Harry Potter No me pertenece.

Reeborn

Capítulo 12: Los mundiales.

Jacqueline mantuvo el rostro firme ante la mirada de completo enojo de su madre, lo cual era gracioso tomando en cuenta que había pasado en las últimas horas. Había estado dispuesta a enfrentar a todo un consejo de magos, pero no podía hacer más que temblar frente a su madre. Detrás de ella en la cocina, su padre alimentaba a Sirus que no preguntaba mucho sobre la comida, mientras su hermano parecía algo confundido, pero viéndola con algo de lastima.

Su madre no había dicho mucho, pero sus palabras eran firmes.

Irresponsable.

Cabeza hueca.

Tirarse de frente.

Morir.

Estas loca.

Soy muy vieja para esto.

Antes de anunciar que estaba castigada de por vida por su forma de actuar, lo cual ella acepto con una leve sonrisa. No importaba que había pasado, Sirus estaba a su lado, era un hombre libre y no había muerto, había logrado cambiar la historia, era su primer paso. Pero se preocupó que ese primer paso casi los mata a todos en el proceso.

Además, estaban esos hombres, habían querido llevarla a ella también.

¿A dónde?

No quería preguntar mucho sobre eso.

Curiosamente su madre si bien parecía querer encerrarla de por vida, anuncio que volvería al colegio para presentar sus exámenes finales, mientras era estudiada en casa, volvería cuando sus heridas lograran de sanar y cuando la prensa pareciera apaciguarse. No solo Sirus era un hombre libre, ella ahora era un Black oficial, sin duda estarían detrás de ambos por mucho tiempo.

—Entonces eres mi media hermana—comenta Sirus con la boca llena de comida.

Su madre hace una mueca, claramente no muy conforme tampoco con la idea de tener un ex convicto en su hogar, sin importar las veces que ella repitió que no era su culpa. Noto la mirada analítica de su madre, preguntándose cómo podía estar tan segura de eso, como para estar dispuesta a dar su vida.

Pero no dijo nada.

—Supongo—hablo su madre caminando a el comedor, luciendo demasiada cansada.

Ella suspiro, al menos por ahora no sería puesta bajo el foco y estaba invitada a comer un poco. Tomo asiento con el resto de la familia, sonriendo levemente cuando su padre puso un plato de comida frente a ella, este pareció incrédulo ante su sonrisa, antes de regresarle una y acariciarle la cabeza.

Jasón estaba en su silla también viéndola de reojo, acercándose a ella y palmeando su cabeza. Sus ojos también lucían preocupados, pero parecía tragar las preguntas que tenía.

Era mejor.

Sus pensamientos rondaron vagamente al nivel de explicaciones que tendría que dar a sus amigos, también de convencer a Harry de conocer a Sirus, de que había un camino, de darles más tiempo juntos que antes no tenían.

Lo haría, incluso si a Dumbledore no le agradaba.

El recuerdo de esos hombres también rondo su mente, ellos podrían ir por Harry, era mejor mantener seguro a Harry en su hogar. Mordió una papa con mucha fuerza meditando sobre que más podría hacer para que su amigo tuviera una mejor infancia que la que tendría.

No quería que fuera solo un recuerdo de Dumbledore, quería que tuviera una vida, que fuera feliz.

—Tengo una hermana mitad veela, hubieras sigo genial en el colegio, te habría presumido—hablo Sirus con una sonrisa algo perezosa.

Su madre no se inmuto, viéndolo fijamente, claramente sin aceptarlo del todo.

Su madre no tenía buena relación con los Black, pero ella prácticamente les había arrojado a los brazos de su medio hermano.

—Siempre quise tener un tío, pero ahora tengo mis dudas—hablo Jasón atrayendo su atención para alejarla de su madre.

Funciono cuando Sirus le vio con curiosidad.

—Lo siento niño, tengo una preferida—le señalo con descaro y ella suspiro.

