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Advertencias del capitulo: (Lenguaje obsceno)

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Diclaimer: Inuyasha y sus personajes NO me pertenece

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Nota: Esta historia es completa y absolutamente MIA, y no es permitido tomarla sin mi autorización.

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MAS ALLÁ DEL CIELO

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CHAPTER 10

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"Miedos del corazón"


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Sacar a Sasuke de la oficina había sido toda una odisea. A pesar de que había aceptado ir por esos tragos, cuando se dio la hora, alegó tener varios pendientes y que debía volver a la casa temprano.

No había sido una sorpresa realmente. No era como que Naruto no lo hubiera previsto conociéndolo como lo hacía. Sabia que algo bastante serio había sucedido para que estuviera más distraído y pensativo de lo usual y siendo un hombre tan hermético y poco emocional, era de esperar que tratará de mantener sus confusiones y pensamientos para sí mismo.

–Vamos teme – pidió por enésima vez – Me prometiste que iríamos al bar ¡Maldición!

–Tu lo asumiste – susurró el moreno cansado de ignorarlo, mientras revisaba unos documentos.

Pasaban de las tres de la tarde, a esa hora Naruto estaría seguramente en la guardería a la espera de que le entregaran a su hijo. Talvez podría tener un vistazo de Hinata e intercambiar algunas palabras con ella. Dios sabía que no había podido quitársela de la cabeza en todo el día y eso le confundía demasiado. Era algo que quería hablar con Sasuke, además de por supuesto, indagar en cómo le había ido en su visita al doctor con Sakura.

Pero Sasuke no quería cooperar en lo absoluto. Si fuera una persona menos perseverante le habría mandado al diablo y se habría ido, pero era evidente que ambos necesitaban algunos tragos y hablar de lo que pasaba por sus mentes.

No era hombres inteligentes sentimental y emocionalmente hablando, creía que juntos podrían encontrar una solución a sus problemas, esperaba que así fuera. ¡Diablos! Necesitaba realmente un trago.

–Vamos teme, nos seas una mierda – se quejó frunciendo el ceño en su dirección – Has estado más amargado de lo usual y eso que cuando llame a Sakura hace una hora se encontraba de lo más contenta – soltó su último comodín. Funciono a la perfección, pues Sasuke volteo hacia el y le miro con los ojos ligeramente entrecerrados.

–¿Hablaste con ella? – soltó apresuradamente antes de carraspear y encogerse de hombros. Miro los papeles de nuevo, pero Naruto sabia que esperaba su respuesta.

–Si – decidió no proveer más información de la necesaria. Se dio media vuelta terminando de ordenar su propio escritorio.

–¿Y que te dijo? – susurro Sasuke rato después. Naruto quiso evitarlo, pero no pudo retener la sonrisa que se formó en sus labios. Algunas veces su amigo era de lo mas predecible.

–Pues… al parecer – se detuvo intencionalmente – ¿Que te parece si te lo cuento todo mientras bebemos?

–No me jodas Naruto – Sasuke lo fulminó con la mirada, antes de rodar los ojos.

–Púdrete Sasuke, es obvio que tienes algo atravesándote el pecho pero prefieres quedarte callado en vez de hablarlo con alguien – se cruzó de brazos y lo miró con seriedad – No eres más que un inútil sentimental, que se guarda toda la mierda que le pasa por la cabeza – empezaba a molestarse.

–Te fascina ser el maldito consejero de todo el mundo – Sasuke plantó firmemente las manos en el escritorio y se levantó de su asiento fulminándolo con la mirada.

–No generalices imbécil, no soy un maldito psicólogo y tu no eres una estúpida obra de caridad... Eres mi maldito amigo, me preocupo por ti.

–Pues nadie te lo pidió.

–No tienes que hacerlo Sasuke… tampoco tienes que hablar de algo que no quieras – suspiro sonoramente, agotado de darse contra el muro que él había erguido – Mira… cuando quieras soltarlo, avísame – tomo su teléfono y billetera del primer cajón – Ahora mejor me voy antes de ceder al impulso de romperte la cara – se encaminó hacia la puerta y salió de la oficina.

El resto de los empleados habían salido casi media hora antes por lo que el lugar estaba vacío. Solo estaba el pendiente de apagar las luces pero en ese caso le tocaría a Sasuke.

Mientras abría la puerta de entrada, escuchó como azotaban la de la oficina. No volteo sabiendo que era Sasuke y abrió dejándole la oportunidad de salir.

Estaba evidentemente molesto. Sabia que posiblemente tenia que ver en ello pero que no todo era dirigido exclusivamente hacia el.

–¡Necesito ese maldito trago! – soltó cuando pasó de largo por la puerta hacia fuera del establecimiento. Naruto negó con la cabeza, divertido.

Lidiar con una persona como Sasuke siempre era todo un caso, pero conocía su forma de ser y que a la larga todo aquello era parte de su personalidad. Era una persona difícil, si, pero también tenia muchas cualidades y virtudes. Era su mejor amigo y no podía dejarlo hundirse, aún cuando a veces se viera tentado a soltarle la mano.

–Vamos entonces – le dijo antes de apagar todas las luces y cerrar con llave.

Decidieron ir cada uno en su propio vehículo, pues así podrían tomar camino en el momento que quisieran. Aunque tampoco es como si fueran a emborracharse.

Naruto había avisado desde temprano a la guardería que llegaría un poco más tarde de lo usual. Matsuri le había asegurado que no había ningún problema y que su hijo estaba en excelentes manos.

El impulso de preguntarle si Hinata estaba ahí le acometió, pero supo frenarlo. No podía, ni quería verse demasiado interesado, no deseaba meter en problemas a Hinata y hasta no tener en claro lo que sea que sucediera en su interior, prefería mantener su interés para sí mismo.

Al final había terminado la llamada pidiéndole a la dulce chica que le avisara en cualquier caso de emergencia.

Sasuke le había indicado la dirección del bar al que irían, no es como si lo necesitara pues era el único local que servía bebidas alcohólicas en todo el pueblo y llevaba medio siglo abierto y sirviendo al público, por lo que era bastante conocido.

Llego un poco luego que Sasuke, quien le había tomado ventaja mientras cerraba la oficina.

Se estaciono a un lado de su coche y bajo siguiéndole dentro.

A pesar de que era media tarde, el ambiente dentro era bastante movido, con música del antaño y varias mesas ocupadas con comensales. La barra estaba libre y ambos se sentaron en una esquina, uno al lado del otro.

El barman era más o menos de su edad. Un chico de cabello castaño y ojos oscuros. Estaba entretenido con su teléfono pero en cuanto les vio, se acercó.

–Uchiha ¿Qué van a tomar? – pregunto perezosamente. Naruto miró a Sasuke interrogante y luego observo con curiosidad al individuo extraño.

–Algo fuerte, que sean dos – el moreno fue parco mientras apoyaba el rostro en una mano y miraba sin interés la colección de botellas en los estantes.

–¿Vienes seguido teme? – indago Naruto intrigado. Era evidente que Sasuke estaba familiarizado con el ambiente y que el chico le conocía. También noto que no necesito pedir algo realmente pues el barman empezó a servir dos tragos y no mucho después se los paso.

El Uchiha no contestó, tomando el vaso en una mano y apurándolo en su boca. Era la primera vez que le veía beber, se había perdido muchas cosas que pudieron compartir de haberse quedado en el pueblo.

Tomo el vaso también y lo revolvió mirando el líquido ambarino. El olor a alcohol era fuerte, no estaba seguro pero parecía whisky puro.

–Hasta el fondo – susurro antes de tomarlo. El ardor en su garganta fue familiar y al mismo tiempo extraño. No bebía desde hacía mucho tiempo, bastante de hecho si contaba los meses antes de que Boruto fuera concebido.

Nunca había sido un bebedor activo, pero no era un santo y menos aún antes de conocer a Yukie. Había tenido su época de locura al inicio de la universidad, sin embargo, siempre había sabido marcar sus límites.

–¿No me digas que es demasiado fuerte? – se burló Sasuke al verle fruncir el ceño. Naruto se río mientras dejaba el vaso en la barra.

–Se serio – sonrió de lado – Esto no es nada ¿Y tú? ¿Eres un buen bebedor teme? ¿O te dejas ir con unas cuantas? – soltó una carcajada burlona. Sasuke frunció el ceño y pidió otro.

–¿Que crees? – le reto con una ceja alzada. Naruto sonrió pensando que se veía mucho más relajado que solo unos momentos atrás. Seguramente por no seguir pensando en eso que le tenia tan mal.

–No necesito adivinar… ya veremos que tanto aguantas – tomo el nuevo trago que le sirvieron y se lo bebió rápidamente. Esa vez el ardor fue bienvenido y empezó a sentir como su cuerpo se entibiaba lentamente. Empezaba a entrar en calor y era solo el inicio.

Observo a Sasuke de reojo, quien también había terminado el trago y le hacía una seña al chico para llenar los vasos nuevamente.

Sabia que a ese paso estaría en problemas, pero no pudo evitar tomar un nuevo trago, aunque en esa ocasión procuro hacerlo mas lento.

–Entonces…

–No jodas Naruto – el moreno rodo los ojos.

–Eres duro teme… nada te cuesta compartir algo con tu mejor amigo.

–¿Quien? – se burló tomando otro trago.

–Eres una mierda – se quejó – Pero ya que estamos en ello… yo sí tengo algo que decir.

–De la chica Hyuuga ¿no?

–Si, bueno – no se sorprendió que lo supiera – Ayer fuimos a almorzar.

–¿Una cita?

–No – se rasco la nuca – Solo la invite… en agradecimiento por su ayuda con Boruto.

–Es su trabajo – Sasuke le paso el vaso nuevamente lleno.

–¿No! – frunció el ceño en su dirección – Fue más que eso… ella…

–¿Aja?

–Pues, no tenia deber alguno… fui a su casa el día en que Boruto se enfermo y me atendió, pasaba de la media noche – empezaba a vacilar.

–Tiene vocación – se encogió de hombros.

–Me acompaño incluso a la farmacia en la ciudad… pasaban de las dos de la mañana – exaltó con un gesto efusivo de manos.

–Es muy dedicada…

–Mis cojones – bufo Naruto irritado porque tuviera una respuesta para todo.

–¿Y que quieres escuchar entonces? – Sasuke le miro con una ceja alzada – ¿Acaso quieres que te diga que esta aún enamorada de ti?

–¡No he dicho eso!

–Pues pareces querer escucharlo – tomo el trago haciendo apenas una mueca. Le señalo al chico el vaso vacío y cuando le sirvió le pidió la botella y la dejo a un lado.

–No te lo estoy pidiendo idiota. Como si no se que es imposible que Hinata me vea de manera romántica – soltó amargamente mientras tomaba su trago.

–¿Porque lo dices?

–Ohh por favor…

–No en serio – alzo una ceja en su dirección – No es que seas el mejor prospecto pero definitivamente entre Otsutsuki y tu, me quedo contigo aunque seas idiota – se burló.

–Vaya Sasuke – Naruto lo miró con molestia – Había olvidado lo buen amigo que eres.

–Si no quieres escuchar la verdad no preguntes – se encogió de hombros en un gesto despreocupado.

–Siempre tan sincero – soltó con amargura.

–Hinata…. – Naruto lo observo notando que tenia la mirada fija en su vaso – Nunca fuimos precisamente amigos pero se notaba a kilómetros cuanto te quería – carraspeó – Sakura, ella dijo en algún momento creo… que la Hyuuga aún seguía enamorada de ti, fue hace varios años pero… si sus sentimientos fueron tan fuerte como para mantenerse firmes con el tiempo y tu indiferencia ¿Qué te hace pensar que no tienes una oportunidad?

Naruto estaba sorprendido, era la primera vez que Sasuke hablaba tanto y más aún sobre algo tan delicado como eran los sentimientos femeninos.

