Disclaimer: Los personajes no son míos, la historia sí.
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OkaRuto19: Y seguirá, solo debes ser paciente. Sus respuestas serán respondidas a lo largo del fic. Un saludo, Harry.
A Frozen Fan: Cada que veo un review tuyo de esta historia en mi buzón, juro que me siento en una tienda de golosinas, tan largos, esponjosos y llenos de tu análisis juicioso de Helsa. No se me ofendan, pero la verdad, un review como los de esta tía son de los que ponen de buenas hasta al más amargado.
Antes de continuar, quiero agradecerte por ser el review no. 100. ¡Gracias, gracias, gracias!
¿Escena de celos? ¿Hans? ¡tendrás que leer para averiguarlo!, enserio muchas gracias por tu apoyo. En tu review de VIYLDM me dijiste que estás trabajando en algo y no puedo esperar para leer lo que tienes para nosotros.
Nos leemos, un abrazo psicológico gigante y un beso del tamaño del mundo. Harry.
Ravenna18: Que gusto leerte, muchas gracias por tus palabras; aunque no te eh visto en mi nueva adquisición Helsa llamada Viento Invernal y Lluvia de Montaña *la mira con los ojos entrecerrados, acusadoramente" …HAHAHA estoy jugando, ojalá nos veamos por allá próximamente. Krelsa viene con todo. Un abrazo, Harry.
Ydna Westergard: Definitivamente eres una criatura frívola y cruel que me priva de tus reviews, haciéndome esperar por ellos, pero como siempre aquí está la pobre Harry para perdonarte y recibirte con los brazos abiertos… aunque me quedé esperando el review en los drabbles *llora*.
La verdad yo sí veo a Krei de unos treinta y cinco, no de cuarenta y cuatro, pero aquí apenas va a cumplir sus treinta primaveras porque si lo veo en un futuro con Elsie. Que padre saber que estas leyéndome en Ellos están celosos. Nos leemos, Harry.
Guest: Pues yo te vengo aconsejando que te abras una cuenta, le des fav and follow a la historia para que no te pierdas de ninguna actualización… o ya por lo menos registra un nombre para reconocerte, tesoro. Un saludo, Harry.
Hans.
Apretó el vaso con rabia contenida, había pasado una noche desde que se enteró que Elsa estaba en Moscú y la desgraciada ya le estaba tocando los cojones, primero se peleaba con Anya por su culpa y segundo estaba muy cariñosita con Krei; solo esperaba que esa escuincla no se metiera en la cama de aquel tipo porque ahí sí lo iba a conocer.
La blonda le regresó la mirada durante varios segundos antes de girarse y alejarse del ventanal, de una forma u otra entendió que la muy listilla trataría de evadirlo y eso no pensaba permitírselo.
Depositó el vaso bruscamente en la mesa, sobresaltando a Dimitri, Anya y Maren, quienes charlaban animadamente.
—¿Dónde vas? —Maren elevó su voz sobre la música. Como no le contestó, la castaña se puso de pie para seguirlo; Hans miró a Anya y la pelirroja entendió de inmediato lo que sucedía.
—Anda, déjalo que vaya donde tenga que ir— Anya apresó la mano de Maren, obligándola a volver a sentarse—. Es de muy mal gusto estar encima del novio todo el tiempo.
Dimitri le lanzó una mirada irónica, pero no dijo nada.
Una vez Honeymaren fuera de su camino, Hans se alejó a zancadas en dirección de las escaleras para llegar a la segunda planta, y de paso a la oficina de Krei.
Faltando menos de dos metros para llegar a la puerta de entrada de la oficina, un tipo casi tan alto como él se le puso enfrente.
—Asunto.
—¿Disculpe?
—Asunto— repitió.
—Mire, ahí dentro está mi prima y me ha pedido que venga a buscarla— la cara del hombre le dejó claro que no le creía una palabra—. A ver, es rubia, alta y delgada…
—Se fue hace un par de minutos— lo interrumpió.
"Maldita mocosa".
—Ya, gracias.
El otro ruso asintió y Hans se alejó de él, recorrió toda la segunda planta en busca de la blonda, incluso volvió a infiltrarse en el baño de chicas─ ganándose varios insultos y algunas miradas denigrantes por parte de varias mujeres─, pero no logró verle el pelo a Elsa.
Regresó a la primera planta pasados treinta minutos.
—Mira nada más— Maren le lanzó una mirada analizadora—, hasta que apareces.
—Ahora no— replicó el cobrizo y siguió con la tarea de recorrer el lugar con la vista.
Elsa simplemente no podría haber desaparecido así.
Elsa.