Jasón seguía sonriendo amablemente.

—Bueno entre tú y yo, claramente Jackie me prefiere a mí—hablo su hermano de forma fanfarrona.

Sirus pareció incomodo, pero bufo de forma algo infantil, pero con un brillo en sus ojos. Mientras lo veía se preguntó sobre cuantas veces había estado solo, pero ahora al igual que Harry con los Weasley, era arrojado de igual forma a una familia que no lo odiaba. No era como su adolescencia, con amigos que eran familia, ellos compartían sangre de alguna forma.

—Claramente Jacqueline me prefiere—dijo su padre dramáticamente mientras la abrazaba con fuerza.

No podía respirar, pero prefirió no decir nada, aunque agito sus brazos de forma inconsciente para escaparse.

Su hermano y Sirus rieron vagamente. Su madre en cambio la vio fijamente a los ojos, aun con preocupación en ellos, trago saliva nerviosa. Entonces su padre dejo de abrazarla y antes de darse cuenta, su madre la acunaba contra ella de forma suave.

Alzo su vista, notando los ojos claros de su madre viéndola con amor.

Quiso llorar.

—Jacqueline es mi bebé—musito besando su frente y no se sintió avergonzada, la abrazo de regreso casi desesperada.

Había temido traicionarla de tal forma que la odiara, que la alejara, que fuera tan indiferente cuando ella no podía demostrar emociones. Estaba segura que todos habían notado, que ahora podía expresarse más libremente, pero nadie comento sobre el asunto. Sabía que tendría que hablar con su madre tarde o temprano, explicarle todo.

Pero por ahora era solo feliz en su regazo, como una niña perdida.

—Es una mimada—dijo Sirus algo inseguro, parecía no tan seguro de cómo comportarse.

Lo vio mal, le saco la lengua y abrazo a su madre con cariño, feliz de volver a los brazos de esta.

De reojo noto la mano de su padre sobre el hombro de Sirus, este se había encogido levemente, antes de verlo con una seguridad que no llego a sus ojos.

—Bueno somos una familia Sirus, estos niños son unos consentidos, espero no tengas problemas con eso—hablo su padre con una sonrisa afable.

Sirus pareció confundido.

A su lado su hermano se rio.

Su madre suspiro antes de verlo con indiferencia.

—Ahora eres parte de la familia Sirus, no te hagas también un consentido, hermano—dijo lo último su madre con tono divertido.

Noto por primera vez el rostro avergonzado de Sirus, que se rasco el cuello confundido y aparto el rostro sin entender nada. Claramente incomodo, pero la vaga sonrisa y ojos brillantes, le indicaron que podría acostumbrarse a eso.

.

.

Jacqueline tiene que dar muchas explicaciones por cartas a los gemelos, quienes no dejan de mandarle cartas todos los días. Parecen furiosos de que ella no vaya a regresar en lo que falta del año, pero les intenta explicar que solo ira hacer los exámenes de quinto año, lo que la hacen estar metida en libros durante horas en la semana. Sin duda que Sirus estuviera ahí fue un alivio para su persona, quien no pudo más que chillar emocionada cuando este le explicaba todo como un maestro.

Tenía talento.

Probablemente había sido un problemático en la escuela, pero era quien más le ayudaba con sus estudios y señalaba las partes importantes. Jasón quien ahora trabajaba en la compañía de su padre, parecía quejarse de no poder quedarse a estudiar con ellos, aunque ya tenía una varita propia y era mayor de edad para practicar magia, que ella no podía.

También recibió una visita a un mes de estar en su casa.

—¿Charlie? —cuestiono con voz incrédula, al tiempo que desde la sala Sirus sacaba la cabeza curioso.

