Parejas: Sasuhina / Narusaku.

Género: romance / drama.

Basado en el anime Orange de Ichigo Takano.

Letra de carta.

"Pensamientos"

Pov. Hinata del futuro.

Disculpen los fallos y disfruten la lectura.

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Hinata se despertó abrupta mente jadeando por aire, respiró con dificultad y se sentó sobre su cama tratando de calmarse.

De repente, comenzó a llorar recordando que día es hoy.

Miró el reloj con las lagrimas deslizando por sus mejillas

Una hora antes de que comiencen las clases. Sin embargo, por esta vez, no iría.

Se recostó de nuevo y se hizo un ovillo tratando de desaparecer. Hoy debía ir a dar los respetos a la tumba de su madre junto a su padre y su hermana.

Cuando las lagrimas terminaron, parpadeó lentamente, generalmente era una chica tranquila, pero aquel día, la mascara caía, se desprendía como una carcasa y volvía a ser la misma niña que se acurrucaba en el regazo de su madre cuando tenía miedo.

La diferencia en este momento, era que no había regazo en el cual apoyarse.

No supo cuanto tiempo se mantuvo mirando a la pared blanca de su habitación, solo se movió cuando escuchó el pitido de notificación en el celular.

"Hoy no" pensó con el corazón pesándole "Por favor, hoy no estoy con energía."

Por un breve momento, se preguntó que la intuía a salvar a Sasuke de su fatídico futuro. ¿Será qué por esta vez podía hacer algo?

Con un suspiro y aquellos pensamientos, tomó el celular y lo abrió.

25 de abril:

Hablale, muestra lo que guardes.

Esperó encontrar alguna especificación, sin embargo, se desilusionó al no encontrar ninguna.

Luego de unos momentos, se levantó de la cama a cambiarse. Su padre se encontraba en el trabajo y su hermana en la escuela, la rutina seguía para ellos con normalidad.

Hanabi era demasiado pequeña para recordar a su madre y su padre... no sabía que pensar de su padre.

Se miró en el espejo entero de la pared, sostenía ojeras bajos sus ojos y estaba más pálida de lo normal.

Por un momento visualizo a Sasuke en el espejo mirándola con la misma mirada que sostenía ella.

Negó con la cabeza, se colocó la ropa color negro y se dirigió a la cocina a buscar algo para comer.

Cuando abrió la heladera, escuchó el timbre de la puerta de entrada.

Con un suspiro cerró la puerta y se dirigió a paso lento a la puerta, levemente escuchó la lluvia chocando contra su techo.

Abrió la puerta esperando encontrarse con un vendedor ambulante, no obstante se encontró a Sasuke mirándola enojado, aunque fuera su expresión normal, y mojado de pies a cabeza.

Hinata lo miró un momento perdida, luego se sobresaltó.

—¡S-sasuke-kun! —dijo escandalizada y sin darle tiempo a abrir la boca, lo tomó de la muñeca y lo adentró a la casa.

—¡¿C-cómo se te o-ocurre salir con e-esta lluvia?! —dijo dejándolo en la entrada y buscando una toalla en el baño. Salió y lo encontró en el living, mojando el suelo.

Sasuke la miró con una ceja alzada.

—Solo es agua, Hyugga —dijo despreocupado. Hinata frunció el ceño y le colocó la toalla en la cabeza, y sin más comenzó a restregar su cabellera. Cuando se dio cuenta de lo que estaba haciendo, se paralizó, estaba acostumbrada a su hermana. Su rostro comenzó a tomar tonalidades rojas y haciendo acopio de su bienestar se alejo de él.

—Y-yo, l-lo lamento —Sasuke la miró si emoción alguna, aún llevaba la toalla sobre su cabeza y en cuanto se la sacó, su cabello se encontraba revuelto—,. T-te traere ropa de mi p-primo.

Se dio la vuelta abochornada, no obstante se detuvo al sentir la mano de Sasuke en su muñeca.

Hinata giró y se encontró con el rostro serio del moreno.

—¿Por qué faltaste a clases? —preguntó, aunque a la joven le pareció un reproche. Hinata se mordió el labio, nerviosa. Luego se dio cuenta y lo miró de vuelta con reproche.

—¿F-faltaste a la e-escuela? —dijo dándose cuenta de el bolso que llevaba. Sasuke la soltó y la escrutó con la mirada.

—Yo pregunté primero —respondió cruzándose de brazos. Hinata se mordió el labio y evitó mirarlo.

Hablale, muestra lo que guardes.

No, no podía. No importaba que nadie lo supiera, ella podía con ello, siempre lo hizo.

Una sombra rodeó sus ojos y miró el suelo.

—Estoy... estoy enferma —mintió—, gracias... p-por preocuparte por mí. Estaré b-bien, te daré la ropa y p-por favor no f-faltes a clases.

Sasuke no dijo nada por un momento, la joven continuó sin mirarlo. El tic-tac se le hizo estridente a sus propios oídos.

—Tienes esa mirada —dijo Sasuke luego de un largo silencio. Hinata lo miró con sorpresa. Sasuke no tenía la mirada cansada de hace días, ni ese aire cansado. No, la miraba con aquellos ojos como el abismo mismo. Al silencio de Hinata, Sasuke suspiró con irritación—. Maldición, Hyugga, no estas enferma. Te estas cayendo a pedazos en frente de mí. Llevas la ropa de velorio, y me estas diciendo que vaya a clases. ¿Es en serio?

El labio de Hinata comenzó a temblar, se negó a soltar lagrima alguna, aunque estas lucharan por salir, aunque el aire se le escapara de sus pulmones.

—¿Qué puedo hacer? —respondió la joven con una amarga sonrisa—, m-mi madre ya no esta. No hay vuelta atrás, nada se puede hacer.

Sin esperarlo, Sasuke se plantó frente a ella y levantó ambos brazos.

—Golpéame —dijo. Hinata lo miró horrorizada. El joven aún tenía el ojo morado por el golpe de Sakura. Negó con la cabeza y Sasuke gruñó irritado—, no es una sugerencia, Hinata, es una orden.

La joven comenzó a respirar con irregularidad. Sasuke, sin bajar los brazos, acercó sus labios a su oído y le habló con seriedad.

—Suéltalo, estas enojada. Es una situación de mierda, lo sé. —Hinata sintió las lagrimas deslizándose por sus ojos—, pero si no lo sueltas, acabara contigo.

La joven comenzó a sollozar y como pudo, comenzó a golpear su pecho, con más fuerza cada vez.

—¿Por qué? —dijo sin dejar de golpear—, ¡¿Por qué tuvo que dejarnos?!

Comenzó a gritar, sacándolo de su pecho, sacando esa rabia contra su madre, aunque el accidente en el cual se encontraban ambas, no fue culpa de ella, aunque su padre la mirara con desprecio por el simple hecho de seguir con vida. Lloró por todo lo que guardo por años, las noches a solas, con su hermana mirándola como si fuera cristal.

Cansada, dejó de golpear el pecho se Sasuke, quien se encontraba estoico. Respiró con normalidad, y sin quererlo se apoyó en el pecho mojado del pelinegro.

Sasuke bajo los brazos, y en ese momento Hinata pensó que sonaba irónico todo aquello de las notas, ya que ella debía salvarlo a él.

Sasuke no la abrazó, más no le importó, había hecho suficiente.

Se alejó despacio del joven.

—Gracias —dijo. Aunque aún doliera, ahora era menos que antes. Sasuke la miró serio y luego revolvió sus cabellos despacio.

—Tonta Hyugga.