Hola, vuelvo con este capítulo antes de que se acabe el año (una de las actualizaciones más tardes que hago cuando, irónicamente, el capítulo estuvo "listo" hace algunas semanas, pero bueno aquí está ya).
Los teen titans no me pertenecen.
Capítulo 12
—Flash pásame la cruceta.
El aludido se la tendió y regresó a sentarse en las escaleras. No comprendía la necesidad de Cyborg de arrastrarlo al garaje a observarlo cambiar las llantas de su auto. A simple vista las llantas aún parecían útiles, pero cuando se lo hizo notar el mitad máquina le dio una enorme lista de porque debía cambiarlas por unas mejores y, dado que no tenía conocimiento en el tema, simplemente le dio la razón y se limitó a observarlo y pasarle todo cuando le pidiera.
Sus deseos de abandonar el garaje aumentaban cada segundo que pasaba, pero sabía que no debía hacerlo. Era obvio que Cyborg tenía alguna intención oculta al haberle pedido que lo acompañara y le quedaba claro que su ayuda no lo era. De lejos se podía ver que Cyborg era capaz de realizar cualquier actividad que incluyera su auto en perfecta soledad. En primera instancia considero que quería compañía, pero tan pronto como Chico Bestia ofreció a acompañarlos, Cyborg se negó de manera discreta argumentando que debería practicar con la consola si aspiraba a batir su récord en el nuevo videojuego. La propuesta capturó con rapidez la atención del verde y corrió a ocupar el sillón antes de que alguno de sus compañeros decidiera ganarle la pantalla.
Kid Flash quiso hacer ademán de seguirlo, le atraía más pasar parte del día jugando videojuegos con Chico Bestia que en el garaje, pero tan pronto como Cyborg vio sus intenciones le dedicó una mirada que dejaba en claro que la petición de acompañarlo no estaba a discusión. Así que no le quedo más que bajar la cabeza y caminar detrás de su amigo.
Un bostezo salió de sus labios y se esforzó por sacudir la cabeza. El sueño lo invadía y a lenguas se notaba que prefería estar haciendo cualquier otra cosa que limitarse a observar a Cyborg. Apoyo un codo sobre la rodilla al tiempo que descansaba la mano sobre el puño y frunció un poco el ceño, a esperas de que el moreno reparara en su aburrimiento y lo dejara marchar, pero pronto descubrió que o bien Cyborg no le ponía atención a otro ser si su auto estaba en la misma habitación o si estaba tan comprometido con su intención de hablar con él que no importaba lo que hiciera no lo dejaría marchar hasta que la plática quedará concluida.
–Abre las ventanas si te está dando sueño, puede que un poco de aire fresco te venga bien para despejar la mente –dijo Cyborg apretando las tuercas de la segunda llanta.
Kid Flash se puso de pie y camino hasta las ventanas. Con su velocidad normal, la tarea le habría tomado menos de cinco segundos, pero a estas alturas deseaba perder el tiempo en todo lo que pudiera por lo que camino a paso cansado hasta cada una de ellas para abrirlas. Cuando llegó a la última se detuvo y tomó una profunda bocanada de aire.
Desde la mañana había estado lloviendo, por lo que los pulmones se le llenaron de frescor y unas gotas se llegaron a impactar en su rostro. Tal vez abrir las ventanas cuando llovía a mares no fuera la mejor idea, pero suponía que cuando los charcos empezaran a crecer bien podría entretenerse otro rato trapeando. Regresó a las escaleras, sorprendido en que tal tarea hubiera servido para espantar el sueño, pero sabía que ante la inactividad éste no tardaría en volver.
–¿Sirvió?
–Un poco, pero me serviría mucho más si me dijeras que es lo que hago aquí.
–Aprendes a cambiar llantas.
Cyborg alzó el rostro hacia el chico y río al ver su mueca.
–No sé si sepas puedo correr más rápido que cualquier medio de transporte con ruedas, así que dicho conocimiento me es inútil –le espetó acentuando su mueca.
–Todo conocimiento en algún momento es útil Flashito –respondió Cyborg sin perder su buen humor.