El hombre que había sido todo huesos y pelo en el rostro, ahora dejo de lucir como un vagabundo. Si bien estar encerrado ha envejecido a Sirus, con la ropa adecuada, un buen corte de cabello y con la barba de forma baja, es un hombre bastante apuesto. Viste ropa casual que su madre y padre le han comprado, para sorpresa de este. Si bien esta en rehabilitación, su padre suele bromear sobre llevarlo algún día a la empresa a lo que su madre no siente que sea lo mejor.

Los bancos son para personas normales, Sirus era alguien mágico.

Entonces mientras su padre está siempre en la empresa, arrastrando a su hermano que quiere quedarse a estudiar magia, quien se queda en casa es su madre. Esta quien atiende la acogedora, pero gran casa, ayuda en la recuperación de Sirus, incluso intercambiando charlas ocasionales para conocerse. También le ayuda con el estudio de la magia, ya que parecía ser muy hábil en todo lo relacionado a historia y encantamientos.

Sirus había sido doblegado a que fuera su tutor, sobre todo en defensa contra las artes oscuras, aritmacia y transformaciones, para su poca sorpresa. El hombre quien parecía anhelante del contacto humano, se había apegado mucho a ella. Remus aún no había podido visitarlo porque las clases seguían en curso, pero sabe que se ha comunicado con Sirus de forma continua por cartas.

No ha hablado con Harry, pero es porque están esperando el momento perfecto y que Dumbledore no este de por medio. Han hablado sobre los mundiales en unos meses cuando termine el periodo escolar, a lo que Sirus parece interesado, ya que hace años no ve nada de quidditch.

Pero regresando el tema, Sirus parece ver con curiosidad a Charlie quien llego con su mamá, que tiene una mirada algo fanfarrona viendo a Sirus.

¿Se ha perdido de algo?

Piensa ella confundida, antes de encogerse de hombros y saltar para abrazar a Charlie. Este parece sorprendido, pero le regresa el abrazo y ella se siente feliz de que ya no es tan pequeña como en antaño. Oficialmente en su quinto año, casi por empezar el sexto, probablemente no crezca para ser una jirafa como Charlie, pero al menos no será tan pequeña, le llega orgullosamente a su hombro.

Este sonríe al separarse.

—Veo que los gemelos tienen razón, has recuperado parte de tu vitalidad—afirma este con una sonrisa cómplice.

Rueda los ojos aburrida, si bien se ha comunicado diariamente con los gemelos, estos parecen resentidos por su ausencia este año. Quiso decirles todo lo ocurrido, pero era técnicamente algo no dicho en voz alta, además el padre de los gemelos había estado en la audiencia ese día y probablemente explico a sus hijos como su familia lo que sucedió.

—¿Es tu novio? —pregunta Sirus quien se ha acercado de manera algo aburrida y con un bostezo en su boca.

Sus mejillas se ponen rojas antes de darle una patada en la espinilla, que hizo al hombre quejarse antes de sujetarse el pie con dolor.

—Charlie es de mis mejores amigos Sirus, deja de buscarme novio—gruñe recordando cómo los últimos días su situación sentimental parece interesante para su tío.

Pero luego de emparejarla con el cartero, el chico que trabaja en la tienda de la esquina o el guapo adolecente que corre frente a sus casas en la mañana, no quiere ni pensar que hará cuando vuelva a Hogwarts.

Sirus le ve resentido.

—Tienes la vida romántica más patética que he visto, ¿Dónde está tu sangre veela? —se burla este con descaro, haciéndola gruñir molesta.

Su mare debe ponerse entre ambos, antes que estallen en otra pelea infantil. Su madre anuncia que, dado que Charlie la ha contactado para saber sobre su situación, le ha preguntado si podría prepararla para sus exámenes de TIMO, a lo que este había estado encantado en ayudar. Jacqueline supone que eso explicaría porque sus cartas han sido menos frecuentes, ya que solo le había preguntado por lo sucedido en el juicio y si se encontraba bien.

