Hola! Tengo el agrado de dejar un nuevo Capítulo. ADVERTENCIA Hay un poco de LEMON

Capítulo 11 – Dolor y deseo irrefrenable…

1ra persona Vincent.

Estaba totalmente desbastado, necesitaba un poco de descanso y tranquilidad… La voz de Sephiroth resonaba en mí cabeza de vez en cuando llevándome a los pensamientos y recuerdos más inesperados. Realmente podría ser mí hijo? Nunca me lo había cuestionado, cuando Lucrecia me aseguró que era de su marido Hojo nunca me atreví a contradecirla, después de todo… Yo había llegado para ser solo un impostor en su vida.

Me levanté de la butaca en la que estaba sentado hace horas y decidí irme a otro lugar, debía descargarme haciendo lo que más me gustaba… Así que me propuse abandonar los vestuarios del galpón de entrenamiento, y así lo hice; me había puesto ropa un poco más cómoda que tenía a mano, osea un par de pantalones de entrenamiento y una remera negra un tanto ajustada para mí gusto, pero no había otra cosa.

Llegué al polígono de tiro con mis cosas bajo el brazo y las extendí sobre la pequeña mesa del box de tiro. Estaba a punto de prepararme para disparar cuando un enorme cartel a mí lado me recordó las inquebrantables normas de seguridad. Blanquié los ojos por lo ingenuo de la situación, pero las reglas eran las reglas. Me puse las gafas de seguridad y luego los protectores auditivos. Usando todo aquello me hacía recordar a mis tiempos de juventud en mi entrenamiento para ser turko…

Cargué balas y giré el tambor de mí revólver con una pequeña sonrisa y comencé a disparar al objetivo del frente. Sin dudas era algo que me encantaba… El disparo, el retorno, el sonido metálico al chocar la bala contra aquellos blancos móviles. Todo me relajaba.

Pero pequeñas imágenes empezaban a asaltar mí mente, recuerdos que creía perdidos, como la vez en la que Lucrecia fue a buscarme luego de un entrenamiento, solo queríamos charlar pero habíamos terminado yendo a un hotel para vivir y mentirnos sobre nuestra historia de amor.

Me recordé sonrojado y jadeante, besandola mientras hacíamos el amor más de una vez… Ella como siempre en cada oportunidad estaba bellísima… Pero en el fondo siempre me di cuenta de que nunca se había entregado totalmente a mí.. siempre dudaba.

Bueno, Biológicamente hablando, entonces, sin dudas había posibilidades de que él fuera mí hijo. Pero ¿cuál es la verdad?

Me vi a mí mismo reflejado en mí objetivo, y una vez más vacíe el cargador, pero con un poco de ira, muy pocas veces me dejaba llevar así. Pero últimamente andaba más inestable con respecto a mis sentimientos, mis pensamientos, mí cuerpo… A veces, cuando aún no había resuelto mis problemas, me odiaba a mí mismo y me culpaba por muchas desgracias y ahora que había aprendido a vivir mejor y no una vida ciega por la culpa, no quería volver a empezar con ese mismo sentimiento.

Volví a cargar el revolver mientras el segundo round de pensamientos me azotaba. Pensé en Yuffie, en nosotros… Estaba totalmente seguro de que la quería y de que la necesitaba a mí lado. Yo mismo estaba ahogándome en mis propias decisiones, porque había sido yo quién le había pedido un tiempo para pensar. Pero no sé cuánto más podríamos sostenerlo así… cada célula de mí cuerpo la añoraba, su contacto, nuestros besos… Suspiré ofuscado sintiendo como una ola de calor me invadía.

Habían sido estás respuestas corporales las que me habían echado para atrás, ella me parecía tan perfecta, alegre y pura. Sentimientos tan meramente físicos y banales no eran dignos de ella. Quería protegerla de mí turbia alma. Hice los últimos disparos que me quedaban cargados y me fui. Tarde o temprano tendría que volver al departamento.

