y para asegurarse, miro en el panel de control los Monokumas que se encontraban actualmente escondidos en la entrada.

"112 Monokumas en la entrada de los cuales 111 están escondidos… Más que suficiente para deshacerme de ella…" La rubia murmuro, mientras un aura arrogante seguía a sus palabras, al ver el gran numero ni ella misma pudo evitar llenarse de confianza.

Ya era hora de que todo empezara.


. . .

"Ya veo, así que es eso…" Kirigiri comento, sentada en una de las camillas por comodidad. "… Así que yo soy la Estudiante Detective Definitiva."

"M-me cuesta creerlo…" Fujisaki dijo con escepticismo.

"Pero es la verdad, eso es lo que ha pasado, con nosotros y con el mundo." Reafirmo la pelinegra su historia.

"Entonces… Mi padre ha muerto…" La Detective Definitiva cerro los ojos por varios segundos, asimilando el hecho, sin embargo en situaciones como esta no había lugar para sentimientos, por lo que, al menos por ahora, los hizo aun lado.

"Si. Junko lo asesino." La Mercenaria le dijo sin disimulos.

Kirigiri asintió. "… Mukuro, te creo."

La Mercenaria sonrió en respuesta. "Si, en serio me olvidaba que eras así…"

Mukuro en su momento lo más cerca que estuvo de Kirigiri fueron ocasionales conversaciones y los cordiales saludos cuando se encontraban, pero ella había sido muy amiga de Makoto, por lo que conocía su forma de actuar.

Era una persona lógica, que no creía en base a la persona que contaba algo, sino a la consistencia y bases de su historia, por lo que incluso si la Detective tuviera que oponerse a una multitud, lo haría sin dudar.

La pelinegra había logrado estabilizar a Makoto poco después del asesinato del primer Monokuma, y ahora si bien no estaba en óptimas condiciones, ella podía decir que no iba a morir.

Ese pensamiento le alegraba por dentro, ya que pudo salvar a la persona a la que estimaba tanto, sin embargo, con Kirigiri ahora de su lado, tenía otras cosas de las que ocuparse.

Ahora su siguiente objetivo era; Junko Enoshima, su hermana menor.

Mukuro camino hacia Naegi, quien aun yacía debajo de la tercera camilla, invisible desde la entrada, se acuclillo para mirarlo mejor, y de ese pequeño escondite, saco los filosos restos de la porta sueros con el que había asesinado al primer Monokuma.

"Kirigiri, confió en ti para cuidar de Naegi." Murmuro la mercenaria mirando al afortunado, quien yacía inconsciente aun.

La susodicha asintió con determinación. "Puedes contar conmigo." Dijo, mientras Fujisaki decidió permanecer en silencio.

"Es un alivio…" Suspiro Mukuro con calma al saber que podría dejar a Naegi en buenas manos.

Mukuro siguió mirando al afortunado por algunos momentos más, regalándole a su amor inconsciente una triste y cansada sonrisa.

"Recupérate, Makoto." Le dijo antes de levantarse y caminar hacia la puerta.

A paso lento, la Mercenaria se preparaba para lo que venía, ella no tenía las habilidades deductivas de Junko, pero no era en lo absoluto alguien estúpida, sabia como actuaba su hermana y tenía una vaga idea de lo que sucedería ahora.

Por eso llevaba con ella la barra de hierro, o mejor dicho, los restos de la porta sueros.

"¿A-a dónde vas?" Pregunto la Programadora con curiosidad, mientras caminaba hasta estar cerca de Kirigiri.

Mukuro abrió la puerta, sin voltear a ver a la que le hacia la pregunta, pero se detuvo por unos instantes. "Voy a detener a Junko…"

Y sin esperar ningún tipo de respuesta, salió de la enfermería con dirección a la entrada, si su corazonada era cierta, Monokuma estaría esperando allí por ella, y Mukuro estaba preparada.

Iba a detener a su hermana, incluso si eso significaba morir, o incluso si eso significaba matarla.

Mukuro solo conocía el lenguaje de la violencia, ella no tenía el don de las palabras como Junko, o el contagioso optimismo de Makoto, haría las cosas a su manera y salvaría a los demás.

A pesar de todo, estaba decepcionada, ya que quería pasar más tiempo con Naegi, si fallaba en su objetivo de detener a Junko, moriría, y si tenía éxito y lograban salir, moriría también.

Pero para asegurar un futuro que ellos puedan llenar de esperanza, Mukuro se sacrificaría sin problemas, todo para que Makoto pudiera vivir, al igual que el mismo se había sacrificado por ella antes.

Si perdía, su hermana la mataría, borraría los recuerdos de la clase y comenzaría de nuevo el juego de matar, por lo que Mukuro no podía permitirlo, sino hacia nada, al final sus compañeros de clase que tan bien lograron llevarse antaño, se matarían sin piedad por salir a un mundo destruido.

No importa cuanto lo pensara, en el mejor de los casos, si lograra su objetivo y fuera optimista, tal vez la fundación del futuro perdonara su vida a cambio de encarcelarla de manera permanente.

Y cuando un escenario donde sobrevivía pasaba por su mente, otro pensamiento la invadió.

¿Makoto la perdonaría si sobreviviera?

