Disclaimer: ya lo saben, nada de esto me pertenece, es para mero entretenimiento :D
"The Boys of the Kido's Mansion"
Décimo capítulo: "El gran evento"
Aioria se cubrió la boca por enésima vez en la mañana, tratando de aparentar un enorme bostezo con su mano que realmente no pasó desapercibido para nadie. Y aunque estaba acostumbrado a una rigurosa rutina al estar en servicio activo como guardián de Leo, la estadía en Tokio parecía estar afectando su capacidad para mantenerse despierto a las seis de la mañana en lunes, sobre todo dentro de un elevador y con Milo recargando la mitad de su cuerpo en él. El rubio resopló fastidiado y con un empujón lanzó hacia el costado al adormilado escorpión.
-¡Mi cara!-
-¿Por qué tenemos que venir tan temprano a la oficina? creí que nuestra presentación era hasta más tarde- se quejó finalmente Aioria.
-Detalles del evento- comentó Camus, golpeando también a Milo que comenzaba a dormitar en su hombro- nunca se sabe qué contratiempos habrá-
-Para eso existen los teléfonos- se quejó Máscara Mortal, a la par que el elevador se detenía y procedía a abrirse.
-¡O mínimo avisar con su cosmo!- continuó Aioria- Alissa es una diosa también-
-Diosa mis pelo... ¡Pelón!, ¡Milo te vas a quedar pelón si te sigues tiñendo el cabello de azul!-
-Buenos días para ti también, Florencio- saludó Alissa- ahora, si son tan amables de seguirme-
-Yo no me tiño el cabello... payaso- se quejó Milo en voz baja.
Máscara Mortal gruñó por lo bajo, pero prefirió no decir nada y así evitar más corajes a tan tempranas horas. El grupo de guerreros se sorprendió cuando en lugar de entrar a la sala de juntas, Alissa se dirigió al set de fotografía. Ahí estaban su asistente Nanami y Jade, terminando de acomodar varios maniquíes con diferentes atuendos, y a su lado colgadores móviles con lo que parecía más ropa.
-Gracias por venir. Se preguntarán porqué los llamé tan temprano por la mañana-
-Madrugada, querrás decir...- masculló Cáncer.
-Como saben, las sesiones de fotos de la semana pasada fueron parte de la campaña de publicidad para tres marcas de lujo, a diferencia de hoy ya que, como apertura para la Semana de la Moda, las piezas que modelarán están bajo el nombre de un nuevo diseñador-
-Estas son algunas de las prendas que usarán para el evento de la tarde- anunció Jade- cada uno ya tiene asignado el vestuario que usará en la pasarela, así que aprovecharemos el tiempo para medir las piezas y hacer cualquier modificación en caso de que se requiera-
Los primeros tres maniquíes consistían en muestras de los trajes a usar, uno en color negro, otro en azul oscuro y el último en gris oscuro también. Los tres contaban con accesorios visibles en forma de cadenas o broches en las bolsas del saco. Los siguientes doce se trataban de atuendos casuales de invierno, algunos con un abrigo largo, otros con una chaqueta de piel negra, o simplemente una de mezclilla, los pantalones eran de diferentes telas y colores, incluso algunos tenían detalles en bordados o estampados que contrastaban con el color original.
-Bueno... debo admitir que no se ven tan horrorosos como los trajes en otros desfiles- comentó el cangrejo dorado.
-Por supuesto que no, las ideas de nuestro nuevo diseñador son muy sofisticadas- dijo con orgullo Alissa.
-¿Y quién es ese tal diseñador?-
-¿Quién más?- se escuchó decir desde una esquina.
Para sorpresa de toda la orden de Oro, Afrodita se aproximaba hacia ellos con una taza de té en la mano y una sonrisa por demás satisfactoria.
-¡¿Tú?!- gritaron Milo y Kanon, sintiéndose de pronto muy despiertos.
-Obviamente YO. Soy el único entre todos ustedes, salvajes, que tiene sentido de la moda, habilidad para el dibujo y ni se diga de glamur-
-Justo cuando pensé que no podía haber nada peor que reencontrarme con Drew- susurró Aioria mirando al cielo.
-Ahora recuerdo que hace unos años tenías esa idea de lanzar productos de belleza- dijo Shura.
-Entre otras cosas- confirmó Afrodita- pero a Saori no le pareció que invirtiera mucho de mi tiempo en eso...-
-Así que fue un fracaso. Como todo lo que haces- continuó el de la cuarta casa- te dije que no te ilusionaras mucho con esas cosas, Afrodita-
-A diferencia de ti, yo sí tengo aspiraciones importantes, cangrejo del mal-
-¡Tranquilas, muchachas! No queremos que se arañen y se les rompan las uñas-
-Milo, haz el favor de callarte, o tendré que pedirle a Camus que te ponga la correa, aunque ya sabemos que eso te encanta-
El grupo de guerreros estalló en carcajadas ante el comentario de Afrodita, quien sin tener el más leve cambio de expresión, le dio un sorbo a su bebida, mientras que Milo procedía a hacer un gesto de indignación para después esconderse detrás de Aioria en busca de refugio y así, ocultar su cara enrojecida.
