Los personajes pertenecen a Disney y LucasFilms, la historia es de mi propia invención.

Ambientado en el universo de Star Wars.


Capítulo 24: Infiltrados.

"Te amaba... pero ya no"

Esas palabras perdieron sentido en el momento en que Kylo vio a Rey frente a él, y le creyó. Ella confió en él sin importar que ahora era su enemigo en la guerra. Y esta vez, no había la Resistencia ni la Primera Orden, sólo ellos dos.

Rey tenía frío, su ropa estaba mojada, con el cabello suelto y un poco enmarañado, y a pesar de eso, seguía viéndose hermosa ante los ojos del Caballero de Ren.

Y el beso.

Rey no se alejó de Kylo, no tuvo miedo, al parecer tenían los mismos sentimientos uno por el otro. Y aquella mirada despertó en Kylo Ren una nueva luz de esperanza. La abrazó con mucho cuidado, brindándole su calor corporal, Ren quería acariciar su rostro pero entonces toda la cabaña se destruyó y Rey desapareció en sus brazos, Luke los había encontrado.

Kylo gritó con furia - ¡Maldito! - y por un momento temió por la vida de Rey. Luke no se atrevería a atacarla ¿verdad? Ya ni siquiera podía confiar en el anciano, si quiso matarlo entonces quizás también quiera hacerle daño a Rey.

Pero la Jedi es más fuerte, cualquier cosa podría pasar.


Rey enfureció al ver a su padre, 6 años de mentiras y ahora finalmente sabía la verdad, la absoluta verdad. De inmediato se puso de pie sin importar el hecho de que una terrible tormenta estaba cayendo sobre la isla. Toda la cabaña había sido destruido por la Fuerza que aplicó su padre sobre ésta.

- ¡¿Es verdad?! ¡¿usted trató de matarlo?! - reclamó Rey con una voz muy fuerte y elevada.

- Abandona la isla - declaró Luke - Ahora.

El Jedi se dio la vuelta para después irse.

- Vuelva - dijo Rey yendo detrás de él - ¡Vuelva! - exigió furiosa tomando su sable de luz para después atacarlo sin mostrar compasión.

Luke esquivó sus ataques con astucia, y con ayuda de la Fuerza, llamó desde lo lejos al sable de luz que Rey le había entregado. Padre e hija se enfrentaron un duelo de sables; la castaña estaba dolida por las mentiras de su padre, pudo haber salvado a Ben de las garras de Snoke si hubiera sabido que seguía con vida hace 6 años, pero su propio padre y maestro le ocultó la verdad. Por otro lado, el Jeid no quería el desprecio de su hija, no lo soportaría.

Rey estaba ganando en contra de Luke, el anciano no tenía la misma habilidad con el sable que antes poseía en su juventud, pero conocía los movimientos de combate de su hija, atacó en un momento preciso despojándola de su arma pero Rey aprovechó esos segundos para atacarlo con la Fuerza haciéndolo caer, llamó a su sable y sin pensarlo dio su ataque.

Luke contraatacó a tiempo, ambos sables chocaron con fuerza provocando un chirrido. Rey vio los ojos de su padre y de inmediato reaccionó, había estado a punto de matarlo.

- Yo... lo siento - se disculpó la Jedi apagando su sable de luz.

Luke seguía abajo, pero más tranquilo, su hija era fuerte sin duda alguna.

- Merezco todo el odio que me tienes - dijo el anciano con cansancio.

- No te odio, sólo... - intentó decir - Ahora sé la verdad, tú trataste de matar a Ben, lo llevaste a tomar una decisión que él no quería, Ben deseaba vivir y volver a Chandrila, a su hogar. ¿Por qué?.

Luke entendió su pregunta - Sentía esa fuerza creciendo dentro de él, al principio creí que eran sus habilidades pero Mara Jade me hizo notar que había algo más. La oscuridad lo estaba dominando, así que esa noche fui a verlo mientras estaba dormido, lo sentí dentro de él, ya todo estaba corrompido y sólo traería dolor y destrucción debido a quién se convertiría.

Rey lloró ante las palabras de su padre.

- Por un momento pensé que quizás podría evitarlo... pero no, no lo hice. Me quedé con la vergüenza de haber intentado hacer algo tan descabellado, y entonces vi a Ben, estaba tan asustado, y sus ojos sólo reflejaban tristeza al pensar que yo le había fallado - Luke se puso de pie - Reaccionó antes de que pudiera explicarle, y cuando desperté, todo estaba destruido, todos muertos.

