Solo puedo decir que lamento perderme un tiempo, esta pandemia fue un golpe horrible para mi salud mental y no tenía cabeza para escribir nada, pero aquí estoy de vuelta.

Por favor disfruten el capítulo ya estamos por terminar y no quería abandonar esta historia pues es de mis favoritas.

- Permiten a la gente entrar.
- Cada ser humano que salvamos es un zombi menos que combatir.

Guerra Mundial Z

Caminar le comenzaba a costar más, no solo por el dolor de las mordidas, sentía como si sus músculos estuvieran siendo licuados, era virus que lo carcomía haciendo que su sangre se fuera espesando, una voz le decía que se detuviera y terminara con todo antes de que le fuera imposible controlarse, sacudió la cabeza quitándose esa idea sosteniendo con fuerza la mochila con provisiones que había olvidado darles.

—Solo necesito seguir avanzando—. Se dijo arrastrando sus pies.

—¿Reiner?—. El mencionado giró hacia un lado observando a su compañero. —¿Reiner?—. Armin dio pasos trémulos hasta el.

—Cielos, Armin, estás vivo—. Se dejó caer de rodillas mirándolo. —¿Dónde están los demás? —.

—La doctora salió corriendo en búsqueda del perro y Eren. Yo me quedé un poco atrás—. Llegó a su lado para ayudarle. —Falco, mantente unos metros lejos de él por favor—. El niño asintió colocándose detrás de un árbol.

—¡Armin!—.

—¡Jean, estamos por aquí! —. Armin reconoció su voz.

—¿Todos están bien? —. Reiner sonrió con tranquilidad.

—Se podría decir—. Torció el gesto. —La doctora, Jean y su hermana estamos bien, la chica de cabello negro pisó una trampa de osos y está lastimada, creo su herida llegó hasta el hueso, tal vez nunca llegue a caminar bien—. Explicaba mientras revisaba sus heridas. —Aún es pronto decir lo de su pierna, pero si no recibe ayuda pronto será una lesión permanente—.

—Pobre chica, si llegan a la ciudad no podrá unirse al grupo de reconocimiento si desea hacerlo—. Reiner solo a hacia muecas cuando tocaba heridas profundas. —¿Que tan mal estoy? —.

—Tienes 12 mordidas—. Guardó silencio un momento. —Me sorprende que sigas vivo, o, mejor dicho, siendo humano—.

—La mala hierba nunca se muere—. Intentó bromear.

—No digas eso—. Le regañó. —¿Por qué volviste? —.

—Provisiones—. Le dio la mochila respirando pesado. —Cualquier ayuda es necesaria—.

—¿Sigues vivo? —. Jean lo miraba sin dar crédito. Los dos exploradores se giraron ante lo dicho.

—No por mucho—. Se rio con pesadez. —Lamento lo de tu pierna, chica—.

—Estaré bien—. Mikasa lo veía desde la espalda de Jean.

—Yo sé que si—.

—¿Como es que saliste? —. Jean se acercó con cuidado pues veía lo lastimado que estaba.

—Maté más lobos—. Miró al suelo recordando. —Porque la mayoría estaban distraídos devorando a sus amigos—. Soltó eso pensando que lo había dicho internamente. —Lo siento—. Una disculpa apenas audible salido de sus labios.

—Tranquilo, ellos saben que te quedaste para ayudarlos—. Todos se giraron para ver cómo Falco se acercaba al explorador.

—Eres muy inteligente, serás un gran hombre cuando seas mayor—. Reiner levantó la vista sonriéndole.

—¿Morirás? —. Se colocó frente a él.

—Deberías alejarte un poco, niño—. Jean le advirtió, pero fue ignorado

—Si, moriré—.

—Si te vas, ¿buscarías a mis padres y a mi hermano? —. Reiner abrió los ojos con sorpresa ante lo que pedía. —Eso hacen ustedes, buscan personas—.

—Si, eso hago—.

—¿Buscarías a mi familia? —. Pidió con ojos tristes.

—Si—. Asintió llorando por la tarea que le habían encomendado.

—Diles que estoy bien—. Se abrazó a su cuello como despedida.

Reiner no contestó nada, siguió llorando en silencio con el niño abrazado a su cuello, nadie de los que estaban ahí dijo nada, aguardaron hasta que el pequeño se separó.

—Por dios, ahí están—. Hanjí señaló dos hombres que caminaban buscando al grupo.

—¿Loca? —. Levi miró sorprendido como aparecía con urgencia de entre los árboles.

—¿Que ocurrió? —. La doctora los veía con angustia pues el brazo de Eren estaba empapado en sangre y Levi cargaba un perro que parecía muerto.

—Un oso los atacó, necesitan ayuda—.

—¡Hermano! —. Sasha llegó a su lado mirando su brazo.

—Solo es un rasguño—. Eren no quería alterarla.

Hanjí miró a Levi con preocupación dándole a entender que no era sólo un rasguño, el pelinegro entendió bajando la vista.

—¿Titán está muerto? —. Sasha preguntó con miedo.

—No, solo está muy lastimado—. La tranquilizó su hermano.

—Muy bien, déjame revisarte para poder ayudar a titán—. Hanjí respiró profundo acercándose a Eren.

Se quitó su mochila y le pidió que se sentara, agradecía que Levi pusiera ese torniquete en su brazo o él chico hubiera terminado desangrado. Miró cómo la piel había sido desgarrada, hasta el punto de llegar al hueso, tuvo que utilizar la poca agua que les quedaba para limpiar la herida y poder ver con más detalles la lesión, sin decir nada se mordió el labio, no estaba segura de sí lograría salvarle su brazo, se agradecía por haber traído un pequeño botiquín con el que podía suturar sus heridas pero no contaba con los medicamentos ni con suficientes vendas, en su mente solo sabía que podía ayudar a uno, o trataba de salvar el brazo de Eren o salvaba al perro.

—¿Hanji?—. La voz de Eren la hizo levantar la vista.

No se había dado cuenta de que se había quedado inmóvil debatiendo en su cabeza qué hacer.

