Disclaimer: Los personajes aquí representados pertenecen a Bryan Konietzko, Michael Dante di Martino y Nickelodeon. Esta es una historia ficticia que usa a los personajes de Legend of Korra, así como otros elementos basados en personajes reales y también ficticios, así que cualquier parecido con entidades vivas o muertas o situaciones y eventos es pura coincidencia o malviaje del autor, así que no hagan mucho caso, después de todo esto es solo un fanfic.
Adicionalmente: en este fic se hace mención sobre situaciones sexuales, así como consumo de drogas, alcohol y otras situaciones de índole cuestionable, sin embargo con la mención de esto, NO se hace apología del uso y abuso de dichas sustancias, solo se mencionan con fines ficticios y mostrando una situación de drama narrativo. Si la mención de estos temas causa algún conflicto con las creencias personales, religiosas o el conjunto de valores personales, lo mejor es que dejen de leer después de ver esta advertencia.
Gracias.
Las canciones mencionadas son un playlist sugerido, y pertenecen a sus respectivos autores, solo son mencionadas por fines ilustrativos y para ayudar al entorno
Rockstars
Capitulo 12
(Tears in Heaven – Eric Clapton)
Korra no renunciaba a dejar de ver el cliché en la situación, porque aun y cuando sentía el dolor, la perdida, no dejaba de buscar algo que la hiciera reír, y solo para no reír levanto su rostro al cielo lluvioso, se aparto del paraguas que sostenía y simplemente ya no pudo contener la emoción que atenazaba su pecho, y se entrego al llanto, dejando que sus lagrimas se confundieron con la lluvia.
"Cipress Hill" era un cementerio privado, casi exclusivo para la elite de Ciudad República, aunque había también escritores, artistas y demás gente importante que había vivido en la ciudad, y ahora también había un monumento nuevo, un ángel estilizado, hecho en acero inoxidable por el hermanastro de Kuvira, Huan Bei Fong, el cual contrastaba con la lapida grabada hecha en mármol negro traído desde Novelda, España.
Si bien Kuvira no profesaba religión alguna, había un monje budista recitando los sutras mortuorios mientras los dolientes escuchaban en solemne silencio. Korra se estaba controlando lo más posible, pero deseaba con el alma salir de ahí, no podía soportar la idea de que Kuvira ya no estaba, pero esos eran los hechos innegables. Hasta ahora había encontrado algo de consuelo conociendo a la entonces casi desconocida familia Bei Fong, Opal era su mejor amiga y si bien sabia de la existencia del resto de sus hermanos, por cuestiones de estudios y demás obligaciones solo hasta ahora podía conocerlos a todos y sobre todo quien se mostro más comprensiva ante su dolor fue la madre adoptiva de Kuvira, Suyin.
La matriarca Bei Fong había servido de paño de lágrimas y enorme apoyo moral para ella, haciéndose cargo de todos los detalles penosos relacionados con la inesperada muerte de su hija adoptiva, incluido el lidiar con la prensa y hacer una ceremonia pública y ahora, esta ceremonia privada de la cual Korra buscaba huir a toda costa.
Las rodillas de Korra temblaban, no por debilidad si no por la enorme ansiedad y estrés que sentía, entre sus dedos, movía nerviosamente la tabaquera metálica que contenía sus pastillas, quería desesperadamente encontrar algo de consuelo en ellas, pero también les temía, ya que no recordaba si estas eran las que Kuvira había compartido con ella y que muy posiblemente le hubieran causado la muerte, pero también las necesitaba, y no podía si no debatirse en la indecisión de tomar una o tirarlas todas por el retrete.
Korra se sobresalto cuando sintió una mano en el hombro, era Suyin que le indicaba que el ritual había terminado y era hora de retirarse, amablemente compartió su paraguas y la tomo del brazo en dirección a donde estaban los autos estacionados. El teléfono de la matriarca sonó y discretamente se detuvo, dejando que Opal continuara la marcha junto con Korra, Pero en esta pausa en su marcha algunos de los presentes comenzaron a rodearla y aun contra sus deseos, tuvo que ser cortés cuando aquellas personas comenzaron a darle el pésame.
Reconoció a los miembros de Kolossus, a los de Red Lotus y otros personajes cercanos del mundo musical de Ciudad República, y entre ellos estaba una figura alta y delgada, que no dijo palabra alguna de pésame, solo la estrecho fuertemente entre sus brazos, mientras que de sus ojos verdes resbalaban las lagrimas.