Sus palabras trajeron una especie de alivio a su pecho. Se había repetido tantas veces que no tenia oportunidad con Hinata que se lo había creído. Ahora podía admitir con honestidad que la chica le gustaba de verdad y de haber una posibilidad se pregunto si podría intentarlo.

No era el hombre más seguro del mundo. Su relación de Yukie le había dado tanta estabilidad que por eso había aguantado por mucho tiempo las deficiencias de ambos a la hora de estar juntos.

Si bien antes de Yukie había habido otras mujeres, ninguna había sido importante porque él no lo había permitido. Era bastante reservado con respecto a su vida, por lo que había alejado a todas las personas a su alrededor manteniendo una distancia emocional.

Había escapado de casa y había empezado a usar el apellido de su madre en caso de que su abuela le buscara. Era un riesgo dejar entrar a alguien en su vida, tanto por los secretos que guardaba como por el miedo de perder nuevamente a una persona importante.

Sin embargo, cuando había conocido a Yukie algo dentro de él había emergido. No quería seguir estando solo y ella le ofrecía no solo amor, sino también estabilidad, comprensión.

Nunca había indagado mucho en su pasado luego de que le contara que sus padres habían muerto. El dolor compartido también les había hecho unirse y aunque había mantenido en secreto las razones que le había llevado a Tokio, nunca tuvieron problemas de confianzas, al menos no de ese tipo.

No quería pensar en el quiebre de su relación y en la separación posterior. Era algo que había decidido dejar en el pasado, sin embargo, mientras pensaba, se dio cuenta que aunque había dejado entrar a Yukie en su vida, nunca le había conocido realmente.

Nunca había sabido del pequeño Naruto que era feliz y efusivo. Que amaba a sus padres con locura, que tenia demasiado amigos para siquiera contar con los dedos de las manos, que gritaba su amor sin miedo, ni vergüenza. Nunca había conocido la parte que él había dejado cuando escapó de aquel pueblo, esa parte de si mismo que había recuperado al volver.

Recordó cuando recién había llegado a Tokio. El miedo a lo desconocido, los trabajos duros, las noches de desvelos. Las ocasiones en las que se había quebrado solo, en una habitación pequeña y oscura.

No obstante, había encontrado fuerzas para seguir adelante. Había trabajado hasta el cansancio, había retomado sus estudios y se había esforzado el doble que cualquier chico de su edad.

Gaara había sido el único al que le había confiado su pasado y todo lo que había dejado atrás.

Fue como cerrar en una pequeña caja todo aquello que le causaba dolor y añoranza. Había dejado aquello en un pequeño rincón de su mente y no lo había vuelto a abrir hasta que Boruto nació y las circunstancias le obligaron a volver.

Enfrentarse a todo fue más sencillo de lo que espero, aunque sabia que volver en aquellas circunstancias le había dejado justo en la misma situación.

Había escapado de nuevo y se escondía esperando que nadie supiera sus secretos. Únicamente había confiado en Sasuke y Sakura.

Eso era precisamente una de más razones por las cuales no podía permitirse una relación sentimental con nadie, menos aún con Hinata.

Su relación con Yukie había sido únicamente todo lo que idealizaba de una pareja, pero nunca le había permitido ver mucho de si mismo.

¿Cómo podría ocultarle algo a Hinata? Cuando era su dulzura y amabilidad la que le habían cautivado. Cuando de haber una relación nunca podría negarle la verdad.

¿Cómo reaccionaría ella al saber las circunstancias que le habían obligado a volver?

Sabia que nunca podría ocultarle todo, al menos no por mucho tiempo y temía su reacción de darse el caso.

¿Creería que había hecho mal?

Las circunstancias le habían forzado a hacer las cosas de esa manera. Sabia que era bastante poco probable haber logrado algo de seguir el camino correcto. Había pensado e investigado mucho durante esa noche antes de llevarse a Boruto.

La opción de pelear la patria potestad de su hijo habría sido solo una perdida de tiempo y esfuerzo, la cual dejaría atrás una secuela de dolor e impotencia tras la separación. No tenia muchos argumentos a favor más que su palabra y el amor que le tenia a su hijo. Podría resaltar cuanto se esforzaría por trabajar para que nada le faltara o cuanto empeño dedicaría en darle todo el amor del mundo pero fácilmente podrían desechar sus palabras alegando que sería padre soltero, que no tenia familia que cuidara a Boruto, el desapego emocional con el que crecería el niño debido al poco cuidado que podría brindarle dado sus ocupaciones. Eran bastante los factores que impedirían una victoria en un juicio. El amor que le tenia a su hijo no sería suficiente en esa ocasión.

Escapar había sido la única solución viable en aquel momento de desesperación.

Sasuke y Sakura le apoyaron en cuanto supieron su historia ¿Lo haría Hinata si conocía la verdad?

–Lo de Boruto… eso es…

–Fueron las circunstancias que te obligaron hacerlo – volteo hacia Sasuke sorprendido. No había esperado que supiera de lo que hablaba pero no debería asombrarse tanto dado lo inteligente que era ese hombre.

–Si…

–Hyuuga lo aceptará… es una chica de buen corazón – tomo un trago pequeño de su bebida con la mirada perdida.

–¿Realmente lo crees? – pregunto pensativamente.

–Si – se encogió de hombros – Es una mujer predecible.

–¡Oye! – le miró mal, pero tras pensarlo se dio cuenta que posiblemente hablaba de su personalidad dulce y serena. Asumió también que tenia mucho que ver con Sakura quien en comparación era bastante impredecible.

–Te gusta ¿no? – pregunto con obviedad.

–Si, pero… aún no se si yo…

–Naruto – le cortó Sasuke en un tono de voz serio – ¿A que le tienes miedo?

El rubio se permitió un momento de silencio. Aquello nunca había pasado por su cabeza y no es como si realmente tuviera miedo de algo. Pero si debía admitir que veía poco probable que Hinata tuviera sentimientos por él. No luego de los años y no definitivamente después de ver lo exitosa que era su vida. Era padre soltero, apenas ganaba suficiente para mantenerse y a su hijo, y solo porque su mejor amigo le había tendido la mano.

No pudo evitar pensar en lo bueno que habría sido que se hubieran vuelto a encontrar cuando aún seguía la universidad y Boruto aún no había sido concebido. Se sentía tan orgulloso de sus esfuerzos en ese entonces. Trabajaba y estudiaba, tenia una cuenta de ahorro cuantiosa e iba en el tercer año de la carrera. En definitiva su seguridad en aquel entonces distaba mucho de ese momento y sentía que habría sido mejor prospecto que ahora. En menos de un año y medio podría titularse de abogado y todo el esfuerzo de aquellos años valdría la pena.

Empero, cuando considero esa perspectiva se sintió profundamente mal consigo mismo. Amaba a Boruto más que nada y no podía imaginarse la vida sin él.

No sabia si existía realmente alguna pequeña probabilidad de que Hinata y él realmente pudieran tener una relación pero justamente en ese momento no se sentía la mejor opción para ella.

No porque fuera insuficiente, sino porque llevaba demasiada carga con él. Hinata adoraba a Boruto pero…

Negó repetidamente con la cabeza sintiendo como su rostro se calentaba rápidamente ¿Qué demonios estaba pensando? ¿Acaso la acababa de visualizar como madre de su hijo?

–Ni siquiera se si le gusto aún – soltó con inseguridad mientras tomaba del vaso.

–Creo que tiene más oportunidad de lo que crees – soltó Sasuke al instante. Naruto se sorprendió tanto al escucharlo, que el trago se desvió y le escoció profundamente en la garganta provocándole un ataque horrible de tos.

No podía respirar, sentía el ardor en la nariz. Tomo unas servilletas y las llevo a sus fosas nasales rápidamente apretándolas, mientras la tos no remitía. Sasuke lo observo con curiosidad y le dio varias palmadas en la espalda hasta que se tranquilizo.

–¿Que demonios teme? – le hizo una seña al barman – Dame un vaso con agua, por favor – pidió mientras parpadeaba para despejar las lágrimas.

–Estúpido – soltó Sasuke rodando los ojos mientras tomaba otro trago.

Naruto lo ignoro mientras tomaba el agua, la garganta seguía escociéndole por lo que pidió otro más.

–¿Porque lo dices? – pregunto más tranquilo. Miro a Sasuke con el ceño fruncido.

–Eres más idiota de lo que esperaba – el moreno lleno su vaso y el de Naruto de una vez. El rubio miró el líquido y luego a su amigo.

–¿Porque lo dices?… vamos teme – musito más ansioso de lo que desearía.

–Si no puedes darte cuenta…

–Eres mi maldito amigo – se quejó – Lo mínimo que puedes hacer es ayudarme.

–La chica vive los aire por ti Naruto – le lanzo una mirada de exasperación – Tienes que estar malditamente ciego para no verlo.

–¿Cuando… lo notaste? – frunció el ceño – En el partido llegó ese idiota de Toneri, estaba con él.

–¿Y eso que?... Acaso no se quedó y prácticamente estuvo todo el rato contigo – apoyo el rostro en una mano y le lanzó una mirada de desinterés.

–Si pues… -- recordó las sonrisas que habían intercambiado, la facilidad con la que habían podido conversar. El adorable sonrojo en sus mejillas y también su mirada tímida, que le seguía y con la cual se encontraba, acelerándole el corazón.

–No tengo porque estarte levantando el ego – susurro Sasuke con irritación – Solo haz algo de una maldita vez.

–¿Como que?

–Y yo que se – se encogió de hombros – Decídete de una vez, no pensé que fueras tan cobarde.

–No me jodas – le dio un empujón con el hombro, el cual le fue devuelto rápidamente.

–Ni que tuvieras tanta suerte – se burló Sasuke tomando otro trago. Naruto le imitó tragando lentamente el líquido.

En esa ocasión fue el quien llenó los vasos nuevamente y empujó uno de ellos hacia el moreno.

–¿No estarás borracho teme? – se mofó con una sonrisa ladina.

–¡Que va! ¿Porque lo dices? – le miro de reojo.

–Pues estas más hablador… ¡Y hasta bromeas! No creí que tuvieras tan poca tolerancia al alcohol.

–Por favor – masculló Sasuke con sorna – Esto no es nada.

–¿Ahora me quieres contar algo de lo que te sucede? – tentó Naruto.

–¿Tan rápido quieres cambiar de tema? – volvió a servirse.

–Ya te dije lo que me pasa con Hinata…

–Pues solo te escuche decir que al parecer es demasiado para ti o algo así – le interrumpió moviendo el líquido en su vaso.

–No dije eso – se quejó.

–Pues pareces creerlo – rezongó. Naruto lo pensó un momento y se dio cuenta que posiblemente había algo de verdad en sus palabras.

–Puede ser – acepto finalmente – Pero al menos no soy tan estúpido como para guardarme toda mi mierda.

–¡Jodete!

–Deberías al menos decirme que te pasa – dio un trago y se sirvió antes de dar otro – Sigo insistiendo en que creí que estaban mejor, al menos esa fue mi impresión.

–Siempre tienes que estar en todo—soltó agriamente – Tenias que llamar a Sakura ¿cierto?

–Estoy preocupado Sasuke – susurró Naruto sinceramente.

–No podías esperar…

–Ambos son mis mejores amigos – le interrumpió – Solo quiero que estén bien

–Estamos bien.

–Pues no lo sé porque tú me lo hayas dicho! – exclamó – Algo debe suceder para que este actuando como un auténtico idiota.

–No te importa – gruño entre dientes.

–Talvez no me concierne Sasuke, pero puedo asegurarte que me importa – suspiro suavemente – Tampoco te pido que me cuentes como te sientes al respecto o que me expliques con lujo de detalles lo que sucedió, solo sería bueno que… confíes un poco en mi, maldición.

