Disclaimer: Esta historia no me pertenece, los personajes son de Stephenie Meyer y la autora es MrsK81, yo sólo traduzco sus maravillosas palabras.

Disclaimer: This story doesn't belong to me, the characters are property of Stephenie Meyer and the author is MrsK81, I'm just translating her amazing words.


Thank you MrsK81 for giving me the chance to share your story in another language!


Capítulo 25

—No puedo decirte lo decepcionado que me siento.

—¿Qué? —La sonrisa de mi rostro desapareció; miré a Phil e Irina con confusión, diciendo—: No lo entiendo.

Phil no dijo nada, pero la mirada en su rostro expresaba mucho y seguía sin entender qué estaba pasando. ¿Por qué se sentiría decepcionado? ¿Se debía al trato de San Francisco o había escuchando algo sobre Edward y yo?

—Para mi asombro parece que el Sr. Cullen ha expresado varias inquietudes, inquietudes muy serias sobre ti, Bella —dijo Irina y sentí que alguien me había golpeado en el estómago cuando comencé a comprender—. Aunque hace hincapié en que tienes el potencial de crecer, cree que tienes problemas para separa tus relaciones personales y profesionales en la oficina. Por ejemplo, una persona del departamento de arte casi se pierde de una reunión con él porque ella y tú estaban platicando.

—El Sr. Cullen estaba al teléfono cuando Emily… le pasé la llamada justo antes de que ella llegara para su reunión —dije con voz temblorosa—. Me dijo que no lo interrumpiera cuando…

—En algunas circunstancias estoy seguro que interrumpirlo no sería una opción, pero en otras… es necesario —me dijo Phil—. Y ese punto nos lleva a otra de sus inquietudes.

—¿Cuál inquietud? —dije con voz ahogada, Phil e Irina eran sólo imágenes borrosas cuando mis ojos se llenaron de lágrimas.

—Que no siempre sabes priorizar; la reunión con Emily es un buen ejemplo. Fallaste en reconocer que una reunión presencial sobre un proyecto con fecha límite del cual Emily tenía nueva información se antepondría a una charla informal con un agente. —Las palabras de Phil dolieron, pero lo que Edward había hecho me estaba matando.

¿Cómo pudo hacerlo?

Irina vio que las lágrimas caían por mi rostro y se inclinó, me entregó un pañuelo y me dijo en voz baja:

—Era de esperarse que tuvieras algunos problemas para adaptarte, Bella, pero puedo ver que tienes mucho potencial.

Asentí, completamente sin palabras, incapaz de comprender lo que estaba pasando… lo que él había hecho.

—No cubriré todos los puntos que el Sr. Cullen anotó en esta evaluación; no creo que sea de ayuda en esta situación, pero puedes discutirlos con él más tarde. Sólo mencionaré algunos que considero más cruciales. Por ejemplo, anotó que necesitas trabajar en tus habilidades para la organización. ¿Recuerdas un incidente en el que traspapelaste un archivo que te dio una de las asistentes de edición? Era un manuscrito que el Sr. Cullen necesitaba revisar con urgencia y debido a que lo traspapelaste, casi perdimos al cliente con otra editorial.

—No traspapelé nada —susurré. Él sabía eso—. Jessica iba retrasada… yo…

—Todo está aquí, Bella. —Phil suspiró, golpeteando el archivo—. Empezaste tan bien y deseaba… de hecho no, esperaba muchísimo más de ti.

—¿Puedo explicarte las cosas o me vas a despedir? —pregunté, el temor en mi voz era evidente.

—No, no te vamos a despedir, Bella —dijo Phil, suavizando la voz—. Este es el objetivo de la evaluación; descubrimos dónde necesitas mejorar y te ayudamos de la mejor forma posible. Como dijo Irina, el Sr. Cullen reconoce que tienes el potencial y si te aplicas un poco más, estoy seguro que no tendrás más problemas. Extenderemos el período de pruebas y veremos cómo vas en otras seis semanas. Necesitas sentarte con el Sr. Cullen y hablar sobre lo que él necesita de ti para poder mejorar o si lo prefieres podemos discutirlo todos juntos.

Negué con la cabeza.