Salió del cubículo lentamente y se asomó por la puerta de entrada con cautela para no ser descubierta. Dejó salir un suspiro de alivio, Hans había bajado a la primera planta por fin.
—¿Te escondes de alguien o solo te has confundido de baño? —se giró con lentitud al escuchar una voz a su espalda. Delante de ella se alzaba un atractivo muchacho bastante alto de cabello castaño e inquisitivos orbes azules. Elsa se dijo que lo conocía de alguna parte.
—Yo… yo…
—Porque si alguien quiere pasarse de listo, dímelo y me voy a encargar… ¡pero si eres Elsa!
—¿Nos conocemos?
—Desde luego, aunque jamás nos hemos presentado— le extendió la mano—. Ryder Nattur.
"Por supuesto" pensó y de repente ese joven tuvo un parecido fantasmal con Honeymaren. Sacudió la mano masculina durante segundos.
—Eres el hermano de Honeymaren ¿verdad?
—El mismo— contestó con una sonrisa—, te vi en el teatro ayer y estuve en la boda de tu hermano, me avergüenzo de no haberte saludado antes como se debe.
—No te preocupes…
—Lamento lo de la boda de Roy─ se ve que es buen tipo─, mi hermana y yo no solemos hacer esas cosas… lo de colarnos en eventos sin invitación; pero ella insistió y pues la verdad tenía años que no íbamos a Noruega.
—Ya veo— asintió la rubia—. No te preocupes, enserio.
—¿De verdad? bueno, pues que gusto encontrarte aquí… en el baño de los varones.
—Es que la fila del de chicas era descomunal— mintió. Ryder asintió, aunque no parecía muy convencido—. Bien— cedió—, la verdad sí me estoy escabullendo de un imbécil; no me apetece tenerlo cerca ahora mismo.
—Ya veo ¿quieres que le diga algo o…?
—¡No, claro que no! —exclamó, sobresaltando al ruso. Elsa carraspeó—… es decir, no hace falta, pero gracias.
Ryder relajó el gesto.
—¿Has venido con alguien?
La blonda estuvo por decirle sobre Anya, pero si lo pensaba bien, Ryder probablemente también era cercano a la pelirroja, y lo último que necesitaba en esos momentos era verse arrastrada hasta la mesa para quedar cara a cara con Hans. Ya se había humillado lo suficiente escondiéndose en el baño de varones para que sus planes se fueran al caño.
—Estoy sola— terminó diciendo.
—Ya no, acompáñame— asió su muñeca con delicadeza y la sacó del baño, Elsa lo frenó.
—¿Dónde vamos? —preguntó—, porque si es a la primera planta, te informo que vengo de allá. Ese desgraciado está ahí.
—No, para nada— negó—; algunos amigos, mi hermana y su novio están ahí—informó—. Y si te soy sincero, no me apetece nada bajar para ver como Honeymaren se pelea con Hans por cualquier estupidez— expuso—. Entonces ¿bebemos whisky aquí?
La blonda asintió.
Ryder localizó a un par de amigos en una mesa y se la señaló a la blonda, Elsa concluyó que, por las luces del bar y la ubicación de la mesa, a Hans le sería difícil verla.
"Pero no imposible".
—¿Y si me ve? —usó su mejor tono de desconfianza.
—¿Sabe cómo vas vestida? —Elsa arqueó una ceja—, que pregunta tan estúpida, perdona.
La muchachita negó con la cabeza, Ryder se quedó pensativo durante varios minutos.
—Tengo una idea, espérame aquí— anunció, se alejó hasta la mesa que le señaló y volvió después de tomar un abrigo largo. Se lo extendió al llegar a su lado.
—¿Qué se supone que hago con esto? —lo miró, interrogante.
—Si no quieres que te vea, estaba pensando que puedes ponerte mi abrigo y sentarte de espaldas. Te va a dar un poco de calor, eso sí.
Elsa se cuestionó si de verdad se pondría un abrigo para seguir bebiendo en ese bar.
"Vida solo hay una" pensó y se caló el abrigo. Ryder sonrió.
—Te agradecería que no le dijeras a tu hermana que estoy aquí, a nadie en realidad— pidió en tanto llegaban.
—No te preocupes, ella está en su mundo.
La presentó con el par de rusos en la mesa, que resultaron ir a la misma universidad naval que Ryder y─ por ende─ que Hans. Dima* y Oleg* eran tan orgullosos y presumidos como solo los rusos podían ser, pero también bastante agradables; dejaban que se sirviera sus propios tragos y no pasaban de un coqueteo inofensivo.
—¿De qué parte de Noruega eres? —preguntó Dima, arrastrando un poco la voz después de un par de botellas de vodka.
