Capítulo 12
A quien pertenece la decisión
Escucho el crujido de la puerta al ser abierta caminando a paso lento mientras se acercaba hacia aquella abultada cama, viéndolo cubrirse con la sabana por encima de su cabeza con la esperanza de no ser molestado.
-Sakuno-chan llamo diciendo que su vuelo había aterrizado sin inconveniente.
Informo parado a su lado con una voz tan seria que por un momento dudo que realmente fuese él.
- ¿Irás a verla?
Le pregunto sin obtener respuesta alguna suspirando lo suficientemente alto para ser escuchado.
-No recuerdo haber criado a un cobarde.
Dijo abandonando la oscura habitación.
.
.
.
-Quizá mi decepción salió a relucir más de lo que esperaba.
Se dijo el hombre contemplando el dormido rostro de su esposa quien finalmente había logrado conciliar el sueño luego de aquel interminable llanto.
-Pero simplemente no lo podía creer, después de todo yo los vi crecer.
Se dijo levantándose en busca de algo que pudiese calmar aquellos abundantes recuerdos que no hacían más que regresarlo una y otra vez hacia la visión de su pequeño hijo cuando aun era un bebé.
- ¿En qué momento creció tanto?
Se pregunto sintiendo la brisa rosar su rostro gentilmente encontrando en aquel jardín la paz que buscaba para adentrarse en su meditación.
-Supongo que una parte de mí siempre quiso aferrarse a la idea de que por más que creciese, siempre sería mi pequeño.
Acepto para sí mismo tomando asiento en una de las sillas que adornaban el patio.
-Aun recuerdo aquella tímida mirada que me revelo cómo el pequeño había crecido.
Anuncio cerrando los ojos mientras se dejaba embriagar por la visión de si mismo en el ahora lejano pasado.
.
.
.
Aquel día, como era costumbre, decidió esperar a su hijo cerca del pórtico con la intención de emboscarlo esperanzado de picar lo suficiente su ego como para que lo entretuviera con un partido antes de la cena, sin embargo, para su sorpresa su el menor regresaba acompañado por una jovencita que incluso a la distancia podía interpretar como alguien tímida, pues aun cuando se notaba su intento por ir a la par con Ryoma simplemente no podía evitar mantener la mirada baja mientras sujetaba nerviosamente su maletín del colegio.
-Vaya, ¿Qué tenemos aquí?
Sonrió curioso ingresando apresurado al interior de su vivienda y sentándose en una posición, según él, lo suficientemente casual. La cual no pasó desapercibida por su esposa.
- ¿Qué pretendes? Si es otra de tus ideas para molestar a Ryoma te advierto que hoy esta prohibido, me mando un mensaje hace un rato diciéndome que traería a un compañero para terminar un trabajo en equipo que les asignaron.
Señalo severa provocando en el hombre una sonrisa tan picara que la hizo sentir preocupada ante la idea de no lograr controlarlo lo suficiente para que su hijo menor terminase su tarea.
-No es un compañero.
Dijo sin disminuir su sonrisa.
-Es una linda jovencita de trenzas largas
Rinko analizo unos momentos sus palabras abriendo los ojos ampliamente, cuestionándose la posibilidad de que su marido le quisiera jugar una broma a ella en vez de a Ryoma.
-Acabo de verlos, no tardan en entrar.
Advirtió divertido por la expresión que había provocado.
-No trates de mentirme Nanjiro, es Ryoma de quien estamos hablando. Si fuese Ryoga incluso me cuestionaría la naturaleza de aquel trabajo, pero si hablamos de Ryoma dudo que hable con alguien del sexo opuesto.
Comento.
-Es verdad, lo veras ahora que entren.
Le advirtió esperando unos momentos para escuchar a su hijo ingresar a la casa e informar de su llegada.
-Bienvenidos.
Se apresuro a decir Rinko intentando ocultar su sorpresa al darse cuanta de que lo que decía su esposo era verdad.
-Estaremos en mi habitación.
Escucho decir al menor luego de presentar a la castaña como su compañera de grado.
