DESPUES DE LA HISTORIA

CAPITULO 25

― Ya veo… ―mi madre se detuvo en su comer al terminar de escucharme― …lo que me cuentas es terrible. Ahora comprendo por qué tenías cara de demonio embriagado cuando llegaste anoche. Pero ¿tu novio está bien? Su ojo… aunque sea fuerte, creo que a cualquiera le desmotivaría saber que ha perdido un sentido, posiblemente para siempre…

Asentí.

No le había contado toda la verdad a mi madre… Solo que Yoosung había sido herido antes de la fiesta en que participé, y me había ocultado el hecho de que no estaba solo cuando sucedió, que la persona que pudo ayudarlo terminó huyendo y este último nunca tuvo el coraje de decirlo, sino que terminó pidiéndole a Yoosung que no hablara del hecho con nadie; por lo menos eso explicaba el motivo de mi reciente enojo.

Por un segundo, sentí el deseo de contarle todo. Que me había metido en problemas por ingenua y estúpida, que pude haber muerto por una bomba y terminé involucrada en algo posiblemente más peligroso, que aun desconocía. Pero que también las últimas semanas habían sido las mejores que viví en mucho tiempo, ya que conocí a unas interesantes personas y terminé enamorándome perdidamente de uno de ellos en específico, que me hizo entender el por qué antes nunca podía enamorarme, ya que no sabia lo que buscaba o me fijaba en equivocados.

― ¿Y su familia? ¿Sabes como se lo están tomando? Deben estar devastados también ―siguió hablando mi madre, luego de unas cucharadas, con una voz preocupada―. Yo me sentiría angustiada si le pasara algo similar a alguno de ustedes tres…

Entreabrí los ojos, preocupada por ese hecho que no había tomado en cuenta hasta ahora.

La familia de Yoosung…

Él me había comentado que su padre había ido a verlo al hospital, pero de forma rápida, ya que en realidad estaba en la ciudad por su trabajo del gobierno.

No sabia si calmarme por el hecho de que no se hubieran pronunciado de mala forma en todo este tiempo, o sentirme algo preocupada por un supuesto actuar indiferente.

"Lo cierto, es que… mi familia es muy conservadora".

Sus palabras vinieron a mi mente al pensarlo.

― No hemos hablado de ello, pero por lo que he visto, no se han pronunciado al saberlo ―solté preocupada, mientras agarraba mi taza con té caliente―. Mañana tengo pensado pasar todo el día con él, ya que me gustaría hablar de ese tema y otros que tenemos pendientes discutir… ―me animé a decir al final, aprovechando que ahora estábamos en buenos términos.

― Hum, me imagino que sí. Es bueno que hablen entre ustedes… ―se levantó pensativa, para caminar con rumbo a la cocina, llevando su plato vacío―. Solo intenta no llegar de noche… ―la imité, para luego ponerme los guantes y así ayudarle a lavar los platos―. Por cierto, tu hermano vendrá a pasar fin de año, estaba pensando…

.-.-.-.-.-.-.-.-.

Salió despacio del taxi que lo trajo a casa.

No sabía si su intento de que la coordinadora y su amigo se reconciliasen terminó siendo un éxito o no, pero justo cuando estaba si saber qué hacer con toda la comida que había pedido en el restaurante de Kebab, cuatro de sus tantos amigos que había hecho en sus días de calle, aparecieron objetando que el viejo del lugar les había comentado su aparición.

Al verlo solo, se sentaron a acompañarlo y comer, para luego terminar tomando un par de cervezas, como en los viejos tiempos.

No se dio cuenta hasta ese momento, pero había olvidado lo que se sentía beber con amigos y no solo.

También se sentía más calmado al saber que la mayoría de sus amigos, al igual que el señor del Kebab y el, se habían reformado y abandonado las calles para ser personas decentes y trabajadoras.

Su día no terminaba como esperaba, pero no fue tan mal.

Se duchó y… tal vez por ese día, no haría su rutina de ejercicio nocturno.

Ya con su computadora, que, si bien no era bonita y no se le podía instalar ningún videojuego de moda, abrió el navegador y dio clic en sus marcadores para ir más rápido a sus páginas favoritas.

― Veamos, ya me he visto todas las que me gustaban de esta categoría… ―murmuró, mientras encerraba los ojos de forma lasciva al ver la pantalla―, supongo que le daré una oportunidad a las…

No era algo que le enorgullecía, pero era la única forma de no sentirse solo e insatisfecho.

.-.-.-.-.-.-.-.-.

Cansada, dejó caer su bolso y papeles en la entrada, luego de descalzarse.

Había tenido un día malo y lleno de trabajo.

Caminó directo a su cocina, donde sacó de su bolsa de compras, comida congelada.

La sacó de su caja y vació en un plato térmico, el cual puso al microondas.