—No, eso no es necesario. Creo que el Sr. Cullen y yo podemos encargarnos de esto.

Justo cuando pensé que ya había tocado fondo, Irina mencionó el segundo tema para discutir en esta reunión. Mi solicitud de trabajo.

—En base a esta evaluación, creo que sabes que hemos decidido no reasignarte al equipo de edición —me dijo y asentí una sola vez.

—El Sr. Cullen también pensó que la solicitud para esa posición contribuyó a tu distracción. Me mencionó, aunque no lo anotó en la evaluación, que comenzaste a leer manuscritos en tu escritorio, distrayéndote así de tus otras tareas. —Phil cerró el archivo y se recargó en su silla—. Estoy decepcionado, Bella, pero como mencioné, hay buenos comentarios de la Sra. Goff y el Sr. McCarty, así que felizmente te daré otra oportunidad para corregir esto. Si la retroalimentación que reciba en las siguientes seis semanas no mejora considerablemente, no te ofreceré una tercera oportunidad, ¿lo entiendes?

—Sí —dije con voz gruesa y temblorosa—. Lamento haberte decepcionado.

Nunca en toda mi vida me había sentido tan traicionada y casi no podía creer que Edward fuera capaz de hacerme esto. Me limpié los ojos, pero no tenía sentido, las lágrimas seguían saliendo. Pena, dolor, asombro… no tenía ni idea de cómo comenzar a explicar lo que sentía, estaba completamente perdida.

—Obviamente estás alterada, así que tómate una o dos horas para ti, ¿de acuerdo? —Irina esperó a que le indicara que la había escuchado y se puso de pie—. Vamos, te acompañaré afuera.

Murmuré un adiós y otra disculpa para Phil, y la seguí hacia el pasillo. Mientras esperábamos el elevador, ella me apretó el brazo.

—¿Todo está bien, Bella? No quise decir nada frente a Phil, pero me sorprendió la evaluación del Sr. Cullen. Ustedes parecían ser un buen equipo y nunca me dio la impresión de que tuviera tantas inquietudes respecto a ti.

—Tampoco a mí —dije fríamente.

—¿Deberíamos ir por un café y platicar un poco? Todo informal, claro —me preguntó y negué con la cabeza—. Puedes hablar conmigo, Bella. Si hay algo que necesitas sacarte del pecho, no te lo guardes.

—Gracias, Irina, pero en realidad no tengo ganas de hablar de nada justo ahora. —Ni siquiera podía pretender estar otra cosa más que devastada e Irina me dio un abrazo reconfortante.

—Sé que te recuperarás de esto, Bella. Sólo recuerda mantener separadas tu vida laboral y personal. Se amiga de Emily y el resto de las chicas fuera de la oficina, pero mientras estés aquí no dejes que sean una distracción. Estoy segura que una vez te ajustes a esta nueva vida, serás un miembro valioso del equipo del Sr. Cullen con numerosas posibilidades a tus pies. Mientras tanto, si hay algo que necesites, ven a verme.

—Gracias, Irina —susurré y me limpié la cara—. Iré por mi bolso y saldré por una hora. Necesito pensar.

—Lo que necesites.

xxx

Conforme el elevador bajaba, mis emociones saltaban entre dolor y humillación, hacia enojo y resentimiento. Para cuando estuve de nuevo en mi piso, el enojo era la emoción dominante y en lugar de tomarme una hora para reflexionar sobre todo lo sucedido, marché directamente a la oficina de Edward. Estaba en una reunión con Ben Cheney y Emmett, pero no me molesté en tocar la puerta, entré de golpe y lo fulminé con la mirada.

—Necesito hablar con usted —dije fríamente.

—Estoy en medio de una reunión, Srta. Swan. —Ni siquiera podía verme al hablar; el patético cabrón sabía exactamente por qué estaba aquí—. Le sugiero que salga y espere hasta que sea conveniente para mí.

—Sr. Cullen, como dije, necesito hablar con usted y estoy más que feliz de decir lo que tengo que decir frente al Sr. Cheney y el Sr. McCarty, así que a menos de que quiera que escuchen nuestra conversación, le sugiero que les pida que se retiren ahora mismo.