- ¿Crees que estén saliendo?
Cuestiono Rinko impactada por la inesperada visita de aquella joven, pues Ryoma no era del tipo que invitaría a cualquiera a su casa sin una buena razón, sabiendo que incluso evitaba a toda costa llevar a sus amigos por la probabilidad de que Nanjiro hiciese algo para molestarlo.
-Lo dudo mucho, seisshionen es un completo desastre en las relaciones interpersonales.
Contesto burlonamente sentándose en su habitual lugar cerca de la puerta con vista al patio trasero al mismo tiempo que abría una revista para ojearla.
-Estoy curiosa por saber que ocurre entre ese par.
Escucho decir a Rinko quien se debatía entre subir o no los bocadillos perfectamente acomodados en una bandeja.
-Yo los llevaré. Tú cara es demasiado expresiva cuando tienes curiosidad.
Aquello provoco una ligera mueca de disgusto en la mujer, pero sintiéndose incapaz de refutar el argumento dejo ir a su esposo con una advertencia bastante detallada.
- ¡Vamos! Ambos sabemos que no debe ser la gran cosa si es Ryoma.
Dijo divertido tomando la charola y encaminándose a la parte alta de la casa donde se encontraba la habitación de su hijo.
- ¿Debería molestarlo con alguna broma?
Sé pregunto el hombre mientras subía emocionado por las escaleras ante la oportunidad que nunca creyó posible.
- "Lo siento Ryoma-kun, debes estar ocupado con tu propio estudio y aun así me estas ayudando."
La escucho disculparse con aquella aguda pero apacible voz. Curioso acerco su oreja a la puerta firmemente cerrada tratando de captar algo de la conversación, pues hasta donde sabia Ryoma había dicho que estaban haciendo un trabajo en equipo.
- "Te disculpas demasiado, dije que estaba bien."
Dijo Ryoma más amable de lo que hubiese esperado, pues normalmente era tan arisco como su gato.
-"Gracias"
Aquello ultimo causo en el hombre una curiosidad aun mayor, ¿desde cuándo Ryoma era tan considerado?
- "Puedes agradecerme preparándome algo de comer"
Lo escucho decir picando aun más su curiosidad.
- "¿Qué te gustaría que preparara en agradecimiento?"
Pregunto la joven.
- "Chawan Mushi, yakisakana, también yakimeshi serian una buena opción"
Al oírlo su padre estuvo a punto de tirar la charola que cargaba debido a la impresión, pues a pesar de su preferencia por la comida japonesa, pocas veces revelaba tan abiertamente sus gustos "especiales" a otros.
- "¿Te gusta el Chawan Mushi?"
Pregunto Sakuno con curiosidad.
- "Es mi favorito"
Nanjiro sonrió para sí mismo estando seguro que aquella joven era lo suficientemente especial como para hacer a su tonto hijo revelar aspectos de su persona que normalmente no daría a conocer, especialmente de esa forma tan natural.
-Que interesante.
Comento ingresando a la habitación sin un atisbo de duda.
- ¿No deberías tocar?
Dijo Ryoma ante la subida entrada de su progenitor.
- ¿Cuál es el problema? ¿Acaso planeabas hacer algo que no debería ver?
Desafió en doble sentido mirando a la joven minuciosamente con picardía.
-Tu madre me mando a traerles estos bocadillos para su "trabajo".
Enfatizo lo ultimo divertido al conseguir molestar lo suficiente a su hijo como para sentirse satisfecho.
-Muchas gracias.
Lo alerto Sakuno levantándose para tomar la bandeja educadamente. Fue ahí donde finalmente noto algo que antes no noto, pues viéndola de cerca finalmente caía en cuenta de quien se trataba. Sonrió divertido mirando nuevamente a su hijo quien supo de inmediato sus intenciones.
-Ryoma, olvide las servilletas, ¿podrías ir a la cocina y traerlas?
Pidió cortésmente con mirada desafiante con la esperanza de quedarse un momento a solas con la joven para sacarle alguna información que sabía bien su hijo no revelaría.