"Eres una inútil"

"Qué ineficiente"

"Este presupuesto está mal, hazlo de nuevo"

"No es mi problema, soluciónalo".

"Estoy cansado, me voy a casa temprano, encárgate del resto y reprograma las reuniones con los proveedores".

"Este alimento no le gusta a Elizabeth 3ra, ve a comprarle otro"

"¿Ya hablaste con la coordinadora? Insiste"

"¿Yo dije eso? Pues he cambiado de opinión, diles a esos proveedores que están despedidos".

"Despide a la nueva, es muy ineficiente".

"¿Y que si está llorando? Su llanto no hará el trabajo".

"Tengo hambre, tráeme el menú especial del restaurante de la quinta avenida"

"Terminas luego ese informe, Elizabeth 3ra se siente aburrida. Ve a comprarle nuevos juguetes y hazla divertirse".

La voz del señor Han con esas frases, se le venía a la mente sin querer, y la hacía sentir como basura.

¿Por qué aguantaba todo ese maltrato y estrés laboral?

Maldito dinero.

En lo que limpiaba sus trastes que había dejado para lavar en la mañana, y ponía una carga de ropa en la lavadora, el microondas sonó, indicándole que su comida estaba lista.

Comió lo más rápido posible.

Como no podía bañarse inmediatamente después, hizo tiempo revisando sus correos.

La factura del alquiler y demás servicios habían llegado.

Otra vez le habían subido al precio del alquiler.

Es cierto que vivía en un edificio bonito en el centro. Pero apenas lo usaba para dormir, 6 de 7 días a la semana.

Dejó los correos de lado, luego de pagarlos electrónicamente.

Sin duda, necesitaba sentirse mejor.

Mientras se desvestía para irse a bañar, dejó su CD favorito de Zen, reproduciendo en su televisor de la sala.

El agua caliente y la voz del cenizo cantando de fondo, hicieron que de a poco todo su malestar se esfumase.

Ya terminado su baño, salió en bata mientras tarareaba despacio, la canción que Zen cantaba en el televisor.

A pesar de que ya había perdido la cuenta de las veces que veía ese musical, seguía emocionándola como la primera vez.

Se tumbó en su sofá, para poder verlo y disfrutarlo mejor.

Simplemente Zen parecía irreal.

Su rostro, sus facciones, su manera de moverse al bailar y la manera en que sonreía, mientras cantaba.

Era demasiado perfecto.

De no ser porque había tenido la dicha de conocerlo en persona, le costaría creer que era alguien real y no un CGI cautivador.

Sin duda le producía una cálida sensación en su alma.

Pero…

No era la única cosa que calentaba en ella.

Le avergonzaba y jamás se lo admitiría a alguien, ya que, en el fondo, sabía que lo que haría estaba mal, pero…

Cerró los ojos mientras bajaba una mano a su abdomen bajo.

― Zen…

Fue la única palabra que soltó varias veces, presa de su lujuria y placer autoprovocado.

.-.-.-.-.-.-.-.-.-.

Estaba a punto de marcarle cuando lo vi a la distancia, agitando una mano hacia arriba a modo de ceña.

― Estaba por llamarte, ¿estuviste esperándome mucho? ―dije apenas llegué a su lado.

― No te preocupes, también acabo de llegar ―soltó alegre, para luego abrazarme―. Hoy sí que hace mucho frio ¿no? Mira, hasta parece que tu cabello está congelado… ―terminó diciendo mientras me quitaba los copos de nieve que se habían acumulado en mi cabello, con la ligera nevada que estaba haciendo hasta hace minutos atrás.

Le asentí mientras empezamos a caminar con rumbo fijo.

― Estaba algo preocupado por la nieve, pero parece que ya no caerá más ―siguió hablando Yoosung, quien me sostenía abrazándome de mi brazo izquierdo―. Si se mantiene frio, pero estable, sin duda será un buen día…

Lo miré con cierta intriga.

Personalmente, prefería más el verano u otoño, al invierno.

En nuestra primera cita no me afectó casi nada, ya que con un abrigo y pantalones simples me bastaba para mantenerme caliente, pero ahora, con la humedad en el aire, nieve por todos lados y el cielo gris, como que me costaba mostrar estar cómoda con el clima, ya que detestaba estar muy abrigada. Me sentía limitada.

Muy al contrario de él, que parecía feliz, como pez en el agua.

Cuando era una adolescente, tenía el loco e infundado pensamiento que el chico que me gustara, debía odiar el frio tanto como yo… pero ahora, todo eso me parecía algo tonto.

¿Cómo podría odiar verlo feliz? Pensé, mientras me limitaba a mirarlo en silencio y sonreír por lo bajo.

Tal vez el cielo estaba gris, pero a mi lado podía tener un pedacito de sol.

― Por cierto ¿Dónde vamos de compras?