Le alegra ver a Charlie, sin duda es de sus mejores amigos junto a los gemelos, dado todo lo que ha ocurrido en su vida últimamente, no lo ha podido ver como quisiera. También esta consiente que en la historia original, si bien ayudo en la orden del Phoenix, Charlie no es un personaje recurrente, pero es su amigo.

—Entonces este es tu plan para remplazarme como maestro—gruñe Sirus cuando su madre lo ve de forma fanfarrona.

Esta parece brillar, haciendo que ella se escalofrié, al tiempo que camina para estar más cerca de Charlie, que ladea la cabeza confundido.

—En realidad es para dejarte un poco de tiempo libre a ti, hay asuntos de la familia Black que debemos solucionar, dado que ambos somos los hijos de Orión Black, tu eres su principal heredero…así que debes comportarte como tal—dice su madre con una sonrisa tensa.

Sirus parece querer correr, pero su madre lo paraliza con un hechizo.

Suspira.

Charlie ríe nervioso.

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A pesar que su madre ama a Charlie, por un motivo que no termina de entender, tanto su padre como Jasón parecen verlo con odio puro. Sirus parece divido y divertido por la situación cuando ella le explica que no entiende que pasa, llamándola ingenua. Charlie por otro lado se quedó en su hogar por alrededor de 4 semanas, enseñándole muy bien sobre algunos temas de cuidado de criaturas mágicas, ambos hablando apasionadamente sobre dragones.

Cuando le pregunta si no extraña a los dragones, este bromea diciendo que ella era como una, antes de despeinarle la cabeza.

Eso le recuerda cuando estaban en Hogwarts y este le intento enseñar a volar, o las veces que estudiaron hasta tarde. Es increíble que Charlie a su lado ya tenga 22 años y por su parte tenga alrededor de 16, claro que mentalmente ese número podría incrementar, pero no es algo a lo que quiere ahondar.

—Me siento tan vieja—se queja luego de una práctica de estudio bastante cansada con Charlie, casi queriendo volver a Hogwarts, donde podría tener un ritmo más tranquilo.

Generalmente era tan buena estudiando, que con solo prestar atención a las clases aprendía lo necesario, más bien estudiaba las cosas que no le explicaban, era autodidacta. Pero últimamente en su familia la tienen casi esclavizada.

A su lado Charlie sonrió divertido.

—Apenas tienes 15—le reclama divertido y ella farfulla molesta.

—Casi 16, un año más y seré una adulta en el mundo mágico—dice en medio de un bostezo estampando la cabeza contra la mesa de la sala de estar.

Están estudiando en medio de la sala, ya que su padre prácticamente les grito que no entraran a su habitación a solas. Era ridículo que se preocupara por esos detalles, dado que había tanta diferencia de edad y probablemente Charlie solo le viera como otro hermano menor, con suerte, como una hermana menor como Ginny.

Su padre era un paranoico.

Que Sirus bromeara con que era una preciosura que hiciera a los chicos masturbarse, había provocado que su padre casi lo matara en la noche anterior.

Estaba avergonzada de ambos, pero Charlie se iría pronto a su trabajo. Molly había venido a visitarla la semana pasada, con la excusa de traer comida para Charlie, feliz de verla en un mejor estado de salud. Parecía darle miradas a su hijo, que este no entendió o se hizo el desinteresado.

¿Qué estaría pasando?

Bueno no es como si pudiera ser muy importante…esperaba.

Ocupaba pasar sus exámenes para comenzar a preocuparse del torneo el próximo año. Joder ya estaban en la parte de la historia donde Voldemort iba a revivir, no quería la muerte de Cedric en su memoria, así que ocupaba actuar pronto.

—Una adulta—repitió Charlie de forma pensativa—aún recuerdo cuando te caías de la escoba—añade de forma burlona, le lanza un cojín sin piedad al rostro.

Miserable.

Este se lo retira y sigue sonriendo, por algún motivo ella se siente bien con Charlie, siempre se ha sentido bien con Charlie. Confía en él, tanto, que le gustaría explicarle todo lo que sabe del futuro, pero tiene miedo que no le crea, que alguien más se entere, que todo se vaya a la mierda.

