Disclaimer: Nada me pertenece, más que mis alocadas fantasías Helsa. D:
5to año.
El reflejo del pasado
—¡Púdrete, Hans!
Elsa salió del establecimiento de Honeydukes enfurruñada, con las desagradables carcajadas del muchacho resonando a sus espaldas. Otra vez la había hecho enfadar. Se había entretenido tanto discutiendo con él, que no había podido alcanzar a sus amigas para tomar el carruaje de vuelta a Hogwarts.
—Estúpido Hans.
Al menos había conseguido sus chocolates favoritos.
Estaba tan ensimismada que no se dio cuenta por donde iba, hasta que chocó con un cuerpo alto y bien vestido.
—¡Oh! Disculpe.
Elsa arrugó ligeramente el ceño. Frente a ella, un hombre pelirrojo la observaba, repentinamente pálido. Sus ojos, abiertos como platos, le resultaron algo familiares.
—Eres… ¿eres una de las estudiantes de quinto? —inquirió él, extrañamente consternado.
—Ajá…
—Yo… disculpa, es que, me recuerdas mucho a alguien. Por un momento creí… no importa.
—¿Usted es…?
—Agnarr Solberg. Soy el padre de Anna, debes conocerla.
"Mierda", pensó la chica, sobresaltada. Lo que le faltaba.
—Ah sí… la conozco —musitó, estrechando la mano que Agnarr le ofrecía—. Me llamo Elsa.
Aparentemente debía ignorar lo mucho que Anna la detestaba.
—¿Vas al colegio? —la rubia asintió timídamente—, en ese caso te acompañaré.
—No hace falta, señor Solberg…
—Insisto. Está por oscurecer.
Agnarr detuvo un carruaje y la ayudó a subir.
—¿Cuál mencionaste que era tu apellido, Elsa?
—No lo mencioné.
—No quiero ser indiscreto, tal vez conozca a tus padres…
—No lo creo, mis padres son muggles —respondió con cautela.
—¿Muggles? —Agnarr parecía sorprendido, más no de mala manera.
—Sí. Kai y Gerda Sorensen. Personas comunes y corrientes.
—Ya veo —el hombre sonrió afablemente—, debo haberme confundido. Te pareces mucho a alguien que conocí cuando era estudiante de Hogwarts.
Elsa se relajó un poco. El padre de Anna era una persona muy gentil para tener una hija tan malcriada como ella, y aparentemente no compartía sus prejuicios contra las personas sin magia. Esos debía haberlos heredado de su abuelo.
—Y vas a Ravenclaw —Agnarr observó el emblema de su túnica—, es una buena casa. Mi… amiga también iba allí.
—¿Ah sí? Que coincidencia, ¿no?
—Ya lo creo.
—¿Va a visitar a Anna? No es común que muchos padres aparezcan por aquí en sábado.
—Tengo que hablar con la profesora Ellinor.
—Ya veo —tendría que bajar del carruaje a toda prisa, si no quería que la pelirroja hiciera un escándalo.
El coche se detuvo frente al colegio, junto al resto de transportes de los que estaban bajando los demás estudiantes. Agnarr le abrió la puerta.
—Gracias por traerme, señor Solberg. Buenas noches —Elsa le sonrió amablemente antes de saltar del carruaje y correr al castillo—. Buenas noches, profesor.
—Buenas noches, señorita Sorensen —el profesor Mattias, que venía en dirección contraria a la chica, le respondió brevemente, antes de llegar frente a Agnarr y adquirir un semblante preocupado—. ¿Te encuentras bien, Agnarr?
El hombre pelirrojo negó con la cabeza, en perpetuo estado de estupor, mirando el lugar por el que la muchacha acababa de desaparecer.
—No, amigo. Creo que acabo de ver un fantasma.
Nota de autor:
Sí, sí es lo que están pensando. :)
genesis: Ya ves, estos dos desde pequeñitos cayendo por el otro. Y aunque Hans sea un chiquillo muy malcriado, nuestro pequeño copo de nieve no puede evitar sentir curiosidad hacia él. Me encantan. *w*
Nos leemos después, bebés. Esta vez no hubo mucho Helsa que digamos, pero se avecina algo especial. ¡Que disfruten del weekend que se avecina!
