Hombres de coloridos trajes y exageradas pelucas solo un poco más blancas que sus maquillados rostros, mujeres con vestidos brillantes, faldas largas que caen como si fueran una flor y ocupan un espacio enorme cuando avanzan por el reluciente palacio, eso es lo que ella ve. Lamparas de araña sobre ella que brillan durante la ajetreada noche haciendo que las sombras de los huéspedes bailen sobre las paredes que parecen estar recubiertas en dorado, pequeñas estatuas de personas brillantes sostienen aún más candeleros para iluminar el infinito pasillo, de fondo puede escuchar una banda de música clásica tocando algo simple para hacer ruido mientras los nobles intercambian palabras de afecto forzadas y diversos chismes.

Ciertamente se siente fuera de lugar, mirando hacia abajo ha notado hace un rato que también lleva un vestido aunque es de un simple color blanco con volantes anaranjados por debajo del borde inferior, no se puede comparar a los ostentosos ropajes que se cruzan frente a ella acentuados por las más excéntricas risas lujosas. Incluso se siente mal hasta sentándose allí, la propia silla probablemente vale más que su vida, pero no importa si está parada o sentada ya que nadie parece registrarla siquiera.

La gente viene y va pero nadie la mira, es como si no estuviera allí, ella misma ni siquiera sabe si está allí realmente, lo último que recuerda es Chaldea. Este baile puede ser algo bueno o algo malo, dependiendo de lo que pase a continuación, por eso ha decidido mantenerse al margen y observar, al menos ha aprendido eso después de meterse en tantos embrollos.

- Se ve muy hermosa hoy, Master –

Escuchar a alguien hablar en su idioma la sobresalta definitivamente, levanta su mirada para verle aparecer entre el público que sigue ignorándoles, al menos tienen suficiente espacio para poder hablar tranquilamente.

Su cabello dorado está atado en una cola hacia atrás y lleva un traje compuesto por una camisa celeste y un saco blanco por encima, estira su mano hacia ella mientras le dedica la más radiante sonrisa. Su apariencia andrógina a veces hace que ella se olvide, D'eon es un caballero francés y uno que debe haber tenido sus conquistas durante su vida de espionaje e interminables viajes.

- Entonces esto es un sueño –

No es la primera vez que termina en algo similar con sus Servants, la parte mala de ser la invocadora de tantos, D'eon asiente.

- Eso parece, ahora mismo estamos en el Palacio de Versalles, uno de sus muchos bailes –

- Entonces ¿Necesitas algo? Así suele empezar antes de enfrascarme en una serie de combates –

- No lo sé –

Ambos observan a la multitud, comienzan a moverse como ovejas siendo llevadas a un gran salón continuo donde la música ya comienza a hacerse algo más notoria cuando abren las puertas para el mismo, sea lo que sea que estaba pasando allí parece que ha comenzado.

Gudako deja salir un suspiro, aunque esté volteado puede imaginarse que por la cabeza de D'eon corren todas las posibilidades de que esto sea una trampa o algo peligroso, hasta inconscientemente comienza a moverse frente a ella para protegerla de cualquier mal, algo que ella llama su "instinto de caballero". ¿Realmente el sueño tiene una razón de ser? Tal vez, ahora mismo lo único que puede ver es a D'eon en un entorno distinto, su figura que usualmente se ve tan fuera de la realidad mientras camina por los pasillos metálicos de Chaldea ahora se ve agradable, una pieza artística puesta junto otras que completan su hermosa figura.

Se levanta y le toma por el brazo rodeándolo, comienza a caminar en dirección al gran salón, no hay mucha diferencia en sus alturas pero, solo con la idea de meterse en su personaje, camina algo más encorvada apoyándose en el hombro de su confundido caballero.

- ¿Master? –

- Ahora soy Lady Fujimaru – Dice de manera juguetona – No sea irrespetuoso, Caballero –

Va a cuestionarla pero parece relajarse conforme avanzan, su rostro ruborizado pronto adopta una expresión más relajada e incluso con algo de confianza, dispara una mirada a Gudako que comienza a generarle algo de calor en las mejillas.

- De acuerdo, entonces seré Charles de Beaumont esta noche – Responde – Solo para usted –

Ese es un nombre que hace mucho no mencionaba con su propia voz, temía haber olvidado incluso como mencionarlo, es un nombre que se había perdido en una vida que jamás pensó volver a ver tampoco y, sin embargo, está allí.

Hasta que ese sueño se les escape entre los dedos, será su caballero.


Hommes ∴ Optare

Metamorphose ∴