Pasé por frente al galpón de entrenamiento nuevamente. No era muy lujoso pero era grande y tenía todos los elementos necesarios para entrenar cualquier tipo de destrezas: pistas con obstáculos, un gimnasio, una pared para escalar, un área para combates con espadas y otra para combates cuerpo a cuerpo, entre muchas otras cosas. También tenía en uno de los extremos una enorme cabina transparente en donde los entrenadores solían dar órdenes por comandos de voz y podían revisar los avances por las cámaras monitoreando todo, también solía ir Reeve a reclutar gente de vez en cuando. Luego al salir por el lado Este te encontrabas con amplios vestidores que estaban cercanos a una zona de duchas .

Pasando por la sala de entrenamiento para irme pude divisar a lo lejos la menuda figura de Yuffie que estaba con alguien. Hace un par de horas que no hablábamos, ella sabía perfectamente cuando necesitaba estar solo y muchas veces sabía el momento exacto en el que tenía que aparecer para que no me derrumbara. Me acerqué un poco más y logré distinguir a Reno con ella y una instantánea cara de asco se me dibujó; aminoré el paso de manera innecesaria y los escuché hablar.

–Yuffie basta no puedes seguir durmiendo en mí oficina, tu perro lo destruye todo! Libéralo en el bosque o algo.

–Bueno es que Reeve no me da una oficina –respondió ella rascándose la nuca por nerviosismo.

–Eres brigada de élite no necesitas una oficina! Hazle caso a Reeve y vete a vivir en el maldito hotel que está dispuesto a pagar!

–Soy una persona adicta al trabajo, me gustan las instalaciones de la WRO, Okey?– ignoró la desesperación de él. – Aparte ya no sé cuánto tiempo pasó desde que los monstruos invadieron mí casa y Reeve aún no me trae respuestas.

–La semana pasada cuando empezamos a trabajar juntos, te dejé quedarte en mí oficina porque pensaba que era temporal, pero llevaste hasta el perro! Y ese animal me odia!

–Me debes! Tu dijiste que ibas a ser mí sirviente para siempre.. – Rió divertida.

Odié un poco la situación, odié verla sonreír para otro, mí autoestima se achicharró por un segundo.

–Tienes razón… Eso prometí – dijo pensativo y luego se acercó a ella rápidamente. Besó su mejilla y tomó su mano.

Mí cuerpo se prendió fuego por la ira y los celos, pero no me permití hacer absolutamente nada, todo era resultado de mí decisión.

–Qué crees que haces!? Idiota machista! – Yuffie le dobló el brazo y rápidamente giró para propinarle una patada que el turko bloqueó con el brazo.

Reno río y le devolvió un puñetazo que ella bloqueó. Ambos comenzaron a intercambiar golpes, bloqueos y arremetidas. Parecían divertidos.

–De dónde sacaste tanta fuerza demonios!? Voy a quedar todo magullado – Dijo Reno bloqueando los golpes de Yuffie que estaba más rápida de lo usual.

Ella le hizo una traba con el pie y este cayó al suelo antes de que pudiera pensar en algo.

–Los científicos me confirmaron que se duplicó mí fuerza, y se intensificaron en gran porcentaje todos mis sentidos debido a tanta exposición al Mako. Y Por la intromisión de Reeve soy temporalmente una maldita mutante. – Al terminar la frase pateó a Reno que estaba aún en el suelo y este se quejó adolorido. – Está misma tarde me voy de tu oficina… – lo señaló con el dedo.

Su pecho se movía agitado y su sonrisa era implacable, su belleza me causó mariposas en el estómago y quise irme corriendo. En ese preciso instante ella me vió y se le iluminó el rostro.

–Vinnie! Que bueno verte, ven aquí! – me acerqué dudoso – Reno ya se iba tiene que trabajar y yo quisiera entrenar un poco.

El pelirrojo se levantó rápidamente y se acomodó la ropa fingiendo dignidad. Hizo una leve reverencia y miró a Yuffie

–Quiero tus invasivas cosas fuera de mí oficina hoy – amenazó y con una carcajada se fue.

–¿Cómo estás? – dijo suavemente y acercándose a mí y se puso en puntas de pie para acomodarme el cabello.

–Tranquilo supongo… – le sonreí

–Te escuché disparando, pero asumí que era mejor dejarte solo.