Se puso de pie al terminar y se limpió las manos con un trapo que estaba cerca. Dirigió su atención hacia el pelirrojo, quien aguardaba sin mucha paciencia a que dijera algo más.
–En serio Cyborg ¿Qué hacemos aquí? –dijo tras un suspiro.
Cyborg se echo el trapo al hombro y recargo ligeramente en el auto.
–Es el único lugar al que Robin nunca viene y en caso de que se acerque…– apunto a su lado donde estaban una vieja pantalla –esto me avisara.
–También habría servido cualquier otro lugar de la ciudad fuera de la torre.
–Sí pero ignoró que tan paranoico esté Robin contigo. Una visita a la ciudad un día después de haber vuelto y sin permitir que ni Chico Bestia ni Star nos acompañen posiblemente levantaría sospechas –tales palabras alertaron y confundieron a Kid Flash–, pero sabe que tengo días queriendo cambiar las llantas del auto, que pocas veces permito que Bestita baje aquí y Star ni por equivocación asoma la cabeza aquí abajo. Así que como ves, ésta era la mejor opción.
–¿Y de qué quieres hablar? –los nervios lo carcomían por dentro y fueron evidentes en sus palabras.
–Kid Flash ¿Qué pasa con Raven?
Tal pregunta lo descolocó y no pudo evitar alzar la ceja y girar el rostro un poco al lado.
–¿Qué con ella?
Cyborg cruzó los brazos sobre el pecho, incrédulo ante la confusión de Kid Flash.
–Sabes a lo que me refiero o me dirás que lo de ayer no fue nada…
–Sólo me tropecé con ella –levantó las manos para aumentar su inocencia.
–Y después la retuviste más tiempo del necesario –apuntó Cyborg y no supo si sentir como victoria o pesar que el chico no tuviera manera de rebatirlo, aquello sólo podía verlo como una confirmación. Suspiro–. Mira puedes estar seguro de que en otras circunstancias no me metería en este asunto, es cosa de ustedes dos y ya sabrán como manejan lo que sienten, pero no sé si recuerdes que fue lo que te trajo aquí. El problema no es sólo que no éste no sea el mejor momento para que algo surja entre ustedes si no que la situación los está superando. Sabes que algo está pasando cuando incluso alguien tan despistado como Chico Bestia se da cuenta de ello y si él lo hizo ¿cuánto crees que le tome a Robin?
Nuevamente Kid Flash no tuvo argumento contra Cyborg. El solo hecho de recordarla sujeta en su brazo hizo que el mismo brazo le cosquilleara y una agradable sensación le recorriera el pecho, en el mismo punto en que habían estado sus manos.
–Cyborg ni siquiera yo sé que está pasando. Lo de ayer… fue… es…
Pero no encontró palabras que pudieran explicar lo que ocurría y opto por callar. Cyborg lo observó bajar su mirada a sus manos, a esperas de ver en ellas alguna respuesta. El mitad máquina suspiró y se acercó. Le palmeo la espalda con afecto mientras decía:
–No me malinterpretes Wally, eres un buen chico y creo le harías bien a Raven, así que como sé que ella es posiblemente lo que necesitas –vio sus palabras surtir efecto cuando Kid Flash esbozó una pequeña sonrisa–, pero he de repetirte que no es el momento para algo así. No ha pasado mucho desde tu percance con Jinx y sabes mejor que nadie que no estas para tentar a la suerte. Robin se ha mostrado hasta cierto punto condescendiente contigo y tus escapadas por los años que tienen de conocerse y por considerarte un buen amigo, pero todo tiene su límite. No puedes olvidar que además de tu amigo ahora también es tu líder, porque te aseguro que él no lo ha olvidado.
–Lo sé –aceptó Kid Flash con un suspiro– igual todo sería más fácil si por lo menos supiera que es lo me pasa con Raven.
Cyborg retiró la mano y vio que las dudas aún rodeaban el cuerpo de Kid Flash. Le golpeó con suavidad el hombro para que se hiciera a un lado y, cuando el chico así lo hizo, se sentó.
