Desde la vez en que en iba a participar en el coro y que toda su familia lo iba a ver a la edad de 4 años, Kaminari nunca se había preparado tanto para algo en su vida.
Había pasado una semana desde que de la nada Shinsou le había dicho que fueran a donde su profesor, para el alfa era algo importante al parecer por lo que no se negó, pero paso la semana entera preparándose.
La ciudad vecina no estaba tan lejos de donde vivían por lo que Shinsou no dudo en pedir un taxi para llegar rápido, lo cual a Denki no le facilito el calmarse, ya que en la entrada del edificio esperando el auto no se sentía seguro.
— ¿Seguro? —
— Seguro Kami, te ves bien, demasiado formal diría yo pero te dejare ser, solo vamos a conocer a mi viejo profesor no a una eminencia —
— Para ti es una eminencia, y yo quiero dar una buena impresión — Contestó nervioso, ajustándose bien el chaleco sastre negro que hacia juego con su pantalón, igual negro, sobre su camisa de manga larga color vino, Shinsou quería reír ante los nervios de su pareja, pues iba bastante formal a algo no tan importante.
— Bueno, me hace feliz que por fin me veas como tu pareja formal y estable, al fin se fue la inseguridad — Le tomo las mejillas levemente depositando un suave beso en su nariz para después alejarse buscando con la mirada el auto.
Las orejas de rubio se tiñeron de rojo rápidamente, mientras su mirada observaba la figura del mayor, hace un mes que se volvieron pareja, y no sabia en que momento dejo de sentirse incomodo e inseguro con su relación, al principio solo había dicho si con inseguridad, la guardia alta y poca confianza en el "desconocido" pero después no supo en que momento exacto todo eso quedo atrás, en algún punto de ese mes había llegado a conocer a Shinsou, a amarlo y a sentirse su pareja por completo.
Eso debía ser... Una forma mas común de enamorarse ¿Verdad? Sin darte cuenta, ni saber cuando o como.
— Shin — Llamo con una sonrisa mientras el auto iba estacionándose para recogerlos, el escritor volteo a verle y solo sintió el leve beso en sus labios — Para la buena suerte — Se excusó el rubio con una sonrisa.
Shinsou inevitablemente sonrió ante ello dejándolo entrar al auto para finalmente entrar a su lado, iniciando el viaje.
Cuando Kaminari sin notarlo tomo su mano mientras miraba por la ventana otra sonrisa se le escapó, desde que conoció a el rubio sonreía mas de lo que nunca lo había hecho en la vida, y aunque le dolía la cara por no estar acostumbrado, sabía que significaba que era feliz, eran felices.
El viaje no duro mucho pues no hubo tráfico por milagro de dios, y el taxi había tomado una ruta directa a su destino, por lo que no hubo necesidad de decir nada, y con sus manos unidas Denki sabia que todo estaba bien.
— Muchas gracias, que tengan un buen día — Se despidió cortes el del taxi mientras les abría el seguro de la puerta donde el rubio inmediatamente de un salto bajo — Es todo un encanto, cuidelo bien, no todos los días se ve a alguien tan agradable —
— Ni que lo diga, no le diga pero también estoy nervioso, que tenga un buen día —
Se bajo del auto rápido mientras veía a Denki que miraba la universidad con admiración, Aizawa Shota, su viejo profesor vivía cerca de la universidad pero era mucho más fácil encontrarlo en su trabajo.
Tomo la mano de Denki para empezar a guiar el camino, pasando entre estudiantes y muchos pasillos al final llegaron a lo que era un pequeño estudio, ya que era hora del descanso, por lo que Shinsou sabia debía estar allí.
— Profesor — Llamo con calma antes de entrar, dentro, el cansado hombre dejo su libro de lectura al escuchar la voz familiar.
Hace tiempo no se veían.
— Pasa Shinsou —
— Profesor Aizawa... Me da mucho gusto verle — Shinsou no pudo evitar sentirse aliviado y en calma al ver al hombre, delgado y con el cabello suelto como siempre y con sus notables faltas de sueño encima.
