Sakura seguía al lado de su sensei, vigilando cada paso que daba. Su recuperación iba bien, caminaba sin ningún problema, se movía por su cuenta y no necesitaba ayuda, pero aun así la médico no lo perdía de vista, su instinto protector salía siempre que estaba con él. Incluso en las noches, cuando compartían la cama, ella se quedaba despierta cuidado de su sueño, asegurándose que su respiración fuera tranquila pero consciente, que no volviera a dormir del modo que lo había hecho. No podría soportar perderlo de nuevo, a sí que sí, lo cuidaba todo el tiempo, y él ya se había acostumbrado a estar bajo su constante vigilancia.
-Estoy bien – le dijo el ninja que la veía cuidar de sus pasos, de cada movimiento.
-Sí, lo sé – la joven se levantó y tomó la mano que él le ofrecía.
-Gracias por cuidarme – la envolvió en sus brazos, ella estaba completamente desnuda, él sólo vestía unos calzoncillos. Se quedaron así durante largos minutos, el ninja besaba su cabellera mientras recorría su espalda con las yemas de los dedos – Tsunade-sama quiere que sea el próximo Hokage.
-¿Por qué lo dudas tanto?
-No sé si pueda cuidar a la Hoja en mi estado, quiero hacerlo, pero...
-No estarás solo.
-¿Tú crees que pueda ser un buen Hokage?
-Estoy segura, cariño. Estoy orgullosa de ti, no importa lo que decidas.
La tomó entre sus brazos y la llevó hasta la cama donde se recostaron los dos, entre las mantas y almohadas, entre el perfume de ambos. Se acercó a su pecho y se refugió allí, le encantaba esa sensación, escuchar los latidos de esa mujer, nunca le había confesado que sólo así lograba conciliar el sueño.
-Naruto me dijo que Sasuke planea pedirte que viajes con él... - la médico no se alteró, su corazón no se sobresaltó, sus músculos seguían relajados. No hubo cambio. ¿Eso era bueno?
-¿Ah, sí?
-Sí.
Se volvieron a quedar en silencio. Kakashi no estaba muy seguro de cómo introducir el tema, quería sacar una duda que lo estaba carcomiendo desde hacía un tiempo, y la última vez todo se había arruinado por el silencio, así que no dejaría que todo se repitiera. Tomó un poco de aire y se preparó para enfrentar sus dudas y sus miedos.
-He visto la manera en la que Sasuke te observa. Sé que intenta estar cerca de ti, todo el tiempo, te visita en el Hospital, te ha invitado a comer en un par de ocasiones. Cualquiera se daría cuenta de que está interesado en ti.
-Lo sé.
-No sé qué hacer.
-¿Por qué habrías de hacer algo?
-Porque no me gusta que alguien se acerque de esa manera a ti – la abrazó con más fuerza – No, no me volveré loco como la última vez, pero no quiero fingir que no me importa, porque sí lo hace. Confío en ti, completamente, pero no tienes idea de la tortura que es mostrarme indiferente cuando alguien más intenta conquistarte, y no sólo en ese momento, cuando debo separarme de ti... Apenas lo soporto.
-No lo sabía...
-No quiero presionarte a nada, nunca lo haría, y sé que apenas llevamos un par de meses, pero sólo quiero que sepas, que esperaré a que tú estés lista para hacer lo nuestro público. Por mí lo habría hecho el mismo día.
-¿Me esperarás el tiempo que sea necesario?
-Por supuesto que sí – tomó una de sus manos y la besó repetidamente – Haré lo que sea por ti.
Sakura suspiró y se quedó quieta observando al hombre que la tenía entre los brazos. Le creía, haría lo que fuera por ella, y también la esperaría el tiempo que hiciera falta, que ella necesitara. La amaba, la médico podía recordar la mirada de su sensei en aquella otra dimensión, completamente enamorada, y ahora se repetía. Sonrió, no por haber logrado conquistar a su sensei, ni porque él se mostrara tan devoto y dedicado a ella, porque estaba con ella el hombre que se les escapó a varias, no era esa clase de orgullo, ni esa clase de felicidad, lo que pasaba por su cabeza, la razón de esa sonrisa en su rostro, era que estaba a su lado un hombre que verdaderamente la amaba. Esa sonrisa era de tranquilidad.