Lo siento tanto…- Dijo finalmente Asami, con genuina emoción y pesar.
Korra sintió la sinceridad y un dejo de perdida en aquel abrazo, por lo que igualmente lo correspondió, y también rompió a llorar de nuevo.
Si necesitas algo o simplemente hablar con alguien… Este es mi numero.- Dijo Asami extendiéndole una tarjeta a Korra, quien la tomo mecánicamente y la guardo en el bolsillo interior de su chamarra.
Tus padres acaban de bajar del avión Korra.- Dijo Suyin, sujetando ligeramente le brazo de Korra.
La joven morena asintió levemente el gesto amable de Asami, pero no dijo nada porque sabía que al hablar se le quebraría la voz y quería mantenerse lo más fuerte posible, por lo que solo se dejo llevar por Opal y Suyin.
¿En serio le diste tu numero personal?- Pregunto desde atrás Tahno a Asami.
Si…. Aunque no lo creas. Kuvira y yo no éramos las mejores amigas, pero respetaba su talento.- Contestó Asami. – Y…. no sé cómo explicarlo… Pero siento que es lo más correcto.-
Lo que digas jefa. ¿y ahora qué?-
De vuelta a la sede de Sato Motors, te tengo una sorpresa de hecho.- Sonrió Asami, sabiendo que esto picaría enormemente la curiosidad de su amigo.
( Ordinary World – Duran Duran )
Bolin esperaba impacientemente al lado del Mercedes de los Bei Fong, y se debatía entre subir al asiento del conductor o seguir esperando a que el servicio terminara, y si bien deseaba estar con Opal, ella enfáticamente le había indicado que se mantuviera ahí, por si era necesario salir de prisa si Korra o alguien más requerían del auto. Pero la impaciencia del joven termino cuando vio que el trío de mujeres se acercaban desde una ligera colina. Quiso acercarse, pero Opal le indico con un gesto que volteara a su izquierda, el joven obedeció y vio que tras un árbol no muy lejano estaba Mako. Los gestos de Opal eran elocuentes, por lo que el joven fue al encuentro de su hermano.
Hola Mako, no esperaba que vinieras.- Dijo Bolin abrazando a su hermano.
No pensaba venir. Quería hablar con Korra y darle mi pésame, pero ya que la veo… Creo que no tengo el valor.- Confeso Mako.
Creo que lo mejor es que no lo hagas, aun sigue molesta porque saliste de Avatar.-
Bueno, si algo tiene Korra es un carácter fuerte…- Dijo, saludando con la mano a Korra, esperando ver alguna señal que le indicara que podría acercarse, pero entre la furiosa mirada de Opal, y el desdén de Korra, mejor bajo la mano, apenado.
Luego hablamos hermano, tengo que acompañar a Opal y… bueno tú sabes…. Te veo luego.- Dijo Bolin, despidiéndose apresuradamente.
Si Bo… Hasta luego.- Contesto Mako, algo cabizbajo, llevando sus manos a los bolsillos y comenzando a caminar hacia la salida del cementerio.
( Runaway – Del Shannon - Crime Story Version )
Había sido un día pesado, horas de trabajo clínico forense seguido de varias horas de papeleo y "sugerencias" para los detectives, pero por fin después de una larga jornada, venia la recompensa. La Doctora Kya Havá recibió con ambas manos el humeante tazón de udon, aspiro su aroma y con una singular alegría separo los palillos preparándose a engullirse todo el contenido del enorme tazón.
Apenas llevaba unos cuentos bocados cuando un grito la alerto, aun con la boca llena giro en su asiento y vio como un tipo salía a toda prisa del pequeño restaurante, la esposa del dueño del local, estaba derribada en el suelo y con una mano señalaba hacia la puerta.
¡Ladrón!- Gritaba la mujer.
Kya no dudo un segundo, salto de su asiento y salió corriendo por la puerta. A pesar de edad se movía como alguien mucho más joven, el entrenamiento policial y el frecuente ejercicio la mantenían en forma, por lo que al verse perseguido el hombre corrió más de prisa, empujando, atropellando y arrojando todo lo que podía convertir en un obstáculo para su perseguidora.
Y a pesar de su agilidad, no podía dejar de ser un miembro de la policía de Ciudad República así que cuando el tipo derribo a una anciana, lo único que pudo hacer Kya fue duplicar su esfuerzo y su carrera para amortiguar la caída de la mujer.
