Capítulo XIX: Huida
¨Corrió tan deprisa hasta que estuvo por quedar sin aliento. ¨
-¨No¨, ¨No¨, ¨No¨
Era la única palabra que Akko podía procesar en su cabeza, decir que era impactante era quedarse corto, definitivamente era se trataba de una locura. ¿Estaba acaso en una especie de país de las maravillas?, ella no creía que pudiera ser una Alicia.
El viento se volvió en su contra, soplaba tan fuerte en aquel lúgubre lugar en donde yacía el nombre de su mejor amiga que eliminaban cualquier rastro de lágrima que pudiera haber derramado. Con esto, su paciencia se terminó, primero el extraño suceso de unas noches sin sueño, segundo, la extraña relación con quien ahora ni siquiera sabía si seguía siendo su amiga, tercero, encontrarse así misma de manera física, ¿y ahora?, claro, su mejor amiga ha fallecido.
Estaba cansada de parecer una completa idiota, ignorante, era una bruja de Luna Nova y alumna de la gran Chariot, y si la vida daba giros constantes de 180 grados entonces la tristeza la convertiría en coraje.
Aquella tarde corrió tan deprisa que estuvo por quedar sin aliento.
Luna Nova 8:00 PM.
- Solicito de su permiso para regresar a mi residencia un tiempo.
- ¡¿Qué?! ¿Qué clase de petición es esa Señorita Cavendish, ¡¿Está usted consiente de que seguimos el año escolar?!, ¡¿Sabe que se retrasaría en su aprendizaje?!
- Lo estoy, estoy completamente consiente de quizás perdería el año, pero tengo una causa importante por la cual regresar.
- ¿Y cuál es la razón?
- Disculparan ustedes, pero es un asunto que no me es permitido revelar.
- ¡Esto es inasequible Señorita Cavendish!, ¿Está pidiendo que se le otorgue un permiso sin siquiera argumentar la causa?, ¿Qué razón daremos sobre la ausencia de nuestra alumna más prometedora?, ¡¿Será acaso que usted decide holgazanear con inoportunas vacaciones?
- Lo siento Diana, la profesora Finnelan tiene razón, necesitamos saber la razón de su petición, además, no puede pedirnos un permiso de tiempo indefinido, en todo caso, tendremos que darla de baja de la institución.
- Lo entiendo Señora Directora. Sin embargo, mis intenciones no son meramente para el gozo de un descanso como lo asume la profesora Finnelan, en realidad se trata de un asunto delicado.
- ¿Podrá tratarse de algo relacionado con sus parientes?
Diana lo pensó por un momento, sabía que a ese ritmo no conseguiría nada más que negativas y obviamente no quería abandonar la escuela, pero si quería cumplir su meta talvez un poco mentiras no le harían daño.
- Sí, se trata de una de mis tías, se me ha reportado que se encuentra enferma y mis demás parientes se encuentran atrapados en un viaje por América, me ha informado nuestra mucama de confianza.
- ¿Tiene usted la carta Señorita Cavendish?
- ¿Eh?
- Pregunté, ¿Qué si tenía con usted la carta de aviso de su mucama? – la profesora Finnelan preguntó con bastante aura de presión, debido a que sospechaba que Diana podría estar mintiendo, de lo contrario, ¿Por qué no podría haber dicho desde un principio que su tía estaba enferma?
- Yo…
" TOC", "TOC", el sonido de la puerta fue demasiado oportuno según Diana porque el ambiente se estaba poniendo demasiado tenso, si la directora hubiese estado sola desde el principio probablemente hubiese podido convencerla con facilidad y hasta le hubiese pedido de su ayuda, sin embargo, la Profesora Finnelan se encontraba ahí. No es que no le tuviera confianza, es sólo que no quería que se involucrara.
Para su fortuna se trataba de la profesora Croix.
- Disculpen la interrupción, pero en el camino encontré este documento. No quiero ser una entrometida, pero me vi en la necesidad de leerla para devolverla y parece ser de carácter urgente, se la vengo a devolver a Diana. - Croix le entregó una carta en forma de pergamino a una sorprendida Diana quién no espera que le llegara correspondencia.
- ¿Y bien?
Diana comenzó a leerla rápidamente y descubrió que se trataba de una carta perfectamente formulada acerca de un aviso sobre su ¨tía enferma¨, escrita, firmada y sellada de la mansión Cavendish. Ni siquiera tuvo tiempo de balbucear, la profesora Croix le dio un ligero empujón y con esto Diana reaccionó entregándosela a la directora.