― Pues, estaba pensando en ese minisúper que está a unas cuadras de tu departamento…

― Ah… mmm… ―sonó como algo insatisfecho por mi idea.

― Qué ¿no te gusta ese lugar? ―solté directa al notarlo, mientras nos deteníamos―. ¿Te sucedió algo malo ahí? Ah, déjame adivinar, ahí es donde tuviste que usar tus encantos de tierno para que las encargadas te guardaran una bolsa de esas papas fritas de edición limitada que subías al chat, y te da pena.

― ¿Eh? Jaja ¡Por supuesto que no! Eso fue en un super cerca de mi Universidad ―me respondió con gracia―. Aunque… la verdad, me gustaría que vayamos a otro lado, no es que no me guste el lugar, pero sus precios son muy caros y…

― Ya veo, pero no importa, está cerca de tu casa, yo pago…

― No, tú ya pagaste el cine, la otra vez. No quiero que siempre pagues tu. Déjame que esta vez los gastos lo pague yo, por favor.

― Ah… está bien… ―me limité a decir, ya que acababa de hablar con un tono más serio. No me había dado cuenta antes, pero su voz y rostro cambiaban ligeramente cuando expresaba algo con firmeza―. Pero, ¿dónde sugieres ir entonces? Hay otros supermercados, pero dudo que haya mucha diferencia en los precios…

― Tengo un lugar en mente, pero está a unas seis cuadras de aquí ¿aguantarías la caminata?

― Ah ¿sí? Puff ¿Qué son seis cuadras a tus veinte? ―Dije al final con confianza, pero por dentro me alegraba haber venido con botas planas, ya que con cualquier otro calzado hubiese sido un martirio.

― Decidido, entonces vamos ―dijo confiado, al parecer por que acepté, para luego reanudar nuestra caminata, esta vez siendo yo la arrastrada de la mano.

Pero nos detuvimos casi al instante.

―Pero antes… ―se quitó el gorro y bufanda que llevaba puestos, para ponérmelos encima.

― ¿Uh?

― Pude notar por tu cara, que estas que te aguantas del frio ―agregó mientras terminaba de acomodarme su bufanda―, pero con esto estarás bien.

― Gracias, pero tu…

― No te preocupes, lo cierto es que el frio no me afecta mucho, y pensaba quitármelos igual, para evitar sudar… oh, pero no están con sudor, así que no te sientas incómoda…

― No me incomodaría, aun si lo estuviese, porque es algo tuyo ―le respondí sin pensarlo, mientras inesperadamente sentía que mi cara se ponía roja, al igual que la suya.

Tal vez no supo que decir, así solo sonrió y volvió a tomarme de la mano, para caminar juntos.

Seis cuadras y una casi caída por resbalón en el suelo frío, después…

Abrí un poco los ojos al ver donde habíamos terminado.

― Esto es…

― Hum, un mercado al aire libre ―terminó mi frase, mientras seguíamos caminando―. No vayas a soltar mi mano, mucha gente se pierde en este tipo de lugares.

¿Y quién no lo haría?

Ese lugar estaba atestado de gente.

Muchas señoras caminaban seguidas de sus maridos o hijos, a los cuales usaban de cargadores de bolsas.

Si bien hace años que no había pisado uno de estos lugares, los conocía por el hecho de que había también uno en mi barrio, pero como trabajaba, era mi hermano menor quien acompañaba siempre a mi madre a sus compras semanales.

― No sabía que venias a comprar a este tipo de lugares.

― Hace dos años, yo no sabía que existían estos lugares. Mi madre siempre hacia las compras sola o con mi padre, así que no conocía otro lugar que no fueran los supermercados… cuando empecé a vivir solo, me di cuenta que mi dinero no alcanzaba… y mi padre me dijo que no me enviaría más dinero, ya que mi capricho de estudiar en Seúl, le estaba costando bastante y que debía aprender a economizar o volver a casa…

― Debió ser duro.

― Lo fue, incluso estuve a punto de reconsiderar la oportunidad de volver a Busan, pero tuve la fortuna de conocer a mis vecinos de edificio. Entre que me los topaba en el pasillo, noté que siempre volvían con sus bolsas llenas de provisiones… les dije que los envidiaba, ya que de seguro tendrían una mejor mensualidad, pero resulta que incluso recibían menos o casi nada de ayuda de sus padres. Gracias a ellos descubrí este lugar… aunque no lo creas, puedes comprar las cosas, incluso con la mitad de precio que la encontrarías en el supermercado, y si son frutas, son mucho más frescas…

Lo estaba escuchando atentamente, a pesar de que yo ya sabía esa verdad, cuando una señora mayor, de uno de los tantos puestos le habló, al parecer por que solía ser su cliente frecuente.

