La ira es un arma de doble filo, aprende a usarla…. Oh muere bajo su peso.
El pasaje de Axphitrite
Por motivos locos no se veia el cap, pero, dentro de poco se los recompensare, dejen en sus comentarios, que les gustaria por recompensa, un cap divertido oh que me apure con el siguiente cap, igual, gracias a todos por sus vistas y comentarios, DENLE AL CAPITULO
Como era de esperar, las noticias de la primera victoria y la llegada del ejercito retumbó por todo el país, llegando a oídos de los grandes mandos que habían invadido estas tierras, haciendo que muchos de los megaloz que invadían se preguntaran si esto sería una buena idea del todo, al inicio, confiados de que las princesas de las tierras aledañas no atenderían al llamado de auxilio de los grifos, se enfrentaban a una amenaza mayor, aquella criatura que, el único sobreviviente de la masacre de la primera batalla, comentaba sin parar a sus hermanos.
"es verdad, YO LO VI, DETRUYO A UN HERMANO TITAN COMO SI NO FUESE NADA, INCLSO ARRAZO AL RESTO CON EL MISMO MOVIMIENTO CON EL QUE MATÓ A AXTERIF"
Miles de susurros y comentarios volaron en ese momento, solo para ser silenciados por una voz estrepitosa como el sonido de un volcán en erupción.
"SILENCIO TODOS MALDITOS COBARDES"
Aquel que hablo con tanta fiereza era sin duda el más grande de ellos, con sedimentos de diamante y granito que recorrían su cuerpo, dejando saber que él era el líder de estos seres.
"dime súbdito, como es esta criatura de la que hablas?"
"era… de carne y hueso, un gigante entre los grifos, llevaba una gabardina que cubría todo su cuerpo, su dominio con las armas… no es de este mundo"
"dijo su nombre?"
"no mi señor… me temo que no pude escuchar de quien se trataba, pero, algo es seguro… no es de estas tierras… ni siquiera podría decir que es de este mundo, es un ser sin pelaje a excepción de su cabeza y rostro, no tiene las facciones de ninguna de las razas… incluso su fuerza es una amenaza para nuestros planes, me atrevería a decir… que parece más fuerte que incluso las princesas-"
"que… acabas… de… DECIR?"
El tono del líder no era de ira, si no, extrañamente, de exaltación, alegría y emoción.
"l-l-las princesas… no serían capaces de ese tipo de destrucción sin sentido en tan poco tiempo, las hemos observado por años, y todos aquí sabemos que hubieran recurrido a métodos más pacíficos… sin embargo, esta… cosa… no dudó en erradicar el resto del ejercito que se retiraba… incluso, antes de acabar con ellos… solo dijo, descansen en paz… como si supiera sobre nuestra maldición…"
Nuevamente, miles de voces se levantaron en un instante, haciendo que algunos gritaran emocionados, otros con temor y otros con esperanza impregnadas en su voz, sin embargo, con cada palabra que decía el súbdito, el líder comenzaba a sonreír más y más, hasta el grado en que parecía que su mueca era una de dolor.
"je… jeje…. Jejejejeje… AAHAHAHAHAHAHAHAHAHAHA, HERMANOS, HEMOS ENCONTRADO A NUESTRO ULTIMO ADVERSARIO, HAGAMOS QUE ESTO VALGA LA PENA PARA NUESTROS INVITADOS, ES LA HORA HERMANOS, ES TIEMPO DE MATAR OH MORIR, LOS GRIFOS FUERON DEBILES LUEGO DE AÑOS DE PAZ, PERO, PARECE QUE LOS DIOSES NOS HAN TRAIDO A UN MERCENARIO DE LA MUERTE MISMA, REGOSIGENCE EN LA VICTORIA Y MUERAN CON HONOR"
"SIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII"
En las profundidades de las cavernas que habían sido conquistadas por los megaloz, se escuchaba el retumbe de miles de gritos, sin que supieran que, entre las sombras, se escondía una presencia obscura y malévola, la misma que los había incitado a venir a estas tierras en primer lugar.