—Oslo— respondió la blonda con orgullo, el ruso asintió y se volvió hacia Ryder.
—¿Y tú, Nattur? dinos qué parte de la tierra vikinga te vió nacer.
—Ya te dije que nací en San Petersburgo, pero mi madre es de Hokkusund— contestó el aludido con una sonrisa, se acercó a Elsa para que solo ella pudiera escucharlo—. Llevamos dos años en la misma carrera y se los eh repetido hasta el cansancio, no parecen entender razones cómo podrás ver.
Elsa rió, estaba por llevarse la copa de vino a los labios cuando frenó en seco. Decidió que ya había bebido lo suficiente porque todo comenzaba a resultarle más gracioso y Ryder de pronto era mucho más atractivo.
—¿No te lo vas a tomar? —preguntó, señalando su copa. Elsa negó con la cabeza—, entonces me lo tomo yo.
Se bebió el vino de golpe y soltó un pequeño aullido. Elsa se unió a las risas de los otros rusos ante aquel chillido.
—¿Tu Babushka te deja beber hasta que te emborraches? —preguntó, acercándose al castaño.
—Siempre me emborracho— respondió—, solo que no a grandes extremos.
—¿Estás ebrio ahora?
—¿Y tú?
Elsa se lo pensó un poco.
—Sí, pero no tanto como quisiera— ambos se miraron y estallaron en carcajadas.
De un segundo a otro descubrió a Ryder mirando sus labios más de la cuenta.
"Ya que" pensó y acortó la distancia entre ambos; a pesar que los labios del castaño eran suaves y sabían a la mezcla de varios tipos de licor, el beso se hizo agresivo.
Cuando se separaron por falta de aire, descubrió con horror que hacía meses que no besaba a un hombre. Se sintió miserable porque el último tipo que había besado estaba escaleras abajo con alguien más.
Sintió asco al recordar toda la mierda que le dijo.
—¿Soy yo o este lugar está demasiado lleno? —preguntó el castaño, se acercó a su oído—, ¿quieres ir a otro lado?
¿De verdad quería irse con él? ¿de verdad quería acostarse con el hermano de Honeymaren?, una rabia sorda la inundó, haciéndola sentir estúpida porque había dejado pasar meses desde la vez que un hombre la tocó de esa manera.
Quería hacerle daño a Hans, quería que se sintiera miserable, así como la hizo sentir a ella. Quería que Honeymaren pagara por solo culparla a ella, le quedaba claro que sabía de su pasado con Hans.
Y Ryder, quien no había hecho más que tratarla bien desde que se la encontró en el baño, él no tenía la culpa de nada y sin embargo se sintió tentada de castigar a Honeymaren enredando a su hermano.
"Tú no eres así" soltó una carcajada borracha, atrapó la boca masculina en otro beso atrevido y se sintió arder por dentro. Deseaba estar con un hombre, pero no por venganza. La venganza era para los débiles.
—No podemos ir a mi casa— resopló contra su boca. Ryder sonrió.
—Vamos a la mía— se levantaron pesadamente, el muchacho dejó sobre la mesa varios billetes de escandalosa denominación, la tomó de la mano y bajaron por las escaleras que daban acceso a la salida trasera.
No fue hasta que se encontró a sí misma en el deportivo de Ryder que recordó a Anya. Sacó su teléfono de la cartera.
"[Elsa]: Le dije a mi abuelo que me quedaría en tu casa".
La pelirroja respondió de inmediato.
"[Anya Romanova]: Así que gané cinco mil rublos ¿no, picarona?"
"[Elsa]: No te sirven para nada, pero que te aprovechen".
"[Anya Romanova]: Usa condón".
"[Elsa]: Siempre".
Le envió un mensaje de texto a su abuelo para avisarle que se quedaría con Anya, Runeard no respondió.
Le esperaba una larga noche, de esas que no había tenido en un buen tiempo.
Hans.
Miró la hora en su costoso reloj, no pasaba de la una a.m. y ya estaba harto de seguir en el club. Una borracha Honeymaren bailaba en la pista haciendo gala de sus dotes de bailarina mientras Dimitri la filmaba para unas instastories que serían eliminadas una vez estuviesen con resaca. Resopló y Anya rodó los ojos.
—Tienes una cara de mierda— le informó.
—Gracias, me la pongo todos los días— replicó, Anya le lanzó una mirada molesta y se levantó de la mesa para ir a la barra. Hans no tardó en seguirla.
Acaba de recuperar a su amiga, tampoco era tan imbécil para perderla de nuevo.
—Un Martini seco, Marko— estaba ordenando cuando llegó a su lado—. Dame dos mejor, Dimitri también va a querer uno...