—Yo—. No dijo nada más, miró a Eren y después miró al perro que seguía en los brazos de Levi respirando con dificultad.

Ahí estaba esa oportunidad otra vez, podía salvar a la humanidad si ayudaba al perro y si llegaban a la ciudad con vida podía hacer lo posible por conseguir la cura, pero, ahí estaba él hijo de Marco, el hombre que la amó, aunque sea por un corto tiempo, el hombre que le había hecho jurar cuidar a sus hijos si él moría.

Quería llorar, estaba teniendo una crisis de ansiedad, podía escuchar su respiración pesada y su corazón latiendo con fuerza. Respiró profundo cerrando los ojos tomando su decisión.

—¿Estas bien? —. Sasha la tomó del hombro.

—Si, si, solo estoy mareada por todo lo que acaba de pasar y esto—. Asintió parpadeando varias veces.

—Muy bien, Eren, esto va a doler y mucho—.

No prestaba atención a los lloriqueos de Eren por el dolor que estaba sintiendo, tenía que limpiar la herida y suturar lo más que pudiera. Sasha se había hincado junto a su hermano sosteniendo su mano para distraerle del dolor, lo veía quejarse con los ojos cerrados por el dolor y una que otra lágrima escurridiza que caía por culpa de este

—Deben irse—. Reiner miró a Armin con seriedad. —Tomen todo y busquen a los demás—.

Armin miró a su amigo que apenas y le costaba respirar, tenía ganas de llorar y decirle que todo estaría bien, que volverían a casa juntos y entrenarían hasta que les doliera el cuerpo. Sin pensar en su seguridad solo lo abrazo en una despedida que no tenía palabras.

—Solo déjame un arma y una bala—. Le dijo con una sonrisa cuando se separaron.

—Gracias por lo qué hiciste—. Jean se despidió con un cabeceo.

—Armin, manténganse a salvo y sobrevivan—. Fue lo último que les dijo.

Armin asintió con los ojos llenos de lágrimas, tomó a Falco en sus brazos y se alejó con los demás en la búsqueda, tenía que encontrar a el resto, la carga de llevarlos a salvo ahora estaba sobre sus hombros.

El soldado herido se arrastró hasta recargarse en un árbol, se rio de su situación, jamás pensó estar esperando su muerte después de haber sobrevivido a una emboscada con lobos, en su mente deseaba vivir para contar esa historia y pavonear su heroísmo con sus compañeros.

—Muy bien Reiner, esto todavía no acaba—. Sacó el arma quitando el seguro. —Aún tienes una misión que cumplir—. Con cansancio subió el arma hasta su nuca.

Era su final en ese mundo, miró a su alrededor con una sonrisa, lo había hecho bien, cerró los ojos y sin pensar mucho disparó.

—¿Escucharon eso? —. Sasha levantó la vista buscando la ubicación del disparo.

—Deben ser ellos, no se escuchó tan lejos—.

—Titán, tiene que ayudar a Titán—. Eren decía entre dientes por el dolor de su brazo.

—Si quieren que ayude a Titán tenemos que buscar a los demás—. Hanjí se levantó preocupada. —Ya no tengo más insumos médicos con nosotros, si alguien de los demás logró rescatar una mochila puede que tengamos una oportunidad—.

—Entonces no perdamos el tiempo—. Le animó el peligro. —Sasha, ayuda a tu hermano a levantarse—.

Sin peros Sasha obedeció, como pudieron salieron en búsqueda de los demás, Hanjí permanecía al frente cuidándoles mientras los demás avanzaban, solo esperaba que ese disparo no fueran malas noticias.

—Quiero gritar para saber su ubicación, pero tengo miedo que algo más lo escuche—. Mikasa dejó caer su barbilla en el hombro de Jean.

—Pues el ruido del disparo no es muy alentador—. Jean sonrió ante tirón de cabello que le dio su novia.

—Ellos están bien no se preocupen, la doctora Zoe cuidará de ellos—. Armin sonrió un poco forzado.

—Quiero ver a mi hermano—. Murmuró Mikasa con tristeza.

—Y yo a los míos—. Le secundó Jean acomodándola mejor en su espalda.

Caminaron unos pocos minutos dentro del bosque sin bajar la guardia, no estaban tan separados ambos grupos. Mientras caminaban notaron una figura que se acercaba rápidamente hacia ellos, por un instante se tensaron, pero al distinguir de quién se trataba comenzaron a agitar sus brazos.

—Es la profesora Zoe—. Armin suspiró de alivio.

—Parece que está un poco...—. Mikasa la miraba sin entender.

—Histérica—. Completo Jean.

Tal como la percibieron Hanjí llegó corriendo para tomar de los hombros a Armin y agitarlo con un poco de desesperación.

—Chico, por favor dime que tienen insumos médicos—. Habló de golpe asustándolos un poco.

—¿Ocurrió algo malo? —. Jean preguntó, pero fue ignorado.

—Reiner nos dio su mochila—. Falco señaló la espalda de Armin.

—¿El sobrevivió? —. La doctora miraba sorprendida al niño mientras lo bajaba de los brazos de Armin.

—Si, pero ahora fue a buscar a mis padres—. Falco le sonrió desde abajo.

Hanjí miró a Armin sin entender y él sólo negó con la cabeza entregándole la mochila, sin desperdiciar el tiempo se arrodilló buscando todo lo necesario, un suspiro de alivio salió de ella cuando encontró otro kit médico, sería el último con el que contaban por lo cual nadie debía salir lastimado durante el viaje o no habría posibilidad de ayudarlo.

—Hanjí, ¿Dónde está mi hermano? —. Mikasa la miró preocupada.

—Llegarán en un momento, venían detrás de mí—.

—Ahí están—. Falco señaló a las figuras que se acercaban con paso lento.

Lo que al principio generó una sonrisa ahora solo había angustia y preocupación, Jean bajó a Mikasa de su espalda para salir corriendo a donde estaban sus hermanos.

—Eren—. Jean se paró frente a él sin saber que más decirle.

—Estoy bien, aun así, puedo patearte el trasero—. Eren intentó bromear, pero una mueca de dolor asomó por su rostro.