Con impotencia vio como el hombre se alejaba riendo, y apretó los dientes con ira pensando en que se escaparía, por su parte el hombre reía y poco reparo en una figura alta, de cabello plateado y que iba enfundada en una larga gabardina verde oscuro, hasta que esta figura extendió el brazo y con un diestro movimiento sujetaba su nuca y lo reducía contra el piso antes de que el mismo ladrón se diera cuenta de lo que había pasado.
Muy oportuna Lin.- Sonrió Kya, viendo como su amiga esposaba al ladrón.
Lin no contesto, solo sonrió un poco mientras ponía de pie al arrestado y se dirigía hacia donde ya se escuchaban las sirenas de un auto patrulla. Momentos después ambas mujeres comían sendos tazones de udon, pero fue cuando Lin reparo en algo que pasaban en ese momento en la televisión.
Oye Lee, sube el volumen por favor.- Ordeno Lin al cocinero.
" … y entre los presentes en el funeral publico de Kuvira, estaban varios miembros del medio musical así como su familia. Cabe destacar que la pareja de la cantante: Korra Sialuk no estuvo presente en la ceremonia, por lo que se cree que solo estuvo presente en la ceremonia privada a la cual la prensa no tuvo acceso. En otras noticias…-
Pobre chica… Tan joven…- Lamento Kya.-
Es lo que pasa cuando te metes en drogas.- Gruño Lin, sin dejar de ver el televisor.
Aun así… Sigo pensando en el informe de toxicología.-
¿Mmmmh?.-
Si, es que Kuvira era una adicta, pero su sistema estaba lleno de otras cosas, no quiero señalar lo obvio, pero…-
Suyin es mi media hermana, así que Kuvira es… era mi sobrina de algún modo, y ella ha pagado muy bien a la prensa para mantener ese rumor silenciado, pero la investigación por homicidio estará abierta, es muy posible que se me asigne el caso.-
Kya enmudeció, a pesar de conocer por varios años a Lin se dio cuenta de que aun no sabía todo acerca de ella, e igualmente sabía que no debía de presionarla, cuando ella encontrara el momento adecuado hablaría, pero por lo pronto la noticia le había caído un poco de sorpresa.
Además de que ahora que lo pensaba, el nombre Korra Sialuk le sonaba conocido, ¿Acaso no era Sialuk el nombre de la alumna de su hermano Tenzin? Seria demasiada coincidencia, pero si algo sabia Kya era de que el mundo a veces era demasiado pequeño, así que se concentro de nuevo en el caldo del tazón y pensó en llamarle a su hermano un día de aquellos.
( Once upon a Nightmare – Epica)
Asami encendió los ecualizadores y el sonido de los instrumentos afinando comenzó a sonar en los amplificadores, después el silencio, un solo de violín comenzó a escucharse y tras medio minuto de melodía los demás instrumentos clásicos se unieron a la canción, y todos ellos en conjunto armonizaron a la perfección con el piano que daba los tonos y notas correctos cuándo la joven comenzó a cantar. Su cristalina voz comenzó a relatar sobre un camino, la luz de la luna, de antiguos cantos y rituales que el tiempo olvido, y todo encajo cuando las guitarras y batería previamente grabadas se unían a la melodía final.
Tahno escucha con atención cada acorde, recordando cómo debía de escucharse cuando lo grabo semanas atrás, cuando Asami había dejado inconclusa la canción por que aun no había pensado en una letra adecuada, pero ahora todo estaba perfecto , así que cuando Asami termino, solo pudo levantarse de la silla y aplaudir.
Oh wow… Te has superado esta vez 'Sami.- Adulo el joven sin dejar de aplaudir. A lo que la joven solo contesto con una reverencia y una sonrisa.
Y en si esto no era por lo que quería que…- De nuevo la tos corto su voz abruptamente, Tahno suspiro y se dirigió hacia la mesa donde estaba una jarra de agua.
Debes de ir al médico, esa tos ya se oye muy mal.- Sugirió Tahno, a sabiendas de que sería ignorado nuevamente.
Estoy bien, solo fue un poco de tos.- Contesto Asami después de beber el agua. Con la voz aun afectada por la tos. – Una pastilla refrescante y estaré como nueva.- Dijo, sacando la mencionada pastilla de su bolso. – Y como te decía, te traje para algo especial. Ven conmigo y no hagas preguntas.- Dijo, guiñándole un ojo.
