El cumpleaños de Ava siempre caía en la semana de las vacaciones de la fiesta de acción de gracias. No era muy fanática de las fiestas porque su familia era de esas que suelen pelearse cuando se reunían. Pero su cumpleaños le gustaba, sobretodo cuando no coincidía con el día de acción de gracias.

Este año su cumpleaños era dos días después de acción de gracias. Así que iba a aprovechar para festejarlo con sus amigos. Los iba a invitar a pasar el día a su casa de la playa. El tiempo ya estaba frío como para hacer playa, pero el cambio de aire siempre venía bien. Y ella creía que allí se podían divertir mucho.

— ¿Qué van a hacer para acción de gracias? — Preguntó Nate, una vez que terminaron de entrenar la coreografía del día. — Yo lo paso en casa, vienen varios familiares. — Dejo saber.

— Yo voy a pasarla en casa de mis abuelos. — Respondió Ray.

— Yo con Kuasa y nuestras familias. — Dijo Amaya.

— ¿Con Kuasa? — Preguntó Sara, sorprendida.

— Si, nosotras somos primas. — Explicó Amaya.

— Ahh, no sabía. — Dijo Sara.

— Nosotros no festejamos acción de gracias. — Respondió Zari, señalando a su hermano.

— Así que estaremos por aquí rondando. — Sumó Behrad.

— En mi caso, vienen unos parientes de Londres. No sé qué haremos todavía, pero sé que tengo que estar presente. — Contestó John, no del todo a gusto con su plan.

— Yo voy a ir a lo de Jax. — Dijo Mick, todos sabían que sus madres eran mejores amigas.

— Yo voy a estar toda la semana en la casa de la playa. — Dejo saber Ava.

— Yo por la semana tengo un par de prácticas con la banda y un día vamos a tocar en un bar. — Informó Charlie entusiasmada. — El día de acción de gracias lo voy a pasar en lo de mis abuelos con mis primos. — Agregó.

— Cuando sepas avisa donde tocan, así los voy a ver. — Pidió John.

— De acuerdo. — Afirmó Charlie.

— ¿Vos Sara? — Preguntó Nate.

— ¿Yo qué? — Repreguntó Sara, ya que no había estado prestando mucha atención.

— ¿Qué vas a hacer para acción de gracias? — Preguntó Zari.

— Nada. — Respondió Sara secamente. — Supongo que trabajar y descansar. — Agregó al ver que todos la miraban con curiosidad.

— ¿Tu mamá y Malcolm? — Se animó a preguntar Amaya.

— Ni idea, espero que tengan alguna fiesta para no tener que soportarlos mucho. — Respondió Sara con sinceridad.

— Cualquier cosa puedes unirte a nosotros. — Le ofreció Jax. — A mamá siempre le encanta recibir a mis amigos. — Argumentó para intentar convencerla.

— Si, de hecho nosotros a veces también nos sumamos a ellos ya que no tenemos nada para hacer. — Dijo Zari.

Ava se quedó pensando en eso, en cómo Sara no tenía ningún plan para su semana de vacaciones. En como seguramente la fiestas eran difíciles para ella luego de la muerte de su hermana y su padre.

Por un momento pensó la idea de invitarla a pasar la semana en la casa de playa con su familia, pero después se dio cuenta que esa no era una buena idea. Ella tenía una gran familia, y la casa de playa siempre se veía repleta con sus tíos, tías, primos y primas. No sabía si Sara se iba a sentir cómoda con eso, y no sabía si sus padres la dejarían invitar a una amiga. Así que prefirió no decir nada de esa idea que había tenido.

La semana pasó rápido, y antes de saberlo ya se encontraba con su familia camino a la casa de playa.

— ¿Vamos a decorar todo ya como para navidad? — Preguntó Amy.

— No, navidad lo vamos a pasar en casa. — Respondió Pam.

— Pero igual podemos decorar, poner luces o algo. — Sugirió ella, haciéndole la segunda a su hermana.

— Pueden decorar con lo que quieran, mientras ustedes se encarguen después de desarmarlo y acomodarlo. — Acordó Pam.

— Genial. — Aceptó Amy con una sonrisa.

— Ashley tendrá que ayudarnos porque ella es la que mejor gusto tiene. — Dijo ella, llamando la atención de la otra que estaba distraída mirando por la ventanilla y parecía malhumorada.

