Nos cedamus amori

Acercándose la fecha estimada de la destrucción de la tiranía de Palpatine y Paolo, Marina, Pietro y Caspio, ya tenían entrenados a la mayoría de su ejército para atacar y defender a toda la gente que ha sido esclavizada por los romanos durante años, los barcos estaban por llegar a las costas de Roma y lo único que faltaba era tener el control de los puertos de las costas de cada puesto romano para que no den alerta a los imperiales. Marina, mandó traer a veinte de sus barcos para llevarse a su pueblo y a las personas que logren salvarse del imperio, mientras que Pietro sólo ha podido mandar a diez ya que el resto de flota sigue en reparaciones y es una isla más pequeña que no necesita de tantos barcos para transportar sus mercancías o a personas importantes, además del hecho de que como su hermana es esposa del rey de Cartagena, entonces tenía más barcos a su disposición. Su nuevo aliado, Erik de Galia, les ayudó a forjar un plan de escape que haría pensar a los romanos que eran los germanos u cualquier otro enemigo bárbaro que penetraría en el palacio imperial, esto sólo sería en caso de emergencia, mientras tanto, Marina, Pietro y Lucinda se encontraban caminando por las calles de Roma, haciendo unas compras y asegurándose que el resto de las personas que los están ayudando a escapar de este lugar, tuvieran los materiales necesarios para huir lo más pronto posible y lo que no tuvieran, pues….Palpatine, lo pagaría, ya que todo el oro y posesiones que tiene ha sido en base a todas las masacres que había provocado durante estos diecisiete años.

- La flota llegará en unas semanas, Marina, ¿qué vamos a hacer antes de que los romanos se den cuenta? – le preguntó Pietro entre dientes para que nadie pudiera detectar sus palabras, Lucinda iba junto a ellos, pero no tan pegado a ambos para evitar sospechas de ¿por qué una esclava se encontraba tan cerca de gente noble?

- Estuve pensándolo mucho y creo que sería buena oportunidad de poner en práctica a nuestros soldados germanos – le contestó Marina de la misma manera – lo consulté con Arias hace unas semanas y creo que los germanos han obtenido más entrenamiento y conocimientos sobre las estrategias romanas y considero que podríamos pagarles a los de menos rango y mantener resguardados a los jefes y disfrazar a varios de soldados romanos para que en cuanto nuestros barcos arriben no puedan notificar al Imperio – terminó de dar su opinión justo cuando pasaba una escolta romana a su izquierda.

- Siento que sería demasiado riesgoso, pero creo que es nuestra única salida, un ataque de gran magnitud, sería muy sospechoso de nuestra parte….además, alguien de ellos podría escapar y dar aviso a Palpatine, para recuperar la guardia costera y nuestra coartada se perdería – comentó serio Pietro después de analizarlo por unos instantes.

- Por cierto, ¿jamás nos comentaste cómo te fue al visitar a la vidente de Palpatine? – le preguntó Marina, la cual estaba interesada en saber ¿cómo es que Palpatine puede sentirse tan seguro con videntes? – Porque recuerdo que habías dicho que tú ibas a ir a la zona donde él visitaba a la vidente actual.

- Tiene mucha razón, hermano querido – comentó Lucinda interesada también, llevaba años sin conocer a sus hermanos y quería involucrarse en sus vidas de nuevo, aún si los incomodaba de alguna forma. Pietro, estaba intentando no ruborizarse enfrente de las dos chicas ya que su visita con la tal vidente no era lo que él esperaba.

- Estuvo tranquilo el asunto sinceramente – dijo algo nervioso, intentando no mirar ni a su hermana ni a su aliada, quienes lo veían con una ceja levantada porque sabían que estaba omitiendo detalles y Pietro, intentaba no dar tantos detalles del asunto, aún podía sentir la mirada de la vidente en sus ojos – Palpatine, ha visitado a la gitana más veces de la que visita a su gente en todos estos años – comentó intentando cambiar de tema y se adelantó un poco para evitar que las dos jovencitas no lo vieran ruborizarse, ya que tuvo una experiencia extraordinaria con la gitana y nunca sería capaz de olvidarla….pero conociendo a sus hermanas y ahora, a su nueva aliada sabía que no lo dejarían en paz hasta que él diera detalles, pero cuando volteó a verlas, se dio cuenta de que ambas tenían una ceja levantada - ¿qué?