No.

Ella debe guardarlo para ella misma.

—¿Jacqueline? —pregunta este notándola pensativa.

Se sorprende un poco que no le llame con burla por su apellido o el diminutivo de su nombre como otros, pero descubre que le gusta que le llame por su nombre completo, es uno de los pocos afortunados que pueden hacerlo.

Sonríe intentando expresar que está bien, este sonríe de regreso acariciando suavemente su hombro para reconfortarla. Se siente bien, demasiado, los escalofríos le hacen rodar los ojos mentalmente. Claro que sus hormonas de adolecente, las cuales odia, despertarían ante la presencia de Charlie. Es un chico bastante apuesto que ha sido su amigo de toda la vida, así que decide controlarlas para no hacer una locura.

Una tos hace que Charlie levante la mano apresurada, antes de ver a su hermano mayor que le dirige una mirada molesta.

Con deseos de ver arder el mundo, abraza el brazo de Charlie, quien la ve como si estuviera loca. Charlie debe saltar para esquivar el hechizo de Jasón, quien no parece culpable del desastre cuando su madre llega minutos después.

Sirus se ríe antes de palmarle la cabeza orgulloso.

Charlie la ve con odio y ella sonríe divertida.

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Snape es quien toma sus exámenes en solitario, es tenebroso volver a Hogwarts cuando todos ya están en sus casas. Pero los hace con tranquilidad y seguridad, ya que los últimos meses se ha matado en casa estudiando para esto. Son horas y horas de exámenes, de respuestas que debe replantearse y de sudor cuando alguna parece una trampa. Es retirada para su hogar, donde Sirus comenta de forma sarcástica que salude al perro que ahora se queda en su hogar.

Se encoge de hombros.

Cuando Sirus acepta los saludos, deben retenerlo de que no vaya a Hogwarts para matar al profesor Snape.

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Sus vacaciones no se sienten como vacaciones. Dado que ha estado todo este tiempo en casa, es casi aburrido pasar por ahí sin tener que estudiar como loca, así que aprovecha para hacerle bromas a Sirus con los nuevos productos de George y Fred, que no dejan de enviarle. Falta poco para que abran su tienda de bromas, incluso aunque ella ha estado ahorrando dinero para ser un socio de estos, piensa hacer que Sirus también sea socio ya que ambos tienen mucho dinero. Cuando comenta esa idea a los gemelos, parecen enviarle muchos más productos para que los prueben.

Sus padres no parecen felices, Jasón por otra parte luce interesado.

Sirus ha estado trabajando mucho para tener todo bajo su nombre y en orden, la idea es que para finales de este año pueda pasarse a la mansión principal de los Black, no porque le guste, sino porque es la que tiene mejores hechizos de protección. Dado que es casi un adulto completamente reformado y con su título Black de regreso, es lo suficientemente poderoso para pedir la custodia de Harry a su favor.

Dumbledore probablemente no quiera eso, por lo cual planean hacer su primer movimiento en los mundiales.

Los gemelos han sido buenos comunicadores de que Harry esta nuevamente en su hogar, si bien este como el resto del mundo mágico sabe que Sirus está libre, no saben que está oculto en su hogar. Pero cuando fueran a los mundiales (Junto a Jasón que parece emocionado por la idea) se lo presentara formalmente a Harry.

Toma esa Dumbledore.

De hecho, el día del mundial, sus padres los despiden cerca del traslador que los enviara a los mundiales, su madre dándole una mirada de advertencia a Sirus, quien solo ríe demasiado emocionado. Junto a ellos se encuentra Remus, quien también va a fungir como adulto responsable, Jasón parece demasiado excitado por todo.

—Ya deja de preocuparte hermanita, mejor diviértete con tu esposo estos días…sabe Merlín que las paredes son delgadas y mi habitación está al lado de ustedes—gruñe Sirus de forma descarada.