— Si, por favor Ash, ayudanos. — Pidió Amy.

— De acuerdo. — Aceptó Ashely, finalmente uniéndose a la conversación.

Ashley estaba de mal humor porque quería que se quedarán en Starling para pasar acción de gracias. Había querido eso para tener la oportunidad de salir con sus amigos. Pero sus padres ya habían arreglado lo de la playa y no iban a cambiarlo por ella, ni tampoco aceptaron que se quede sola.

Cuando llegaron a la casa de la playa Ava se encargó de decorar y acomodar todo con sus hermanas. Llenaron los ambientes con luces doradas y para el comedor decidieron poner manteles y cortinas en tonos color beige.

El tiempo que pasaron en la casa de la playa pasó bastante rápido. Finalmente llegó el jueves, y todos sus familiares ya estaban llegando para instalarse en la casa. Todos iban a quedarse hasta el domingo, así el sábado podían estar para su cumpleaños.

El jueves pasaron todo el día cocinando para tener una gran y típica cena. A la noche se sentaron todos alrededor de la larga mesa. Antes de comenzar a cenar se tomaron de las manos e hicieron la ronda de agradecimientos. Primero empezaron los adultos: su abuela, su madres y padre, sus tías y tíos. Y luego fue el turno de sus hermanas, ella, sus primas y primos.

— Agradezco haber empezado basquet, creo que al fin encontré mi lugar. — Dijo Amy.

Ava sonrió ante eso. A su hermana Amy nunca le habían gustado las actividades de porrista y nunca había querido probarlo. Por ella había intentado el baile, pero tampoco era lo que más le agradaba. Le gustaba bailar en cumpleaños, fiestas, en su casa cuando escuchaba música; pero no le gustaba como para entrenarse en ello. Así que, que su hermana haya podido hacer su propio camino y haya encontrado una actividad de su agrado la hizo sentir orgullosa y feliz.

— Agradezco por mis amigas, mi equipo de porristas y mi familia. — Dijo Ashley. — Sobre todo por Ava, este año nuestra relación ha crecido mucho y eso me pone contenta. — Agregó dedicándole una sonrisa a su hermana.

Ava se aferró a la mano de Ashley con fuerzas para demostrarle que ella también estaba agradecida por lo mucho que había mejorado la relación que tenían, y que la quería mucho.

— Agradezco por mis hermanas, por las Leyendas de Beebo y lo bien que nos está yendo en la competencia de baile, y por las nuevas amistades. — Dijo Ava.

— Agradezco por el papel que conseguí para actuar en la tv. — Dijo Trish.

— Agradezco haberme animado a revelar que soy pansexual y la aceptación que recibí por parte de mi familia y mis amigos. — Dijo Jessica.

— ¿Pansexual? — Preguntó Randy, interrumpiendo la ronda. — ¿Tu hija es pansexual? — Pidió saber a su hermana.

Y así empezaron a discutir entre los hermanos. Ava se sorprendió al escuchar a su padre decir cosas tan feas respecto a las personas lgbt, nunca había pensado que él fuera tan cerrado en el tema. La conversación se fue volviendo cada vez más fuerte, hasta el punto de que fue incómodo estar presenciándola. Ashley y Ava decidieron que era hora de irse allí, así que hicieron ir a todos sus primas y primos a comer a la sala de juegos. Se llevaron varias fuentes con comida y cenaron tranquilos. Esa fue la manera de demostrarle a Jessica que todos ellos estaban de su lado y la aceptaban como era.

El viernes las cosas continuaron tensas entre la familia. Pero el sábado todo se calmó, al parecer el cumpleaños de Ava hizo que todos quisieran regresar a estar en paz. A la mañana temprano llegaron sus amigos, iban a pasar todo el día y luego volvían a Starling para que Ava pueda cenar con su familia.

Ava se sintió feliz de estar rodeada de sus amigos. Todos la saludaron con abrazos, regalos y sonrisas. Durante la mañana estuvieron en la playa jugando al voley. Estaba comenzando la temporada de frío, pero el frío en el Estado de Star nunca era muy frío. Ese día había unos dieciséis grados.

— ¿Qué pasa? — Le preguntó Ava a su hermana Amy, notando que de pronto se había puesto de mal humor.