"eso es, sigan con esta guerra, mátense entre ustedes, eso me dará mas fuerza para regresar a este mundo, DERRAMEN MAS SANGRE PARA MI, pues dentro de poco, eh de regresar… y este mundo… ARDERA"
.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-..-.-.-.
Nuevamente, de vuelta en el puesto temporal, la celebración estaba llegando a limites algo extremos, pues por la adrenalina de los combatientes, no faltaba aquellos que querían seguir entrenando oh simplemente querían una batalla extra antes de la siguiente marcha al día siguiente, incluso aquellos grifos rescatados que tenían la fuerza suficiente, se comenzaban a preparar poco a poco junto con los fieros guerreros que salvarían a su nación, pues el ver el valor y la determinación en sus ojos, los movía a querer participar en esta guerra, misma que les arrebató todo, sin embargo, la opinión de aquel que entrenó a estos grifos era muy distinta, aquel que se ganó el título de jefe entre las tropas.
"no"
Dijo Edrubain mientras estaba sentado frente a una fogata con un tarro de cerveza en mano, mirando atentamente el fuego, recordando la conversación que tuvo con Zecora, pensando una y otra vez en ese sueño, recordando poco a poco… el uso de aquella técnica.
"p-p-pero jefe Edrubain, nos grifos somos guerreros natos, los jóvenes pueden aprender rápido a tomar-"
"cuantas almas necesitar para quedar satisfecho?"
"eh?"
El tono, la mirada, incluso la pesadez de la frase hizo que el grupo frente a él quedara pasmado tras poner en una balanza aquello que había dicho, pues era cierto, podría ser que entrenaran los jóvenes… pero, de que serviría si al final los expondrían al matadero, a aquellos que con tanto trabajo habían salvado.
"hm… aun son jóvenes, tienen la vida por delante, su emoción es la que les nubla el juicio, creen estar preparados para todo… y, aun así, a ustedes, veteranos en la guerra… los tomaron por sorpresa y miren en qué situación estamos"
"jefe…" algunos querían refutar la noción puesta ante ellos, sin embargo, una de ellos interrumpió cualquier palabra de sus compañeros.
"esperen… el tiene razón… nos tomaron por sorpresa, fuimos descuidados… y miren nuestras tierras…"
Edrubain estaba a punto de tomar un trago de su tarro, solo para dejar el mismo rozando sus labios, mirar con detenimiento a la grifo y bajar lentamente su tarro nuevamente.
"… tu nombre es Sphinx cierto?"
"eh? Oh, así es jefe Edrubain"
"bien… joven Sphinx, a partir de ahora, serás una comandante bajo mi mando directo, solo recibirás ordenes de mí y el príncipe, tomarás decisiones decisivas durante las siguientes campañas, reúne a un grupo y tráelos ante mí, confió en tus habilidades"
La expresión de la joven era inigualable, primero mostró sorpresa de que Edrubain recordara su nombre, luego asombro de que siquiera llegara a elegir a alguien como comandante tan rápidamente, y una alegría absoluta dominó su rostro cunado cayo en cuenta que ella sería dicha comandante.
"j-jefe… GRACIAS"
"QUE? PORQUE ELLA?"
Dijo algo molesto uno de los grifos que la acompañaba, observando como con calma, Edrubain retomaba su trago mientras Sphinx brincaba de la alegría de poder ser una de las comandantes del ejército grifo.
"es sencillo Pharax, tienes dudas de sus habilidades?"
"no…. es solo que-"
"voltense ambos, denme la espalda por un momento"
Con algo de confusión, ambos hicieron lo que les ordenaron, haciendo que Edrubain tomara un par de piedras pequeñas del sueño, primero, fijando su atención en Pharax, arrojando la piedra y dándole de lleno en la cabeza.
"pero que-"
"boom, estas muerto"
"… que acaba de-"
Sin dejar que terminara su frase, Edrubain apuntó a la cabeza de Sphinx, todos esperando a que la piedra le diera de lleno, sin embargo…
Tack.
Con una agilidad asombrosa, Sphinx tomó la piedra en sus garras, sin siquiera voltear y manteniendo la postura en todo momento, al menos hasta que volteó extrañada tras sentir el golpe en su garra.
"eh? Una piedra?"