-No.
Lo escucho responder serio provocando en el hombre tal diversión que simplemente no resistió proseguir con su juego.
-Lamento los modales de mi hijo, seguramente no estas acostumbrada a tratar con personas tan groseras.
Esta vez se refirió a la joven quien con preocupación miro a Ryoma ante el rostro angustiado del hombre.
-Yo puedo ir por ellas.
Se ofreció depositando la bandeja sobre la pequeña mesa en donde trabajaban hasta hacia unos momentos.
-Muchas gracias, pero tú eres la invitada y seria grosero de mi parte hacerte ir por ellas. Este… ¿Cuál es tu nombre?
-Ryuzaki Sakuno.
Se presento con una leve reverencia sonrojada.
- ¿Ryuzaki? Con razón te me hacías tan conocida, eres familiar de Ryuzaki-sensei ¿cierto?
-Si, ella es mi abuela.
Aclaro con pequeña sonrisa angelical, la cual provoco en el hombre tal instinto paterno que sin saberlo se vio acariciando la cabeza de la castaña.
-Eres bastante linda.
Le dijo divertido haciendo encogerse de hombros a la menor en un sonrojo que llegaba hasta sus orejas.
-Eso se considera acoso sexual.
Dijo Ryoma con gatunos ojos glaciales, mirándolos fijamente desde su posición.
-No es un crimen adular a una linda señorita. Dime, ¿te ofendí de alguna forma?
Le pregunto a la joven acercando un poco su rostro para verla mejor al ser diferencia de estatura demasiada.
-N-no, para nada. Muchas gracias por el cumplido.
Respondía entre tartamudeos completamente roja jugueteando con sus índices evitando a toda costa encontrar sus ojos con los de su receptor.
- ¡Ya ves!, ella misma lo dijo.
Se defendió topándose con un gesto que lo hizo corroborar una vez más que se trataba de su hijo, pues los celos no eran algo que pudiesen disimular fácilmente, él era consciente de ello.
-Dime pequeña, ¿te gustaría quedarte a cenar con nosotros? Yo puedo preguntarle a tu abuela si deseas, después de todo somos amigos.
Ofreció divertido ante los súbitos cambios de colores de Sakuno.
-Y-yo... este, no quisiera ser una molestia.
Decía buscando con la mirada a Ryoma en busca de una señal sobre como responder.
-Hay curry de sobra por si quieres quedarte.
Escucho decir a su hijo lo más indiferente que pudo aparentar, golpeándose internamente por no lograr contener del todo la pequeña risa al verlo actuar de aquella manera tan nueva para él.
-Entonces acepto con gusto, gracias.
Dijo con cabeza gacha sonriendo.
-Esta decidido, le diré a Rinko que prepare otro lugar en la mesa.
Alerto saliendo de la habitación muy emocionado y esperando ansioso por la hora de cenar mientras se asomaba inquieto por todos los lugares de la casa tratando de matar el tiempo.
-Ya casi esta listo. Te debió haber agradado mucho esa niña para que la invitases a cenar con nosotros.
Señalo divertida Rinko al verlo espiando a lo lejos las escaleras.
-Ya la había visto en algunas ocasiones cuando le he llevado algo a Ryoma. A pesar de no tener una gran presencia resalta bastante por su larga cabellera y su linda cara.
Comentaba el hombre.
-Nunca pude acercarme lo suficiente para verla con claridad, pero fue la única a quien vi que Seisshonen se aproximara tras terminar un partido. No intercambiaron más de dos palabras y él se fue con su indiferencia habitual, pero no pude evitar tener curiosidad al respecto sobre quien era.
Explico tras recordar la ultima vez que fue a uno de los partidos de practica de su hijo para llevarle su olvidado almuerzo por petición de su mujer.
-Nunca espere que la invitara a la casa y menos siendo la nieta de la vieja Ryuzaki-sensei.
Completo.
-Bueno, no tiene mucho que pasaron a octavo grado por lo que ya tendrán más confianza. Seguramente es bueno con ella porque es la nieta de su entrenadora.