-Bueno, bueno, la verdad es que a inicio de este proyecto, Afrodita me mostró algunos de sus diseños y pensé que sería perfecto presentarlos en la Semana de la Moda. El tiempo fue limitado, pero el equipo de diseño hizo un gran trabajo en terminar todo dentro del lapso, ¿No lo creen?-
-Así que por eso nos estuviste manoseando toda la semana pasada-
-Me-di-das, D'Imperio, medidas, eso fue lo que estuve haciendo: tomando sus medidas para confeccionar los atuendos-
-No sé, amigo, creo que lo disfrutaste demasiado- comentó el gemelo menor con una risilla.
-¡Oh, pobre alma!- dijo dramáticamente Afrodita- Kanon, si lo que pensaras es verdad, y además fueras mi tipo, ese orgullo heterosexual de macho alfa que te cargas no hubiera durado mucho. Aunque puedo cambiar de opinión en cualquier momento, quién sabe-
Dicho esto, el guerrero de Piscis le guiñó un ojo al gemelo, quien de inmediato borró su sonrisa burlona y tragó saliva con dificultad.
-¡Hora de medirse los trajes!- anunció Jade- ¡Saga tú primero!-
El mayor hizo un gesto idéntico al de su hermano, pues nada más escuchar el llamado de la pelinegra, la sonrisa se desvaneció y palideció un poco. Los santos dorados restantes, ni tardos ni perezosos le hicieron un espacio para que pudiera adelantarse hasta Jade, quien ya removía felizmente un traje del maniquí. "Es sólo una inofensiva mujer, Saga. Una delicada, sin cosmo, e inofensiva mujer" pensó Géminis, pero cuando miró la sonrisa de tiburón de Jade, ya a pocos pasos, no pudo evitar recordar las palabras de Kanon: "Es una bestia depredadora".
.-.-.-.-.-.-
Faltaban todavía unas horas para la presentación de los santos dorados, pero el mar de gente ya había inundado la enorme locación desde la mañana. Había distintos salones, ya casi llenos, todos divididos por dos áreas de sillas, colocadas a los costados de una plataforma elevada, por donde caminarían los modelos de las diferentes marcas. En otras secciones, numerosos puestos ofrecían al público productos novedosos de cosmética y accesorios y finalmente, tras bambalinas, un caos se desataba entre el staff, diseñadores, modelos, maquillistas, y demás personal, pues no faltaban contratiempos, como era el caso de nuestros protagonistas...
-¡Condenada Jade!- bramó Adrianne.
La fotógrafa acomodó por tercera vez las prendas que cargaba en sus brazos, maldiciendo con todo su ser el que Jade la hubiera nombrado su "asistente" temporal. Claro que la francesa exageraba el asunto, pues con "temporal", Jade se refería a la media hora que tardaría Shaina en llegar a la locación, ya que con todo lo que se tenía que trasladar entre equipo y vestuario, más los modelos, la amazona peliverde se quedó atrás, en espera de un vehículo disponible junto a Nanami y Sapphira.
-¡Esto pesa demasiado!, pero me las va a pagar...-
-Disculpe, ¿Usted trabaja para la compañía de Alissa Rumsfeld?-
-¿Qué?-
Adrianne movió un poco la cabeza, tratando de ver por encima del bulto de cosas, reconociendo que un chico, o eso creyó que era bajo las gafas y su gorro extraño, le obstruía el paso.
-Sí. Con permiso-
-¡Espere!, si tan sólo me pudiera contestar algunas preguntas- pidió el joven impidiendo el paso nuevamente.
-¿No ves que traigo una tonelada de ropa encima?, no tengo tiempo para preguntas, ¡Con permiso!-
-Por favor, señorita, no demoraré-
-Uff, que obstinado eres- murmuró de mala gana la francesa.
-Dígame, ¿Tiene usted alguna opinión en particular sobre los hombres que recientemente trabajan para la compañía?-
-¿Cómo sabe de ellos...?, es decir: no, no tengo ninguna opinión en particular, ahora si me dis...-
-Vamos, vamos, algo tiene que haber, quiero decir, algo que pueda compartir con los medios-
Adrianne suspiró nuevamente, tratando de escapar de aquel muchacho mientras se acercaba al área de vestidores, pensando que si no contestaba, el susodicho periodista se iría pronto.
-Sin comentarios. Y no puedes pasar más allá- advirtió Adrianne, ya cerca de su lugar designado.
-No sea reservada, si teme por represalias de su jefa, prometo mantener su testimonio en el anonimato-
-¿Testimonio?, ¿Estás haciendo un documental o qué?,¡Y ya te dije que no puedes pasar!-
-Sólo quiero que me dé su opinión sobre ellos-
La francesa resopló fúrica, mirando asesinamente al muchacho frente a ella, ya que no parecía querer irse. Se preguntó muy seriamente dónde estaban los de seguridad y cómo alguien tan sospechoso como él podría haber burlado la entrada hasta los vestidores, pues a pesar de estar bajo techo llevaba unas gafas oscuras, un gorro y un cubreboca, logrando que el conjunto no permitiera verle la cara, además, en su mano sostenía una cámara y el gafete que portaba parecía falso. el peso de las cosas que traía cargando no lo hacían más fácil, por lo que su límite de paciencia comenzaba a desaparecer.
-No tengo nada que comentar, hazte a un lado- pidió Adrianne, tratando de avanzar.
-Sólo cinco minutos, señorita, y después me habré ido- pidió él, obstruyéndole el paso otra vez.