—¿Que les pasó? —. Jean miró a Levi con el ceño fruncido para luego mirarlo con horror. —¿Titán está muerto? —.

—Jean, tranquilo, están bien, Titán solo necesita ayuda de Hanjí—. Sasha le sonrió tratando de calmarlo.

—Fue un oso, no pude verlo cuando tropecé con él—.

—Eren, solo tú serías un idiota por no ver a un maldito oso en tu camino—. Jean se acercó para abrazarlo en busca de un consuelo mutuo.

—Levi—. Mikasa caminó como pudo hasta su hermano.

—¿Que mierda te ocurrió? —. Levi miraba su pierna.

—Tu hermana está bien, dame al perro él se puede morir—. Hanjí se lo arrebató de las manos para colocarlo en el suelo.

—Fue un accidente, mientras huía de los lobos pisé una trampa para osos—. Mikasa se abrazó a su hermano feliz de que estuviera bien.

—Mírame bien, nada infectado tocó tu piel—. Levi la separó para vela con verdadera preocupación.

—No—. Negó con una sonrisa. —Me alegra tanto que estés bien—.

Ambos hermanos se abrazaron, si bien sabían que no eran muy buenos en el afectó abrazarse calmó el miedo en ambos, eran familia y debían cuidarse no importa el costo.

—Necesito que limpies con agua aquí—. Hanjí le señaló a Armin el lomo del perro.

—Doctora es la última cantimplora con agua limpia—. Armin se la extendió.

—¿Cuánto falta para llegar al muro? —.

—Si caminamos con paso firme calculo una semana, puede ser menos, no lo sé—.

—Muy bien, escuchen todos—. Hanjí llamó su atención haciendo que rompieran sus abrazos. —Necesito esta agua para limpiar la herida de Titán, no habrá más agua hasta dentro de una semana—. Miró a cada uno con una advertencia. —¿Pueden soportarlo? —.

Todos asintieron, para la mayoría no sería nueva la experiencia de pasar hambre y sed por unos días.

—Muy bien Armin, haz lo que te vaya diciendo—. La doctora miró al explorador con una sonrisa.

Con una navaja cortaba el pelo del can que estaba alrededor de las heridas, Armin lo sostenía cuando este se movía inquieto por el dolor, limpió las heridas y cerró las que eran más profundas, los aullidos que soltaba el can les hacía un nudo en el estómago, pero sabían que todo eso era necesario. Hanjí continuo con más tranquilidad al saber que la vida del can ya no corría peligro, pero esto no lo dejaba exento de necesitar medicación.

—Trataré de ubicarnos y deducir nuestra posición—. Armin dejó a la doctora seguir con el can mientras él buscaba el mapa.

Hurgó en la mochila en busca de este, se mordió el labio al ver que la cantidad de comida no alcanzaría para la semana y menos siendo una cantidad considerable de personas, agitó su cabeza queriendo sacar esa idea, solo serían unos días malos y todo estaría bien al llegar. Estando más tranquilo sacó el mapa extendiéndolo en el suelo, ubicó la última zona donde descansaron y comenzó a deducir por la forma en que corrieron su posición, estaban en los límites de la zona de casería, si tenían un buen paso podrían llegar en una semana, pero dado el estado de algunos podrían retrasarse dos o hasta tres días, Armin sonrió satisfecho, estaban cerca, es verdad que con los caballos hubieran llegado en tres días, aun así debían seguir.

—Si estoy bien ubicado hay un pequeño río a no más de tres días—. El explorador sonrió señalando el mapa. —Ahí podremos llenar las cantimploras y limpiar sus heridas—.

—Eso estaría bien, necesito un maldito baño—. Levi torció el gesto mirando su ropa.

Todos rieron relajando un poco el ambiente, estaban agotados después de todo lo que acaba de pasarles y solo querían llegar lo más pronto posible a su destino. Después de guardar lo poco que tenían decidieron continuar para avanzar lo más posible antes del anochecer.

—¿Puedes caminar bien? —. Levi tomó con cuidado el hombro de Eren.

—Si, estoy bien, no te preocupes por mi—. Le dio una pequeña sonrisa.

—Bien, si sientes dolor o lo que sea solo dinos—. Levi le regresó la sonrisa. —Mocosa es hora de que yo cargue contigo—. Levi se giró hacia su hermana.

—No te preocupes por eso, puedo llevarla yo—.

—Ya cargaste a mi hermana por un rato, yo puedo llevarla—. Levi se acercó a Mikasa dándole la espalda y acuclillándose para que se subiera.

—Podemos turnarnos para no cansarnos—. Jean intentó negociar.

—Me parece justo, ahora, súbete mocosa debemos irnos—.

—Por un momento me sentí alagada—. Se rio trepando a la espada de su hermano.

—No te acostumbres—. Bromeó.

—Yo llevaré a Titán—. Hanjí cargo con cuidado al can. —Ve adelante Armin, confiamos en ti—.

Así emprendieron su caminata, Armin iba al frente dirigiendo al pequeño grupo, Hanjí y Levi iban detrás de él mientras los hermanos llevaban de la mano a Falco desde la parte de atrás.

—¿Peleaste con un oso? —. Falco miraba con asombro a Eren.

—No creo que eso cuente como pelea—. Se burló Jean ganándose un golpe con el brazo bueno de su hermano.

—Bueno, de no ser por Titán y Levi no hubiera salido de ahí—. Eren le sonrió a Falco.

—Estoy feliz porque sigues vivo—. Le respondió con la misma sonrisa.

—No hubiéramos soportado perderte—. Su hermana se acercó a alborotar su cabello.

—Estamos bien, todos estamos bien—. Eren miró a sus hermanos agradeciendo que siguieran juntos.

Mantuvieron el paso tal como dijeron, el cielo se coloreaba en tonos anaranjados anunciando el anochecer, Armin estaba feliz de a ver recorrido una buena parte del camino, así que decidió que era hora de descansar, a primera luz de día saldrían de nuevo hacia su destino.