Se quedaron un momento en silencio y Naruto decidió darle tiempo para pensar. Después de todo ya había dicho aquello que talvez podría ayudarlo y su deber como amigo era darle apoyo. Tampoco podía forzarlo a que le contara aquello que pasaba por su cabeza y se dio cuenta que estaba bien de esa manera.

Pidió el menú para comprar algunos bocadillos. Al final se decidió por unas alitas y patatas fritas. No tuvieron que esperar mucho para que se las entregaran, para entonces ya casi habían terminado la botella por lo que Sasuke pidió una más.

–¿Estas seguro? – le pregunto Naruto viendo la nueva botella. Podía sentir como la temperatura en su cuerpo se había elevado y aunque sabia que no estaba borracho aún, de seguir en aquella pasividad posiblemente se le subiría el alcohol.

Claro que se sentía mucho más relajado que una hora atrás y podría decir fácilmente que de continuar por ese camino terminaría perdido, pero había algo en la expresión de Sasuke que le impedía detenerse.

Empezaron a conversar sobre el trabajo en la oficina. Habían terminado todo pendiente, por lo que los días eran mucho más tranquilos y monótonos. Aunque estaba acostumbrado al trabajo activo y se sabia lo suficientemente hiperactivo como para estar en una oficina, en un mismo lugar, de alguna manera era mucho más maduro y el hecho de compartir trabajo con su mejor amigo hacia todo más llevadero.

Sasuke le comento que al parecer habían tenido una reunión familiar en la que se había decidido tomar el mando de todas sus pequeñas empresas. Según parecía, Itachi quedaría totalmente a cargo de la farmacia familiar mientras Obito tomaría el mando de la abarrotería y la venta de insumos agrícolas. Aún no habían decidido cuál o cuales de los negocios manejaría Sasuke. Para ser alguien sumamente ambicioso, Naruto le veía más cómodo que nunca en aquel papel.

–¿Y quien quedara entonces a cargo de la oficina de correos? – indago mientras terminaba la última alita. Sasuke comía papas fritas con salsa de tomate.

–Estuvimos conversando – masculló antes de dar un bocado, espero hasta terminarlo para continuar – Y todos estamos de acuerdo en que has sabido manejar muy bien el trabajo.

–Espera un momento – le detuvo sorprendido – Estas queriendo decir que…

–No puedo asegurártelo aún, sabes que es mi padre quien tiene la última palabra, pero al igual que Itachi confía en Shisui para manejar la ferretería, yo confío en que puedes con la oficina de correos… a menos que no te creas capaz – masculló encogiéndose de hombros.

Naruto jamás se había sentido tan conmovido como en ese momento. Sasuke le había tendido la mano en el peor momento de su vida y continuamente le demostraba lo buen amigo que era. Quería agradecérselo infinitamente, pero sabia que era una persona demasiado seca para aceptar su palabrería, por lo que asintió y se bebió el vaso de un trago.

–Cuenta conmigo teme – aseguro con una enorme sonrisa.

Se quedaron un momento en silencio y Naruto notó hasta entonces que llevaban poco más de la mitad de la segunda botella. Se sentía un poco ligero y estaba en camino a una borrachera segura.

Miro a Sasuke, quien seguía tomando con tranquilidad. Parecía bastante relajado, pero pudo notar su expresión ligeramente más suave y como parecía mas cómodo y animado a la hora de hablar. No podía asegurar que estaba borracho, había notado que tenia bastante resistencia, pero al igual que con él, el alcohol estaba haciendo su efecto.

–Hubiéramos pedido un par de cervezas en lugar de whisky – susurro observando su vaso a medio llenar.

–Quería algo fuerte – soltó Sasuke tranquilamente. El rubio lo pensó un momento y asintió aceptando que él también prefería aquella bebida a una cerveza, por más fría y sabrosa que estuviera.

Se quedaron unos minutos en silencio mientras Naruto saboreaba la primera alita de su nueva orden. Observo de reojo al moreno que parecía más distraído mientras miraba fijamente el líquido en su vaso, dándole vueltas al contenido pensativamente.

–Ayer… – empezó de pronto, en apenas un susurro – Sakura fue a comer a casa por invitación de mi madre.

Naruto quería sonreír, pero se abstuvo de mostrar su efusividad. No quería que Sasuke se molestara y volviera a guardarse todo por ello. Siguió comiendo con aparente tranquilidad mientras mantenía la mirada lejos de su amigo, pero el oído bien abierto.

–Hubo… – se alborotó el flequillo – Cuando lo supe, yo… empecé a comprar algunas cosas – parecía que se le dificultaba enormemente soltar aquello – No me di cuenta… cuando ya tenia demasiado y de pronto, solo pedí la habitación en casa y… empecé a decorarla.

El rubio estaba bastante confundido en ese punto ¿Habitación? ¿Sasuke haciendo que?

–Se que hice mal y… lo estoy pagando, pero tenia tantas expectativas – noto de reojo como apretaba los puños. Tenia el cuerpo en tensión y por la manera en que se expresaba, Naruto podía notar lo dolido que se encontraba.

–¿Que habitación Sasuke? – pregunto finalmente, con suavidad y cautela. Escucho el suspiro del moreno y noto como dejaba caer los hombros antes de tomar el vaso y apurarlo en un trago.

–Para la bebé… Sarada – suspiró – Al volver y comprobar que Sakura realmente estaba embarazada, sentí… tal alivio. Te aseguro que no estaba en mis planes, pero de alguna manera, luego de año nuevo, todo lo que había planeado, por lo que me había esforzado, ya ni siquiera me importaba. No tienes idea de cuántas veces tomé el teléfono y busqué su número con la intención de llamarla y disculparme por haberme ido, me sentí tan… cobarde.

Naruto observo su vaso pensativamente y se tomó el contenido de un trago. Agarro la botella y volvió a servirse. Sasuke sostenía su vaso con fuerza, le miró y se lo llenó también.

–Y luego, apenas podía concebir que… habíamos, nosotros seríamos padres – soltó el vaso y se restregó los ojos – Después del shock inicial puedo asegurarte que… realmente me alegró saber que… que tendríamos un bebé. Creí que al volver podía recuperar todo aquello que tuvimos antes, solo que, no tome en cuenta mis errores – volvió a tomar el vaso y tomó medio trago.

–Se que te arrepientes – susurro Naruto suavemente.

–Después de las primeras citas de Sakura con el doctor. Mi madre me dijo que debería empezar a comprar algunas cosas para la bebé – sonrió de lado – No sabia una mierda de bebes.

–Dímelo a mí. Tuve que buscar en internet y preguntar a las pocas personas mayores que conocía – se burló de si mismo.

–Busque libros… sobre bebes y esas cosas – comentó en voz baja.

–Al menos fuiste mucho más inteligente que yo – divagó

–Fui a una tienda en la ciudad. La dependienta me ayudó a conseguir algunas cosas, me dijo que era lo indispensable para comenzar al menos, pero luego… volví una vez y otra. Y poco a poco me llené de cosas, luego tomé una habitación, al lado de la mía… y la decore… de rosa.

Naruto le escucho atentamente y se sintió bastante conmovido. No había esperado aquello, pero tampoco se impresionó tanto. Supo desde la primera vez que escuchó a Sasuke hablar de la bebé, el profundo amor que le tenia. Sabia también cuanto amaba a Sakura y se hizo una idea de los planes que había hecho con respecto a ellos tres, juntos.

–Sakura me está dando una oportunidad… se que tiene que ser en sus términos y estoy consciente que no puedo exigir nada, pero… había esperado… -- se quedo un momento en silencio.

–¿Que sucedió? – indago Naruto varios minutos después.

Ella quería comprar algunas cosas para la bebé, pero era estúpido permitirle gastar cuando tenia todo lo necesario – suspiró quedadamente – Le mostré la habitación y eligió lo que necesitaría, lo llevamos a su casa.

–Sasuke – susurró Naruto comprendiéndole.

Su amigo no era precisamente la persona más expresiva del mundo, pero pudo notar lo que le había dolido aquello. Había hecho tantos planes para ellos como pareja y había puesto tantas expectativas y esperanzas mientras decoraban la habitación, que seguramente tener que aceptar que aquel pedacito de cielo que había intentado crear, nunca podría ser usado para el propósito para el cual había esperado.

Estaba seguro que era eso lo que le tenia tan decaído. Ver como lentamente todo aquello era removido, le había dolido más de lo que podría aceptar frente a Sakura.

–Hiciste bien Sasuke – le apoyo dándole una palmada en el hombro. Noto como se tensaba un momento y luego se relajó – No puedes forzarla a aceptar las cosas a tu manera, tienes que avanzar a su ritmo… después de todo se lo merece.

–Lo sé – acepto el moreno terminado su trago.

Observo el vaso vacío sintiendo la ligereza de su interior al poder finalmente soltar aquello. Había estado dándole vueltas en la cabeza por mucho tiempo, pero se había sentido tan increíblemente estúpido por sentirse mal. Sabia que no podía forzar su relación con Sakura, no cuando había sido el mismo quien los había llevado a aquella situación. Sabia que ella también había sentido pena y dolor mientras lentamente desprendían las cosas de la habitación. Habían compartido el sentimiento de tristeza y aún así, habían actuado bien. Aún era muy pronto para estar juntos de esa manera, al menos hasta que las heridas de su pasado sanarán. No quería que aquello les arrastrara en su futuro, no cuando tenían tanto camino por delante.

Además, había podido sentir la conexión que habían creado, aún más fuerte que en el pasado. La certeza de que todo estaba mejorando aliviaba su corazón. No había hablado aún con Sakura de su relación pero había podido notar el cambio y sabia que iban por muy bien camino. Estaba dispuesto a seguirse esforzando. Sus debilidades siempre eran sentimentales pero estaba decidido a mejorar. Al menos tenia la seguridad de que estarían juntos en algún momento, tan solo debían estar seguros de ello. No quería equivocarse y que sus errores salpicaran a su bebé o que hicieran retroceder todo avance que habían logrado hasta el momento.

–Estamos bien – acepto más tranquilo.

Estuvieron un momento en silencio. Tan solo fingiendo tomar mientras cada uno estaba profundamente metido en sus pensamientos.

–Te puedo decir que… me siento mucho mejor ahora que pude hablar contigo – el rubio se inclinó, apoyando la espalda en el respaldo de la silla.

–Tu solo querías chismorrear Naruto – se burló Sasuke sirviéndose otro trago. Naruto le quitó la botella y se sirvió también.

–Solo me preocupaba por ti – chilló.

–A otro con ese cuento – Sasuke dio un trago y tomó una papa bañándola en tomate.

–Nunca aprecias mis esfuerzos – se quejó con fingida tristeza.

–¿De sacar a tu señora interior?

–Ohh vamos teme – bufo – Siempre eres todo un desgraciado – Sasuke le miro y no pudo evitar reírse por lo bajo, Naruto lo observo sorprendido por un momento y luego empezó a reírse también, francamente divertido.

–¿Y cuál es el chiste? – una mano se apoyó en sus respectivos hombros, deteniéndoles. Naruto volteó primero mientras Sasuke bebía su trago.

–¡Kiba! – exclamo el rubio antes de levantarse, darle un abrazo y una palmada en la espalda.

–¿Como vas idiota? – correspondió rápidamente.

–Como siempre imbécil – se alejó con una enorme sonrisa – Mira Sasuke, es Kiba – señaló lo obvio, el moreno volteó y le saludó, a lo que recibió una palmada en la espalda – ¿Que haces aquí?

–Pues venía por unos tragos… Que hacen ustedes aquí es la pregunta. Es la primera vez que te veo por estos lados.

–Venimos con Sasuke solo por algo leve – masculló sentándose nuevamente. Kiba observó la botella vacía y la otra ya casi terminada.

–Parece que se emocionaron con lo de leve ¿cierto? – se burló, Naruto rio.