–¿No has pensado que tal vez la ves como una sustituta? –los ojos de Kid Flash relampaguearon en Cyborg y fue evidente tal pregunta los había llenado de enojo.
–¿Crees que pienso en Raven como un clavo para sacar otro clavo?
La reacción dejaba en claro lo lejos que estaba Kid Flash de considerar siquiera esa posibilidad y Cyborg comprendió que se había equivocado al plantearlo.
–No, pero tienes que reconocer que es posible. Lo tuyo con Jinx termina y te consuelas en una chica con la que comparte cierto parecido; ambas dominan la magia, gustan de colores oscuros, tienen un carácter dominante, eso sin mencionar que el cabello y ojos de las dos son peculiares.
Muy a su pesar tuvo que reconocer el sentido que tenían las palabras de Cyborg, sin embargo, en su mente nunca había estado el pensamiento de buscar a alguien que pudiera reemplazar a Jinx. No deseaba caer en esa tontería de buscar a alguien que le sacará a su ex de la cabeza, no lo necesitaba. Y en caso de que su inconsciente hubiera tomado la decisión, estaba seguro de que nunca pensaría en utilizar a Raven para tal propósito. Lo que había empezado a desarrollarse entre ambos venía de situaciones externas, él no había tenido nada que ver en esos acercamientos; Robin y Abeja lo asignaron a esa torre, Robin lo puso con ella y Chico Bestia en su primera misión, así como él la mando buscarlo cuando huyo por segunda vez. Pudiera ser que con los otros sí, pero de nuevo podía decir que no lo había hecho de manera consciente; su misma impulsividad lo llevo a correr por los pasillos la primera noche que se vieron, lo guio a la azotea tras la charla con Robin e hizo que corriera y chocara con ella la noche anterior.
Si lo pensaba con detenimiento la única ocasión en que buscó acercarse a ella fue durante el entrenamiento, en el resto algo más había influido. Y lo que fuera que estuviera haciéndolo lo llevaba a empezar a desarrollar ciertos sentimientos por ella que sólo lo confundían. No podía evitar preguntarse si de las cosas haber sido diferentes, de haberse encontrado cuando las cosas fueran mejor y no hubiera problemas de por medio la vería con los mismos ojos que ahora. O si era precisamente todo eso lo que hacía la viera como un salvavidas que dejaría de desear o necesitar una vez que su mar interno se aquietara.
Ese pensamiento hizo que negara repentinamente la cabeza con fuerza y asustará a Cyborg.
–No –para reafirmar sus pensamientos, quiso añadir algo más pero su mente parecía no querer darle nada más.
–Entonces tienes una predilección por las hechiceras.
El silencio que siguió esas palabras no tardo en ser roto por una pequeña carcajada por parte de ambos.
–Aguarda un poco más Wally –dijo Cyborg con seriedad luego de que volvieron a sumergirse en el silencio. Se puso de pie y observó a su amigo imitarlo–. Espera a que tu mente se aclare y las cosas se calmen. Si después de todo sigues queriendo intentar algo con ella, hazlo.
Kid Flash asintió.
–Ahora, ayúdame a cerrar las ventanas y limpiar un poco.
La tarea les llevó menos de cinco minutos y una vez todo estuvo limpio y organizado, Cyborg añadió:
–Vayamos a unirnos a Chico Bestia, ya debe haber practicado bastante y lo más seguro es que necesite que lo venza unas cuantas veces.
….
El ataque estaba siendo brutal y requería toda su concentración. Ya no alcanzaba a recordar cuanto tiempo llevaba peleando, que había estado haciendo antes de que sonara la alarma o incluso quien era el responsable. Su cuerpo se limitaba a resistir y devolver los ataques mientas que su mente agradecía tener el control de sus poderes y la ayudaba a crear una estrategia en la que saliera victoriosa.
Afortunadamente no paso mucho tiempo para que derrotara a lo que fuera con lo que estaba peleando. Contempló su entorno y descubrió que la pelea había causado grandes daños a la ciudad. Cerca de ella algunos autos despedían humo y un olor a quemado se extendía por el aire, sin embargo, no eran los daños lo que estaba buscando.
