Los personajes de Candy Candy no me pertenecen si no a sus propias creadores.
Historia sin fines de lucro
Tal vez, algún día
Capítulo 12
Es mía
- ¿En qué te has convertido Candy? - Se preguntó el castaño levantando la mirada de la infame carta - Rosemont ... - Susurró mientras sus océanos se perdían en algún punto de sus recuerdos…
.
.
.
Hotel Crowne plaza, Rosemont marzo de 1918.
Los rayos del sol dieron directo a la cara de un hombre castaño quien, plácidamente yacía dormido, ante la luz y calidez este se removió, giró su cuerpo, estiró la mano como si estaba buscando algo, una de las almohadas que estaba en su cama fue la afortunada presa la cual envolvió en sus brazos, aún dormido él aspiró el aroma que esta desprendía…
- ¡Candy…! - susurró Terrence Graham al sentir ese aroma ... el de ella.
Terry volvió a dejar que el dulce sueño lo envolviera, no quería despertar, si seguir durmiendo le permitía soñar con la persona que añoraba, tenerla, hacerla su mujer, entonces dormiría por toda la eternidad.
.
.
.
- Si fue real - Afirmó al cabo de un momento.
- Terry - Le llamó Eleonor tocando su brazo para atraer su atención.
Aún confuso el castaño la figura.
- ¿Qué vamos a hacer? - Inquirió - No podemos quedarnos aquí el resto del día, ni podemos tener a la niña en estas condiciones, van a llamar a las autoridades esto es… es un delito hijo.
- Es mía… - Dijo mirando a la bebé que, inquieta, se paraba sobre las piernas de su madre para mirar por la ventana - Yo… es mía… - Susurró y en su rostro reflejaba el dolor de su descubrimiento.
- ¿Mami? - Preguntó Harriet al tiempo que un sonido característico provino de su estómago infantil.
- ¡Terry! - Exclamó Eleonor sorprendida y asustada.
- Iremos a la posada - Dijo el castaño poniendo en marcha el auto.
.
.
.
- ¡Jimmy! - Casi gritó Tom al escuchar la voz al otro lado de la línea telefónica - ¡Ya sé, ya sé! ... Mi papá la recibió y se le olvidó… Hablaré con el señor Matthew para que no vuelva a entregar nada de eso… no, no dime ¿Cómo es que supo ...? ¡Demonios! Es lo que ella temía… si, si, voy a verla… ajá… si… la posada de los Carter… claro… ¡Te llamo después! Hasta luego hermano - Finalizó y colgó para luego rascarse la cabeza - Hasta luego señor Reynolds gracias - Se despidió del hombre que recibía el correo.
Tom subió de nuevo a su caballo tomando el camino hacia la casa de los Leagan, si los cálculos de Jimmy eran correctos el tren donde viajaba Terrence Granchester ya debería haber llegado o estaba por llegar, no tenía tiempo de verificar en la estación de tren, debía apresurarse y poner un caramelo en alerta.
.
.
.
Mientras el viento azotaba de lleno en la cara bronceada de Tom, las palabras de Jimmy le retumbaron en la cabeza "vio la foto del periódico" "no sé qué estará pensando, estuvo muy callado y cuando se fue sólo me pidió que cuidara de la casa y que regresaba hasta el sábado más tardar ", la respiración de Tom se agitó, se había pasado un buen tiempo dando vueltas, fue a casa de Candy, lo hicieron esperar mucho rato hasta que una de las mucamas salió y le dijo que ella no estaba y no sabían a donde había ido, fue a un lugar cerca del río donde a veces ella solía llevar a Harriet a jugar y tampoco la encontró, su única opción factible era Lakewood y en vista de lo que Dorothy le dijo cuando llegó ahora estaba de nuevo galopando rumbo la posada de los Carter en la periferia del pueblo.
- No voy a fallarte hermana - Dijo al viento el joven vaquero al divisar a lo lejos su lugar de destino.
.
.
.
Sin pensarlo por más tiempo y luego de escuchar la sonora protesta del estómago de Harriet, Terry hizo exactamente lo que su asistente le dijo antes de salir de Nueva York, "saliendo de la estación de trenes, después de recibir el auto siga derecho, son casi diez minutos para llegar, la puerta principal siempre está abierta pero siga al final de la calle, de vuelta a la izquierda, ve un pequeño camino de piedras, sígalo hasta donde acaba el camino y comienzan los árboles, es la entrada trasera, la mantendrán abierta hasta que usted llegue, puede meter el auto, hay un espacio para estacionarlo, desde ahí ver la parte principal de la casa que es la recepción porque del otro lado está el pequeño jardín y la hilera de habitaciones, es un buen lugar, muy discreto ".
