¡WAOH EL TIEMPO DE ACTUALISACION SE NOS PASA VOLANDO!

¿O es solo idea mía?

Bueh, sea como sea hemos logrado superar otra semana ¡y desbloquear un nuevo capítulo de esta historia! Y si, por si se lo están preguntando he estado jugando muchos videojuegos estos últimos días. Lo malo es que no he hecho más que repetir, hace mucho que me los pase todos y honestamente llega a un punto en el que se torna aburrido…

Pero sé que todos ustedes están pensando en una sola cosa, así que vallamos directamente a la actualización de esta historia:

Capítulo 25:

"Garuda y Toby"

-Nos perdimos.

-No nos hemos perdido, Leo.

-Oh no era pregunta, porque, mi querido Percy…-Espeto Leo deteniéndose en lo alto de una roca-Por si no lo has notado, ¡estamos a mitad de la nada!

Llevaban cerca de una semana caminando y siguiendo cuanta corazonada tenía el hijo de Poseidón sobre el posible paradero de sus amigos desaparecidos. Lo cual, como era evidente, no estaba teniendo tan buenos resultados; se habían visto arrastrados casi que de un extremo del país al otro. Habían visitado casi cada parque nacional y regional que veían en la carretera, cuanto desvío de tierra encontraban y viajado en la dirección de cuanto sueño tenía el ojiverde. Y si bien al principio fue bastante ligero y hasta entretenido, Leo tomándolo como un viaje por carretera o de autodescubrimiento con mucho turisteo, ahora estando en mitad del desierto de Arizona ninguno sentía ya el entusiasmo y el optimismo del principio.

Percy estaba decidido a encontrarles costara el esfuerzo que les costara, ergo no aceptaba quejas ni discusiones. Mucho menos aceptaba estar perdido. Y aun cuando Leo normalmente era bastante acomedido, el sol abrazador y el aire caliente del desierto acababan rápidamente con el humor de cualquiera y ahora estaba considerando la posibilidad de usar una de sus redes portátiles especiales en el ojiverde.

-¿Qué dices Jay´?-Le susurro al rubio junto a él-Sería divertido ver al hijo de Poseidón revolverse como un merluzo… ¿Jay´?-Pero Jason ni siquiera le estaba escuchando-"Oh genial, sigue en modo gruñón"

Durante los últimos días el hijo de Júpiter se la había pasado muy ensimismado en sus pensamientos. Se la pasaba con el ceño fruncido, ocasionalmente con los brazos cruzados, y mirando en dirección al horizonte como si buscara el blanco apropiado para clavarle su spatha de oro imperial.

Así que entre un rubio antipático y un moreno cabeza dura el joven hijo de Hefestos no tenía muchas opciones para distraerse más allá de hacer chistes solo o curiosear por las tiendas de chucherías.

-Afff…-Suspiro mientras usaba un pequeño ventilador portátil recién hecho para combatir el calor-Ya estamos aquí, podríamos echar un ojo por Las Vegas ¿no? "Aunque dudo que estos dos estén de acuerdo"-Penso derrotista.

-¡Ahora iremos al Royal!-

-"No puedo creer que accedieran a venir…-Pensaba Leo mientras eran arrastrados fuera de un casino solo para cruzar la calle y entrar al siguiente; harían una minuciosa y rápida búsqueda para luego salir y pasar al siguiente casino de junto-Aunque no es la visita de mis sueños"

Visitaron cada casino, cada hotel y casa de empeño que vieron, solo procuraron vigilar desde la calle de en frente la entrada al casino Lotus; era impresionante ver que habían reparado todo el lugar tan rápido y más aún ver que lucía como si Steit nunca lo hubiera hecho estallar. De todas formas, era muy arriesgado entrar a buscar a sus amigos, y todos estuvieron de acuerdo en que nadie sería tan tonto como para entrar por segunda vez a una trampa. Mucho menos Nico y su druida.

Para el final del día, empeñando un par de electrodomésticos sacados de la basura y reparados por Leo lograron pagar una habitación sencilla en un hotel barato:

-La ducha no es lo mejor, pero al menos es refrescante-Justo el hijo de Hefestos venia saliendo secándose el pelo mientras Percy estaba tumbado en la cama pasando canales y Jason miraba por la ventana a través de las cortinas-Muy bien, suficiente ¿qué está pasando contigo?-Inquirió harto de ver a su mejor amigo actuar tan extraño.

