Beso XIII: Brazo
Ryoma se llevó la lata a los labios para detenerla antes de que el líquido llegase a rozarle. Miró de reojo hacia su derecha, sorprendido. Pensó que podía ser otra cosa, pero no. Podía sentirlo con claridad y por algún motivo que desconocía eso le daba mucha, pero que mucha vergüenza. Del tipo que le daban ganas de bajarse la gorra y caminar lejos mientras intentaba controlar sus pensamientos o los latidos de su corazón.
Cerró los ojos por un instante, intentando calmarse.
Ryuzaki, esa niña de trenzas largas que desmoronó su mundo nada más conocerla, se había quedado dormida y por algún motivo que desconocía mientras lo hacía, su cabeza resbaló hasta su brazo. Le había levantado la cabeza al mover la mejilla y ahora, su boca estaba sobre su piel. Rozándole. Suave. Delicado.
Como un beso.
Dejó la lata a un lado y tiró de la gorra para cubrirse más.
El moverse quedó descartado, así que se recostó mejor contra el árbol y suspiró. Antes de que se diera cuenta se durmió. Y soñó. Con besos de algodón y olores de lavanda.