Poco antes de la pelea había visto la silueta de Kid Flash pasar a su lado y mientras se defendía no le paso desapercibido cuando él fue lanzado contra un auto. Le había tranquilizado verlo ponerse de pie de un salto e ir a continuar con su propia batalla, pero los raspones no le habían pasado desapercibidos y lo que más deseaba era saber, ahora que parecía tener control de sus poderes, si él no necesitaba de su magia para sanar.
Lo ubicó a unos metros de ella. Pese a la distancia y el humo que nublaba su visión, notó la leve inflamación en su mejilla izquierda y el pequeño hilo de sangre que le salía de la boca. Se paso la mano por la barbilla para limpiarlo y fue cuando sus ojos repararon en ella. Por un breve segundo Raven creyó percibir alivio en su mirada al ver que estaba sana.
Sin decir nada el chico corrió a posicionarse frente a ella; le dedico una rápida mirada cargada de decisión y algo más que Raven no alcanzó a distinguir y, antes de que tuviera tiempo de reaccionar, tomo su rostro y la beso. El beso no fue suave, era salvaje, violento, con leve sabor a sangre y a tierra. Había cierta urgencia en la manera en que los labios de Kid Flash se movían sobre los suyos, como si con ellos quisiera expresar todo lo que con palabras no podía. Y Raven lo entendió y, aunque seguía sorprendida por lo repentina de su acción, no tardo en entrelazar los brazos entorno a su cuello, atrayéndolo lo más que podía hacia sí, y profundizar el beso.
Sintió como las manos del chico liberaban su rostro, descendían por su espalda hasta llegar a su cintura, donde se detenían y la estrechaban con fuerza, mientras el beso parecía hacerse más apasionado.
Se separaron hasta que el aire comenzó a faltarles a los dos. Kid Flash aflojo un poco el agarre, pero sin llegar a soltarla por completo y los brazos de Raven pasaron de su cuello a sus hombros. Ambos jadeaban, pero una sonrisa decoraba sus rostros.
—Raven…
Quiso la suerte que en ese momento su cerebro la despertara.
Abrió los ojos y se topó con el techo de su habitación. Le costó convencerse de que aquello no había sido más que un sueño y cuando se supo segura, la palma de su mano fue a estrellarse en su rostro. Dejo salir una risa seca y se incorporó.
"Menuda tontería" pensó. Dobló las piernas y apoyó en las rodillas los brazos, recargando la cabeza en ellos. El sueño estaba demasiado fresco y se repetía en su cabeza. Le había parecido tan real que sus dedos se posaron sobre sus labios. Los acarició abstraía y al llegar a las comisuras se dio cuenta de que estaban curvadas hacia arriba. Apartó la mano y borró la sonrisa.
Luego de unos segundos acabo por ceder a la pregunta de si había sido producto de su mente o de la de alguien más. ¿Existía la mínima posibilidad de que el sueño perteneciera a Kid Flash y no ella? ¿Qué ella no fuera más que una invitada a contemplar algo ajeno? Sacudió la cabeza al saber que no era posible; la pelea, sus poderes, la sensación producida por Kid Flash, todo se sentía demasiado próximo, demasiado personal, para que viniera de la mente de alguien más.
Se levantó de la cama y abrió la gruesa cortina. El paisaje oscuro frente a ella fue brevemente iluminado por un rayo que tardo unos segundos en escucharse. Un escalofrío le recorrió la espalda al reparar en lo fría que estaba su habitación. Camino hacia su ropero y busco entre su ropa algo con que cubrirse. No tenía ánimos de usar su capa, por lo que se decidió por una vieja chamarra negra que le quedaba grande. La abrochó y comenzó a caminar de regreso a la ventana, tal vez ver las gotas chocar en su ventana sirviera para que conciliara el sueño, pero se detuvo a medio camino. Se giro sobre los talones y optó por salir de su habitación para dirigirse a la cocina. Sentía el estómago inquieto y pensó que un té serviría para calmarlo.
