SAKURA HASTA INCONSIENTE ERES UN PROBLEMA

-Así que por eso ella no quiere hablar de todo esto, porque alguien la lastimó, y por eso papá está como loco, escondiendo a todo el mundo –dijo Syao rápidamente una vez que había logrado detener a Tomoyo en su historia.

Tomoyo sonrió mirando al joven –no y si –le dijo haciendo que Syao la mirara confundido –no, tu madre no quiere contar la historia por algo mucho peor que esa herida, y llegaremos a eso. Y si, tú padre está como loco porque tú madre salió más de una vez herida por todo eso.

El rostro de Syao quedó en suma sorpresa, nada, pero nada desde el inicio de la historia de Tomoyo le había hecho creer que su madre había sufrido así en un pasado. Bastaba la más mínima mención de agresión para entender mejor a su padre, si él estuviera en su lugar estaría actuando de la misma manera protectiva con su familia – tal vez sea mejor que continúes, se está haciendo tarde.

Tomoyo asintió para retomar la historia de donde la había dejado…


-Se supone que él debió haber detenido esto, ¿Entonces para que sirve toda esta farsa? –gruñó Touya golpeando con suma fuerza la mesa del despacho de su padre.

El rey Fujitaka ni siquiera se atrevió a darle una mirada a su hijo mayor, Touya era así de protector con Sakura desde que supo que la madre de esta estaba embarazada. Por supuesto que esperaba que estuviera de los peores humores al darse cuenta de lo que había pasado con su hija. Y para ser sinceros era lo único que importaba era ella, Sakura.

Yukito colocó una mano sobre el hombro de Touya, que parecía más bien que estaba apunto de golpear a su padre por no recibir una respuesta adecuada –Touya –al oír la voz del joven, tanto padre como hijo levantaron la mirada para verlo, esperando noticias de la princesa –fue una flecha nocturna, estaban bajo el cerezo de la reina hubiera sido imposible que alguien se hubiera enterado con tiempo –Touya dio un bufido y cayó sentado en una silla malhumorado, Rey Fujitaka asintió. Yukito agregó – la están atendiendo, pero va a estar bien, es todo lo que se su majestad –dijo haciendo una leve reverencia, que el rey se la regresó con una leve sonrisa, al menos la esperanza ya estaba plantada en su corazón, su hija iba a estar bien.

Los tres se quedaron en silencio, lo único que les quedaba era esperar, hasta tener nueva información. Afortunadamente, Eriol había tomado al instante el cuidado de Sakura, que pareció mucho más capacitado que cualquiera de los médicos que habían conseguido a esa hora de la noche.

Sintiendo una horrible presión sobre su pecho, los tres hombres vieron con ansias como la puerta del despacho se abría, entrando por ella Eriol Hiraguizawa. Su sonrisa no brillaba en sus labios en ese momento, caminó serio hasta llegar lo más cercano posible al escritorio –Majestad, ha corrido con suerte esta noche, la princesa va a estar bien.

Se sintió un suspiro automático por parte de los tres presentes. El Rey Fujitaka corrigió su postura en el asiento –le debemos mucho joven Hiraguizawa, muchísimas gracias – Eriol respondió con una leve reverencia y una de sus clásicas sonrisas.

-Con suerte, ¿Podría explicarnos a que se refiere? –intervino Touya, recibiendo una mirada de Yukito que significaba que se contuviera.

Eriol colocó dos partes de una flecha sobre el escritorio del rey, la punta era recta aun con pequeños rastros de sangre, en el otro extremo resaltaban tres plumas rojas –me aventuraría a decir que esa flecha no pertenece a su ejercito –el rey asintió como respuesta –no es conocida para nosotros tampoco señor. Pero si conozco el veneno que tenía la punta de esa flecha –se giró un poco para ver a Touya y decirle –tenemos suerte en eso, ese veneno solo actúa efectivamente cuando entre en la persona a quien quiere hacerse el daño. Ella no era la indicada, así que logré que su herida cicatrizara, pero debido a que cierta parte del veneno aun sigue en su cuerpo decidí que para que no sufra lo mejor era que permaneciera dormida. Despertara cuando esté curada.