–Si, estuvo bien. Pude pensar tranquilo. Ahondando un poco en fechas me di cuenta de que es muy probable que Sephiroth pudiera ser mí hijo. Cambia un poco toda la ecuación… me mortifica mucho pensar en Hojo experimentando con él desde el vientre de su madre, y también de recien nacido, más ansioso me pone pensar que creció como un títere de Shinra y que finalmente se convirtió en el monstruo que conocemos mientras yo dormía y me revolcaba en mí culpa dentro de una mugre caja. Podría haber evitado tanto…

–Entiendo… pero No tenías como saber Vincent, no hay forma de que sea tu culpa, ya pagaste suficiente por tus supuestos pecados no crees?

–Eso creía…

–Porque es así. Mira que te parece si nos relajamos un poco? Vamos a entrenar! Al menos lo que queda de este día, Nos hará bien. Aparte lo que nos pasó en la misión anterior es imperdonable… Tenemos que fortalecernos más!

Asentí con una sonrisa, y miré por los ventiluces del galpón, era de tarde quizás en unas horas caería el sol. El entusiasmo de Yuffie me salvaba la vida y lo agradecí.

Hicimos una rutina fuerte totalmente completa. Y me sorprendió lo rápido que podía pasar el tiempo cuando se podía estar tranquilo. Trotamos, escalamos, hicimos ejercicios con pesas, superamos los obstáculos, batimos un par de marcas personales y estábamos terminando con abdominales.

–Dioses creo que voy a morir de dolor.. pero aún tengo energía. Ese mako es como una maldita droga – comentó agitada mí compañera mientras hacía su última tanda de abdominales. Yo le sostenía los pies con mis rodillas y tenía en alto las palmas para que ella las chocara al llegar arriba.

–Tuviste suerte de no intoxicarte, la pasé muy mal y sigo algo mareado.

Cuando terminó la ayude a incorporarse y chocamos los cinco.. Era una tontas costumbre que se nos había hecho después de terminar cada entrenamiento.

–Esos efectos se irán y quedarán los mejores, o eso dijeron los científicos.

–Vamos a cambiarnos y a casa, estoy muerto.

–Si, yo también

Sin consultarle, ni advertirle la levanté del suelo y la cargué como si de una princesa se tratara.

–Vincent bájame! Me avergüenzas!

–Nadie nos ve, ya se fueron todos – dije riendo, la verdad solo quería molestarla un poco me gustaba ver en ella todas sus expresiones. – La noche está refrescando cámbiate de ropa. – La dejé en el suelo del vestuario cuando llegamos y le besé la frente. – Me voy a las duchas.

–Voy a buscar unas cosas ahora vuelvo.

Sin decir más se fue corriendo.

Dejé cerca las toallas y otra muda de ropa que había en un casillero preparado para mí. Me quité la remera y el pantalón y abrí el grifo de la ducha para dejar correr el agua.

Un instantáneo dolor de cabeza prácticamente me apuñaló desprevenido dejándome débil. Una punzada… Dos… Y esas imágenes volvían a aparecer en mí cabeza, a la tercera punzada caí al suelo de rodillas y me froté las sienes desesperado. Me senté en el suelo y me acerqué al agua que caía de la ducha para que limpiara mí cabeza de esas imágenes que no paraban de atosigarme. Puse la frente entre las rodillas y respiré profundo.

Estaba en la ducha, solo con mí dolor y me permití sollozar un poco después de tantos años. Revivir aquellos traumas que sentía superados me había golpeado bastante. Siempre sufrí por no haber detenido a Lucrecia de experimentar con su bebé en su vientre.. verla tan desmejorada y sufriendo, y luego haberme enterado de las consecuencias me desesperaba y más ahora considerando que todo este tiempo podría haberse tratado de mi hijo… Que podría yo haber cambiado? Quizás mucho.

También me preocupaba Yuffie cada vez sentía más sus pequeñas faltas, la necesitaba mucho. ¿Qué pensaría ahora de mí? Con un hijo perdido al que terminamos destruyendo por demente?... De todas formas ¿Qué tenía yo para ofrecerle? No me sentía digno de ella… pero hasta respirar en su ausencia me dolía, sobre todo sabiendo que yo era el inseguro, y que al dar tantas vueltas terminaría por alejarla.