—Vamos bien, llegaremos al río en tres días y perderemos ahí un día, no sería bueno, pero es necesario, así podremos limpiar sus heridas y vendas—. Armin se dejó caer a los pies de un árbol.

—Tomaremos raciones pequeñas y podremos alargar la comida tres días—. Hanjí comenzó a repartir lo poco que tenían. —No es mucho, pero nos ayudará a estar concentrados—.

—Puedo cazar algo para todos—. Sasha se ofreció mientras recibía su porción.

—No deberíamos separarnos a estas alturas, ya perdimos a muchos en estos dos días—. Hanjí miró su pequeña porción con tristeza. —No permitiré que nadie más muera, yo lo prometí—.

Se hizo un pequeño silencio después de eso, nadie tenía el valor para hablar, permanecieron en silencio mientras comían, Jean dejó la mitad de la porción al igual que sus hermanos para alimentar al can que solo los miraba con cansancio y movía la cola cuando escuchaba su nombre y lo acariciaban. Esa noche Hanjí se ofreció a la guardia, eso era algo que tendrían que seguir haciendo hasta estar completos a salvo.

El sol se asomaba dando los primeros rayos y el grupo ya estaba listo para partir, decidieron guardar la ración de comida para pasado el mediodía, ahora Jean llevaba a Mikasa en sus hombros para dejar descansar a su hermano, mientras que Sasha cargaba a Titán quitándole un peso a Hanjí que debía estar cansada por la guardia, así serían sus días hasta llegar al Preciado muro.

Continuaron caminando por cuatro días y aún no llegaban al río el cual ya deberían tener enfrente.

—Armin, dime que vamos en la dirección correcta—. Hanjí lo miró con preocupación.

—El río debe estar cerca, calcular los días caminando a comparación de viajar montando es impreciso—. El explorador suspiró agotado.

—Eren, tengo mucha sed—. Falco lo miró tocándose sus labios secos.

—Lo sé, pronto podrás tomar agua—. Eren lo consoló acariciando su cabello.

Eren levantó la vista mirando a Levi y a Mikasa con preocupación, Falco no era el único que necesitaba agua y todos estaban siendo fuertes, además apenas llevaban un día sin comer y ya sentían el dolor de pasar hambre. Caminaron por unas horas más sin mucha esperanza hasta que Armin se detuvo en seco.

—Escuchen—. Se giró para mirarlos.

—Yo no escucho nada—. Sasha intentaba buscar a lo que se refería.

—Es agua corriendo—. Hanjí sonrió mirando a Armin quien solo asintió.

—Démonos prisa para poder refrescarnos y poder descansar—. El explorador los animó.

No hizo falta decir más, todos podían sentir la desesperación por tomar un poco de agua y volver a refrescarse los labios. Caminaron un poco más rápido con la intención de llegar. Solo fueron diez minutos de camino para encontrarse con el preciado río, antes de darse un baño saciaron su sed y llenaron sus cantimploras.

—Muy bien Eren, vamos a limpiar tus heridas—. Hanjí se hincó frente a Eren quien estaba recargado en un árbol.

—Me alegro de que llegáramos al río—. Decía haciendo unas muecas de dolor mientras lo desvestían.

—Estas un poco caliente—. Hanjí frunció el ceño al tocar su cuello. —Te está dando fiebre—. Murmuró mientras quitaba su ropa.

No pudo ocultar su expresión de asombro al ver cómo el pecho de Eren estaba en tonalidades moradas y amarillas, tocó con suavidad haciendo que el castaño soltara un siseo de dolor. Eren miró hacia el lugar donde había sentido ese dolor y ahogó un grito al ver su pecho de ese color, buscó con miedo la mirada de Hanjí tratando de saber que pasaba.

—Debes tener rotas algunas costillas—. Siguió con prisa quitando la venda de su brazo. —¿Te duele respirar? —.

—Un poco, pero nada de qué preocuparse—.

Lo miró por unos segundos intentando buscar si mentía y continuó con su trabajo, apretó la mandíbula al ver como la herida de su brazo presentaba infección, sabía que era muy probable que ocurriera eso, esa herida necesitaba bastante atención médica y medicamentos, dejó las vendas a un lado y lo ayudó a desvestirse.

—Estas teniendo fiebre, vamos a darte un baño para bajarla un poco—. Le explicó quitándole sus botas.

Sin reproches lo dejó en ropa interior y lo llevó a la orilla para ayudarlo a limpiarse, giró buscando al explorador quien estaba con Mikasa y Levi limpiando la herida de la chica.

—Sasha, dile a tu hermano que ayude a bañar a Eren y tú lava sus vendas para dejarlas secar al sol—. Hanjí se levantó ordenando a los hermanos. —Tengan cuidado con él, tiene algunas costillas rotas y su brazo debe doler bastante—. Terminando de decir fue con el explorador.

—Entendido—. Contestó Sasha quien ayudaba a Falco a bañarse.

—Ve con Eren, Titán ya está limpio yo puedo cambiarme solo—. Falco le sonrió saliendo del agua.

—Jean, deja a Titán debajo de ese árbol y ayúdame con Eren—. Le gritó a su hermano quien llevaba en brazos al can.

—Mierda, Eren, ¿estás bien? —. Jean se arrodilló frente a su hermano.

—Solo es un rasguño—. Intentó no darle mucha importancia.

—Míranos, si no te sientes bien dinos, buscaremos la manera de ayudarte—. Su hermana le tomó su mano dándole un leve apretón.

—No importa si tengo que llevarte cargando a ti también—. Le secundó Jean.

Los dos hermanos se miraban con preocupación mientras limpiaban con cuidado sus heridas, su piel estaba muy lastimada y eso los ponía alerta.

—Vamos a ver cómo está tu pierna—. Hanjí se acercó a Mikasa.

—No hay infección, pero necesita medicamentos, nos hemos terminado los que cargábamos—. Armin se apartó un poco para dejarla revisarla.

—¿Perderé mi pierna? —. Mikasa la miró con miedo.

—No te preocupes, tu cuerpo está sanando bien—. Tocó un poco comprobando su estado. —Me gustaría decir lo mismo de Eren—. Pensó en voz alta.

