Capítulo 11
Una pequeña venganza
Hermione no estuvo en el desayuno en el Gran Comedor y Snape se preocupaba cada vez más, especialmente cuando Minerva no apareció. No podía saber qué había sucedido cuando Hermione se despertó.
Ella también se había despertado con la sensación casi olvidada de los muslo limpios, además de tener puesto todavía su camisón. ¡No estoy desnuda! Fue su primer pensamiento. Se dio la vuelta para ver si Snape también estaba vestido, ¡tal vez habían progresado con lo del vínculo!, sorprendiéndose al encontrar su lado de la cama vacío. Progreso, pensó alegremente. No le preocupaba en absoluto que él no estuviera allí.
Justo cuando alcanzó la manija de la puerta del baño, tuvo un pensamiento repentino ¡Espero que esté bien! Ella no sabía lo que podría haber causado que el vínculo nos los obligara a dormir juntos. Tal vez se enfermó y el vínculo lo sintió. ¡Tal vez había tenido un accidente en su laboratorio y estaba herido! De repente, sintió la necesidad de descubrir que había sucedido y se apresuró al baño para prepararse.
Tan pronto como bajó su ropa interior tuvo su respuesta ¡Mierda! No, espera ¡Bien! ¡Excelente! ¡No estoy embarazada! - pensó con alivio. Y por primera vez en su vida, se alegró de ver la pequeña mancha de sangre.
Atendió con prontitud su rutina matutina y recogiendo sus libros se apresuró a la habitación de Ginny, sorprendiendola con su emoción y no queriendo causar más espectáculo con las compañeras de habitación de su amiga le susurró apresuradamente en el oído. Ginny chilló de emoción y las dos saltaron de alegría, saliendo de ahí Hermione se apresuró a buscar a Harry y a Ron para compartir las buenas noticias con ellos.
Después de encontrarlos les dio y abrazo a cada uno y como estaban solos chilló que había llegado su periodo y que podían dejar de preocuparse por ella. Gritos de "¡Que asco Hermione!" y "¡Demasiada información!" la siguieron fuera de la habitación, pero no le importó. Corrió directamente a las habitaciones de su madre, esperando encontrarla antes de irse a desayunar.
Minerva estaba tan feliz como Ginny, y el alivio que la recorrió la hizo sentir ligeramente débil de las rodillas, y las dos brujas decidieron comer en la privacidad de sus habitaciones para permitir que Minerva se recuperara un poco, antes de comenzar el día.
-Señorita Granger, quédese - ordenó Snape sobre el ruido de los alumnos que se preparaban para retirarse, esperando hasta que todos salieran, se burló un poco cuando Potter y Weasley (ni siquiera podía pensar seriamente en el nombre) le dieron miradas de apoyo a Hermione mientras la dejaban en el aula.
Se había sentido bastante aliviado cuando la vió entrar al salón. Su preocupación había aumentado durante el desayuno, aunque había intentado negarlo, la ausencia de Minerva indicaba que estaban juntas, y las expresiones tranquilas de sus amigos lo habían aliviado un poco, pero aún tenía curiosidad por su ausencia en su cama esa mañana, o él en la de ella.
-¿Querías verme? - preguntó Hermione una vez que estuvieron solos. Severus notó la falta de título, pero no lo mencionó. En realidad, él se sentía igual que ella al respecto, que lo llamara profesor dada la situación sería algo incómodo.
-Pensé que estarías más feliz esta mañana dado el cambio en nuestra rutina, parece que cualquier efecto secundario del vínculo parece haber quedado satisfecho y ahora podremos enfocarnos únicamente en buscar la forma de disolverlo.
-Supongo que lo sabremos con certeza en cinco días más o menos. Hasta entonces no deseo asumir que el efecto secundario ha desaparecido por completo - respondió Hermione con la mirada baja, sonrojandose un poco.
-¿Cinco días? - repitió Snape - No entiendo, ¿que tiene que ver eso?
Hermione lo miró, abriendo mucho los ojos, porque ella pensaba que era una forma muy obvia de hacerle saber de su … situación. Cuando se enfrentó con una expresión en blanco, resopló. - En cinco días podremos saber con certeza si el efecto secundario ha desaparecido o simplemente… se detuvo un momento- trató de explicar. Como sólo veía el desconcierto en la cara de Snape, enterró su rostro en sus manos y gimió - ¿debo explicarlo?
Snape cruzó los brazos sobre su pecho -¿Por qué no lo hace de una vez y nos ahorra algo de tiempo?
-No estoy embarazada - murmuró.
Snape estaba desconcertado - ¿Cómo lo sabes?