-¿Quiere decir que el objetivo era el joven Li? –preguntó Fujitaka más con curiosidad que otra cosa.

-Me temo que si señor –contestó Eriol –si no os es inconveniente y debido a que la princesa Sakura estaba bajo nuestro cuidado, queremos investigar a fondo quien es el causante. Es indirectamente nuestra culpa que la princesa allá sido dañada, guardaremos su lecho hasta que despierte, no queremos permitir otro incidente.

-Procedan como crean conveniente –contestó el rey fulminando con la mirada a su hijo mayor que no parecía muy contento con todo lo ocurrido –tenemos apariencias que cubrir después de todo.

-Gracias –dijo Eriol con una reverencia más –si me disculpan –salió de la habitación con rapidez.

Touya miraba eufórico a su progenitor, la mano de Yukito volvió a posarse sobre su hombro, pero solo lo frenó lo suficiente como para no gritar todo con todas sus fuerzas –ya has escuchado, la han herido por culpa de ese imbécil y aun apruebas que siga fingiendo que es su esposa. ¿Qué sucedería si el muy maldito…?

-¡Basta! –interrumpió Fujitaka golpeando ambas manos con fuerza sobre el escritorio. Él nunca, nunca se enojaba y cuando lo hacia sus hijos sabían exactamente que no era la mejor opción contradecirlo –ya se que crees proteger a tu hermana pero mientras yo sea rey ella no se va a casar con nadie que tenga que ver con los Chien. Se supone que ella debió recibir a sus pretendientes como cualquier princesa normal y decidir con su propia voluntad y hasta allí me pareció muy bien que pusieras sus limites Touya. – tomó aire y logrando calmarse al continuo –si no se queda con Syaoran Li, su única y obligatoriamente opción será Takeru Chien. Si crees que tu hermana está sufriendo ahora eso no será nada, te lo repito, nada con lo que él puede hacerle –Touya guardó silencio, le dolía en si todo el asunto pero si su padre estaba de acuerdo él tenía que aceptarlo. Al fin y al cabo, algún día tenía que dejarla ir, y Sakura ya no era una niña. Él rey ya se había tranquilizado cuando volvió a hablar, solo que esta vez, dirigiéndose a Yukito –las cartas ¿Quién las protege?

-Yue señor –contestó Yukito con tranquilidad –estarán bien, Yue y Kerveros no van a aparecer a menos de que sea una emergencia, al menos no con Sakura inconsciente.

-Perfecto –continuó el rey –comuníquense con Ielan Li, acaban de querer matar a su hijo, supongo que querrá saberlo. Tengo asuntos que resolver, si tienen noticias de Sakura necesito que me lo hagan saber. Quiero que sepan las medidas de seguridad que piensan tomar en la habitación que esté Sakura, procuren que nunca esté sola –en coordinación, ambos asintieron a las ordenes y se pusieron de pie, encaminándose a la salida –Touya –llamó antes de que pudieran salir, el pelinegro se giró para ver a su padre –discreción hijo, piensa en lo que te dije –Touya asintió y salió del despacho del rey.

SYAORAN

Dos días exactos habían pasado desde que el incidente en el patio. Era la noche del segundo día, y por ende mi turno al lado de la princesita. Todas las noches y para eliminar cualquier sospecha aun, yo me quedaba en la habitación de Sakura para velar su sueño. Y lo hubiera hecho aun si no me lo hubieran pedido. Rechiné los dientes y miré por la ventana, y luego regresé la vista a la cama donde Sakura y Kee descansaban. Si también Kee, esa niña desobediente no se había despegado de esa cama desde que la trajimos. Di un suspiro cansado, no me imagino todo el sermón que me puede dar Futie si se entera que su pequeña hija no está durmiendo bien. ¡Bah!