Sus padres se vuelven rojos como una cereza, al tiempo que Jasón parece horrorizado como ella sobre la idea de que sus padres tengan relaciones. Su madre sigue siendo una belleza y su padre aún se mantiene en forma, su relación había sido difícil desde que ella había tenido sus emociones selladas, pero poco después de la llegada de Sirus a su casa.

Bueno, algo había cambiado para bien.

Jacqueline agradece cuando son enviados al lugar de los mundiales o iba a vomitar.

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La tienda de campaña donde se quedan es pequeña por fuera y enorme por dentro, Jasón corre emocionado de ver todo lo mágico a su alrededor. Jacqueline ve como Remus habla con Sirus de forma confidencial, así que decide seguir a Jasón con la esperanza que no se rompa un hueso antes de los mundiales. Le ha explicado de que va el juego varias veces, lo cual lo hace emocionarse como un crio. Hay muchos magos a su alrededor cuando salen listos para ver los primeros partidos, saludando de forma vaga a Cedric quien pasa con su padre.

Este último viendo de forma intensa a Sirus, la mayoría de magos en realidad han guardado la distancia de este. No se sorprende en realidad, pero la hace estar tensa, sobre todo alerta a cualquier situación peligrosa que se pueda brindar.

Era entrada la tarde cuando vieron a la familia Weasley sentada frente a una fogata, sintió su corazón saltar cuando vio a Harry entre ellos. Rápidamente se volteo para tomar la mano de Sirus, mientras Remus tomaba la otra y Jasón lo sujetaba por la espalda, los tres evitando que escapara. Había estado a uno segundos de correr, pero era tarde ya que lo arrastraron con fuerza en camino a la familia de pelirrojos.

Charlie entre ellos fue el primero en alzar la vista, sonriendo de forma traviesa al verlos, ignoro el palpitar de su corazón al ver esa sonrisa.

Estúpidas hormonas.

—¿Jackie? —fue ahora Fred quien la vio, antes de saltar sobre ella seguido de George, tuvo que mover sus manos en auxilio cuando casi muere.

Rápidamente Jasón la saco del abrazo, viendo de forma amenazadora a los gemelos, quienes rieron con sonrisas idénticas.

—Jacqueline es un placer volver a verte—hablo Arthur emocionado de verla, aunque no sin dejar de ver a Sirus con algo de temor—Señor Black—dice en un suave saludo haciendo una leve reverencia.

El resto de los Weasley (a excepción de Charlie) miran de forma asombrada a Sirus, probablemente sin reconocerlo debido a su cambio físico, Hermione se encoge un poco sobre su lugar, mientras Ginny parece verla con curiosidad. Pero Jacqueline enfoca su mirada en Harry que parece sorprendido al ver al mago, que según sus maestros habían intentado matarle.

—Es bueno también verte Arthur—rápidamente salta Remus para ocultar un poco de forma protectora a Sirus a su lado.

—Este es mi hermano Jasón—dice Jacqueline de forma distraída, viendo a Sirus con seriedad, pero este parece querer saltar por un barranco antes de hablar.

Jasón una mariposa social y parte Veela como ella, hace que todos parezcan encandilados con su persona, sobre todo Hermione quien se sonroja levemente, antes de ver a otro lado. Nota divertida la mirada indignada de Ron, quien no parece ver a Jasón de buena forma después de eso.

Pero Sirus no dice nada, le da un codazo, pero este sigue fielmente con la boca cerrada.

Cobarde.

Bien ella da un paso al frente, Sirus parece alarmado al darse cuenta, algo tarde de sus planes.

—Bien ya que nadie quiere señalar el elefante en la habitación, supongo que lo hare yo—gruñe viéndolo de mala forma, este tiene la decencia de lucir avergonzada—Harry Potter—señala al niño de cabellera oscura quien parece perdido—tu vienes con nosotros—gruñe ahora caminando al lado del chico, tomarlo por la muñeca antes de arrastrarlo.