-¡Dije que...!
-Ya la oíste, no tiene nada qué decir. Ahora lárgate-
La francesa giró la cabeza y encontró a Máscara Mortal a su espalda, llevaba las manos en los bolsillos de su pantalón y la cara con un gesto de fastidio. El joven respingó nada más ver al guardián de Cáncer, como si hubiese visto al mismo demonio y comenzó a tartamudear.
-P-p-pero-
-Oye, ¿No te he visto en algún lado?- preguntó el peliazul, entrecerrando los ojos.
-¡NO!, ¡No me ha visto nunca!- gritó el joven.
Después corrió a toda prisa, hasta desaparecer del rango de visión. Cáncer rodó los ojos y avanzó igualmente, seguido de cerca por la fotógrafa, ambos ignorantes de que algunas horas después, el obstinado periodista conseguiría preciadas tomas de todos ellos en el evento, que habrían de usarse para fines insospechados.
-¡Wow, Mascarilla!- exclamó Adrianne- eres realmente impresionante-
-¡Que no me digas Mascarilla!-
-Oye, se un caballero y lleva esto por mí, ¿Sí?-
-Ese es tu trabajo, no seas holgazana-
-Que grosero...- murmuró ella, luego sonrió- seguro eres mucho más amable con la chica de la otra noche. De verdad, con tu carácter ¿Cómo pudiste conquistarla?, seguro que más de uno se sorprendería si supiera que... -
El caballero se detuvo de pronto, logrando que ella chocara con su espalda. Dio la media vuelta y tras dirigirle una mirada igual de amenazante que al chico, Máscara Mortal le arrebató el bulto de ropa y siguió caminando. La francesa sonrió de oreja a oreja, consciente de que el peliazul trataría por todos los medios de que tan preciada información no se colara de sus labios hacia el resto de guerreros.
-Tú y yo vamos a ser muy buenos amigos, Mascarilla-
-Ya te lo dije, mujer: ser tu amigo es lo último que me interesa en esta vida-
-¡Pero si hacemos un gran equipo!, como un dúo cómico, ¡La bella y la bestia!-
-Lo único gracioso de tu argumento es que si quiera pienses que tienes un lindo rostro- dijo Cáncer, negando mientras él mismo sonreía con malicia- el Ruso tiene más gracia-
-¿Ruso, qué ruso?-
-Es el gato que merodea mi templo en Grecia-
-¡Oh, un gato!, los gatos son lindos-
-Es tuerto, y le falta una oreja, además tiene un carácter del demonio-
Adrianne frunció el ceño y abrió la boca con indignación ante tal comentario, pero el guerrero italiano simplemente la ignoró y dejó caer la ropa que traía en una silla vacía, justo donde comenzaba el basckstage.
-Ese condenado italiano...-
-¿Qué tanto murmullas ahí parada?, date prisa y trae lo que te pedí- se escuchó decir a Jade a unos cuantos metros.
-¿Por qué tengo que traer todas estas cosas yo?, si mal no recuerdo mi trabajo es fotografiar ropa, no cargarla-
-Ya te lo dije, eres mi asistente hasta que Shaina y Nanami estén aquí-
-También tengo trabajo qué hacer, Jade-
-Oh, y yo que pensaba en darte la gran misión de ayudarme a vestir al dios griego llamado Milo, pero viendo que no te interesa...-
-¡Soy la indicada para el trabajo!- gritó Adrianne con brillante mirada.
-Sí, eso pensé- dijo sonriente Jade- lleva esto y esto, no olvides los zapatos. Cuando termine de enumerar lo demás iré a revisar-
La pelinegra tomó un traje negro; el saco tenía diferentes adornos en el lado izquierdo superior, consistente en varios prendedores en forma de engranes, de los que pendían delgadas cadenas de diferentes longitudes. La pieza superior se ajustaba con un cinturón que excedía en largo, y los pantalones tenían una simple franja gris a los costados de cada pierna y unas botas al estilo militar era el calzado que completaba el atuendo. Adrianne tomó las piezas, más contenta de lo usual y fue en busca del peliazul, quien conversaba animadamente con sus compañeros.
-¡Tengo tus cosas!- gritó Adrianne.
Milo, al igual que Mu y Dohko tuvieron un sobresalto al escuchar el chillido de la fotógrafa, quien alegre dejó la ropa en una de las sillas y sonrió ampliamente hacia los tres guerreros, mostrando una sonrisa que tenía muchos dientes para el gusto de Dohko.
-Estos jóvenes y su manía de gritar por todo- reprendió el chino, llevándose una mano al corazón.
-Ya, ya, maestro, no se altere- comentó Milo sonriendo.
-¡Sí, no se altere!- volvió a gritar la castaña.
Dohko rodó los ojos al cielo y vio con mirada acusadora a la joven que seguía sonriendo como tiburón ante un jugoso atún.
-Voy por mis medicinas- anunció Dohko, comenzando a caminar hacia un dudoso destino.
-¡Maestro, espere!-
Mu le siguió el paso, seguro de el guardián de Libra trataría de escapar por la primera salida que encontrara. Adrianne levantó una ceja, pero recuperando la sonrisa al regresar su atención al griego.