¡Que importa! Tampoco es que yo me traje a la niña con todos los gustos. Ya es suficiente con tener que cuidar de Sakura, como para tolerar más niñerías.

Recosté mi cuerpo más hacia la fría pared, ya tenía dos noches en vela, y juro que las hubiera tomado aunque ella no me hubiera dicho todas esas cosas antes de que la flecha la alcanzara. No, no es por eso, es por el simple hecho de que aun no encuentro quien diablos lo hizo. Ese ataque no era para ella, era para mí, esto es personal contra quien cree tener la capacidad de vencerme a mí. ¡Lo que más rabia me da es que no pude culpar a ese maldito Takeru! Siento que se río en mi cara, pero nunca encontramos pruebas suficientes. Pero era la única persona quien estaba dentro del castillo en ese entonces, ¿Quién más si no él?

¿Por qué diablos le tengo que deber la vida a ella? ¿Por qué Sakura? Es molesta, es incompetente, miedosa, sabe demasiado de mi vida como para seguir molestándome con sus boberías, es una infantil, es una chiquilla jugando a ser una mujer enamorada…que importa si tiene esos labios finos y delicados que dan ganas de pasar besando sin determinado tiempo alguno; o como eh comprobado en los últimos días las curvas perfectas justo donde debe tenerlas, como esa apetecible figura que delinea ese traje que usó para cabalgar y que aun no se lo han podido quitar para no incomodarla; o esos increíbles ojos verdes, profundos, únicos, que te reflejas en ellos y te pierdes de tu alrededor, que haces dos noches ya no eh podido verme en ellos. Es un desperdicio cuando ven a alguien como Takeru… ¡Maldición! ¿Qué estoy pensando? No, no, no y no. Ella no puede tener razón, yo no estuve ni estaré celoso de las amistades que tenga ella. Pero si ese imbécil llega nada más a querer ponerle las manos en cima no sabe con quien… ¡Demonios! Allí voy de nuevo, ¿Qué rayos me está pasando?

No es que la estime tanto como ella quisiera, quizás la cosa más extraña en el mundo sucede porque debo admitir que en sus ocasiones tiende a agradarme. Y eso es todo lo que le iba a decir esa noche. Porque en serio: Syaoran Li enamorado de una chiquilla como Sakura Kinomoto. Eso es una idiotez ¿no?

Tal vez debería de decirle otra cosa, una mentira, si como es una cría no se va a dar ni cuenta de que la estoy engañando. Porque si solo le digo que me agrada se le va a romper el corazón, eso es por seguro. ¡ALTO! ¿Y a mi porque me importa su corazón? Tanto tiempo con Eriol es enfermizo, él es el que se preocupa por como se sienten las personas, yo, a mi no me importa Sakura. ¿O si?

No, no le voy a mentir porque al final eso sería mucho peor. ¿Pero…qué le puedo yo decir? Admitiré que creo que es hermosa, y que desde hace mucho tiempo tengo decesos con ella muy urgentes. Ella no es como cualquiera, ella no se encoge antes mis órdenes o ante mi presencia, es Sakura en todo el tiempo. Debo de admitir que odiaba esa parte al principio, pero no pudiera reconocer lo anterior si ella no hubiera actuado así. Al diablo con todo, así actuó yo ¿no? Sin importar nada ni nadie, excepto yo, no cambiaré con nadie más por responderle a ella que me atrae. Es Sakura, con ella las cosas nunca son como con los demás. Por fin di un suspiro de resignación, no se como llegué a estar tan mal.

Alcé mi vista cuando escuché el leve crujido de la puerta, como si mis sentidos se hubieran puesto en alerta automática pues aun no sabían quien entraba en la habitación. Mi cuerpo se relajó al ver a mi madre entrar a la habitación y cerrar la puerta tras ella, aunque solo mi cuerpo porque internamente se que no ha vendió a hablar conmigo solo porque le informaron de lo ocurrido. La vi dar una mirada hacia la cama, con una leve sonrisa queriendo aparecer en sus labios se giró de nuevo hacia mi –Hijo, ¿está todo bien?