—No pude encontrar a Elsa— soltó, Anya se volvió hacia él—. Ya te dije que me porte como imbécil la última vez que tuvimos ese tipo de encuentros y quiero hablar con ella, pero la mustia nada más no parece dispuesta a dirigirme la palabra si no hay alguien de peso delante para hacerlo— explicó—. La eh buscado toda la noche, pero no la veo.
—Pues no busques más porque ya se fue— le informó, Hans aspiró con brusquedad—, no te enfades conmigo; si me hubieras contado antes yo te habría dicho que no está más aquí desde las doce…
—¿Trajo coche?
—No, su chofer vino a dejarla— respondió, el alivio que estaba sintiendo se evaporó al ver la sonrisa pícara que se instaló en la cara de su amiga—. Quién diría que, así como es de callada, encontraría a alguien para quitarse el aburrimiento…
Hans se envaró.
—¿Con quién se fue?
—No lo sé— Anya se encogió de hombros—, me envió un snap diciendo que le dijo a su abuelo que se quedaría conmigo.
—Y le tuviste que decir que sí.
Anastasia volvió a encogerse de hombros y le extendió el teléfono con la conversación abierta para que pudiera leerla.
"[Anya]: Usa condón".
"[Elsa S.]: Siempre".
Hans apretó la mandíbula al leer aquello, comenzó a vagar por la pantalla para ver que más podía encontrar en ese chat; pero Anya le arrebató el teléfono de inmediato.
—¿Por qué dejaste que se fuera sola con un cabrón al que no conoce? —inquirió, insolente.
—¿Y por qué no?, no es estúpida como dices— replicó la pelirroja—. Tiene un aire de mujer fuerte e independiente, apuesto que es perfectamente capaz de defenderse por sí sola…
—Esto es Moscú, Nikoláyevna; Elsa no debe saber ni la "o" por redonda de ruso y el tipo con el que se fue probablemente es un pervertido come cuando hay.
—Que exagerado eres, sabes muy bien que a este lugar no entra nadie si los rublos no se les salen de los bolsillos y para tu información, ella habla ruso muy bien— replicó la cobriza—. Además, no entiendo que tanto te interesa lo que Elsa haga o deje de hacer; creí que lo de ustedes ya era capítulo cerrado.
—¿Interesarme? ¿a mí? —se apuntó a sí mismo con incredulidad—, lo único que me interesa es que si Roland llega a saber que yo…
—Véndele esa excusa a quien no sepa nada de lo tuyo con la noruega… al mismo Roland si quieres— lo interrumpió—, pero yo no te la compro— Anya paseó sus orbes esmeraldas sobre su persona—. ¿No será que estás celoso?
—¡¿Celoso?! ¡¿yo?!
—Me queda claro que no— ironizó la pelirroja, rodando los ojos.
—No lo digas de esa manera, por supuesto que no estoy celoso y mucho menos por Elsa.
—Te creo, claro— el tono sarcástico de Anastasia aumentó su molestia—; es decir, si jamás celas a tu propia novia ¿cómo se me ocurre siquiera considerar que puedes celar a otra chica? —Hans abrió la boca para decirle un par de cosas, pero ella no se lo permitió—. Pagas el par de Martinis ¿no?, ay gracias.
Su mejor amiga se alejó de la barra, dejándolo solo con sus pensamientos.
"¿Celoso?, sí cómo no".
Elsa.
La respiración acompasada de Ryder mezclada con el zumbido del aire acondicionado que enfriaba la habitación la hizo sentir serena, un poco más humana… o tal vez era el resplandor de su primer encuentro sexual en meses y el hecho de que eran las ocho de la mañana lo que la hacía pensar cosas como esas.
Se bajaron torpemente el deportivo del castaño, Elsa se rió tontamente al notar que uno de sus costosos tacones Jimmy Choo se quedaba dentro, trastabilló por la diferencia de altura entre su pie descalzo sobre el frío suelo y el que aún tenía el tacón, se habría caído de no ser porque Ryder la sostuvo, pegándole a él para después besarla.
Entraron a trompicones, dejando salir carcajadas borrachas entre besos, la rubia volvió a tropezarse y abandonó su último tacón a mitad de la escalera. Ryder bufó, llevó ambas manos hacia sus glúteos redondos para levantarla, Elsa enredó la cintura masculina con sus muslos de alabastro.
El ruso no perdió tiempo desvistiéndolos a ambos, el desespero con el que le arrancaba la ropa le recordó a alguien que desgraciadamente conocía muy bien.
"No pienses".
