Miraculous Ladybug pertenece a Thomas Astruc, Zag Animation, Disney y TF1, hago esto sin fin de lucro.
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Je Suis
Por Mimi chan
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Parte II
Oscuridad
Capitulo 11
¿Cuan… lacerarte puede llegar a ser que después de un largo y maravilloso sueño despiertes a una pesadilla? ¿Cuan hiriente que una mirada de amor, se convierta en una completa y letal de desprecio? ¿Cuan aterrador que quien te dijo solo un momento antes, unas horas solamente, que te quería declarara su completo desprecio por ti?
Marinette despertó finalmente sintiendo frio y calor en su espalda desnuda, sintió las manos de Adrien haciendo caminos por su columna con el frio en el ambiente de este día que apenas iba empezando.
Y sentía… que algo no iba bien.
Iba mucho más allá del hecho de que supiera que estaba traicionando en ese momento a Cole y no iba a ser hipócrita consigo misma. Ella había sabido lo que estaba pasando, quizá desde el principio, que no la estaba llevando a ningún lado. Ella no podía ser amiga de Adrien, no importaba cuanto se esforzará, no estaba siendo sincera consigo misma, nunca había querido solo la amistad de Adrien, lo había querido todo, pero de verdad había creído… había creído… ¿Qué importaba lo que en realidad había creído? Todo la había llevado a ese momento en su cama con el chico que amaba.
Pero ese sentimiento que anidaba en su pecho era otra cosa, era un diferente tipo de alerta a la que no sabía muy bien reaccionar.
Debían salir de la cama, debían volver al mundo que se extrañaría de que ninguno de los dos le hubiera hecho frente en un día entero, en el colegio se preguntarían porque ninguno de los dos se había presentado, habían perdido una prueba de historia que se daría ese día. Cole quizá la excusara a ella, había visto desde el día anterior que su salud estaba algo delicada. Charly debía estarse también preguntando porque no había ido al trabajo. No podía saber que cosas habían sido las que habían abandonado Adrien ese día, pero no dudaba que las hubiera.
El mundo los esperaba fuera de esa cama caliente y cómoda.
Eran solo las cinco de la mañana cuando la chica abrió los ojos, apenas había dormido, solo dos o tres horas, pero no podía conciliar de nuevo el sueño, volteó para verlo y a Adrien encontró también despierto y mirándola con ojos somnolientos.
— Tienes 5 lunares en tu espalda ¿sabes? – dijo él con dulzura – hacen una gran y extraña estrella que tiene uno de sus picos junto donde termina tu espalda.
— La verdad es que no lo sabía – respondió Marinette tratando inútilmente de no hacer caso a ese presentimiento dentro de su pecho.
— Pues si la tienes – dijo el chico colocando su mano sobre su espalda baja y acariciándola solo con el pulgar – dicen que las estrellas en el cuerpo significan un tipo de pensamiento fuera de lo normal, paranormal si están en las líneas de tus manos, esas personas dicen pueden llegar a ver espíritus.
— Yo no los veo – respondió ella.
— Entonces – dijo sin dejar de tocarla – ¿Cuál crees que sea tu extraña visión del mundo?
— Solo soy yo Adrien, la misma Marinette de siempre, nada especial, tu por otro lado estoy segura que alguien como tú sí que viene de otro mundo.
— Me atrapaste – dijo trayendo a la chica sobre su pecho poniendo un pequeño beso en sus labios, apenas rosándolos – vengo de marte soy parte de la avanzada.
Marinette rio encantada, disfrutando tanto de este momento que sentía que estaba en una burbuja de jabón que brillaba con los colores del arcoíris. Pero… ese miedo no se iba.
— Aunque – Adrien miró a la que ahora podía llamar su amante con cierta diversión, jugando con la idea de lo que le iba a decir - Podría decirte algo que jamás creerías.
— Pruébame.
— Creo que te he probado bastante durante todo este día – dijo mientras ponía un beso sobre su pecho cerca de su corazón – y tengo que decir que eres deliciosa.
— En serio Adrien, dímelo. – Dijo, pero eso no evito que una risa nerviosa le llenara la boca, increíble después de todo la intimidad que habían compartido las últimas horas - No sé qué podrías decirme que pudiera sorprenderme.
Adrien la miró con una expresión entre dudosa y divertida lo que hizo que Marinette se sintiera aún más intrigada, era como si el chico estuviera lanzando una moneda para tomar una decisión.
— Yo… - ¿Cuántos años había mantenido ese secreto? Se supone que es lo que tenía que hacer si quería ser merecedor del miraculous de la destrucción y había guardado el secreto celosa y fielmente todo el tiempo. Le divertía que pudiera decirlo ahora. Y era aún más divertido considerando que Marinette había estado enamorada de él – yo… yo era Chat Noir.
Fue como una corriente de aire fría recorriéndola entera. Marinette sintió el peor escalofrió que había sentido nunca, vio los ojos verdes de Adrien llenos de diversión y sintió como el presentimiento se volvía real.
— ¿Qué?