"(tomando un trago)… alguna duda caballeros?"
Todos miraban asombrados el encuentro extraño, pero más aun a Sphinx, quien no dejaba de observar la piedra con detenimiento, retomando lo sucedido y entendiendo el ejercicio de inmediato, haciendo que su felicidad fuera aún más grande, pues, todo indicaba que Edrubain en verdad prestaba atención a todo detalle del entrenamiento de las fuerzas que guiaba.
"n-no jefe"
"bien, reúne a tus fuerzas Sphinx, si necesitas tiempo-"
"NO… no, lo siento jefe, no quería-"
"je, estas emocionada, es normal, retomen sus actividades, mañana partiremos temprano, recuérdenle a todos que abandonaremos este puesto y avanzaremos en caravana al siguiente lugar, algunos se quedarán para buscar sobrevivientes, retomen fuerzas grifos, avanzamos al infierno"
"SI SEÑOR"
Todos los grifos presentes saludaron a Edrubain y se comenzaron a dispersar, en el caso de Sphinx, fue en búsqueda de los nuevos miembros de su escuadrón, solo para ser detenida por Pharax.
"Sphinx, yo… quería disculparme… no debí haber dudado de ti"
"no pasa nada Pharax… de hecho quería hablar contigo"
"que pasa?"
"… quiero que formes parte de mi escuadrón"
"en… enserio?"
"si, serás de gran ayuda, además, muchos te siguen y se que serás de gran ayuda para reclutar a algunos que tengo en mente"
"oh… será un honor… comandante"
Esto puso nuevamente una sonrisa en su rostro, pues sabía que Pharax sería un gran compañero en estas horas difíciles.
.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.
A la mañana siguiente, una gran cantidad de ruido penetraba la antes muerta ciudad principal grifa, pues la desmontada del puesto temporal era un trabajo arduo, más porque los pocos recursos que se pudieron recuperar eran guardados y cargados en los compartimentos que pudieran ser ocupados para esta labor, pues, como era de esperar, algunas de las carrozas llevaban a los heridos y a aquellos que no podían caminar por su propia cuenta, todo esto siendo vigilado atentamente por aquellos que comandaban esta fuerza de rebelión.
"crees que estaremos bien?"
"je, tranquilo joven Khalphrid, hemos superado la primera prueba, pudimos rescatar a una parte de tu pueblo, ahora, avanzamos a la siguiente prueba que nuestros enemigos nos tengan preparado, por cierto, Sphinx, tu grupo está listo?"
"si jefe Edrubain, como lo vio ayer, tengo un grupo de 10 a mi mando, estoy segura que estará de acuerdo con mi elección"
La sonrisa de Edrubain era una de orgullo, pues, como lo dijo la chica, reconoció casi de inmediato a los candidatos de su escuadrón, sabiendo que Sphinx había tomado la decisión correcta para lo que tenía planeado, después de todo, ella se podría mantener con calma en las batallas y podría apoyarlo en lo que sabia seria una batalla encarnizada en su contra, pues, luego de mostrar su fuerza contra el enemigo, era mas que obvio que se había vuelto un objetivo a destruir.
"recuerden, luchen con honor, pero, más importante aún, pase lo que pase… no rompan filas y no permitan que nadie más lo haga"
"… vendrán por ti cierto?"
"no lo harías tu joven Khalphrid?"
"… buen punto"
"no hay de que temer, el jefe estará bien"
"me alegra tu confianza joven Sphinx, sin embargo, recuerda, todo plan es perfecto, hasta que entras en el campo de batalla"
Ambos miraron con detenimiento al viejo lobo, sabiendo que sus palabras tenían gran sabiduría detrás de ellas, más aún cuando Khalphrid recordó lo que Zecora revelo de Edrubain, dejando que sus palabras retumbaran en su cabeza una ultima vez hasta que, con determinación, comenzó a ordenar a todos para comenzar con la travesía al siguiente punto, mismo que se encontraba a unas cuantas horas delante de ellos.
