Disclaimers: Los personajes de Harry Potter pertenecen a J.K. Rowling y a los que han comprado parte de los derechos de autor, lo cual NO es mi caso, y sólo los utilizo sin intención de lucro alguno, la trama me pertenece, al igual que algunos personajes.

Hola, es viernes de nuevo y estoy aquí a justas penas, bueno, tengo que decirles, que gracias por el apoyo, y que para no abandonar esta historia, y no prometerles que cada semana y dejarles colgados, bueno, la haré quincenal, esperando poder avanzar un poco en la historia, no es que quiera abandonarla, pero tengo otras dos historias en publicación (y ya sé que eso es asunto mío y no de ustedes, que yo me busqué esto por mi falta de autocontrol) así que gracias por su comprensión, nos leeremos dentro de quince.

Gracias por el apoyo; cualquier error, no duden en decirme, y yo con gusto lo corregiré 💖


Lily se acercó a él preocupada, él aprovechó eso para sujetarla del brazo y jalarla contra él, no le dio tiempo de absolutamente nada, simplemente unió sus labios a los de ella, provocando que su corazón se agitara y bombeara su sangre más rápido, dándole una sensación espantosa, como si su sangre estuviese hirviendo.

—En cada vida, en cualquier tiempo, siempre voy a ser tuyo, solo tuyo Shoshanná.

Tragó saliva al escucharlo decir eso, sus labios se estaban rozando todavía, así que sin importar que él no le prometió eso a ella, tomó la iniciativa y lo besó, esta vez no fue solo un contacto estático, él respondió el beso con demasiado ímpetu, la mano del chico fue hasta su cintura, sujetándola para atraerla a su cuerpo, no se opuso en absoluto ni siquiera cuando los labios del hombre besaron su barbilla para descender a su cuello, por el contrario, se dejó atraer más a su cuerpo.

Scorpius acomodó a la joven sobre su regazo para poder recostarla sobre el sofá, sus labios volvieron a los de la pelirroja, mientras que su mano recorría su figura, no importaba en qué vida fuera, tenerla junto a él servía para aliviar un poco cuando no lo estaba. Así que aprovechó aquel contacto todo lo que fuese que durara, acarició suavemente su pecho, sus dedos recorrieron la piel entre ellos, llegando hasta su estómago e introduciéndose debajo del pantalón y las pantaletas, su dedo medio entre los pliegues de la vulva de la chica, que gimió ante el toque.

—Ah, Scorpius –gimió.

La joven apretó las piernas, pero eso no impidió que él siguiera frotando su dedo, provocándole cada vez más placer, si continuaba así, no dudaría que la haría venirse, así que unió sus labios a la piel del cuello de la joven que inclinó la cabeza, para después mover las caderas un poco más.

La mano de Lily se movió por sí sola, posiblemente a causa del placer que estaba sintiendo, y lo único que estaba haciendo Malfoy era tener un dedo entre los pliegues de su vulva, frotando con habilidad, sentía su respiración en su cuello y su lengua húmeda, así que su extremidad se colocó en el bulto en la parte sur del rubio, bajó el cierre e introdujo su mano, sintiendo la sonrisa formarse en sus labios contra su piel.

Arqueó la espalda cuando la falange de Scorpius logró llevarla al borde, no fue hasta que iba a quitarse la chaqueta que recordó a Teddy, y que aquello, por muy placentero que fuera, no podía seguir pasando.

—Estoy con él –musitó antes de que volviera a besarla.

—Lo sé y no me importa –aceptó –siempre es así, siempre es él al que eliges al final del día, no importa lo bien que la pases en mis brazos, siempre es él.

—Lo siento, Scorpius, no puedo… yo no puedo evitar amarlo a él.

El rubio asintió, alejándose tan rápido que ni siquiera lo notó, un segundo estaba en la cima y en ese momento estaba en lo más bajo que podía sentirse, había jugado con él ¿qué clase de persona era?