- ¿Tranquilo solamente, hermanito? – le preguntó sarcástica Lucinda – No crees que tu cara dice más que cualquier otra cosa – con eso Pietro se quedó muy incómodo y se ruborizó más de lo normal, Lucinda, conocía bastante bien a su hermano mayor y sabía que desde que volvió de su viaje para buscar a la vidente a la que recurría el Emperador, estaba pasando algo por la mente de su hermano; Erik, les había informado que había pocos rumores sobre una gitana vidente muy poco conocida por los límites de Iliria, lo que tenía sentido ya que así, nadie sospecharía a donde iba Palpatine de vez en cuando. Al igual que, él jamás sospecharía que alguien que no fuera él mismo, iría a buscarla para sacarle información, entonces Pietro se ofreció a ir a buscarla teniendo como excusa que hubo un ataque siciliano por esos rumbos, lo que implicó que como representante de su país, tenía que arreglar el embrollo antes de que Palpatine, los liquidara por traición.

- ¿De qué estás hablando, Lu? – preguntó en voz baja – Sólo fue una visita como habíamos quedado, ella me dijo que sabía porqué estaba aquí y me dio la información que les dije antier, no pasado nada de lo que tú crees – al darse cuenta de lo último que dijo, se arrepintió del momento en que salió de su boca.

- ¿Acaso pasó algo de lo que deberíamos enterarnos, Benicio? – preguntó Marina con su nombre falso debido a que estaban pasando unas carrozas del ejército romano, entonces para no llamar la atención de nadie utilizó su coartada para que no los tomaran en consideración; pero al ver la cara roja de su aliado se dio cuenta de que había algo más que no quería comentar por ahora – Descuida tu secreto está a salvo con nosotras….o al menos, eso espero…. – dijo volteando a ver a Lucinda, quien casualmente giró a mirar unas banderas que de repente, le causaron un gran interés.

- Síiiiii…..yo no estaría tan seguro de eso, Alegra – le dijo irónico, conociendo que su hermanita menor haría todo lo posible por contárselo a Edmundo y a Susanna en cuanto pudiera – pero lo tendré en consideración – justo terminaban de discutir, se escuchó el grito de un hombre que se creía el Emperador de Roma y causó que Marina y Lucinda, saltaran a esconderse detrás de Pietro.

- ¿¡CÓMO SE ATREVEN A METERSE CON MI IMPERIO!? ¿¡ACASO NO VEN QUE YO SOY EL ÚNICO Y VERDADERO REY DEL MUNDO!? – dijo gritando justo enfrente de ellos – YO SOY EL HOMBRE MÁS HERMOSO Y PODEROSO DEL MUNDO Y NADIE TIENE EL DERECHO DE ARRUINAR MIS PLANES – mientras el hombre gritaba, los tres nobles estaban temblando de miedo, ya que su plan podría arruinarse si alguno de los espías de Palpatine, llegara a contarle algo al Emperador y se verían forzados a firmar el tratado y ahora sí, no habría forma de evadirlo. Pero mientras el ermitaño seguía reclamándoles, estaban pasando varios de los soldados aliados a los reyes y uno de los centuriones se acercó para proteger a los tres nobles – NO ME TOQUES, ¿QUÉ NO SABES QUIÉN SOY YO? SOY NERÓN, TU EMPERADOR Y TE CONDENARÉ A LA MUERTE SI NO ME SUELTAS.

- Deja de molestar, Nerón, nadie te está haciendo caso y ni tus reclamos ni gritos harán que cambie de opinión….vete de aquí y no te quiero volver a ver otra vez – le ordenó firme mientras Pietro, intentaba calmar a la reina y princesa – ¿se encuentran bien, majestades? – preguntó consternado, pero Marina seguía en shock intentando no ver cómo su gente caía por su fracaso, mientras Pietro, asentía un poco más calmado.

- ¿Podrías hacer que la gente se aleje, joven centurión, no quiero que se haga ningún chisme hacia las paredes imperiales, por favor? – pidió Pietro cuando vio que la multitud empezaba a acercarse.

- No hay nada que ver aquí, todos vuelvan a sus casas – ordenó y la gente se dispersó de nuevo por las calles de Roma.

- ¿Qué fue lo que pasó? ¿Quién era ese hombre? – preguntó Marina temblando aún.

- Será mejor que los lleve a un lugar más seguro, mi señora, no es seguro hablar de estas cosas en las calles, a veces las paredes pueden tener oídos y no de los buenos – dijo observando toda la zona, cuando llegaron a su casa, cerró las ventanas y les dio agua a los tres – lamento mucho que tuvieran que presenciar todo ese espectáculo, majestades….pero ese ermitaño tiene fama de crear muchos disturbios. Mi nombre es Salvatore Gayo, mi señor, centurión de la legión del este…..estuve recientemente en Egipto, pero acabamos de regresar debido a que Palpatine, quería más seguridad ya que presiente peligro y quiere mantener el orden en el Imperio – fue describiendo la situación y la razón por la que estaba justo ahí – también escuché que están preparándose para atacar la guardia costera para traer a sus barcos.