Trato de alegar la mujer aun incapaz de comprender del todo las intenciones de su hijo menor.
-Creí que serias más curiosa sobre esto.
Le dijo acercándose a ella.
-Al final es de Ryoma de quien hablamos, no puedo asegurar que tipo de pensamientos tiene respecto a esa joven. Si tuviese que cuestionarme el actuar de alguien en este momento será el tuyo, nunca antes te había visto tan interesado en alguna joven amiga de alguno de nuestros hijos, ni siquiera hablaste más de tres veces con las novias de Ryoga.
Aclaro señalando el poco interés de su esposo tras el primer encuentro con las parejas de su hijo mayor.
-Eso es porque Ryoma me mostro algo que Ryoga aun no consigue.
Señalo.
- ¿Y que podría ser eso?
-Celos.
Rio confiado, causando en Rinko una expresión de no entender de lo que estaba hablando.
-Ya lo veras, estoy seguro de que tú también te sorprenderás cuando lo veas.
Le advirtió con semblante divertido mientras esperaba a que los jóvenes bajasen las escaleras y se acomodaran en la mesa.
- ¿Lograron terminar su trabajo?
Pregunto la madre de Ryoma tratando de hacer conversación al estar los cuatro sentados.
-Si.
Fue la áspera respuesta de su hijo quien indiferente se alimentaba.
-Eres la nieta de Ryuzaki-sensei ¿verdad? Si no mal recuerdo estuviste en la misma clase que Ryoma en séptimo grado también.
Prosiguió sin intenciones de rendirse aun cuando era Ryoma quien respondía a todo como si tratase de crear un escudo anti interacción.
-Si.
Sakuno guardo silencio tras percatarse de la insistencia de Ryoma por impedir que ella contestase a las interrogantes de su familia, por lo que agacho la mirada y se enfoco en comer.
-Ryoma, deja que ella conteste. Harás que crea que no quieres que este aquí.
Lo reprendió su madre divertida por las rápidas reacciones de su hijo quien la miro dudoso y luego a la joven a su lado.
-Ryuzaki es muy tímida, creí que no querría ser interrogada por ustedes luego del acoso sexual por parte del viejo.
Se defendió el joven captando la atención de ambas mujeres quienes lo miraron con la misma expresión de sorpresa al comprender que Ryoma trataba de ser considerado.
-¡Ey! Ya te dije que eso no fue acoso sexual, deja de decir cosas que se puedan mal interpretar.
Riño el antiguo samurái.
-Acariciar la cabeza de una joven a la que acabas de conocer y decirle linda es considerado acoso.
- ¿De qué están hablando?
Pregunto impaciente Rinko ante la nueva información.
-Ryoma esta exagerando, solo le hice un cumplido a la nieta de la vieja porque a diferencia de seisshonen ella si me respeta.
-Tocar a alguien sin permiso no deja de ser acoso por más que lo quieres disfrazar.
Molesto Ryoma desafiante disfrutando el poder regresar un poco la incomodidad que su padre constantemente buscaba para él.
- ¿Tocaste a una jovencita que acabas de conocer?
Se unió a su hijo Rinko tras percatarse de la broma y disfrutando retribuirle los juegos que normalmente él iniciaba.
-Ya dije que no es así. Ryuzaki-chan diles.
Pidió un tanto conmocionado el hombre ante el inminente ataque de sus familiares.
-Y-yo…Ja, ja-lo siento, es verdad no me molesto.
Trataba de aguatarse la risa la joven debido a aquella escena tan poco familiar para su persona sin éxito alguno, finalizando por expresar su diversión en gestos y risas sinceras.
-Ya ven, por ese tipo de reacción no pude evitar acariciarla cual cachorro.
Se defendió alegre Nanjiro mirando como su esposa se unía a la castaña en aquella carcajada mientras acariciaba su cabeza tal y como el antiguo samurái lo había hecho.
-Bueno, es verdad que uno no puede resistirse a esta linda expresión.