–Naa… ¿Quieres quedarte con nosotros?

–Claro, necesito algo fuerte – se sentó al otro lado del rubio.

–Es la línea del teme – hizo una seña al chico tras la barra – ¡Otra amigo!

Sasuke apenas les miro, mientras terminaba sus papas. Observo las alitas y tomo una.

Naruto y Kiba empezaron a chistear sobre cualquier tontería. El alboroto era tal que incluso la música quedó en segundo lugar. En poco menos de media hora terminaron la botella y fue Kiba quien en esa ocasión pidió otra más. Para entonces tanto el rubio como Sasuke estaban notablemente más relajados, el Uchiha incluso empezó a involucrarse en la conversación, burlándose de ellos por su estupidez.

Media hora después, Naruto ya no era el mismo. Su lengua se enredaba al hablar y sentía el cuerpo mucho más adormecido. Estaba lo suficiente consciente para saber que estaba borracho.

Cuando Kiba ofreció llenar otra vez su vaso, le detuvo.

–Otra más ¡Vamos idiota! – ofreció el castaño entusiasmado

–No estúpido, no jodas – se negó tomando el vaso y alejándolo de su alcance – Tengo que ir por mi hijo.

–Olvídalo dobe – rechazo Sasuke – No puedes manejar en esa condición y menos aún cuidar de Boruto.

–Pero es mi hijo – se quejó Naruto mirándole mal – Soy yo quien lo cuida.

–Dudo que puedas hacer algo en ese estado – se burló Sasuke – Estas borracho – acuso.

–Tu también idiota – le señaló con el dedo – No me jodas, que por tu culpa estamos así.

–Tu quisiste venir al bar.

–Porque no querías hablar – hipo sonoramente – Si me hubieras contado todo, habríamos terminado en la primera botella.

–¿Contar que? – indago Kiba curioso. Aunque estaba más entusiasmado que de costumbre, estaba lejos de estar borracho aún.

–No te importa chucho – le cortó Naruto.

–¡Como sea! – hizo una seña al barman – ¡Rou! Consíguenos tres cafés por favor – miro de reojo a sus amigos – Que dos de ellos estén bien cargados.

–¿Café? ¿A esta hora? – miro su reloj de mano.

–Tienes que hacer que se te baje la borrachera al menos un poco ¿no?

–Tengo que ir por mi hijo – intento levantarse. Kiba lo tomó del hombro y lo obligó a sentarse nuevamente.

–Estas borracho Naruto, no puedes manejar, no quieres que le pase nada a Boruto ¿cierto?

–Estas insinuando que no puedo cuidar bien de mi hijo – le miro con los ojos entrecerrados.

–Olvídalo – gruño Sasuke – No te mueves de esta silla y punto.

–¡Malditos! – soltó Naruto con rencor.

Cuando les llevaron el café, el rubio se quejó de lo amargo que sabía. Sasuke se lo tomó sin rechistar y Kiba les sacó conversación esperando que hiciera efecto, pues si bien no les quitaría la borrachera, les despabilaría como mínimo.

–¿Te sientes bien? – indago el castaño viendo la cara descompuesta de Naruto. El rubio le miró con el ceño intensamente fruncido y una mueca en los labios.

–Estoy mejor – su voz salió rasposa.

–¿Y tú Sasuke? – volteo hacia el moreno que permanecía callado.

–Hmp – rodo los ojos mientras apoyaba el rostro en una mano.

–Bueno… creo que debo irme – miro su reloj de mano – Se me hizo más tarde de lo que esperaba – se levantó y tras darle la mano a ambos, salió del local.

Naruto le siguió con la mirada hasta que le perdió de vista, luego volteó hacia Sasuke que estaba bastante taciturno en comparación con una hora atrás.

–Teme…

–Creo que… deberíamos llamar a alguien – susurro el moreno pausadamente – No creo que sea buena idea manejar.

–Así que te pego fuerte teme – el rubio se rió entre dientes. Sasuke le observo por sobre el hombro.

–No es como que estas en mejores condiciones dobe – señaló antes de apoyar las manos en la barra e impulsarse para ponerse de pie.

–¿Adonde vas teme?

–Al baño – susurró en un tono amargado.

–¿A que? – pregunto parpadeando consecutivamente. Sasuke dirigió una mirada agria en su dirección.

–¿A que mierdas crees imbécil? Pues a mear por supuesto – gruño y sin agregar más, se alejó.

Entro al baño el cual por suerte estaba vacío. Sentía el estómago pesado y la mente ligeramente nublada. Sabia que había tomado de más y en ese punto estaba borracho.

Se desabrochó el pantalón y se acomodó frente al urinario. Escucho como la puerta se abría y no mucho después alguien se posicionó a su lado. No se molesto en observarlo mientras se descargaba, hasta notó un movimiento curioso por el rabillo. Miro rápidamente a su lado y frunció el ceño al ver que se trataba de Naruto.

–Que mierdas…

–Tenia ganas de mear también – soltó el Uzumaki con obviedad.

–Como seas – en cuanto termino, se acercó al lavabo y se lavó las manos, luego salió del baño y volvió a sus asientos.

–Espera teme – Naruto le siguió no mucho después.

Sasuke se sentó y saco su teléfono del bolsillo trasero. Aún estaba lo suficiente lucido como para saber que no podía manejar y no tomaría ningún riesgo, tal como le había dicho a Naruto lo mejor sería llamar a alguien.

Su opción era Itachi, por lo que le marcó, pero tras un par de llamadas fue evidente que no contestaría.

–¿Que haces teme? ¿A quien llamas? – pregunto Naruto cruzando los brazos sobre la barra y apoyando la cabeza en ellos.

–A alguien que nos venga a sacar de aquí – gruño – Pero el idiota de Itachi no contesta.

–Ahhh – Naruto bostezo – ¿Y porque no llamas a Sakura?

–¿A Sakura? – le dio una mirada rápida – No creo que…

–Llámala teme, te aseguro que vendrá rápido.

Sasuke lo pensó con seriedad. No sabia si quería que Sakura le mirará en ese estado, pero de pronto le acometió la necesidad de verla y estar con ella. Se sentía mucho más avispado por lo que decidió no pensar mientras marcaba su número.

Solo tuvo que esperar dos timbres antes de que contestará pero se sintió repentinamente nervioso.

–Hola Sasuke – saludo ella en un tono alegre. El moreno tragó saliva antes de hablar.

–Hola Sakura… ¿Como estas? – pudo escuchar la propia inseguridad en su voz y se maldijo por hacerle caso a Naruto.

–Bien… ¿Sucede algo? – pregunto ella con duda.

–No nada, solo quería hablar contigo – masculló con honestidad. Escucho el suspiro femenino y no pudo evitar intentar alejarse un poco de Naruto, esperando que no escuchara nada de su conversación.

–Yo también – escucho la timidez en su voz – He estado pensando en ti hoy – Sasuke sintió como se le aceleraba el corazón.

–¿En serio? – tomo una servilleta y empezó a estrujarla entre sus dedos – Yo igual…

–Quería… – se detuvo y notó un suspiro suave – Quiero hablar contigo.

–Claro – acepto rápidamente.

–Es sobre nosotros y… la bebé.

Podía notar que se dificultaba aquella conversación y se dio cuenta que era algo de suma importancia que seguramente cambiaría por completo su relación. Dado su actual condición, sabia que mantener una discusión sobre algo tan importante perdería toda relevancia.

–Sakura, espera… – cerró el puño con fuerza – ¡Hay algo que quiero decirte!

–¿Que sucede? – escucho el temor en su voz.

–Si te llamé por otra razón, además de… escuchar tu voz – susurro por lo bajo – Estoy en el bar con Naruto y… tomamos de más.

–Ohh – escucho su suspiro suave, decepcionado.

–Si no puedes esta bien… yo…

–Voy para allá ahora – dijo ella con firmeza y tras pedirle que la esperara, cortó la llamada.

Sasuke se quedo con el teléfono aún apoyado en su oído por un momento y luego observó el aparato.

–¡Mierda! – mascullo entre dientes antes de dirigir una mirada ceñuda a Naruto.

–¿Que? – el rubio le observaba con ojos pesados.

–Eres un idiota… por tu culpa Sakura esta molesta – le acusó.

–¿Y yo que tengo que ver en eso? – Naruto se irguió rápidamente, cruzándose de brazos.

–Me dijiste que la llamaras.

–Querías llamarla de todos modos – le señalo con desdén – Desde hace ratos llevas mirando el teléfono ¿Crees que soy tan idiota como para no darme cuenta?

–Si, creo que lo eres – gruño al saberse descubierto.

–Lo que digas – Naruto volvió a recostar la cabeza sobre sus brazos – Es tarde y… Boruto debe estarme esperando – suspiro – Talvez debería llamar a la guardería y avisar… talvez me contesta Hinata y así talvez puedo escuchar su voz – susurro quedadamente, con la mirada perdida en la etiqueta de una de las botellas vacías.

–"Talvez" deberías llamarla – soltó rodando los ojos.

–¿Crees teme? – se irguió rápidamente y lo observó a los ojos. Sasuke alzó una ceja y se cruzó de brazos mientras asentía.

–Si, es buena idea.

–Si, tienes razón – busco su teléfono y lo acerco a su rostro, tenia la mirada un poco nublada por lo que intento acercarlo más mientras buscaba el número entre sus contactos, recordando la ocasión en la que ella se lo había dado.

Sasuke sonrió socarronamente mientras llamaba al barman. Si él terminaba en malos términos con Sakura por la estupidez de Naruto, lo mínimo que podía hacer era arruinar su propio avance con Hinata.

Le pidió al chico que trajera otros dos cafés bien cargados mientras miraba a Naruto pelear con su teléfono.

–Ahh ya lo encontré – exclamó con alegría antes marcar y apoyar el teléfono en su oreja. Sasuke escondió una sonrisa mientras tomaba de su café y pasaba el otro a Naruto.

El rubio bastante más nervioso de lo que había esperado, escucho como segundo a segundo la llamada entraba.

–¿Naruto?... Hola – escucho la sorpresa en la voz femenina y las manos empezaron a sudarle.

–Hola Hinata ¿Cómo estas? Disculpa que te esté llamando pero es que tuve un contratiempo y quería mientras lo arreglo, saber si tu puedes cuidar de Boruto, en unos momentos voy para allá – soltó atolondradamente, con tanta rapidez que no estuvo seguro que la chica le hubiera entendido.

–Yo… no te preocupes Naruto, estoy pendiente de Boruto como siempre – escucho la dulzura en su voz y no pudo evitar suspirar.

–Lo sé Hinata y muchas gracias por eso.

–¿Pero tú estás bien? – pregunto preocupada – Te escucho extraño.

–Si, verás… – trago nervioso – Es que, el teme y yo, Sasuke y yo venimos al bar y nos pasamos un poco de tragos, pero de ninguna manera he olvidado a mi hijo, no crees que soy irresponsable, ni nada de eso – escucho la risa dulce y femenina.

–Nunca pensaría eso, de hecho pienso que es muy responsable que decidas esperar y no pongas en riesgo tu vida y a tu bebé al manejar en ese estado.

–Hinata… muchas gracias – soltó conmocionado.

–Pero estas bien?... ¿Necesitas ayuda?

–No, no te preocupes… vienen por nosotros.

–Sakura va a tardar – soltó Sasuke rápidamente.

–¿Va a tardar? ¿No venía ya para acá? – le pregunto Naruto viéndole con el ceño fruncido.

–No, tiene cosas que hacer, pero viene en cuanto se desocupe.

–Ohh, será entonces… un largo rato Hinata, lo siento – se disculpo apenadamente.

–No te preocupes Naruto – suspiró – Pero si quieres puedo ir por ti, digo… por ambos.

–No, no Hinata, no hay cuidado… además estoy seguro que estas muy ocupada y venir por nosotros…

–No, de hecho, ya termine… las últimas horas soy de apoyo en la guardería, pero tampoco soy tan indispensable como crees – se río dulcemente.