- Eso es cierto – contestó Pietro algo sospechoso - ¿cómo sabes eso?

- Mi antiguo comandante, quien era viejo amigo de sus padres antes de morir, mi señora – le dijo mirando a Marina – él me informó hace unos meses que ustedes habían venido para recuperar la libertad ante la tiranía de Palpatine y al regresar, varios de mis hombres están dentro de sus asambleas secretas y están ayudando a formar estrategias de escape para cuando estén listos, mi señor – para el joven Salvatore, le era difícil no mirar a Lucinda, ya que le llamó la atención desde que la vio hoy en las calles.

- Queremos raptar a los guardias imperiales para reemplazarlos con los nuestros y que no avisen a Palpatine para cuando lleguen nuestros refuerzos – le dijo Marina, aunque seguía pensando en la forma en que los estaba mirando ese hombre de la calle.

- No será necesario que usen a sus hombres, pueden reemplazarlos con los míos, majestades….para evitar que no desconozcan a nadie de los suyos, pueden atacar y usar a mis hombres para que ellos vigilen – les propuso para darles un poco más de tranquilidad – sus hombres pueden atacar para atrapar a los imperiales y mis hombres harán su trabajo….no deben preocuparse por ello, todos mis hombres están a su disposición, ninguno de nosotros estamos dispuestos a dejar a Palpatine ni a su hijo en el poder – los tres nobles asintieron agradecidos, sobre todo Lucinda, quien escondida de Pietro, no dejaba de contemplar al apuesto y valiente centurión.

- Pero aún no me has contestado mi pregunta, Salvatore, ¿quién era el hombre que nos estaba gritando en la calle hace unos momentos? – preguntó al tomar su agua.

- Su nombre es Nerón, se dice que su padre era un miembro de la curia, hijo bastardo de un algún emperador antes de Palpatine, es más, creo que incluso antes de Valorum, los rumores hablan sobre que el padre al descubrir ya tarde su procedencia, junto con el hecho de que ya estaba muy enfermo y viejo, se aferró a la idea de que su único hijo, Nerón, sería el siguiente Emperador legítimo de Roma y se la pasó el resto de su vida educando en todo lo habido y por haber a Nerón, como si realmente fuera un noble – Lucinda, frunció un poco el ceño, al apiadarse un poco por el hombre ermitaño - y el problema fue que con toda esa información, Nerón, enloqueció y se creyó de verdad el verdadero y único Emperador de Roma, el problema es que cuando hizo acto de presencia ante la curia y los sacerdotes, por su procedencia, ninguno dio su voto para dejarlo ser Emperador y eso, terminó por destruirlo y por esa razón, se la pasa recorriendo las calles de Roma gritando a más no poder que le quitaron su trono y que había sido usurpado por Valorum y ahora Palpatine – cuando terminó de contar la historia, Marina, se quedó pensando en su visión y cómo es que este hombre se relacionaría con el mensajes de los dioses.

- Salvatore, ¿cuántas veces has visto a este Nerón en tu vida? – preguntó Pietro, pensando en lo mismo que Marina, si este Nerón es como dicen que es, entonces tal vez incluso ellos estarían en peligro cuando se destruya Roma.

- En toda mi vida, sólo lo he llegado a ver como cinco veces – contestó aún sin comprender lo que intentaban decirle, junto con el hecho de que trataba con todas sus fuerzas el no quedársele viendo a Lucinda, quien estaba en las mismas circunstancias, Marina, ya los había visto pero para evitar una guerra entre Pietro y Salvatore, sería mejor continuar con el tema en proceso.

- El propósito de nuestra venida, fue que los dioses nos enviaron una visión donde Roma, ardería en llamas destruyendo a la tiranía de Paolo y Palpatine, pero vi a un hombre quien había iniciado el fuego; sin embargo, ahora al haber presenciado el espectáculo de Nerón y la forma en que nos contaste su historia, me preocupa que ni nadie….ni siquiera nosotros, estaremos a salvo de las locuras de este hombre – al explicar eso, Pietro, se puso a pensar todavía más y decidió que debían adelantar el llevar a su gente a la costa, si lo que proponía Marina era cierto, entonces todo su pueblo estaría en mucho riesgo al igual que ellos – ahora que sabes esto, quiero me digas ¿qué es lo que piensas sobre él, Salvatore? ¿En verdad tú crees que él sea capaz de quemar a todo el imperio por su locura? – en cuanto terminó su pregunta, Salvatore se puso a pensar bastante y después respondió con cuidado.