Esta vez sí alzó la vista y sostuvo mi mirada por un breve momento antes de entender que hablaba en serio. Miró a Emmett e inclinó la cabeza hacia la puerta, diciendo:

—Si pudieran disculparnos, caballeros. Si es conveniente, reagendaremos para esta tarde.

Apenas pude esperar hasta que salieron de la oficina antes de explotar.

—¿Cómo pudiste hacerme esto, Edward? ¿Tienes alguna idea de cómo fue esa evaluación para mí? Eres un bastardo mentiroso y fraudulento.

—Bella —suspiró—. Déjame explicarte.

—¿Explicarme? —lloré—. ¿Me estás jodiendo? Entré ahí sintiéndome en la cima del mundo porque sabía que era buena en mi trabajo y tenía la oportunidad de crecer, y me lanzaste a los jodidos lobos. Usaste todo lo que pudiste usar en mi contra. Los manuscritos que leí, el incidente con Jessica, y mi amistad con Emily. ¿Cómo pudiste?

—Tuve que hacerlo, dios, Bella —dijo con exasperación y se puso de pie—. ¿Escuchaste lo que estaban diciendo de nosotros? Piensan que soy un chiste, que sólo estoy aquí porque me estoy acostando contigo.

—Entonces sácalos de su error. Diles la verdad a todos, Edward. —Apreté los puños a mi costado y rechiné los dientes—. Diles que conseguiste el trabajo, y después me conociste. Deja de esconderte detrás de tus patéticas inseguridades de niño y actúa como un hombre de veintinueve años.

—No es tan blanco y negro como piensas, Bella —dijo lentamente—. He trabajado duro para llegar aquí.

—No eres el único y gracias a ti acabo de caer hasta el fondo de nuevo. Yo nunca te haría eso. Llegado el caso, te defendería y me arriesgaría a que la gente pensara mal de mí por eso. Fue totalmente inesperado, ¿tienes idea de lo humillante que fue para mí? Phil es mi familia y lo dejaste pensar que era mala en mi trabajo, que no me importaba ni una mierda la oportunidad que él me dio. No puedo creer que hicieras eso. —Las lágrimas habían empezado a caer de nuevo y detestaba estar llorando, pero no podía detenerme.

—Me aseguré que supiera que tenías poten… —dijo y apreté los puños con furia.

—No intentes justificar lo que hiciste —dije con los dientes apretados—. Decir que tengo potencial de ninguna manera compensa el resto de la mierda que me echaste encima.

—Tal vez esto es lo mejor —comenzó a decir y lo callé.

—¿Cómo demonios puede ser lo mejor? —lo miré boquiabierta, asombrada de que siguiera intentando manejar esto a su favor.

—Si la gente se entera de que te di una mala evaluación, probablemente asumirán que no hay nada entre tú y yo, y seguirán con sus chismorreos sobre alguien más.

—El recital de ballet es en menos de un mes, Edward. Creo que la gente se enteraría antes de que hay algo entre nosotros si llegabas conmigo en tu brazo… —vi su expresión y me reí sombríamente—. Oh, lo entiendo. Después de ayer, ya no me ibas a llevar al recital de ballet, ¿cierto? Por supuesto, debí saber que tampoco cumplirías con eso. Siempre es algo, ¿no es así?

—Sólo necesitamos un poco de tiempo —me dijo suplicante—. Las cosas han estado muy bien desde que estamos juntos, ¿no? ¿Por qué no podemos seguir así?

—Porque no quiero ser tu sucio secretito, Edward, por eso. —Me limpié la cara al hablar—. No puedo creer que haya sido tan idiota. No debí haber pensado dos veces en ti después de mi primer día y la forma en que me trataste durante esas semanas, me das asco.

—Bella. —Rodeó su escritorio, estiró una de las manos para tocarme, pero me aparté—. Por favor, Bella, tienes que saber que me odié en cuanto le entregué la evaluación a Phil. Te amo, Bella, lo sabes.

—Evidentemente no lo suficiente para ir y darle la información correcta ahora —dije y bajó la vista al piso—. No lo suficiente para decirle a Phil, Irina y todos los demás que están aquí lo que hay entre nosotros. No lo suficiente para que te importe más perderme que mantener tu trabajo. No es suficiente, Edward.