–No quise decir…

–Estoy bromeando, no tengo ningún problema en ir por ustedes, de hecho – escucho como se levantaba y movía algunas cosas – Voy para allá ahora, estoy ahí en un momento – y dicho eso termino la llamada.

–Me colgó – Naruto miró al moreno con incredulidad. Sasuke se encogió de hombros mientras tomaba un sorbo de su café escondiendo su sonrisa.

–Es una chica muy decidida.

–Si pero, tampoco esperaba… no creí – maldijo entre dientes – ¡Mierda! Viene para acá ¿Qué hago ahora teme?

–Puedes empezar a tomarte ese café… para al menos estar un poco más sobrio.

–No estoy borracho – se quejó.

–Claro – el moreno rodo los ojos.

Naruto observo el café un momento y luego tomo la taza y empezó a engullirlo. Para cuando terminó se sentía mucho más tranquilo que antes aunque aún estaba un poco mareado y recordó que casi se había caído cuando siguió a Sasuke al baño.

Se quedó un momento perdido en sus pensamientos ¿Qué debía hacer ahora que Hinata venía? ¿Debería actuar como si nada?

–Sasuke… Naruto – el llamado le distrajo. Observo que Sakura se acercaba, con un vestido de maternidad verde. Su imagen dulce contrastaba terriblemente con el lugar. Sasuke llamó al barman y le dio la tarjeta antes de avanzar hacia ella.

–Hola – saludo suavemente. Sakura le sonrió mientras se acercaba a él.

–Hola ¿Como estas?... ¿Como te sientes?

–Mejor – asintió para confirmarlo – Disculpa que te hiciera venir – se acercó a ella y puso una mano en su cintura. Sakura le miró fijamente, mientras apoyaba las manos en su torso con timidez.

–No te preocupes, yo…

–¡Teme! – grito Naruto – Casi dejas tu tarjeta imbécil – se acercó a ellos rápidamente.

–¡Naruto! – Sakura se alejo unos pasos mientras miraba al rubio. Sasuke frunció el ceño y volteó arrebatándole la tarjeta en mano.

–Gracias – gruño entre dientes.

–Hola Sakura… ¿Cómo has estado?

–Bien – la pelirrosa sonrió – Ya hace unos días no se nada de ti Naruto.

–Ohh – el Uzumaki río nerviosamente, mientras se alborotaba el cabello. Sasuke le miro con los ojos entrecerrados – Te iba a llamar hoy – trago grueso.

–Poco te creo pero bueno… – ella se río mientras volteaba hacia Sasuke – ¿Están listos? – preguntó mirándole a los ojos.

La mirada del moreno se suavizó. Asintió y volteó hacia Naruto con el ceño fuertemente fruncido. El rubio retrocedió. Sabia lo molesto que estaría por haberle mentido. La idea de llamar a Sakura si había cruzado por su mente pero se había abstenido debido a que sentía que era entrometerse en su relación de pareja y definitivamente era alg quesobrepasaba los límites de su amistad y que definitivamente le molestaría si el caso fuera contrario.

–Teme…

–Podemos irnos – Sasuke la tomo gentilmente del hombro – No me gusta que estés en un lugar así.

–Sasuke – río ella – Estoy embarazada y te aseguro que no es ninguna enfermedad. Además aquí también es una zona familiar ¿No quieres invitarme a cenar? – Sasuke se detuvo y la miró con seriedad.

–¿Tienes hambre? Si es así entonces podemos ir…

–¡Sasuke! – ella empezó a reír divertida – Estoy bromeando contigo, pero es enserio que no estoy enferma ¿oyes? – estaba tan risueña que se limitó a sonreír y se abstuvo de agregar cualquier cosa que pudiera molestarla.

–Esta bien – Sakura le tomó de la mano y él apretó el agarre con fuerza. Las mejillas de ella se sonrojaron ligeramente, era toda una delicia para la vista.

–¿Naruto vendrá con nosotros? – se puso de puntillas buscando al rubio por sobre sus hombros.

–Olvídalo… ya vienen por él.

–Ohh… creí que iría con nosotros – Sakura le miró con duda.

–Teme… – Naruto se acercó y le tomó del codo, Sasuke se zafó con una mala mirada – Maldito imbécil… ven acá, es muy enserio – por su expresión supo que estaba molesto – Lo siento Sakura… te lo devuelvo en un momento.

–Esta bien – ella dudo.

Aunque renuente, Sasuke termino siguiéndole solo unos pasos lejos.

–Desgraciado… me acabo de dar cuenta que me dijiste que Sakura tardaría en venir – refunfuñó – Me mentiste… y ahora Hinata viene para acá.

–Después me lo agradeces.

–¿Como dices? ¿Porque mierdas tendría que agradecerte?

–Naruto – cerro los ojos buscando paciencia – Parece que a cada segundo eres más idiota.

–¿De que demonios hablas? Porque debería yo… – algo se encendió – Ohh…

–Si inepto – suspiro con exasperación – Mejor me voy.

–Esta bien teme – le dio una enorme sonrisa – Te veo mañana en la oficina – le despidió con la mano efusivamente.

Sasuke se acercó a Sakura y la tomó de la mano halándola hacia la salida.

–¿Estas seguro que está bien que le dejemos? – preguntó ella despidiéndose cuando Naruto le grito un adiós.

–Claro, vienen por él.

–¿Quien? – indago ella curiosa.

–Hinata – se encaminó al parqueo.

–¡¿Hinata?!... No me digas que él… que ellos están… Ohh Dios, no esperaba eso.

–Aún no llegan a nada, pero estoy seguro que habrá algo… claro que depende de la estupidez de Naruto – se detuvo buscando el auto de Sakura, ella le señaló donde se había estacionado.

–Tengo que preguntarle a Hinata – el moreno le dirigió una mirada – No te preocupes, jamás me atrevería a decir nada que involucre a Naruto pero él es uno de mis mejores amigos y ella también… además, tu sabes que ella siempre…

–¿Aún? – indago Sasuke extendiendo la mano, Sakura le comprendió al instante y le pasó las llaves.

–Es complicado.

–Creí que estaba con Otsutsuki– Sakura bufo.

–Eso fue solo porque quería avanzar – negó con la cabeza – Fue como ese dicho de… un clavo saca a otro… era difícil para ella y solo quería superar a Naruto pero si preguntas mi opinión personal aún está en peligro de caer profundamente enamorada de él – suspiro ensoñadoramente – ¿Los observaste en el partido? Juro que sentí su química desde donde estaba – su emoción le pareció tan graciosa que no pudo evitar reír. Sakura le miró sorprendida y sintió como sus mejillas se ponían intensamente rojas.

–Eres tan… tú – él le dio una mirada suave y luego avanzo hacia el automóvil. Sakura le siguió y esperó a que él abriera la puerta del piloto y luego le permitiera entrar.

Sasuke espero a que ella se acomodara antes de cerrar y dar la vuelta al auto. Entro y no mucho después, Sakura arranco.

–¿Y tu auto? ¿Vendrá alguien por el? – pregunto mientras retrocedía.

–Creo que vendré por el mañana – se recostó en el asiento y volteó el rostro apoyando la cabeza en el suave cuero y mirándola fijamente.

–Si quieres… puedo ir mañana por ti a tu casa y… traerte aquí – su voz bajo hasta un pequeño susurro.

–Me alegraría… si no es mucha molestia.

–Claro que no Sasuke – ella volteó y notó que aún la miraba fijamente – ¿Que sucede?

–Nada… te ves muy guapa.

–¿Que? – ella se río – Estas más tomado de lo que pensé.

–Puede ser – acepto – Pero se muy bien lo que digo.

Se sentía mucho más tranquilo que en mucho tiempo, seguramente producto del alcohol. Estar al lado de Sakura normalmente le mantenía en tensión, porque no quería cometer los errores del pasado y eso consecutivamente le ponia en alerta de cualquier cosa que pudiera decir o de todo aquello que la disgustará.

Ahora se sentía relajado, sorprendentemente cómodo a su lado, como si ya no hubiera nada que pudiera separarlos, aún cuando sabía que no era así. Suspiro mientras se acomodó en el asiento nuevamente y vislumbraba el perfil de la pelirrosa.

Siempre le había parecido una mujer bonita, incluso antes de que sus sentimientos por ella despertaran. Había perdido tanto camino para verla convertirse en mujer. Aunque había querido preguntarle que había sido de ella todos esos años que estuvieron separados, nunca tuvo la oportunidad y en ese momento se dio cuenta que tampoco la seguridad de querer escuchar algunas cosas.

Sin embargo, se dijo que talvez de esa manera era mejor. Él también tenia su pasado luego de ella y no quería herirla con algunas cosas que había hecho. Era más sano dejar todo atrás.

Acerco la mano a su rostro y deslizo los dedos por las mechas de su flequillo. Tenia el cabello suave que había visto en una mujer, eran como pequeños hilos de seda.

–¿Que sucede? – Sakura le miró un momento de reojo, tratando de estar pendiente siempre del camino.

–Sakura – susurró – Yo… siento todo…

–Ohh Sasuke – ella lo comprendió rápidamente. Sintió el impulso repentino de llorar, pero supo controlarse pues había decidido dar un paso adelante en su relación y no quería retroceder justo en ese momento – Esta bien… todo está bien – extendió una mano tomando el volante con la otra.

–De verdad… aunque me cueste expresarlo mucho – trago saliva, apresurándose a sostener su mano – Eres lo más importante en mi vida… tu y la bebé – ella respiro profundamente.

–Lo sé ahora… amor – asintió dándole una sonrisa ligera. Sasuke se sorprendió tanto por el apelativo que no pudo evitar mirarla con incredulidad – Creo que debemos hablar pero…

–No es este momento, no mientras estoy… así – no del todo sobrio.

–Si, creo que es lo mejor – ella le sonrió y siguió su camino.

No tardo más de unos minutos en detenerse frente a la casa Uchiha. Se estacionó atrás del auto de Fugaku y volteo hacia Sasuke. Él se quitaba el cinturón y en cuanto terminó, la miró fijamente.

Sus ojos le atravesaron, intensos y ardientes. Supo lo que sucedería incluso antes de que Sasuke se inclinara y enredara los dedos en su cabello para halarla y atrapar ansiosamente sus labios. Le siguió el ritmo apenas y cuando terminó de comerle la boca, se separó y apoyó la frente contra la suya. Su aliento era una mezcla de alcohol y café, realmente intoxicante. Apoyo las manos en su torso y apretó la camisa queriendo apegarse aún más a él, fundir sus cuerpos hasta que no pudieran distinguir quien era quien.

–Sakura… – quería expresarle tantas cosas que no estaba seguro de que existieran las palabras suficientes.

–Shh… lo sé – ella le miró con los ojos brillantes.

Estuvieron un momento en silencio. Sasuke apoyo la mano en su redonda cintura y luego en la hinchada panza. Aunque ya había sentido como la bebé se movía, no pudo evitar sorprenderse como si fuera la primera vez, cuando sintió una pequeña patada.

–Sabe que es papá – susurro dulcemente Sakura – Siempre está entusiasmada cuando estas cerca, como si supiera que estas ahí – le confió en un murmullo, como si se tratase de un secreto.

–¿En serio?... Yo leí que… reconocen las voces.

–Si, estoy segura que está un poco harta de la mía, pero no puedo evitarlo – se río – Me gusta hablarle a todas horas. Será una niña activa.

–Como tú – la miro a los ojos – Espero que se parezca a ti – Sakura se río suavemente.

–Y yo espero que se parezca a ti.

–¿A mí?

–Si, eres muy guapo Sasuke… seguramente será toda una belleza.

–Tu también eres hermosa – se quejó él, un poco avergonzado.