Festejaba la mujer ansiosa por abrazarla, pero deteniéndose al recordar lo tímida que parecía ser.
-Um, así que Ryuzaki esta del lado del viejo.
Capto la atención de todos el ambarino con aquella expresión indescriptible. –"Ahora entiendo a lo que se refería Nanjiro"- Sonrió Rinko encontrando en su hijo un reflejo de la cara de su padre.
-No-quiero decir, no es como que me haya molestado. Es solo que, ¿Cómo lo explico? Este…
Se debatía la joven en cómo responder sin éxito alguno y creyendo que Ryoma se había molestado, pues aparentemente ella se puso del lado de la persona contra la que el ambarino buscaba defenderla.
-lo siento.
Finalmente se disculpo con un puchero.
-Eres demasiado inocente Ryuzaki.
Dijo en un suspiro divertido mirándola con expresión suave con una pequeña sonrisa acompañándola. Sus padres, quienes presenciaron la escena de principio a fin intercambiaron cómplices miradas comprendiendo los pensamientos del otros sin necesidad de palabras.
.
.
.
-Después de eso Sakuno-chan comenzó a visitarnos con más frecuencia.
Rio para sí recordando todos aquellos deliciosos postres que le obsequiaba.
-Me pregunto ¿cuan distintas hubiesen sido las cosas si ese par se hubiesen casado?
Sé cuestiono meditando profundamente acerca de momentos que nunca espero presenciar.
.
.
.
-Es raro que me invites a comer, es más creo que nunca antes lo has hecho.
Le dijo luego de entregar el menú con su orden al camarero de aquel pintoresco restaurante.
- ¿Qué quieres preguntarme? ¿Es sobre el juego por el titulo mundial?
Cuestiono sabiendo cómo posiblemente su hijo se debatía el comenzar la conversación.
-No es sobre eso, pero tiene algo que ver.
Le dijo colocando una pequeña caja sobre la mesa causando en el hombre tal asombro que le fue imposible disimular su cara.
- ¿Eso es…?
Intento formular la pregunta.
-Después de ganar el torneo quiero viajar a japón y pedirle matrimonio. Al parecer sus calificaciones la ayudarán a conseguir el intercambio y aun cuando no sea de inmediato la boda quisiera que las cosas quedasen claras.
Revelo con un semblante tan decidido que Nanjiro no pudo más que sonreír melancólico al comprender que su hijo había crecido.
-Parece que ya tienes todo decidido, y en cuanto a ingresos no creo que tengas ningún problema ya que ciertamente eres mucho más popular que yo en mis tiempos.
Decía.
- ¿Eres consciente de todo lo que implica esa decisión? Tu carrera técnica no dura tanto como la de ella por lo que puedes dedicarte a tus entrenamientos de lleno, siempre has vivido con nosotros aun cuando si quisieras podrías irte a tu propio departamento. Muchas cosas cambiaran luego de esto, ella aun no ha terminado de estudiar y es más que seguro que quiera concluir por lo que al ser tu esposa tu asumirás sus gastos, es posible que sus padres no estén de acuerdo en que vivan al otro lado del mundo y cuando ella venga posiblemente se sentirá melancólica porque japón es todo lo que ha conocido, por lo que deberás arreglártelas para poder manejar tu carrera y su relación. Sé que ahora pienses que las cosas van de maravilla entre ustedes, pero es completamente diferente el estar casado a una relación de novios, más aún una a distancia como la suya.
Explicaba con la misma seriedad que creía merecía aquella conversación.
-Lo sé, todo eso lo he pensado más veces de las que creerías.
Respondió contemplando la pequeña caja en medio de ambos.
- ¿La amas?
Pregunto serio.
-Si.
No había atisbo de duda en su respuesta.
-Entonces eso es lo único que debes recordar tanto en los días bueno, como en los días malos.
Le dijo orgulloso.
-Eres mi hijo por eso te diré de una vez que al enfrentarte a los padres debes ser decidido y no dudar como lo estas haciendo ahora, supongo que eso era realmente lo que me querías preguntar.