Ooookay.- Contesto intrigado Tahno, dejándose llevar por su amiga.
Asami lo tomo de la mano y lo llevo por la torre de Sato motors hasta tomar el ascensor y después de eso salieron rápidamente para entrar a la sala de juntas principal del edificio.
Tahno se sintió intimidado al ver que en la mesa estaba llena de personas, y de todas a ninguna conocía, ya de por si era bastante intimidante el enorme retrato de Hiroshi que estaba encima de la silla de la presidencia. El joven veía esto cuando Asami lo jalo y le indico que se sentara a su diestra, pero para sorpresa de él, Asami se sentó a la cabeza de la enorme mesa.
Buenas tardes a todos, Gracias por venir. No me iré con rodeos, así que iré al punto. Como sabrán mi padre, Hiroshi está en coma, y dada la situación, el previo esto y dejo estipulado que yo me hiciera cargo, así que para aclarar los rumores, les diré que los puestos ejecutivos siguen inalterados.- Un rumor de agradecimiento recorrió la sala. Y Asami carraspeo para poder continuare. – Así que desde el día de ayer, soy la CEO y Presidenta de Sato Motors e Industrias Futuro, además de que seguiré con mis anteriores funciones, y dado que las nuevas responsabilidades requieren más tiempo y mas exigencia profesional, he decidido delegar algunas de estas funciones y crear un nuevo puesto, el de VP, puesto que será ocupado por el Señor Tahno Wolfe, aquí presente.- El murmullo recorrió la sala de nuevo solo que ahora de asombro, todos estaban murmurando y señalándose, incluido el mismo Tahno que lucía totalmente desconcertado. – Felicidades nuevo VP.- Sonrió Asami, abrazando a Tahno y disfrutando del desconcierto que le había causado a su amigo.
Más tarde Asami tomaba posesión de la oficina de su padre, pero una vez que entro la incomodidad la invadió cuando vio un cuadro que los retrataba a ella siendo niña, en medio de Hiroshi y su difunta madre, Yasuko.
Creo que lo mejor es que siga en mi oficina.- Murmuro.
Tu oficina es menos seria y además tiene un excelente sistema de sonido.- Señalo Tahno, riéndose un poco.
Hare que instalen uno igual en tu oficina tan pronto este terminada.- Contesto Asami, caminando a su oficina. – Mientras tanto estarás en la mía.-
Como digas jefa.- Dijo Tahno, algo abrumado por todo aquello.
También tendrás Secretaria, o Secretario si quieres, incluso ya tengo algunos candidatos.-
¿En serio? – Pregunto el joven, sorprendido por las previsiones de su amiga.
Claro… Jin, dale los expedientes al Sr. Wolfe.-
La Secretaria de Asami obedeció al momento, entregándole varios folders al desprevenido Tahno. Momento después en la mesa para café de la oficina de Asami, Tahno revisaba los expedientes y uno en especial había llamado su atención.
Mira 'Sami, ella me gusta, se ve seria y capaz.- Indico Tahno, levantando un expediente con foto.
Entonces contrátala o dile a Jin que la llame, ahí vienen los números de contacto.- Contesto Asami, sin desviar la mirada de unos documentos que estaba leyendo.
Tahno levanto una ceja al ver que había sido parcialmente ignorado, pero no le preocupó mucho., saco su celular y marco el número que venía en el expediente.
Hola, busco a la señorita Mai.-
( Don't let me be misunderstood – Santa Esmeralda)
Korra sintió una gruesa gota de sudor deslizarse muy cerca de su ojo izquierdo, así que la limpio con molestia con el dorso de su mano, su pulso estaba acelerado, y a pesar de que no había comido bien en días, su estomago estaba revuelto y tenía algo de nausea. Sacudió la cabeza para enfocarse, y cuando levanto la vista vio que literalmente había volteado su habitación al revés. Un cólico sacudió su vientre y dada su mala y descuidada condición, se doblo a causa del dolor.
Carajo… - Maldijo, tomándose el vientre.