— Chat Noir – la sonrisa de Adrien se hizo más amplia. Había querido tanto tiempo hablar de esto que prácticamente sentía que un peso se le quitaba de encima - traje negro, saltando por los tejados, ya sabes héroe de París.
— No, imposible, tú no puedes ser Chat Noir.
— Podría probártelo, rompería 50 reglas diferentes intentándolo, pero eso ya no importa.
— Es que… no. Tú… tú eres muy diferente a Chat Noir. Él nunca se tomaba nada en serio y solo sabía bromear y era atrevido e imprudente. Tú…
Marinette se levantó de la cama envolviéndose con la sabana nueva tratando de pelear con lo que Adrien acababa de decirle. Pero, ¿Por qué le mentiría?
Adrien observó a Marinette, confundido. Había esperado que Marinette se sorprendiera, que estuviera incrédula y luego se emocionara, no olvidaba que alguna vez ella había dicho estar enamorada del héroe, pero lucía como si estuviera a un paso de un ataque de pánico.
— ¿Qué pasa?
— ¡Es que no puede ser verdad! ¡Tú no puedes ser Chat Noir!
Era evidente para Adrien que Marinette estaba aterrada. No podía culparla del todo, ella había estado en demasiados ataques de akumas para saber lo peligrosos que eran, y quizá, al verlo sin el traje que le otorgaba poderes sentía angustia. Era tan dulce.
— Terminó, sabes. – Fue a su lado y la tomó de los hombros tratando de trasmitirle confianza - Derrote a Papillon, y todos nos retiramos, Rena Rougue, Carapace, Chloé, todos dejamos de hacer eso, ya no hay peligro.
— Te deje atrás. Era lo que debería hacer, teníamos una vida que seguir.
— Marinette…
— Chat…
Y Marinette no tuvo que decirlo en realidad. De pronto las cosas que había dicho el día anterior tuvieron sentido. En medio de su fiebre no había estado hablando con él, había estado hablando con su compañero.
— No. – la soltó y avanzo varios pasos lejos de ella tratando de alejarse - ¡NO!
— Yo… yo era…
— No – ¡No podía ser ella! ¡No debía ser ella! – no me lo digas, no quiero saberlo.
— Yo era Ladybug.
La miró tratando de entender lo que había dicho. Ella… Marinette.
Ladybug había dicho que se iría a estudiar a Milán, motivo por el que él había escogido ir a estudiar a Marangoni, porque de una forma masoquista había creído que podía encontrarla, hacerla… hacerle arrepentirse. No podía ser Marinette.
— Adrien… - Marinette intentó acercarse a él, sentía frio con la forma en la que la miraba, el miedo poco a poco se hacía más y más pesado.
— ¡Me traicionaste! – Él se había quedado en París enfrentando los demonios de su mente, que también le correspondían a ella - ¡Me dejaste atrás para venir aquí para volver a empezar!, ¡No signifique nunca nada para ti!
— No es así Adrien. Eras muy importante para mí.
— ¡Ni siquiera quisiste decirme tu nombre, te lo suplique y no te importó!
Marinette no sabía que decir. Chat había conocido a Marinette, la poco impresionante Marinette por la que no había sentido nada cuando le había "confesado" sentir algo por él. Chat Noir siempre había profesado un profundo e imperecedero amor por Ladybug y si le hubiese dicho que eran la misma persona. ¿Cuál era la posibilidad que el héroe dejara de ver a la heroína y solo viera a la chica? Las mismas que había tenido con Adrien.
— Yo… - no sabía que decir. En ese momento sentía que no tenía ninguna explicación, todo había sido tan claro hasta ese momento. No se supone que Chat Noir fuera Adrien, no se supone que él vendría tras ella y la encontraría. Debía ser un nuevo empiezo. - Necesitaba dejar a Ladybug atrás, necesitaba ser solo yo o iba a comerme en vida. No iba a ser nadie si dejaba que ella siguiera existiendo. Tengo sueños Adrien, he tenido este sueño toda mi vida y…
— Y Chat Noir te estorbaba.
— ¡No!
— Dices no, pero sabes que esa es la verdad.
Adrien no dijo nada, no la miró, no le dirigió la mirada ni siquiera un segundo más, buscó su ropa en la habitación y empezó a vestirse.
— Adrien…
— Yo también tengo la culpa, ¿No es así? – dijo con ira cuando ya había logrado calzarse los pantalones – yo también soy el autor de mi propia desgracia, por seguirte, por perseguir una maldita estrella fugaz que solo me llevaría en medio de un desierto sin ninguna recompensa.
— No es así – dijo Marinette, Adrien no podía decir algo así – lo sabes.
El chico fue hasta ella como un rayo y la tomó de los brazos jalándola el pequeño espacio que la separaba de la cama para hacerla arrodillarse en el colchón, su apretón le dolía mucho, un poco más de fuerza y sentía que le rompería los huesos.
— ¡Dime que gane! – le escupió al rostro – ¡Dime que me diste además de ser tu perro fiel!, Renunciaste cuando atrape a Papillon, había tanto más que podían hacer, pero decidiste abandonar, – dijo sacudiéndola con violencia – ¡Me abandonaste a mí!