—¿Qué tiene él? —. Levi que estaba detrás de su hermana se acercó al oírla decir eso.

—Bueno, su herida se está infectando—. Suspiró con tristeza. —Al parecer el oso le rompió algunas costillas, necesita atención médica y ya no tengo antibióticos—. Lo miró reflejando su preocupación. —Tenemos que llegar al muro cuanto antes—. Miró a Armin buscando comprensión.

—Podremos hacerlo, solo son cuatro días más, serán los más difíciles, pero podremos llegar—.

Levi dejó de prestar atención para mirar hacia donde estaba Eren, lo vio sentado a la orilla siendo bañado por su hermano, se veía débil pero no dejaba de sonreír, su hermana limpiaba sus vendas salpicándolos en modo de juego, esto hizo sonreír a Levi de una manera tierna, sabía que Eren era fuerte y podría llegar bien al muro.

—En verdad lo quieres—. Levi desvió la mirada con rapidez al escuchar a su hermana. —Nunca te vi mirar a nadie así—. Continuó Mikasa con una sonrisa.

—Yo, solo estaba...—. Se sonrojó ligeramente al ser descubierto por su hermana.

—No te pongas así—. Se burló. —Se que él siente lo mismo por ti, estoy feliz de eso—. Le sonrió con ganas.

—Quien diría que el chiquitín tenía sentimientos—. Hanjí los interrumpió haciendo reír a Mikasa y Armin.

—Cállate loca y cuida a mi hermana—. Se alejó evitando que vieran que su sonrojo se duplicó.

—¿Tu hermana está bien?—. Falco se acercó a Levi tomando su pantalón.

—Si, la mocosa solo necesita descansar—. Caminó junto a él hasta llegar a donde estaba Titán. —Hola perro—. Lo saludó sentándose a su lado.

—Estoy feliz de que no muriera—. Falco lo imitó acariciando al can.

—Yo también—. Sonrió al ver cómo movía la cola ante las caricias.

El can se veía mucho mejor, no podía caminar aún, pero podía levantar la cabeza para poder ingerir alimentos y agua. El tiempo se le hacía eterno caminando por el bosque, era muy diferente a estar en la ciudad, ahí era más fácil esconderse y buscar refugio, el estar a la intemperie no sabía cómo reaccionar, aunque Hanjí y Armin les habían asegurado que los grises serían incapaces de seguir más allá del bosque por los depredadores y la posibilidad de morir de hambre, estaban seguros.

—Levi podrías vestir a Eren en lo que me doy un baño—. Jean se acercó tendiéndole una mano.

—Seguro—. Se incorporó con su ayuda.

Jean le sonrió en agradecimiento, era el último en poder refrescarse y quería hacerlo antes de que la temperatura bajara, lo que menos necesitaba era un resfriado.

—Mocoso, ¿quieres un poco de ayuda? —.

—Lo agradecería mucho—. Eren le sonrió.

—¿Seguro estas bien?, tienes fiebre—. Levi cambió su semblante al sentir lo caliente de su piel.

—Hanjí dice que el agua fría ayudará a que baje—. Intentó tranquilizarlo.

—Eren, mírame—. Tomó su barbilla haciendo que sus ojos se encontraran. —Cualquier cosa que necesites tienes que decirme—.

—¿Y si quiero un beso? —. Ladeó la cabeza haciendo pucheros.

—Eres imposible—. Se rio ante su actitud y terminó por ceder.

Lo quería más que a cualquier cosa y había extrañado besarlo, se separó acariciando su mejilla ocultando su preocupación, recogió su ropa y lo cambió con cuidad, mantenía la mandíbula apretada observando aquello que mencionó su amiga, los hematomas y las coloraciones oscuras que se formaban en sus heridas, parecía como si la infección de un gris lo carcomiera, se tensó al pensar en eso eh hizo lo posible por sacar eso de su cabeza.

Fue un día perdido como lo tenían planeado, descansaron plenamente pues sabían que los siguientes días serían cruciales. Se hidrataron y continuaron su camino, el hambre estaba empezando a cáusales un mayor dolor pero nadie se quejó, inclusive Falco siendo el más pequeño soportaba todo caminando. Eren iba junto a Levi hasta el final de todos, la fiebre no le bajaba y sentía que su cuerpo pesaba el triple, podía observan a su grupo con dificultad, sus ojos pesaban pero no decía nada, llevaban tres días caminando y aún no había señales del muro.

—Levi, creo que…—. Eren tocó levemente el brazo del pelinegro antes de caer inconsciente al suelo.

—¿Eren?, ¡Eren!—. Logró reaccionar a tiempo antes de que la cabeza del castaño azotara con fuerza.

—¿Que ocurre?—. Hanjí se volteó haciendo que los demás giraran.

—¡Eren!—. Sasha y Jean miraban con horror el cuerpo inconsciente de su hermano.

Hanjí bajó a Titán con cuidado para correr hacia donde estaba Eren, Jean hizo lo mismo con Mikasa para reunirse con Sabas y la Doctora.

—Quédate con Mikasa, iré a ver si puedo ayudar—Armin soltó la mano de Falco señalándole a la pelinegro.

—¿Eren estará bien? —. Lo sujetó de su mochila antes de que se fuera.

—Nos encargaremos de eso—.

—Eren, despierta—. Levi lo sacudió levemente. —Eren, no me hagas esto, levántate—. Comenzó a entrar en pánico al sentir su cuerpo arder. —Mierda, Eren, despierta—.

—Levi, que ocurrió—. Hanjí llegó a su lado.

—No lo sé, de la nada se desmayó—. Levi tocaba su frente y cuello simultáneamente. —Está ardiendo en fiebre, Hanjí—.

—La infección debe haber llegado a su sangre—. Comenzó a revisar sus heridas y sin signos vitales.

—¿Por qué está inconsciente? —. Sasha miraba a su hermano con horror.

—Sasha, ¿Que le ocurre a Eren? —. Jean llegó a su lado.

—No lo sé, Hanjí lo está revisando—. Se llevó ambas manos a la cabeza sin saber qué hacer.