Lloré un poco más aprovechando el agua corriendo por mí rostro porque no lo volvería a hacer. Un ahogado suspiro se escapó de mí garganta y al parecer mí compañera ninja (que no sé en qué momento había regresado) lo había escuchado.

–Vincent estás bien? Estás llorando? – se sorprendió muchísimo, no sé cómo se había dado cuenta, pensé que había sido silencioso

–No…

–No me mientas, voy a entrar – advirtió e

Ignoró el hecho de que estaba entrando sin permiso a una ducha y abrió la puerta. Levanté levemente la vista y vi su preocupación

–Vinnie! Tus rodillas están sangrando estás bien? ¿Qué pasó? – se agachó de prisa para verme y me levantó la cabeza.

Con una sonrisa un poco torcida por la compasión, limpió de mí frente restos de sangre de mis rodillas, que por cierto no había notado que estaban lastimadas.

–No quiero que me veas así, fue solo un momento de vulnerabilidad, no va a volver a pasar.. todavía estoy un poco afectado por el Mako.

–Todos somos vulnerables Vincent. – dijo con demasiada sabiduría mientras me quitaba el cabello de la cara y pasaba suavemente su pulgar por debajo de uno de mis ojos limpiando una traicionera lágrima que había quedado.

Me enderecé un poco y estiré mis piernas y fue entonces cuando realmente la ví. Arrodillada a mí lado con sus pequeños shorts abiertos y la camiseta blanca muy mojada pegándose a su delicada figura… Mí corazón se enloqueció y debí haber corrido la mirada, porque ella también tomó noción de la situación y se sonrojó, después de todo yo solo estaba vestido con ropa interior.

–Lo siento, de nuevo me precipité y entre sin más… – dijo avergonzada rascándose la nuca, una actitud tan propia de ella.

Intentó reincorporarse rápidamente pero de pronto resbaló y cayó encima de mí. Sentí el impacto y de manera instintiva la tomé de la cintura y la nuca para protegerla.

Unos segundos me llevó a entender lo que sucedía, pero no la solté parecía que mí cuerpo estaba empezando a desconectarse.

–Lo siento soy una torpe y estúpida… – Dijo avergonzada intentando reincorporarse.

Se alejó un poco y nuestras miradas se encontraron….demasiado cerca y tentador. Para mí sorpresa ella me sostuvo la mirada con tanta firmeza que casi logra intimidarme, era verdad cuando había dicho que estaba decidida a que la amara… Pero eso ya era un hecho me tenía totalmente loco, solamente que a veces solo quería esperar un poco para cambiar y ser más digno de ella. Pero en ese momento no pude….

La tomé de nuevo suavemente de la nuca con una mano, y la besé con urgencia y desesperación, ella no se negó para nada y se adaptó perfectamente a mí ritmo. Su cuerpo mojado se amoldó perfectamente al mío y todo comenzó a girar.

A decir verdad yo esperaba algún tipo de sorpresa y resistencia pero no, parecía disfrutarlo más a cada segundo, incluso una que otra sonrisa se dibujaba levemente en sus labios mientras la besaba, podía sentirlo perfectamente y eso me hacía enloquecer aún más .

No se cuánto tiempo duro ese beso.. pero creo que mucho. Me separé un poco para tomar aire pero ella siguió besándome suavemente el contorno de los labios y luego con su lengua trazaba una delgada línea sobre ellos que rompía de a poco todos mis escudos y autocontroles.

Quizás ella tenía razón; mis sentidos estaban duplicados a míl porque sentí nuestros corazones latir rápidamente, y cada una de sus caricias me electrificada el cuerpo y me cerraba el estómago con esas inquietas mariposas.

Busqué acomodarme y me senté más erguido, a ella la tomé de la cintura y la senté en mí regazo para verla mejor. Tuve que elevar un poco la mirada y aunque estaba algo cegado por las gotas de agua que salpicaban de vez en cuando… Me pareció la escena más hermosa que había visto.

Su cabello corto -que ahora lucía más largo que lo normal – estaba algo mojado y alborotado, sus mejillas ruborizadas, los ojos vidriosos, los labios enrojecidos y su pecho que se movía agitado. Una escena demasiado dulce, sexy, excitante y sobre todo una escena que podría enamorar completamente a cualquiera o al menos a mí.