- Ben no lo hizo - dijo Rey - Él no destruyó el templo, fue Snoke.

- Pero de todas formas acabó con muchas vidas en la galaxia, cayó en la oscuridad por mi culpa.

- Pero aún puedo salvarlo - interrumpió la Jedi - Yo lo vi, cuando toqué su mano, vi su futuro, tan sólido como lo veo a usted padre. Ben va a volver con nosotros, esto podría darnos la victoria.

- Esto no va a terminar como tú piensas Rey, es difícil volver del Lado Oscuro - la contradijo.

- Pero Darth Vader lo hizo - le recordó la Jedi.

Luke se quedó callado pensando en sus palabras.

- Anakin Skywalker regresó por amor a su hijo, Ben también puede hacerlo - dijo Rey recordando lo sucedido hace instantes.

- ¿Por qué? ¿Por amor a ti? - cuestionó Luke dejando atónita a la castaña - Lo sentí en la isla desde antes, lo has visto varias veces.

- Lo traeré de vuelta, ganaremos esta guerra - declaró Rey sin decir nada más. Al parecer Luke ya sospechaba de sus sentimientos - ¿Vendrá conmigo?.

El anciano alzó la mirada dudoso de responder, simplemente extendió su mano ofreciéndole el sable que Rey le había entregado cuando llegó a la isla, la Jedi lo tomó un poco decepcionada, entendió fácilmente su respuesta por más dolorosa que fuera.

El Jedi vio a su hija por última vez y simplemente se dio la vuelta dejándola sola una vez más.

Rey se armó de valor y fue en dirección contraria, traería a Ben de vuelta a casa y finalmente le pondría fin a la guerra.

Le indicó a Chewie que debían partir de inmediato y el wookiee obedeció, subieron todas sus cosas en el Halcón Milenario y partieron rápidamente, la Fuerza le indicó el camino a Rey sabiendo que dos almas debían unirse de una vez por todas para darle paz a la galaxia.


Después de una fracasada búsqueda en Canto Bight, Finn y Rose lograron salir del planeta con suerte, era increíble pensar que le debían dar las gracias a un vago de la prisión del casino que se alió con BB-8 para robar una nave; no tenían al maestro decodificador pero al menos tenían a... un decodificador.

Y a pesar de ser un vago, maloliente, arrogante y con pinta de ser asesino, DJ logró infiltrarlos en el Supremacy con éxito sin ser detectados.

El tiempo se estaba agotando y debían darse prisa para desactivar el sistema de rastreo de la mega nave. El combustible del Raddus se agotaría dentro de poco.

Tomaron los uniformes de tenientes de la Primera Orden para pasar desapercibidos entre los soldados de asalto.

- Oye, espera - Finn detuvo a BB-8, tomó un bote de basura y lo puso encima del droide para cubrirlo por completo - Listo.

Juntos, caminaron con precaución tratando de mirar abajo para ocultar sus rostros. Pero no sabían que cierto droide inteligente los había descubierto.

Los infiltrados tomaron el ascensor sin darse cuenta que ya estaba ocupado por un grupo de soldados que de inmediato les cedieron espacio al notar sus trajes de superiores.

Finn miró con nervios a Rose, ella sólo asintió, y DJ parecía disfrutar del miedo de los rebeldes que lo habían contratado.

Unos metros más arriba los soldados salieron del ascensor dejando más aliviados a los infiltrados, finalmente llegaron al nivel indicado, estaban tan cerca de concretar su plan. Pero entonces justo en frente de ellos venía el temible General Hux con dos soldados a sus espaldas y su, adorable pero también despreciable, gata en brazos que más de una vez había orinado a propósito los pasillos en los que el moreno trabajaba de limpieza.

Finn creyó que los habían descubierto, o quizás no, el ex-stormtrooper se puso a las espaldas de DJ y siguió caminando esperando que Hux no reconociera su rostro, y al parecer funcionó, pero olvidó a la pequeña haysiana.

- Teniente Bey - la nombró Hux.

Rose se detuvo en seco, Finn miró hacia atrás pero la haysiana le hizo una señal de que siguiera adelante con el plan, por ahora, ella podría distraer al General y evitar que su amigo sea descubierto.

- General Hux, es un gusto verlo de nuevo ¿necesita algo? - disimuló Rose viendo de reojo a Finn, DJ y BB-8 alejarse.

- No, yo... en realidad sí, pero no es una tarea oficial, no del todo - respondió el pelirrojo dejando confundida a la haysiana.

- Entonces... ¿me necesita o no? - preguntó una vez más.