― Yoosung, hace tiempo que no venias a comprar, estaba empezando a pensar que me traicionabas con otras vendedoras ―expresó la anciana como si le reclamase a su nieto―. Oh… ¿y esta señorita? No me digas que es tu novia, eso explicaría tu ausencia…

.-.-.-.-.-.

Zen ha entrado al chat.

Jaehee ha entrado al chat.

Jumin ha entrado al chat.

707 ha entrado al chat.

Jumin: Veo que la mayoría se ha conectado.

Jumin: Eso es bueno.

Zen: Yo solo entré para ver si Yoosung y la coordinadora estaban activos.

Zen: Emoji de hartazgo.

Jaehee: Buenos días Zen.

Jaehee: Buenos días señor Han.

Jaehee: Buenos días Seven.

Zen: Ah, hola Jaehee.

Seven: Guten tag Jaehee

Seven: Emoji de alegría

Seven: Que bien se siente iniciar el día, saludando.

Zen: ¿Guten tag?

Zen: Emoji de asombro.

Jaehee: Parece que Seven amaneció de buen humor hoy.

Jumin: El alemán no es necesariamente la lengua de la alegría.

Zen: Detesto estar de acuerdo con el ricachón, pero es cierto.

Zen: El alemán suena a como si siempre estuvieran enojados o a punto de gritar jaja

Seven: ¡Solo quería saludar diferente!

Seven: Dejen de analizar el cómo saludo.

Seven: Emoji de llanto.

Jaehee: Mas que señalar el idioma, yo resaltaría el hecho de que Seven acaba de decir que está iniciando su día…

Jaehee: Pero lo cierto es que ya está cerca a ser medio día.

Jumin: La asistente Kang tiene razón.

Jumin: La siguiente pregunta, más que para Seven, es para todos…

Jumin: ¿Cómo han estado estos días después de la reunión?

Jumin: Me refiero a nivel anímico.

Jumin: Como soy el nuevo líder de manera interina, quiero estar al tanto de los demás miembros.

Jaehee: Señor Han, ¿está bien que hablemos de eso por el chat?

Seven: ¿Por qué no lo estaría? Es el lugar más seguro en la tierra en estos momentos.

Zen: No lo sé Seven, dijiste eso la última vez y un hacker desconocido metió a una chica con gran facilidad.

Zen: Emoji de hartazgo.

Jaehee: Estaba a punto de decir algo similar.

Seven: Bueno, en el pasado me equivoqué, pero ahora si puedo afirmar que el chat es seguro…

Seven: Ah… ¿porque son tan crueles?

Seven. Emoji de Khee.

Jumin: Es comprensible sus desconfianzas, pero ahora creo que lo mejor es confiar en los miembros que tenemos. Dudar entre nosotros, solo puede provocar cosas malas a futuro.

Jaehee: Es un buen punto a tomar en cuenta.

Zen: Tal vez, pero…

Zen. Entre ayer y hoy he estado pensando en todo lo que nos han revelado…

Zen: Y no creo poder confiar plenamente de nuevo, sobre todo en V y Seven.

Seven: Emoji de asombro

Seven: ¿¡Y por qué no en mí!?

Zen: ¿Todavía tienes el descaro de preguntarlo?

Seven: Pues… ¿sí?

Seven: Emoji de pregunta.

Zen: …

Zen: Ahora noto que eres de ese tipo de persona que no tiene sangre en la cara.

Zen: Emoji de enojo.

Zen: Con razón la coordinadora te agarró a golpes, yo hubiera hecho lo mismo en su lugar.

Seven: …

Jaehee: Zen, creo que es mejor que se calme…

Jumin: Zen, según tus palabras, debo deducir que has estado en contacto con Yoosung y la coordinadora, más que nosotros.

Zen: ¿Y que si fue así? Por cómo se ve, parezco ser el único interesado en la relación de esos dos.

Jaehee: De hecho, no. El Señor Han estuvo ayer, insistiéndome todo el día en que me contactase con ellos, para saber cómo se encontraban.

Jaehee: Pero ninguno responde sus teléfonos. Incluso usted ayer no respondía su móvil.

Zen: ¿Eh? ¿Lo dices en serio, Jaehee?

Jumin: La asistente Kang no miente.

Jumin: ¿Puedes compartirnos todo lo que sepas de ellos en estas últimas horas?

Zen: Bueno. Es raro… a mi ambos me respondieron apenas los llamé.

Jaehee: De hecho, Yoosung si me respondió la llamada, pero terminó cortándome sin decirme nada especifico.

Zen: Tenia una ligera sospecha de algo… no lo diré por que terminó siendo solo una sospecha, pero hice que ambos se reunieran en el restaurante de Kebab que tiene mi amigo, con la intensión de que se reconciliaran…

Zen: Es que Yoosung se veía muy mal y temía que siga sufriendo por, lo que sea que los haya enemistado.