Como era de esperar, luego de algún tiempo, fueron emboscados por un pequeño grupo de Megaloz aquí y haya, haciendo que los esfuerzos de todos se redoblaran, tanto para atacar, como para defender, incluso Edrubain dejaba que algunos de los jóvenes que seguían refutando sobre su participación en la guerra vieran de primera mano a lo que se enfrentaban, haciendo que muchos de ellos se retractaran, pero, los pocos que no lo hacían, miraban con asombro y determinación a los guerreros que se batían en duelo con aquellos que les arrebataron todo.
Tras una ardua caminata y batallas, la caravana había llegado por fin al siguiente pueblo, una de las 9 regiones restantes donde debían retomar sus labores de rescate y destrucción enemiga, pero, para alivio de todos, esta vez había algunos edificios intactos, haciendo que estos sirvieran como refugio temporal de los cansados viajeros, sin embargo, como lo dijo Edrubain, todo plan podría salir mal, y para su desgracia, este era el caso.
"KABOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOM"
"TODOS A SUS PUESTOS, ES UNA TRAMPA" grito rápidamente Edrubain al ver como de la tierra, un a gran cantidad de megaloz salía gritando y clamando sangre enemiga.
"GRIFOS, TOMEN ARMAS" grito con fuerza Khalphrid mientras sus tropas se alineaban para defender a los civiles.
"ESCUADRON, A MI" Sphinx grito a sus tropas, quienes rápidamente tomaron una posición ofensiva contra los enemigos, maldiciendo su suerte tras haber quedado cansada luego de un largo viaje y batallas incontables.
"es el, MATENLO"
Como lo esperaba, Edrubain corrió en dirección de los megaloz, haciendo que una gran cantidad de ellos lo siguieran mientras que la otra parte se concentraba en la caravana, haciendo que una nueva batalla encarnecida se desatara.
POV Edrubain
'hmmm, no pude tomar nuevas armas… esto será difícil'
Lamente en mi mente mientas corría en una parte destruida del pueblo, mirando con detenimiento cada detalle, cada rincón que pudiera servir como escondite y ruta de escape en caso que las cosas se pusieran feas, más cuando vi que casi la mitad de la emboscada estaba justo detrás de mí.
"no dejen que escape, esta solo"
"DANOS UNA BUENA BATALLA BESTIA"
Cuando menos lo sentí, un cuerpo pesado se estampó contra mi cuerpo, haciendo que perdiera el balance y rodara un poco por el suelo, solo para usar el impulso del golpe y retomara mi posición, mirando con detenimiento a mis adversarios frente a mí, dejándome un solo pensamiento en mi mente.
'… necesito… más fuerza…'
De la nada, un impulso regreso a mí luego de haber dormido por tanto tiempo, el simple hecho de recordarlo hacía que las heridas de aquella batalla regresaran a mi cuerpo, mi mete se inundaba de miles de imágenes a la vez, de aquellos a quienes derroté usando esta fuerza, de como perdí mi brazo, pero, sobre todo…
'a quien protejo ahora mismo'
'despertaré siempre que sea necesario y mirare a la muerte cuantas veces deba hacerlo'
Ese ultimo pensamiento no vino de mi mente… si no de mi corazón, que palpitaba con fuerza, parecía como si este comenzara a bombear no solo sangre… si no muerte y destrucción para mis enemigos.
"rrrrrrrrrrrrrrrrrrrraaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH"
Con cada palpitar, sentía como mi cuerpo comenzaba a cambiar devuelta, comenzaba a sentir a fuerza sobrehumana recorrer mis venas, mis músculos se contraían por la emoción de la caza, mi mente se agudizaba pensando en cómo atacar, pero, sobre todo mi alma comenzaba a arder por dentro, con una intensidad que poco a poco, se hacía más familiar para mí.
"pero…. que…."
"esa cosa…. Es un monstruo…"
"ATAQUEN, ATAQUEN"
"VENGAN POR MI BASTARDOS"
Con un gran grito que era más un gruñido, me lance en contra de mis enemigos, sintiendo como mis nuevas garras eran capaces de atravesar los duros cuerpos de mis adversarios con algo de facilidad, sin embargo, con cada ataque que acertaba, mis fuerzas eran puestas a prueba, pues era fácil atravesar las capas de sedimentos, lo difícil era terminar de desgarrar la carne detrás de dicha barrera, sin embargo, la adrenalina me daba el ultimo impulso que necesitaba para terminar de desgarrar la garganta del primer desafortunado frente a mí
Fue ahí cuando el infierno se desató.