- Sé de algunos rumores que Palpatine, sólo lo había encarcelado una vez porque se había presentado gritando en un templo, pero después de esa ocasión él decidió que Nerón era sólo un hombre viejo y loco que le gustaba crear disturbios nada más y desde entonces no le ha hecho mucho caso – tomó aire mientras seguía pensando en toda la información que sabía sobre Nerón – los sacerdotes y los miembros de la curia le han insistido desde hace tiempo que deberían encarcelarlo para siempre ya que lo consideran una amenaza – eso sorprendió a los tres nobles.

- ¿Cómo que una amenaza? – preguntó Lucinda empezando a sentir temor.

- Digamos que, cuando se apareció en templo, no sólo llegó gritando sino que, traía una antorcha en la mano y gritó amenazando que algún día Roma ardería y que todos los usurpadores caerían arrodillados ante él y que su reino jamás volvería a pertenecer a ratas como ellos – dijo intentando recordar todo lo que se había dicho de ese evento – pero a pesar de eso, también sé que hay noticias de él en diferentes lugares después de cada tres semanas y que en sus viajes, lo han visto entrar a lugares vacíos que supuestamente no están reconocidos por el imperio.

- Pero ¿cómo es que no lo han atrapado? O ¿a qué te refieres con lugares vacíos? – inquirió Marina.

- Según entiendo, son lugares abandonados que fueron después clausurados por el Imperio, sin embargo, han habido diversos grupos rebeldes que entran para hacer sus reuniones – describió de acuerdo sus investigaciones – pero cuando los reportan y los soldados queremos atraparlos, resulta que ellos desaparecieron, como si jamás hubieran entrado ahí – dijo extrañado habiendo experimentado la situación varias veces – lo que varios creemos es que, seguramente hay catacumbas o puertas secretas que les permiten escapar antes de que lleguemos, lamentablemente hasta que la curia no nos deje investigar a fondo esas casas, no podremos encontrarlos nunca.

- No sería coincidencia que Nerón estuviera visitando dichos lugares – contempló Pietro.

- ¿A qué te refieres, hermano?

- Quiero decir, ¿qué tal si Nerón no está tan loco como aparenta en las calles? – propuso serio y angustiado - ¿qué tal si todo es un papel para despistarnos y en realidad, puede ser el líder de un grupo rebelde y en verdad, planea quemar al Imperio? – el resto de los integrantes se puso a pensar y Marina, se sorprendió de la razón que tenía su amigo – Nadie saldría vivo si él lograra dispersarse por todo el Imperio y apuesto lo que sea que tiene a todo un ejército a su disposición para ayudarlo en su misión de destruir a todos.

- Es posible, yo creo que sería bueno mandar mensajes a todos los diferentes reinos del imperio para que se mantengan alertas y que vigilen todos los establecimientos desconocidos para que si hay gente desconocida los detengan y no permitan que destruyan de nuevo nuestras casas, pero ahora por un demente más demente que Palpatine– dijo Marina, intentando respirar lo más que pudo para calmar su pulso.

- Haré que mis hombres investiguen todos los sitios desconocidos para que encuentren a este grupo y podamos averiguar en qué reinos se encuentran y los detengamos antes de que puedan extender el fuego a todas partes – dijo Salvatore, poniéndose de pie y los tres nobles hicieron lo mismo.

- Nosotros daremos aviso a nuestros hombres, Salvatore, para que no creemos problemas con tu legión, pero puedes ayudarte de ellos si lo requieres – le dijo Marina y el joven centurión se despidió y corrió a dar órdenes a sus hombres – esto es más peligroso de lo que parecía, incluso igual que atacar al Imperio sin alianzas…debemos hablar con este Skywalker ahora – les dijo firme porque se les estaba adelantando el tiempo y debían preparar a todos los soldados y esclavos para luchar en contra de los imperiales.

- Yo hablaré con Caspio y los demás, mandaré un mensaje urgente a Edmundo y a nuestros consejos el haber estado ocultos muchos años nos hizo perder de vista a rebeliones como éstas y no puedo permitir que nos ataquen desde adentro ahora – todos estuvieron de acuerdo y regresaron lo más discreto posible a palacio.