-¿Qué le pasa?-
-Está nervioso por la pasarela, dice que "ya no está en edad" de hacer estas cosas-
-Pero si es tan joven y apuesto, claro que puede hacerlo- comentó Adrianne, provocando una risilla en el guerrero.
-Créeme, el maestro no es tan joven como parece-
La castaña frunció el ceño con ligera confusión, pues para ella, Dohko no era mucho mayor que Milo o el resto de sus compañeros, de hecho, le intrigaba que el resto lo llamara "maestro", aunque a veces se dirigieran a él sin tanto respeto como ese título exigía, muy a pesar del chino.
-Bueno, ¿Y qué tienes para mí?-
-¡Ah sí!, Jade dijo que usaras esto, y también los zapatos, y si me preguntas, creo que podría hacer un excelente trabajo como asistente si me dejas ayudar a desvestirte, digo, ayudar a vestirte-
Milo soltó una carcajada ante el atropellado discurso de la sinvergüenza fotógrafa y sólo pudo levantar una ceja y sonreír.
-Y si tú me preguntas a mí, creo que ya eres buena haciendo ese trabajo- comentó guiñándole un ojo.
-¡¿Cómo dices?!- se escuchó el grito de Drew a sus espaldas.
-¡Digo que me habla Kanon!, ¡Ya voy Gretel!-
El escorpión salió corriendo a quién sabe dónde y Drew miró con ojos entrecerrados la dirección por donde había desaparecido el peliazul, para luego mirar de igual modo a su amiga.
-Aguafiestas...-
-Adrianne, no lo entiendes, has caído bajo los encantos de un Don Juan, y no cualquiera sino de Milo de Escorpio, yo sé lo que te digo, no te ilusiones- recitó apresuradamente Drew como madre mortificada.
-¡Si ya caí en sus encantos no me recojas y déjame ahí tirada!- suspiró risueñamente la francesa- ay bueno, ya, no pongas esa cara. Además ya te lo dije, sólo nos estamos conociendo-continuó con un movimiento de la mano para restarle importancia.
-¡¿Qué se están conociendo, las amígdalas?!-
-Entre otras cosas...-
-¡Adriannneeeeee!-
La mencionada rió escandalosamente y luego rodó los ojos al cielo, como si estuviera tal cual discutiendo una adolescente con su persignada madre.
-No me vengas con eso, además ya vi de dónde venías y con quién- comentó Adrianne levantando ambas cejas- allá no hay más que bodegas, mira que pillos escabullirse en pleno evento y...-
-N-no sé de qué hablas... fuimos por un café-
-Ajá, ¿Y dónde está?-
-Eh... ¿Oíste eso?, creo que me habla Shaka, ¡Ya voy Golden Boy!-
Y al igual que Milo, la periodista desapareció en un santiamén en otra dirección.
Momentos antes...
El joven de Sagitario vio con ojos entrecerrados a la castaña parlanchina a unos metros más adelante, quien parecía tener el momento de su vida al estar entrevistando a un modelo en el área de otra agencia. Uno alto, cabello largo y rubio, brillante como el sol, ojos azules y una sonrisa de dios nórdico.
-Drew sí que tiene un tipo de hombres, ¿No crees?, por un momento pensé que ese era Shaka a.k.a su adorado Golden Boy-
-No molestes, Kanon-
-¡Vamos, vamos! no te calientes, arquero, que aquí el que se va a quedar ciego de tanto estar mirando eres tú-
-Kanon...- gruño Aioros a modo de advertencia.
-Bueno, no te culpo, si lo último que mis ojos vieran fuera a Drew, no dudaría en quedarme ciego...-
-Eso se puede arreglar - amenazó el arquero, levantando su mano.
-No digas locuras, Aioros, ¿Imaginas lo histéricas que estarían mis fans si arruinas este rostro esculpido por Zeus?-
-Comienzas a escucharte como Milo- dijo el arquero, rodando los ojos.
Kanon se carcajeó descaradamente y sólo palmeó el hombro de su camarada, alejándose sin decir nada más, a lo que Sagitario simplemente reaccionó rodando los ojos. Para cuando volvió a fijar la vista al frente, notó que Drew le hacía señas con la mano, a manera de saludo, y acercándose rápidamente, hasta que estuvo parada frente a él.
-¡Llegaste temprano!- comentó Drew casualmente, tomando asiento frente a él.
-Fuimos los primeros en venir- contestó él.
-Por cierto, ¿Pudiste regresar a la mansión Kido?, noté que no te llevaste el dinero en la mesilla-
-¿Para qué iba a tomarlo?-
Drew notó que Aioros contestó demasiado a prisa, y su ceño se había arrugado ligeramente. Como si una revelación divina le iluminara el pensamiento, suspiró fuertemente y se cruzó de brazos.
-Aioros, no lo hice con ninguna intención de minimizar...- Drew comenzó y se tomó una breve pausa antes de continuar- de minimizar lo que sucedió entre nosotros-
-¿Por qué siento que sí?-
-Auch, de pronto me siento como si hubiera sido la que se aprovechó de ti- acusó la castaña haciendo un puchero, pero luego sonrió maliciosamente- aunque no me molestó en absoluto estar enci...-
-¡Drew!-
Ella se echó a reír, realmente divertida con lo sobresaltado que Aioros parecía con el giro de la conversación. Y el hecho de que un hombre con él, tuviera el rostro enrojecido, la hacía sentir mariposas en el estómago como adolescente, aunque no lo admitiera en voz alta. Drew bajó la vista y buscó algo en su bolsa, para después sacar una billetera, que tendió hacia el arquero.