-¿Cómo diablos crees que lo sé? - le contestó exasperada, lanzando sus brazos al aire. -Pensé que eras inteligente. Me llegó mi periodo, lo que indica que no hay presencia de un feto y, por lo tanto, ¡sangraré por los próximos cinco días! Es posible que nuestro vínculo lo detecte, así que me reservaré el juicio hasta la mañana siguiente a que termine - le dijo ignorando claramente la vergüenza que se notaba en la expresión de Snape.
Severus gruñó y rápidamente se retiró detrás de su escritorio, murmurando algo sobre lo aliviado que estaba mientras avanzaba. Todo esto era un tema con el que no se sentía cómodo, académicamente conocía sobre el ciclo femenino, y como jefe de casa, había tenido que lidiar con las "primeras veces" con demasiada frecuencia, incluso si "lidiar" significaba llevar a la joven bruja con Madame Pomfrey. Así que despidió a Hermione para que fuera a su siguiente clase. Cuando ella alcanzó la puerta, la detuvo.
-Espere- la llamó. - Quería preguntarle, el sr. Weasley se ve bastante cómodo en su presencia desde hace unos días. ¿L¿lo está arrullando con una falsa sensación de seguridad para luego atacar de nuevo?
-No, él ya conoce toda la situación y se ha disculpado sinceramente, lo perdoné - le respondió preparándose para su reacción.
-¿Qué? - siseó, logrando que Hermione palideciera un poco. El Tranquilo Snape eran malas noticias. Tranquilo Snape significaba que el hombre se aferraba a su control de un hilo, aunque debía darse algo de crédito, normalmente tomaba tiempo llevarlo a este estado y lo había logrado con un par de oraciones.
-Él es mi amigo y ha demostrado remordimiento, incluso ha estado ayudando en la búsqueda del libro, realmente lo siente - explicó Hermione , intentando transmitir la sinceridad de su amigo.
Snape se dio la vuelta abruptamente y recogió los ensayos que había sobre su escritorio. Tomando eso como un despido, Hermione, una vez más se dispuso a salir. -Espera - le dijo Snape sin levantar la vista y continuó buscando entre los pergaminos hasta que encontró lo que estaba buscando. Sus ojos recorrieron rápidamente la página y su expresión se transformó en una de triunfo.
-Dile a tu amigo que tiene detención esta noche después de la cena.
-¿Y cómo por qué? - le preguntó indignada.
Snape levantó el pergamino en el aire y citó -"La poción Wiggenweld tiene el poder de despertar a una persona de un sueño mágico. Los ingredientes son salamandras, flobberworms, mucus de billywig. Se ocupa revolver muy bien y en el orden correcto lo poción cambiará de color" a pesar de la amla gramática y faltas de puntuación, sé que entiendes que esta poción en particular terminará por todo el techo.
La expresión de Hermione había decaído ligeramente al escuchar a Snape, si seguían las instrucciones que mencionaba Ron en su ensayo, en el mejor de los casos haría ineficaz la poción, pero si se agregaban los ingredientes en grandes cantidades explotaría inmediatamente. -Entiendo lo volátil que sería - admitió, -sin embargo, es un ensayo, no una poción real, no es algo que amerite una detención- argumentó.
-Soy el profesor de pociones de este colegio, yo decidiré si es un delito que merece detención o no. Espero que mis alumnos de E.X.T.A.S.I.S tengan un estándar mucho más alto. Dígale a Weasley que se presente aquí en cuanto termine la cena, exactamente a las 7:30, Merlín sabe que ese pozo sin fondo no terminará su cena hasta después de las 9:00 - dijo Snape arrastrando las palabras, haciendo un gesto hacia la puerta en señal de despedida. Normalmente Hermione se habría quedado para discutir, pero un pequeño un pequeño timbre dentro de su bolso le alertó que sólo le quedaban cinco minutos para llegar a su siguiente clase. Con un resoplido salió y se fue corriendo.
-Está bien Hermione, sabes que me lo merezco un poco, ¿qué tan malo puede ser? - le dijo Ron lleno de energía.
-¿Cuál es la contraseña para el mapa del merodeador? - le pidió Harry de repente a su amigo. Después de la derrota de Voldemort, mientras el Ministerio trataba de reunir a los mortífagos, los miembros de la Orden del Fénix decidieron plantear preguntas de seguridad entre ellos.
-¡Por los calzones caídos de Merlín, Harry, advierte antes de ponerme la varita en la cara! - se quejó Ron.
-¡Contraseña!
Ron sólo había visto esa mirada en Harry pocas veces, y rápidamente balbuceo -Juro solemnemente que mis intenciones no son buenas - Harry asintió y guardó su varita - ¡¿Qué demonios?! ¿Eso por qué?