Una gran cantidad de enemigos comenzaban a atacar de un lado a otro, sus fuerzas eran de admirar, pues no podía faltar el golpe afortunado aquí y haya, pero, solo impulsando mi ira y ganas de desgarrar todo frente a mí, incluso haciendo que mis colmillos fueran empleados de vez en cuando, mordiendo, desgarrando, golpeando, pateando y empujando a cuantos cuerpos tuviera frente a mi.
"maten a este bastardo¡"
Ese grito hizo que me girara rápidamente para ver a aquel que grito de tal forma, solo para ver a uno de esos gigantes de antes acercándose rápidamente en mi dirección, por lo cual, tuve que alejarme del grupo si quería tener al menos una ventaja en contra del enorme bastardo frente a mí.
"MALDITA BESTIA, REGRESA AQUÍ"
Mi mente estaba trabajando a mil por hora, buscando el lugar correcto, el momento correcto, la entrada perfecta, y cuando por fin la vi, entré rápidamente en la torre en ruinas, observando cada movimiento del grupo que me seguía, pero, más aun, del gigante a mis espaldas.
Como pude, subí hasta la parte mas alta, escuchando y sintiendo los enormes golpes del gigante que intentaba sacarme como fuera de la torre, haciendo que escombros cayeran a mi alrededor, dejando que mi adrenalina corriera aun más desenfrenada, incluso, llevando una sonrisa tétrica a mi rostro.
"quieres jugar eh? Bueno…. Juguemos…"
Espere un segundo, el mundo a mi alrededor se volvía más y más despacio con cada segundo, podía ver a los megaloz pequeños en el suelo, gritando alegremente mientras el gigante preparaba un ataque con su poderoso brazo, llevándolo hacia atrás para darle un mayo impulso, sabía que ese golpe destruiría la torre y con ello…
'mas escombros'
Ese pensamiento hizo que mi sonrisa creciera aun más, pues por dentro, sabía que no necesitaría mi vista para acabar con ellos, seria, al final, una cacería sin piedad.
Cuando el tiempo se detuvo por un instante, presioné todo mi cuerpo en contra del piso, como si fuera a hacer el golpe de apnea, pero, esta vez, era algo distinto, algo que sabía que sería capaz de lograr lo que quería.
Poco a poco, el tiempo retomó su paso, el brazo comenzaba a regresar hacia la torre, los gritos comenzaban a regresar a mis oídos, la adrenalina fluía por todo mi cuerpo, mismo que estaba tenso hasta la más pequeña fibra de mi ser, cuando el puño del megaloz estaba a escasos metros de la ventana donde estaba, desaté toda esa fuerza, gritando con gran fuerza un nuevo fragmento de mis recuerdos que había surgido en ese momento.
"CUCHILLA DE ELUNE"
En ese momento, una extraña aura gris cubrió mi cuerpo, girando a mi alrededor como si se tratara de una cuchilla que giraba a enormes velocidades, lo último que vi antes de que mi visión se oscureciera, fue la cara de sorpresa de mi oponente, justo antes de que, literalmente, entrara por su puño, atravesando carne, sedimentos, musculo y demás, podía sentir como poco a poco, me abría paso por el brazo, hasta llegar a una nueva parte, sintiendo un palpitar acercándose a mí, hasta que, luego de atravesar una zona, el megaloz dejo salir un grito terrible, sin embargo, no deteniendo mi impulso, pues cuando menos lo sentí, mi puño dejó de sentir carne alguna, solo para que nuevamente, pudiera ver la luz del día brillando una vez más.
POV Narrador
La pesadilla de todos los presentes se hacia real, al inicio, algunos de ellos, incluyendo el titan que acompañaba a las tropas menores eran escépticos de lo que escucharon de aquel súbdito que advertía de la bestia que tenían enfrente, pues no podía ser que un ser de carne pudiera controlar tanto poder, y sin embargo, una escena grotesca se cernía frente a ellos.