-Dijiste que habías perdido tu billetera, por eso te dejé dinero, tonto- dijo Drew, sin perder la sonrisa- pero... creo que por un segundo olvidé que podías volver en un segundo a la mansión, sin necesidad de pagar el subway-
El arquero recordó de pronto que sí, en efecto había perdido su billetera en la conmoción de buscar a la fotógrafa, y que sí, Drew tenía razón.
-Gracias...-
-No me agradezcas a mí, Jade la encontró y la guardó, yo sólo la estoy regresando-
-En todo caso, gracias...- repitió Aioros- y lo siento, no quise hacerte sentir mal, ¿Estamos bien?-
Fijó la mirada en la griega y sonrió. Al mismo tiempo, el cerebro de Drew pareció dejar de funcionar, y juró que estaba poniéndose no roja, sino morada por la falta de oxígeno. ¿Por qué la sonrisa de Aioros tenía ese efecto en ella después de todo ese tiempo?, no era buena señal, pero ella no era débil...
-Sí, estamos bien- apenas logró contestar- Eh... ¿Quieres un café?-
-No me vendría mal antes de comenzar todo eso- aceptó Aioros, ampliando la sonrisa.
"No soy débil, no soy débil, no soy débil..." recitó mentalmente la castaña, mientras ambos caminaban hacia la salida del backstage.
.-.-.-.-.-.-.
-No puedes ir-
-¿Qué?, ¡Pero de verdad necesito ir!-
-Milo, el desfile está a punto de comenzar y nuestra agencia es primera, no puedo arriesgarme-
-Jade, de verdad, de verdad necesito ir al baño-
La pelinegra suspiró y rodó los ojos, acomodando presurosamente el segundo set de vestuarios en un colgador, colocándoles etiquetas con los nombres de la élite de Athena, asegurándose de que nombre y pieza coincidieran.
-Bueno, hubieras ido antes-
-¡No tenía que ir antes!- exclamó el peliazul, y después bajó la voz- Jade, linda Jade, no querrás un accidente mientras camino frente a toda esa gente, ¡Todas esas cámaras!, ¿O sí?, necesito ir urgentemente al baño-
-Eres un adulto, ten dignidad-
Pero sus palabras sólo lograron que Milo pusiera una cara inocente y suplicante, mientras sus labios formaban una mueca digna de infantes y sus manos se juntaban como para hacer una plegaria.
-Argh, está bien, pero ve de prisa. Toma el pase, ahí arriba dice el número de pasarela- indicó la pelinegra al entregar el carné de entrada a vestidores- tienes suerte de que ya estás vestido-
-¡Gracias, buena mujer!-
-¡No vayas a arruinar ese traje!-
Pero Milo ya había salido corriendo sin mirar atrás.
.-.-.-.-.-
-Ufff, al fin mi alma ha descansado- se dijo muy contento Milo.
El escorpión caminaba silbando una canción mientras salía de los sanitarios, listo para regresar a los vestidores antes de que Jade se molestara por arruinar su presentación. Algunos modelos todavía iban y venían por los pasillos y cuando salió al corredor principal, estuvo a punto de tropezar con alguien, de no ser porque sus reflejos le hicieron detenerse en el último instante.
-¡Oh, disculpa! no me fijé. Bueno en realidad no es que pueda ver mucho con esta cosa-
-No te... preocupes- contestó Milo, alzando una ceja al final.
-¡Rayos! Se me hace tarde- gritó el muchacho, acelerando el paso.
El caballero se quedó en su lugar, mirando fijamente por donde se apresuraba lo que parecía una versión ochentera del Caballero del Cisne, o eso le pareció pues la diadema y otros accesorios que llevaba el modelo sin duda eran una réplica de la armadura de bronce.
-Debo estar imaginando cosas-
Caminó unos metros más y casi juró que Seiya era el que estaba conversando con una muchacha más adelante, de no ser porque el joven en cuestión era por mucho más alto y su cabello estaba teñido de un verde neón, pero sin duda vistiendo un acertado atuendo inspirado en la armadura de Pegaso.
-¿Qué demo...?-
-¿Entonces dices que la inspiración de esta colección fue tu viaje a Grecia?-
-No lo creerías, pero cuando vi a esos hombres en armadura, ¡Fue como si mi musa hubiera despertado!, quien diría que ese paseo por la playa me daría la idea perfecta para esta colección-
-¿Hombres en armadura, playa...?- Milo murmuró como tratando de hilar ideas- no, espera... no puede estar hablando de ese día, ¿O sí?- se dijo a sí mismo
.-.- flashback.-.-
-¡Ven aquí!- gritó Kanon.
-¡Aquí estoy!- se escuchó la voz de Ikki a unos metros.
Ambos caballeros se encontraban detenidos por los brazos, y en el caso de Ikki, de una pierna también, por sus compañeros de armas, quien estaban pensando seriamente en dejar que simplemente ambos caballeros arreglaran las cosas a golpes. Milo y Aioria, aún en su estado de embriaguez, luchaban con el gemelo para evitar que se abalanzara contra el caballero del Fénix, quien a su vez era inmovilizado por su hermano y Seiya, además de Hyoga que se prendía de su pierna izquierda.