Alerto sabiendo cuan preocupado y nervioso podía sentirse ante la idea de enfrentarse a los padres de la joven por su mano.
-Se que ella siempre ha sido la única para ti, así que no debes dudar. Estoy seguro de que sabrán superar lo que venga siempre y cuando estén juntos.
Siguió.
-Y como tu padre y hombre con experiencia en el matrimonio te daré un consejo que siempre me ha funcionado.
Sonrió al mencionarlo.
-Mirar no es malo siempre y cuando tengas claro a quien amas y con quien deseas estar el resto de tu vida.
Finalizo provocando en el joven una sonrisa altanera típica en ambos.
-Bien sabes que yo no tendré ese problema.
-No cantes victoria tan rápido seisshonen, las mujeres pueden ser más audaces que los hombres cuando deciden algo. Por eso, te diré que nunca debes bajar la guardia, ya que por más fuerte que sea la costura una camisa desgarrada sigue estando rota.
.
.
.
-Después de lo ocurrido todos incluyéndome nos alejamos.
Menciono con arrepentimiento el hombre contemplando el cielo nocturno.
-Pero, ¿Qué se supone que hiciéramos?
.
.
.
Nunca espero ver a su hijo en aquella situación, al menos no con alguien que no fuese su amada novia. Desde que eran pequeños para Nanjiro aquel par era una pareja de tortolos enamorados, la manera en la que su hijo la miraba y la forma en la que ella se comportaba no daba espacio para duda alguna.
-Apresúrate a vestirte, no querrás pescar un resfriado. Señorita, si no le importa podría retirarse por favor, hay asuntos familiares que resolver aquí.
Pidió Nanjiro arrojándoles hábilmente la ropa regada en el piso de la habitación. Con rapidez la mujer se vistió y con una rápida despedida salió del departamento a toda marcha dejando a una desconcertaba familia a la espera del menor.
- ¿En qué rayos pensabas? ¡No te deje mi departamento para esto!
Le reprocho con molestia su hermano al verlo salir de la habitación.
-Tú madre fue tras Sakuno-chan quien luego de ver aquel espectáculo salió a toda marcha del departamento.
Comunico su padre al notar lo que sus ojos buscaban, pero sus labios no se atrevían a pronunciar.
- ¿Cómo demonios se te ocurren hacer algo así y justo un día antes del torneo?
Continuaba Ryoga como si fuese incapaz de disfrazar su decepción.
-Yo abro.
Alerto Nanjiro tras escuchar sonar el timbre comprendiendo que ninguno de sus dos hijos estaba en condiciones para reaccionar.
- ¡Hola! Es bueno verlos, vine a buscar a Ryoma.
Anuncio el manager entrando al lugar con un afectuoso saludo y sintiéndose fuera de lugar ante la gran tención que se sentía.
- ¿Qué ocurre?
Pregunto.
-Solo un asunto familiar.
Contesto el antiguo samurái tratando de contener en la medida de lo posible lo que había ocurrido, y agradeciendo en cierta forma por ser ellos quienes llegaron primero.
-Lo entiendo, pero no hay tiempo que perder, el torneo será dentro de poco y Ryoma ya va retrasado para los preparativos. Hay mucho que hacer, calentamiento, comerciales, entrevistas.
Decía mientras recogía las pertenencias del jugador como si de su propia casa se tratase.
-Vamos Ryoma.
Lo llamo el hombre siendo seguido como si de un zombie se tratase.
- ¿Realmente iras dejando las cosas como están?
Cuestiono con molestia Ryoga.
- ¿De que estas hablando? Es obvio que debe ir sin importar que, su carrera depende de esto.
Intervino el manager.
-Lo siento si soy grosero, pero este es un asunto familiar y en lo que a mi concierne tiene más valor que cualquier torneo.
Respondió Ryoga acercándose a su hermano.
-Chibisuke, si no vas con ella ahora talvez no haya arreglo. ¿Estas dispuesto a elegir esto por encima de ella?