En ese momento Yuffie me besó, y me aseguré de saborear cada milímetro de sus suaves labios otra vez.. tenía un sabor tan dulce y una suavidad tan cálida, que sentí que mí corazón iba a salir disparado de mí pecho…

El aire me faltaba, pero era feliz todos los problemas de hace un rato se estaban enjuagando con sus besos y con el agua cálida que salpicaba en mí espalda.

Su lengua rozó la mía tanteándome y en respuesta comencé a juguetear con la suya, mientras con mis manos trazaba la curva de su cintura por debajo de la camiseta mojada. De nuevo fui ensordecido por el bramido de nuestros corazones, los jadeos ahogados, y el fuego que me dejaba nuestras lenguas jugando a encontrarse.

Todo aquello superaba las expectativas que alguna vez había tenido sobre mí relación con Yuffie y solo pude tomar un poco más de aire y suspirar temblorosamente de placer.

La escuché emitir un suave gemido excitado y en ese mismo instante se tapó el rostro y me abrazó ocultándose para que no la viera.

–No hagas eso, eres hermosa… – le susurré al oído queriendo verla.

De pronto me percaté de la situación y también me llené de vergüenza… Tenía una erección tan firme que estallaría mi ropa interior en cualquier momento rozándole su entrepierna.

–Lo siento, no quería incomodarte, perdí el autocontrol. – comencé a sentir calor en las mejillas y no podía creer que pudiera estar ruborizándome.

–No me incómodas, me gusta y me halaga. –me besó dulcemente – es solo que estoy sintiendo cosas demasiado intensas… Y un deseo tan insoportable….

Pensaba cada frase como si le costara muchísimo y al mirarme sus ojos vidriosos se entrecerraban. Sus manos me acariciaron de arriba abajo por mí desnudo y mojado torso, trazando un pequeño camino por dónde las gotas de agua la seguían. Una de sus manos bajó rápidamente antes de que pudiera decir algo y acarició el ajustado bulto que tenía entre mis piernas. Me estremecí y gemí sin tapujos, mí cuerpo comenzaba a temblar.

–No…. Por favor detente… – estaba muy hipersensible y con un par de años de celibato encima, no sabía cuánto podría soportar.

–¿Por qué? Parece gustarte – seguía acariciándome sobre la tela.

–Yo no te convengo… – mí voz se entrecortaba y estaba usando lo último racional que me quedaba – Necesitas algo mejor, más normal, más puro.

Me miró fuertemente, casi con enojo, pero no dejó de acariciarme, quería torturarme sin dudas.

–Para ser alguien tan harto de la vida tienes demasiados protocolos… No necesito a otra persona, tengo lo que quiero. Desde que te conocí siempre me has tenido flipando en colores, y sabiendo que ahora me correspondes, que ahora tenemos una oportunidad no me voy a echar para atrás… Escapé de mí linaje, y de mí destino en Wutai para vivir mí propia vida lejos de tantas reglas y miramientos. Te quiero, y te deseo… quiero vivir una vida como sea pero contigo, con felicidades y tristezas, con seguridades e inseguridades. No te pido matrimonio ni estabilidad, eso no me interesa. Solo te pido que dejes de pensar tanto con el cerebro y que te animes a vivir cosas conmigo.

En ese instante bajó la pequeña tela que le estorbaba y dejó al descubierto mí erección comenzando a acariciarme directamente. Ahogué un gemido y arquee la espalda.

–Por favor no…. – disfrutaba y sufría por no poder anticipar lo que podía suceder

–No te gusta? Vamos anda, déjate llevar un poquito.

–Por supuesto que si… – casi no podía hablar, la voz no me alcanzaba. – pero estamos en la WRO.

–No hay nadie, está todo cerrado y no hay cámaras aquí… Tu mismo me lo dijiste.

En ese instante se rompió el cerrojo de mí autocontrol y la besé mientras de mi garganta nacían guturales gemidos y pequeñas sonrisas del semblante de ella. Tomé su camiseta por el cuello y la desgarré para quitársela. Me detuve un momento para apreciar sus hermosos senos oprimidos por tela de un sostén. La tela era tan fina y casi transparente que mojada daban un espectáculo muy hermoso.