Estando más cerca de la sala que de su habitación un escalofrío volvió a recorrerla y no pudo hacer más que meter las manos en los bolsillos de la chamarra y apurar el paso, maldiciéndose por no haberse puesto zapatos.
No pudo esconder la sorpresa que se apoderó de su rostro al ver la sala levemente iluminada por la televisión y no necesito que el espectador se girará para saber de quien se trataba. Un bufido estuvo por escapar de sus labios ante la ironía de la situación, pero se contuvo cuando los ojos del chico se posaron en ella.
–Hola Raven –al igual que ella, Kid Flash no portaba su traje, sino que llevaba una sudadera rojo oscuro y una pantalonera negra.
El desconcierto fue evidente en la voz de Kid Flash, quien la siguió en su recorrido hasta la cocina. Ella se limitó a asentir en su dirección a modo de respuesta. Los ojos de Kid Flash la siguieron y una sonrisa se dibujo en su rostro al ver lo pequeña que se veía con aquella chamarra que superaba sus manos y le llegaba abajo del muslo.
–¿En busca de un aperitivo nocturno? –cuestionó al verla abrir el refrigerador.
La pregunta hizo que Raven sacudiera la cabeza. Cerro el refrigerador al recordar por lo que había ido.
–Algo así –respondió antes de llenar la tetera de agua.
La dejó sobre el fuego de la estufa y procedió a sacar su taza y uno de los sobres de té. Podía sentir los ojos del chico clavados en su espalda, así que se volvió y apunto con la cabeza el televisor.
–¿Qué miras?
La pregunta sirvió para que la liberara del escrutinio y sus ojos volvieran a posarse en la pantalla.
–El programa que vimos la primera noche que estuve aquí ¿lo recuerdas?
A su mente acudieron algunos de los sucesos de aquella noche. Recordaba algunos detalles del programa, pero no había tardado en quedarse dormida así que la mayoría de la trama continuaba siendo desconocida para ella.
–Algunas partes –respondió cuando los ojos de Kid Flash volvieron a mirarla.
Se giró para terminar de preparar su té. Podía escuchar que la programación continuaba en los comerciales, lo que invitaba a que la atención del chico estuviera en ella y no pudo más que rezar porque el programa se reanudará pronto. Su sueño se había avivado tan pronto lo había vuelto a ver y se sentía ligeramente incómoda bajo su mirada.
–Bueno te puedo explicar que es lo que ha pasado.
En cuestión de un segundo, Kid Flash apareció sentado frente a ella y Raven no pudo evitar el sobresalto. Sus dedos se aferraron con fuerza a la taza para no dejarla caer.
–Lo lamento –se disculpó con sinceridad Kid Flash al ver su ceño fruncido –prometo que con el tiempo te acostumbras.
Sabía que era una promesa falsa, no importaba el tiempo que alguien pasara cerca de él, sus repentinas apariciones siempre conseguían sobresaltar a alguien. Lo había visto innumerables veces con sus antiguos compañeros.
–Honestamente lo dudo.
–Bueno, pero contigo cuento con que sabes cuando alguien se acerca –comentó con una sonrisa.
Raven podía darle la razón, porque ciertamente la tenía, pero dada la inestabilidad de sus poderes le estaría mintiendo y no deseaba hacerlo, así que sólo atino a bajar la mirada y observar como el agua de la taza adquiría una tonalidad verdosa.
Kid Flash se extrañó ante tal acción, esperaba una respuesta y tras varios segundos comprendió que ésta nunca llegaría. La inquietud lo empezó a invadir y temió que, de un momento a otro, Raven se despidiera.
–Entonces ¿Qué dices?
–¿Sobre qué? –preguntó Raven por fin alzando la vista.
–¿Quieres darle una segunda oportunidad al programa? –la invitó señalando con el pulgar la televisión– no es tan malo.
Raven observó la televisión y lo medito unos segundos. La premisa seguía sin llamarle mucho la atención y, una vez que se terminará el té, creía que podría caer rendida. Además, no creía buena idea pasar tiempo con él cuando traía un caos en la cabeza del que él era responsable sin saberlo, sin embargo, no podía negar que la idea de estar a solas con él le atraía…
Volvió a sacudir la cabeza y se volvió a él con un "no" a punto de salir de sus labios.