— El gusto es mio, tenía tiempo sin verte — El mayor sonrió leve al recibir a su estudiante predilecto mientras le indicaba que tomara asiento — ¿Que te trae por aquí? Normalmente envías mensaje en vez de venir hasta acá —
— Yo... Quiero presentarle a alguien, Denki... — Llamo con algo de nervios mientras veía la figura de su pareja entrar aun mas nervioso que el, acomodándose mechones rubios tras las orejas que rebeldes volvían a su lugar, con las piernas temblando levemente y una sonrisa nerviosa.
— Kaminari Denki, es un placer, Shinsou me a contado un poco de usted — Se presento formal mientras le daba la mano, el maestro miro al nervioso subió y después a su estudiante.
— ¿Tu pareja? —
— Si, Denki... Es con quien planeo estar toda mi vida por lo que quería presentárselo —
— Oh entonces planean casarse, bien por ustedes — Tomo por fin la mano contraria mientras notaba que el color rojo se apoderaba del rostro del menor.
— No, es decir, he... No hemos hablado de boda aun — Denki cerro sus ojos con fuerza por la vergüenza, no sabia si sentirse incomodo, avergonzado, feliz o ilusionado con la palabra boda.
— Llevamos poco... Aunque bueno, el plan es llegar a eso en algún momento — Shinsou también llego a avergonzarse, desviando la mirada con un casi imperceptible sonrojo, la idea de ver a Kami de blanco le dio demasiadas imágenes mentales.
El profesor miro a ambos y quiso reír por lo jóvenes e inexpertos que se veían, un par de enamorados que aun se avergonzaban de hablar de boda, que bueno que aun se conservaban esas buenas costumbres.
— Pues bien, entonces tomen asiento y cuenten me todo — Pidió mientras prendía la cafetera, ambos jóvenes se sentaron en un sofá de aquel estudio, mientras Aizawa se sentó en una silla al frente de ellos.
Hablaron de todo, de nada y de lo mas importante hasta lo mas trivial, los gatos, el trabajo, su relación, de todo, en cierto punto cuando Aizawa preguntó por la madre de Shinsou este se incómodo y excusándose en que había una librería donde estaba el libro que buscaba desde hace tiempo, se retiró dejando a el omega a su maestro, que era beta, solos para conocerse mejor.
Estando solos Denki sentía que se moriría si no hablaba de algo, y el único tema que se le ocurrió fue consultarle sobre sus dudas, entre ellas lo de su destinado.
Aizawa miro al rubio sorprendido cuando hablo de ello, un destinado que había elegido a otro y el miedo latente del rubio de que el destino fuera mas fuerte que su relación con Shinsou.
— Mira niño, para empezar debes dejar de preocuparte, los destinados solo son una opción, nadie te obliga a aceptarlo, y eso solo es una excusa para aquellos que no pueden encontrar la felicidad por si mismos, estas bien con Shinsou, si realmente le quieres no hay porque estar preocupado por tu destinado, es solo una persona mas en este mundo ¿Como crees que son felices aquellos que nunca encuentran a su destinado? Haciendo todo para ser felices por si mismos —
— Es... Es extraño si puedo ser sincero... Yo en verdad creía en ello, tenia fe en ello pero cuando se acabo... Creí que todo estaba perdido hasta que apareció Shin en mi vida — Confesó bajando la mirada mientras jugaba con sus dedos, el mayor suspiro, pensando bien en que decirle al niño para quitarle esas ideas arcaicas de la cabeza.