—Dime cómo arreglar esto, Bella —preguntó con desesperación—. No sé cómo arreglar esto.

—Necesito salir de aquí ya —dije y abrí la puerta.

—No, espera, necesitamos hablar sobre esto —me agarró del brazo.

—No hay nada de qué hablar, Edward —grité y lo miré directo a los ojos—. De hecho, voy a trabajar en una de las inquietudes que usted mismo anotó en el reporte, Sr. Cullen: diferenciar entre la oficina y el mundo real. De ahora en adelante, no mezclaré mi vida laboral con mi vida personal bajo ninguna circunstancia. Irina dijo que debería mantenerlas completamente separadas y creo que tiene razón. —Liberé mi mano de un jalón, pero Edward cerró de golpe la puerta, su mano se apoyó en el panel de cristal, bloqueándome el camino—. Déjame pasar, Edward, ahora mismo.

—No hagas esto… no te alejes de mí… de nosotros —me rogó y me di la vuelta, empujándolo con toda la fuerza posible.

—Tú hiciste esto, Edward, no yo. Si de verdad sientes lo que me acabas de decir, si me amas y de verdad quieres arreglar esto, entonces ve allá arriba y diles a Phil e Irina la verdad justo ahora. Diles que me amas, que quieres estar conmigo y que temías lo que la gente pudiera pensar cuando se enteraran de lo nuestro así que mentiste. —Lo miré y sus ojos cayeron para mirar el suelo—. Diles que soy buena en mi trabajo y que me merezco ese ascenso, de otra forma me iré justo ahora.

Di algo, haz algo. Pensé para mí una y otra vez mientras él se quedó ahí parado, pero el prolongado silencio me dijo todo lo que necesitaba saber y cerré los ojos.

—No puedo, Bella —cerró los ojos—. Es que no puedo.

—Entonces yo ya no puedo hacer esto —le dije fríamente—. Hasta aquí, Edward. Hice mi mejor esfuerzo y me jodiste en todos los sentidos de la palabra. Me merezco algo mejor que esto… algo mejor que tú.

Lo dejé ahí parado y caminé hacia mi escritorio, agarré mi bolso e hice lo que me sugirió Irina. Me tomé dos horas para mí, elegí una pintoresca cafetería que había visitado con Emily para sentarme a pensar en lo que iba a hacer. Necesitaba hablar con alguien, necesitaba un abrazo y, más que nada, necesitaba que alguien me dijera que todo estaría bien. No confiaba en mi voz para llamarle a Amber, así que en lugar de eso le envié un mensaje.

Por favor, dime que Carmen y tú estarán en casa esta noche. B x

Podemos estar. ¿Estás bien? A x

No, en absoluto, pero platicaremos cuando llegue a casa, ¿sí? Justo ahora necesito tiempo para pensar. B x

Lo que necesites, Bella. Aquí estaremos. Llámame si necesitas que vaya por ti. A x

Mi celular vibró y el nombre de Edward apareció en la pantalla. Lo apagué y lo guardé en mi bolso, pedí un latte, el cual no toqué, y luego me quedé ahí sentada intentando comprender lo que acababa de suceder. Sentía nauseas en la boca del estómago, me lastimaba la garganta, y sentía más dolor del que había sentido jamás. Llevaba cerca de una hora en la cafetería cuando la silla frente a mí se arrastró sobre el piso. Alcé ansiosamente la vista esperando que no fuera Edward, sin embargo, me sentí decepcionada cuando vi a Emmett parado ahí.

—¿Qué quieres? —espeté e hizo una mueca.

—Ouch, Bella, eso dolió un poco. —Señaló la silla, pidiendo permiso para acompañarme, pero negué con la cabeza—. Pues de todas formas me sentaré.

—Entonces, ¿para qué preguntas? —murmuré y se rio entre dientes—. ¿Cómo me encontraste?

—Pues te ausentaste sin avisar del trabajo y nos preocupamos. Emily me dijo que ustedes a veces venían aquí. Quería asegurarme de que estuvieras bien, pareces enojada.