Jumin: Y usaste la comida en grupo, siendo una de las tácticas de reconciliación o negociación con alto porcentaje de acierto.

Jumin: Buen trabajo Zen. Nadie te lo pidió, pero decidiste actuar solo, a favor del grupo aun sin apoyo. Eso habla muy bien de ti.

Zen: Si…

Zen: Hubiese preferido ser halagado por cualquiera que no seas tú, ricachón, pero si, hice lo que pude…

Zen: Aunque… no sé cómo terminó todo.

Zen: La coordinadora se lo llevó de rastras a otro lado. Desde ahí no he tenido más interacción con ellos…

Zen: Bueno, hoy en la mañana le envié un mensaje a Yoosung, preguntando si aún vivía y me respondió con un pulgar arriba.

Jaehee: Eso no explica mucho, pero mantengamos la esperanza en creer que han arreglado sus diferencias y se conectarán en cualquier momento al chat.

Jumin: O tal vez su interacción forzada aumentó su enemistad y están peor que antes…

Jumin: Lamento ser negativo, pero creo que es mejor que mantengamos ambas posibilidades hasta recibir confirmación de ellos mismos.

Jumin: Me gustaría decir que la asistente Kang no se equivoca, pero no sería realista.

Jumin: Las relaciones románticas son bastante delicadas.

Jumin: Aun recuerdo que sentía cierta ansiedad cuando V y Rika se peleaban.

Zen: Pero a comparación de la coordinado y Yoosung, que se desaparecen, V y Rika se conectaban más al chat y podían hablar por horas. Era gracioso e incómodo.

Jaehee: Cierto. El leerlos te confundía, ya que no podías saber si se estaban peleando o debatiendo la existencia del universo.

Jumin: Sin duda es una muestra de que todas las parejas son un mundo distinto…

Jumin estuvo a punto de agregar su emoji sonriente por la nostalgia, pero decidió que no, al recordar el final que habían tenido los mencionados, volviendo a dibujar tristeza en su semblante.

Jumin: Volviendo al tema principal.

Jumin: Quiero recordarles que pueden hablar conmigo sobre sus emociones en este momento.

Jumin: Como líder trataré de acompañarlos.

Jaehee: Yo me encuentro bien.

Jaehee: Es cierto que todos los temas que hemos tocado en la reunión han llegado a preocuparme, pero puedo controlarlo.

Zen: Yo me siento molesto.

Zen: Me enoja ver como dejaron que los problemas personales de algunos, hayan terminado afectando a todos. Yoosung, la coordinadora e incluso yo, pudimos haber muerto en manos del insano hermano de Seven.

Zen: Quiero tomármelo con calma, pero lo recuerdo y… no puedo evitar enojarme.

Jumin: Comprendo tu alteración Zen.

Jumin: Hablemos de ello por privado.

Zen: ¡No!

Zen: No quiero hablar contigo ricachón.

Zen: Ya puedo imaginarme lo que dirás. Estás notoriamente a favor de V. Vas a defenderlo a capa y espada, y como Seven y su insano hermano son protegidos de él, también vas a defenderlos a ellos.

Zen: Nada de lo que me digas, me hará cambiar lo que siento en este momento.

Jaehee: Zen, por favor, intenta calmarte.

Zen: Lo siento Jaehee, pero esto no se puede calmar con un "por favor".

Zen: Ahora puedo comprender lo que estuvo sintiendo Yoosung estos últimos malditos dos años.

Zen: Lo peor es que yo estuve en su contra… y al igual que ustedes, minimizaba lo que sentía.

Zen: Debí apoyarlo.

Zen: Debería darnos vergüenza.

Zen: Que una extraña que apenas conoció, llegó a comprenderlo en un par de días, a pesar de que nosotros lo conocíamos de años.

Zen: Somos unas basuras como amigos.

Zen: En especial Seven, que si bien no sé exactamente lo que provocó que ambos se pelearan, apostaría que es por algo que le pidió a Yoosung ocultar de su propia novia.

Zen: Tal vez incluso es nuestra culpa, el que V y Rika hayan terminado de forma trágica.

Zen: Nunca insistimos en saber más de ellos.

Zen: Nos conformábamos con lo que nos decían, a pesar de que sus actos no cuadraban. Recuerdo que Yoosung nos decía que había visto a Rika llorar, pero le decíamos que era cosa de parejas y no debíamos meternos.

Zen: Mientras tanto, Rika se consumía en mantener su apariencia de líder perfecta, al grado de no poder más y ceder a su inestabilidad mental, maltratando a V en el proceso, que prefería ser el mártir sufrido a pedir ayuda.

Zen: No somos un grupo de amigos.

Zen: Solo un grupo de extraños velando por sus propios intereses, fingiendo ser amigos.

Zen: …Veo que nadie dice nada...