-¡Dije que vengas aquí pájaro desplumado!-
-¡No te tengo miedo!- replicó nuevamente Ikki, haciendo intento por zafarse de sus amigos.
Ya ni siquiera recordaban cuándo o porqué había comenzado la disputa entre esos dos, sólo que estaban pasando una noche agradable en un bar cercano a la playa, que Hyoga, Kanon e Ikki estaban bebiendo más de la cuenta, aunque alegremente y antes de que nadie supiera qué había pasado, tanto el caballero de oro como el de bronce amenazaron con iniciar una batalla en medio del bar, lo que obligó a sus compañeros a sacarlos rápidamente del lugar antes de causar semejante escándalo. Pero las cosas no habían acabado ahí, razón por la que ahora se encontraban en la playa, afortunadamente lejos de turistas y los ojos de curiosos que caminaban por la calle.
-Hermano, por favor, detente- pidió Shun, comenzando a sentir los brazos entumecidos.
-No, Shun, déjame ir, déjame que le quite esa presuntuosa sonrisa a ese... ese...-
-Sí, niño, suéltalo, vamos Ikki-
-Argh, estúpido, deja de moverte, me estoy mareando- siseó Aioria.
-¡Fénix!-
-¡Géminis!-
Ambos caballeros gritaron al mismo tiempo, y tal cual había sucedido en el bar, el resto de los caballeros no supo qué sucedió ni en qué momento, pero de pronto, las armaduras de bronce y oro cubrían el cuerpo de Ikki y Kanon aunque... no completamente, pues a Ikki sólo acudieron su casco, una hombrera y las dos protecciones de las piernas, mientras que a Kanon se le posicionó el caso de Géminis, pero al revés y bloqueando toda su visión, mientras que el peto y la protección de la pierna derecha fueron lo único que logró cubrir su cuerpo.
Ikki se deshizo de sus amigos, y en el transcurso dio una patada a Hyoga, quien fúrico llamó también a la armadura del Cisne, ocurriendo lo mismo que con las otras dos indumentarias.
-¡Me las vas a pag... buaghhh!-
Hyoga se arrodilló sobre la arena y no pudo evitar vomitar gracias al exceso de alcohol en su sistema.
-¡Mis zapatos!- gritó Seiya escandalizado- ¡Pegaso!-
Mientras tanto, Ikki corrió hacia Kanon, Kanon a su vez manoteó al aire y trató de ajustar su caso, pero no logró hacerlo a tiempo, pues el fúrico Fénix ya le había propinado semejante golpe en la entrepierna que lo dejó aullando unos segundos. Milo sacudió su cabeza en un intento por despejarse, miró alrededor y se dio cuenta de que algunas personas se habían detenido a lo lejos, en el camino peatonal.
-¡Ya basta idiotas! Hay civiles viendo su espectáculo- gritó Milo- ugh, mi cabeza...-
-¡Suéltame geminiano endemoniado!- se escuchó gritar a Ikki, quien yacía inmovilizado en la arena por Kanon, al mero estilo de artes marciales mixtas.
-¡Seiya, ese no es Hyoga!- gritó Shun, tratanto de hacer que el pegaso dejara de golpear a una inocente roca.
-Esto no puede ponerse peor- murmuró Aioria, sujetándose la cabeza, pero sin detener el tambaleo de sus piernas.
-¿Se puede saber qué demonios están haciendo?-
La voz era inconfundible. La seriedad en las palabras y el tono de autoridad fue suficiente para hacer que todos se detuvieran y miraran unos metros a sus espaldas, donde la figura de Saga se recortaba contras las lejanas luces del resto de la ciudad.
-Me equivoqué...- susurró Aioria.
-¡No te metas Saga!- gritó Kanon cuando su gemelo lo separó del fénix.
-Por eso no te dejo salir del Santuario, Kanon, esto es una deshonra-
-¡Deshonra tu pijama!- gritó el gemelo menor, notando los pantalones a cuadros de su mayor.
-¡¿Qué dijiste idiota?!, además estas son tuyas-
-¡¿Por qué estás usando mi ropa, Saga?!-
-¡Porque ALGUIEN olvidó la mía en la secadora y se encogió, cerebro de pistache!-
-Ya te dije que no uses mi ropa, la gente va a pensar que eres yo, y no puedo permitir semejante confusión, ¡Tú tienes estilo de viejito!-
-¡Ya basta!- gritó Saga, perdiendo la paciencia- en todo caso, no tendría por qué venir a arreglar estas disputas en plena Atenas si ustedes fueran lo suficientemente responsables como para NO llamar a sus armaduras en medio de la noche a vista de civiles. Nos vamos al Santuario-
-¡Pero es apenas la 1!- se quejó Hyoga desde el otro lado.
