DESCUENTO GRATUITO
Al día siguiente, teniendo que reunirse con Runeard, Viktor se dirige a la casa de Kenji Hamada, la cual se ubica a las afueras del pueblo.
Su ida es un tanto forzada, pues sencillamente no conoce a el aparente asiático del todo.
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Cuando llega, encuentra a Runeard platicando con el contacto, ambos están sentados y bebiendo algo de Ron – Claro, a mí no me la mete nadie. Hola, Vik...– ante esto último, se percata Runeard de la presencia de Viktor y lo saluda.
El trigueño solo alza la mano en forma de saludo y pronuncia un simple – Eh–.
– ¿Qué, Vik, quieres oír un pequeño plan con el que nos vamos a ser ricos los tres?– pregunta el contacto que estando desde su asiento, lo observa al trigueño.
El mencionado, dubitativo le pregunta – ¿Y qué riesgo hay?– Hamada le contesta, dándole un sorbo a su vaso con Ron – Deja que te lo explique así; no vas a tocar nada de ninguna clase de mercancía– se levanta de su asiento y se dirige hasta Viktor y le añade – Solo tienes que mantener ocupados a los infelices de la milicia, mientras Runeard y yo robamos algo de mercancía a la escoria que la ha metido a este país–.
Colocando su mano, el asiático sobre el hombro del trigueño, le replica – La mercancía ya esta aquí, así que nosotros traficaremos con ella–.
– Exacto– dice asintiendo, Runeard, mientras ve a su compinche, dudoso.
Kenji Hamada, le explica que es lo que deberá hacer – Tú simplemente serás el señuelo; solo tienes que hacer ver como si la estuvieras pasando– Viktor no sabiendo como hacer eso, le cuestiona con un ladeo de su propia cabeza, incómodo – No pueden detenerte por eso–.
– No, pero sí que pueden coserme a tiros– interviene Runeard en tono de burla, por lo que Viktor le grita, cambiando su semblante, de uno interrogante a uno irritado – ¡No digas tonterías!–.
– Sí. Vamos, amigo– pide el asiático y añade, mientras lo mira cara a cara, con una docilidad – Vik. no te pasará nada... ¡y serás rico!–.
Un poco interrogante y no sabiendo si hacerlo, se muerde el labio por unos segundos, hasta que confiesa que lo hará – Muy bien, Hagámoslo–.
– ¡Sí! ¡Que empiece el baile!– exclama contento, Runeard.
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Entonces Viktor, Runeard y Kenji se dirigieron por sus caballos y cabalgaron hasta el mercado del pueblo, el cual estaba vacío.
Una vez que llegaron, bajaron de sus equinos y procedieron directamente a robar la diligencia establecida en la nota, la cual contiene la mercancía en los paneles de los costados.
Dicha diligencia, la llevan los hombres a un granero, que se ubica cerca.
Cuando entran al granero, la milicia los está observando desde el tejado de una casa, a varios metros de distancia.
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Al entrar al granero, otro edificio en conjunto; ahí tenía varias pinturas con la que planeaban pintar la diligencia robada para hacerla parecer a la verdadera y usarla como señuelo.
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Mientras se hacen los cambios, Kenji mira los vehículos y dice – Esta diligencia va a ser el señuelo–.
Runeard, después de incorporar a los caballos a la diligencia que se usará, se acerca a Viktor – Vamos, Vik. Tú conduces–.
– Esto no tiene el color que debe, Hamada– cuestiona el trigueño, por su parte, el asiático le explica – Relájate. Nada que no pueda arreglar una manita de pintura–.
Ya casi están listos, para el trabajo, cuando el mismo Viktor se mofa, diciendo – Ni que la hubiera pintado un retratista real... Je, je–Hamada se ríe y le comenta – Muy buena... Vik, toma el señuelo y llévate la mercancía de aquí–.
– Te avisaremos cuando estemos a salvo en casa– informa Runeard, casi listo.
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Vik subió a la diligencia y salió del granero para que dentro de poco, la milicia del pueblo comenzará a seguirlo, dando éxito al plan de Kenji.
A medio camino, despistado a la milicia, se encuentra con Runeard y Kenji, el primero le dice en el camino – Ariete, ariete–.
Viktor fruncido el ceño, le pide que se comporte – Por el amor de Dios, Runeard, habla en español–.
El mencionado se ríe con ligereza y le agrega – Mmm, sí. Estamos en camino. Mantén ocupada a la milicia–.
Ambas diligencias se desvían para despistar a la milicia.
Después de varios minutos dando vueltas a la milicia, para darles tiempo a sus colegas, Viktor abandona el vehículo por ahí y procede a retirarse corriendo, sin que nadie lo vea.
Al llegar a un pasaje escondido afuera del pueblo, estando en tiempo y forma, logra percibir a Runeard exclamando – Enhorabuena. Hemos terminado–.
Viktor suspira y observa como la diligencia que contiene lo que se necesita, se retira con Runeard y Kenji como sus conductores.
Concluido el trabajo, se retira cansado, el trigueño.
Deberá volver a la casa de Kenji Hamada dentro de poco, para más.
Terminando así este capítulo.
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Notas del autor:
Hola de nuevo, actualizó a la par que otros autores, bueno aquí se introdujo a un personaje equivalente a Tadashi y Hiro.
Bueno es todo.