Zen: Al menos parecen aceptar que somos basura.

Zen: Necesito aire.

Zen ha salido del chat.

Jaehee: Yo… no sé qué decir.

Jumin: Zen estaba alterado, no dejes que sus palabras te afecten, asistente Kang.

Jumin: Lo mismo va para ti, Seven.

Seven: …

Seven: No te preocupes por mi Jumin.

Seven: Me han insultado de formas peores.

Seven: Y en este caso, tal vez Zen tenía razón.

Seven: Pero ahora no tenemos tiempo para lamentarnos de lo que debimos hacer en el pasado.

Jumin: Ciertamente.

Seven: También debo irme.

Seven: Jumin, espero que también aceptes tus propios consejos.

Jumin: ¿Por qué los dices?

Seven: No lo sé, tal vez no se me ocurre otra forma de aconsejarte.

Seven ha salido del chat.

.-.-.-.-.-.-.-.

Llegamos a su departamento con un montón de bolsas, aunque a mí solo me dejó cargar con una.

― Miau… miau…

La pequeña Lisa se acercó a nosotros apenas entramos y nos descalzamos.

La habíamos adoptado hace solo dos semanas, pero ya se movía por todos lados, con total confianza.

― A todo esto, no me has dicho aún que piensas cocinar ―solté mientras le ayudaba a poner las compras en su heladera.

― Hemos comprado los ingredientes juntos ¿no se te viene algún plato a la mente? ―dijo notoriamente algo asombrado ante mi pregunta.

― Siendo sincera… para nada… ―respondí con cierta vergüenza, ya que la cocina era uno de los pocos temas que me intimidaban―. No recuerdo si te lo mencioné antes, pero no soy tan buena cocinando…

― Oh ¿en serio? Bueno, no todos somos buenos en todo… no te sientas mal… ―sacó el bote de pimiento rojo de ultimo y me lo mostró―. Esto mezclado con ajo y picante en una salsa… ¿te recuerda a algo?

Me quedé en silencio por un par de segundos, entrecerrando los ojos a modo de concentración.

Había visto ese bote de pimientos rojos en casa, mi madre también lo usaba, pero… ¿en qué era?

― Oh, ya me acordé, es para el bibimbap ―solté de repente.

― Así es ―me confirmó mientras sonreía―. Espero te guste.

― Me gusta, ¿quieres que te ayude? Ese plato genera mucho trabajo.

― Está bien.

Mientras pelábamos las verduras, pude notar que su rostro reflejaba tranquilidad al cocinar.

El en verdad disfrutaba esto.

Y me era agradable verlo por alguna razón.

Podía sentir que me trasmitía su calma.

― Oh, cariño, el corte debe ser en juliana, no cuadritos… ―me dijo, sacándome del silencio y haciéndome notar que estaba cortando mal el calabacín―… pero no te preocupes, solo fue un poco, es cierto que su textura es algo resbaladiza y difícil de cortar al principio, pero una vez le hallas el modo… ―se acercó y con su cuchillo me mostró como lo agarraba y cortaba despacio, de forma tan distinta, que lo hacía ver tan fácil― …te será menos difícil. Y solo falta picar esto. Si quieres puedes ir haciendo el arroz.

Asentí.

Por unos segundos casi me angustié, ya que se vino a mi mente, las veces en que mi madre me regañaba al descubrir que lo había hecho mal, más con Yoosung fue todo lo contrario.

Tal vez él lo negaría si se lo dijese, pero era bueno enseñando.

― Tu madre debe estar orgullosa de ti. Eres muy bueno en esto ―no pude evitar decir, mientras enjuagaba el arroz en un pocillo, para luego colarlo y así quitar el almidón―. Debe ser buena enseñando.

― Ah… bueno… mi madre es buena cocinando, pero ella no es quien me enseñó… ―me dijo algo apenado―. Es algo conservadora… y era a mi hermana a quien le mostraba como cocinar. A mí siempre me botaban de la cocina. Decía que me enfocara a estudiar para conseguir la beca.

― ¿En serio? ¿Y entonces como aprendiste? Dudo que haya sido cuando recién te mudaste, se nota tu experiencia.

― Aprendí mucho cuando hacia caridad, de hecho, cocinar en cantidad para los albergues, era mi parte favorita ―su pena se reemplazó por una sonrisa y su voz sonó más animosa―. Creo que es algo que se me pego de Rika, ella siempre animaba y enseñaba a todos en la cocina y… ah… ―su voz cambió, como si recordase algo malo y tratara cambiar de tema―. El aceite de sésamo es bueno para la digestión, ¿te molesta si lo uso en vez del de maíz?...

Mi calma se perturbo al notarlo.

No era la primera vez que hacía eso.

