Declaración: Los personajes no me pertenecen, le pertenecen al maravilloso tío Rick… y la trama le pertenece a Quinn Loftis.
Epílogo
"Está oscuro y frio. Puedo oírlo. Él está llamándome, me está diciendo una y otra vez lo mucho que lo siente. ¿Por qué lo siente? ¿Qué ha hecho? Estoy aquí, le digo. Estoy aquí. Él está llorando y la angustia que siento a través de nuestro vinculo me está aplastando. No puedo respirar; no puedo moverme. ¿Por qué no puedo moverme? Percy, estoy aquí. Por favor, Percy, te escucho. El piensa que estoy muerta. ¿Por qué piensa que estoy muerta?"
-Annabeth.
Los árboles se alzaban por encima de ellas a medida que caminaban a través de las montañas de los Cárpatos. Hera mantuvo un ritmo implacable. La noche se convirtió en día y, sin embargo, los cielos no se aligeraron. Nubes flotaban amenazadoramente por encima de ellas y truenos colisionaron. El viento cortó a través de su piel como un cuchillo.
-Esto sabe a magia negra-dijo Silena entre dientes.
-Mona ha estado muy ocupada en las montañas-concordó Hera.
Una sensación de temor se apoderó de ellas y mientras el transcurría, Piper se encontró a si misma cada vez más y más deprimida. La desesperación parecía estar buscando entre su alma y no podía luchar contra ella.
-Yo también lo siento. -Thalia se acercó y agarró la mano de Piper.
-Es Jason- susurró Piper- Algo está muy mal.
Thalia buscó a Luke a través de su vínculo. Podía sentirlo, sentir su pérdida, su miedo... su sufrimiento. Deseaba decirle que estaba bien, que su bebé estaba bien, pero cuanto más empujaba en su vínculo más difícil era llegar a él.
Rachel tropezó mientras caminaba y Enebro también pareció luchar bajo el peso de su desolación compartida.
Hera finalmente se detuvo, horas más tarde, ante los dos enormes árboles que se alzaban a varios pies de distancia. Sus ramas colgaban sobre el espacio entre ellos, creando un pabellón.
-Hemos llegado.
Justo cuando ella se adelantaba y levantaba los brazos para abrir el Velo, Annabeth se sentó. Tenía los ojos abiertos, pero estaban vacíos. Piper y Thalia se acercaron a ella, pero Hera levantó una mano para detenerlas.
-Hera de las Fae.-La voz de Annabeth salió en un susurro ronco, grave y distorsionado, haciendo que dieran un paso atrás, sorprendidas- Sally Jackson, compañera de Poseidón, Alfa de la manada Rumania. Thalia Castellan, compañera de Luke, Alfa de la manada Serbia. Sanadora Piper McLean, compañera de Jason, Beta de la manada Serbia. Rachel, compañera de Will de las Fae, miembro de la manada Rumana. Silena, compañera de Charles, Beta de la manada Rumana. Enebro de las Fae, compañera de Grover, Tercero en la manada Rumana. Diana Lawrence de la manada Rumana. -Hubo una pausa aterradora, un graznido demoniaco se forzó de la boca de Annabeth-Las he llamado a todas... Las he invocado y así las ato.
-¡Tápense los oídos! ¡AHORA! –gritó Hera mientras levantaba las manos y empezaba a cantar.
"Árboles del bosque, aire en el viento, Su ayuda ahora les pido que presten.
Concédannos su poder a mi cuidado, la de estas niñas, a su pura carga"
Mientras tanto, el grupo hizo lo que Hera les dijo, llevándose sus manos sobre sus oídos, aunque no estaban seguras de por qué.
La voz maligna que salía del cuerpo de Annabeth continuó hablando:
"Las ato a este reino, no pueden pasar a través de él.
Las ato a este reino, atrapadas si las nombre.
Crucen a través del Velo, si se atreven una vez.