-¡Nos vamos ya!, y tú, no me hagas llamar a tu maestro para que vea el estado en el que estás-
-Por eso digo que ya hace sueño...-
.-.- fin flashback.-.-
-Oh dios mío... esos idiotas- murmuró Milo, jalando ligeramente su cabello- Si Saga ve esto, nos va a matar, y si se llegan a enterar el patriarca o Athena, seguro que estamos condenados a la hoguera- gimoteó infantilmente- Zeus, soy muy joven y guapo para morir, ya te lo había dicho, pero por favor no dejes que...-
-¡AAAAAAAAAHHHHHHHHHHHHHHHH! ¡AUUUUUXILIOOO!-
Milo levantó la cabeza y buscó con la mirada a la dueña de semejante grito, pues parecía que estaban a punto de asesinar a la pobre chica. La atención de muchas personas se dirigió a la entrada del enorme foro, y ahí vio parada a Sapphira, inmóvil y las piernas temblándole de tal manera que pondrían en vergüenza a las placas tectónicas. A pesar de que él era un caballero, Milo realmente dudó por unos segundos si ir a socorrerla o no, pero ante el segundo aullido de otra fémina, decidió que tendría que cumplir con su deber y socorrer a las damiselas del peligro inminente. Corrió hacia la entrada, donde estaba la pelirroja con la mirada perdida en algún punto hacia el estacionamiento y se encontró a su lado en un parpadeo.
-¡AAAHHHHHHHHHHHHH! ¡AYUDA!-
-Oye, oye, ¿Estás bien?- preguntó Milo sujetándola de los hombros- ¿Qué sucede?-
-¡AHHHHHH AYUDA QUE ME DESMAYO!- gritó de nueva cuenta, ignorando totalmente al peliazul.
-¡ES D.N.A! ¡AAAAAAHHHHHHHHHHHHHHH!- gritó otra mujer.
-¿D- qué?-
-¡AHHHHHHHHHHH!-
Antes de que Milo supiera qué rayos estaba pasando, fue arrojado a un lado por Sapphira, quien pareció en un estado de trance violento, mientras que, lo que parecía un ejército de mujeres de todas las edades corrían en dirección a la entrada y de paso lo arrollaban como estampida de búfalos salvajes. El caballero de Escorpio pensó que nada podría hacerle daño, pero cuando innumerables zapatos de punta le pisaron hasta el apellido, supo que sí, que había algo peor que una Guerra Santa. Con dificultad, una vez que se hubo detenido la oleada de chicas histéricas, logró levantarse y sacudirse la ropa, cuya chaqueta estaba un poco arruinada.
-Jade sí que me va a matar...-
-¡YA ESTÁN AQUÍ! ¡AHHHHHHHHH!-
-Oh, por el amor de Athena, ¿Qué es este escándalo?- se preguntó Milo rodando los ojos al cielo.
-¡SON LOS DIOSES NACIENTES DE ASIA!-
-¿Los qué...? ¿Dioses...? así que eso era, estamos bajo un ataque enemigo, ¡Y justo en mis vacaciones! ¡No traje mi armadura!-
El griterío aumentó en intensidad, y Milo pensó en que, al menos sus compañeros podrían prepararse mejor si les comunicaba lo que estaba pasando en la entrada, mientras él les hacía frente valientemente a mano desnuda. Lo extraño, era que no percibía ningún cosmo enemigo cerca.
-¡Ha!, está bien, que vengan, Milo de Escorpio les dará batalla- se dijo con arrogancia- ¡Hagan paso!-
El caballero se abrió camino entre todas las chicas que estaban aún frenéticas y pocas fueron las que no le miraron asesinamente por haberlas empujado mientras él avanzaba hasta el frente de las filas. Una vez al inicio, dio un pequeño grito al ver a su compañera de armas y a Sapphira, justo a la merced de tan terribles enemigos, que en realidad parecían cinco modelos de lo guapos que eran, pero Milo no se dejaba engañar por las apariencias.
-¡Shaina, Sapphira! ¡Hey ustedes, suéltenlas!- gritó Milo levantando un dedo acusatorio, logrando llamar la atención de todos- Hagan frente a Milo de Escorpio, dioses de Asia-
-¡Milo! ¿Qué demonios crees que haces?- siseó Shaina con ojos asesinos.
-Eh... ¿Tu novio?- preguntó uno de los muchachos.
-¡NO!, no, no, ese idiota no es mi novio, apenas lo conozco, es más, creo que es un stalker, siempre está siguiéndome- dijo a toda prisa la amazona.
-¿Qué estás diciendo, ingrata?- dijo Milo acercándose al grupo y entrecerrando los ojos hacia la peliverde.
-Oye tú-
Se escuchó que la audiencia había acallado sus gritos, para convertirlos en murmuros ahora que toda la atención estaba fija en el caballero y esos misteriosos dioses. Escorpio sostuvo la mirada de quien parecía el líder del grupo, pues su porte era serio y el tono de su voz demasiado grave para el rostro que tenía. Entonces Milo observó que todos estaban vestidos de negro, aunque el diseño de sus ropas era el mismo, cada atuendo tenía algo distintivo de los demás, todos los chicos eran de la misma estatura que Milo al menos, y notó con envidia que eran exageradamente guapos.
-¿No te da vergüenza acosar a una de nuestras queridas PriMus?-
-¿Primates?-
-¡PriMus!- corrigió Sapphira.
-Nuestras Princesas Mundiales son nuestra razón de ser, así que no te atrevas a molestarlas*-
-¡AHHHHHH!–
-¡Silver, eres el mejor líder del mundo!-
-¡D.N.A son los mejores!-
Los gritos colectivos no se dejaron de escuchar por unos segundos, a lo que los muchachos sólo sonrieron y agitaron sus manos a modo de saludo para todas la chicas presentes. Mientras tanto, Shaina se inclinó respetuosamente cuando el último chico a su derecha le devolvió una hoja de papel y le sonrió mostrando todos sus perfectos dientes.