Perfectos… Podía verlos aunque parcialmente, eran Pequeños para el promedio. Pero Yuffie no era promedio en nada, era perfecta en sí misma. Besé su cuello y bajé lentamente hasta sus pechos, lamí todo su contorno visible queriendo romper esa maldita barrera, pero no me atreví a ir mas lejos.. Estaba hecho una maraña de desenfreno y escrúpulos que me torturaban. Tampoco podía pensar en nada, sobre todo porque ella.. seguía masturbándome sin compasión alguna.

–Necesito más…Tócame también. – susurró Yuffie en mí oído y aunque creía que mí corazón no podía latir más fuerte, lo hizo.

Tomó mí mano y la puso dentro de sus bragas. Mí cabeza daba vueltas… Sentí sus cálidos pliegues en mi mano y casi me corro en ese mismo instante, pero me contuve y comencé a acariciarla. Ella jadeó y arqueó la espalda acercándome sus senos a mí cara y mordí suavemente sus pezones a través de la tela.

–Ahh…. Así. – casi gritó sufriendo el placer mientras movía lentamente sus caderas para invitarme a tocarla más profundo…

Estaba muy confundido pero verla tan enloquecida me lleno de una felicidad que borraba todas mis inseguridades. Suavemente introduje un dedo dentro de ella y me di con que estaba totalmente mojada y excitada, el ego se me subió a la cabeza como un golpe en la cara y comencé a mover mí dedo en su interior.

Sus suspiros y gemidos eran mucho más fuertes y continuos, pero no dejaba de tocarme… Y esas canciones tan sexys y libidinosas me animaban a dejarme llevar y gozar de todo aquello.

–Más… – demandó casi en un susurró sin aire y con respiración irregular.

–No me lo pidas así, vas a matarme… – mordí mis labios hasta que sangraron en un intento de contener el estallido de mí clímax.

Un poco inseguro decidí aumentarle a la apuesta y como pude fui más profundo y acaricié con más energía los pliegues de su interior. Involuntariamente movía sus caderas y se acercó a mí rostro para lamer la sangre de mis labios.

–Yo.. Vinnie en serio no puedo más.. voy a morir – su voz era apenas un susurró muy agudo – Te animas a terminar esto conmigo?

Era un eufemismo para pedirme que nos corriéramos juntos, estaba confundido pero no tanto como para no notarlo.

–Si… – logré decir

La escuché suspirar de alivio.. moví mí dedo en su cálido interior y con el resto de mí mano rocé su clítoris para darle más placer, poco a poco aumente cada vez más la velocidad.

La miré a los ojos y la obligué a sostenerme la mirada, sin dudas a ella le encantaban los desafíos.

La vi ahogar un grito tapándose la boca con una mano y la sentí contraerse sabiendo que había llegado al clímax.. por un momento desee estar realmente dentro de ella haciéndole el amor de verdad, pero tenía más de lo que podía pedir o imaginar, y las aventuras no eran malas de vez en cuando.. lo había aprendido a la fuerza.

Me relajé aliviado de verla llorar un par de lágrimas de placer y me dejé correr en su mano.. El orgasmo me mantuvo temblando largos minutos.

Yuffie miró su mano pegajosa y sonrió con malicia, sabía que algo estaba tramando.. así que suavemente saqué mi mano de su ropa para detenerla. El agua que aún corría indirectamente sobre nosotros, y se llevó con ella toda mí esencia.. Aún así con una sonrisa mí compañera se llevó el pulgar a la boca y lo lamió con decisión. El calor de nuevo subió a mí cara y sentí que iba a tener otra erección en ese momento, por los dioses…

–No… hagas… Eso… – intenté detenerla avergonzado pero ya era tarde – A veces eres más intrépida de lo que puedo soportar… – mostré una sonrisa un poco torcida y la abracé con fuerza.

Nos quedamos así… Abrazados un rato disfrutando del momento, todo era tan inusual e impensado pero con un dejo dulce y Feliz

–Creo que deberíamos irnos, se está empezando a acabar el agua caliente – Dijo Yuffie entre risas.