- Buenas tardes, tengo una reserva a nombre de Javi Carter - Mencionó Terry al hombre detrás de un mostrador de madera.
Timothy Carter era un anciano de carácter muy amable, de estatura baja, barba, bigote y el cabello completamente cano, él junto con su esposa Annabelle donde reformado llega su gran casa en un lugar acogedor donde, así comoba gente solo de lo hacían familias completas a pasar vacaciones; sonrió ante el hombre alto que tenía enfrente, ajustando sus anteojos sobre el puente de su nariz.
- Aquí tienes hijo, supongo que entraste por atrás - Mencionó el anciano y Terry asintió - Bien, les asigne la última habitación, es muy amplia, tiene una puerta que conecta con otra recamara y tiene cuarto de aseo, el joven que hizo la reserva me dijo que viaja usted con su madre - Afirmó el hombre y el castaño volvió a asentir - Tengan buena estancia - Finalizó entregando una llave dorada ensartada en un llavero de piel.
- ¿Podrían…? ¿Podrían llevarnos algo de comer? Sopa… fruta… ¿Algo? - Solicito Terrence masajeando su nuca.
- Claro joven, se lo envío en unos minutos.
- Gracias.
Terry regresó sobre sus pasos con la llave en la mano, al salir de la recepción se detuvo un momento, reflejar a su alrededor aspirando un poco el aire fresco del otoño esperando así que el cúmulo de pensamientos que en ese momento lo tenían apesadumbrado se calmaran un poco.
Después de ubicar la habitación correspondiente, se acercó al auto desde donde, Eleonor se quedó esperando con una muy inquieta niña.
- Vamos mamá - Llamó Terry al abrir la puerta del auto.
- Hijo - Dijo la rubia - Está refrescando y la niña puede enfermar si seguimos andando así con ella - Señaló Eleonor mientras batallaba con Harriet que brincaba en sus piernas y seguía llamando a su mamá.
Terry realizó entonces que la pequeña no medias ni zapatos, su vestido color rosa no era muy abrigador, al contrario, tenía una batita sencilla de dormir. El castaño se quitó la chaqueta para luego tomar a la niña entre sus brazos.
- Ven aquí pequeña ranita - Llamó con ternura mientras la sacaba del vehículo con cuidado de que esta no se golpeara la cabeza, cubriendo el cuerpecito de la niña con su ropa.
Eleonor salió despacio, cerró la puerta y arregló un poco su vestido pues la suave tela estaba completamente arrugada so pena del dolor en las piernas por el brincoteo de la bebé sobre ellas, hizo una ligera mueca de dolor mientras caminaba tras Terry había olvidado la energía que las criaturas de esa edad podrían llegar a tener.
Madre e hijo caminaron unos metros hasta la escalinata de madera en una esquina del lugar. La puerta color tierra fue abierta por Terry que, después de hacerlo se hizo a un lado para dejar pasar a su madre.
Tal como él anciano de recepción le había dicho la habitación era bastante amplia, con una cama enorme al fondo, con un buró en cada lado, en el centro de la misma, había una mesa de madera con dos sillas junto a un ventanal del lado derecho cubierto con unas cortinas lisas en color terracota, había una cómoda para guardar la ropa y un ropero, del lado izquierdo estaba una puerta blanca, " la de la otra habitación " pensó el castaño.
Después de la breve inspección sentó a la niña sobre un mueble al pie de la cama, se acuclilló para quedar a su altura y así poder observar mejor.
Harriet lo miraba curiosa, con sus grandes ojos grises de pestañas largas, sonreía y agitaba las piernas haciendo que sus pies se golpearan con el mueble donde estaba sentada.
Terry se perdió en esa mirada, con infinita ternura acarició la carita sonrojada con su índice derecho, un nudo comenzó a formarse en su garganta por la emoción.
Eleonor se llevó la mano al pecho, conmovida ante lo que a sus ojos se estaba dando, un " reconocer" entre Terrence y su hija, " mi nieta" pensó.
.
.
.
Lakewood
- Estoy segura que Tom traerá a la niña de vuelta - Afirmó Dorothy tronando sus dedos, caminando de un lado para otro - Pero me asusta pensar que Candy se dé cuenta o el señor Albert.
- No le diremos nada a nadie, vamos a empeorar todo, la señora Candy ha tenido demasiado y William… yo me ocuparé de él, iré a verlos y trataré de que no salga de ahí, apenas llegue tu esposo lleven a la niña de vuelta a la habitación donde estaba, ya veremos cómo acaba esto - Manifestó George palmeando el hombro de Dorothy para luego dar vuelta e irse.