De nuevo levanto uno de los cajones de su tocador, estaba segura que ahí tenia guardadas algunas pastillas, habían pasado ya algunas semanas sin una dosis completa y ahora empezaba a sentir los efectos de la abstinencia. El miedo había hecho que tirara las pastillas que compartía con Kuvira por el inodoro, sabía que eso la había matado. Pero aquel mismo miedo le había impedido preguntar. ¿Qué mato a Kuvira? ¿Una sobredosis o un químico adulterado en las pastillas? Una parte de ella quería saber la respuesta pero por otro lado no quería saberlo, además estaba el dolor en su cuerpo, la desesperación y la ansiedad que atenazaba su corazón, había podido mantener la compostura gracias a Varrick que le había pasado pequeñas dosis durante la estancia de sus padres y Suyin, pero ahora Varrick estaba de viaje y su deseo por obtener alivio y superar el miedo la estaban haciendo pedazos. Pero no podía pensar claramente, destrozaría la habitación si era necesario pero encontraría esas pastillas.
¿Acaso buscas resto?- Dijo Opal, sosteniendo una bolsa hermética de plástico llena de capsulas color rojo.
Dame eso…- Dijo Korra con una voz rota, ronca y apenas entendible.
Esto mato a Kuvira….- Contesto Opal, con la voz que comenzaba a quebrarse por el llanto.
¡Dame eso!- Exigió Korra gritando y abalanzándose sobre Opal como un animal salvaje.
Opal corrió en dirección al baño del pequeño departamento, y sabiendo que era por el bien de Korra, sacudió la bolsa encima del retrete.
¡Nooooo!- Grito Korra viendo como las preciosas capsulas rojas caían en el agua.
Empujo a Opal que golpeo su espalda contra la pared de mosaico, mientras que ella hundía sus manos en el agua esperando rescatar aunque sea una de aquellas píldoras. Opal no reconocía a Korra, en los últimos meses había visto transformarse a la persona que veía como una hermana en alguien distinto, cruel, irascible y sin control.
Los ojos de Korra estaban muy abiertos, entre sus dedos sostenía victoriosa una píldora roja y sin pensarlo dos veces se la metió a la boca.
Opal vio con tristeza que ya había perdido a su mejor amiga, así que salió del baño y se dirigió a su habitación. Korra por su parte, caía de sentón en el piso del baño, cruzo las piernas y empezó a balancear su cuerpo mientras tarareaba una canción, pasados unos minutos el químico surtía efecto y la joven se puso de pie y se dirigió al cuarto de Opal.
La vio haciendo sus maletas, y eso la hizo torcer la boca, cruzo los brazos y apoyo su espalda contra el marco de la puerta.
Ya Opal, bájale a tu drama.- Dijo, con un tono sarcástico. Pero Opal no la miro, siguió metiendo ropa y demás cosas a una maleta. No entiendes como es esto Opal… Es… Bueno… ¿ Recuerdas esa película que vimos? ¿La del tipo este que se vuelve más inteligente cuando toma unas pastillas? Esto es más o menos lo mismo, las pastillas me hacen más creativa, me dejan concentrarme, me hacen hacer mejor música, y ahora me ayudan a soportar el dolor que siento…- Justifico Korra, pero Opal no hizo caso y finalmente hecho una mochila a su espalda y una maleta en su mano.
Se acabo Korra, estás sola. En unos días vendré por el resto de mis cosas.- Dijo decididamente, empujando a Korra al salir de la habitación.- Korra torció la boca y se llevo la mano a la boca tratando de encontrar las palabras adecuadas, pero si decía lo que pensaba, iba a ser muy hiriente. – Me llevo a Naga conmigo, ya ni siquiera recuerdas que también necesita comida y atención.- Dijo, tomando la correa y poniéndosela al noble animal. – Considera esto también mi renuncia a Avatar.- Sentencio finalmente cuando cerró la puerta.
( Agord la Bruja – Varios – Tributo a Rata Blanca)
Los ochenteros riffs agresivos de aquella guitarra resonaban en los oídos de Korra, sus audífonos estaban a tope y a ella le importaba poco el hecho de que no debía de escuchar música mientras conducía su moto, pero de nuevo se sentía a tono. El descuidado acto de Opal había tirado algunas píldoras al piso además de la que ella había sacado del retrete, y de nuevo se sentía a tono y con necesidad de sacar la agresión que sentía quemarle el pecho.
El motor de su moto rugía en el trafico y a pesar de que el peso de la moto excedía los 360 kilos ella lo manejaba con maestría, incluso temerariamente en medio del trafico, rebasaba los 200 kmph y era de noche, pero sus reflejos habían vuelto y el motor era como un suave ronroneo vibratorio entre sus piernas. Con esa velocidad rebaso sin problemas a un camaro color negro y rojo, pero su conductor no se dejo intimidar y el motor de aquella maquina respondió a su conductor y rápidamente auto y moto parecía que competían en una carrera imaginaria entre las bocinas y maldiciones que les gritaban desde el resto del trafico de la carretera.