–Bueno… entonces que se parezca a los dos – ofreció, Sasuke asintió.

–Una mezcla de ambos – era la primera vez en la que estaban en tanta paz. Se dio cuenta que incluso en sus años juntos, jamás se había sentido de aquella manera.

–Estas siendo de lo más lindo – Sakura le miro pícaramente – Aunque se que es un mal vicio, talvez recurra al alcohol para hacerte soltar algunas palabras Uchiha – bromeó dándole una palmada juguetona en el pecho.

–Lo intento.

Sasuke apoyo el rostro en el hombro femenino y aspiro su dulce esencia. Sakura le acariciaba suavemente el cabello, masajeándole la piel. Su tacto evocaba pequeños recuerdos dulces de sus años de adolescencia, cuando sentía que nunca podría amarla aún más que en aquellos momentos. Era tan increíblemente ingenuo.

Empezó a sentir como los ojos le pesaban y estuvo a punto de quedarse dormido cuando sintió como Sakura se inclinaba y le daba un beso en el cabello.

–Es hora de que entres – le acaricio el cuello y le miro a los ojos cuando se irguió.

–Esta bien – suspiro pesadamente.

–Mañana pasó por ti… no lo olvides – le recordó. Sasuke asintió y se acercó dándole un suave beso en los labios.

Sakura le correspondió y le observo bajar del auto. No arrancó hasta que él entro.

Mientras manejaba por las calles apoyó la mano en su bebé y masajeo suavemente su panza.

–Ese era papá – le comento – Él nos quiere mucho, aunque a veces es… difícil – suspiro con pesadez hasta que sintió una entusiasmada patadita – Todo estará bien desde ahora amor…

[…]

Ya había anochecido y el ambiente en el local se tornaba aún más animado. Naruto decidió sentarse en un rincón, solo.

Se sentía mucho mejor que una hora atrás, aunque aún tenia el estómago ligeramente revuelto. Observo con más atención el lugar, llevaba en ello un rato, intentando distraerse.

La barra se encontraba en la entrada del local, al lado derecho. Del lado izquierdo se hallaban varias mesas distribuidas y más allá dos puertas que se dirigían seguramente a la cocina.

Tal como había escuchado a Sakura, el lugar tenia una zona familiar pues había visto entrar a varias parejas con niños. De hecho, la música era un poco más ligera y la barra estaba libre a excepción de algunas personas que ocasionalmente se acercaban a pedir tragos. Definitivamente no era como los bares o las discotecas a las que había asistido en la ciudad y de cierta manera le encantó.

Cuando había partido hacia Konoha, no había esperado estar más de algunos meses, talvez un par de años, mientras encontraba la manera de obtener la patria potestad de su hijo o mientras Yukie se cansaba de buscarlo. Nunca había considerado realmente quedarse en aquel pueblo, pero mientras el tiempo transcurría, se plantó seriamente la intención de quedarse. Sabia que no habría mejor lugar para criar a su hijo.

El pueblo era todo aquello que recordaba. Un lugar tranquilo, familiar, donde las personas se conocían las unas a las otras. No había el bullicio de la ciudad, ni el peligro de algunos lugares.

Los días eran tranquilos, lentos y ahí estaban sus amigos, quienes les habían apoyado en todo aquel proceso y no pensaba únicamente en Sakura y Sasuke.

Incluso Tsunade había cambiado y aunque estaba seguro que jamás podrían recuperar la relación del antaño, definitivamente había podido notar una mejora.

–Talvez… sea mejor quedarme – susurro para si mismo mientras apoyaba el rostro entre sus brazos.

Sakura y Sasuke se habían ido más de media hora antes, talvez una hora, no estaba seguro. Esperaba que las cosas entre ambos se solucionarán finalmente, había podido notar su cercanía cuando Sakura había aparecido. La manera en que se tocaban sin siquiera darse cuenta o los sentimientos que se reflejaban en sus miradas. Sakura estaba radiante, parecía genuinamente feliz y se veía aún más hermosa, y Sasuke nunca le había parecido más relajado y en paz que en ese momento.

Por un segundo se preguntó si él podría tener algo así. Su relación con Yukie jamás habría podido ser igual.

La imagen de Hinata vino a su mente, pero se apresuró a negar con la cabeza, conmocionado. Había pasado de aceptar que la chica le gustaba, a imaginarla incluso como madre de Boruto. Siempre le habían reprochado que se adelantaba demasiado a los acontecimientos.

–Tengo que tomar las cosas con calma – se dijo en un suspiro mientras cerraba los ojos un momento, descansando la vista.

–Naruto – el sonido dulce de la voz de Hinata le despabilo rápidamente. Se irguió y observo a la chica, unos pasos en frente.

–Hinata.. hola – se apresuró a ponerse de pie y se acercó a ella rápidamente.

–Hola – ella se sonrojó – Disculpa la tardanza, pase por unas cosas.

–Que va… no te preocupes – negó con las manos – Disculpa tú por haberte hecho venir hasta aquí.

–No hay problema Naruto… solo tienes que llamar cuando me necesites – las mejillas se le sonrojaron con furia.

–Gracias…

–¿Y Sasuke?… ¿Dónde esta? – busco a su espalda.

–Veras… es que al parecer... Sakura pudo venir antes por él y… – rio nerviosamente – Se acaban de ir no hace mucho, pero como tú venías en camino yo… decidí esperarte.

–Ahhh – ella se sonrojo aún más – No importa.

–Si quieres… podemos irnos ya.

–Claro que sí – acepto.

Naruto se apresuró a ponerse a su lado y juntos salieron del local. El rubio la siguió por el estacionamiento y dejó que caminara frente a él notando hasta entonces su vestimenta.

Llevaba un vestido azul oscuro, casi del color de su cabello, que se amoldaba a su cintura y caía graciosamente sobre sus caderas. Era mangas medias y escote redondo. Parecía de una tela suave y ligera, le llevaba a las rodillas y se complementaba con un par de zapatillas negras. Iba bastante sencilla y aún así le pareció de lo más femenina y guapa.

Observo el balanceo de sus caderas y sintió como el calor de su cuerpo subía hasta su rostro. ¿Qué demonios?...

–Hinata… creo que – tragó saliva – Voy a revisar el auto.

–¿Cual auto? – lo miró caminar en dirección opuesta y lo siguió – ¡Tu auto!... ¿Lo dejarás aquí?

–Si, no puedo manejar así – se sentía mucho mejor pero prefería no correr el riesgo.

–Ahh si, claro pero… ¿cómo harás para venir mañana? – se tomó de las manos en un gesto que le pareció de lo más familiar – Creo que… tu casa queda lejos ¿cierto?

–Si… – se rascó la mejilla izquierda – Tendré que encontrar la manera de venir… creo tener el número de una central de taxis.

–¿Estas seguro?

–¿Por lo del auto? – la miro mientras sacaba su teléfono, empezó a buscar el número de la central que había usado cuando llego al pueblo – Si por supuesto… no tengo quien lo lleve.

–Si quieres… puedo ir por ustedes mañana

–¿Que? – se detuvo dándole una mirada incrédula – No Hinata, no te preocupes, haz hecho mucho ya – se sintió avergonzado de que siquiera lo dijera. Era bastante malo ya, que hubiera ido hasta ahí y solo le encontrará a el. Únicamente esperaba que no pensará que se trataba de una treta para estar a solas con ella.

–No es ninguna molestia. Me encanta ayudarte Naruto – le dirigió una sonrisa dulce.

–¿Estas segura?... No te sientas obligada a hacerlo, si no quieres puedo entenderlo – mascullo apresuradamente.

Hinata se rio entre nerviosa y feliz por su pedorreta. Era de lo más dulce que intentara no acapararla y aunque no estaba segura, le parecía que no era la única persona nerviosa en esa situación. Sintió como su estómago se revolvía, cuál mariposas danzando atolondradas.

–Naruto – puso las manos en su cadera – Si me ofrezco es porque sería un placer.

–¿Estas segura? – noto como le miraba divertida – No, en serio. Es que normalmente me levanto muy temprano y dejo a Boruto a las siete y media en la guardería.

–No es un problema.

–Tendrías que madrugar mucho solo para ir por mi… prácticamente cruzarías el pueblo.

–Te aseguro que no tengo problemas con el despertador Naruto – sonrió enormemente hasta que se le marco la sombra del hoyuelo en la mejilla.

–Solo te lo digo porque si no quieres o si no puedes, está…

–¿Tienes algún problema porque vaya por ti? – sonó repentinamente insegura. Su expresión decayó de tal manera que Naruto se apresuró a negar.

–No, jamás. Puedo asegurar que estoy encantado porque quieras ayudarme – se apresuró a afirmar.

–¿También podría llamar a alguien para que te ayude a llevar tu auto? – ofreció tomando su teléfono de la bolsa frontal del vestido.

–¿Llamar a alguien? ¿Ahora? – se dio un golpe en la frente – ¡Maldición! Juro que es la última vez que tomo de mas – negó apresuradamente con las manos – No, sabes que… no te preocupes Hinata, me avergüenza molestar a tantas personas por algo tan estúpido.

–Estoy segura que a Neji no le importará – intento tranquilizarlo.

–No, en serio… no lo llames – ya se sentía lo bastante avergonzado como para agregar alguien más a la ecuación – La verdad es que… me encantaría que fueras por mi mañana y si realmente no te molesta creo que no hay mas que discutir ¿cierto?

–Claro – ella sonrió – No te recordaba de esta manera.

–¿Cómo? – la miro con genuina curiosidad.

–Tan penoso – ella soltó una risa baja, Naruto le siguió también.

–Pues imagínate emborracharte y que todo el mundo tenga que acudir a tu ayuda – se acercó al auto y verifico que estuviera cerrado correctamente – Es una razón de lo más estúpida.

–Todos nos hemos pasado de copas en algún momento Naruto – dijo ella con obviedad.

–¿Tu? – la miro incrédulo – Disculpa pero no puedo imaginarte de esa manera.

–Y no lo hagas por favor – se tapo el rostro avergonzada.

–Ahora quiero saberlo.

–No, no – se rio divertida y apenada – Jamás te dejare verme borracha, juro que no soy yo.

–Haz de ser de lo más adorable – soltó sin pensarlo antes de voltear hacia ella. Noto como Hinata le veía sumamente sonrojada y solo entonces cayó en cuenta de lo que había dicho.

–Naruto…

–Olvídalo – se rasco la nuca, soltando una risa nerviosa – Al parecer estoy aun demasiado tomado, ya ni se lo que digo.

–Está bien – susurro la chica – ¿Ya terminaste?

–Si, claro… vámonos si quieres.

Ella le guío al auto y Naruto la observo ingresar, espero hasta que se sentó antes de abrir la puerta de copiloto y adentrarse al vehículo.

Cuando Hinata encendió el auto, automáticamente sonó la estéreo. Naruto escucho con atención las baladas en ingles mientras la peliazul salía del parqueo.

–Le dije a las chicas que tuvieran a Boruto listo para tan solo pasar por él – le comento ella casualmente.

–Claro… gracias – se acomodo en el asiento ya que estaba bastante apretado.

–Puedes moverlo Naruto – ella noto su incomodidad – No acostumbro a llevar a hombres en el auto, menos tan altos como tú.

Que le dijera eso no debería producirle la satisfacción que le lleno el pecho. ¡Mierda! Parecía ir en picada continuamente.

–Está bien – lo acomodo – Mucho mejor.

–Y no se si quieres cambiar la estéreo.

–No, así está bien – se apresuró a negar – Aunque me sorprende…

–El que? – ella le miro de reojo.

–Creí que escucharías otro tipo de música.

–¿Cómo que? – ella se escuchó interesada.

–No, olvídalo – no quería disgustarla.

–No, en serio. Dime – insistió inmediatamente. Le alegraba que Naruto pareciera interesado en sus gustos y era bonito poder mantener conversaciones casuales con él con tanta naturalidad.