–Vamos Rae –dijo él en un tono casi suplicante que acompaño con un guiño– podría ser el inicio de una nueva tradición.
La aludida se debatió en su interior, pero los ojos de Kid Flash sobre ella ejercían un poder de convencimiento que acabo por ahuyentar todos los argumentos que la hacían querer negarse. Suspiró al sentirse derrotada, dio un trago al té y asintió. La sonrisa que le dedicó Kid Flash fue mayor que cualquiera de las que había visto y eso le bastó.
Kid Flash se sentó donde estaba antes y se cubrió las piernas con la cobija que había traído de su cuarto. Levantó un extremo, a esperas de que Raven ocupara un lugar más cercano y pudiera también cubrirse, pero ella había optado por sentarse en el extremo más apartado y ni siquiera se percató de la acción. Kid Flash dejo salir una risa sin ganas y dejo caer la mano.
–Entonces esto es lo que ha pasado…
Procedió a narrarle con lujo de detalles todo lo acontecido en los capítulos que él había visto. Raven dividía su atención entre lo que pasaba en la pantalla y lo que le iba contando el joven, aunque su atención estaba claramente inclinada hacia él y por los primeros minutos le preocupó ser demasiado obvia.
Y tal vez lo era. Tal vez si cualquiera de sus amigos hubiera estado en la misma habitación habría reparado que la atención tan precisa que Raven le dedicaba no era común. Su rostro, por medio de expresiones, parecía esforzarse para que él supiera que lo estaba escuchando y sus labios incluso se aventuraron en preguntar cosas que resultaban obvias.
Pero Kid Flash no la conocía tanto e incluso de hacerlo, era imposible que se diera cuenta de aquellos pequeños detalles. Verse involucrado en una conversación por fin normal con ella, en la que nadie más interferiría ni estaban bajo la lupa del resto de los chicos, y saberse dueño de su atención le produjo una sensación que no supo describir. El nerviosismo era como una corriente eléctrica que le recorría cada rincón del cuerpo, en especial en la boca del estómago, pero sorprendentemente no era una sensación que le desagradara.
–¿Y qué piensas? –preguntó cuando terminó la explicación.
Raven se obligo a apartar la mirada de él y enfocarla en la pantalla.
–Prefiero ver un poco más para dar mi veredicto.
Una pequeña sonrisa, que el otro no pudo presenciar, apareció en el rostro de ambos al saber que esas palabras sólo podían significar que Raven estaba dispuesta a repetir la experiencia.
El resto del capítulo ninguno de los dos dijo nada. Observaron lo que pasaba deseando cualquier pretexto para observar al otro, pero conteniéndose siempre por el temor de ser descubiertos. El único momento en que sus ojos volvieron a encontrarse fue cuando Raven se inclinó para depositar la taza vacía sobre la mesa. Una pequeña sonrisa y el rápido desvió de miradas formo parte de tal interacción.
La noche siguió con su curso y con ello la temperatura descendió. El calor que le proporcionó el té perdió su efecto y Raven empezó a notar que tanto sus manos como pies se enfriaban. Dobló las piernas, notando que estas también estaban heladas, y se maldijo por no haberse puesto una pantalonera antes de acostarse.
Kid Flash reparo de reojo en sus acciones de reojo y se animó a girar un poco la cabeza para mirarla mejor. Había notado desde que la vio ingresar a la sala que la chamarra le quedaba demasiado grande y justo en el momento en que se giro la prenda decidió hacer notar su tamaño deslizándose del hombro al brazo de Raven, dejándolo descubierto. Kid Flash observó su piel brillar bajo la iluminación de la televisión y por unos segundos sus dedos cosquillearon, anhelando acariciarla.
Sacudió la cabeza con fuerza al saber a dónde terminarían por llevarlo sus pensamientos si continuaba en ese rumbo. El sonrojo se apropio de sus mejillas cuando Raven se giro hacia él al sentir su mirada. Cuando sus ojos se encontraron, temiendo que ella leyera sus pensamientos, descendió la mirada a la cobija.