-Estoy preocupado-

-No me digas-

-No me refiero a esto-

-Sea lo que sea, debería dar gracias porque nada haya intentado comernos-Espeto Leo con espavientos de las manos, para entonces señalar a los otros dos con un dedo acusador-Porque con ustedes dos así, incluso una arpía podría patearnos el trasero. Y no una de las que vuelan, hablo de las regordetas del campamento-

-Eso es lo que me preocupa-Atajo Jason, atinando a cubrirle la boca a su mejor amigo con la mano. El moreno le miro confundido-Piénsenlo…-Prosiguió, también en dirección al ojiverde-Llevamos una semana buscando por todos lados y hasta ahora nada nos ha atacado.

-Eh, podría ser algo bueno ¿no? Si claro…-Se respondió a si mismo Leo.

-Entonces…-Inquirió Percy-¿Nos tan-

-No-Respondió de tajo el rubio-No hay nadie siguiéndonos. Nada.

Ciertamente era algo preocupante. Siempre que a un mestizo le ocurría algo medianamente bueno o conveniente, simplemente era el preludio al ataque de un gigantesco troll caníbal o un grupo de turistas asiáticos. Fuera lo que fuera, siempre era malo. Muy malo.

Solo esperaban que pudieran encontrar a sus amigos antes que eso ocurriera. Aunque, siguiendo el patrón de eventos usual, lo más seguro es que todo ocurriera fuera de lo que planearan, que todos sus problemas se amontonaran y tengan que improvisar sobre la marcha rezando por salir medianamente ilesos de todo.

Con tan alentadora perspectiva solo tenían una cosa que hacer: ordenar servicio al cuarto.

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De regreso en el campamento mestizo el bullicio no paraba.

Los campistas se mostraban exhaustos y muy fatigados; sus constantes esfuerzos por combatir el fuego, así como el calor abrazador estaba drenando gran parte de todas sus fuerzas. Si bien el sistema de riego y los otros métodos combinados de las cabañas nueve y seis habían ayudado mucho, el constante trabajo tenía un fuerte impacto en la moral de todos. Las peleas se hacían cada vez más frecuentes, y el desánimo se extendía con velocidad de vértigo.

Y en el campamento Júpiter la situación no era mejor; al igual que el resto del estado sus habitantes se encontraban prácticamente recluidos en el interior de sus casas para escapar del inclemente frio que amenazaba con congelarlos como salieran. Eran los legionarios quienes hacían el papel de mensajeros, transportando suministros entre los habitantes de Nueva Roma, haciendo las reparaciones ocasionadas por el hielo acumulado o buscando soluciones en los templos. Reyna se esforzaba por coordinar todo y Frank, que era el único capaz de soportar las bajas temperaturas prolongadamente, dirigía los grupos y patrullaba buscando a cualquiera que pudiera acabar aturdido por el frio.

La situación sencillamente no daba señal alguna de mejorar. El resto del país se encontraba al borde del colapso a causa de fenómenos del mismo calibre: tormentas eléctricas, lluvias torrenciales, vientos feroces, mareas salvajes, animales fuera de control. Era como si de repente la tierra hubiera decidido deshacerse todos ellos sin siquiera darles la oportunidad de defenderse.

-Somos impotentes ante esto-Ese era un pensamiento que invadía a Reyna con mucha frecuencia; de alguna forma, enfrentar monstruos, dioses, titanes y gigantes, les había llenado con un sentimiento de confianza algo arrogante. Si bien era cierto que un dios nunca usaría todo su poder contra unos simples mortales. La victoria siempre resultaba bastante embriagante; una dosis de realidad como la que estaban viviendo en ese momento tenía un fuerte impacto.

Pero ignorando el sentimiento de impotencia, había cuestiones mucho más importantes a considerar: ¿Cuánto más podrían aguantar en ese estado? ¿Iba a empeorar antes de mejorar? ¿Cuántas víctimas habría si no lograban encontrar una solución? Y la más importante de todas…

¿Qué, o quien, estaba ocasionando todo aquel caos?