- Te necesito - afirmó Hux.

Los dos stormtroopers detrás del General de inmediato comenzaron a murmurar entre ellos notando los nervios de su superior.

- Está bien ¿qué debo hacer? - preguntó Rose intentando salir de la situación.

- Acompañarme - respondió el pelirrojo.

- ¿A-acompañarte? - eso retrasaba sus planes, necesitaba llegar al rastreador a tiempo para desactivarlo.

- Así es - reafirmó el pelirrojo.

- Pero... yo estaba... - Rose intentó inventar una excusa ¿qué demonios hacen los tenientes en la Primera Orden? ¿maltratar a los soldados?.

- Oh, entiendo - interrumpió el General - Si estás ocupada con tus deberes, entonces será mejor en otra ocasión.

- Perfecto - la haysiana celebró por dentro.

Pero entonces, la gata de hermoso pelaje se lanzó hacia Rose sin malas intenciones, todo lo contrario, quería los mimos de la pelinegra.

Rose la atrapó fácilmente, era una gata muy hermosa.

- La verdad es que a Millicent le agradas demasiado, eres la única teniente a la que no le ha arañado los pantalones - confesó Hux.

- ¿En serio? Me siento halagada - Rose no podía resistirse a la ternura de la gata.

- No le digas a nadie pero... una vez mientras estábamos a bordo del Finalizer, orinó en los aposentos de Kylo Ren y destruyó su uniforme entero, tuvo que andar en bata durante horas - reveló el General soltando una leve carcajada.

Rose no pudo evitar reír ante aquella confusión, el temible Kylo Ren en bata por culpa de una linda y traviesa gatita. Millicent debería pertenecer a la Resistencia y no a la Primera Orden.

- Eso es muy divertido, me hubiera gustado verlo con mis propios ojos - dijo la haysiana, y por un momento olvidó cuál era su misión. Simplemente vio el rostro del General, su sonrisa era tan sencilla que podía adivinar fácilmente que no se había podido reír con alguien en mucho tiempo.

Entonces vio a Finn a muchos metros más atrás de Hux, al parecer había vuelto por ella.

- Bueno - reaccionó - Yo ya tengo que irme - de inmediato le devolvió a Millicent.

- Sí, es cierto, no puedo retrasarte - asintió Hux - Hasta pronto, Teniente Bey.

Rose se quedó callada, no habría un "hasta pronto", era innecesario decirlo, así que simplemente asintió con la cabeza.

El pelirrojo se retiró junto con su escolta dejando a Rose más tranquila, aunque con una leve presión en el pecho. El General Hux había sido amable con ella, siempre pensó que los altos mandos de la Primera Orden eran crueles y despiadados, pero Armitage Hux era un hombre tan sencillo, al menos lo fue con ella.

- Adiós General - susurró la haysiana para después caminar hacia adelante.

Alcanzó a Finn quien de inmediato preguntó preocupado - ¿Te hizo algo?.

- No, sólo... me trató como a cualquier teniente - respondió Rose.

- Ese hombre es cruel con cualquiera, muchos dicen que quizás ni siquiera es humano - alegó Finn - Vámonos, DJ está desactivando las puertas.

Rose quiso contradecir las palabras de su amigo pero de inmediato cambió de idea, no podía defender al General de la Primera Orden ¿en qué estaba pensando? No había tiempo, la Resistencia estaba en peligro y todo por culpa de aquella persona cuyo maldito nombre es Armitage Hux.

- ¿Lo lograste? - le preguntó Finn a DJ.

- Adelante - el hacker con cara de vago abrió las puertas dejando entrar a los rebeldes - Oye, muchacha - llamó a Rose - Esto es tuyo.

DJ le devolvió a la pelinegra el collar de metal haysiano que había cobrado como método de pago por sus servicios.

Rose sonrió agradecida.

- Es tu turno - dijo Finn y la haysiana asintió, caminó hacia adelante dispuesta a concluir su misión y finalmente salvar a la Resistencia.

"Finn, estamos a punto de dar el salto, sólo dame la señal"


En el crucero del Raddus se había armado un motín yendo en contra de las órdenes de Amylin Holdo, y era de esperarse, cuando Poe descubrió que la vicealmirante estaba cargando combustible a los transportes pequeños para escapar como cobardes y abandonar el crucero, de inmediato formó un grupo para organizar el motín.

Mara Jade no dudó en unirse al equipo de Poe, no era una cobarde, además que tampoco le agradaba el color de cabello de Holdo, el rojo era mil veces mejor.