—Yo… no era mi intención, Scorpius, en serio, yo no…

—Le pediré a alguien que te lleve a casa –comentó serio, acomodándose el saco que tenía puesto.

La mirada olivo de Lily lo observó con más atención, sobre todo la forma en que la tela se ceñía a su cuerpo, sintiéndose culpable por haber jugado con él, y mal, por no haber podido estar con él, y sentirlo un poco más, desnudo contra ella, piel contra piel.

—Vaya, llegaste ¿para qué me llamaste?

La voz de varón la sacaron de sus pensamientos, así que observó, lo reconoció por extraño que le pareciera, era el chofer que tenía Scorpius la primera vez que lo vio.

—Sebastian ¿podrías llevar a Lily a su casa? –Preguntó sin observarla.

—Claro, será un placer ¿lista para irnos? –La chica asintió.

Avanzó hasta el rubio que estaba recargado en el escritorio, donde estaba su mochila, levantó la vista hasta él, suspiró y se estiró por sus cosas, pegando su cuerpo a su brazo.

—Lo lamento –susurró.

—Espera afuera –ordenó el rubio.

En cuanto la puerta se cerró, Lily terminó sentada sobre el escritorio, como en su fantasía inicial, con los labios del rubio sobre los de ella de forma apasionada, las manos grandes y amplias en su cintura, pegándola más contra él, rodeó las caderas del chico una vez sintió su excitación latente entre sus piernas.

—Prométeme que usarás el collar mientras no estoy –susurró en sus labios –Lily, por favor.

—Lo prometo –aceptó agitada contra los labios del rubio.

—X—

Lily observó el trayecto por la ventana, evitando observar al varón que conducía sentado a su lado, había intentado entablar una charla con ella, pero Scorpius le había aconsejado que no lo hiciera, así que solo le sonrió un par de veces, o negó, pero no dijo ni una sola palabra, así que después de unos minutos, él decidió permanecer en silencio y le subió un poco al radio.

Dejándole la oportunidad de poder adentrarse en sus pensamientos, todos ellos alrededor de Scorpius Malfoy ¿cómo había pasado eso? ¿En qué momento todo lo que podía pensar era en él? Bueno, sí, lo sabía, desde ese recuerdo de ella en otra vida estando con él.

Sacudió la cabeza, tenía que sacarse al chico de su mente, lo mejor era no complicar las cosas con Ted, lo amaba, estaba segura de eso, pero… su cuerpo reaccionaba mejor estando con el rubio, posiblemente tenía razón y era mejor amante que Edward, pero el sexo y la química no lo eran todo, le gustaba la dulzura de Ted, la seguridad entre sus brazos, y la suavidad de sus besos.

En cambio con Malfoy, todo lo que podría tener era pasional, momentáneo, sin importar lo que pasara, al final, lo sentía tan alejado como al inicio.

—Voy a darte un consejo, aunque no lo pediste –comentó el hombre –ni siquiera mires a esa dirección –sonrió.

—No sé de qué hablas –frunció el cejo.

—He estado con él desde hace… demasiado tiempo, lo conozco muy bien, y lo sé, en cuanto lo dejes tenerte de esa manera, no podrá detenerse, te querrá a su lado por la eternidad.

—No viviré eternamente –se burló.

—Lo sé, y no vivirás tanto, porque en cuanto decidas que la diversión con él se terminó, y vuelvas a los brazos del hombre que amas, que estás destinada a amar, él va a matarte, ya lo vi arrojarte del risco, ya lo vi asfixiarte, ahogarte, mandarte a la horca, decapitarte, acusarte de brujería para que te quemaran en la hoguera, un sinfín de muertes, simplemente porque no puede tolerar no poseerte.

—Él me ama –soltó enfadada.

La ferocidad con la que defendió ese hecho la sorprendió absolutamente, y solo ocasionó una sonrisa en los labios del hombre a su lado.

—Él no te ama, lindura, él está obsesionado contigo.

—Quiero bajarme –ordenó, intentando abrir la puerta.