Se había sentido un poco avergonzada ante su torpeza inicial que duró un par de minutos, no disfrutar de los placeres de la vida como ese en meses sin duda acrecentaba la tirria que le tenía Hans, pero las manos de Ryder─ que era más tolerante que su hermana, sobre todo desnudo ─ sin duda fueron de ayuda.
Flashes de mechones de cabello castaño sudado, manos fuertes y seguras sobre su cuerpo, una lengua caliente y curiosa, su voz mezclada con otra masculina y una piel blanca─ lejos de estar tostada o incolora─ fundiéndose con la suya de alabastro la alcanzaron. Sonrió.
De no ser porque ya se había acostado con él, Elsa consideró que tal vez Ryder Nattur sería un buen amigo.
"Solo levántate y vete" pensó con urgencia "Márchate antes que cometas los mismos errores que antes". Porque aquello era jodidamente parecido a lo que menos de un par de años atrás.
Se incorporó lentamente, poniendo cuidado para no despertarlo ¿sería prudente tomar un baño?, se dijo que no, afortunadamente los domingos su abuelo despertaba pasadas las diez de la mañana. Tendría tiempo suficiente para entrar al loft sin ser vista… por él. Ya se encargaría de Nanny.
Caminó de puntillas por la espaciosa habitación buscando su ropa ¿por qué tenía que ser tan desordenada al momento de dejarse desvestir…?
—Los tacones están abajo— masculló Ryder y Elsa apretó los ojos, se había despertado—, c-creo que… c-creo que uno está en mi deportivo y el otro en los escalones.
—¿Puedes ir por ellos? —pidió—, no quiero que tu abuela o Honeymaren los vean.
—Babushka no está en la ciudad y mi hermana debe estar en su habitación con Hans durmiendo la mona— se incorporó, estirándose y dejando salir un bostezo, miró su reloj de noche—. Es muy temprano, ven a dormir un poco más…
—No, no— negó con la cabeza—, ya tengo que irme.
—¿De verdad? —la blonda asintió—, vale, yo te llevo.
Se levantó con pereza de la cama y Elsa lo miró disimuladamente, más flashes de hacía unas horas la invadieron al verlo desnudo, sacudió la cabeza para alejar esos recuerdos demasiado frescos.
Se vistieron en silencio, Elsa no se sorprendió cuando el castaño solo se embutió en shorts, camiseta, sandalias y una chaqueta de cuero.
"Rusos" pensó con hastío. Ryder le pasó un par de pantuflas que sin duda le quedarían grandes, Elsa arqueó una ceja.
—No importa que la calefacción esté encendida, los pisos de las mansiones rusas siempre están fríos— explicó, encogiéndose de hombros—; póntelas, ya me las devuelves cuando tengas tus zapatos.
La blonda no opuso objeción y se calzó las pantuflas, salieron de la casa en silencio, los pasillos oscuros le recordaron a los de su casa en Oslo; la diferencia estaba en que los suyos se inundaron de las risas de los niños que cuidaba mientras que los Ryder se quedarían así para siempre.
El castaño condujo sin prisa, un silencio cómodo se cernió sobre ellos; pasaron frente a una farmacia y la sensación déjà vu la inundó. Solo que no se trataba de eso porque aquel recuerdo era tan real como que ella había nacido en Noruega.
Ni bien Ryder aparcó al otro lado de su edificio, Elsa hizo amago de bajar, pero el muchacho la detuvo al trabar las puertas. La blonda arqueó una ceja en su dirección.
—Los hombres podemos sentir cuando la mujer con la que yacemos está ausente— comenzó—, especialmente si está arriba de nosotros.
Elsa se limitó a mirarlo.
—No pretendo sonar como un imbécil pretencioso— siguió—, pero ninguna tía se ha quejado— Elsa no pudo evitar sonreír—; así que ¿tan mal estuve?, sé sincera.
—Déjame ver si lo entendí— la blonda lo encaró—, como no te conté mis memorias y no me confesé contigo, has llegado a la conclusión que no lo disfruté ¿verdad? —Ryder se limitó a mirarla—. Eres tan imbécil como todos los rusos con los que me eh acostado.
—¿Fueron muchos? —Elsa le dio un manotazo—. Perdona, pero ya lo dijiste, soy ruso, y con nosotros nunca se sabe.
—Pues yo te voy a decir una cosa— anunció—, ya eh echo esto antes; lo de dormir con alguien con quien no tienes relación alguna y ¿sabes qué? fue un desastre. Loca tendría que estar para involucrarme de esa manera de nuevo.
Ryder se quedó callado durante varios minutos.
—Gracias a Dios que solo fue eso— Elsa tuvo que contenerse para golpearlo de nuevo—. No te preocupes, si no quieres que vuelva a pasar, pues no pasa y ya. Además— añadió—, estoy interesado en otra persona.