- Mmmm…, ya veo, parece ser un asunto delicado y al parecer tendremos que hacer una excepción especial, sin embargo, ¿Cree usted que será capaz de estudiar por su cuenta durante los meses que nos solicita?
- Por supuesto, dividiré mi tiempo de forma adecuada para estudiar arduamente las lecciones, le prometo que estaré actualizándome diariamente.
- ¿Y cómo logrará eso?
- Mis amigas, Hannah y Bárbara estarán en contacto conmigo.
- No creo que sea suficiente.
Por un momento, Diana pensó que la profesora Finnelan se volvía demasiado irritante y hacía una nota mental para quitarla de su lista de obsequios en navidad. Por suerte, alguien estaba de su lado y tendría que agregar en sus notas mentales dar un obsequio demasiado ostentoso para la profesora que vino a salvarle el cuello.
- Sigo siendo demasiado entrometida, pido mis disculpas, yo podría ser la tutora de la Señorita Cavendish. He estado trabajando en un prototipo de comunicación para traspasar esa barrera de magia y así poder estar en contacto con las brujas en donde quiera que estén, y creo que sería una gran oportunidad para probarlo.
- Eso es ridículo, ¿Nos está hablando de la tecnología que ya existe?, ¿Qué considera de nuevo?.
- No funciona como una simple computadora o un celular con cámara Profesora, no me subestime. Es un dispositivo para transformar el ambiente como si en realidad estuviera en la clase.
Con esto, la profesora Finnelan quedó callada, y Diana no pudo estar más agradecida.
- De acuerdo, tomando en cuenta la entera disposición de la profesora Croix creo que no puedo negarme, sin embargo, ¿Está usted segura de tomar el compromiso de mantener a nuestra estudiante estrella totalmente actualizada?
- Si, creo que sería una excelente manera para reivindicarme, me comprometo hacerme cargo de la Señorita Cavendish.
- Bien, pero sugiero que a su regreso le sean hechos unos exámenes correspondientes.
Si, definitivamente alguien no iba a recibir regalo de navidad.
- Asumimos el compromiso.
- De acuerdo, ¿Cuándo se iría señorita Diana?
- La salud de mi tía es grave, así que tendré que irme hoy a media noche.
- Entonces, prepare sus maletas. Espero verla de nuevo lo más pronto posible.
- Yo también.
Y salieron de la Dirección.
.
.
- Gracias, muchas gracias profesora Croix.
- No es nada, vamos, tienes que darte prisa. – por un momento a Diana se le hizo extraño el comportamiento de su profesora, ¿sabría algo al respecto?, ¿y si lo hacía como es que se enteró?.
Ambas se transformaron en aves y volaron los más rápido posible hasta el edificio de los dormitorios.
- ¿Puedo preguntar?, ¿Cómo supo que necesitaba esa carta falsa?
- ¿No es obvio?, sabemos que lo haces por ayudarla.
- ¿Eh?
Croix sólo se limitó a sonreír, cuando llegaron a la habitación de Diana, Hannah y Bárbara, se encontraron a la profesora Chariot con las maletas listas de Diana.
- ¡Profesora Chariot!, ¿Pero cómo…?
- Ya les he informado a tus amigas sobre tu ausencia, te apoyaremos para que te mantengas al tanto.
- Profesora…
Croix y Chariot sonrieron mutuamente y envolvieron en un abrazo fraternal a la pequeña niña. Y Diana por su parte, pudo sentir al fin esa sensación de miedo.
- ¿Puedo pedirles un favor?
- Claro, te llevaremos a la ciudad, pero antes pasaremos al hospital. - ante la declaración Diana estaba atónita, ¿Por qué sentía que ambas profesoras estaban un paso adelante?, ¿Qué sabían exactamente?.
- ¿Cómo…?, ¿Cómo sabían que yo…? - Ambas mujeres se dirigieron una mirada de angustia.
- Te lo explicaremos en el camino.
.
.
Akko llegó sin aliento a su dormitorio, y comenzó a buscar desesperadamente una pequeña caja de ahorros que tenía. Si era el mismo entorno, supuso que sus pertenencias deberían estar por igual y aguardó la esperanza de poder encontrarla.
- Abajo, dentro del calcetín debajo de la cama.
- ¡AH!, ¡Me asustaste!, ¡¿Desde cuando estás aquí?!
- Te he estado siguiendo.
Continuó su búsqueda y encontró lo que estaba buscando.
- ¿Qué harás?
- Compraré el último boleto para viajar a la casa de los padres de Lotte.