(Mientras en la habitación de Padmé)

Anakin y Padmé, llevaban meses viéndose a escondidas, gracias a la ayuda de los soldados de los tres reyes, de sus sirvientes y aliados, sabía que estaban por el momento a salvo….sin embargo, desde hace una semana la princesa Amidala, estaba sintiendo náuseas y mareos extraños, afortunadamente sólo han sucedido mientras su suegro y esposo, estaban en juntas o se encontraban lejos de ella, pero le preocupaba que lo que estaba pasando era lo que presentía y mandó llamar a una partera para confirmar sus sospechas.

- Bueno my lady, todas las pruebas lo confirman, usted está embarazada….le doy mis felicitaciones – le aseguró sonriendo y aunque la partera estaba orgullosa de dar la noticia de una nueva vida, Padmé, se sentía asustada por dentro, después de tantos años de intentarlo y sin ningún logro, Paolo y los doctores, habían determinado que incluso ella era infértil y que no sería capaz de darle un heredero al príncipe.

- Gracias, buena mujer, tenga – apenas fue consciente para responder y darle una bolsa llena de monedas de oro – le suplico que no de anuncio de esta noticia, por favor, la gente lleva años esperando a este momento y no quiero que Paolo, se haga de muchas ilusiones y el imperio termine haciendo chismes sobre el asunto – le entregó la bolsa y la partera sabiendo lo que seguramente debió haber sufrido la pobre princesa, aceptó el trato y decidió callar hasta la muerte la noticia. Cuando la partera se fue, siendo guiada por los guardias hacia una entrada secreta, Padmé, comenzó a llorar porque se sentía feliz por el hecho de saber que sí podía engendrar a un bebé, pero le asustaba el hecho de que fuera de Paolo porque primero, eso la ataría para siempre al príncipe y no podría huir con su amado guerrero cuando estuviera lista.

- My lady, ¿me mandó llamar? – la voz dulce y cariñosa de Shmi, la sacó de sus pensamientos y temores y se volteó a ver a su posible suegra y cuando Shmi, vio las lágrimas de su señora se preocupó y se acercó rápido para consolarle – princesa, ¿qué sucedió? ¿Está enferma o le hizo daño su esposo? – Padmé, negó con la cabeza sintiendo nervios de cómo iba a reaccionar la madre de su enamorado cuando le diga la noticia.

- Llamé a la partera para asegurarme de no fuera lo que yo estaba pensando y…..y fue maravilloso – tomó aire intentando no temblar tanto y susurró – Shmi, estoy embarazada – le soltó la noticia y se sintió más tranquila, mientras que Shmi, igual que ella, sentía miles de emociones a la vez, el hecho de saber que su ama sí era fértil y que el inútil de su esposo no era nada más que un mandamás le hacía sentir orgullosa de su posible nuera, pero al mismo tiempo, sentía miedo de que en realidad el bebé fuera de ese degenerado y no de Anakin y peor se sentía si era de Anakin, porque si alguien se enteraba de su relación y que Padmé, iba a tener a un hijo fuera del matrimonio real, podrían matarlo y no quería que ninguno sufriera.

- Mi señora, ¿usted cree que sea….del príncipe? – preguntó angustiada, pero al ver la cara de seriedad de Padmé, le hizo temer más a la respuesta.

- No, no creo que sea así – le contestó un poco más firme – tú y las demás, saben mejor que nadie cuántas veces Paolo se ha esforzado tanto por las buenas como por las malas por intentar embarazarme…..me etiquetó como infértil ÉL y su padre y el resto del mundo, sin embargo, heme aquí embarazada en perfectas condiciones – le dijo en voz baja, pero segura de sí misma, dispuesta a luchar contra todo aquél que piense que ella sólo es una pobre mujer indefensa – y creo firmemente que el hijo que estoy cargando es de tu hijo, Shmi, el hombre que yo amo más que mi propia vida, es más, más que esta vida de esclava en un castillo real. Prefiero morir sabiendo que tuve la oportunidad de cargar al hijo del hombre que amo a ser esclava de un hombre infiel que sólo me tiene por ser una cara bonita y presumible – terminó con los ojos rojos, pero Shmi, sintió orgullo por la mujer que se convirtió y todo gracias a que su hijo ha estado presente en su vida y viceversa.

- En ese caso, Padmé, será mejor que empecemos a tomar medidas necesarias para que mantengas una buena salud, tanto para ti como para mi nieto – le dijo acariciando su vientre y aunque tuvo sus dudas, su corazón le decía y aseguraba que el angelito que los dioses mandaron era de su sangre y que su hijo estaría orgulloso de ser padre de una bella criatura – y ¿qué piensas decirle a Ani, Padmé? El embarazo no se puede esconder para siempre y en menos de tres meses, será igual de obvio tanto para mi hijo como para todo el reino que estás esperando un hijo y van a querer saber de quién es.