Los gemelos quienes ven todo, se encogen de hombros antes de seguirlos, sabiamente nadie más lo hace.

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Harry parece incrédulo ante la revelación de que Sirus es su padrino, los gemelos parecen menos sorprendidos ya que les ha explicado un poco de la historia en sus cartas. No es hasta que Harry pregunta el motivo del por qué quiso matarle el año pasado, cuando Sirus explota y le cuenta toda la historia. Desde que era un bebé, hasta la parte de Peter, a su lado Remus ayuda a eliminar cualquier duda que podría tener. Algo receloso escucha todo con atención, volteando a verla sorprendida cuando llegan a la parte del juicio, a lo que ella se sonroja avergonzada, mientras los gemelos aúllan su aprobación.

Es tarde cuando terminan y los partidos están por iniciar.

—No te preocupes Harry, habrá tiempo para hablar y que te acostumbres—dice Sirus algo menos nervioso que al inicio.

Harry lo ve con curiosidad y cero miedos, antes de sonreírle con tranquilidad.

Claro que ese más tarde, no llega, había olvidado que atacarían esos juegos mágicos los mortifagos.

Mierda.

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Su madre no está feliz cuando los cinco (Junto con un confundido Harry) regresan a casa lleno de heridas y ropa quemada, en su defensa Sirus y Remus los han protegido bien, junto al resto de los Weasley. Ginny parece ver emocionada a Sirus cuando aparece, declarando que está enamorada de este, para consternación de todos, a lo que Sirus ríe a carcajadas diciendo que aún tiene el toque. Para sorpresa de todos, a pesar de todo el caos, Harry había preguntado tímidamente si puede ir con la familia de Jackie lo que resta de las vacaciones antes de regresar a Hogwarts, lo cual son pocos días en realidad.

Antes que alguien dijera algo, sobre todo porque Ron parece a punto de tener un arranque de celos, es Jacqueline quien lo acepta. Los gemelos le dan miradas divertidas, antes de dejarles ir y arrastrar a Harry con ellos, prometiendo que este llegara intacto al expreso Hogwarts.

Molly la ve algo resentida por que le robe uno de sus "hijos", pero nadie parece decir mucho, no es que ella los deje. Remus es quien el día siguiente va por las cosas de Harry para llevarlas a la casa de los Carlier. Desde lo sucedido con los mortifagos, en realidad su madre había comenzado a poner runas protectoras por toda la casa con ayuda de Sirus.

—Así que tu nombre es Harry, bienvenido a casa—dice su madre con tranquilidad, mientras Sirus y Remus sudan nervioso por las miradas de muerte que les dirige.

Harry parece incomodo, totalmente incrédulo que de verdad este ahí, pero ella solamente le pone una mano sobre su hombro. Este tiene una mirada de completa incertidumbre en su rostro cuando la ve y no lo culpa por ello, no ha sido la mejor persona o ejemplo de hermana mayor en este tiempo. Pero en su defensa ha logrado que Sirus esté libre, así que ahora puede verlo sin sentir esa necesidad de golpearse.

Harry le salvo la vida.

Ella salvo a su padrino.

Es un buen intercambio.

—Puedes quedarte el resto de las vacaciones, tenemos una habitación al lado de Sirus, también hay que ir de compras—medita su madre de forma pensativa.

Su padre quien ha fue a la cocina por un poco de café, parece sorprendido cuando ve que en la sala cada vez hay más personas. No quiere decirle que los gemelos casi se auto invitan, pero lo ha logrado salvar con la idea de darle más tiempo a Harry con Sirus, para que se conozcan.

—Remus también estas invitado—dice su padre cuando ve al adulto lucir confundido.

Este parece algo incómodo, pero asiente de forma distraída.