- Escuché que el último tren sale a las 7:00 pm. – Akko sacó lo que estaba buscando, abrió la caja y se dio cuenta que había más de lo que en realidad tenía.
- Vaya, mi otro yo es definitivamente más cuidadosa.
- Sólo me procuro, en realidad, aquí me dedicaba a vender limonadas cada verano.
- ¡¿Permiten trabajos en Luna Nova?!
- En realidad, fue por un permiso especial.
- Wow, no lo creo. Aunque en realidad… es todo en lo que no… creo. -Su voz se fue apagando, Akko estaba cansada.
- ¿Estarás bien?
- Sí. No puedo rendirme.
- ¿Aunque la verdad sea dura? – Akko soltó un suspiro que no sabía que estaba conteniendo, dejó caer la caja y se permitió darse un abrazo, se sentía extraño, la sensación de tocar un cuerpo ajeno que en realidad es tuyo. Sin embargo, lo encontró reconfortante.
- ¿Me ayudarás quedándote aquí?
- Me gustaría, en serio, desearía volver. Pero me temo que no puedo.
- ¿Por qué?, ¿Qué estás diciendo?
- Por Sucy.
Y Akko lo entendió, tal cómo si le hubiese caído un balde de agua fría, Kagari del universo ¨Wonderland¨ cómo lo empezó a llamar, es la ¨Akko¨ que en realidad Sucy a estado esperando y la que al parecer no era sólo su amiga, y entonces una pregunta interesante se formuló: ¿Por qué Kagari no podía encontrarse con Sucy si es a ella quién ha estado esperando?, sabía que si le preguntaba a Kagari la respuesta seguiría siendo la misma por lo que optó simplemente a separarse de su abrazo y a admitir la respuesta de Kagari.
- Lo entiendo.
Con eso, cerró la puerta de su habitación tomando algunas pertenencias. No le importó si su desaparición repentina afectaría a Kagari, por una vez decidió ser egoísta, y corrió a tomar el tren que la llevaría a su primera pista.
Capítulo XIX: Huida
¨Corrió tan deprisa hasta que estuvo por quedar sin aliento. ¨
-¨No¨, ¨No¨, ¨No¨
Era la única palabra que Akko podía procesar en su cabeza, decir que era impactante era quedarse corto, definitivamente era se trataba de una locura. ¿Estaba acaso en una especie de país de las maravillas?, ella no creía que pudiera ser una Alicia.
El viento se volvió en su contra, soplaba tan fuerte en aquel lúgubre lugar en donde yacía el nombre de su mejor amiga que eliminaban cualquier rastro de lágrima que pudiera haber derramado. Con esto, su paciencia se terminó, primero el extraño suceso de unas noches sin sueño, segundo, la extraña relación con quien ahora ni siquiera sabía si seguía siendo su amiga, tercero, encontrarse así misma de manera física, ¿y ahora?, claro, su mejor amiga ha fallecido.
Estaba cansada de parecer una completa idiota, ignorante, era una bruja de Luna Nova y alumna de la gran Chariot, y si la vida daba giros constantes de 180 grados entonces la tristeza la convertiría en coraje.
Aquella tarde corrió tan deprisa que estuvo por quedar sin aliento.
Luna Nova 8:00 PM.
- Solicito de su permiso para regresar a mi residencia un tiempo.
- ¡¿Qué?! ¿Qué clase de petición es esa Señorita Cavendish, ¡¿Está usted consiente de que seguimos el año escolar?!, ¡¿Sabe que se retrasaría en su aprendizaje?!
- Lo estoy, estoy completamente consiente de quizás perdería el año, pero tengo una causa importante por la cual regresar.
- ¿Y cuál es la razón?
- Disculparan ustedes, pero es un asunto que no me es permitido revelar.
- ¡Esto es inasequible Señorita Cavendish!, ¿Está pidiendo que se le otorgue un permiso sin siquiera argumentar la causa?, ¿Qué razón daremos sobre la ausencia de nuestra alumna más prometedora?, ¡¿Será acaso que usted decide holgazanear con inoportunas vacaciones?
- Lo siento Diana, la profesora Finnelan tiene razón, necesitamos saber la razón de su petición, además, no puede pedirnos un permiso de tiempo indefinido, en todo caso, tendremos que darla de baja de la institución.
- Lo entiendo Señora Directora. Sin embargo, mis intenciones no son meramente para el gozo de un descanso como lo asume la profesora Finnelan, en realidad se trata de un asunto delicado.