—No me ausente sin avisar, Irina me dijo que me tomara unas cuantas horas para mí, así que eso hice. —Me mordí el pulgar, esperaba que ya hubiera terminado de llorar – era lo suficientemente malo llorar frente a Edward, no quería que Emmett también lo viera.

—Desapareciste y Edward está como un tiburón con dolor de dientes. —Esperó a que yo le diera los detalles, luego suspiró—. Mira, ¿vas a contarme qué pasó? No pude sacarle ni una palabra a Edward y supongo que esa escena en su oficina no estaba relacionada al trabajo.

—De hecho, sí se relacionaba con el trabajo —le dije y frunció el ceño—. No importa, ya terminamos. Ni siquiera quiero pensar en él ahora, mucho menos hablar sobre él.

—¿Terminaron su relación? —preguntó y asentí—. Vamos, no puede ser, ustedes son geniales juntos. Él está loco por ti —comentó Emmett.

—No lo suficiente, evidentemente —añadí con frialdad.

—En serio, Bella, ¿qué demonios pasó?

Ignoré su pregunta.

—Necesito agradecerte —le dije, recordando lo que Phil había dicho en la reunión—. Si no fuera por ti y la Sra. Goff, no habría habido nada bueno sobre mí en esa evaluación.

—¿Qué? —preguntó.

—No quiero entrar en detalles sobre eso, pero digamos que Edward dejó perfectamente claro dónde están sus prioridades y lealtad, y definitivamente no están conmigo. —Me puse de pie y apoyé una mano en el hombro de Emmett—. Debería volver.

—Oye, si quieres hablar, sabes dónde encontrarme.

Asentí y salí a la calle, Emmett me alcanzó casi de inmediato y gemí.

—Preferiría estar sola, Emmett.

—Sabes cómo es la situación con Edward, siempre ha hecho todo por sí solo. Nunca te lastimaría intencionadamente, nunca ha tenido que lidiar con alguien que le importe tanto como tú, pero sé que está jodidamente loco por ti.

—Detente, Emmett, por favor. —Me detuve y me giré hacia él—. Edward, el hombre que dices que está loco por mí, me echó a los leones. Le dijo todo lo que pudo decirle a Phil para hacerme parecer incompetente, luego me costo el ascenso que él sugirió porque no quería que nadie sospechara que estábamos juntos.

—Espera, ¿que hizo qué? —preguntó Emmett abriendo los ojos con asombro—. Ese jodido imbécil.

—Sí, su comportamiento de patán se excedió y está vez es totalmente irreparable. —Suspiré y comencé a caminar lentamente.

—Déjame hablar con él —se ofreció Emmett.

—No, Emmett. Es demasiado tarde para eso; le dije lo que necesitaba hacer para arreglarlo y dejó muy en claro que no era algo que estuviera dispuesto a hacer. Ya una vez le di el beneficio de la duda, pero ya estoy harta de salir herida, me merezco algo mejor que eso. —Vacilé afuera del edificio, detestaba la idea de regresar y enfrentar a Edward tan pronto.

—Te acompañaré arriba —dijo y sonreí.

—Lo apreciaría.

Resultó que no necesitaba preocuparme porque cuando regresé a la oficina Edward no estaba ahí, un torrente de pensamientos pasó por mi mente preguntándose si habría ido con Phil para admitir lo que había hecho o si había salido a buscarme.

—No dijo que fuera a salir —dijo Emmett y me di cuenta que estaba mirando fijamente su oficina.

Me senté en mi escritorio y respiré profundamente.

—Estaré bien, gracias, Emmett.

Asintió una vez.

—Lo que necesites, cuando sea, Bella.

—Gracias.

Edward no regresó por el resto de la tarde y descubrí que había despejado su horario, había desviado todas las llamadas de la oficina directo a su celular y se había llevado todos los manuscritos que tenía que leer.

Me quedé ahí sentada por dos horas y media mirando la pantalla de mi computadora sin la habilidad de concentrarme o enfocarme en otra cosa más que Edward y la evaluación. Logré terminar la tarde sin volver a llorar, pero en el momento en que crucé la puerta de mi apartamento las lágrimas llegaron y tardaron horas en detenerse.