— Nada, es que hay están los tontos de los Andrews. — Dijo Amy, señalando a donde estaban sus vecinos. Ellos no se llevaban bien con esa familia.

— ¿Esa tabla de surf que tienen no es la tuya? — Pidió saber ella, reconociendo la tabla que Randy le había regalado a Amy en el verano, ya que ella había tenido la idea de querer aprender a surfear.

— Si, me la ganaron en una apuesta. — Admitió Amy avergonzada. — La verdad nunca me animé a contarlo porque medio que me engañaron, se suponía que ni Billy ni yo sabíamos surfear, pero él sí sabía. — Intentó explicar.

— Deberíamos decirle a papá. — Sugirió ella.

— No, eso no. — Negó Amy.

— No se preocupen, yo la recuperaré. — Dijo Sara, interviniendo en la conversación.

Sara caminó en torno hacia donde estaban los Andrews con su grupo de amigos. Ava, Amy y todos los amigos la siguieron. Ava pidiendo que vuelva y no haga nada, pero la otra chica no les hizo caso.

— ¿Quién sos? — Pidió saber Billy, sorprendido ante la interrupción de esa chica.

— Soy Sara y quiero que me den esa tabla de surf. — Indicó Sara.

A los segundos sus amigos estaban detrás de ella. Los Andrews notaron la presencia de Ava y Amy, y ahí comprendieron de qué se trataba todo eso.

— Si la quieres vas a tener que ganarla. — Dijo Prissy.

— Bien. — Aceptó Sara. — ¿Qué tengo que hacer? — Preguntó.

— Surfear aunque sea tres olas sin caerte. — Dejó saber el desafío y le dio la tabla de surf.

— Sara, no tenés que hacer esto, hace frío y… — Comenzó a protestar Ava.

— Acepto. — Decidió Sara, interrumpiendo a Ava y agarrando la tabla de surf.

Todos la siguieron hasta la orilla, Ava insistiendo en que no tenía qué por qué hacer eso. Pero la otra chica parecía no escucharla y eso le frustraba.

— ¿Tienes ropa para prestarme, no? — Le preguntó Sara.

— Si. — Afirmó ella, algo confundida ante la pregunta.

— Bien. — Asintió Sara.

Sara se sacó su buzo, sus zapatillas y sus medias. Ava la miró hacerse un rodete, y por primera vez notó que ella tenía un tatuaje en su cuello, detrás de una de sus orejas. Lo miró con curiosidad, eran dos canarios negros. Sara agarró la tabla de surf y entró al mar con el resto de su ropa puesta. En ese momento comprendió por qué le había preguntado si tenía ropa para prestarle, porque ella no quería entrar al mar en ropa interior.

— Está loca. — Dijo Ava, viendo como Sara comenzaba a remar en la tabla hacia donde estaban las olas.

— Lo está. — Acordó Astra.

— Pero es nuestra loca. — Aclaró Zari.

— ¡Vamos Sara! — Gritaron Charlie, Jax y Mick alentándola, y haciendo que el resto de sus amigos se una.

Ava miró como Sara agarró la primera ola y la surfeó a la perfección, como si habría estado surfeando toda su vida, como si surfear le fuera tan sencillo como respirar. Aún desde lejos pudo notar la sonrisa de la rubia. Ava nunca la había visto así… tan libre… tan feliz… Sara no solo surfeó tres olas como le habían pedido, sino que surfeo cinco. El único momento que salió de su tabla no fue porque se cayó, sino porque ella misma saltó el resto que quedaba del romper de la ola, haciendo un giro en el aire.

Sus amigos festejaban cada vez más fuerte, y Ava se sumó a ellos con entusiasmo. Sara era fantástica. Y lo mejor de todo no era su talento, sino que había hecho eso por su hermana, para ganarle su tabla devuelta.

Sara salió del mar y todos la recibieron con abrazos. Los Andrews no tuvieron otra opción que aceptar la derrota y dejar que ella se quede con la tabla. Ava vió como Sara le dio la tabla a su hermana, y como ante eso Amy le dio un abrazo de agradecimiento.

— Creo que es buen momento para volver a casa. — Comentó Ava, observando la ropa mojada de Sara.

Todos volvieron a la casa. Mientras sus amigos empezaron a preparar el almuerzo, Ava llevó a Sara a su habitación para que se pueda cambiar la ropa.