–Creí que, pero no te ofenda ¿vale? – suspiro – No se porque demonios paso por mi cabeza que eras del tipo que escuchaba música instrumental – había conocido a varias personas en la universidad con aquellos gustos – Solo es una idea que pasó por mi cabeza.

Sorpresivamente, en lugar de ofenderse o disgustarse, Hinata empezó a reírse. Naruto la miro sorprendido.

–¿Que sucede?

–Antes que nada… ¿Porque lo creíste? – indagó ella.

Naruto se mostró pensativo. Las personas que había conocido era mayormente cultas y bastante intelectuales. También tenía que ver con su crianza mas que sus gustos. Eran tipos aburridos, no es que creyera que Hinata lo era, pero algo en ella era tan increíblemente elegante que sin duda aquella posibilidad había cruzado su mente.

–No sé – susurro encogiéndose de hombros – Fue algo que se me ocurrió.

–Ahhh – ella acercó una mano a la radio, aún pendiente del camino y empezó a manipularla. No tuvo que esperar mucho para que sonara la primera melodía.

–Hinata…

–Si – ella se rio – ¿Soy tan predecible? – pregunto divertida.

–No, de ninguna manera – él no quería ofenderla.

–No te preocupes Naruto – habló con una sonrisa – No me molesta. Me encanta ese tipo de música, solo que no todo el mundo comparte mi gusto.

Naruto se quedó un momento en silencio, tan solo escuchando la melodía. Nunca le había llamado la atención ese tipo de música y no creía jamás volverse un fanático, pero en definitiva había algo emocional en ello. Talvez era la melodía, ligeramente suave y triste, que provocaba una sensación de calma en su cuerpo.

–Es… bonita – no estaba seguro que fuera la palabra correcta.

–Si… es relajante.

–Si, eso – cerro los ojos un momento – ¿Tocas algún instrumento? – no recibió respuesta inmediata.

–De hecho… si – ella se acomodo un mechón de cabello tras la oreja – Tocó el piano.

–¿En serio? Wow Hinata, eres grandiosa.

–Que dices… -- se puso inmediatamente nerviosa, las mejillas se le sonrojaron con furia.

–Digo, eso es grandioso. Yo siempre quise tocar guitarra.

–Es un instrumento hermoso – convino ella.

–Si pero, aunque tampoco se mucho de eso… creo que el piano y… el violín son los mejores.

–Pienso igual – ella sonrió en su dirección – Al menos hay algo profundo en su melodía.

–Me encantaría escucharte tocar Hinata – exclamó Naruto entusiasmado.

Que? – ella negó nerviosa – No, digo… llevo mucho tiempo sin tocar.

–Aún así, talvez algún día te animes a tocar algo para mí – Hinata sintió como se le aceleraba el corazón.

Habían llegado finalmente a la guardería. Hinata se estacionó en la esquina.

–Me encantaría Naruto – susurro – Ahora, tendrás que esperar aquí, yo voy a ir por Boruto.

–¡Que! No – él se quitó el cinturón – Pueden pensar cosas que no son, creerán que soy un irresponsable y que tu…

–Naruto… – ella suspiro – Aunque estás más sobrio de lo que espere, se nota que… bebiste. Creo que lo mejor es que sea yo que vaya por el bebé ¿no te parece?

Él lo pensó profundamente, aún se sentía un poco mareado y realmente no estaba seguro de poder mantener las maneras. Además sentía los ojos adormilados, seguramente los tenía hinchados. Talvez Hinata tenía razón y lo mejor era esperar ahí.

–Si, está bien – asintió – Espero aquí.

–Muy bien – ella sonrió – Vuelvo en un segundo.

Naruto la observo salir del auto e ingresar al edificio. Observo el interior del auto intentando distraerse. En el retrovisor había un pequeño peluche de una luna colgando. Lo tomo entre sus dedos, sonriendo. Le recordaba a Hinata. Respiro profundamente aspirando una vez más el aroma dentro. Olía suave, dulce como las flores, un aroma delicado, tan parecido al de la chica.

Dirigió una mirada al edificio y observo la puerta ¿Por qué tardaba tanto? Miro su reloj de mano, pasaban de las 6 de la tarde. El día daba paso a la noche, por los que el cielo brillaba en matices azulados y grises.

¿En que momento se había pasado de copas? ¿Cómo se le había ocurrido sabiendo la responsabilidad que tenía con su hijo? Ahora se sentía profundamente mal consigo mismo.

Noto como la puerta del edificio se abría y se apresuró a salir del auto al notar que Hinata venia cargando a Boruto con un brazo y con la pañalera en la mano libre.

–Te ayudo – se acercó atolondradamente y tomo la maleta dándole un vistazo a su hijo.

–Está dormido – susurro ella. Naruto asintió y se acercó al auto dejando la pañalera en el asiento trasero.

Cuando cerró la puerta y volteo, Hinata ya se encontraba a su lado. La observo mientras le extendía a su hijo.

–Creo que es mejor que lo cargues – Naruto dudo, si bien se sentía mucho más despierto, aun no estaba seguro de estar al cien porciento.

–¿Y si lo dejo caer? – pregunto nervioso. Hinata sonrió.

–No creo que lo hagas, pero si quieres, puedes entrar y te lo doy cuando estés cómodamente sentado ¿Te parece?

–Esta bien – se apresuró a ingresar. Cuando estuvo acomodado, Hinata se inclino y le acomodo a Boruto en los brazos. Naruto no sabía bien porque le temblaban las manos, miro a la chica cuyos cabellos le cubrían el rostro. Sintió el perfume dulce de su cabello y vislumbró una porción de su cuello y escote.

–Ahí está – Hinata le dio una mirada mientras se acomodaba los mechones azulados, Naruto sintió que se quedaba sin aliento y la observo hasta que ella salió y se irguió, antes de cerrar la puerta.

No sabía porque demonios las mejillas le ardían intensamente, miro como Hinata rodeaba el auto y luego la observo entrar. Bajo el rostro hacia la carita pacífica de su hijo. Noto como tenía los pequeños puños apretados contra su pecho y le enterneció de sobremanera verle dormir de aquella manera tan dulce. Se inclino y acaricio su mejilla contra el afelpado cabello rubio.

–Es un bebé de lo más tranquilo – susurro Hinata con una sonrisa.

–Si, aunque a veces es muy activo – recordó como el primer mes le despertaba a todas horas y no le dejaba dormir hasta entrada la madrugada.

–Es un niño saludable.

–Si – miro a su hijo viendo su expresión de ángel. Lo acomodo hasta que su pequeño cuerpo se encontró completamente apoyando contra su torso, boca abajo. Luego le acaricio la espalda de arriba a bajo mientras seguía con la mirada el camino.

La escena se le antojaba de los más amena, familiar. Miro de reojo a Hinata notando lo concentrada que se encontraba en el camino. Se pregunto si ella sentía algo diferente a una amistad por él, si de alguna forma podría verle como el antaño.

¿A qué le tienes miedo?

Recordar la pregunta de Sasuke le hizo replantearse varias cosas. Claro que tenía miedos, más profundos de lo que debería a esas alturas de su vida. Pero aunque estaban ahí, nunca se había visto preso de ellos, como de la soledad o el peligro constante de perder a la persona amada. Era lo suficientemente maduro como para saber que no podía vivir la vida con temores. Prefería enfocarse en todas las cosas buenas que podría disfrutar. Pero además del secreto que guardaba, su mayor impedimento sobre Hinata era simplemente que no se sentía lo suficiente.

Recordó que la chica le dio ánimos durante la cena que sus amigos habían organizado por su regreso, su charla en el partido y todo lo que habían compartido acerca de sus vidas, y también el almuerzo al que había ido. Las risas y la conversación tan ligera y al mismo tiempo amena.

Cerro los ojos pensando que talvez le estaba dando demasiadas vueltas al asunto ¿No sería mejor tan solo dejar avanzar las cosas?

Sonrió, mucho más relajado. Si, eso haría, dejaría que todo siguiera su ritmo y curso. Era momento de dejar de ponerse trabas, de dejar sus inseguridades atrás.

–Si… eso haré – pensó con tranquilidad.

–Naruto…

–Naruto… – sintió el suave toque de una mano en el hombro. Con el ceño fruncido, volteo y abrió los ojos perezosamente viendo la expresión enternecida de Hinata.

–¿Que sucede? – su voz salió ronca.

–¿Te dormiste? – susurro ella divertida. El rubio llevo una mano a su cabeza, notando el dolor en su cien.

–¿Ahh si? – frunció fuertemente el ceño. ¡Demonios! Cómo le dolía.

–¿Estas bien? – musitó preocupada.

–Si, es solo que la cabeza me está matando – gruño entre dientes – Talvez me lo merezca por tomar de más.

–No digas eso – Hinata le sonrió. Se quitó el cinturón y se inclino hacia la parte trasera del auto trayendo consigo una pequeña bolsa blanca al erguirse. Naruto miro curioso como se la extendía.

–¿Que es? – dudo al tomar, pero ella la acercó aún más.

–Algo para el dolor de cabeza, estómago y las náuseas – las mejillas de ella se sonrojaron – También algunas bebidas con electrólitos y hay para… hacer un consomé.

–Hinata… – estaba sorprendido.

–Antes de que digas nada… no hay ningún problema. Solo acéptalo ¿si? – aunque instintivamente quería negar, Naruto se limito a asentir.

–Muchas gracias Hinata – exclamó efusivamente – Me encantas.

Hinata jadeo, mirándolo sorprendida. A pesar del calor en su rostro, Naruto se negó a retractarse y le dio una mirada fija y firme a la chica.

Noto como las mejillas de ella se sonrojaban intensamente y fue un auténtico placer saber que era el causante.

–Tu también me gustas Naruto – la voz de ella fue apenas un susurro, pero logro un efecto catastrófico dentro suyo.

Sentía el latir atolondrado de su corazón contra su pecho. Miro a la chica por un largo momento pero se abstuvo de agregar algo más. Después de todo no estaba en las mejores condiciones, la cabeza no dejaba de dolerle y sentía el estómago completamente revuelto y temía terminar devolviendo todo lo que había ingerido ese día.

–Muchas gracias Hinata… eres la mejor.

–Naruto – suspiro – Deja te ayudo a bajar las cosas.

Ambos salieron del auto. Naruto acomodo al bebé contra su hombro y observo a Hinata llevar la pañalera. Ella le acompaño hasta la puerta y espero hasta que él p abriera.

Cuando volteo, la peliazul le miraba fijamente. Tomo el equipaje cuando se lo paso.

–Muchas gracias por todo.

–Es un placer… Me alegra que hayas llamado, es la primera vez desde que te di mi número de teléfono.

–Es que no quería molestarte – se sintió avergonzado. Hinata tenía razón, nunca le llamaba y cuando lo había hecho era en tremendas circunstancias.

–Para mí siempre es un placer ayudarte Naruto, toma – le extendió la maleta.

–Gracias.

–Recuerda que mañana vendré por ti – el rubio se apresuró a asentir.

–Por supuesto.

–Te mandaré un mensaje cuando esté cerca – concordó ella.

–Está bien… y otra vez, muchas gracias – Hinata lo desecho.

–Te veo mañana entonces – le miro a los ojos y Naruto también lo hizo, ambos se inclinaron al mismo tiempo y fue Hinata quien plantó un beso en la mejilla masculina.

La chica volteo rápidamente y se despidió con un movimiento de manos. Naruto la observo alejarse siendo más consciente que nunca de la humedad y el cálido tacto en su piel.

Espero hasta que Hinata subió al auto y arrancó antes de entrar.

La casa estaba a oscuras y en silencio. Subió hasta su habitación, dejo caer la pañalera a un lado de la puerta y acomodo delicadamente a Boruto en la cama, haciéndole una pared de almohadas en caso de que intentara voltear dormido.