El golpe del megaloz parecía haber conectado con la bestia, misma que, luego de su transformación, mostraba un aura a su alrededor, dejando a algunos de los megaloz confundidos, pero horrorizados al ver como esa misma aura parecía cortar con facilidad el enorme puño frente a este monstruo, solo para que el titan dejara salir un grito de agonía mientras este se abria paso por su cuerpo, solo para soltar uno aun más desgarrador y dejar ver que por su espalda, esa misma bestia se abría paso fácilmente luego de atravesar el corazón del titan.
Los pocos que estaban fuera del transe de ver con horror morir a una de sus armas secretas, observaban como el golpe del titan había hecho que los escombros cayeran sobre ellos, levantando estelas de polvo por doquier, haciendo que la vista se hiciera demasiado limitada.
"reúnanse, esa bestia va a-"
Tan rápido como un rayo, el megaloz que gritaba sintió un cuerpo pasar a su lado, solo para quedar perplejo tras sentir una extraña sensación en su cuello, llevando su mano hacia esa parte, solo para ver como su cuerpo extrañamente quedaba parado, sin embargo… su visión iba en contra del suelo, pues había sido decapitado con un corte tan limpio, que el mismo se reusaba a pensar que algo así pudiera ser posible.
(escuchar, leyends never die)
Por otra parte, en el lugar donde ambos ejércitos se enfrentaban Khalphrid luchaba con todas sus fuerzas, sintiendo como las fuerzas le fallaban de vez en cuando, sin embargo, tras recordar a su pueblo, esas mismas fuerzas perdidas regresaban con una venganza, dando golpes certeros en contra de sus enemigos, mismos que se abrían poco a poco más paso en contra de la caravana, mismas que intentaba alejarse lo antes posible, sin embargo… algo terrible pasó frente al pobre príncipe.
Un grupo de jóvenes grifos se comenzaron a abalanzar en contra de los megaloz, espadas y demás armas presionadas con fuerza entre sus garras, pensando que sería fácil poder enfrentar a la amenaza, sin embargo… encontrando una muerte rápida e inmisericorde.
"no…."
Los cuerpos de los pobres chicos fueron arrojados con brutalidad en otra dirección, haciendo que el megaloz que los mató riera a carcajadas por el esfuerzo en vano de aquellos valientes, pero tontos jóvenes.
"noooo…."
Más y más grifos comenzaban a entrar en la batalla, algunos afortunados de poder al menos distraer lo suficiente a los megaloz como para que el ejercito pudiera acabar con algunos de ellos, sin embargo, la masacre comenzaba a ser mas evidente.
"NOOOOOOOO….."
Ahora, frente a él, no solo había cuerpos de sus camaradas, de sus fieles compañeros que lo seguirían hasta el infierno si era necesario, sino que, también, estaban los cuerpos de la gente a quien había salvado… al menos hasta ahora…
"NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO"
Con un grito desgarrado, Khalphrid se lanzó en contra de un megaloz que estaba a punto de masacrar a un grupo de grifos, acertando el golpe en la garganta y dejando el cuerpo sin vida estrellarse contra el suelo.
Con lagrimas en los ojos y una ira desatada, el príncipe volteó a ver a sus súbditos, mismos que, sin esperar ni un segundo, continuaron su batalla, solo pudiendo detener a un grifo que ya se veía algo viejo, tomándolo por los hombros y gritando tan fuerte como podía.
"QUE DEMONIOS ESTAN HACIENDO"
"nuestro pueblo nos necesita príncipe Khalphrid"
"USTEDES SON MI PUEBLO, YO DEBO SER QUIEN SANGRE POR USTEDES"
"con todo respeto príncipe… somos grifos, nuestra sangre siempre pertenecerá al campo de batalla y ahora… si debemos morir, que sea ayudando a nuestro príncipe"
Aquellas palabras cortaron profundo en el corazón del príncipe, quien solo pudo dejar que aquel grifo corriera junto con los demás, abalanzándose en contra de uno de los megaloz, haciendo que, como los demás, recibiera un golpe fatal, dejando que su cuerpo volara un poco tras el impacto, cayendo sin vida de forma brutal.
