Uno se paseaba por las calles de inframundo con las manos en los bolsillos mientras meditaba todo lo ocurrido.

Voy a tener que vigilar a esos dos, algo me dice que van a causar algún problema.

Tampoco estaba contento con Hades, para él las almas eran mano de obra barata que utilizaba para sacarse beneficios, hace un rato fue a discutirlo con él en la oficina.

Flashback

Hades miró molesto a su inesperado visitante, que entró en su oficina Minthe por supuesto no pudo detenerlo estaba detrás de él haciéndole señas de advertencia a Hades.

Déjanos Minthe puedes volver a tu puesto—

Uno se acercó hasta estar justo enfrente del rey del inframundo, el dios tenía que reconocer sus agallas no muchos tendrían esa falta de miedo hacía él no era muy habitual incluso en los dioses.

¿Que quieres Uno? Estoy ocupado—

Lo sé pero no sabía cuando podía hablar contigo mi turno acabó y será breve—

¿De que se trata?—pregunto curioso, normalmente la sombra solo hablaba con él solo cuando fuera absolutamente necesario.

Antes cuando nos mostraste el inframundo a la señora Perséfone y a mí me di cuenta de algunas cosas ¿no hay lugar de descanso para las almas que al menos han sido buenas?—

Era gracioso Uno se negaba a mostrar respeto a la mayoría de los dioses incluso con él le costaba a veces pero con la diosa de la primavera era natural.

Esto es una ciudad Uno aquí viven tranquilamente—

La mayoría de los mortales han vivido sin parar de trabajar y con penurias y otros son héroes que sacrificaron mucho y tú solo de das un puesto alto ¿no crees que deberían tener algo de paz en su futura vida?—

Los ojos de Hades se tornaron rojos, no le gustaba que alguien cuestionara como gestionaba su reino.

No sabes el trabajo que es dirigir a los muertos que llegan sin papar y entiendo lo que dices pero no hay tal cosa aquí, al menos no tienen el caos de su vida—

Uno entrecerró sus ojos.

Yo no me lo merezco lo sé, pero he visto ha personas buenas y mucho mejores que yo que merecen algo más—

Se fue dejando el despacho.

Fin del flashback

Furioso pateó una roca, miró a su alrededor dándose cuenta de que estaba en las afueras de la ciudad, allí era un páramo desolador fuera del bullicio de la ciudad.

Vio un cartel que ponía, Desierto oscuro.

Era cierto por lo que escuchó cuando fue la guerra lucharon en su mayoría en el mundo mortal pero también en otros reinos como el inframundo dejando este sitio devastado y con heridas que se veían.

Uno decidió volver pensado, los dioses podían ser todo lo poderosos que quisieran pero tenían los mismos defectos y preocupaciones que los mortales y eso los hacía más peligrosos.