-Bueno, creo que ya va siendo hora de entrar ¿no crees, Toby?-

-Aún es demasiado pronto, en unas horas podremos hacernos cargo-

De pie sobre la azotea de un edificio, la figura alta de un hombre se inclinaba por el borde sobre su pierna en la cornisa mirando hacia abajo mientras que una segunda persona estaba de pie a su lado con las manos en los bolsillos mirando en dirección a las nubes en el cielo; la primera chisto descontenta ante la respuesta de su compañero:

-Por favor, yo no necesito de la oscuridad para encargarme de esas basuras-Espeto con arrogancia mientras hacía tronar las vértebras de su cuello-Solo espera aquí y-

-He dicho, que esperemos-Pero la presión proveniente de su compañero le clavo en su lugar. Ni siquiera había alzado la voz o movido un musculo, pero cada fibra de su ser le gritaba que si iba en contra de ese ser su cabeza rodaría-Se nos ordenó mantener alejado a cualquiera que se acercara al Druida y a su mascota.

-No necesitamos ir con todo, son muy débiles-

-A diferencia de ti no tengo interés en las peleas-Espeto Toby con frialdad-Ya se han acercado demasiado, no pienso darles oportunidad de escapar o sobrevivir.

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Pasaron varias horas, las cuales Percy, Jason y Leo decidieron invertir en un merecido descanso.

Aunque tuvieron que acomodarse los tres en la única cama de la habitación, pudieron disfrutar de un sueño bastante relajante. La habitación estaba sumida en un silencio casi total, solo ocasionalmente interrumpido por el sonido de los ronquidos, con el aire acondicionado encendido y las cortinas cerradas, iluminadas desde el exterior por las luces de la calle, así como de los extravagantes anuncios y fachadas de los casinos.

Como era bien conocido, el encanto y la vida de la ciudad de las Vegas solo era apreciable durante la noche; el bullicio, las personas, el aroma del licor y los bufets. Era casi media noche cuando una de los cientos de miles de máquinas tragamonedas anunciaba el premio mayor, un hombre mayor flanqueado por dos exuberantes mujeres mostraba una mano de escalera en su mesa de póker, un ebrio era echado a la calle fuera del bar y la pared de un hotel barato volaba en pedazos con una gran explosión.

Los escombros y el estruendo hicieron que todos los transeúntes se dispersaran presas del pánico; mientras las alarmas y ruidos de ambulancias comenzaban a sonar a lo lejos, desde la acera de en frente un par de figuras observaban las pocas llamas que aun consumían el interior del lugar y algunos pocos escombros:

-…-

-No me mires así-Espeto uno de ellos-Me gusta este lugar, una más grande y habría volado todo en pedazos.

-No, hubiera dado lo mismo-Acoto Toby descruzando sus brazos y mirando en una dirección aparentemente al azar-Podrían decirme, ¿cómo es que lograron escapar sin que lo notara?

Los mestizos se vieron detenidos en su carrera cuando el mismo hombre, que un segundo antes estaba frente a su destruida habitación de hotel, apareció caminando y cruzando por la esquina interponiéndose en su camino. Era como si hubiera venido en esa misma dirección en un principio:

-¿Qué rayos?-Jason empuño rápidamente su espada. Estaba seguro de que habían logrado burlar a quienes les tenían vigilados desde el mediodía, ¿acaso habían más?

-Bueno, huir de mi es inútil-Prosiguió el extraño sujeto. Vestía una larga gabardina de cuero negro y botas de montaña lo que le daba un aire a detective de los ochenta, por no mencionar su aire maduro, aunque su rostro era el de un adulto joven que no debía sobrepasar los treinta años; lo único que desentonaba con su aspecto era su cabello, oscuro y peinado descuidadamente como si hubieran tenido prisa por la mañana-No lo tomen como algo personal…-Mientras hablaba, los botones y el cinturón de su abrigo se iban soltando uno por uno-Pero nuestras ordenes son eliminar a todo aquel que se acerque a él.

-¿Y quién es "él"?