- ¿Podrá tratarse de algo relacionado con sus parientes?
Diana lo pensó por un momento, sabía que a ese ritmo no conseguiría nada más que negativas y obviamente no quería abandonar la escuela, pero si quería cumplir su meta talvez un poco mentiras no le harían daño.
- Sí, se trata de una de mis tías, se me ha reportado que se encuentra enferma y mis demás parientes se encuentran atrapados en un viaje por América, me ha informado nuestra mucama de confianza.
- ¿Tiene usted la carta Señorita Cavendish?
- ¿Eh?
- Pregunté, ¿Qué si tenía con usted la carta de aviso de su mucama? – la profesora Finnelan preguntó con bastante aura de presión, debido a que sospechaba que Diana podría estar mintiendo, de lo contrario, ¿Por qué no podría haber dicho desde un principio que su tía estaba enferma?
- Yo…
" TOC", "TOC", el sonido de la puerta fue demasiado oportuno según Diana porque el ambiente se estaba poniendo demasiado tenso, si la directora hubiese estado sola desde el principio probablemente hubiese podido convencerla con facilidad y hasta le hubiese pedido de su ayuda, sin embargo, la Profesora Finnelan se encontraba ahí. No es que no le tuviera confianza, es sólo que no quería que se involucrara.
Para su fortuna se trataba de la profesora Croix.
- Disculpen la interrupción, pero en el camino encontré este documento. No quiero ser una entrometida, pero me vi en la necesidad de leerla para devolverla y parece ser de carácter urgente, se la vengo a devolver a Diana. - Croix le entregó una carta en forma de pergamino a una sorprendida Diana quién no espera que le llegara correspondencia.
- ¿Y bien?
Diana comenzó a leerla rápidamente y descubrió que se trataba de una carta perfectamente formulada acerca de un aviso sobre su ¨tía enferma¨, escrita, firmada y sellada de la mansión Cavendish. Ni siquiera tuvo tiempo de balbucear, la profesora Croix le dio un ligero empujón y con esto Diana reaccionó entregándosela a la directora.
- Mmmm…, ya veo, parece ser un asunto delicado y al parecer tendremos que hacer una excepción especial, sin embargo, ¿Cree usted que será capaz de estudiar por su cuenta durante los meses que nos solicita?
- Por supuesto, dividiré mi tiempo de forma adecuada para estudiar arduamente las lecciones, le prometo que estaré actualizándome diariamente.
- ¿Y cómo logrará eso?
- Mis amigas, Hannah y Bárbara estarán en contacto conmigo.
- No creo que sea suficiente.
Por un momento, Diana pensó que la profesora Finnelan se volvía demasiado irritante y hacía una nota mental para quitarla de su lista de obsequios en navidad. Por suerte, alguien estaba de su lado y tendría que agregar en sus notas mentales dar un obsequio demasiado ostentoso para la profesora que vino a salvarle el cuello.
- Sigo siendo demasiado entrometida, pido mis disculpas, yo podría ser la tutora de la Señorita Cavendish. He estado trabajando en un prototipo de comunicación para traspasar esa barrera de magia y así poder estar en contacto con las brujas en donde quiera que estén, y creo que sería una gran oportunidad para probarlo.
- Eso es ridículo, ¿Nos está hablando de la tecnología que ya existe?, ¿Qué considera de nuevo?.
- No funciona como una simple computadora o un celular con cámara Profesora, no me subestime. Es un dispositivo para transformar el ambiente como si en realidad estuviera en la clase.
Con esto, la profesora Finnelan quedó callada, y Diana no pudo estar más agradecida.
- De acuerdo, tomando en cuenta la entera disposición de la profesora Croix creo que no puedo negarme, sin embargo, ¿Está usted segura de tomar el compromiso de mantener a nuestra estudiante estrella totalmente actualizada?
- Si, creo que sería una excelente manera para reivindicarme, me comprometo hacerme cargo de la Señorita Cavendish.
- Bien, pero sugiero que a su regreso le sean hechos unos exámenes correspondientes.
Si, definitivamente alguien no iba a recibir regalo de navidad.
- Asumimos el compromiso.
- De acuerdo, ¿Cuándo se iría señorita Diana?
- La salud de mi tía es grave, así que tendré que irme hoy a media noche.
- Entonces, prepare sus maletas. Espero verla de nuevo lo más pronto posible.
- Yo también.
Y salieron de la Dirección.
.
.
- Gracias, muchas gracias profesora Croix.
