Disclaimers: los nombres de los personajes pertenecen a Rowling, no a mí.
Este aporte es parte del Drinny-Con 2020, organizado este año por la página de Facebook Drinny All The Way.
Ginny observó la factura sobre el escritorio de Draco, la última noche de su estadía en aquella playa, se habían puesto un poco creativos y pasionales, la cuenta que el hotel pedía era excesiva para ella, con su sueldo eso le hubiese costado meses o años en cubrirlo por completo y para fortuna de la mujer, los padres de su esposo se hicieron cargo como si siguiese siendo un niño.
—Tenemos que retribuirle a tus padres cada uno de los knuts que pagaron con esta cuenta –la señaló.
—Ya sé, fue tu culpa por pedir algo así –se burló.
—Tú accediste –contraatacó.
—Bien, no te preocupes, con tu sueldo podremos sobrevivir mientras uso el mío para pagarle a mis padres ¿trato?
—Me parece justo, aunque pobre de ti, adiós lujos.
—Tendré que acostumbrarme, porque algo me dice que será nuestra vida de ahora en adelante –se rio divertido.
Ginny no dijo nada, le gustaba ver a su marido de tan buen humor aunque eso significara horas extras en el trabajo para pagar las cuentas, es que se habían pasado de creativos con todo lo que habían estado haciendo, era obvio que aunque eran unos adultos "responsables" Lucius y Narcissa los reprendieron por sus actos.
—Tengo una cena de trabajo esta noche, y me preguntaba ¿quieres venir conmigo?
—Me encantaría, cariño, pero tengo un par de cosas que hacer, además, creo que Astoria quiere que cuide al niño y sabes que no voy a negarme –sonrió.
—Solo asegúrate que no rompa nada más, estamos bastante al límite con las cuentas ¿recuerdas?
—Claro –sonrió.
[O]
Draco llegó a casa bastante de noche, su esposa estaba dormida en el sofá abrazando a su sobrino y con un ejemplar de cuentos para niños que no era el mundialmente famoso, sonrió al verla ya que se veía encantadora aun así no le daban ni una sola gota de ganas de tener hijos, Ginny podía lucir encantadora y todo, pero daba igual si eran sobrinos o hijos propios y hasta ese momento seguían en el mismo canal, de no querer hijo alguno.
—Ginny, cariño, lo mejor es que vayas a dormir a la cama, o te quejarás de que dormiste mal.
—No, ya me duele el cuerpo de nuestra aventura en el hotel, ya no me puede doler más.
—Pero el monstruo entre tus brazos tiene que ir a su cama –informó.
—Cierto.
Ginny dejó que Draco alzara al infante y lo llevara hasta la habitación de huéspedes, lo siguió y lo esperó mientras le arropaba.
—Dime ¿has cambiado de idea sobre los hijos propios? –Le preguntó.
—No, pero no me digas que tú sí –puso una cara de sufrimiento, haciendo que Draco negara.
—Pensé por la forma en que le adoras, que habías cambiado de opinión.
—No, despreocúpate de eso –sonrió.
—Me alegra escucharlo.
—Ahora vamos a la habitación a que me retribuyas el dolor muscular que tu mala praxis me dejó –se burló Ginny.
—Me parece genial.
Draco siguió a su esposa hasta la habitación, rogando porque ese niño les dejara tener una noche interesante a él y a su esposa.