–Hace frío ¿no quieres que te traiga una cobija?
–No, estoy bien. No te preocupes.
Kid Flash se aventuró a elevar la mirada y notó como sus palabras carecían de verdad al verla abrazarse el cuerpo. Aquella imagen lo hizo reír con suavidad por la ternura que le produjo y toda la incomodidad que lo había invadido segundos antes se evaporo. Apartó un poco la cobija, se levantó poniéndose la manta bajo el brazo y, a paso normal para no sobresaltarla, camino hacia ella. Se sentó a unos treinta centímetros y extendió la cobija para cubrirlos a los dos.
Una pequeña sonrisa de lado se dibujo en el rostro de Raven y lo ayudo a extender la cobija.
–Gracias.
–No hay de que Rae.
Ambos se miraron para dedicarse una sonrisa, pero tal acto sólo sirvió para que repararan en lo cerca que ahora estaban. Kid Flash sintió como su corazón se aceleraba y por un instante estuvo seguro de que sonaba tan fuerte que ella podía escucharlo. Sin que pudiera evitarlo sus ojos recorrieron su rostro y se detuvieron en sus labios. Se esforzó en tragar para deshacer el nudo que se instalo en su garganta al sentir un deseo mayor. La distancia era escasa y el momento perfecto, bastaba sólo que se inclinará un poco.
Su cuerpo pareció actuar por cuenta propia y, por un segundo, creyó distinguir que el de Raven también se acercaba a él, pero antes de que la cercanía fuera mayor, las palabras de Cyborg bombardearon su mente de manera repentina, como si un balde de agua fría se tratará y eso lo llevó a alejarse y sonreírle de manera incómoda antes de volver a posar su atención en la televisión.
Raven lo contempló un par de segundos con las cejas alzadas antes de imitarlo, sin embargo, le fue imposible volver a prestarle la misma atención al programa. Sus ojos se mantuvieron fijos en la pantalla, pero sus pensamientos la guiaban por diversos caminos y no estuvo segura de cual la llevaba a la verdad. Por un segundo pensó que Kid Flash estaba por besarla y se sorprendió a si misma deseando que lo hiciera, bajo la falsa excusa de que aquello sólo le ayudaría a darse cuenta de que no sentía nada por él, pero que de un instante a otro él se apartara como si nada la hizo pensar que se equivocaba y que no habían sido más que imaginaciones suyas. Una desilusión se plantó en su pecho y su lógica la llevó a pensar que la razón se debía a lo que le había dicho Inteligencia horas antes, pero de nuevo se rehúso a creerlas.
Cruzó las piernas y, en un intento por apartarse de Kid Flash que no fuera obvio, recargo el codo en la rodilla y apoyó la cabeza en su mano, inclinando el cuerpo en su dirección y acrecentando la distancia entre ambos.
Si bien con aquello la cercanía paso a ser menos, la rodilla libre de Raven casi rozaba la pierna del chico bajo la cobija y Kid Flash bajo la mirada y la contemplo. Una risa sarcástica estuvo por salir de sus labios al preguntarse si Raven era consciente de todo lo que le provocaba y de como esas simples acciones sólo le complicaban la situación. Sus dedos, peligrosamente cerca, volvían a cosquillear y antes de que se le ocurriera descansar la mano sobre ella, cruzó los brazos sobre el pecho con fuerza.
Por más que se esforzaron por continuar mirando la televisión, ninguno pudo darse cuenta de lo que pasaba en el capítulo y, cuando éste estaba por llegar al final, dejaron de pretender que le ponían atención. Raven dirigió una rápido y discreto vistazo a Kid Flash, y descubrió que tenía la mirada perdida en un punto del otro lado de la habitación. La curiosidad sobre lo que podía estar ocurriendo en su mente fue más fuerte de lo que pudo controlar y eso bastó para que sus barreras flaquearan.