-¿Por qué no iba a estarlo? –le respondí sin afán de insultarla, simplemente así soy yo, y estoy muy seguro que ella lo sabe.

-Debido a las circunstancias siempre es bueno preguntar –me dijo, esta vez si sonrió y la vi levantar una de sus blancas manos y elevarla hasta una de mis mejillas, para acariciarme con ternura; un acto que rara vez hace en presencia de alguien, imagino que intuye que a mi no me agradan esas boberías sentimentales –Tienes mal semblante, ¿Haz dormido algo desde que ocurrió?

-No sería un buen guardián si me duermo en mi turno ¿o si? –le dije alzando una ceja, con el mismo tono de voz que le había contestado la primera vez que hable. Como también me asegurar de agregar para mi propio beneficio –me has dado una orden madre, cuidar a la princesa Sakura en medio de esta farsa, es lo que hago y aunque ella esté en cama solo significa que debo estar más pendiente. Eh subestimado mi trabajo.

Ielan Li me vio varios segundos directamente a los ojos, se colocó a mi lado y creo que dijo con pesar, pero en una voz muy baja al darse cuenta de que Kee estaba dormida a los pies de Sakura –Syaoran, no tienes que hacerlo por mí, pero hijo no crees que sería bueno que al fin te reconocieras que no eres como crees que eres –la miré serio, ella me miró con la misma altivez que yo le presentaba, es mi madre después de todo –no me mires como si no supieras de lo que estoy hablando –el leve crujido de la puerta la interrumpió, por el rabillo del ojo vi a Eriol entrar a la habitación. Mi madre bajó, si eso era posible, aun más la voz, pero pude escucharla claramente decir –te diré que a tú padre no le hubiera gustado tu actitud, si es que eso te sirve de algo.

Diré que eso me dejó en silencio, en mi favor no podía refutar nada. Oí sin escuchar a Eriol saludar a mi madre cerca de mí. ¡Ya lo había dicho, esta mujer poniéndome ideas en la cabeza! Ya tengo suficiente con las que tengo en mi como para pensar en otras.

¡Sakura hasta inconciente es un problema!

Y de repente, dándonos un gran asombro a los tres que estábamos allí de pie, escuché el grito a todo pulmón de Kee -¡Sakura!

Cuando levanté mi vista del suelo hacia la cama vi a Kee que estaba enrollada del cuello de Sakura, a quien solo podía ver retazos de su cabello y que solo devolvía el abrazo de Kee con una mano –Kee, necesito aire –vino la voz muy suave de Sakura, hubiera suspirado de alivio si no me hubiera contenido. ¡Que malditos pueden ser los sentimientos del ser humano!

Mi madre levantó a Kee de la cama, Eriol se acercó a ella y le revisó la cicatriz, que ya estaba completamente curada y que ya solo parecía un rayón en su hombro derecho.

¡De verdad Eriol si que sabe lo que hace! Vi a Sakura llenarse de su sonrojo típico durante la examinación, me dio varias miradas muy bien disimuladas, pero yo me mantuve en donde estaba, recostado en la pared. Lo demás sucedió rápidamente, Eriol con toda discreción informó a la familia de Sakura, tal y como él había dicho la princesita despertaría cuando estuviera completamente curada. El sicótico de su hermano y el rey Fujitaka llegaron a verla, aunque solo por breves momentos. Todos estuvieron de acuerdo a que por seguridad la noticia de que Sakura estuviera despierta se conociera hasta el siguiente día. Así que una vez más que todos se despidieron de la princesita, me dejaron a mí a cargo de la habitación.