–Si.. – recordé a Reno, su mugre oficina y la imagen de Yuffie quedándose ahí me enojaba, graves asaltos de egoísmo y celos me estaban invadiendo, y la besé recordándome que no importaba bajo que situación, quería que sea mía. – Por qué demonios estás quedando en la oficina del idiota de Reno? Toma tus cosas y ven conmigo a mí departamento… Por favor.

–Te demoraste en pedírmelo… – sonrió feliz y me besó…

Los sucesos subsiguientes son recuerdos borrosos estaba demasiado embelesado y sorprendido recordandolo todo. Nos terminamos de duchar cada uno por su lado, me cambié de ropa casi en piloto automático y volvimos juntos a mí departamento. La vuelta fue corta, después de todo mí departamento estaba cerca de la WRO, la caminata no fue para nada incómoda, había una atmósfera dulce como de luna de miel y charlamos de muchas cosas tranquilas y sin mucho sentido, por un segundo me sentí una persona normal. También Fuimos acompañados por Fehnrir la mascota de Yuffie que había estado esperando en la entrada del edificio.

Al llegar al departamento me sentí distinto, bien… Las preocupaciones ya no me parecían tan graves, pero estaba fundido necesitaba dormir.

–Me quedaré en el sofá … – Dijo Yuffie algo avergonzada, y su ocurrencia me hizo reír .

–jajaja Estás loca, no es propio de una princesa…– La tomé del brazo y la atraje hacia mí para besar su mejilla y susurrar en su oído– Deja el sofá para el perro, duerme conmigo.

Caminamos de la mano hacia mí cuarto y al llegar me puse a buscar algo entre mí ropa para que Yuffie pudiera dormir cómoda. Le di una camisa de las más largas y holgadas para que se pusiera. Me quité la camiseta y los pantalones y los tiré a los pies de la cama para luego abalanzarme sobre el colchón que tanto necesitaba. Mí cuarto estaba hecho un desastre pero me importaba poco, lo acomodaría otro día.

Me puse del lado de la cama que estaba pegado a la pared y miré curioso a Yuffie.

–No vas a cambiarte? – le pregunté con una sonrisa mientras la observaba como empezaba a avergonzarse – De verdad sientes vergüenza ahora? – reí.

–Esta es tu venganza verdad? – frunció el seño y abrazaba la camisa para ocultar su rostro.

–Puedo irme o cerrar los ojos …

–Ya… Deja, no hace falta – Nunca quería perder, menos ante un hombre. Eso me encantaba de ella.

Me dio la espalda y se quitó su camiseta y luego se desprendió el sostén dejándolo caer al piso.

–No quieres darte vuelta? – pregunté envalentonado y quizás un poco atrevido, era un día tan raro que ya dejaba que mi cerebro dijera cualquier cosa.

–Muérete… – masculló entre dientes pero también entre risas, sabía que la estaba molestando.

Se puso rápidamente la camisa larga y luego se sacó su short dejando todo en el suelo. De un salto entró a la cama conmigo, me abrazó y enredó sus piernas con las mías. Suspiré al sentir su suave piel contra la mía.

Intenté mirarla pero escondía su rostro en mí pecho.

–Que pasa Yuffie? Mírame

–No… Mañana quizás.

–De verdad tienes vergüenza ahora? Justo después de que me hiciste temblar de pudor a mí?

–No estaba en mis cabales – me besó rápidamente.

–Te arrepientes?

–Para nada! Nunca me había sentido tan bien, por momentos pensé que moriría. – con una de sus manos jugaba con un mechón de mí cabello– Solo me da miedo de que te arrepientas por la mañana y decidas a ser un palo pensante de nuevo.

Su expresión me hizo reír y la besé en la coronilla.

–No me voy a arrepentir, fue lo más maravilloso y placentero que viví en décadas, quiero seguir contigo viviendo cosas.

–Eso significa que no me vas a rechazar de nuevo?

–No podría, te quiero demasiado.

–También te quiero.

Nos dimos un corto beso y poco a poco el sueño nos fue venciendo a ambos.. y no recuerdo más…

CONTINUARÁ