—Respira con dificultad—. Hanjí despegó su cabeza del pecho de Eren. —Sus costillas rotas debieron inflamar los músculos, con la fiebre y su infección son un combo que podría matarlo—. La Doctora miró a todos con circunstancia.

—Doctora Zoe—. Armin fue detenido antes de poder acercarse completamente.

—Escúchame bien pequeña mierda—. Levi lo tomó de su uniforme. —Si Eren muere por tu ineficiencia yo seré el primero en intentar asesinarte y lo haré de una manera en la que me rogaras que lo haga rápido—. Levantó el puño para golpearlo.

—Levi, cálmate, aunque yo también quisiera matarlo lo necesitamos para llegar—. Jean le tomó el brazo deteniéndolo.

—Maldita sea Armin, ¿cuánto falta para llegar? —. Sasha estaba igual de molesta al ver a su hermano así.

—Levi, suéltalo—. Mikasa se acercó cojeando con ayuda de Falco.

—Haz lo que tu hermana dice, no podemos pelear ahora, tenemos que resistir—. Le rogó su amiga.

—Si algo le pasa voy a matarte, estas advertido—. Levi soltó su uniforme y Jean soltó su brazo.

—Armin, se honesto con nosotros, la vida de Eren depende de eso, ¿cuánto más falta?—. La Doctora se levantó enfrentándolo.

—Un día y medio, tal vez dos por la carga nueva que tenemos—.

Levi al escuchar que llamó a Eren una carga quiso lanzarse sobre él para partirle la cara, pero fue detenido por Jean quien también mostraba su enojo, aunque él logró contenerse.

—Maldita sea—. Murmuró Hanjí. —Sasha, levanta a Titán, Jean, carga a tu hermano y Levi tu lleva a Mikasa, nos turnaremos para llevarlos—. Les ordenó a los demás. —Ahora, Armin, te doy un día y medio por qué no creo que Eren pueda resistir más, si no llegamos en ese tiempo al muro no los detendré si ellos quieren asesinarte por su muerte—. Señaló el cuerpo inconsciente que era levantado por su hermano.

—Por favor, es inexacto saber el tiempo si la velocidad con la que avanzamos varía—. Armin se defendió.

—Pues iremos a tu paso si eso es lo que quieres—. Levi lo encaró.

—¿Por qué todos están peleando? —. Falco miró a Mikasa asustado.

—No te preocupes—. Lo pegó a su cuerpo para tranquilizarlo.

—Vamos mocosa, súbete y larguémonos de aquí—. Levi se acercó acomodándose para cargarla.

—Tu vienes conmigo enano—. Hanjí levantó a Falco del piso.

—Puedo caminar—. Se quejó al ser levantado.

—Lo sé, pero debemos ir a un paso más rápido —.

Con los nervios a flor de piel siguieron al explorador quien avanzaba rápido y con miedo a fallarles, ese día no hubo descanso, no habría hasta que la noche cayera, aunque sus pies ardieran y sus músculos punzaran no se detuvieron, nadie cruzó palabra hasta que por fin pudieron descansar, Hanjí revisó a Eren una vez más para ver su estado, nada había cambiado, seguía sumido en una inconsciencia de la cual no pudieron despertarlo.

—Yo haré la guardia—. Sasha se ofreció acomodándose en un árbol.

—Cambiaremos en la madrugada para que puedas dormir un poco—. Mikasa se dejó caer a su lado.

—Gracias—. Sasha le sonrió dejando caer su cabeza en su hombro.

—Solo quiero que vuelva a despertar—. Falco se sentó junto a Levi quien tenía a Eren recostado entre sus piernas.

—Va a estar bien—. Le aseguró dejando que el niño se acomodara. —Intenta dormir—.

Aunque quisiera, Levi no podía conciliar el sueño, estaba exhausto mirando el pecho de Eren que subía y bajaba con dificultad, se quedó acariciando su cabello y su mejilla rogando internamente que despertara, no se dio cuanta cuando se quedó dormido hasta sentir como unos brazos lo agitaban para despertarlo.

—Tenemos que seguir Levi—. Hanjí lo miraba con una pequeña sonrisa. —¿Quieres llevar a Eren hoy?, a Jean no le molesta volverlo a cargar—.

—No, yo lo cargaré—. Se talló los ojos bostezando.

Hanjí hizo una última revisión antes de seguir, la fiebre terminaría con él si no lograban contenerla. Se encaminaron esperando que fuera el último día en el bosque, Hanjí llevaba a Titán y Sasha cargaba con Falco, Levi y Jean intercambiaron a sus hermanos. El sol se levantaba en lo más alto, Armin solo rogaba poder ver el muro en unas cuantas horas más, no porque temiera por su vida, no quería perder a nadie más, todo el viaje de ida y vuelta fue una masacre ante sus ojos, le recordaba a su antigua vida, su familia que moría frente a él y no pudo proteger, no quería fallarle a esta familia que puso todas sus esperanzas en él.

—El muro está ahí—. Sasha señalaba la gran estructura de cemento que se alzaba en el horizonte.

Armin estaba tan sumido en sus pensamientos que no notó lo que tenía en frente hasta que escuchó a Sasha gritar de felicidad, levantó la vista y vio su maldito muro a unos metros, estaba seguro de que se tiraría al suelo a llorar.

—Vamos, estamos a solo unos pasos—. Hanjí los animó.

—Solo resiste un poco más—. Levi le murmuró a Eren apresurando el pasó.

Con la motivación en su sangre sacaron sus últimas fuerzas para llegar. Cada vez el muro de hacía más grande emocionando al grupo. En cuestión de minutos estaban a los pies de aquello que creían inexistente, estaban anonadados por el tamaño, Armin salió hacia adelante con ambos brazos en el aire.

—¡Soy Armin Arlet!—. Gritó a los guardias que cuidaban la puerta. —Soy de la brigada de reconocimiento del escuadrón del soldado Braun—.

Los guardias reconocieron al chico y se alegraron de ver que regresaba con sobrevivientes, dieron la orden para que salieran soldados a su encuentro, entre ellos se preguntaban por sus demás compañeros, aunque se hacían una idea de lo que pudo haber pasado.