— Mira, te lo diré como experiencia personal, hay muchos tipos de amor en esta vida, y los destinados son solo unos, cuando yo era adolescente me enamore perdidamente de un alfa, fue hace muchos años y nunca me volví a enamorar de nadie mas, y se que aunque hubiera encontrado a mi destinado, seguiría amando a el mismo, creeme, cuando amas a alguien tan fuerte no importa si es un destinado o no, nadie puede cambiar tu corazón —
Denki escuchó las palabras atento, sin saber en que seguir creyendo, porque ¿En serio estaba bien des preocuparse? ¿Estaba bien bajar la guardia? Porque quería a Shinsou, no quería a nadie mas, pero le daba pánico el bajar la guardia y volver a Kirishima.
Pero si Aizawa tenia razón... Esta bien entonces dejar de pensar en eso ¿Verdad?
— Entonces escapaste—
— No no, bueno... Ah sabes que no habló con mi madre en días, desde que insistió en lo de la boda, y no quería mencionarlo frente a Denki —
Respondió mirando los libros en el estante.
Llevaba tiempo buscando un libro que comprar para no volver con las manos vacías pero ninguno le interesaba, mientras en el teléfono hablaba con Iida.
— Yo creo que lo mejor seria decirle a Denki, además si tu madre le conoce se acabará el problema —
— Vamos no, si mi madre le conoce insistirá que nos casemos de inmediato y Denki apenas se esta acostumbrando a la idea de ser mi pareja —
— Bueno tarde o temprano deberá de conocerla, y mas si en una de esas su celo se las juega en su contra, por cierto ¿Si te pusiste el supresor? —
— Si, desde hace dos días que empezaba mi celo, claro que me e puesto él... Oh no —
— ¿Que sucede? —
— Lo siento Iida tengo que colgar, tengo que ir por Denki ahora — Colgó sin siquiera esperar a que el otro respondiera tomando el primer libro que encontró y corriendo a ir a pagar, si sus cálculos no fallaban Denki le había dicho que su celo era dos días después del suyo, entonces...
— Vamos digame —
— Ya te dije que no, mira que se me ocurrió decírtelo, no preguntes niño, no te diré —
— Dime, dime, dime por fis ¿Si? —
— Ya te dije que no Kaminari —
— Vamos digame no sea malo —
Después de una larga charla donde Kaminari al fin sonrió y se relajo respecto a muchas cosas, el rubio sonriente le preguntó por aquel amor que tenia desde hace años.
Aizawa ya no se sentía en edad de andar diciendo esas cosas y menos de charlar las con un jovencito pero el rubio era demasiado insistente.
— Esta bien, pero ya deja hablar Kaminari —
— Bien —
— Cuando era joven y estudiante tenía un trabajo de medio tiempo en una cafetería en la ciudad donde ustedes viven, había alguien mas grande que yo, un alfa rubio y loco igual que tu, pero era el ejemplo a seguir de todos los que trabajábamos allí, así de sencillo, no hay mucho que contar, ya no preguntes mas — Respondió al fin para tomarse su café con calma.
El rubio parpadeo ante la historia, algo bastante común y sin nada interesante que mencionar, pero el mismo tenia una historia así, por lo que ahora podía pensar que era verdaderamente mas romántico de lo que sonaba.
Sonrió soñador al ver un pequeño brillo en los ojos del beta al contar aquello, después de tantos años aun le seguía amando, eso era trágico y romántico al mismo tiempo.
Aizawa era una buena persona.
— Eso suena genial, debíamos vernos mas seguido para poder cono...cer...nos mas... — De la nada empezó a sentirse mal, mareado y...caliente.
Sus ojos se abrieron con horror al recordar la fecha, se había preparado tanto para conocer al profesor que había algo tan importante como lo era su celo, empezó a jadear levemente y sentir como el calor le dominaba poco a poco.
— ¿Kaminari? —
— Shin... —
Aizawa sabia que algo no iba bien, podía decirlo con solo ver al omega que se trataba de controlar con todas sus fuerzas, y al escucharlo llamar a su pareja lo supo.
— Llamare a una ambulancia no te alteres — Cerro con llave su estudio por precaución mientras marcaba a la ambulancia.
Estaban en una universidad llena de alfas, por lo que no dejaría a pasar a nadie que pudiera cometer una estupidez, el era beta gracias a dios, y además era profesor, por lo que ya sabia que hacer en esos casos.
