Capítulo 12 Aventuras nuevas
Tal como lo había prometido, Issei paso por mi puntualmente. Fue una vista extraña para mí, ¿Cuándo fue la última vez que salí a divertirme con un amigo? Desde hace un tiempo lo único que hacía era trabajar y ensayar con la banda, ni siquiera con Take me había reunido para hacer algo diferente.
No tardamos mucho tiempo en llegar a nuestro destino, solo unos cuantos minutos dentro del auto antes de bajar de nuevo.
-¿Dónde estamos? – pregunte mientras salía del coche.
-Es sorpresa, la aventura apenas comienza- contestó mientras sonreía.
Comenzamos a caminar entre calles y callejones; adentrándonos entre pequeños espacios silenciosos, me cuestioné seriamente si Issei sabía hacia dónde dirigirse o sí se encontraba perdido tratando de averiguar hacia donde ir, sin embargo, me contuve en hacer algún comentario.
Después de unas cuantas vueltas más, aquellas calles grises comenzaron a tornarse verdes y las casas que hasta hace no mucho eran como cualquier otra en la ciudad desaparecieron abriendo paso para dejar a la vista hermosas arquitecturas antiguas de manera.
Estaba totalmente asombrado.
Vi de reojo como Issei sonreía al ver mi expresión, trate de disimular que no lo había visto y seguí contemplando la belleza del paisaje.
Es hermoso- fue lo primero que dije mientras observaba todo.
Sin duda, lo es- respondió Issei mientras me miraba fijamente, sentí una leve incomodidad por su respuesta y desvié mi mirada.
¿Esté es nuestro destino? - pregunté.
Haha no, esto es solo parte del panorama, pero descuida estamos a punto de llegar, continuemos. - respondió mientras comenzaba s caminar de nuevo.
Unos minutos después apareció ante mi vista un lugar salido de un cuento de hadas. A primera vista parecía ser una casa antigua, rodeada de naturaleza, sin embargo, se podía apreciar a través de las ventanas de cristal las mesas destinadas para los visitantes.
La vista era increíble por decir poco, tanto que no me di cuenta de que me detuve delante del lugar y estaba ahí solo observando.
-Llegamos, ¿Qué tal? ¿Sorprendido? – Preguntó Issei mientras me observaba. -Haru, no te puedes quedar ahí parado, ¡vamos!
Issei tomo mí mano y comenzamos a caminar de nuevo. Nos dirigimos hacia la entrada que nos recibía con una puerta en arco rodeada de enredaderas y su techo cubierto de flores lilas. A los lados pude observar pequeñas flores blancas y rojas que tapizaban el suelo. Conforme nos adentrábamos al interior apareció ante nosotros un enorme árbol de cerezo que se encontraba cubierto de rosa, pareciendo un algodón de azúcar. El sutil viento movía la copa del árbol provocando que los pétalos cayeran lentamente. Danzaban.
Seguimos caminando tomados de las manos, el calor de su mano envolvía la mía y las sensaciones comenzaban a expandirse en mi cuerpo.
El camino nos llevó a la casa con las ventanas de cristal, el lugar se encontraba tranquilo y solo unas dos mesas ocupadas; Issei camino hasta llegar a una pequeña terraza que dejaba a plena vista el paisaje que había contemplado en el camino y nos dispusimos a sentarnos, en ese momento Issei soltó mi mano y casi instantáneamente el lugar que había ocupado su mano se sentía tan vacía.
-¿Qué te pareció?¿Te gusta?- preguntó Issei mirándome.
-sí, es hermoso. No sabía que un lugar así existía a los alrededores- conteste mientras mi mirada seguía en el paisaje.
-Es por que probablemente no te habías dado la oportunidad de explorar caminos nuevos-/dijo con una leve sonrisa/- Este lugar significa mucho para mí- /hizo una pequeña pausa antes de continuar, eso hizo que volteará a verlo-/ Este lugar era mi espacio en blanco, ya sabes, ese lugar que hace que no pienses en nada y que te da tranquilidad. Me gusta venir cuando necesito un poco de silencio mental.
Su voz sonaba seria y tranquila, pero a la vez un destello de tristeza se lograba percibir, nunca lo había escuchado de tal forma, era la primera vez que veía un lado melancólico de esta persona que parecía estar rodeado por el sol y la felicidad.
/Incluso él tiene memorias tristes/ Fue lo que pensé mientras lo observaba.
-Pero lo importante es el ahora- dijo con un tono más alegre y con la misma sonrisa de siempre en su rostro.
- Tal vez tengas razón, él ahora es en lo que debemos enfocarnos, ¿entonces…este era el lugar a donde me querías traer?
- Claro, tú tenías que ser la primera persona en conocer mi escondite- dijo sonriendo.
- ¿soy la primera persona? - dije sorprendido
-Así es Haru, no podía ser cualquiera tenía que ser alguien especial y que apreciara la paz que este lugar provee. Se que será de gran utilidad para ti en los momentos difíciles, así como lo fue para mí. Este es mi primer regalo para ti.
No sabía cómo responder ante aquella declaración, solo pude observarlo mientras la sorpresa me inundaba, pero no solo era eso, yo sabía muy bien a lo que Issei se refería. Durante toda mi vida, nunca había recibido cosas solo porque sí, los regalos en las fechas especiales eran lo cotidiano y normal; lo importante para mí siempre había sido de quien provenían dichos obsequios. Más bien era yo quien se desvivía tratando de hallar el regalo perfecto.