Cuando estuvo en el hospital recordé que me había hecho una rosa de papel estilo origami, y al preguntarle cómo aprendió a hacerlas, iba a mencionar a Rika, pero terminó cambiando de tema.

― Yoosung, no tienes que reprimirte de tus recuerdos felices, solo por mí ―le interrumpí sin dudarlo, al recordar que ese era uno de los temas que deseaba hablar con él, y que mejor ahora que aparecía un momento propicio.

― ¿Eh? Ah… lo siento, a veces no me expreso bien…

― Te expresas bien, no debes por qué disculparte ―proseguí―. En el chat no pude decírtelo tal como quería, ya que todos escribían tan rápido, y en parte no me sentía cómoda hablando de un tema que solo nos competía a ambos, con los otros… ―terminé de poner el arroz en la hornilla, para no distraerme y poder verlo fijamente, para que notara mi sinceridad―. Pero no quiero que borres a Rika de tus recuerdos, solo para que yo me sienta cómoda. No quiero eso.

― Pero… creí que te molestaba… y prometí que ya no…

― No me molesta que Rika haya sido una gran influencia para ti en tu pasado. Al contrario, me regocija saber que te trasmitió el deseo de ayudar a otros. Muy pocas personas tienen esa voluntad. Y menos si son de nuestra generación, que sobresale por interesarse solo por sigo mismo… ―bajé la mirada, porque me sentía parte de esta, hasta no hace mucho). Si hubo algo en el pasado, que logró inquietarme de tu vínculo con Rika, fue ese par de veces que me comparaste con ella ―me le acerque y le hice una seña con las manos para que siguiese con lo suyo, ya que se había detenido y me miraba con cara de que estaba asimilando todo lo que decía― porque no quería que me vieses con los ojos de alguien que admira a su familiar mayor, o maestro guía perfecto. No quería ser un reemplazo de eso… porque… estaba perdidamente enamorada de ti, y quería que sintieras lo mismo...

― ¿Lo dices en serio? ¿O solo estas tratando de ser amable conmigo? ―me respondió con preguntas, mientras se ruborizaba por lo ultimo que acababa de decir―. Por qué no quiero incomodarte…

― Si, lo digo en serio ―afirme para luego rodearlo por detrás con un abrazo, mientras apoyaba mi mentón en su hombro, sacando provecho a que teníamos casi la misma altura―. Eres mi novio y no me molesta ser comprensible contigo, al contrario, es un placer… ―agregué esta vez, susurrando a su oído con un tono más sugerente, que hizo que se detuviese de nuevo y terminara con la cara roja―. Eso y que también ambos deberíamos buscar la comodidad del otro, eso es lo justo. No es bueno ser feliz si el otro no lo es, así que no dudes en decirme sin rodeos si alguna actitud mía te llega a molestar. Digo… tal vez me enoje, pero…

― Tratarás de comprenderme ¿verdad? ―completó mi frase, para luego liberarse de mi abrazo y mirarme aun rojo, mientras juntaba sus manos con las mías.

― Si ―le sonreí―, pero ya abras notado que no soy muy paciente, aun trato de mejorar en eso, así que no abuses, si es que no quieres ver despertar a mi bestia interna ―solté seguido de una pequeña risa.

― Lo tendré en cuenta ―sonrió―. Si hay algo que no quiero volver a ver, es tu modo bestia… ―se detuvo como si recordase algo―. Hum… ¿Por qué siento que ya había escuchado a alguien referirse a sí mismo como bestia?

― Ahora que lo dices, también tengo esa sensación ―mencioné tratando de recordar de donde sin éxito.

― Si… supongo que ya nos acordaremos luego, por ahora, ven ―me estiró a la bacha de la cocina―, te ensucié las manos, ya que estaba cortando los champiñones, déjame lavártelas…

Ya estábamos a punto de terminar de preparar el bibimbap, bueno, Yoosung estaba a punto de terminarlo, ya que la verdad es que yo no era buena salteando los ingredientes y condimentándolos al tanteo, así que luego del arroz, me vi limitada a observarlo con agrado y emplatar después.

― ¿En que termino de cocción quieres tu huevo frito?

― Bien cocido, tostado en las orillas, por favor.

― Ohhh… ¿en serio? ―expresó sorprendido.

― Si, a si me gusta ¿tan raro es?

― Bueno, no raro, pero si sorpresivo. Eres la primera persona a la que conozco que le gusta a este nivel de cocción ―sirvió el huevo tostado en mi plato―. A mi me gusta la clara cocida, pero la yema líquida.

Comimos con agrado y bastante hambre.

― Mmm… esto está exquisito ―dije apenas tragué una porción de las verduras con arroz y carne impregnadas en salsa roja―. Podría comer esto todos los días, en serio.