—Creo que deberías decirle a Phil —dijo Amber mientras enredaba mi cabello entre sus dedos. Ella, Carmen y yo estábamos sentadas en el sofá hechas bolita—. Muéstrale al cabeza de pito la misma lealtad que él te ha mostrado a ti.

—Si lo hiciera ahora parecería que lo hago por despecho, como si intentara vengarme. El hombre me da una evaluación de mierda así que yo intento hacerlo caer conmigo. —Me limpié la cara, mis ojos estaban adoloridos e hinchados, y sabía que me vería de mierda la mañana siguiente—. Debí haber dicho a Phil durante la reunión, pero no puedo explicar cómo se sintió escuchar esas cosas. Era como si me hubieran paralizado, casi como si no me estuviera pasando realmente a mí.

—No puedo creer que él te hiciera eso después de todo, Bella —dijo Carmen y luego me entregó un trapo húmedo frío—. Para tus ojos, para que no estén tan hinchados mañana.

—No me importa —murmuré, pero me ignoró y sostuvo el trapo sobre mis ojos.

—Mira, no hay nada de malo con sentirse molesta, pero creo que mañana deberías entrar pavoneándote a esa oficina viéndote fabulosa, llena de confianza y para nada hecha trizas por un cabrón bueno para nada que fue demasiado idiota para ver la persona tan buena que tenía a su lado. —Movió ligeramente el trapo para que pudiera verle la cara y luego guiñó—. Déjalo ver lo que se está perdiendo, Bella.

Suspiré, no podía pensar tan en el futuro por ahora. Necesitaba tiempo y pensar en regresar al trabajo mañana me revolvía el estómago.

—Ni siquiera creo que pueda ir a trabajar mañana. Esta tarde ya fue lo suficientemente mala y él no estuvo ahí.

—Carmen tiene razón, Bella. —Amber movió el trapo y lo lanzó a un lado—. No dejes que vea lo mucho que te lastimó.

—Demasiado tarde para eso —dije en voz baja.

—Bien, entonces muéstrale que ya dejaste de desperdiciar tu tiempo en él. Déjalo ver que sigues adelante sin él. —Tomó mi mano y me jaló para ponerme de pie—. Ve a tomar un largo baño de burbujas y luego ve a dormir. Nos levantaremos contigo en la mañana y te dejaremos impecable.

Sonreí, no estaba convencida de que fuera a servir de algo, pero valía la pena intentar todo.

—Bien, pero no será una tarea fácil. Dudo que pueda dormir esta noche.

—Te llevaré una taza de chocolate caliente, eso siempre funciona para mí. —Amber me llevó hacia el baño y me preparó la tina—. Incluso usaré mi jabón de baño especial. Lo compré en Nueva York, es una mezcla de aceites de edición especial que te ayuda a relajarte y liberar estrés.

—Entonces vacía toda la botella —bromeé y se rio.

—Estarás bien, Bella. Puede que te tome un tiempo, pero sé que pronto te darás cuenta que vales mucho más que él y un día encontrarás a alguien que comprenda eso desde el principio.

—Tal vez, pero creo que nunca volveré a querer a alguien como lo quiero a él, Amber. Lo que él me hace sentir… lo amo, incluso después de todas las cosas estúpidas y traicioneras. —Me tallé la cara con las manos.

—Relájate aquí un rato y luego te traeré el chocolate caliente. —Se dirigió a la puerta y comencé a desvestirme—. Incluso le pondré bombones y crema.

—No sé qué haría sin ustedes dos. —Sonreí.

Comenzaba a relajarme y a ser capaz de pensar en algo además de Edward cuando escuché varios golpes fuertes en la puerta del apartamento. Me enderecé y escuché.

—¡Bella! Por favor, Bella, abre la puerta y habla conmigo.

Era Edward, pero a diferencia de aquella ocasión en San Francisco, no sonaba ebrio; sólo desesperado. Me salí de la tina y agarré mi bata, pero en lugar de ir con él, me asomé a través de la puerta del baño y miré a Amber lidiar con nuestro indeseado invitado.

—Piérdete —espetó—. Eres un maldito descarado al venir aquí.

Se veía desesperado y desaliñado – una apariencia que no había visto en él antes.

—Por favor, la amo y sé que fui… ni siquiera puedo encontrar una palabra —comenzó a decir, pero mi amiga lo interrumpió.