—Han sido los mejores momentos de mi vida—habla ahora Jasón al borde del éxtasis, ignorando que parte de su cabello esta quemado.

Todos lo ven como si estuviera loco.

Probablemente lo esté.

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Jacqueline lee divertida la carta de los gemelos, donde Ron se ha quejado de que ella le robo a su mejor amigo, Hermione y Ginny deben contenerlo de que haga un berrinche más grande. A pesar que probablemente sea solo por una semana, este parece indignado, lo cual le da risa. Disfruta viendo de reojo como Sirus pasa charlando con Harry casi todas las tardes, hablando sobre sus padres y sus aventuras, que hacen que ella se una en ocasiones (pero siempre dándoles espacio) y en otras incluso Jasón parezca incrédulo sobre sus actuaciones en su juventud.

Sus padres no parecen muy animados con esa situación.

Harry parece brillar al lado de Sirus, probablemente porque ahora conoce más de sus padres que nunca antes. Sirus le promete que hará lo posible por tomar su custodia, intercambiando una rápida mirada con ella, quien suspira derrotada al saber que Dumbledore probablemente no esté feliz.

Ya trabajaran en eso.

Harry es diferente en su casa, parece algo apenado todo el tiempo y su actitud nerviosa le hace recordar a sus tíos, lo que le hace querer explotar algo de repente. Sus padres no saben sobre esa situación, pero ha notado a su padre ver de reojo a Harry con preocupación, casi imaginándolo. Jasón por otro lado lo ha tomado como un hermano menor rápidamente, revolviéndole el cabello y bromeando con este, quien algo confundido lo acepta.

Tal parece que los Weasley no entienden muchas bromas, que Jasón si entiende al ser criados principalmente sin magia.

—¿Jacqueline? —llama Harry una tarde, que Sirus se ha quedado dormido frente al televisor (su nueva adición) y solo quedan Harry y ella a su alrededor.

Gira a verlo ignorando la película de fondo, este parece nervioso.

—Gracias—musita tan bajo que es difícil de escuchar, pero lo hace.

Su interior duele, sin poder decirle que más bien debe disculparse ella, por haber llegado tan tarde, por no hacer todo esto antes. Quien sabe cuánto más ha sufrido porque ella no pudo actuar antes, que se odia por haberle dejado solo en lugar de hacer algo.

Tan egoísta, se dice su mente, con la voz de Tom.

En su lugar solo se encoge de hombros, viendo a otro lado incomoda. No sabe que decir, ya que a pesar de todo este tiempo conociéndolo, saber su historia y otras cosas más, no es como si hubieran interactuado mucho entre ambos.

Lo ve de reojo, este parece sincero al verla.

Entonces suspira.

—Para eso están los amigos y hermanas mayores—habla empujando un poco su cabeza.

Este luce aturdido, antes que su rostro se ilumine de una forma que le hace sentir dolor en su pecho. Pero se contiene de golpearse contra la pared, cuando este comienza hablar sobre temas aleatorios con una gran sonrisa, sintiéndose feliz de una forma que nunca había visto. No solo ha conseguido a su padrino (a diferencia de la historia original) también parece haber conseguido una hermana.

Ella le sonríe mientras ambos siguen viendo la película de agentes secretos.

Se promete que, de ahora en adelante, no dejara que nada malo le pase para que siga sonriendo, incluso si debe enfrentarse a Voldemort ella sola.

—Entonces… ¿Te gusta Ginny? —pregunta de forma aleatoria, haciendo que este la gire a ver con incredulidad, diciendo que es como su hermana.

Si.

Va costar un poco que su pareja favorita se forme, bueno, aún es muy joven para pensar en chicas de esa forma.

Continuara…

Irónicamente, aunque llevo meses sin escribir esta historia, hoy me senté y me dieron ganas suficientes para hacer un capitulo. Mi mente es un enigma.

Si alguien lee aun esta historia, espero disfrute de este capítulo xD