- Lo sé y eso me asusta, le voy a dar la noticia esta noche, pero aún no sé cómo vamos a salir de esto….quiero escapar de aquí a como dé lugar y no sé si pueda esperar más a que la misión de los reyes se complete….no sé cuánto les falte para eso – dijo temblando de nuevo, no quería que le quitaran a su bebé ni quería que mataran a su amado en cuanto ella muestre señales de embarazo.

- Tranquila, niña, iré a hablar con ellos, seguramente deben tener un plan para sacarnos en caso de alguna emergencia – le dijo mientras se levantaban de su cama – por lo pronto, tú concéntrate en darle la noticia a Anakin, hoy por la noche, sin excusas – le ordenó algo hilarante, pero también con el pensamiento de que si no lo hacía antes de que alguien se enterara ambos se arrepentirían para siempre.

- Lo haré, Shmi, sólo no sé qué decirle – le dijo suspirando y viendo hacia el horizonte.

- Tu corazón te dirá cuándo será el momento oportuno, cariño, sólo no dudes cuando lo sientas – le dijo con ternura y Padmé, asintió con seguridad, esta noche se arriesgaría a que Anakin, se enterara que va a ser el padre de su hijo.

(De regreso con Marina)

- Estamos hablando de una catástrofe infernal, señor Skywalker, no habrá segundas oportunidades y menos teniendo a un loco como lo es Nerón – comentó seriamente, mientras Anakin Skywalker estaba intentando procesar toda la información que le dio, sobre todo, el intentar retener que la antes "consejera" de Nápoles, resulta ser la mismísima reina de dicho país.

- Supongo….que sí, my lady – contestó intentando no tartamudear – pero aún, no entiendo ¿cuál es mi papel en todo este misterio? – inquirió preocupado.

- Los dioses me enseñaron sobre un hombre quien dirigirá a todos los esclavos y desdichados a luchar contra Palpatine, pero sé que tomar esta decisión no es fácil y menos sin una motivación – intentó ser lo más sutil posible, pero el pensar que un demente pudiera atacar a todo el mundo con un chasquido era demasiado – pero como te acabo de decir, Nerón, podría destruir a todo el mundo con tan sólo ordenarlo, porque aunque no lo pareciera…..podría ser que él sea quien esté organizando provocar el incendio con ayuda de un grupo rebelde que estuviera igual de loco que él – terminó con un silencio – y no sólo pondría en peligro a nuestra gente, Anakin, sino a ya sabes quién – los ojos de Anakin, casi se salieron de su cabeza y volteó a verla impresionado – no me mires así, recuerda que yo fui la que te guió hasta su habitación en persona para que tuvieran su cita romántica – le dijo sonriendo de lado – a lo que me refiero es a que, existe la enorme posibilidad de que puedan atacar primero al palacio y Padmé y tu madre, no tengan muchas oportunidades de salir, no te estoy amenazando pero sí quiero que veas lo que implica el hecho de que Nerón pueda atacarnos sin advertencia.

- Sí, comprendo lo que me dice, domina – contestó suspirando – pero ¿cómo puedo yo guiar a todo un arsenal de personas si ni siquiera todos confían en mí? – preguntó de nuevo nervioso.

- Pero mi estimado joven Skywalker, en eso se equivoca – le contestó irónica pero con seriedad – la mayoría de las personas que viven en esta ludus, te admiran y veo que muchos incluso se sienten indignos de siquiera hablarte, sobre todo, después de espectaculares batallas que das en el circo…..junto con el hecho de que los dioses te escogieron por algo y si sientes miedo, sólo respira y confía en que ellos te guiarán con las palabras correctas – terminó tranquila viéndolo sin ninguna duda y eso tranquilizó al joven guardia y gladiador – además, tenga en cuenta que nosotros estamos ahí y que haremos lo posible por sacar a todos los sirvientes y esclavos de ahí, salvo a excepción de nuestro enemigo en común, pero puedes pedirle ayuda a tus amigos, conocidos y demás…..yo creo que todos aquí, tienen la esperanza de salir vivos de aquí y si tú les das una sólida propuesta y un buen discurso, créeme que la gente te seguirá, sobre todo, porque nosotros estamos aquí y prometimos sacarlos de este mísero lugar a como dé lugar y lo estamos cumpliendo – suspiró sentándose y Anakin, se quedó pensando igualmente.