El conductor del camaro titubeó al ver un tráiler en el carril contrario que ahora invadían él y Korra para eludir el tráfico y aquel titubeo se convirtió en miedo y sus llantas chirriaron cuando aplico los frenos violentamente para evitar un choque, pero Korra no dudo, acelero de nuevo y se enfilo directo hacia el tráiler. El chofer del tráiler iba somnoliento y no se percato bien del todo lo que pasaba hasta que el ruido de aquella moto que paso rasante junto a la cabína hizo que el sueño se esfumara, Korra se inclino y maniobro como una profesional, evitando el choque por centímetros y después volvió a su carril con la adrenalina corriéndole a tope.
Minutos después y con el corazón aun latiéndole aprisa llego a donde quería llegar, el área de los muelles, desacelero su moto y recorrió lentamente las calles, hasta que llego a una esquina que visitaba a menudo, sin quitarse el casco la recorrió con la vista, el auto de Max no estaba ahí, pero en la esquina opuesta estaba una interesante camioneta van de color blanco. La respuesta era obvia, la muerte de Kuvira estaba siendo investigada por la policía, así que si el tipo había sido inteligente lo más seguro es que ya ni siquiera estaría en la ciudad, continuo su marcha lenta y paso de cerca a la camioneta, pensando en Max y Kuvira.
Calles más adelante vio un auto de modelo similar al de Max, igualmente corroído y golpeado en algunas partes y con la pintura maltratada, y convenientemente colocado en la parte de la calle que carecía de alumbrado publico, el sentido común le decía que debía de alejarse, pero su necesidad de abastecer su vicio era más imperiosa que otra cosa, detuvo su moto y se quito el casco, mientras fingió hablar por celular.
Una pareja de jóvenes se acercaron al auto y con movimientos rápidos y nerviosos intercambiaron unas palabras con el ocupante y aunque trataban de ocultarlo, Korra vio como les entregaban un pequeño paquete a cambio de dinero, estaba hecho, después de todo necesitaba un nuevo dealer.
Coloco de nuevo su casco, y encendió de nuevo la moto, dio una vuelta completa a la calle para poder abordar al ocupante del auto desde atrás. En el auto, Ryu encendía un cigarro mientras tomaba de nuevo su celular y le bajaba al volumen al auto estéreo.
Hola. -
Hey.-
¿Qué merca traes?.-
¿Qué es lo que buscas?.-
Rojas o arcoíris.-
Ryu llevo su mano a la guantera, mientras que por el retrovisor veía la parte posterior de la calle y ajustando el espejo vio que la calle estaba desierta, lo ajusto de nuevo justo cuando Korra levantaba el capelo de su casco y dejaba a la vista sus ojos azules. El pulso de Ryu se acelero, y por un momento entro en pánico, pero el reconocería ese par de ojos en cualquier lado. Y ese era el momento que había estado esperando durante todo este tiempo, trato de aparentar calma y aparto su mano de donde estaba su marcancia habitual y llevo la mano hasta donde tenía un paquete especial preparado desde hacia tiempo.
Oye… ¿Qué le paso a Max?- Pregunto Korra, que deseaba saber si sus conjeturas eran correctas.
Max ya no está aquí, mis jefes lo buscan, así que si lo ves, avísame. Si lo encontramos te hare un descuento.- Dijo, ajustando su gorra, ocultando mas su cara, y confirmando que la voz y los ojos no podrían ser mas de otra que de ella. Korra, su amor, su obsesión.
Son 5 mil.- Dijo, tratando de ocultar la emoción de su voz.
Korra dudo un poco al ver la bolsa que sostenía el vendedor, tenia 12 pastillas rojas, indudablemente este no era Max, y si el producto tenía algún defecto lo más seguro es que ya lo hubieran cambiado, "no hay peligro" se dijo a sí misma, y tomando la bolsa deposito los billetes en la mano del vendedor.
Te veré luego.- Dijo Ryu, encendiendo el motor del auto.
Adiós …- Contesto Korra por reflejo, viendo que en la esquina unas luces indicaban que un vehículo se acercaba y también arranco la moto.
Fin del Capitulo 12