-Fuiste la única, Sakura...
-¿La única? – preguntó ella peinando su cabellera gris que ahora estaba ligeramente más corta que cuando era el encargado del equipo siete. También había cambiado su aspecto, pero sin duda la mayor diferencia radicaba en que ahora ambos ojos negros estaban al descubierto.
-Sí, la única que no se asustó de la oscuridad, mi oscuridad que consumía todo, que devoraba y me hacía malas jugadas, te enfrentaste a mí... Sé que no tiene sentido, pero fue tu luz, no sé cómo, tampoco creo que pueda explicarlo, pero brillas, Sakura. Es lo único que sé, me alejé de esos malos recuerdos, que siguen ahí, pero ya no calan, ya no pesan tanto, tú no te quedaste conmigo en la oscuridad, tú me sacaste de allí. Seguramente fue algo inconsciente, pero lo hiciste, me sacudiste, aún cuando nos separamos. Nunca me pediste que cambiara, y, sin embargo, yo quería ser un mejor hombre y terminé amándote en el proceso.
-Me habría gustado darme cuenta del hombre tan maravilloso que es mucho antes.
-No, yo sólo agradezco que notaras a ese hombre, aún, cuando ni yo mismo sabía que existía. Era como si tú ya lo supieras, te lastimé, pero nunca dejaste de creer en mí, en lo que podría convertirme. Y ahora mírame, entregado a ti. Estuviste en mi pasado, estás aquí, ahora, en mi presente, y creo que es evidente que te quiero en mi futuro, no para ser un mejor hombre, sino para ser feliz.
Le médico quería creer que, aunque Naruto y ella no hubieran ido a aquella otra dimensión, de igual modo se habría enamorado de su sensei... Y era precisamente ese detalle el que la incomodaba de cierta manera, se sentía mal por no decirle la verdad, que, si él algún día lo sabía, se decepcionaría. No fue su idea conquistarlo, fue la de él mismo, pero de otra dimensión, que al principio sólo lo intentó porque estaba encaprichada con la otra versión. Tenía miedo.
-¿Algún día me dirás lo que pasa por tu cabeza?
-¿Lo que pasa por mi cabeza?
-Sí, sé que algo te preocupa.
Sakura sonrió con cierta preocupación, hacía un tiempo que notaba lo fácil que le era leerla, sus gestos. Y eso era bueno, delataba lo importante que era, pero justo ahora parecía una completa desventaja. Sus ojos comenzaron a arder y escondió su rostro en el pecho desnudo del ninja.
-¿Qué habría pasado de no tener ese sueño?, el que me alentó a acercarme a ti.
-Estás preocupada porque piensas que un sueño nos unió, algo que está más cerca de la fantasía que de la realidad te impulso a conquistarme.
-Sí.
-¿Y qué tiene de malo?
-¿No te molesta?
-Sakura, cariño, los sueños son tan solo eso, algunos son demasiado imposibles para realizarlo, lo nuestro entraba en esa categoría. Y sin embargo lo intentaste, no te quedaste sólo con el sueño, tú quisiste realizarlo. Pudiste conformarte con eso, creer que era una locura y desecharlo, tacharlo de imposible y pensar que perdías la razón porque te gusta tu sensei, olvidarlo simplemente y seguir adelante. Un sueño no basta, hay que realizarlo, debes anhelar lo que sucedió para hacer que suceda, y es justamente lo que tu hiciste. Luchaste por nosotros, por mí.
-Lo haría siempre que fuera necesario.
-Quiero creer que no tendríamos otra alternativa, que estabas destinada a tener ese sueño, y si no era esa noche, habría sido cualquier otra porque así era como debía ser, porque debíamos estar juntos. Si no era un sueño, seguro habría sido algún otro momento, en una misión habrías notado un pequeño detalle que despertara tu curiosidad, algo que te acercara a mí de cualquier manera, o habría sido yo, perdiéndome en tus ojos jade. Pudiste no haber tenido ese sueño, pero creamos que de cualquier manera terminaríamos juntos.
