XXV

Lluvia


El cielo está oscuro, gris en su totalidad; un relámpago parte el cielo a la mitad e inmediatamente la lluvia comienza a caer. Levanto mi rostro y siento cómo las decenas y decenas de gotas me acarician, están frías, diminutas, me hacen cosquillas. En otras circunstancias me hubiera encantado este momento, lo disfrutaría a cada segundo que transcurriera; pero ahora...estoy devastado.

—"No se encuentra, querido. Hace ya más de dos horas que partió junto con su novia al aeropuerto; recibió una mejor oferta laboral y decidieron comenzar una nueva vida. No creo que regresen en un largo tiempo"

Eso fue lo que dijo la madre de Gray cuando llegué a su casa; tenía las esperanzas de verlos...no, de verla a ella; sin importarme el cómo terminaran las cosas, lo que sea que fuese a decirme, o si todo terminaría entre nosotros. Yo llegué con un objetivo, el mismo que me mantuvo despierto por los últimos seis meses: Confesarle a Lucy mis sentimientos. Ahora, sin embargo, tal parece que llegué tarde; ellos ya se fueron, no están. La oportunidad se fue.

—"Últimamente la veo muy pensativa y decaída, y lo peor es que no me dice la razón o el motivo. Eso me preocupa. Temo que no se encuentre bien; me aliviaría saber que tú, quien tiene mejor oportunidad de visitarla, fueras a visitarla y tratar de hacerla sentir mejor. Hazlo, Natsu; por ella y por mi."

Juvia siempre me mantuvo al tanto de cómo estaba Lucy; yo hablaba con ella claro está, pero debido a mi trabajo me distancié un poco. Gracias a que yo me llevaba bien con Juvia, le pedí de favor que me mantuviera al tanto de Lucy, y así lo hizo. Le estaré eternamente agradecido por eso. Y es gracias a ella que me enteré de que Lucy no estaba bien, y si ella no está bien...yo tampoco lo estoy. Así que, en cuanto pude, tomé el primer avión hacia Magnolia para verla, asegurarme que estuviera bien. Grave error.

El que está mal ahora soy yo, y aquí estoy, impotente, destrozado, colérico...y con el corazón partido en mil pedazos. Sólo me queda desearles lo mejor, y que tengan una buena y feliz vida; confío en que Gray se la dará a Lucy, o al menos...eso me prometió.

Caigo de rodillas al suelo y suelto un grito lleno de dolor y rabia; no me importa que me oigan, no me importa lo que piensen, sólo quiero desahogarme. Sólo...quiero...¡QUIERO A LUCY, MALDITA SEA!

—"Yo sé que si estoy contigo...puedo ser quien soy en verdad." —una vez más los recuerdos me invaden como abejas a la miel.

—"No debes escuchar lo que dicen los demás. Eres quien tú quieres ser." —de varios momentos específicos del pasado.

—"Gracias por estás conmigo todos estos años, Natsu. Eres mi mejor amigo, no sé qué haría sin ti." —y todos ellos los compartí con una sola persona, la persona que más amo en el mundo y a la única que quiero en mi vida.

—"Siempre me tendrás a tu lado, Natsu. Eso no lo dudes."

—Lucy... —debo dejar de torturarme así. No lograré nada haciéndolo. Es sólo que...duele mucho; saber que ya no volveré a verte, y que te alejé de mí por decisión propia, me destroza el alma. Yo mismo renuncié a ti, y ahora estoy pagando las consecuencias—. Me hubiera encantado decirte lo que pienso de ti.

—Entonces dímelo.

—No puedo.

—¿Porqué?

—Porque...no soy digno de pronunciar esas palabras. Además de que no estás aquí.

—Pero si aquí estoy.

—Sí, yo sé que estás aquí en mi corazón; pero no me refiero a eso, quiero tenerte aquí, presente, junto a mí —algo toca mi mano; es tan cálido y suave, y se siente muy familiar. Es como un susurro que dice: "Todo estará bien"

—Aquí estoy.

Levanto la cara y mi corazón da un vuelco; frente a mí se encuentra una chica rubia peinada con un par de coletas a ambos lados de la cabeza, unos hermosos ojos marrones, facciones tan finas y delicadas que me quitan el aliento, y unos labios rosas cubiertos de brillo labial. Ella...ella es...

—¿Lucy...? —es lo único que se me escapa de los labios. No puedo decir nada más. Ella coloca su mano derecha en mi mejilla y sonríe dulcemente.

—Quién más, tontuelo.

Es ella, escuché su voz. ¡Sí es ella! Yo...no...no puedo resistirlo más y rompo a llorar; lloro desconsoladamente, sin control o resistencia; me quebré como un huevo.

—¿Estás bien? ¿Porqué te encuentro en arrodillado en medio de la calle?

—Es que...es que... —mis sollozos son incontrolables, no puedo ni pronunciar nos palabras sin que uno me interrumpa—. C-Creí haberte perdido.

—¿Perderme?

—Fui a buscarte a casa de Gray...y me recibió su madre, luego...me dijo que ustedes dos se...se habían ido del país.

—No, Natsu —se aparta de mí y me mira fijamente—. Quien se fue con Gray fue Ultear, su nueva novia.

—¿Qué?

—Yo ya no soy la novia de Gray.

—No...no entiendo.

Me toma de la mano y me ayuda a levantar de la calle; ahora que lo noto, en la mano izquierda tiene una sombrilla que nos cubre a ambos. Eso explica el porqué ya no sentía la lluvia sobre mí.