La mujer salió, se sentó a un costado de las escalinatas y miró al frente, esperando, rogando porque su marido se asomara junto con la hija de Candy sana y salva.
Habitación de George
Había silencio, desde hacía unos momentos Candy había dejado de sollozar y temblar, tenía los ojos cerrados y su respiración era acompasada, al fin se había rendido y dormía tranquila en el pecho de Albert quien, junto a ella, la acunaba entre sus brazos.
- William - Llamó George al entrar - ¡William! - Volvió a llamar alzando una décima el tono de su voz al ver que el rubio tenía los ojos cerrados.
.
.
.
El patriarca Ardley se acomodó junto a Candy pues ella se aferró a él apenas verlo, Albert, que no necesitan muchos incentivos para ofrecer sus brazos a la dama de rubia cabellera, se sentó en la cama, junto a ella quien estaba temblando como una , pálida y fría.
El hombre comenzó a acariciar la cabellera sedosa, susurró palabras dulces a su oído y ella, después de tantas emociones y el medicamento suministrado con anterioridad y al que se resistía al fin le hizo efecto y cayó en un sueño profundo y necesario.
Al sentir su respiración acompasada Albert dio un beso suave sobre la coronilla de su bella durmiente, no pudo evitar el suspiro que salió de su boca, era la segunda vez que tenía un Candy de esa manera, acurrucada a su pecho, necesitada de él.
Dos semanas atrás cuando el médico confirmó la muerte de Neil ella lloró amargamente, y de igual manera, como en ese momento se quedó dormida, con él velando su sueño.
- Lo que daría por cuidar de ti cada día y cada noche hasta el final de nuestras vidas mi pequeña Candy - Susurró al tiempo que cerraba los ojos, disfrutando del momento, pensando si tal vez, algún día, él podría cumplir ese sueño.
.
.
.
- ¡William! - La voz de George sacó al rubio de sus pensamientos.
- ¡Shhh! - Silencio Albert - Se quedó dormida.
- Ya veo.
- ¿Qué Paso? ¿Ya se fueron? ¿Terry y su madre? - Preguntó ansioso.
- Si, se han ido - Informó George guardándose la forma en que se fueron ya quien se llevaron.
- Es un alivio, creo que me quedaré aquí, cada que me muevo para levantarme ella no me deja hacerlo, ha de estar muy asustada.
- Está bien, pero dejaré la puerta abierta - Dijo George - Ya los demás empleados están cuchicheando con todo lo que ha pasado, no es correcto que estés aquí encerrado con ella, solo darás más de qué hablar - Reconvino.
- Si, gracias… yo… ocúpate de avisar en su casa y que alguien vaya por sus cosas.
- No te preocupes, yo me encargo.
Sin poder evitarlo George dejó salir un suspiro de alivio, ahora debía movilizarse de manera inmediata por lo que pudiera pasar, por si acaso Tom Stevens no lograba traer a la hija de Candy.
.
.
.
Eleonor alimentaba con cuidado a una muy hambrienta Harriet, momentos antes les había llevado diversos platillos que Terry solicitó.
- A un hijo hay que cuidarlo, protegerlo, más aún si es pequeño como ella - Hablaba la rubia mientras movía el contenido del plato - Cuando tienen esta edad, no comes, no duermes y, a veces, hasta olvidamos respirar cuando vemos que está en peligro - Decía mientras alimentaba con cuidado a la niña - No tienes idea de lo que es verlo nacer, oír su llanto, tocar sus manos por primera vez - Una lágrima corrió por la mejilla de Eleonor - Se que está preciosa criatura es tuya, que te has perdido mucho tiempo de su vida pero, esta no es la manera hijo mío, y aunque su madre ha cometido muchos errores es su madre y tú… tú no eres como tú padre, has lo necesario para tenerla contigo pero no así, no la arranques de los brazos de su madre, y menos en el estado que ella está.
Terry simplemente miraba como la pequeña comía gustosa, escuchó cada palabra que su madre dijo, hubiera querido gritarle que él no era como el duque, pero… una vez más cometía los mismos errores que él.
- ¿Qué debo hacer? Yo… ¿Por qué lo hizo? ¿Qué ha pasado que llegó a esto? Ella ... no la conozco ...