En ese momento, algo comenzaba a abrirse paso en el corazón de Khalphrid, todo comenzó como un pequeño grito ahogado, tomando intensidad y dejando salir un grito colérico, pues estos bastardos frente a el le habían arrebatado su hogar y ahora, poco a poco… a su gente.
"MALDITOS, ARDAN EN EL INFIERNO"
Tras escuchar el grito del príncipe, todos los grifos dieron un grito atronador en armonía y comenzaban a pelear con mayor fuerza, incluso algunos tomaron vuelo, arrojando tantas cosas como pudieran en contra de los megaloz, distrayendo y atacando, pero por primera vez, tanto el pueblo como el ejército, peleaban codo a codo, hombres y mujeres, jóvenes y viejos, fuertes y débiles, no importaba ahora, solo importaba una sola cosa, algo que retumbaba en el corazón de cada uno de ellos.
Recuperar sus tierras y librar el paso en el pasaje de Axphitrite.
La batalla comenzaba a tomar su giro final, pues, poco a poco, las fuerzas de los grifos se veían poco a poco mermada, sin darles ni un respiro, los megaloz llegaban en hordas enteras, haciendo que la esperanza poco a poco se fuera perdiendo, pero, dejando a muchos saber que ser irían al menos con el mas grande honor que un grifo podría tener, morir en el campo de batalla junto a sus hermanos y hermanas.
"LLEVENSE A LOS HERIDOS, CUBRAN AMBOS FLANCOS"
Tanto Khalphrid como Sphinx gritaban ordenes sin parar, peleando sin descanso y masacrando a cuantos podían, pero, el peso de las seis horas de batalla era evidentes, a tal grado que sus heridas sangraban más con cada golpe, y sin embargo, seguían de pie esperando a que algún milagro sucediera, mismo que llegó cuando menos lo esperaban.
"DONDE ESTA EL JEFE EDRUBAIN?"
"NO LO SE, PERO, DEBEMOS DEFENDER ESTE PUESTO CON NUESTRAS VIDAS"
"PRINCIPE KHALPHRID… FUE UN HONOR SERVIR BAJO SU ORDEN"
Khalphrid solo pudo observar como lentamente una enorme cantidad de megaloz se acercaba a la ultima fuerza que quedaba de su ejército, mirando incluso por un instante a Sphinx, quien lo observaba con una gran sonrisa a pesar del cansancio, haciendo que el príncipe quisiera gritar nuevamente, más cuando vio como uno de los megaloz se acercaba sigilosamente en contra de Sphinx, pero, era demasiado tarde para ella.
"SPIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIINX"
Era inevitable, estaba cansado, las fuerzas le fallaban al igual que a la joven grifa, quien volteó por un instante para encontrarse al megaloz con los brazos alzados, a punto de aplastarle el cráneo, haciendo que Sphinx solo pudiera gemir mientras esperaba el abrazo de la muerte-
"SLASH"
Solo para quedar perpleja al ver como la cabeza del megaloz caía rápidamente y su cuerpo se desplomaba de igual forma, por un momento jurando que había visto una espada literalmente flotando en el aire, solo para que desapareciera y una gran cantidad de armas comenzaran a flotar en el aire, como si hubieran sido poseídas y comenzaran a atacar sin misericordia a los megaloz que se acercaban rápidamente en su dirección.
Por un segundo, Khalphrid recordó las palabras de Zecora, aquellas que lo habían dejado perplejo y dejándolo pensando, como sería posible tal hazaña.
"tras arduo entrenamiento y días de trabajar, comenzaba a ganarse un nombre dentro de su propia sociedad, aprendiendo a empuñar primero una, luego dos, para luego seguir con tres armas mientras batallaba, con el tiempo, su dominio sobre las armas fue algo sin igual, una fiera portando armas, una bestia del averno que hacía a sus armas danzar, un bailarín extremadamente peligroso, pues se decía, llegó a dominar más de cien armas en su baile mortal"
En ese momento una sola cosa recorría la mente de Khalphrid, algo que pensó que jamás podría llegar a decir, un titulo que parecía inexplicablemente absurdo, pero que ahora, estaba más que feliz de poder pronunciar.
"el… el santo de los filos…."