Se sentó en la orilla de la cama y empezó a quitarse los zapatos. Sentía el cuerpo pesado, adolorido y el dolor de cabeza volvía con más intensidad. Se levantó, tambaleándose apenas para quitarse los pantalones. Pensaba tomar una ducha, las pastillas que amablemente Hinata le había llevado y dormirse desde ya.

–Hinata – suspiro, era tan bella y le había dicho que gustaba de él. No sabía con certeza si fue en respuesta a sus palabras o si era debido a un interés amoroso pero pensaba averiguarlo.

Estaba a punto de quitarse los pantalones cuando las náuseas volvieron y en esa ocasión fue imposible reprimirlas.

–Mierda – chillo precipitándose fuera la de habitación, al baño. Era la última maldita vez que tomaba de aquella manera.

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FIN DEL CAPITULO


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NOTAS DEL CAPÍTULO:

Muchas gracias si llegaron hasta aquí. A pesar del retraso me alegra saber que aún leen la historia.

Acerca del capítulo, aunque la acción es aún más leve de lo normal, la idea es profundizar los sentimientos de los personajes. Más aún los de Naruto y Sasuke, quienes como dijo el rubio no son hombres inteligentes sentimentalmente hablando.

Así que si, es indagar en sus sentimientos y pensamientos. En el caso de Sasuke fue aceptar cuánto le había dolido lo de la habitación porque era algo que no podía compartir con nadie más. Ni siquiera con su familia ya que no quería que ellos tuvieran algún sentimiento ligeramente negativo al respecto. Además de sentirse totalmente estúpido por ello sabiendo todo el daño que le había hecho a Sakura.

En Naruto, vemos que nuestro dulce rubio sigue con su confusión. Quise reflejar sus miedos porque seguramente en un futuro le pasarán factura. Cómo el hecho de sentirse solo, insuficiente o el miedo de perder a alguien importante. Son sentimientos humanos y aunque él se cree suficientemente maduro para superarlos, no es algo tan fácil.

Además, aunque continuamente lo niegue, las comparaciones que se hace a si mismo con su pasado, con las otras personas o incluso en cuanto a la relación del Sasusaku solo refleja que es de lo más inseguro y que realmente no se siente suficiente aunque crea que si. Claro que hay alguien que le ayudará a superar sus complejos ¿Quién será?

Así que espero que no solo vean el capítulo como relleno. En el Sasusaku queda una conversación pendiente y en el Naruhina la escena del final, dónde se confiesan el gusto por el otro, les aseguro que tendrá relevancia en el siguiente capítulo, además que no crean que he olvidado lo del beso. Me fascina que ambos parezcan ignorarlo o actuar como si no hubiera pasado, pero les prometo que también tendra su momento en el siguiente capítulo.

Así que ¿Qué creen? El otro capítulo tendrá más Naruhina que Sasusaku y además por fin, por fin veremos algo…. Jajaja, estoy tan emocionada.

Además tendremos la aparición de un personaje que ha estado desaparecido ¿Quién creen que es?

Se viene todo un dramón. Estoy segura que les encantará.

Ahorita he estado horriblemente ocupada. Mis turnos se multiplicaron pero para mitad de diciembre tengo mis vacaciones y estoy planeando el siguiente capítulo para entonces.

Para las personas que quieran aportar algo ya sea una crítica o sugerencia estoy abierta a ello o si quieren que profundice en algo también puedo hacerlo mientras no afecte el curso de la historia.

Muchas gracias cómo siempre. Son un amor por estar pendientes.

A las personas que se tomaron el tiempo de comentar…

Mekna: Gracias a ti por leerlo bella.

Mónica735: Esa es la idea linda. Sus sentimientos son los que los conectan y aunque las circunstancias los lleven por diferentes caminos o creen malentendidos te aseguro que eso al final será lo más importante.

Andrea Uchiha: Me encanta que aún hay personas que se emocionen por saber sobre la actualización de la historia me has robado una sonrisa hermosa. El Naruhina es eso, una sobredosis de azúcar y brillos de colores. Espero que te haya gustado este capítulo también.

Min-cha17: Gracias por tomarte el tiempo de leerme bella. Un abrazo.

PhoebeHDA: Me he reído con tu comentario. Me pasa con varias historias que espero y espero y cuando vienen tengo que releerlo todo para recordar. Espero que en esta ocasión la espera valiera la pena.

DULCECITO311: Yo también extraña el fandom. Últimamente he estado ausente. Diste completamente en el blanco, Mika y Shion serán nuestro dolor de cabeza pero no serán las únicas. El Naruhina va a paso lento pero seguro. Y nuestro Sasusaku, ellos son más complicados pero vemos que poco a poco están recuperando su relación. Claro que no todo será color de rosas y eso por eso que tienen que ver mucho los sentimientos y la confianza. Gracias cómo siempre bella por estar pendiente. Espero que el capítulo haya llenado tus expectativas.

Eris G Goddess: No te preocupes, no me ofendo. Realmente amo mi historia y estaré aquí hasta que la termine. También desearía no tardar tanto pero siempre es un placer leerlas lindas. Ambas parejas van avanzando en cada capítulo. Claro que cada uno a su propio ritmo pero el siguiente capítulo promete más. Muchas gracias por comentar.

Aiko-Uchiha05: Gracias por estar pendiente bella, me alegra que haya aún gente que la leyó desde el primer capítulo. Me encanta saber que te ha gustado el avance de la historia es un poco difícil ir lentamente pero es precisamente lo que permitirá ver el desarrollo de los personajes y sus relaciones. Espero que te guste el capítulo.

Margarymoon: Muchas gracias hermosa. También me frustra el drama pero como dices no hay historia sin él. Además que es la manera de desarrollar y fortalecer el lazo de nuestras parejas. Espero que el capítulo llene tus expectativas. Un enorme abrazo linda.

Monik-N: Me has matado con lo del grito. Gracias por gustar tanto de la historia. Es un placer leerte y me alegra enormemente que te guste como se va desarrollando todo. Un abrazo y un beso. Cuídate hermosa.

Carlos29: Gracias mi amigo. Siempre me encanta leer comentarios así, aún cuando sean tan cortos. Me anima enormemente.

Lavi-hime 4e-3: Me alegra estar aquí. Espero que te guste el capítulo. Un abrazo.

Bruxi: Amo tus comentarios porque son tan extensos. Muchas gracias por esperar con tantas ansias la actualización. El Sasusaku es intenso y en el fic no se puede quedar atrás. Es obvio que tienen que pensarlo muy bien pero creo que van por buen camino. Nuestro Naruhina, pues que te digo. Son un poco lentos pero creo que así disfrutaremos mejor la historia. Intento enfocarme mucho en sus sentimientos. Más en el caso de Naruto quien es más inseguro, trato de captar su buena parte del real. Shion es una mujer insegura e inmadura. Es del tipo que se aferra a las cosas y que se empecina en que el mundo está en su contra. Es un personaje egoísta pero humano, aunque tampoco es una mala persona, también veremos parte de su desarrollo. Toneri es mi comodín, pero claro que tendrá su aparición. Solo que necesitaba que Naruto se sintiera más decidido acerca de finalmente acercarse a Hinata en plan romántico, ahora que lo está…. El GaaMatsu es de mis parejas favoritas y claro que tendrá su protagonismo así que si, Gaara llegará a Konoha y con Temari… ayy, no debería de decirlo pero si son familiares. Haz tus preguntas, encontraré la manera de responderlas y guardar mis secretos. Muchas gracias por estar pendiente. Cómo te dije, amo tus comentarios largos, siempre es un placer enorme leerte. Besos y abrazos bella. Cuídate.

Songlara: Me alegra que te guste el Sasusaku tanto como a mí. Estos son más AU pero intento a pesar de todo mantener sus esencias aún en está situación tan diferente. Gracias por animarte a dejar un review. Te cuento que no logré recuperar el documento de Peligrosa Tentación pero poco a poco estoy reconstruyendo el capitulo. Gracias por estar pendiente de las otras historias bella. Un abrazo.

InLoveReader: Gracias linda por seguir pendiente. Nuestro Naruto se lleva el premio como el mejor papá, solo que es difícil para él, lo intenta pero claramente va a fallar en algún momento. Por ejemplo cuando pensó en lo diferente que sería su vida sin Boruto lo sentí un sentimiento tan humano pero claro que se arrepintió al instante. El Sasusaku, pues que te digo. Lo de la habitación fue tan bello y luego cuando tuvieron que sacar las cosas me dolió tanto. Claro que Sasuke actuó como si nada pero en este capitulo pudimos ver que si le dolió. También vemos ahora que por fin nuestros preciosos husbandos llegaron a un acuerdo con sus sentimientos y pensamientos así que aquí se viene lo bueno. Espero que las actualizaciones de Heridas del Alma te hayan gustado y sigo luchando con la continuación de Peligrosa Tentación. Muchas gracias por estar pendiente bella. Un abrazo. Cuídate.

AniiCross: Me alegra saber que te guste como llevo a los personajes. Te contaré que no es tan fácil porque no quiero desviarme de más, por eso amo cuando me comentan al respecto. Gracias bella por eso. Espero que te haya gustado este capítulo también. Se viene lo bueno.

xAstedx: Me encanta leerlo. Muchas gracias por tomarte el tiempo de comentármelo. Te adoro por ello. Un abrazo, espero que el capítulo te haya gustado igual.

Niko: Muchísimas gracias por tus palabras hermosa. Y volví, espero que el capítulo llene tus expectativas y te prometo actualizar antes que termine el año. Un enorme abrazo.

Rebeqha23: Gracias hermosa. Ojalá y te haya gustado la continuación. Cuídate.

Cat-ZetyBlack: Me alegra que te guste y muchas gracias por comentar. El Naruhina es naturalmente lento porque quiero expresar muy bien el desarrollo de su relación. Naruto es un personaje muy lento sentimentalmente hablando, es muy inseguro también y su relación con Yukie fue algo idealizado pero no verdadero. Espero que el capítulo haya explicado eso mejor. También vemos sus inseguridades y que a pesar de que dice controlar sus miedos no es así, eso es algo que aprenderá con Hinata. El tema del beso lo tengo pendiente pero no creas que lo he olvidado. No debería pero te contaré que tendrá su aparición en el siguiente capítulo. Y espero que la escena en el bar haya llenado tus expectativas. Fue más difícil de lo que esperaba. Entrar en la mente masculina es complicado jaja. Un abrazo bella. Gracias por leerme. Cuídate.

Usagi Hija: Gracias por estar pendiente linda. Lo de la sexualidad de Hinata si creo controversia en su momento porque todos quieren que no sea virgen. Personalmente no me importaria hacerla de ambas maneras, incluso talvez abra una encuesta sobre ello en su momento pero creo que la gente le toma más importancia de la que tiene. Por una parte que sea virgen podría ser por su educación o solo un pensamiento personal. Aún en estos tiempos he encontrado personas que esperan a alguien. Talvez no su futuro esposo pero si alguien especial, que les haga sentir diferente. También que no sea virgen solo nos diría que avanzó en su vida, que conoció a ese alguien o que simplemente es una mujer madura. Puedo adaptarme a las dos versiones. Acerca de la escena final, también me encantó. Ver a Naruto y Sasuke desenvolverse con la familiaridad de una amistad fuerte fue tan bello. Espero que te haya gustado este capítulo también y ya quiero leerte un abrazo linda.

Rose Queen: Espero que te gusta la actualización. Gracias por estar pendiente bella.

Alejandra Estrad: No me lo digas así que me siento mal. Disculpa la tardanza y ojalá que el capítulo haya valido la espera. Un enorme abrazo linda.

A las demás personas muchas gracias por leerme. Espero que se animen a dejar su comentario. Un enorme abrazo y beso. Cuidense mucho. Los amo jajaja.

26/11/2020

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