— Tú no lo entiendes – dijo sin poder dejar de llorar, de miedo, de tristeza, de amargura – no podía quedarme, no sabía como.
— Tuviste el valor para jugar conmigo un año entero – dijo Adrien con veneno – debiste tener el valor para decírmelo de frente.
— ¿Cómo tendría el valor para decirte que no volvería a estar contigo cuando te amaba? – dijo ella.
Él la miró con más ira si eso era posible y la soltó casi arrojándola de la cama, ella apenas y pudo sostenerse para no caer de su lugar.
— ¡No soy tu juguete, Marinette! – dijo con absoluta frialdad, incluso su ira se escondió bajo esa mascara – ni de ti, ni de nadie, supongo que puedes echarme de tu vida ahora que he apagado tus ansias.
— No es así Adrien, no tenía nada que ver…
— Sí que tenía – la interrumpió – yo calme las mías contigo. Sí, había estado obsesionado por ti. Yo no retirare lo dicho. Yo si tengo el valor de sostener mis palabras, tenía muchos, muchos deseos de estar contigo, pero ahora que lo he conseguido supongo que puedo sacarte de mi sistema. Pero no te preocupes si vuelvo a necesitarte se exactamente donde estas.
Sin decir nada más, tomó sus demás cosas del piso y salió del departamento azotando la puerta tras de si.
Marinette tuvo que quedarse varios minutos en su lugar tratando de encajar las ideas donde debían ir. No podía entender que es lo que había pasado, Adrien había sido tan decididamente cruel con ella. ¿Había sido tan malo lo que ella había hecho? Chat Noir siempre le había dicho que la amaba, pero delante de cada declaración siempre había ido una broma, una sonrisa tonta, un juego de palabras. No podía ser en serio ¿Verdad?
No se había equivocado, la sensación de frio que había empezado en su pecho ahora se extendía por todo su cuerpo, había sabido que algo malo pasaría, pero esto… esto… Lo había sabido siempre, no se había equivocado en nada, en ninguna cosa excepto en que antes de que aquello pasara, nunca había imaginado que habrían compartido horas mágicas uno con el otro.
Nunca volvería a verla igual, Adrien nunca le dirigiría la palabra otra vez y ella… ella sentía que moriría de tristeza.
El sonido de un timbre la trajo a la realidad, buscó a su alrededor y vio su teléfono celular con la pantalla encendida y el timbre, lo levantó. Era Cole.
— Bueno – decidió responder, se limpió la garganta carraspeando un poco – buenos días, Cole.
— ¿Te desperté, pastorcita? – dijo la voz dulce y amable de siempre por el teléfono.
— No — dijo enseguida Marinette – ya estaba despierta.
— Lamento molestarte, es que me he quedado muy preocupado por tu falta de ayer, le expliqué a los profesores que yo te había visto enferma desde hace dos días, y convencí al profesor de historia de que te aplazara un poco su examen.
— Oh Cole, muchas gracias.
— No ha sido nada linda, ¿Hoy vendrás a clase?, ¿Te sientes mejor?
— Yo… — en realidad se sentía tan triste, tan vacía, pero quedarse allí, recorrer con su memoria lo que había pasado en esa habitación solo le haría más daño – iré, no quiero seguir atrasándome y me siento mucho mejor.
— ¿Quieres que vaya por ti? – ofreció él enseguida.
— No – le respondió ella – nos vemos en la escuela, como siempre.
— Bien, lindura.
— ¿Cole…? — Lo llamó Marinette antes de que Cole pudiera colgar.
— ¿Sí? – la animó a continuar.
— ¿Sigue en pie lo que me dijiste sobre los apartamentos que tienes? – le preguntó, vio el apartamento pequeño a su alrededor, todas las marcas que había en ese lugar estaban frescas en el ambiente.
— Sí – dijo en enseguida – ¿Has cambiado de idea?
— La verdad es que sí, me siento… — cada pared, cada lugar iba a tener una marca de los dos, en una pared la había recargado para levantarle las piernas sostenerla contra su cadera y… – claustrofóbica aquí.
— Veré con mi agente que tenga algo listo para ti de inmediato – dijo el chico animado.
— Muchas gracias, Cole
— Un beso bastara para recompensarme – su voz llena de coquetería y cariño solo lograba hacerla sentir mas culpable.
— Sí, nos vemos en la escuela.
— Nos vemos aquí pequeña, te quiero.
Y colgó, no le dio tiempo para responder o decir nada más.
Marinette miró por su pequeña ventana y vio el sol despuntar y el coro del alba de las aves cerca de ese lugar.
Pero en su corazón se sentía completamente a oscuras.
Fin capítulo 11
14 de julio de 2019
12:44 a.m.
Nota de autora: Solo queria probar el punto de que la revelacion de los heroes no siempre puede ser feliz, en realidad me siento mas triste por Adrien que por Marinette, al menos por ahora.
¿reviews?
Tata
Mimi chan