Elsa parpadeó.
—Pues mejor ¿no?
—Seguro, aunque eso no es un impedimento para que podamos ser amigos— declaró—, ¿o qué? no me digas que no has escuchado que después de tener sexo, las personas se vuelven pareja o se vuelven buenos amigos.
—Mira, te voy a pedir que no comentes lo que pasó entre nosotros con nadie porque, aunque sería bueno tener más amigos por aquí ya que voy a vivir en Moscú después que termine la carrera, tu hermana y yo no tenemos una buena relación y no quiero que tengamos problemas por eso…
—Como hermana de la gran celebridad que es Roland— ironizó—, deberías saber muy bien que no siempre compartes las mismas amistades. Yo no comparto muchas de las amistades de Maren, más allá de Anya y Dimitri, no me relaciono con nadie del círculo de mi hermana dos años menor.
Elsa reflexionó un momento sobre sus palabras y tuvo que darle la razón.
—Voy a tomar lo de la amistad— terminó diciendo.
—Buena elección— Ryder sonrió.
Hans.
—¿Irás a la fiesta de Krei? —preguntó Ryder, haciendo flexiones—, es pasado mañana.
—¿Tu abuela irá? —respondió.
—Por supuesto.
—Entonces sí.
El castaño arqueó una ceja, confuso.
—Si tu abuela asiste significa que la mía también, esas señoras no faltan a ningún evento que consideren pertinente… y nosotros vamos incluidos.
Ryder le dio la razón.
—Nada como el viernes— comentó con pereza.
—¿Los veremos a ti y a esa chica guapa en el TIMELESS mañana por la noche? —Dima se acercó a ellos disimuladamente.
—¿Chica guapa? —Hans miró a Ryder.
—Pues sí, no me vayas a decir que se te hace raro— el aludido se indignó.
—¿Cómo se llamaba? ¿Elisa?
—Erika— corrigió Ryder muy casual, bajo la atenta mirada del pelirrojo— y no, no vamos a ir, ella estaba de visita y se fue al día siguiente.
—¿El pequeño Ryder disfrutando del sexo frívolo y sin compromiso? —se burló Oleg, uniéndose a ellos.
—El pequeño Ryder no es tan pequeño— replicó Dima en el mismo tono—, estaba tan borracho, pero sí me acuerdo que te sacó a rastras de ahí. Que guapas son las chicas de…
—De Ucrania— terminó Ryder, interrumpiéndolo.
—¿Ucrania? —Oleg arqueó una ceja—, estoy seguro que la escuché decir que era de O…
—De Odesa— volvió a intervenir el castaño.
—Estás muy nerviosito ¿no? —Hans lo miró con sospecha.
—¿Yo? para nada, es la falta de licor— explicó el muchacho, el pelirrojo enfocó sus orbes esmeraldas en él durante varios segundos más hasta que terminó encogiéndose de hombros, dejándolo pasar.
Los asuntos sexuales de Ryder Nattur─ su cuñado─ le importaban muy poco.
Esperó pacientemente a que el domingo llegara, yendo de aquí para allá con Honeymaren y tratando de cuadrar la forma en la que acorralaría a la blonda, porque si de algo estaba seguro era que esa lagartija transparente haría acto de presencia.
—Que guapo te ves— su abuela se acercó a él y le desabotonó un poco la camisa negra—, así está mejor.
Hans sonrió.
Lars y su abuelo los esperaban en la camioneta, listos para irse. La mansión de Alistair Krei estaba a menos de veinte minutos de distancia de la de sus abuelos y el chofer condujo a la velocidad adecuada, pero al bermejo más joven el camino le pareció eterno.
Tal y como se esperaba, Krei había tirado la casa por la ventana, la entrada estaba perfectamente decorada y ya podían imaginar el interior. Ni bien el chofer los dejó frente a la puerta principal, los Nattur aparecieron en su campo de visión. Hans resopló con un hastío que se le salía por los ojos.
Irina enredó su delgado brazo con el suyo, ejerciendo presión ligeramente.
—Tu solito te metiste en la boca del oso, así que te sugiero que te guardes el fastidio que sientes por esa mocosa y le sonrías como solo tú sabes— la dulzura en su voz distaba de la gélida mirada que le dirigía—. Anda, ve y bésala en la mejilla, ya tienes suficiente con que Yelena no te soporte.
Hans asintió y procedió a obedecerla. Se saludaron entre ellos y finalmente entraron, siendo recibidos por Alistair.
—Que gusto que me acompañen esta noche— el anfitrión recibió las felicitaciones apropiadas, Hans se vió obligado a felicitarlo por su onomástico—, pasen por favor.