- ¿Cuánto tiempo falta para que se cumpla su visión? – preguntó intentando planear alguna táctica funcional.

- A partir de ahora, puede ser que uno o dos meses, sin embargo, con la amenaza inminente que nos pueda reconocer Palpatine, más el hecho de tener a un pirómano como Nerón, puede que la misión de los dioses sea incluso más temprano de lo que predije antes – le contestó cansada, pensando que debían también alertar a los germanos para que se preparen para cualquier ataque inminente de ese rumbo – deja que tus ideas fluyan y conviértete en el líder que estás destinado a ser, Skywalker, tienes todo ese tiempo para prepararte amigo….el tiempo se nos viene encima y no habrá nada que podamos hacer ante eso – con eso, Marina, se levantó y dejó al joven guardia a pensar y él, tomó la decisión de hacerlo pero tenía que discutirlo con su madre, Ahsoka y Obi-Wan y el resto de sus compañeros, estaba harto de ser un títere bajo el mando de un tirano como Palpatine y las palabras que la reina napolitana le dijo, fueron suficientes como para sacar al león interior de su ser y convertirse en el líder que el mundo necesitaba, sólo tenía que encontrar la forma de decírselo a Padmé también. Mientras esto pasaba, Marina, iba caminando por los pasillos secretos hacia su habitación, cuando de repente, escuchó la voz de Arias, discutiendo con Pietro. Con cuidado se acercó y escuchó sin que la vieran.

- ¿Por qué piensa usted que ella no es digna de mí, señor? – preguntó Arias molesto - ¡Yo la conocí desde hace mucho tiempo atrás de lo que ella lo conoce a usted! – Marina, estaba confundida, ¿qué es lo que produjo esta discusión y de qué estaban hablando?

- No estoy diciendo eso, sólo que siento que te estás precipitando mucho al intentar llegar a ese punto tan rápido, llevas años sin saber de ella…..¿cómo sabes que ella quiere llegar a ese nivel de relación? – le reclamó Pietro, mientras Marina, empezaba a comprender que ambos caballeros hablaban de ella.

- ¿Y por qué lo dice, acaso le tiene algún interés que yo no sepa? – preguntó molesto, no estaba dispuesto a perder a su amada Marina ante un aliado, sobre todo si ella no le decía lo contrario, de ser el caso, él aceptaría que ella se alejara de su vida y él quedara como su fiel guardia, pero no permitiría que un hombre engreído como el rey Pietro, le dijeran que no podía casarse con la mujer que amaba – yo no sé qué tanto hayan discutido mientras estaban lejos, pero no puede venir a decirme como llevar mi vida amorosa con ella, ¿cree usted que es más competente que yo para ser su pareja de verdad? – la discusión se estaba volviendo más explosiva y Marina, no iba a permitir que los descubrieran a todos por una escena de celos y menos que ellos decidieran a quién elegir como pareja.

- Pues lo quieras o no, yo he vivido más años que tú, jovencito y te recuerdo que…. – no pudo terminar porque Marina, entró en la discusión para hacer que se calmaran.

- Que tenemos una misión que completar y requerimos que ninguno de los dos se mate hasta que logremos regresar a casa sanos y salvos – intervino cruzándose de brazos, pero asegurándose que nadie los estuviera observando – y quisiera que ninguno de ustedes se tomara libertades que no les corresponde a cerca de con quién voy a pasar el resto de mis días en matrimonio o no, ¿les quedó claro, señores? – les aclaró con firmeza, poniendo en su lugar a ambos hombres para que no intentaran de nuevo intervenir en esa decisión, ambos caballeros, se sentían avergonzados de haberse peleado por ella y más aún que ella los hubiera escuchado sin que se dieran cuenta – No soy un premio el cual ni ustedes ni nadie puede ganar para presumir, soy una persona y yo soy quien decidirá con quien emprender una relación o no….bueno, habiendo aclarado este asunto, creo que es tiempo de hablar en persona con el príncipe, sobre todo, para que no haga nada tonto en lo que se cumple el tiempo de ataque – dijo en voz baja y en su idioma para que nadie los entendiera – los espero arriba señores, espero que durante ese tiempo, ustedes tengan la oportunidad de considerar de nuevo sus opciones para que no los vuelva a cachar en una discusión tan fuerte como ésta – se retiró indignada, dejando a ambos hombres arrepentidos y regresando a sus respectivos lugares.