—Sus órdenes fueron que te dejara en casa, no bajaras de este auto hasta eso, pero lo digo en serio, los kredator, no estamos diseñados para amar –Lily lo observó confundida. —No tenemos la capacidad para ello, eso es algo que solo un alma puede tener –la observó –y los kredator carecemos de una, así que siéntete especial, por eso no puedes amarlo –sonrió –porque él no tiene alma, él no te ama, jamás lo ha hecho y jamás podrá hacerlo.

—Pero él…

—No, querida, él se obsesionó contigo desde el primer momento en que te vio, eras hermosa –se burló –ahora eres bonita, pero… en aquel tiempo, bien podrías haber sido una diosa del olimpo –se encogió de hombros –y solo le bastó una mirada, para decidir que tu alma le pertenecía, no serías de nadie más que de él, por eso te mató, porque tú conociste a Ted un año después, y como lo dicta la regla; las almas gemelas, están destinados a encontrarse en cada vida, en cada tiempo, y sin importar el momento en que se encuentren, siempre se reconocerán, su destino les hará permanecer junto al otro, hasta que mueran, y el ciclo comience a girar. Una y otra vez o hasta que el ciclo se rompa.

—El ciclo se rompa –susurró –pero ¿cómo puedes romper un ciclo? –Lo observó.

—Corrompiendo a una de las dos almas –informó tranquilamente.

—Ya veo –admitió –y ¿cómo las corrompes exactamente?

—Vas por buen camino, si quieres romper el tuyo con Lupin –informó –puedo ayudarte.

Lily ya no dijo nada más, se quedó quieta, con toda la información en su cabeza, devastada por saber que todo era una vil mentira de Scorpius Malfoy para que se acostara con él, quizás para corromperla y que jamás pudiese estar de nuevo con Ted.

Su respiración se agitó, para su fortuna, los seguros saltaron, ya que el hombre se estacionó fuera de su casa, bajó corriendo sin despedirse o dar las gracias, y realmente no le importó, se olvidó del hombre tan rápido como estuvo en la acera.

Lily fue directo a la ducha en cuanto pudo, quería quitarse de encima el olor del rubio, las sensaciones y todo lo demás que había dejado y provocado, se sentía tan mal, tan culpable, le había sido infiel a Teddy con Malfoy, con un asqueroso mentiroso.

Entró a su habitación, observó la sortija y el collar colocados estratégicamente, como si él hubiese estado ahí para dejarlos así y que cumpliera su promesa, sujetó el colguije y lo arrojó por la ventana, y lo demás cayó debajo de uno de los muebles, pero no le interesó en lo absoluto.

Le había prometido eso a Scorpius Malfoy, el hombre que pensó que sentía realmente algo por ella, y no al kredator que intentaba corromperla.

—M—

Ted tamborileo los dedos, la pelirroja frente a él tenía más de cuarenta minutos observando por la ventana, estaba de mal humor y no le había querido decir por qué razón, así que prefirió no irritarla más de lo que estaba, cuando estuviese más tranquila, le diría.

Los ojos olivo de la pelirroja se posaron en su novio, que estaba intentando lucir bastante tranquilo, pero el hecho de que estuviese jugando con sus dedos en un tic nervioso lo delataba, así que suspiró, cerró los ojos y giró la cabeza para observar por la ventana una vez más.

—Necesito que me digas la verdad –pidió ella sin observarlo aún.

—Decirte la verdad ¿sobre qué? –Cuestionó en un tono divertido.

—Sobre los kredator, sobre nosotros, sobre todo, no quiero mentiras.

—Lily, eso es imposible…

—No, no lo es y en cualquier caso, dime ¿por qué? Dame una razón válida y cierta y no haré más preguntas.

—Tus vidas siempre son más cortas cuando sabes la verdad –informó.

—Eso es…

—Un mes –comentó –en una de nuestras vidas, al encontrarnos, cuando él se acercó a ti y te dije por qué él no era de fiar, un mes, solo estuvimos juntos un mes, porque él decidió que debería tener una…

—No te creo –soltó –posiblemente es cierto, que viví poco, pero no me estás diciendo las cosas ¿por qué?