¿Perdonaría su traición hacia ellos y el estado del mundo actual?

Mukuro amaba a Makoto, fue una de las pocas personas que trajo felicidad a su vida, a pesar de todo ella había traicionado su confianza y la de todos los demás.

Ella siguió caminando en silencio, reflexiva de lo que haría, pero su conclusión fue rápida y determinada.

"Esto es lo único que puedo hacer…" Mukuro se dijo a sí misma en voz baja. "No importa si me perdonan o no…"

La entrada de la Academia apareció ante ella cuando doblo el pasillo, y camino hacia allí sin vacilación cuando un Monokuma se hizo visible dándole la espalda a la Mercenaria.

"Pero, a pesar de todo, espero que poder hablar con Makoto de nuevo… E incluso si suena iluso y egoísta, que pueda perdonarme…" Pensó Mukuro con pesar mientras cerraba los ojos con fuerza, sabía lo que vendría ahora.

.

.

.

"Veo que bienes preparada, hermanita." Monokuma hablo, su voz había cambiado en una que Ikusaba podía reconocer fácilmente como la de Junko.

Monokuma giro para encarar a Mukuro, quien frunció el ceño y se preparó para cualquier ataque que su hermana tuviera preparado.

Esta sería la primera vez que luchara contra Junko, y a pesar de haber enfrentado y asesinado a miles antes sin problemas…

Sabía que esta sería la batalla más difícil de su vida.

. . .


Continuara.


(*) "Explosión": Una referencia a Megumin, de Konosuba. Su (Único) hechizo estrella.


. . .

Buenas, ha pasado un tiempo, alrededor de más de un mes, creo. De todas formas, aquí estoy yo con un nuevo capítulo de esta historia, primeramente decir que lamento mucho la tardanza.

Primeramente… ¡Feliz navidad!

Hubo multitud de razones por las que no pude subir este capítulo, la más importante de todas fue la señal, que no me ayudaba en lo absoluto.

Pero, aquí hay una nueva actualización, hasta el momento es uno de los capítulos que más me ha costado escribir, pero a la vez es uno de mis favoritos.

Planeaba subir este capítulo el 24 de Diciembre, pero faltaban algunas correcciones finales tanto en este capítulo como en el Teatro Monokuma, así que lo retrase hasta hoy.

Esta vez el Flashback es tranquilo, no orientado mucho a la relación Mukuro X Makoto, sino más bien está destinado más al desarrollo de personaje.

Ya que aquí vemos como tenemos a una Mukuro que ha forjado amistad con la clase, es más dócil y que aun a pesar de conservar su timidez, seriedad y reserva, no duda en ofrecer ánimos a Naegi e incluso molestar un poco a sus compañeros.

También tenemos una gran participación de Junko en el Flashback (Y en todo el capítulo).

Soy consciente de que para algunos puede no gustarles. Hay que tener en cuenta que a pesar de que la protagonista principal y más importante es Mukuro, la siguiente protagonista más importante es Junko.

Makoto Naegi en importancia protagónica, sin contar los Flashback por supuesto, estaría en tercer lugar.

Además, si no fuera por Junko, Mukuro no entablaría conversaciones con casi nadie, y como vemos en los Flashback, es la misma Junko quien se encuentra "impulsando" la relación de su hermana y Naegi. Obviamente, la razón de esto es clara.

De todas formas, espero que el Flashback les haya gustado, creo que he logrado un buen equilibrio entre comedia y desarrollo, y espero sea agradable de leer.

Con el capítulo en sí, aquí vemos demasiados cambios con el IF original, como una perspectiva de Kirigiri, y más resaltable, una 'Lucha' entre Mukuro y ella.

En el IF original, si bien Kirigiri tiene habilidades deductivas MUY por encima de cualquiera, me pareció muy rebuscado que descubriera a Mukuro solo con entrar y ver uno de los marcos de la camilla.

Por lo que aquí, desde su punto de vista ella formulo dos teorías, mientras que nuestra Mercenaria había preparado la trampa perfecta para poder emboscar a alguien para tomarlo como rehén, ya que recordemos que en el material de origen este es el objetivo de ella.

Finalmente tenemos el punto de vista de Junko, siendo sincero, soy consciente de que es raro, pero dado los cambios de personalidad de la Modelo, creo que era algo lógico que iba con su personaje.

Ya que, al menos en Danganronpa 2, Junko tiene una fase de personalidad un poco demasiado excitable, y no en el sentido de emocionarse precisamente, sino en… El otro sentido.

Espero que la personalidad de Junko no les resulte molesta o fuera de lugar, como ya he dicho desde mi punto de vista considero que está bien sus dialogos un poco fuera de lugar, ya que ella solía hacer referencias subidas de tono como (También en Danganronpa 2) ofrece aplastar con sus senos a Soda xD.

Aunque, si a alguno le molesta, puede decírmelo e intentare nivelar un poco más su personalidad.

Me gustaría agradecer a CS Soldier97, favio270304, neo magician 96 y por sus reviews, me alegra que el capítulo anterior les haya gustado, espero que este igual y que la espera haya valido la pena.

¡Feliz navidad y nos vemos en el siguiente capítulo!

Un saludo.