—Yo puedo pensar en varias palabras, eres una escoria de bastardo egoísta, arrogante, patán. Ella aguantó muchas de tus mierdas esas primeras semanas y sin embargo tuviste la fortuna de que aún así te diera una oportunidad. ¿Cómo puedes pararte ahí y decirme que la amas cuando no puedes admitírselo a tu jefe, su padrastro, y elegiste hacerla quedar mal para salvarte a ti mismo? Ella se siente humillada, absolutamente humillada. —Intentó cerrar la puerta, pero Edward la detuvo.

—Tengo que hablar con ella. He intentado llamar y llamar, mensajes de voz, de texto, emails, pero ella no me responde; por favor, sólo déjame intentar explicarle.

Mi teléfono seguía apagado y revisar mis emails no había sido una prioridad, así que aparte de esa primera llamada en la cafetería, no tenía idea de que él había estado intentando contactarme – de todas formas, no habría hablado con él. A pesar de que me sentía muy enojada con él, era insoportable escucharlo rogar de esta forma, así que cerré la puerta del baño y me apoyé en ella.

—Entonces deberías tomar eso como una señal de que ella no quiere hablar contigo. Si te importa, aunque sea un poco, entonces necesitas dejarla en paz. No sé cómo subiste hasta aquí sin que te viera el portero, pero si no te vas justo ahora llamaré a la policía. —Amber sonaba tan seria que Edward murmuró algo en respuesta y luego escuché la puerta cerrarse.

—Bella —me habló Carmen y abrí la puerta otra vez—. Ya se fue, cariño. Ven, vamos a darte ese chocolate caliente, luego puedes intentar dormir un poco.

Le seguí la corriente y me bebí lo que me dieron.

—Dudo que vaya a funcionar; no después de lo que pasó —les dije, pero quince minutos más tarde mis ojos comenzaron a cerrarse y lo siguiente que supe fue que Amber estaba parada al pie de mi cama, sonriéndome.

—Buenos días.

—¿Ya amaneció? —me senté y me froté los ojos—. ¿Me quede dormida?

—Como bebé durante toda la noche —dijo presumida.

—¿Me drogaste? —pregunté medio en serio y luego jadeé cuando vi su cara—. ¡Lo hiciste!

—Fue sólo una pequeña dosis de algo que me dio mi doctor para ayudarme a dormir. No estás enojada, ¿verdad?

—No —dije—. En realidad, no siento nada. Creo que lo que pasó ayer no me dejó espacio para nada más; sí pasó, ¿cierto? ¿No lo soñé ni nada?

—No —negó con la cabeza y se sentó a mi lado—, me temo que no.

—¿Puedo tener unos minutos? —pregunté, el dolor sordo y el nudo de mi estómago regresaron con fuerza—. Voy a bañarme y lavarme los dientes.

Amber se fue dejándome la indicación de ir directo a su cuarto cuando terminara para que ella y Carmen pudieran ayudarme a alistarme. Una idea que ayer no me interesaba para nada ahora de repente parecía un buen plan a la luz de la mañana. Puede que Edward Cullen me dijera que me amaba, pero cuando subió las cosas se pusieron difíciles lo único que le importó fue su carrara, ahora necesitaba aprender de él y hacer lo mismo.

Edward…

Fue bueno mientras duró, pero fui un idiota al pensar que lo nuestro pudo haber funcionado. Necesito concentrarme en el trabajo, no en ella; estaba muy bien antes de que ella llegara y estaré bien ahora que ya no está. No la necesito… nunca la necesité. No necesito a nadie, nunca lo he hecho.

Dios, ya la extraño. Carajo.


La mayoría sospechaban que Edward haría algo para joder la relación, y pues estaban en lo correcto. Incluso antes de tener que enfrentar a Phil, Edward decidió lanzar a Bella a los tiburones con tal de limpiar su nombre. Y ahora sí que está es la gota que derramó el vaso para Bella, ¡y bien por ella! Ya le ha perdonado demasiadas cosas al Sr. Cara de Pito.

Gracias por leer y comentar, no olviden dejarme sus reviews, incluso si es para decirme lo enojadas que están con Edward ;)