-Acabas de decir que merecías detención, con Snape, y luego cuetionaste que tan malo podría ser, detención, con Snape. - explicó Harry arqueando sus cejas con duda, - el Ron que conozco estaría temblando.
Ron hizo una mueca, -Bueno, sí - estuvo de acuerdo -pero me imagino que Hermione lo está pasando lo suficientemente mal sin que yo le agregue más preocupaciones, es culpa mía después de todo.
-¡Oh, Harry! Ronnienkins ya creció - dijo Hermione mientras le pasaba un brazo por los hombros al pelirrojo.
-Temo por su cordura - murmuró Harry.
-Bueno, para ser honesto, supongo que sí estoy temblando un poco- admitió Ron - además, sé que el trabajo que me ponga va a ser de lo más desagradable, que ni los elfos querrían hacer.
-Te extrañaremos en la biblioteca esta noche - dijo Hermione, ignorando el comentario sobre los elfos, pues desde que había comenzado a vivir de forma semipermanente en el castillo entendía que ellos realmente disfrutaban de su trabajo, aunque ese descubrimiento sólo movió su campaña hacia el mejor trato de los elfos en lugar de su liberación.
-Dependiendo de la hora en que me deje salir veo si los alcanzo allá -prometió Ron, mientras entraban al Gran Comedor y se sentaban.
Y aunque Ron no quisiera admitirlo, las ideas que lo atormentaban sobre qué tipo de tareas le esperaban en detención le quitaban el apetito.
La semana transcurrió sin incidentes. Snape logró darle detenció a Ron todas las noches por razones minúsculas: una corbata torcida, mala organización, no saludarlo en los pasillos y ser atrapado después del toque de queda. Aunque ese último sí se lo merecía, Ron se estremecía al recordar la mirada de alegría impía de Snape cuando lo sorprendió de regreso de las cocinas después de un encuentro con Luna.
Además de eso, hubieron algunos cambios en la vida de Ron, que el pelirrojo también atribuyó a Snape. Durante la semana había sido sometido a una dieta rigurosamente controlada. A penas comía la menos cantidad (de acuerdo con Ron), toda la comida a su alrededor desaparecía, ni siquiera podía robarle algo a sus amigos, y cuando Hermione gentilmente le ofreció un bocado de su propia salchicha, ¡desapareció del tenedor! Snape creía que era necesario que el joven comiera sólo lo recomendado para un día, bajo la excusa de ahorrarle al colegio el costo extra.
A pesar de esto, Snape sentía que su placer más vengativo provenía de hacer que el Gryffindor temiera a las alturas. Eso había sido algo bastante ingenioso, primero, conjuró una araña en el mango de la escoba de Weasley y luego tomó ese miedo para intentar convertirlo en acrofobia con un segundo hechizo. Snape se había asegurado de que no caería de su escoba, pero ver la reacción de sus amigos fue muy divertido, además, Weasley había pasado treinta minutos simplemente aferrándose a un poste y gimiendo. Tal vez con la práctica perdida Gryffindor perdería contra Ravenclaw en el próximo juego, si ellos perdían le sería más fácil a Slytherin avanzar.
Una semana después de la "revelación del despertar", como Snape había comenzado a llamarla, se despertó con un suspiro pesado y femenino. La habitación estaba completamente oscura, lo que indicaba que estaban en las mazmorras. Reflexivamente, sus brazos se apretaron alrededor de la bruja antes de prácticamente empujarla de la cama en su prisa por levantarse y examinar la situación. Completamente despreocupado de su estado de desnudez, encendió las luces de las mesitas de noche y comenzó a caminar agitadamente al pie de la cama.
Hermione se levantó sobre sus codos, simplemente admirando la vista. Pensó fugazmente que tal vez debería recordarle a Snape que estaba desnudo, pero habían pasado tres semanas desde que sus almas se unieron en ese accidente; ella estaba, al final del día, casada con este hombre, ya era hora de que ella examinara su cuerpo libremente, en ligar de hacer un barrido rápido mientras él corría alrededor de la habitación buscando su ropa. Maneteniendo una expresión somnolienta y desenfocada en el rostro, Hermione siguió su camino con los ojos mientras hablaba.
-Claramente tenías razón. Examinemos lo que ya sabemos.
Aunque estaba un poco despeinado por el sueño, Hermione ya había determinado que su cabello no era tan grasoso como pensaba antes, en realidad estaba bien, pero tenía demasiado y el estilo que usaba ayudaba a crear la percepción de mechones grasientos. Un par de veces durante las vacaciones lo había visto con el cabello amarrado y creía que se le veía mucho mejor de esa manera. Quizás algún día tendría la confianza para decírselo.