Se estableció con Honeymaren al otro lado de la puerta, después de registrar el lugar con la mirada y cerciorarse que la blonda no estaba por ningún lado, se dijo que sería el primero en saber cuándo apareciera.
No tuvo que esperar mucho porque la condenada entró por la puerta ni bien se cumplieron veinte minutos, según le marcó el costoso reloj en su muñeca. La blonda iba ataviada en un vestido azul oscuro que resaltaba la piel de alabastro a juego con unos tacones color crema, se había rizado las hebras plateadas para darles volumen y el maquillaje le resaltaba las delicadas facciones. Un largo abrigo en color negro descansaba sobre sus hombros.
Honeymaren siguió el camino de su mirada y bufó con fastidio.
—¿Qué hace ella aquí?
—La invitaron ¿no ves?
—Me refiero a que Elsa llegó en el verano y ya está asistiendo a este tipo de eventos, sí que sabe cómo moverse por la vida decente en Moscú.
—Lo dices como si perteneciera a la peor gente— replicó el pelirrojo con falsa indiferencia—, te recuerdo que su familia y su apellido son de peso.
—Ya ¿desde cuando eres su abogado?
—¿Es enserio, Maren? ¿vas a empezar con tus celos sin sentido? —se hizo el ofendido, buscando distraerla—. Que hayamos acordado cambiar el sentido de nuestra relación no te da el derecho a desconfiar de mí, porque sí es así dímelo de una vez y ya podemos dejarlo aquí y ahora…
—¡No, no! no es eso— siseó la castaña de inmediato, Hans se contuvo para no sonreír—. Que exagerado eres… ¿sabes qué? voy por más vino, te traeré una copa porque lo necesitas.
Le quitó el vaso de whiskey de la mano y se alejó de inmediato. Hans suspiró al verse libre, carraspeó y se preparó para acercarse donde Runeard Solberg y la rubia, no había dado ni dos pasos cuando Alistair Krei apareció de repente.
"Hijo de…"
Desvió su camino disimuladamente, acercándose a su hermano y a Ryder, quienes charlaban animadamente con un par de mujeres, la que se ría demasiado con Lars estaba casada y Hans quiso decirle al pelirrojo mayor que se ahorrara los dramas y el seguro regaño de su Babushka, pero Anastasia apareció con su abuela, Dimitri y el abuelo de éste, y el colorado lo dejó pasar.
—Qué bueno que llegaste, Krei dijo que nos la pasaríamos genial y yo casi me estaba muriendo del aburrimiento— susurró en dirección de la pelirroja después de besar a Marie en la mejilla y apretar las manos de Dimitri y el señor Ivanov.
—¿Sí? pues yo veo personas pasándola genial— Anya rodó los ojos—, como te gusta hablar mal de la gente.
Se quedó solo para que los recién llegados le dieran las felicitaciones pertinentes al cumpleañero, los pelirrojos volvieron junto a Honeymaren.
Pasaron el siguiente par de horas charlando animadamente, o al menos Hans pretendió hacerlo, participando de vez en cuando solo para despotricar contra ciertas personas; pero sus ojos no abandonaron la figura de la blonda en ningún momento.
La muchacha no se había separado del lado de Krei en para nada, pensó que sería más correcto decir que él no se separó de ella. La sangre se le calentaba más─ y no de la mejor manera─ con cada minuto que pasaba viéndolos tan cerca siendo todo sonrisas y amabilidad.
Ya se enteraría Elsa como estaban las cosas, nada más tenía que ponerle las manos encima.
Elsa.
A pesar que estaba disfrutando el buen ambiente de la fiesta de Krei─ y la compañía del hombre rubio─, Elsa no dejó que su abuelo lo notara, el viejo tenía pintada en la cara una sonrisa que no desaparecía.
Ya deseaba la blonda borrársela de golpe.
Alistair tenía una forma de hablar que lograba que todos estuvieran atentos a él, su voz varonil y suave a la vez era grata de escuchar; Elsa se encontró secretamente satisfecha de contar con toda la atención del rubio pues este solo apartaba su mirada de ella al tener que saludar a los recién llegados.
Se guardó varios gestos fastidio ante las miradas embelesadas y los halagos innecesarios de jovencitas de su misma edad y mujeres un poco o más mayores que ella, que le dirigían a Krei. El hombre parecía no darse cuenta, y si lo hacía, lo pasaba por alto.
Desvío la mirada en una de esas ocasiones en las que Alistair se entretuvo hablando con un tipo, paseó sus orbes de zafiro por todo el lugar, correspondió saludo de asentimiento de cabeza de Ryder, parado junto a Lars desde el otro lado del salón. Reconoció algunos rostros entre los invitados, tal vez debería saludarlos, pero no tenía ningún deseo de hacerlo.