Las armas de los caídos comenzaban a reunirse rápidamente, formando una barrera de muerte y acero en contra de los megaloz y del ejercito grifo, dejando que, por unos segundos, el silencio reinara por completo, solo dejando escuchar el filo de las armas rosando unos con otros y unas pisadas pesadas que caminaban con calma desde detrás de los grifos.
"es… es…"
"el jefe… Edrubain…"
Ambos miraban asombrados como la figura enorme de Edrubain se acercaba lentamente, portando un guante negro en su mano desnuda, su sombrero característico cubría su rostro, su gabardina cubierta de sangre y una gran cantidad de armas girando a su alrededor, trayendo otro recuerdo a la mente del príncipe.
"sus títulos se volvieron incalculables, unos lo llamaban la bestia escarlata, pues tras cada batalla, regresaba teñido de sangre y demás, otros lo llamaron la lanza de los dioses, pues su dominio con armas era digno de ellos, pero, el titulo que se ganó a pulso… fue el santo de los filos, con un dominio perfecto y diestro, un hombre hecho arma, pues con todo su cuerpo, movía cada arma como si fuera su propio cuerpo, como si fuese agua danzando en su entorno, fuego acariciando su ser, aire controlando cada empuñadura, como una montaña imparable de carne y acero…"
Tanto grifos como megaloz miraban como la gran figura se acercaba con una calma que parecía inhumana, incluso haciendo que el terror bañara por completo el campo de batalla, pues con cada paso, se sentía mas aun la presión del aura amenazante de Edrubain que brotaba de él como mares enteros.
"E-EDRUBAIN…"
"lo hicieron bien jóvenes… ahora… déjenoslo a nosotros"
Cuando termino de hablar, Edrubain levantó la vista, dejando ver a todos su transformación, el pelaje plateado, casi blanco, las grandes garras, el rostro bestial, aquellos ojos penetrantes…
'dijo… nosotros?'
Nuevamente, la conversación de Zecora penetró la mente del príncipe, haciendo que un gemido de sorpresa saliera de su boca por un segundo tras pensar lo que esto podría implicar.
"en verdad, espero que esto no sea un juego, pues, si lo que dicen es cierto… puede que pronto regrese una aliada a su dueño"
En ese momento, una voz dulce, pero mortal, se abrió paso por todo el campo de batalla, parecía que venía de todas partes, pero, al mismo tiempo, de ningún lugar.
"oh, Leo, parece que llegamos justo a tiempo, nos divertiremos mucho el día de hoy"
Como si la mera presencia de Edrubain no fuera suficiente, la voz que habló hizo que un escalofrió recorriera por la espalda de todos los presentes, pues, detrás de aquella dulzura, se escondía una promesa de muerte.
Con una voz temblorosa, Khalphrid solo pudo susurrar un único nombre que parecía presionar su garganta, como si el hecho de pronunciarlo, hiciera que cada instinto le gritara para huir.
"M-M-M-Manhorod…"
"hmm? Oh, parece que alguien me reconoce en este mundo tras siglos, jejeje, luego hablamos dulzura, por ahora, Leo y yo tenemos trabajo que hacer, no es así?"
"si… recuperen las fuerzas… y defiendan con todo lo que tengan"
Sin decir más, Edrubain se lanzó al ataque, dejando que una nueva batalla se abriera paso, pero, una que los grifos sobrevivientes jamás olvidarían.
Dentro de uno de los carruajes que llevaba a los heridos, Zecora no pudo evitar sonreír al ver aquella figura, aquel ser a quien su pueblo había esperado por siglos, aquel, que los ayudaría en sus horas más obscuras.
"mi señor… bienvenido de vuelta…
YYYYYYYYYY CORTEN.
Lo sé, debí haber seguido, pues seguramente muchos querrán saber que pasará ahora, pero, un poco de suspenso hace falta de vez en cuando, además, de esta forma esperaran con más ansias el siguiente capítulo, déjenme saber ¿qué tal lo hice esta vez? Y recuerden, sigan siendo geniales.
De igual forma, no olviden pasarse por el enlace de un buen amigo, disfruten de sus historias como yo las disfrute n.n u/2817962/
Silver, Fuera