La imagen de lo que acababa de pasar entre ambos les invadió la mente a ambos de manera tan repentina y violenta que ninguno pudo ocultar la sorpresa. Raven apretó los párpados y se concentró en levantar las barreras en su mente, consciente de que la imagen sólo podía ser producto de ese vínculo. Fue un esfuerzo mayor del que pensó y, pese a ser cosa de segundos, le valió un dolor de cabeza que se expandió con rapidez sobre su cabeza. Abrió los ojos al sentirse algo mareada y se masajeo la frente.
Lo mejor era que se retirará a dormir y después de unos segundos optó por hacerlo. Se puso de pie y sin decir nada, salió de la habitación sosteniéndose la cabeza. Hubiera sido más fácil que se teletrasportara por medio de su magia, pero el reconstruir las barreras en un tiempo tan breve la había dejado agotada para hacer uso de sus poderes, así que se apresuró en llegar a su habitación.
Por su parte, Kid Flash apenas si reparó en que se había quedado solo en la sala. De golpe la cabeza había comenzado a dolerle y tenía una extraña sensación en la mente que no alcanzaba a descifrar; daba la impresión de que algo le había sido arrancado con fuerza –¿un recuerdo? ¿una idea? ¿un pensamiento? –, pero por más que se esforzaba no conseguía comprender de que se trataba.
Expulsó el aire con violencia y recargó la cabeza en el respaldo del sillón. Miro el punto en donde antes había estado Raven y frunció los labios. Había estado tan cerca de aclarar todo lo que pasaba en su cabeza… y de experimentar en carne propia lo que había soñado esa misma noche. No sabía si volvería a tener una oportunidad como aquella y como todo cobarde la había desaprovechado por sus inseguridades. ¿Había sido un idiota por apartarse de esa manera?
–Acabaré volviéndome loco –murmuro antes de apagar la televisión y regresar a su habitación.
Bueno esto es todo por hoy. Admito que me gusto bastante escribir la parte de Cyborg y Kid Flash y espero haya sido de su agrado (y que no odien a Wally por haber actuado como un idiota).
Muchas gracias por seguir la historia:
Fran . sanchez: Sí, no fue nada grave sólo la represión de sus emociones, lamento haberte decepcionado jeje, pero bueno espero se compense un poco con el pequeño avance (y gran retroceso al mismo tiempo) que tuvieron Raven y Kid Flash ahora.
TsukihimePrincess: Sí, ambas sabemos que recurrirá a la primera opción de hacerse la loca, a ver cuanto tiempo le termina sirviendo eso. Sí, Robin no es el mejor para juzgar jaja pero no, en este fic se omite su relación con Starfire, lo que no quiere decir que vaya a ser un triangulo amoroso KFXRVXRB, simplemente su actitud va a ir más encaminada a hacer lo mejor para su equipo.
Hechizada517: Hola, bueno tenían razón con la opción que tomó Raven, a ver cuanto dura intentando que ese plan le funcione. Jaja en este punto todas le podemos decir a Rae: amiga date cuenta, pero incluso aunque se de cuenta de aquí a que lo admita abiertamente. Jaja ese Cyborg es todo un loquillo, aunque en este capítulo actúo como muy buen amigo.
Coockie: Jajaja ah claro, algo así sólo podría de alguien como Cyborg jaja, pero lo compensa siendo buen luchador y un muy buen amigo. Y sí, lo mejor sería que Raven se dejara de rodeos y reconociera que es lo que le está pasando pero es demasiado terca para hacerlo (además si lo hiciera se me cae uno de los dos conflictos del fic jaja mejor que siga de terca un rato más). Que bueno que la explicación del vínculo haya sido clara, tenía mis dudas sobre que llegará a ser muy poco creíble.
Chica cuervo: Sí, en otras circunstancias Cyborg se pondría totalmente del lado de Raven, pero bueno ya se expuso que no es el momento de que algo surja entre ellos. Sobre la reacción de Robin te dejare en suspenso jaja pero no, si te garantizo de que no será un triangulo amoroso KFXRVXRB, aunque si me diste la idea para un one-shot que pronto estaré subiendo, ya sólo me faltan algunos detalles.
¡Les mando muchos saludos! Y cuídense mucho.