Crucen a través del Velo, vean cómo les va
Las ato ahora con magia negra como la noche, Las ato ahora, para siempre ante mi enfoque".
El aire alrededor de ellas se hizo más frio y el viento siguió tomando velocidad. El cabello de Annabeth azotó alrededor de su cara, sus ojos brillaban de una tonalidad ensombrecida y misteriosa de color verde mientras miraba al grupo.
-¡VETE!
Un grito ensordecedor salió de sus pulmones justo antes de que se derrumbara.
El silencio fue ensordecedor por un momento. Hera bajó los brazos y miró a las mujeres.
-¿Todo el mundo está bien?
Piper y Thalia se abalanzaron sobre el cuerpo inerte de Annabeth y verificaron para ver que aún respirara.
-Obviamente, esto fue obra de esa perra... quiero decir, bruja.
-Desdémona- gruño Thalia.- Pero ese último grito, eso sonó como a Annie.
Hera asintió.
-Ella estaba luchando contra eso. Sacó a Mona.
Piper enjugó una lágrima.
-Esa es nuestra chica -dijo, sorbiendo la nariz- una luchadora.
Silena se acercó a los dos árboles que Hera había indicado en donde se suponía que el Velo estaba. Ella extendió su mano, pero la Fae la detuvo.
-No, sanadora-le dijo sombríamente. Si cruzamos, nos morimos. Ella en verdad nos ha enlazado a este reino. Puedo sentirlo.
-¿Qué significa eso?- preguntó Piper, tratando de mantener el temblor fuera de su voz.
Hera se apartó del Velo y observó a su grupo. El miedo y el cansancio estaban escritos en las caras llenas de lágrimas, la caída de sus hombros, y la mirada rota en sus ojos.
Pero no tenía una buena noticia para ellas
-Esto significa que, por el momento, estamos atrapadas.
El grupo se tornó más inmóvil ante sus palabras. Después de un minuto de escuchar el viento y el silencio derrotado de las mujeres, Thalia se puso de pie. Ella entrecerró los ojos y dejó escapar un gruñido bajo.
-Supongo que es una buena cosa que "verdaderamente jodidos" es un lugar que conozco.
El grupo resoplo una risa agotada; Thalia lo aceptó.
-Enderecen los hombros y levanten sus cabezas. Ella pudo haber ganado esta batalla, pero la guerra acaba de empezar. Y para que lo sepan, esta es la única batalla que va a ganar. Estoy cansada, mi compañero está en el infierno, estoy embarazada, y algunas entidades desencarnadas han decidido que quieren a mi bebé. -Thalia negó con la cabeza amenazadoramente- Oh, todos ellos se han metido con la perra equivocada.
Sus ojos brillaban intensamente mientras miraba a Sally.
-¿Estás lista, Alfa?
Sally asintió, la determinación endureciendo sus ojos.
Ahora Thalia miró a Piper.
-¿Qué hay de ti, sanadora?
Piper se puso de pie, se sacudió los pantalones y tiró de la barbilla en alto.
-Estoy lista. Quiero a mi compañero de vuelta.
Cada una de las demás se adelantó.
-Estoy lista -dijo Silena en su tranquila manera fuerte.
-Estoy lista -agregó Enebro.
-Estoy lista-dijo Rachel.
Y por último pero no menos importante, Diana anuncio:
-También estoy lista.
Thalia les sonrió, con un brillo travieso en sus ojos azules.
-¿Has oído eso, Desdémona, última de las brujas? ¡Yo te he llamado! Escúchame ahora -le gritó Thalia a la oscuridad del bosque, el viento y el trueno seguían rodando a su alrededor- ¡Tu tiempo se acerca! Vamos por ti. Pon la cabeza en alto ante tu pequeña victoria, ríete de nuestra derrota de corta duración, pero vamos por ti. ¡La noche estará llena de nuestros aullidos, la tierra temblará con la estampida de nuestros pies! Vamos por ti. ¡Vamos por ti, Desdémona, y la muerte te sigue!