—Necesitamos ayuda médica—. El explorador se acercó a un guardia pidiendo que trajeran al equipo médico.

—Vienen en camino—. Aseguró el oficial. —¿Dónde está el resto de tu equipo? —.

—Sólo soy yo—. Su voz apenas fue audible.

—Lo hiciste bien Arlet—. El oficial tomó su hombro dándole unas palmadas.

—Armin—. El explorador y el oficial voltearon hacia el llamado.

—Comandante—. Ambos saludaron al ver a Erwin.

—Armin, ¿Dónde está Reiner?—. Erwin miraba al grupo que acompañaba al explorador.

—No pudo llegar, señor—.

—Yo, lamento escuchar eso—. Erwin ocultó el dolor en su voz.

—Por favor, las personas que tengan lesiones síganme por aquí—. Un soldado del equipo médico llegó con cinco ayudantes.

—Vamos Mikasa, estarás bien—. Jean bajó a la chica de sus hombros.

—¿Está herido o lastimado de alguna manera? —. Un soldado se acercó a la pareja mirando a Jean.

—No, solo ella tiene una herida en su tobillo—. Jean le señaló su lesión.

—Entonces solo puede venir ella, ustedes pasarán por otros filtros. No te preocupes estará bien—. Le sonrió pues vio la cara de preocupación del joven.

—Ve con los demás, Jean, te veré del otro lado—. Mikasa besó su mejilla.

—Déjeme ayudarla—. El soldado pasó su brazo por sus hombros para que pudiera caminar.

—Estaré esperándote—. Jean se despidió agitando la mano.

—Este can necesita ayuda—. Hanjí se acercó a los soldados.

—No podemos ayudar animales, son posibles portadores muy infecciosos—.

—No lo entiende, él podría acabar con este infierno, el perro puede tener inmunidad—. Los miraba con desesperación.

—No lo tenemos permitido por…—.

—Hagan lo que dice, ese perro es nuestra única esperanza, yo me haré responsable de lo que pueda ocurrir—. Armin llegó a su lado interrumpiendo al ver lo que ocurría.

—Confíen en él—. Erwin se acercó dando su autorización.

—Muy bien, deme al animal—. El soldado extendió las manos.

—Yo iré con él—. Hanjí miró a Armin pidiendo su ayuda.

—Ella es científica, déjenla ir—. El explorador la apoyó.

—¿Estás seguro de lo qué haces? —. Erwin le habló en voz baja sin dejar de mirar la escena.

—Ella es la Doctora Zoé—. Erwin abrió los ojos de asombro al escuchar el nombre.

—Déjenla ir con ustedes—. El soldado asintió ante la orden de su comandante.

—Yo voy a ir con el—. Levi sujetaba con fuerza la cazadora del soldado.

—Es un sospechoso de contagio al estar herido—. El soldado lo miraba con cara de pocos amigos.

Armin y Erwin voltearon ante el escándalo que se estaba haciendo detrás de ellos, pudieron ver al chico inconsciente en los brazos de un soldado y al más bajo sujetando a otro con intenciones de comenzar una pelea.

—Levi, es rutina, él estará bien—. Armin intentaba calmar las cosas.

—A menos de que usted esté herido podrá acompañarlo—. El soldado deshizo el agarre del más bajo de mala gana.

Sin decir nada Levi sacó el cuchillo de Marco haciendo que varios soldados lo apuntaran con sus armas, sin titubear se cortó el brazo en diagonal, la herida no era profunda pero podía observarse la sangre fluir, volvió a guardar el cuchillo acercándose a Eren, el soldado que lo sostenía dio un paso hacia atrás por temor a lo que fuera a intentar el hombre, sin prestarle atención al uniformado, Levi metió con cuidado dos dedos sobre el vendaje del castaño tomando un poco de su sangre para pasarla por su reciente herida.

Ese acto dejó a más de uno atónito, Armin lo veía con la boca abierta sin saber que decir, Hanjí negaba con una media sonrisa observando el comportamiento de su amigo.

—Muy bien soldadito, ahora iré con él—. Miró al rubio alto que estaba igual de anonadado como el resto.

—Solo, déjenlo ir con el chico—. Erwin ordenó mirando a Armin quien solo le sonreía encogiéndose de hombros.

Sin más se separaron, caminaban hacia rumbos distintos, en la muralla se cuidaban mucho de accidentes, ya no era nuevo para ellos que algunos llegaban fingiendo estar bien y dentro se hacía un caos por algún ataque hacia una familia por parte de un gris. Se debían hacer exámenes físicos y a los que estaban heridos hacerles una prueba de sangre y comprobar que estaban limpios.

—¡Levi!—. Sasha gritó haciendo que volteara. —¡Por favor cuídalo! —.

Levi solo asintió observando cómo se alejaban, sonrió de lado al ver cómo Falco lo despedía con una de sus manitas. Entraron por una gran puerta gris, las luces blancas lo destellaron un poco, tuvo que parpadear un par de veces para acostumbrarse.

No supo de donde llegaron más personas a su lado, traían consigo camillas, depositaron al joven y comenzaron a revisarlo con rapidez, cortaron su playera y su venda haciendo muecas al ver el estado de su brazo, todo eso sucedía frente a sus ojos sin dejar de avanzar por un pasillo blanco.

Una camilla se le acercó a Hanjí para que pudiera depositar al can sobre esta.

—Por favor, tenemos que evitar que muera, él puede ser la clave para terminar con este infierno—. Hanjí miró a los dos médicos que llevarían al perro.

—Ella es la Doctora Zoé sabe de lo que habla—. Armin los interrumpió.

Los dos médicos se miraron asombrados, claro que ese nombre era conocido por algunos y más cuando se corría la voz en las áreas médicas y científicas, la increíble doctora que quería salvar al mundo y terminó por destruirlo.

—Usted es la Fundadora de este nuevo mundo—. Uno de los médicos sonrió con emoción.

—¿La qué? —. Hanjí avanzaba junto con ellos sin entender.