—Ya te lo dije –soltó irritado, pero intentando conservar la calma.

—Sí, y yo te dije que no te creo, Ted, dime la verdad ¿por qué lo odias? –Bufó.

—Siempre vas con él –gruñó poniéndose de pie –siempre que te digo las cosas, sientes lástima de él y Scorpius siempre aprovecha la debilidad humana, siempre usa eso a su favor para estar contigo.

—Así que la excusa de cada vida que paso por esto, que no me dices lo que pasó realmente, es porque estás celoso, por eso.

—Lily…

— ¡Pero te amo! –Chilló –en cada vida, sin importar si estoy o no con él, siempre vuelvo a ti, siempre te elijo ¡¿no es así?!

—Sí, pero…

—No soportas el hecho de que me acueste con él, así que no me dices las cosas para evitar que eso ocurra ¿no?

— ¡Por supuesto que no! –Se acercó a ella –tengo miedo, en cada vida, que él decida romper el ciclo –informó –no sé qué haría si volviera a nacer y no te encontrar ¿comprendes eso? Ese es el miedo que tengo en cada vida, dime ¿tú no?

Lily lo observó tranquila, ella no podía tener ese miedo, porque no sabía las consecuencias, siempre, al parecer, en cada vida vivía en la ignorancia absoluta; así que no podía temer en que Scorpius rompiera el ciclo, incluso en ese instante en esa vida, no lo tenía.

—Tal vez podría tener ese miedo, si recordara lo que pasa en cada vida, pero como no lo hago…

—Las almas reencarnadas no están diseñadas para recordar vidas pasadas, al menos no como tales –informó Ted, más tranquilo –un alma vieja o al menos reencarnada al menos diez veces puede recordar breves instantes, pero siempre los relacionan a sueños, Lily, son personas que se sienten llamadas a los lugares o a las personas que vivieron y conocieron anteriormente, pero no como el vulgar déjà Vú, que le llaman, son conocimientos exactos y precisos, pueden saber que había en los lugares, por ejemplo la razón por la que estudias lo que estudias y la razón por la que recuerdas fechas, nombres y tienes esas sensaciones cuando en los libros de historia detallan mal o alteran datos.

Lily recordó la vez que se perdió en aquel lugar donde se encontró a Malfoy, porque supo que antes lucía mejor que en esa actualidad, el rostro del busto, suponía que fue alguien que conoció en su vida pasada.

—Muchas vidas entonces –lo observó.

—Tantas y tan cortas –admitió.

—Entonces, si las almas no están diseñadas para recordar ¿por qué tú lo haces?

—Cuando los ves, te ven –repitió las palabras de Scorpius.

—Cuando tú y yo nos conocimos, recordábamos detalles de nuestras vidas pasadas, gustos que llevamos a cada vida, que conservamos, fue hasta que él apareció, que tanto tú, como yo, comenzamos a experimentar recuerdos más vívidos, sensaciones, él es la razón, interrumpe el ciclo, la conciencia humana, los humanos como nosotros, no podemos convivir con ellos, es una prohibición que se hizo cuando la guerra de la fe terminó.

—Pero ¿cómo podrías saber eso? –Preguntó.

—Porque estábamos ahí cuando se firmó, Lily –comentó –se hizo un pacto, un acuerdo entre los seres sobrenaturales y los humanos, uno que no puede romperse tan fácil, los demonios ahora solo se llevan almas destinadas y corrompidas, no pueden tocar a los demás.

—Destinadas y corrompidas ¿cómo pueden saber quiénes son?

—Las arenas del destino –informó –al batir sus alas, vuelan en todas direcciones, caen en los humanos y solo en aquellos que no se desvanecen, son de los que se pueden alimentar, de los demás, no pueden, romperían el acuerdo de hacerlo, los ángeles que se mantuvieron al margen por el libre albedrio intervendrían –confesó.