-Esto es mucho mejor que cualquier otro sueño, que cualquier otra realidad, esto es real. Nosotros somos reales. Cuando nos separamos intenté convencerme de que tan sólo era un sueño, pero sabía que me equivocaba, no era un sueño, era un anhelo, una realidad a la que estaba destinada. Podía haber sucedido cualquier cosa, imaginado y soñado tantos escenarios distintos, pero allí estabas tú, y en realidad así debía ser. Realmente no hay nadie más. No es que pudiera ser cualquiera, es que debías ser tú.
Sakura no podría explicar la sensación de estar ahí, justo en ese lugar, con ese hombre, la seguridad de que podría quedarse ahí siempre, respirando con esa tranquilidad que la invadía cuando estaba con él. Sakura saboreó las palabras en su boca, no es que no las quisiera decir, tampoco era inseguridad o duda, mucho menos miedo, era simplemente que las palabras tenían que salir a su debido tiempo, tan naturales como respirar, así debía ser. Y cuando suspiró y tocó exhalar, esas palabras, ese deseo, salió:
-Me gustaría presentarte a mis padres.
Kakashi había estado esperando por esa invitación, lo que implicaba, era el reconocimiento de Sakura para incluirlo totalmente en su vida, por fin podría tomar su mano mientras pasearan, dejar de esconderse, pretender que no sentía nada por ella. Así que al escucharlo no pudo hacer menos que sonreír.
-Será un placer, linda.
La médico sonrió satisfecha. Era una sonrisa que abarcaba todo, lo bueno y lo malo. Hacía un tiempo que comprendió que más que amor, algunas veces se necesitaba paciencia, una paciencia infinita que resistiera a la vida, a los problemas y sobre todo al tiempo. Pacientes para esperar la oportunidad correcta, comprender que un "ahora" es fugaz, que un "adiós" no es para siempre, aunque se diga con esa intensión. Les costó entender que el amor toma su tiempo, a ellos les costó años entenderlo. Un día ella viajó a otra dimensión y se dio cuenta del hombre que quería a su lado, se enamoró de un sueño y quiso convertirlo en realidad, intentó conquistarlo, hacer que sucediera y pronto. Un día él se dejó querer por su alumna y la absorbió en un par de semanas. Ambos quisieron cambiar creyendo que eso haría que todo sucediera más rápido, y lo fue, pero no más duradero. Los años pasaron, y los pasaron separados, cada uno, creciendo por su lado, aprendiendo, sufriendo y riendo, pero fue necesario para saber esperar. Cuando decidieron que había sido suficiente, que era momento de aprender juntos, entonces entendieron que el amor no viene solo, detrás hay una paciencia tan grande como el propio amor. Pero ahora estaban listos, llenos de paciencia, pero cansados de esperar.
Era momento de dejar a Sasuke completamente atrás, toda aquella historia que nunca sería. Ella sólo podría ser con su sensei.
-Serás un gran Hokage, y sé que quizá no signifique mucho, pero estoy orgullosa de ti.
-Te equivocas, significa mucho para mí. Tengo buenos amigos, pero no muchos, Guy, es más un hermano que un amigo, y en realidad fue porque él no se apartó ni dejó que yo me apartara. Y contigo sucedió lo mismo, al principio, eras tú quien no se apartó, quien se quedó a mi lado y pensé que eso sería suficiente. Pero no lo fue y ambos lo sabemos. Pero ahora es diferente, y tú ya debes saberlo. Ahora no es que tú no te alejes, es que yo no quiero apartarme, me mantengo a tu lado y no sólo eso, te quiero a mi lado, cada día intento conquistarte para que no te vayas, para que ni siquiera lo pienses.
-No iré a ningún lado, y en todo caso, iremos juntos.
-Lo que intento decir, es que sí significa mucho para mí porque eres parte fundamental de mi vida, porque eres y serás mi familia. No tengo otro lugar a donde ir, y si lo tuviera, aún estaría contigo.
-No quiero que vayas a ningún otro lado – Sakura siguió acariciando esa melena gris – Te conquistaré las veces que sean necesarias, o en todo caso, lo intentaré.