—Así la apodan en las murallas—. Armin le sonrió.

—¿En todas? —. Seguía sin creerlo.

—Claro, claro, usted es una de las mujeres que revolucionaría la ciencia—. El médico la veía con admiración.

—Pero no salve nada, miren lo que sucedió por mi ambición—. Bajó la vista con vergüenza.

—Usted no creó la vacuna sola, usted solo quería el bienestar de los seres humanos, lo que sucedió fue por la ambición, todos lo sabemos, estamos muy felices que una de las otras mentes más brillantes sobrevivió—.

—¿Otra? —. Hanjí miró al médico con sorpresa.

—La Doctora Brzenska está viva—. Armin le tocó el hombro con cariño.

—¿Rico está viva?, ella sobrevivió—. Quedó estática quedándose un poco atrás.

—Doctora no se detenga tenemos que continuar—. Armin la tomó del brazo jalándola.

—Rico vive, ella esta...—.

...

—La vacuna funcionará—. Rico le palmeó el hombro para tranquilizarla.

—No lo sé, Rico, hablé con Darius y a él no le importan más las pruebas, solo quiere comenzar a venderla—. Se quitó los lentes para tallar sus ojos. —Quiero hacer más pruebas, quiero estar segura, necesito un resultado 10/10–. Suspiró con cansancio.

—Sabes que ninguna vacuna es efectiva en un 10/10, tenemos un 8/10, mucho mejor que la vacuna de la viruela—. Intentó animarla.

—Lo sé, lo sé, pero dime que estas seguras, dime que tu conciencia y sentido te dicen que la empecemos a vender—. La miró fijamente buscando tranquilidad.

—No, no lo estoy—. Suspiró derrotada. —Pero ya dejaría que fuera aplicada, los resultados no mienten—.

—Mierda, creo que necesito un trago—. Se rio intentando relajarse.

—Pues ya deberías invitar tú al pobre Doctor Berner—. La miró divertida.

—¿De qué estás hablando? —. Hanjí se hizo la ofendida.

—No te hagas la tonta, Hans, se nota que Berner haría todo por hacerte feliz, él podría hasta postular para candidato a la vacuna—.

—Cállate, no digas eso—. Levantó su mano agitándola.

—Solo digo que deberías relajarte, se cómo yo y pide tus vacaciones—.

—Sabes que no puedo irme de vacaciones, no ahorita—. Le sonrió señalando la pila de papeles de su escritorio.

—Pues cuando esto termine págate unas vacaciones memorables con tu comisión—. Ambas mujeres rieron.

—Ya vete, yo me quedaré hasta tarde, deberías empezar a empacar—.

—Mañana a esta hora estaré en un hermoso hotel de Miami disfrutando nuestro triunfo—. Se contoneó fingiendo que tenía una copa en sus manos.

—Eres insoportable—. Puso los ojos en blanco ante su baile.

—Te enviaré una postal de felicitaciones—. Se despidió cambiando hacia la salida.

—Mejor deséame suerte, mañana es la última aplicación de la prueba—. Gritó lo suficientemente alto para que la escuchara.

—Suerte Loca—.

Escuchó la despedida de su amiga y se rio ante su apodo, aún tenía muchas dudas y debía tener todo en orden, si mañana las pruebas salían bien le quitaría un peso de encima.

Si salían bien

...

—¿Como sobrevivió? —. Hanjí miró a Armin con esperanza.

—Estaba en otra ciudad cuando el virus empezó—.

—Eso lo sé, hablé con ella antes de que las comunicaciones se perdieran, no pudimos encontrarnos—.

—Pues ella hizo como todos nosotros—. Armin le sonrió y la doctora la miró con las cejas levantadas. —Solo sobrevivió—.

Hanjí sonrió ante esa respuesta tan escueta, claro que lo hizo, solo sobrevivió. Todos solo buscan sobrevivir.

—¿Señor se encuentra usted bien? —. Levi apartó la vista de la camilla para mirar al médico que lo interrogó.

Levi siguió la mirada del médico hasta su brazo, observando cómo estaba manchado en sangre fresca.

—Si, es solo un rasguño—. Contestó sin ánimos.

—Debo hacer una prueba de sangre para ver que esté bien—. El médico continuó después de verlo asentir. —La chica que estaba en la camilla dijo que era su hermana—.

Levi giró la vista y vio a Mikasa charlando con otro médico, sus miradas se encontraron y ella le sonrió dándole a entender que estaban bien.

—Si, ella es mi hermana menor—. Afirmó en voz baja. —¿Estará bien? —. Se giró a verlo con miedo.

—Ella se ve bien, tiene un poco de fiebre, pero se encuentra consciente, tal vez no pueda volver a caminar bien, pero no se preocupe, no perderá la pierna—. Le sonrió con tranquilidad.

Llegaron a una sala muy grande donde cabían varias camillas, colocaron a Mikasa, a Eren y al can al rededor para ser atendidos de urgencia, Levi se quedó a la mitad observando todo lo que pasaba, su hermana hacía muecas de dolor e incomodidad cuando tocaban sus heridas para limpiarlas, Hanjí estaba acariciando a Titán susurrándole quien sabe qué cosas y ahí estaba Eren, sin reaccionar ante todo lo que le hacían, tenía el pecho desnudo y podía ver como la infección ponía su brazo morado, temía tuvieran que amputárselo, ver a toda esa gente estaba siendo abrumador.

—Por aquí—. Un médico lo sacó de su estado.

—¿Que? —. Volteo con mala cara a mirarlo.

—Por favor, venga por aquí, curaremos su herida y haremos su prueba de sangre—. Le pidió que lo siguiera con amabilidad. —No se preocupe todos estarán bien, ya están adentro—.

Levi se quedó sin palabras viendo al médico, todos estarían bien ahora, todo estaría bien, estaban en ese lugar seguro que él creía era un mito.

Estaban detrás del muro.

Ya solo nos queda un capítulo más para despedir esta historia, no se preocupen vendrá algo que le encantara (guiño, guiño), jajaja, en verdad estoy muy feliz de estar de regreso.

Que el universo te de Salud.

-B.