-¿Me puedes explicar qué rayos significa esto?- murmuró Milo a Shaina, una vez que ella retrocedió para dejar que otras chicas se acercaran y se tomaran fotos con los Dioses.
-¿Qué más tonto?, pidiéndole un autógrafo a D.N.A-
-¿No son esos enemigos?- preguntó con fastidio- escuché que son los dioses nacientes de Asia-
-Duh, ese es el nombre de su grupo-
-Háblame en griego, te lo suplico-
-Son un grupo de Kpop- contestó ella como si fuera lo más obvio del mundo- ¿idols?- continuó, pero Milo sólo levantó una ceja- cantantes, idiota-
-¿Todo este escándalo por un grupo pop?-
-¡No iba a dejar pasar la oportunidad de saludarlos! Y ya que fueron invitados al evento...-
-Sí, sí, mira que conveniente, ¿y qué rayos significa la K en todo caso?-
-Korean pop. ¿No me digas que no conoces a ninguno? El género se ha vuelto muy popular estos días-
-Oh, bueno, disculpa si estoy intentando proteger al mundo en lugar de gritar por una banda-
-¿Ah sí? Yo tengo recuerdos muy distintos de cuando Metallica estuvo de gira "¡Lars, si fuera mujer te daría un hijo!"- imitó Shaina burlonamente.
-¡Es diferente!-
-Oh, rayos, se nos hace tarde- anunció Shaina.
La cobra le dio un empujón a Milo para que caminara, y de un movimiento pescó a una muy feliz Sapphira, que regresaba con su equipo en una mano y en el otro el preciado autógrafo de los Dioses Nacientes de Asia.
.-.-.-.-.-.
-¡No puedo creer que conseguí un autógrafo de D.N.A!, este es el mejor día de mi vida- suspiró soñadoramente Sapphira, llegando al backstage -¡Ah, Kanon!, justo a quien quería ver, dejaste tus llaves- comentó Sapphira cuando el gemelo se acercó hasta ella.
-Gracias, debí olvidarlas en mi apuro, digo, a mi salida-
-Me sorprendió bastante que te fueras. Hubiera preparado el desayuno, bueno en realidad no porque no cocino, pero te gusta la comida china ¿no?, podría haber pedido...-
-No vi razón para quedarme, no después de que, bueno, prácticamente quedaste inconsciente a mitad de... eh...-
La pelirroja dejó de acomodar sus cosas, le prestó atención a Kanon y sonrió con una mezcla de malicia y diversión. Se acercó lo suficiente como para levantar una mano y tomar el cuello de la camisa del gemelo, jugueteando con ella, para después acercarse mucho más.
-Oh, pobresillo- dijo ella, fingiendo pena- pero créeme, Kanon, tuviste suerte de que me quedara dormida...-
Dicho esto soltó el cuello del gemelo, y al ver su expresión desencajada de sorpresa, se echó descaradamente a reír.
-¡Sapphira ven aquí!- se escuchó gritar a Jade.
-Tengo trabajo que hacer, ¡Nos vemos más tarde semental!-
El menor de Géminis se quedó con los ojos abiertos en medio del pasillo, pensando en los sentimientos encontrados que surgían "¿Qué rayos acaba de suceder? Es la primera chica que le da igual no haber pasado la noche conmigo... creo que la amo..."
-Ya, ya llegué- anunció la maquillista- ¿Y bien, con quién debo trabajar primero?-
-Aldebarán, es el primero en salir, y después Milo- anunció Nanami.
-Perfecto... ¿Y dónde está Milo?- preguntó mirando alrededor.
-¡Dijiste que venía contigo!- acusó Jade a Shaina- ¿Dónde se metió?-
-Eh, Jade... creo que lo encontré- intervino la asistente- mira, en el área 6-
-¡¿El área 6?!-
-Es un idiota...- murmuró Shaina, pero sin poder controlar una risa burlona.
Todas miraron lo más discretamente que pudieron desde bambalinas, hacia el lugar que había indicado la asistente, viendo con horror como Milo salía, triunfalmente, por la pasarela de la colección infantil.
¿Podrá alguien salvarse el escorpión de un humillante desastre? ¿Dónde dejó Drew su café? ¿Será este el último enfrentamiento entre los santos de Athena y D.N.A? ¿Dónde me consigo un traje al estilo armadura del Cisne? Para propósitos científicos, claro...
Continuará...
NA: Eh... perdón? sé que ya dije que no iba a dejar tirada esta historia y la iba a terminar, y ya sé que no parece XD, pero les prometo que sí la voy a terminar, esperemos que pueda cumplir con eso definitivamente este año, pues no le falta mucho a esta historia para concluir, a lo mucho tres capítulos más, o dos.
*en este punto hago referencia al mundo del kpop, que si bien esta historia está situada en el 2011, para ese año este género musical ya estaba tomando mucha fuerza, pequeño wink al mundo de los idols, que a mi me atrapó desde el 2010 y nomás no me suelta XD
En fin, no es muy largo, pero espero que lo poco que presento les haya gustado, muchas gracias a quienes esperan pacientemente las actualizaciones, de verdad que todos se merecen un premio a la mayor paciencia del mundo XD hasta la próxima :D