— Gracias por haber ayudado a Amy. — Agradeció Ava.

— No fue nada, solo recuperé lo que era de ella. — Dijo Sara, desentendiendose del tema, como si no hubiera sido la gran cosa.

— Ahora en el verano va a querer que le enseñes a surfear seguro. — Le dejó saber ella, y le dio ropa seca.

— No tendría problema en enseñarle. — Aseguró Sara y aceptó la ropa.

— Así que era verdad todo lo que dijiste sobre lo que te gustaba hacer cuando te presentaste a la clase. — Dijo Ava divertida, recordando la primera impresión que había tenido de la otra aquel día.

— Si. — Asintió Sara, sonrojándose.

— Bien, te dejaré cambiar tranquila. — Dijo ella y se dirigió a la puerta.

— Espera. — Le pidió Sara, para que no se vaya. — Antes quiero darte esto, feliz cumpleaños. — Dijo y le entregó un paquete que sacó de su mochila.

— No era necesario que me hagas un regalo. — Comentó ella sorprendida.

— Lo sé, pero quería hacerlo. — Afirmó Sara. — Solo te pido que lo abras después. — Pidió, porque la daba vergüenza que la otra lo abra delante de ella.

— De acuerdo. — Aceptó Ava y dejó el paquete en su mesa de luz. — Muchas gracias. — Agradeció.

Ava dejó sola a Sara en su habitación para que pueda cambiarse tranquila. Que ella le haya hecho un regalo era algo que no se había esperado, porque hace poco que eran amigas y además sabía que Sara no tenía dinero. Ava se sintió muy agradecida por los gestos que esa chica estaba teniendo con ella, sintió que le estaba demostrando que le importaba como persona y que le importaba la amistad que tenían.

El resto del día pasó más rápido de lo que le habría gustado. Almorzaron pizzas y luego jugaron juegos toda la tarde. Jugaron al ping-pong, al pool, a las cartas y a los dados. A la tardecita sus amigos se despidieron de ella y regresaron para Starling. A Ava le habría gustado que se quedarán hasta el otro día, pero sabía que la noche tenía que estar dedicada a la familia a pedido de sus padres.

Así que cenaron en familia. Esta vez por lo menos no hubo peleas, ya que Randy y su hermana se estaban ignorando. El resto de la familia parecía estar del lado de Jessica, y eso hizo que Ava se sintiera bien. Hubo regalos y torta, y luego cada uno se retiró a dormir.

Ava fue a su habitación y lo primero que hizo fue agarrar el paquete que Sara le había regalado. Había estado pensando en este desde que la otra se lo había dado, y ahora finalmente iba a poder abrirlo y saber que era.

Lo primero que hizo fue leer la tarjeta.

¡Feliz cumpleaños Ava!

Espero que seas muy feliz

y que se cumplan todos tus deseos.

Gracias por regalarme tu amistad.

Te quiero.

Sara.

P.d: no tendré dinero para comprarte el libro,

pero espero que puedas disfrutarlo igualmente de esta manera.

Luego, abrió el paquete rompiendo el papel con delicadeza y se encontró con un libro artesanal. La tapa estaba forrada con pétalos de flores y decía "La verdad sobre la magia" de Atticus.

Los libros de Atticus eran sus favoritos.

Abrió el libro y vio que las hojas estaban llenas con poemas y dibujos. En ese momento comprendió lo que Sara había hecho, ella había copiado todos esos poemas y le había hecho ilustraciones a cada uno. Sara lo había hecho para ella. Ava sintió una felicidad muy extraña invadirla. Nunca nadie le había hecho un regalo así de especial. Eso era más que un libro, era una obra de arte. Se notaba que Sara había puesto dedicación y de alguna manera había descubierto que a ella le gustaban los libros de Atticus. Pero lo más fantástico de todo era lo personal que era el regalo, porque con las ilustraciones se notaba que Sara había dejado plasmada su alma en cada hoja.

Se sentó en la cama y comenzó a leer algunos de los poemas. Cuando encontró uno que le gustó muchísimo, le sacó una foto y la subió a instagram junto con un mix de fotos del día, donde etiquetó a todos sus amigos.

avasharpe Magia es tener amigos como los que tengo #cumpleañosfeliz #bestfriendsever