- Sin duda han pasado cosas, y cosas terribles según leí, pero… aun así hijo…
El castaño se puso de pie yendo de nuevo hacia la ventana, desde ahí podía ver el jardín del lugar, se quedó mirando la fuente de piedra rodeada de macetas con plantas de ornato, metió la mano en su bolsillo para sacar la carta que su madre le diera para leerla una vez más, estaba comenzando a hacerlo cuando unos golpes fuertes en la puerta lo alertaron.
- ¿Quién? - Indagó el castaño antes de abrir.
- ¡Ábreme o llamaré a la policía! - exigió la voz al otro lado.
Extrañado por la familiaridad con la que se dirigían a él Terry replicó.
- No abriré si no se presenta.
- Si no abre echaré la puerta abajo - Amenazó la persona.
Terrence abrió listo para atacar a cualquiera que estuviera del otro lado.
- ¡Vengo a buscar a la hija de Candy! - Expuso el hombre apenas abrirse la puerta - ¡No tiene ningún derecho de llevársela! - Reclamó al tiempo que sujetaba con fuerza al castaño.
- ¿Quién eres? - Preguntó Terry aferrando las manos que como garras lo apresaron apenas abrir la puerta - ¿Quién le dijo dónde encontrarme?
El hombre soltó a Terry y dio un par de pasos hacia atrás.
- Soy Tom Stevens, el hermano de Candy y no me voy a ir de aquí sin ella - Señaló hacia donde Eleonor estaba sentada con la niña.
- ¡Es mi hija también! ¿No te lo dijo tu " hermana" ?
- Hasta donde sé esa niña es una Ardley no Granchester.
- Así que sabes quién soy - Afirmó el castaño afilando la mirada - ¿Ella te envío?
- Candy no se ha dado cuenta que la niña no está y ruego a dios que no lo haga o será culpa tuya si le pasa algo - Señaló apuntando con el índice a Terry - No tienen ni la más mínima idea de lo ella ha hecho por proteger a esa niña.
- ¿Y usarme y ocultarla de mí? ¿Fue para protegerla?
- Tiene sus motivos.
- ¡Eso es mierda!
- ¡Basta! - Fue la voz de Eleonor - Tenga - Dijo poniendo a la niña en brazos de Tom.
- ¡Mamá! - Exclamó Terry haciendo un movimiento para impedir que Tom abrazara a la niña, pero Eleonor lo detuvo.
- Las cosas cómo deben ser hijo, no así - Dijo firme - Póngale esto - La cubrió con la chaqueta de Terry - Hace frío y puede enfermar.
Tom asintió.
- Esto no se va a quedar así - Susurró Terrence quién era sujetado por su madre.
- No dejaré que nadie más dañe a mi hermana, no otra vez - Afirmó Tom cobijando a Harriet con delicadeza.
El moreno dio la media vuelta y salió.
Desde la puerta de la habitación Terry vio como Tom subía a la niña al caballo para luego hacerlo él mismo, antes de partir el vaquero lo miró, había algo en esa mirada, pero… ¿Qué?
.
.
.
Mansión Leagan, tres años atrás.
- ¿Candy? ¿Pasa algo? - Indagó Dorothy al ver el semblante pálido de la rubia.
- Yo ... no sé ... creo ... creo ... - Se llevó una mano a la frente y otra a su estómago.
Dorothy se angustió al verla tan pálida, se acercó a ella que en ese momento se dejó caer en el taburete del tocador.
- Creo que ... estoy embarazada - Soltó la rubia tapándose la cara con ambas manos al tiempo que un torrente de lágrimas salía de sus ojos verdes.
.
.
.
Lakewood, actualidad.
Dorothy recordaba claramente el día en que Candy le dijo de sus sospechas de embarazo, lloró durante mucho rato; cuando al fin se calmó una gran sonrisa se instaló en su rostro, estaba tan feliz, luego, de nuevo palideció, se sujetó de ella temblando " No es de Neil" le había soltado a bocajarro; entonces le contó lo que pasó en su viaje el mes pasado y de cómo, apelando a lo delicado de su salud seguía sin tener intimidad con su marido.
La castaña no podía creer todo aquello, ¡Candy no era así! A pesar de todo lo que había pasado con Neil y la manera en que se casó con él jamás hubiera pensado que ella pudiera hacer algo como eso, sin embargo, como mujer lo entendió, ver al hombre que amas y por el que prácticamente vendiste tu alma al diablo con tal de mantenerlo a salvo y quedarse sin hacer nada… lo entendió, pero… ahora ¿Cómo revelar la verdad sin que todo acabe mal?
Continuará…
Por: Primrose.
Lamento la espera, ya saben que me gusta revisar y revisar hasta quedar satisfecha.
Gracias a todas por sus comentarios y paciencia.
Un abrazo.