- No es nada, vamos, tienes que darte prisa. – por un momento a Diana se le hizo extraño el comportamiento de su profesora, ¿sabría algo al respecto?, ¿y si lo hacía como es que se enteró?.
Ambas se transformaron en aves y volaron los más rápido posible hasta el edificio de los dormitorios.
- ¿Puedo preguntar?, ¿Cómo supo que necesitaba esa carta falsa?
- ¿No es obvio?, sabemos que lo haces por ayudarla.
- ¿Eh?
Croix sólo se limitó a sonreír, cuando llegaron a la habitación de Diana, Hannah y Bárbara, se encontraron a la profesora Chariot con las maletas listas de Diana.
- ¡Profesora Chariot!, ¿Pero cómo…?
- Ya les he informado a tus amigas sobre tu ausencia, te apoyaremos para que te mantengas al tanto.
- Profesora…
Croix y Chariot sonrieron mutuamente y envolvieron en un abrazo fraternal a la pequeña niña. Y Diana por su parte, pudo sentir al fin esa sensación de miedo.
- ¿Puedo pedirles un favor?
- Claro, te llevaremos a la ciudad, pero antes pasaremos al hospital. - ante la declaración Diana estaba atónita, ¿Por qué sentía que ambas profesoras estaban un paso adelante?, ¿Qué sabían exactamente?.
- ¿Cómo…?, ¿Cómo sabían que yo…? - Ambas mujeres se dirigieron una mirada de angustia.
- Te lo explicaremos en el camino.
.
.
Akko llegó sin aliento a su dormitorio, y comenzó a buscar desesperadamente una pequeña caja de ahorros que tenía. Si era el mismo entorno, supuso que sus pertenencias deberían estar por igual y aguardó la esperanza de poder encontrarla.
- Abajo, dentro del calcetín debajo de la cama.
- ¡AH!, ¡Me asustaste!, ¡¿Desde cuando estás aquí?!
- Te he estado siguiendo.
Continuó su búsqueda y encontró lo que estaba buscando.
- ¿Qué harás?
- Compraré el último boleto para viajar a la casa de los padres de Lotte.
- Escuché que el último tren sale a las 7:00 pm. – Akko sacó lo que estaba buscando, abrió la caja y se dio cuenta que había más de lo que en realidad tenía.
- Vaya, mi otro yo es definitivamente más cuidadosa.
- Sólo me procuro, en realidad, aquí me dedicaba a vender limonadas cada verano.
- ¡¿Permiten trabajos en Luna Nova?!
- En realidad, fue por un permiso especial.
- Wow, no lo creo. Aunque en realidad… es todo en lo que no… creo. -Su voz se fue apagando, Akko estaba cansada.
- ¿Estarás bien?
- Sí. No puedo rendirme.
- ¿Aunque la verdad sea dura? – Akko soltó un suspiro que no sabía que estaba conteniendo, dejó caer la caja y se permitió darse un abrazo, se sentía extraño, la sensación de tocar un cuerpo ajeno que en realidad es tuyo. Sin embargo, lo encontró reconfortante.
- ¿Me ayudarás quedándote aquí?
- Me gustaría, en serio, desearía volver. Pero me temo que no puedo.
- ¿Por qué?, ¿Qué estás diciendo?
- Por Sucy.
Y Akko lo entendió, tal cómo si le hubiese caído un balde de agua fría, Kagari del universo ¨Wonderland¨ cómo lo empezó a llamar, es la ¨Akko¨ que en realidad Sucy a estado esperando y la que al parecer no era sólo su amiga, y entonces una pregunta interesante se formuló: ¿Por qué Kagari no podía encontrarse con Sucy si es a ella quién ha estado esperando?, sabía que si le preguntaba a Kagari la respuesta seguiría siendo la misma por lo que optó simplemente a separarse de su abrazo y a admitir la respuesta de Kagari.
- Lo entiendo.
Con eso, cerró la puerta de su habitación tomando algunas pertenencias. No le importó si su desaparición repentina afectaría a Kagari, por una vez decidió ser egoísta, y corrió a tomar el tren que la llevaría a su primera pista.
Hace tiempo sin actualización, pido una disculpa a mis seguidores, por un momento perdí la motivación y por lo tanto la inspiración. También me he percatado que algunos capítulos están raros (no se pueden leer), mi computadora lo marcó como DOCX al publicarlo, si tienen curiosidad lo pueden leer sin errores en Wattpad sólo tienen que buscarme como Eimi Catto.
Gracias por sus reviews, me encanta leerlos y me gustan sus críticas.
Cuídense mucho.
E.C.