Ryoma lo miro tratando de procesar sus palabras sin éxito alguno. Sabía que debía ir con ella y tratar de explicar la situación, sin embargo, también era consciente de que ella no quisiera verlo en aquel momento y para serse sincero él no deseaba enfrentarla, al menos no sin poner sus pensamientos en orden. Iría al torneo, haría lo que tendría que hacer para librarse finalmente de cualquier interrupción y cuando fuese libre de cualquier cosa que pudiera interponerse entre ellos la enfrentaría.
-Primero debo terminar esto, si no lo hago dejaré ambas cosas inconclusas.
Dijo dudando si realmente aquella era la mejor decisión.
- ¿Qué carajos estas diciendo? Si no vas con ella ahora que puedes talvez no haya otra oportunidad.
Intento convencerlo su hermano.
-Yo…yo decidí que después de ganar el torneo la enfrentaría.
Miró a su padre quien era el único que sabia acerca de su decisión de pedirle matrimonio al terminar aquello.
-Si renuncio a aquello perderé todo el valor que acumulé y el impulso para hacer lo que decidí ¿Cómo la veré a la cara?
Dijo.
-Ryoma.
Esta vez fue su padre quien lo llamo.
-Tal parece que tomaste tu decisión, sin embargo, hay ocasiones en las que debes priorizar lo importante sobre tu orgullo. Aun si esto es lo que pensabas usar como impulso para realizar aquello que deseas, si la persona en cuestión ya no esta entonces no tendrá sentido.
Expreso serio.
-Ella no sé iría sin hablar conmigo antes, ¿cierto?
Aquella perdida mirada golpeo profundo en sus receptores quienes sabían que el joven se arrepentiría de aquella elección.
- ¿Tú lo harías?
Fue la respuesta de Ryoga ante el comentario.
-Hablaré con ella después del torneo.
Fue su escuálida resolución.
-Ryoma.
Lo nombro Ryoga haciendo que detuviera su andar, pues noo recordaba cuando había sido la última vez que lo había llamado por su nombre.
- ¿Cómo crees que interpretará que vayas al partido después de lo que paso sin antes ir a verla?
Cuestiono sin obtener respuesta viéndolo marchar seguido de su manager.
- ¿En qué rayos está pensando?
Se quejo Ryoga golpeando la pared.
-Talvez piensa que si no termina lo que comenzó ella se decepcionara aun más de él. Su orgullo como jugador es lo único que le queda para ofrecerle puesto que su orgullo como hombre ha perdido valor.
Trato de explicar su padre analizando los posibles pensamientos de su hijo menor.
-Bien sabes que esto no terminará bien.
Alerto sintiendo su teléfono vibrar y luego de un rápido intercambio de palabras con su interlocutor apresuro el paso para llegar al encuentro con su madre, la cual no había tenido más opción que llevar a Sakuno a su hogar bajo la amenaza de que se iría por si misma en aquel estado deplorable.
- ¿Qué ocurre?
Preguntaron los hombres con poco aliento debido a la angustia de que algo malo hubiese ocurrido.
-Sakuno-chan acaba de comprar su boleto de regreso a japón. Intente detenerla, pero dice que se ira.
Decía con cristalinas amenazantes por salir.
-Pequeña, sé que lo que ocurrió fue impactante para todos, pero talvez si hablas con chibisuke podamos entender que sucedió. Tú misma dijiste que sabias que él no haría algo así y por eso decidiste venir.
Intento convencerla el mayor de los hermanos tras ingresar a la vivienda y notar como impaciente terminaba su llamada para arreglar el papeleo.
-Si, eso dije y luego me encontré con aquella escena.
Sus ojos estaban vacíos como nunca creyó verlos.
-Por favor, si lo esperas talvez puedan arreglar las cosas.
Intervino Rinko preocupada.
-Nanjiro-san y Ryoga-san se quedaron con él hasta ahora y aquí están. Entonces ¿Dónde está Ryoma-kun?
Les cuestiono deseando que su respuesta no fuese la que creía tras ver sus expresiones.
-Se fue al torneo.