Cerré la puerta de la habitación con seguro, como lo hacia todas las noches en las que Sakura y yo dormíamos en esta habitación, y le di una revisada a las ventanas y todo lo demás, solo para estar seguros. ¡Si la princesita ya estaba despierta no había razón para que yo me desvelara la noche entera por su cuidado! Tal vez solo unos cuantos minutos, pero…! Diablos que estaba cansado! La observaba de reojo, aunque ella no me estaba poniendo atención, se sentó en la cama y se observó el brazo derecho por varios minutos, movió los dedos y en determinados movimientos vi como fruncía el ceño en una mueca de dolor. No le dio importancia y vi como lentamente se acercaba al borde de la cama, hasta que sus dedos tocaron el suelo.

-¿Qué crees que haces? –le pregunté dejando mis asuntos por un lado, no entiendo aun como me puede importar tanto esto pero en fin…

-Esto…está muy apretado –me dijo en voz baja señalando con fuerza su ropa –quiero cambiarme.

¿Qué no les digo? Sakura se acaba de levantar después de haber dormido dos días enteros por haber recibido una flecha infectada en su hombro y lo primero que piensa es que quiere cambiarse. ¿Para que me tienen que dejar a mi a solas con ella? Tanto pensar y maldecidme a mi mismo que no me fijé que Sakura ya había logrado ponerse en pie, solo que miraba fijamente al suelo y sus manos estaban levantadas, como para hacer equilibrio. Diría yo que fue pura intuición, porque dijera cualquier cosa mi madre yo ya había tomado una decisión antes de que entrara en la habitación; me acerqué a ella y tomé una de sus manos. Ella me miró con sus curiosos ojos verdes, es cierto, normalmente la hubiera regañado nada más. Aun así, le dije con mucha ironía -¿De verdad cree que eso es lo más inteligente?

Ella dejó salir una pequeña risita para contestarme –Syaoran Li, a menos de que piense cambiarme usted mismo no veo el motivo por el cual no deba dejarme hacerlo…a mi tiempo –dijo arrebatando su mano de la mía y caminado con lentitud al vestidor que guardaba su ropa. Bueno, tampoco es que me hubiera negado a quitarle la ropa, cualquiera en mi lugar lo hubiera hecho con solo haberla visto. Pasaron tal vez algunos veinte minutos hasta que Sakura volvió a salir, con su bata blanca y su camisón liviano. Dio un suspiro, cerró los ojos y se recostó contra la pared –Syaoran – me llamó jadeante, como si acabara de recorrer kilómetros corriendo –ahora no me molestaría que me ayudara –caminé hasta ella y la levanté en brazos con facilidad.

Sakura abrió los ojos y me miró curiosa hasta que la deposité en la cama –gracias – dijo acomodándose de nuevo en su lado de la cama. Yo me senté en el lado donde yo suelo dormir, apoyando mi espalda a la pared, si recuerden eso que dije, si podía descansaría un poco -¿Por qué querían matarme? –preguntó con voz débil y mirando las sábanas.

-No querían matarla a usted Sakura –le contesté, vi como sus ojos curiosas viajan hasta llegar a mi rostro –querían matarme a mi, solo que te les haz atravesado en el camino –les dije con un poco de burla, otro hubiera dicho y me salvaste la vida, pero yo no.

Ella río suavemente, que estúpido me siento al reconocer que en cierto punto me dio miedo no volver a escuchar esa risa –eso tiene más sentido, ¿Cuántos no lo odian a usted Syaoran?

Di un bufido y medio sonreí –gracias.

La vi cerrar los ojos, aun con esa sonrisa en los labios –Syaoran, ¿estará aquí toda la noche? –me preguntó de pronto abriendo los ojos y mirándome con súplica. Asentí con seriedad, fue lo único que se me ocurrió hacer con una mirada así –sin no está no me siento segura y, ya dijo que era su trabajo cuidarme…

-Lo es…

-Pero, puede dormir si quiere, le hará daño –continuó ella como si no hubiera querido interrumpirla.

-Duerma princesa, le aseguro que estaré a su lado –le dije bajando un poco la mirada para ver por última vez a su bello color esmeralda antes de que se cerrara.