-No necesitan saberlo-Al tiempo que esas palabras eran pronunciadas los tres mestizos descubrieron que los aparentes ropajes del hombre frente ellos no eran lo que parecían; la gabardina en realidad cubría un cuerpo desnudo cubierto por escamas y un tupido pelaje negro, sus piernas eran de animal y sus brazos eran más largos de lo usual, con grandes manos que acababan en afiladas garras plateadas. Y en su espalda un par de enormes alas de murciélago con grandes colmillos que coronaban cada falange.

-¡Cuidado!-Como el enorme murciélago antropomórfico no fuera lo bastante amenazante, la segunda bola de fuego de la noche aterrizo justo detrás de ellos provocando un estallido que apenas pudieron evitar:

-Toby, tienes que dejar de desaparecer de esa manera-Como si un sujeto oscuro y misterioso no fuera suficiente, el recién llegado era absolutamente lo opuesto; debía medir unos tres metros de altura, tenía la forma de un hombre con un poderoso torso superior, con brazos tan fuertes que parecían capaces de arrancar arboles de raíz. Su rostro era el de algún tipo de ave de rapiña. Con un pico dorado brillante cuya punta parecía tener manchas carmesí, y unos grandes ojos de aspecto animal-No puedo seguirte el paso ¿sabes?-Y al igual que su compañero su espalda estaba adornada con dos pares de alas. Estas eran emplumadas, de un vivo color rojo tan brillante que lucían como el acero caliente.

-¿Quiénes son estos tipos?-Por su parte Percy no podía evitar sentir como el vello de sus brazos se erizaba mientras sacaba su espada.

No estaba seguro de porque, la presión que esos dos emitían no podía compararse a la de un dios o un titán mucho menos un gigante, pero aun así les aterraba. Era completamente diferente a cualquier monstruo que hubieran enfrentado antes; provocaban que todos sus sentidos saltaran alertas, cada fibra de su cuerpo les gritaba a tener cuidado. No podían huir. Debían pelear.

Sobrevivir, significaba acabar con esos dos.

-Leo…-Llamo Jason de repente sin apartar los ojos del tipo con alas de murciélago-Mantente atrás, aun tienes esas granadas ¿no?

-Un par-Acoto el moreno metiendo la mano en uno de los bolsillos de su cinturón-Aunque dudo que les hagan mucho daño.

-Tenlas a la mano, por si la cosa se complica-Dijo Percy apuntando con su espada al sujeto de alas emplumadas-Con algo de suerte, podremos sacarle algo de información a alguno-

-Este tipo me agrada-Comento aquel que había llegado segundo-¡Eh, Toby! ¡No te atrevas a interferir en esto, ¿de acuerdo?! ¡Mata a esos dos rápido si quieres, pero este es mío! Y pienso disfrutarlo…-Agrego con una largar lengua relamiendo su pico.

-Haz lo que quieras, Garuda-Espeto Toby-Pero sabes lo que ocurrirá si fallas.

-Si, si, déjame en paz hombre-Antes de poder reaccionar, Percy ya tenía una enorme mano sujetándole del rostro y a juzgar por la sensación de inercia y el viento debía estar colgando-Busquemos un poco de espacio, ¿te parece?

-¡Percy!-Jason bramo al ver como su compañero era raptado y llevado volando muy lejos de ellos.

-Oye, deja de revolverte…-Comento el tal Garuda ante los constantes intentos de su presa por liberarse-Créeme, es mejor que vengas conmigo. Si me diviertes podría conservarte como mascota.

-¿De qué… estás hablando….?-

-De Toby. No te preocupes, se asegurará de matar a tus amigos rápidamente. No sufrirán…

Continuar…

Olviden lo que dije antes, definitivamente lo que se pasa más rápido es leer cada capítulo jajajaja

Pero aunque dure poco estoy seguro de que todos pudieron disfrutarlo, especialmente porque asegura una emocionante continuación para nuestro próximo capítulo Jo. jo. Jo…

Y con eso en mente, mis preciosuras espero encontrarlos pronto asomándose por los reviews (los cuales mantienen sano e inspirado a un autor, no lo digo yo lo dice la ciencia)

¡Nos leemos la próxima semana!