Aquello fue el golpe en la clavada estaca. Una única lagrima recorrió su mejilla mientras cerraba los ojos con amargura al darse cuenta que Ryoma había elegido su carrera sobre ella.
-Estoy segura de que Ryoma-kun cree que lo esperaré, que dejare que juegue su importante partido y le daré la oportunidad de aclarar las cosa. Pero ¿Cómo puedo hacer eso después de comprender que permitir aquello es sentar las bases para esa clase de futuro a su lado? Yo amo a Ryoma-kun, sinceramente estoy segura de que es y siempre será el amor de mi vida y por eso aun después de lo que vi, en el viaje hacia aquí estuve dispuesta a escucharlo, pues sé que aun si suena patético de mi parte, puede haber algo más allá de lo que mis ojos vieron, sin embargo, el darme cuanta de que el tiene por sentado mi amor y yo no el suyo me hace cuestionarme si debo permitir este tipo de futuro. Si elijo esperar a alguien que antepuso su futuro como individuo a un futuro a mi lado, siento que perderé mi propio valor como persona, pues yo si arrojaría mi orgullo por él, pero él no lo haría por mí.
Con cuidado tomo sus pertenencias y se encamino a la puerta.
-Sakuno-chan.
La llamo Rinko llorando con amargura.
-Gracias por todo hasta ahora, realmente me sentí parte de esta familia.
Agradeció haciendo una reverencia ante ellos rechazando cualquier abrazo expresando su inseguridad al poderse contener de ser así.
-Yo te llevaré al aeropuerto.
Ofreció Nanjiro cargando sus cosas aun con la negativa de la joven.
- ¿A qué hora sale tu vuelo?
Pregunto manejando a velocidad baja.
-Debido a los cambios de ultimo minuto aun tenemos un par de horas antes de que tenga que estar en el aeropuerto.
Aclaro.
-Eso quiere decir que aun tenemos un poco de tiempo.
Expreso girando el volante para doblar en una de las calles.
-Nanjiro-san, sé ha donde se dirige. Ryoma-kun me ha llevado tantas veces que aun con mi nulo sentido de la orientación sé que es el camino hacia el estadio.
Dijo.
-No me malentiendas, no te llevo para hablar con él. Solo siento que deberías verlo por ultima vez antes solo para corroborar tu decisión y de esa manera no tener arrepentimientos.
La joven lo medito un momento y asintió con la cabeza. Al llegar vieron a los fanáticos mientras el bullicio se hacía cada vez más grande.
-Ahí está.
Le dijo señalando una de las pantallas que lo enfocaba en su calentamiento.
- ¿Realmente este es el final?
Se pregunto con cristalinas recorriendo sus rosadas mejillas mientras lo veía marchar lejos de las canchas al encuentro de los reporteros.
- ¿Ahora éstas segura de tú decisión?
Le pregunto a su lado.
-Si, ahora sé lo que debo hacer.
Con cuidado saco una pequeña libreta rosada de su bolso y comenzó a escribir sin detenerse hasta haber llegado al aeropuerto.
-Gracias por traerme, desde aquí estaré bien por mi cuenta.
Le agradeció tratando de formular una sonrisa.
-Sakuno-chan, escúchame bien. Sin importar lo que pase en el futuro yo te seguiré considerando mi hija, así que si en algún momento necesitas algo no dudes en decírmelo.
Aquellas palabras abrigaron su dolido corazón alentándola a hacer una reverencia ante su impotencia de poder despedirse con un abrazo, sabiendo que quizás no podría apartarse.
-Esto es para Ryoma-kun.
Le dijo entregándole las hojas que hasta hacia un momento no dejaba de escribir.
-Yo sé lo entrego.
-Gracias.
Dijo tomando sus pertenencias y adentrándose a aquel concurrido lugar.
.
.
.
-Al final seisshonen gano la competencia.
Recordó.
-Sin embargo, llego tarde a buscarla. Al final, la decisión de quedarte o irte no pertenece a nadie más que a uno mismo.
Reflexiono el samurái con amargura.