-Nos despertamos juntos todas las mañanas hasta el miércoles pasado, claramente después de haber tenido relaciones sexuales, luego comenzó su mentruación y nos detuvimos, supongo que ahora ha terminado - dijo mirándola inquisitivamente y ella asintió la cabeza en confirmación.
Era alto, a ella le gustaba eso. "Guapo" no era el adjetivo que usaría para describirlo, pero no era importante, de todos modos, la apariencia se desvanece con el tiempo y tampoco era completamente feo. El hecho de que su apariencia no entrara en la percepción social de "guapo clásico" no signficaba que fuera desagradable el contemplarlo. Sus ojos eran oscutos, su piel, pálida en los años previos a la derrota de Voldemort, ahora estaba sana, sus pómulos eran altos y bien definidos, su nariz no era perfecta, pero había peores y sabía que su opinión sobre sus dientes estaba fuertemente influenciada por sus padres, probablemente todo lo que realmente necesitaba era una limpieza de rutina y, de nuevo, había visto cosas peores. La palabra que usaría apra describirlo era interesante, y no era en absoluto reacia a la idea de tener que verlo durante lo que parecía, cada vez más, un largo tiempo por venir.
-Una vez más nos encontramos en la misma cama, de nuevo pareciendo haber tenido relaciones sexuales.
-Quizás el efecto secundario es dejarme embarazada lo antes posible - sugirió Hermione. Había estado leyendo mucho sobre vínculos recientemente, y gran parte de los textos hablaban de la creación de estos en tiempos donde los rituales de cortejo y las citas no existían. A menudo, la ceremonia de unión era la primera vez en que la pareja se veía, y este efecto secundario tenía sentido en este contexto; una pareja no podría evitarse si sus almas los obligaban a estar juntos todas las noches. Pensó y luego reanudó la inspección de su cuerpo.
Como había observado las primeras mañanas, el tenía un muy buen torso, hombros anchos, una pequeña cantidad de vello en el pecho, ¡y esos músculos! Su mano tembló un poco al pensar en cuanto anhelaba pasar sus dedos sobre ellos; sacudió la cabeza de repente, ¿pasar mis dedos sobre sus músculos? pensó con incredulidad y volvió a centrar su atenció de nuevo… en lo que sea que estaba diciendo.
-... obtener ese maldito y libro y encontrar respuestas! ¿Piensas quedarte en cama toda la mañana o te vas a levantar en algún momento?- preguntó colocando sus manos en su cadera. Hermione se mordió el labio cuando se enfrentó con una vista frontal completa de Snape. Por mucho que se lo haya comido con los ojos mientras él estaba distraído, ahora ella era el centro de toda su atención y aunque trató de detenerse, sus ojos se centraron automáticamente en su entrepierna.
Ser el objeto de su flagrante escrutinio tuvo un efecto en él y notó una clara sacudida de interés antes de que Snape tomara el edredón de la cama y lo envolviera en su cintura. No se había dado cuenta de que le había estado dando un espectáculo, pero el daño ya estaba hecho. Finalemnte había tenido la oportunidad de ver que era lo que se escondía bajo tanta ropa, pero no estaba decepcionada con lo que vio. En general, todo el paquete reunía su aprobación. Se giró hacia la silla al lado de la cama para agarrar su bata.
-Aunque estoy segura de que te has acostumbrado al frío de las mazmorras yo preferiría vestirme antes de seguir con la conversación - dijo intencionadamente. La silla estaba vacía. Estaba un poco perturbada, porque ella todavía tenía la bata de él en su lugar habitual,-Una semana y ya me esta sacando de su vida - pensó con una punzada de decepción.
Snape se aclaró la garganta incómodo - Bueno, esperaba que este efecto secundario…- se fue apagando. Por una vez en su vida se había permitido ser optimista, pensó que tal vez la compulsión forzada por el vínculo estaba satisfecha y ahora podían buscar respuesta sin la indignidad añadida de sexo sin recordad y despertarse desnudos todas las mañanas. Se dio vuelta y se dirigió al armario, agarrando una bata para él y la de ella, le arrojó la suya a la cama y se puso la otra.
Hermione se sintió un poco mareada al pensar en su bata colgada entre su ropa, miró la bata antes de mirar a Snape. Sorprendentemente no había mencionado nada sobre el hecho que había estado desnudo frente a ella durante varios minutos.
Ella no sentía que él necesitara quid pro quo, sólo que debía ser madura y sentirse lo suficientemente cómoda ahora para levantarse en su propia desnudez y vestirse, aunque lo más rápido que pudiera sin dejar de ser elegante.
Si él volteo a verla, ella no se dio cuenta.