No es como si no pasaran esas cosas seguido en una universidad tan grande, no era extraño que alguien olvidará su supresor, pero se le habían acabado los de emergencia por lo que solo quedaba llamar a la ambulancia.
Tomo la mano de Denki para tranquilizarlo mientras este incómodo y caliente se mordía la lengua, se aferraba al sillón y trataba de respirar con normalidad, no quería perderse, no quería y menos si no estaba Shinsou a su lado.
El profesor perdió la cuenta de cuantas veces llamo el omega a su alfa entre jadeos y lágrimas desesperadas hasta que llego la ambulancia.
Se fue junto a él con el permiso de la dirección y nunca le soltó la mano, pues al no estar Shinsou cerca sabia que el rubio solo podía confiar en él.
No era omega, era un simple beta, pero podía entender que desesperación sentía, la inquietud de no estar en ti, el estar rodeado de desconocidos, sin saber a donde te llevan o donde estas siquiera.
Por ello nunca soltó su mano, para que supiera que todo estaba bien en lo que Shinsou llegaba con ellos.
El mayor vio con un poco de impotencia el momento en el que llegaron al hospital y los enfermeros y enfermeras no dudaron en clavarle varias dosis de supresores, y de sedarlo hasta que el omega finalmente se quedara dormido, para que finalmente le llevaran a una habitación y le colocaran el suero por intravenosa por precaución.
Todo fue mas rápido de lo que suena, pues no tardaron nada en hacer todo eso, y media hora después de que hubiera empezado el celo de Kaminari, este despertaba algo abrumado en la camilla del hospital.
— Aizawa - sensei... Gracias — Murmuro aun cansado por el sedante, mientras el hombre sonreía leve sujetándole la mano para darle a entender que todo estaba bien.
El de cabellos oscuros supo que ya todo estaba bien cuando unos pasos fuertes y acelerados se escucharon fuera.
— ¡Denki! — Shinsou entro con prisa y un rostro preocupado y sin nada que se lo impidiera inmediatamente abrazo a su pareja con fuerza — Lo siento, lo siento mucho cuando me acorde corrí a la universidad pero me dijeron que ya te habían traído, Perdona me Denki, debió ser aterrador — Murmuro contra su hombro realmente arrepentido, el rubio aún algo sedado solo sonrió y correspondió el abrazo.
— Esta bien, Aizawa me ayudo, no me asuste pero... En verdad me alegra que estés aquí — Admitió besándole la nariz a lo cual recibió un suave beso en los labios, mientras la doctora entraba y miraba la escena extrañada.
Luego de que la pareja se separara, de que el alfa recibiera un regaño por la doctora y esta misma le felicitara al beta por su buen procedimiento de acción paso a hacer un rápido chequeo para confirmar que todo estuviera bien.
— Ya que todo esta en su mejor estado te mandare a casa, pero recuerda que debes seguir checando lo de los supresores y verifica con tu doctor cual es el recomendado para ti, hoy se te aplicó en inyección así que si no estas acostumbrado podrás tener leves mareos el resto del día pero nada grave, ahora daré tu salida así que preparate —
— Claro — Sonrió mientras con calma se levantaba y era asistido por su pareja para después ir a vestirse y acomodarse, estando listo cuando la doctora volvió por él.
Caminaron a la universidad de regreso para que el profesor volviera a sus clases y ellos tomados de las manos esperaban el taxi que los llevaría de vuelta a casa.
— Fue interesante nunca había estado en un hospital publico, estaba lleno y todo extraño pero me divertí — Comento risueño mientras buscaba el auto con la mirada, su pareja le miro confundido.
— ¿Fue tu primera vez en un hospital publico? ¿Quien se supone que eres Kaminari? — Preguntó extrañado de la situación, ya que los hospitales privados eran un lujo y... ¿Era en serio?
— Ya viene el taxi, vamos —