Thalia levantó la cabeza y dejó escapar un aullido digno de una hembra Alfa.
Las otras se unieron. Y a medida que sus aullidos se apagaban, por un breve momento antes que el silencio se hiciera cargo, oyeron aullidos más allá del ámbito terrenal, aullidos llenos de dolor y triunfo, dolor y miedo, ira y amor... aullidos de aquellos que estaban atrapados en las fauces del Limbo. Habían oído los aullidos de sus hembras y había respondido.
…
-El Velo ha sido enlazado por el otro lado –informó Artemisa al Consejo Superior Fae.
Los miembros del consejo se sentaban en su gran salón, mirando a la mujer guardia ante ellos. El aire alrededor de ellos comenzó a brillar y en un solo aliento, de pie junto a Artemisa, estaba la Gran Luna
Los seis miembros del consejo se pusieron al instante de pie y cada uno se arrodilló ante la diosa. Artemisa, cuyos ojos se han ensanchado y la boca habia caído abierta, se hundió rápidamente al suelo.
-Gran Luna, nos honras con tu... -comenzó Alston.
-Traga las mentiras que estás a punto de escupir, anciano-gruñó la Gran Luna.
La boca de Alston se cerró de golpe.
-Estoy aquí para preguntar, ¿por qué mis hijos y los demás seres sobrenaturales en el reino de los humanos están sufriendo solos? ¿por qué se están preparando para una batalla por la tierra solos, mientras que ustedes se sientan en su mesa, perezosos y llenos de poder?
Comenzó a rodear al Fae, quien todavía estaba de rodillas en el suelo delante de ella.
-Estoy aquí porque he unido a su raza con mis hijos y sin embargo, aquí están ustedes sentados mientras uno de los suyos está encarcelado en el Limbo.
Una inhalación aguda y colectiva recorrió toda la sala
La Gran Luna levantó la ceja.
-¿No sabían que su hermano Will ha sido apresado? - Ella hizo una pausa, y el sentimiento en la habitación era la de los niños al recibir un sermón- ¿Podría ser porque ustedes se han lavado las manos de los problemas dejándolos a los demás? Ustedes, que son más poderosos de lo que merecen.
-Luna, nosotros...- comenzó Nissan.
-Silencio. - La Gran Luna no tuvo que levantar la voz, el poder detrás de ella hizo todo el trabajo-. Ustedes me van a escuchar y van a hacer lo que les digo. Una guerra se acerca. Hay leyes que debo seguir y solo hay poco en lo que puedo interferir, pero una guerra está llegando que no puedo evitar, y el mundo los necesita. Ya no pueden estar tranquilos en la seguridad de su reino. El poder de Desdémona ha crecido y ha enlazado a Hera evitando que cruce el Velo. Ha llegado el momento, Alston, Consejero Superior de las Fae. Es el momento de estar en contra de una amenaza que va a destruir el mundo si no es detenida. Te encargo con su seguridad. Únete a tu pueblo, a los seres sobrenaturales, y guíalos. Hay seres que se sitúan en la línea del bien y el mal... no dejes que Desdémona influya en ellos. No dejes que la pereza y un sentido inflado del derecho dañe tu legado. Ponte pie y sé digno de responsabilidad que se te ha dado.
Alston y los demás miembros del Consejo levantaron la mirada al momento que la Gran Luna terminó de hablar, pero ella se había ido. En su lugar estaba una piedra blanca
Artemisa la agarró con delicadeza.
-Piedra lunar -anunció.
La boca de Juno se abrió.
Ella quiere que llamemos a las manadas.
-¿Qué manadas?
Los ojos de Alston se estrecharon cuando cayeron sobre la gran piedra blanca en las manos de Artemisa:
-Todas ellas.
Fin.