(En la noche con Padmé)

Ambos estaban recostados en la cama real y Padmé, acariciaba el pelo de su enamorado mientras él intentaba recuperar el aliento después de una noche de pasión, después de tantos meses de romance a escondidas se siente como si ya ambos estuvieran casados y lo mejor de todo, es que se van a convertir en padres. Ese pensamiento asustaba y emocionaba a Padmé en muchos sentidos, pero sabía que él iba a enterarse por ella o por el resto del mundo, pero disfrutó de cada momento que tenía con Anakin, mientras durara.

- Hoy estás muy callada, mi amor – comentó Anakin, al notar que Padmé estaba temblando, muy ligero, pero lo podía sentir por la cercanía con ella - ¿pasó algo, Padmé? – preguntó preocupado.

- Anakin…..tengo que decirte algo – le habló nerviosa y eso hizo que se angustiara todavía más, a lo que ambos se recargaron sobre la pared y Padmé, se cubrió con la sábana para que estuvieran concentrados – Ani….estoy embarazada – decidió decirlo de una vez, para no darle vueltas al asunto, pero en la mente de Anakin, existía un remolino más intenso que el que ella sentía, no sólo se acaba de enterar que él fue elegido por los dioses para guiar a todos los marginados sino que ahora será padre….pero la pregunta intriga por saber de quién es y eso le molestaba, porque si él no era el padre, la perdería para siempre.

- ¿Es…es de….Paolo? – preguntó no queriendo saber la respuesta.

- No, Ani – le tomó la mano, sabiendo lo inseguro que era y que era su deber asegurarle que este hijo era producto de su amor – llevo años intentando procrear un hijo con Paolo y en todos los intentos, nunca he podido concebir un heredero de Paolo y la última vez que estuvimos juntos, fue hace más de dos meses y tengo la sensación de que él es infértil y yo no…. – la forma en que Padmé, vio a su vientre y los recuerdos donde ella le decía a Anakin, sobre cómo la degradaron a que ella jamás sería madre….le hicieron enfurecer contra aquéllos que se burlaron de su amor y no podía esperar a ver la cara de Paolo, cuando se diera cuenta de que el bebé que ella cargaba era suyo y no de él. Pero justo ese pensamiento, le asustaba porque implicaría que no podría ver a sus hijos ya que pensarían que es de Paolo y si no, matarían a Padmé y al bebé juntos.

- ¿Y qué va a pasar, Padmé? – la forma en que estaba reaccionando no era algo que la princesa esperaba, pero sabía que estaba pensando lo mismo que ella.

- Mucha gente diría que lo más fácil sería que dijera que es de Paolo y así podría mantenerlos a salvo – comenzó lento, para ver la reacción del hombre, quien apretaba las manos con ira.

- Entonces, no podré estar con ellos jamás – dijo serio y con una seria determinación de liquidar al príncipe – no podré abrazarlos nunca ni jugar con ellos y…. – decía histérico, pero Padmé lo detuvo con un beso.

- Yo dije que ésa era la opción fácil, no que era la que yo quería tomar – le dijo entre sus labios y Anakin, suspiraba lento para bajar el coraje.

- ¿A qué te refieres? – inquirió ansioso.

- A que quiero huir contigo…. – la boca de Anakin, estaba a punto de caer al suelo por su declaración y Padmé, decidió tomar la iniciativa de nuevo – lo estuve meditando este día y pienso que valdría la pena arriesgarnos para escapar y lograr ser libres de nuevo….quiero llevarme a tu mamá, a mis sirvientas y a todos los que pueda salvar, para escapar hacia las montañas y establecernos por un tiempo ahí para que cuando se cansen de buscarme podamos irnos a donde tú quieras, amor….bueno…eso si es lo que quieres, porque te entiendo si no lo quieres aceptar y terminar todo aquí…..pero…. – no pudo terminar porque Anakin, la silenció con otro beso apasionado, haciéndola temblar por dentro.

- No quiero irme, Padmé y no pienso dejarte sola en esto – le contestó firme, besando cada milímetro de su cara, mientras Padmé, lloraba aliviada – eres el amor de mi vida, cielo mío y pienso luchar hasta contra los dioses del inframundo con tal de mantenerte a ti y a nuestro bebé a salvo, junto con los demás claro, jeje – con eso ambos se fundieron de nuevo en un beso tierno y amoroso y se recostaron de nuevo en su cama – este bebé es una bendición y no quiero separarme de ti nunca – después la realidad cayó de pronto y se dispuso a platicarle lo que Marina, le dijo – Padmé, la reina Marina es en realidad la consejera Alegra… - dio una pausa para que Padmé, pudiera digerir la información – junto con los otros reyes que están con ella, me dijo que yo voy a guiar a los marginados hacia nuestra libertad, cuando ocurra el incendio.