― Jaja me alegra que te guste, aunque sé que exageras ―me miró con alegría―. Oh, por cierto, me traeré esto para este lado ―dijo quitándome el pocillo de salsa con falso enojo―. Tiene un poco de picante y hasta donde recuerdo este te hace daño…

― Pues sí, pero solo cuando como harto, apenas me eché una cuchara, dame un poco más ―me defendí.

― Mentirosa, tch, fueron como tres cucharas ―se vació todo lo que sobraba a su plato, dejando el pocillo vacío―. Ya, problema resuelto.

― Oyeeee ―me levanté indignada y con ganas de venganza―. Eso no es justo, dame un poquito más.

Y así me abalance a su plato con mi palillo, pero me detuvo abrazándome hacia él a modo de inmovilizarme.

― ¡No, que te hace daño!

Luego del incidente de la salsa.

― No es necesario que laves, yo lo haré después.

― Ni hablar, tu cocinaste casi todo, así que yo lavaré.

― Mmmm… pero hay mucho que lavar.

― ¿Mucho? Ja, esto no es nada, además, soy buena limpiando.

― No lo dudo, pero al menos déjame ayudarte, tengo un par de guantes extras que aún no uso.

― Esta bien, si tanto insistes… pero no te pongas guantes, toma el paño. Yo lavo, tu secas y guardas.

Y así, pasamos otro momento tranquilo y agradable.

Ideal para hablar de otro tema importante, lo sucedido en Magenta.

Fue difícil rememorarlo, tanto para él como para mí, pero era mejor hablarlo ahora, que seguir perpetuándolo como pendiente.

― Y eso fue todo lo que sucedió, lamento no habértelo dicho cuando ibas a visitarme al hospital, debí hacerlo, así hubiese evitado que terminaras explotando y peleando con Seven…

― Siendo sincera, creo que hubiese golpeado a Seven de todas formas.

― Cariño, no digas eso. Ya te dije que no fue su culpa.

― Lo siento, pero pienso rotundamente diferente. Fue tu decisión ir con él, pero no justica el hecho de que haya corrido como un cobarde al encontrarse con su hermano insano, dejándote a solas con él.

― Pero…

Discutimos, pero esta vez pude mantener cierta calma.

Al final, llegamos a la conclusión de que respetaríamos la actitud del otro en todo el asunto con los Choi. Si él quería perdonarlos, así sería; por mi parte, los trataría con el desdén que creo que merecen, mas le prometía a Yoosung que no volvería a alzar mi puño con violencia hacia ninguno de ellos.

No era un acuerdo que me satisfacía al cien por ciento, pero era aceptable para ambos, y eso era lo único que nos importaba.

― Por cierto, perdóname por haberte golpeado cuando sucedió ―agregué luego de abrazarnos a modo de cerrar ese tema que nos había conflictuado―. Me carcomo de la culpa cada que lo recuer…

Mis palabras fueron acalladas con sus labios, por varios segundos.

― Sé que no fue tu intensión, además, fue el impacto emocional lo que me tumbo al suelo, más que el golpe. Sé que no lo parezco, pero mi cuerpo tiene mas resistencia de lo normal. Al que si creo que golpeaste fuerte fue a Zen, el es fornido y me asombró que lo hayas podido tumbar.

― ¿En serio? Tal vez fue suerte y un golpe de adrenalina, pero de ser el caso, creo que si debo discúlpame con él, a pesar que lo golpeé, se preocupó por nosotros e incluso trató de reconciliarnos.

― Si, ahora que lo dices de esa forma, creo que, de no ser por él, seguiríamos peleados.

― Nha, de todas formas, el enojo ya se me estaba pasando y pensaba venir hoy a arreglar las cosas, así tuviese que esperar horas a que me abrieras.

― Eh, yo no soy así, no te dejaría afuera mucho tiempo ―se quejó al escucharme.

― Si, lo dice el señor de los bloqueos ―refuté con cierto sarcasmo.

― Ahhh ―soltó un leve gritito de ofendido―, eso del bloqueo fue un impulso, y algo totalmente diferente, hum, no te dejaría afuera rogándome por horas… bueno, tal vez diez minutos, pero no más.

.-.-.-.-.-.-.

La tarde era joven aún y ya habíamos limpiado todo y hablado de lo que necesitábamos, así que decimos ver una película.

Como en el cine yo había escogido la película, ahora veríamos una película que le gustase a Yoosung.

― ¿Es en serio? ¿Este es tu tipo de películas favoritas? ―dije sin poder evitar soltar cierto asombro―. Ahora me siento mal de haber escogido una de terror cuando salimos.

― Jaja no te preocupes, debí mencionártelo antes. Por cierto, mientras la buscas en Metflix, voy a darme un baño rápido.

― Vale, también acomodaré aquí ―dije mientras sacaba los cojines que había comprado días atrás, para estrenarlos en nuestras tardes de películas, en su alfombra de dormitorio.

FIN DEL CAPITULO.