Nunca había disfrutado de entablar relación con nadie, si querían hablar con ella ya podrían acercarse por sí mismos.
Siguió mirando disimuladamente en tanto se llevaba la copa con champagne a la boca e hizo un esfuerzo sobre humano para no comenzar a toser ahí mismo cuando sus orbes chocaron con los gélidos ojos color esmeralda de Hans. La miraba con una rabia calmada que le confirmó que solo esperaba una oportunidad para acercársele.
"Y no pienso dársela" se dijo con seguridad, aunque sería interesante ver con que truco le saldría de conseguirlo, ya se iba a ver si le permitiría portarse como un cabrón de nuevo…
—Quinientos rublos por tus pensamientos— parpadeó un par de veces cuando la voz de Alistair viajó por sus conductos auditivos.
—Contigo no aplica eso de la moneda— replicó la blonda, sonriendo ligeramente.
—Bueno, es que ahora mismo no tengo cambio— Elsa no pudo evitar soltar una carcajada corta y discreta—. No sueles reír seguido ¿a que no?
—No hay muchas cosas que me hagan la suficiente gracia para reírme.
—¿De verdad? pues me alegra haber logrado sacarte una risa… pequeña, pero risa al final de todo.
—Conoces a mucha gente— comentó, cambiando de tema—, de lo contrario, esta fiesta privada sería un poco más… íntima.
—¿Sí? a veces es necesario relacionarse con las personas adecuadas— explicó el rubio sin perder la sonrisa—. Pronto te darás cuenta y harás tus propias amistades en sociedad.
—Espero que ese pronto dure un poco más, eh vivido plenamente mi privacidad durante diecisiete… casi dieciocho años— se lo pensó un poco—. Por cierto, me parece increíble que cumplas treinta años.
—¿De verdad? ¿acaso aparento tener más edad? —se fingió indignado.
—Para nada— negó—, es solo que no me creo que seas doce años mayor que yo.
—¿Y eso por qué?
—Que eres demasiado maduro para acabar de entrar a los treinta.
—La única madura aquí eres tú— replicó—, a tu edad yo solo era un chico cuya única preocupación era embriagarse de forma discreta para no salir en los diarios más populares de Rusia.
—¿Y ahora?
—Ahora apenas y tengo tiempo para embriagarme.
—Siguen siendo doce años.
—Doce años son tan pocos y a la vez muchos— Elsa no pudo evitar sentir que a Alistair le costaba aceptar aquello, el rubio carraspeó—. ¿Cuándo es que cumples años?
—El día que nací.
Alistair volvió a reír.
—Me agradas, Elsa, de verdad que sí.
—El sentimiento es reciproco.
—No sabes cuanto me alegra escucharte decirlo— adquirió un tono más serio—. Ya verás, Elsie… ¿puedo llamarte así? —la blonda asintió—, ya verás, Elsie, que tú y yo vamos a llegar muy lejos.
La blonda se limitó a mirarlo fijamente, probablemente se habrían quedado así por más tiempo de no ser porque una enjuta mujer que acaparó al rubio. Elsa se sintió un poco desorientada al estar fuera del campo de visión de Krei, se propuso buscar un baño para deshacerse del poco licor en su organismo y retocarse el lápiz labial de paso.
Ni bien dobló la esquina en la segunda planta cuando se vió arrastrada a otra puerta, entonces recordó a Hans y se maldijo por ser tan tonta.
ACLARACIONES:
Los diálogos en Italic son cuando están hablando en ruso porque... pues yo sólo hablo inglés y español hehe.
Oleg y Dima son de mi invención.
PRIMERO QUE NADA: GRACIAS POR LOS 100 REVIEWS, gracias por el apoyo a esta historia, sin ustedes no habría llegado a nada. THANK YOU SO MUCH GUYS.
Ahora sí *se esconde tras Chris Hemsworth para no ser apaleada por los lectores* ya sé que se quedaron tipo… i don't know con lo de Elsa y Ryder PERO PERO PERO ya saben que todo lo que pongo es justo y necesario, solo pido paciencia para que puedan averiguarlo.
Ya sé que dije que actualizaría hacer días y no sé si no lo notaron, pero FF se ha puesto cojonudo con los reviews y a mi no me gusta quedarme en ascuas sin saber que es lo que dicen los más esponjositos.
Me disculpo, no sé si podré leer los reviews pero ya da igual, no quiero dejarlos sin actualización otro día más. Cualquier error lo corrijo después.
Entonces qué… ¿Review? ¿No? Ok.
Harry.