-No hace falta, nena, sólo fue necesario un intento. Me conquistaste desde el primer intento, no es difícil darse cuenta de que me conquistarías siempre que lo intentaras, en cualquier sueño... en cualquier vida. Más allá de tu belleza, porque eres la mujer más hermosa, es lo que me transmites, que merezco ser amado. ¿Me amas, Sakura?
-Te amo, Kakashi, y tampoco es difícil darse cuenta de que lo haría en cualquier sueño, en cualquier vida. No, no siempre te amé, ni siquiera fuiste mi primer amor, pero amarte es tan natural como respirar, y tan necesario que no podría dejar de hacerlo.
Sakura ya podía saborear los mejores tiempos para ambos, cuando, en un par de días, su relación fuera completamente pública, y después de la sorpresa que significaría verlos juntos, caminando de la mano, compartiendo los días y apoyándose como cualquier pareja lo haría, después de todo eso, sólo quedarían ellos, y eso era lo más importante. El amor no estaba hecho para ser escondido y el de ellos reclamaba ser anunciado, no para dejar en claro que ella ahora estaba con él, o que él estaba con ella, era por la necesidad de no ocultar su felicidad. Tenía un absoluto derecho de caminar tomados de la mano, de disfrutar de los días como todos los demás, sin preocuparse por las miradas que podrían delatarlos. Algún se casarían, vivirían juntos, tendrían hijos... y todo eso comenzaba con la decisión de hacer pública su relación.
Había mucho tiempo para ambos, pero era momento de disfrutarlo a la luz del día, de todos, en cualquier lugar, sin cuidarse las espaldas.
En la otra dimensión tenían una historia, pero Sakura jamás sabría cómo fue exactamente que terminaron juntos cuando pudieron separarlos tantas cosas, el ninja trató de explicárselo en aquella otra dirección, pero la historia estaba incompleta, faltaba todos los problemas que tuvieron que resolver para llegar a ese momento, faltaba el futuro, cómo le dirían a todos lo que sucedía, cómo lo enfrentarán. Aquella dimensión estaba incompleta, tan sólo un instante, faltaba mucho para ellos, y se completaría a su ritmo, terminarían así, como ahora estaban ellos. Era cierto, en cualquier vida estaban destinado, y si no, se encontrarían, encontrarían la manera.
-Sé que no tiene mucho sentido que lo diga... - comenzó el ninja mientras se acercaba a sus labios y la besaba – Realmente no hay nadie más. Conocí el mundo rodeado de caos, de soledad y oscuridad, y sabía que era mucho más que eso, más que dolor y pérdida, pero no me interesaba descubrirlo. Después tuve a mi propio equipo, y entonces apareciste tú, tú con esa luz...
-Siempre hablas de lo mucho que cambié tu vida, pero, y no sólo en esta, me has ayudado y cuidado. Estás a mi lado apoyándome, creíste en mí, tengo tanto de ti en mí. Estoy impregnada de tu sonrisa, sí, sé que suena raro, pero tus sonrisas, aunque sean escasas, son sumamente valiosas. Es como si sonrieras cuando estás completamente pleno y entonces vale la pena esperar el tiempo que sea necesario para verte sonreír. Sí, estoy completamente impregnada de ti, de los detalles que te hacen tú y que ahora están en mí.
El ninja la besó durante interminables segundos, sus manos se deslizaban por su cuerpo, no tardarían en volver a hacer el amor.
-¿Y si nos casamos, Sakura?, ¿Y si te casas con el próximo Hokage?
El anillo estaba allí, uno que él había comprado apenas pudo ponerse de pie y salir solo. Había estado allí, esperando a que su alumna se decidiera, y seguiría ahí hasta que lo hiciera.
Esta vez la respuesta de la médico no fue una mirada de incredulidad. Fue una sonrisa completamente iluminada. Mañana tendría que hablar con los padres de su futura esposa.
La besó mientras sonreía, su alumna tenía razón, se sentía completamente pleno. Y sonreía con mucha más frecuencia desde que Sakura estaba completamente involucrada en su vida.
Él también tenía tanto de ella en su corazón.
FIN