Han Solo hizo caso omiso a los levantamientos entre rebeldes, el contrabandista simplemente se quedó junto a Leia esperando a que despertara, a pesar de aún estar herido, no la iba a dejar sola.

Poe junto a sus compañeros se encerraron en la sala de mandos esperando la señal de Finn para dar el salto.

- Estamos listos - informó Mara desde los controles de la nave.

- Bueno, creo que es mejor retirarme - dijo C-3PO yendo disimuladamente hacia la salida.

- ¡C-3PO vuelve aquí! - le exigió Poe.

- Va en contra de mi programación ser parte de un motín - explicó el droide yendo a la salida para abrir en la puerta, pero alguien se adelantó desde afuera, estaban cortando la puerta - ¡Oh, no puede ser!.

- Finn, estamos a punto de dar el salto, sólo dame la señal - dijo Poe a través de su comunicador.

"Estamos cerca amigo, sólo..."

La transmisión se detuvo unos segundos.

- ¿Finn? ¡Finn! - gritó el piloto.

- ¿Qué sucedió? - preguntó la pelirroja preocupada.

"FN-2187, me alegra verte"

Se escuchó a través del transmisor, Mara y Poe se miraron al mismo tiempo preocupados.

- No puede ser, los descubrieron - murmuró el piloto dolido, sus amigos estaban en peligro.

La puerta fue abierta con fuerza, Poe preparó su blaster al igual que sus demás compañeros.

Leia se hizo presente junto a Han, ambos de pie, sanos y salvos.

Poe sonrió pero entonces la General disparó su blaster contra el piloto aturdiéndolo.

Automáticamente todos alzaron sus manos en alto. La General Organa había vuelto a su puesto.


Rey cambió su vestuario por uno de sus trajes que usaba en la academia Jedi, era más cómodo y la representaba como un guerrera en la Fuerza. Tomó su sable de luz y lo puso en su cinturón, pero aún quedaba el sable de Luke.

- Esto le pertenece a Ben por derecho - susurró la Jedi viendo el sable para después ponerlo en su cinturón, se lo iba a entregar, le pertenecía a él.

- Chewie, aléjate de esta zona, yo buscaré la forma de escapar - explicó Rey ingresando en una cápsula - Robaré otra cápsula desde la nave de la Primera Orden y te enviaré una señal - la castaña se quitó la pulsera que le entregó Leia - Esto, es la señal a casa, lo dejo en tus manos - dijo entregándole la pulsera - Si no envió ninguna señal entonces tendrás que dejarme atrás, irás con Leia.

Chewie asintió un poco preocupado.

- Si ves a mi madre, dile que la quiero mucho - dijo por último para después cerrar la cápsula por completo.

El Halcón detuvo su velocidad quedando en medio de un campo de guerra espacial, soltó la cápsula de Rey y de inmediato saltó a la velocidad de la luz alejándose del conflicto.

La cápsula voló siendo atraída hacia el hangar más cercano en el Supremacy.

Rey suspiró desde adentro, estaba un poco nerviosa; la cápsula aterrizó con éxito y la puerta se abrió automáticamente soltando un vapor que nubló su entorno.

Poco a poco la niebla se disipó dejando ver al motivo de su arriesgado plan.

Kylo estaba allí, frente a ella, ofreciéndole su mano.

- Hola Rey.

La Jedi respiró con dificultad, tan sólo esperaba que el plan en verdad funcionara, que Ben pudiera volver a la luz con ella.

El Caballero de Ren la ayudó a salir de la cápsula, cuando finalmente estuvo de pie, Rey vio el gran ejército de stormtroopers que la estaban rodeando, un soldado estaba listo para esposarla.

- Qué gran recibimiento - pensó la Jedi.

- Rey - dijo Kylo por segunda vez.

La castaña lo miró a los ojos y entendió lo que quería decir, por voluntad propia entregó su sable de luz, pero faltaba la sorpresa.

- Esto es tuyo - Rey le entregó el sable azul - Le perteneció a Luke, y a tu abuelo antes de él, ahora es tuyo - susurró despacio.

Kylo tomó el sable sorprendido, era una pieza antigua, de su propio abuelo. Se distrajo unos segundos y no notó la forma brusca en cómo esposaron a Rey.

- ¡Camina, escoria rebelde! - la insultó uno de los soldados.

Ren de inmediato intervino - Yo la escoltaré, solo.

Rey camino al lado Kylo hasta el ascensor, cuando las puertas se cerraron, todo los stormtroopers se miraron unos a otros preguntándose qué demonios acababa de pasar.