—Una semana después de que nos convertimos en novios, Gray me regaló una cadena de oro blanco con una llave dorada, la cual era bastante hermosa; en verdad me sorprendí, no pensé que la conseguiría pues era muy cara y habían muy pocas existencias... —

Sí, ahora lo recuerdo: Gray, antes de confesársele a Lucy, me pidió un último favor: Comprarle un regalo para acompañar la proposición. Fue entonces que conseguí la cadena.

—Y recordé algo muy importante que pasé por alto en ese entonces... —

—¿Y eso qué era?

—¡Que la cadena la vi contigo en el centro, tontuelo!

¡CARAJO, SÍ ES CIERTO! No puedo evitar cubrir mi boca con ambas manos, ¿Cómo pude cometer semejante error y estupidez? Cuando vi la cadena sólo pude pensar en comprársela a Lucy y en que se vería muy hermosa con ella; pasé por alto que estuviéramos sólo nosotros dos solos . Mierda...

—Entonces pensé: "Tal vez Natsu le ayudó un poco a Gray". Y decidí pasarlo por alto; lo que pasó después fue que, en el momento que pensé en ti, todas y cada una de las cosas que me regaló Gray, y los lugares a los que me llevó para nuestras citas...¡Todas te las dije a ti! Prácticamente al momento que salí a una cita con Gray, era como si estuviera saliendo contigo.

—Pero, Lucy... —coloca su dedo índice en mis labios para hacerme callar.

—Desde entonces, todo momento que pasé con Gray...me lo imaginé contigo.

—¿...qué?

—Yo...bueno... —desvía la mirada y se rasca la mejilla derecha—, lo que trato de decir es que...co-comencé a sentir cosas por ti; recordaba todos los momentos que pasé contigo, y me dio nostalgia. luego me sentía muy triste y vacía por dentro, nada era lo mismo sin ti; te extrañaba demasiado. Sólo quería estar contigo, y nadie más.

—Lucy...

—Así que hablé con Gray al respecto, aclaramos las cosas y al final quedamos en buenos términos.

—Pero...aún así cuando te fui a buscar no te encontré... —

—¡Porque te fui a buscar! —me interrumpe de golpe, subiendo el tono de su voz. Retrocedo un paso—. Fui a buscarte a Ishgar, y tampoco te encontré; tu hermana me dijo que fuiste a buscar a tu novia y...me deprimí.

—¿Chelia te dijo eso? —Lucy asiente con la mirada agachada. Nota mental: Ahorcar a mi hermana al regresar.

—Saber que ya tenías novia fue un golpe muy bajo para mí, estaba devastada; pero luego me dije: "Aún así debo hablar con él, decirle lo que siento y que se haga lo que dios quiera". Así que...¿Es cierto eso que tienes novia?

—Lucy...hasta donde Chelia sabe, tú eres mi novia —Lucy levanta la mirada y amplía los ojos como platos.

—¿Qué?

—En mi habitación tengo cientos y cientos de fotos contigo, me imagino que Chelia debió de pensar que tú eras mi novia y por eso te dijo eso.

—Eso no tiene sentido, debió de reconocerme al verme ahí frente a ella.

—¿Cómo ibas vestida cuando fuiste a mi casa?

—Pues estaba haciendo mucho frío así que tenía mi chamarra invernal rosa con la gorra puesta y una bufanda café oscura cubriendo mi cara... —Lucy dejó la frase incompleta al reconocer qué fue lo que falló, y yo no puedo evitar ahogar una risa. Sí, esa es mi hermana la despistada; pero no la puedo culpar, tiene apenas siete años cumplidos—. Eso explica todo.

—Creo que sí —luego hubo un silencio total por diez segundos entre nosotros, nada más que el sonido de la lluvia al caer. Luego Lucy habló.

—¿Entonces?

—¿Hmm...?

—¿Yo...soy tu novia en verdad?

—Eh... —demonios; aún no estoy listo mentalmente para decírselo frente a frente.

Esa adrenalina del inicio desapareció y ahora me siento como un cachorro que se muere de frío, porque en verdad me estoy muriendo de frío. Pongámoslo de esta forma: Lucy está frente a mí y sabiendo que vino hasta acá para buscarme, y luego ella me confesó que desde el inicio de su relación con Gray siempre pensaba en mí. ¡No puede haber algo más obvio! Pedí una oportunidad y la perdí, luego se me presentó una segunda...¡Y con un carajo que la iba a aprovechar! Acciones en lugar de palabras.

—Lucy...desde aquél día donde casi nos devoran un montón de perros y pasamos la noche en mi guarida, el verte dormir tan plácidamente despertó en mí algo nuevo e incomprensible; sentí que sin ti mi vida no sería la misma, y que lo que más deseaba era que me aceptaras como tu eterno compañero, que correspondieras mis sentimientos. Y es que esa es la verdad: Yo te quiero junto a mi por toda la eternidad; vivir juntos, adoptar un perro, tener una familia, envejecer juntos hasta el final. TODO LO QUIERO CONTIGO... —

Lucy se abalanza sobre mí y me da un beso en los labios; el toque es muy suave y calido, como toda su persona. Puedo percibir su aroma natural, y es muy dulce. Mi corazón se acelera, la respiración se detiene, mis sentimientos explotan. ¿Es esto lo que más esperaba? Claro que sí.

Lucy se aparta de mí y me mira con ojos llorosos.

—No sabes cuánto esperé para que me dijeras eso.

—Eso iba a decir yo.

—Entonces hazme la pregunta.

Tiene razón, para eso estamos los dos aquí. Me aparto de ella sin soltarle las manos y la miro fijamente a los ojos.

—Lucy, ¿Quieres ser mi novia?

—...desde luego que sí.

FINALE.