De la nada una pequeña voz en mi mente sonó /Nunca recibí un regalo de Akihiko/
Una punzada de dolor golpeo mi pecho y sin pensarlo mi mano se colocó sobre mi corazón.
-Haru, ¿estás bien? ¿Te sientes mal? ¿quieres que te lleve al hospital? - vi como el cuerpo de Issei se movía hacia enfrente ver mi semblante.
-No, no, estoy bien solo … solo pensé en cosas estúpidas, disculpa- de nuevo esa sensación de vacío se había hecho presente.
-¿seguro? – vi la preocupación reflejada en su rostro.
-sí…gracias por el regalo- intenté volver al tema de conversación, mi respiración comenzó a tranquilizarse y volví a controlar mis emociones.
Issei me observó para asegurarse de que todo estaba bien antes de continuar.
-Me alegro, pero el día apenas acaba de comenzar. Por el momento, tomemos nuestro desayuno disfrutando de la vista. Necesitamos energías para las demás aventuras- su voz sonaba emocionada y su rostro lo reflejaba.
No quedaba más que hacer, ordenamos nuestros desayunos y platicamos mientras tomábamos café. El día comenzaba y aventuras nuevas nos esperaban.
Terminamos nuestros desayunos y regresamos por las mismas calles y rincones, esta vez preste una mayor atención al camino, realmente quería volver a ese lugar.
Issei se dio cuenta de lo que estaba haciendo.
Haru, no te preocupes, espero que podamos volver juntos unas cuantas veces más-sonrío- no tardarás en recordar el camino y podrás deshacerte de mi y venir por tu cuenta. – soltó una carcajada por sus propias palabras.
¿ahora hacia donde nos dirigimos? - pregunte tratando de cambiar de tema.
No, no, no haru haha, sigue siendo sorpresa, ya deberías de saberlo-
Mmm..
Hahaha te vez lindo haciendo puchero haha, ya casi llegamos, esta es la mejor hora para ir al lugar sorpresa.
/No estoy haciendo puchero/ pensé.
Volvimos a la calle principal en donde habíamos dejado el auto, sin embargo, vi como Issei pasaba de largo y se daba la vuelta.
Necesitamos quemar las calorías del desayuno- de nuevo esa sonrisa tan de él aparecía en su rostro.
Instantáneamente sonreí ante sus palabras.
Haha está bien, vamos- a estas alturas mi instinto me decía que solo lo siguiera.
Ese es el espíritu haha
No fue un camino tan largo y por lo temprano del día, en las calles había poca gente, solo se escuchaba el sonido de una ciudad despertando.
En algún punto del camino llegamos a un mirador y pude observar la ciudad.
-Gigantesco, ¿verdad? De alguna manera rara hace que te des cuenta de que hay más vida de la que ves o crees. – se quedó un momento en silencio mientras observaba todo y luego continuo- solemos sentirnos solos aun rodeados de gente y otras veces realmente lo estamos, la soledad se vuelve nuestra amiga sin desearlo y otras veces nuestra compañera por decisión. Algunos tratan de cargar con todo el dolor por qué no confían en nadie y otros confían en alguien, pero no quieren abrumarlos con su dolor. Solemos querer ser el sol, mientras la luna nos domina.
Su semblante se tornó melancólico mientras las palabras salían de su boca, parecía estar en trance mientras observaba la ciudad recargado en el barandal del mirador. Sus palabras resonaban en mi mente "queremos ser el sol", entendía muy bien el significado de esa oración, ¿cuántas veces no me había sacrificado a mi mismo por el bienestar de los demás? La soledad de mi espíritu era tan grande como la cantidad de personas a mi alrededor. La soledad era mis cadenas, mi Verduga, pero sin ella no tenía nada, ni a mí mismo. Es algo que me había costado tiempo ver. Tuvo que doler y mi mundo tuvo que destruirse para que comprendiera mi error.
Cada vez me intrigaba más el saber, que es lo que le había pasado a Issei. Comenzaba a notar que en algún punto de su vida el fue como yo, y también me mostraba un camino en el que yo podía a llegar a ser como él.
La persona que veía ante mí se mostraba tan vulnerable mientras su vista seguía perdida, se mostraba tan cual se sentía, sin dudar por la opinión de los demás, sin mentirse a sí mismo, sin sentirse menos por sentir; se veía tan frágil y a la vez verse tan frágil hacia que se viera tan fuerte. Yo solo me acerque hasta quedar a su lado en el barandal, mientras colocaba mi mano sobre su brazo.
Solo me quede en silencio a su lado, ¿Qué más podía hacer o decir? Sabia bien que las memorias pueden sentirse tan vividas a pesar del tiempo, comprendía bien que él ya había superado su propia prueba y también que era inevitable que el recuerdo no doliera.
Minutos pasaron en silencio. El primero el romperlo fue Issei quien mostraba de nuevo su rostro normal.
Basta de melancolía, tenemos planes que seguir – dijo mientras sonreía. - nuestro destino está bajando estas largas escaleras. - dijo señalando un costado del mirador. - Espero que tengas una buena condición física.
Tenía tantas preguntas, pero entendía que no era el momento para ello; así que solo seguí con los planes de Issei y comenzamos a descender.
