Cap.12 - Dime Alex...
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Aunque había algo que estos dos chicos tenían en común, y era que ambos se encontraban confundidos por el completo marullo en el que se ahora se convirtieron sus sentimientos; Sabían que ninguno era totalmente indiferente ante el otro, y que no había manera en que ese beso no les hubiera afectado un poco siquiera, pero una cosa si era segura, sus corazones pertenecían a personas que ahora mismo estarían muy lejos de esa habitación.
-Marinette… - " Oh, oh, nada de princesa " Pensó la azabache preocupada - Oye, sé que todo eso que paso fue… pues… inesperado - intento el buscar las palabras correctas, pero sudaba de los nervios, además, aquella intensa mirada azulada no ayudaba mucho - Y yo… sé que no debieron terminar así las cosas pero…
-¡NO! - Le interrumpió la diseñadora, que se tapó la boca para guardar silencio temiendo haber despertado a sus padres, quienes gracias al cielo, tenían el sueño pesado - Lo siento, eh… - soltó aire exasperada –Escucha, Chat. Solo fue un beso ¿Bien? tampoco tienes que ponerte así, es una tontería - Rio con nerviosismo tras haber dicho aquello, estaba lejos de ser lo que realmente pensaba, y ella estaba totalmente convencida que si no actuaba ahora, jamás volvería a tenerle allí - Sé que todo fue inesperado y … Fuera de lugar, pero te prometo que no me afecto o molesto en absoluto - mintió sintiendo como si le clavaran una aguja en el pecho - ¡Es más! Estoy… alagada, de que pienses eso de mí - Chat parpadeo no creyendo lo que escuchaba - pero, si estás de acuerdo, propongo que olvidemos toda esa situación y volvamos justo a como éramos antes… ¿Qué me dices? - Finalmente termino, y la oji-azul quería golpear su cabeza contra una pared; Mientras, el pobre superhéroe se sintió un completo estúpido ¿Acaso él era el único que se había carcomido la cabeza con ese beso? Pues sí, Marinette no le era indiferente, pero al parecer no le importaba lo suficiente como para que sus besos la hicieran perder el rumbo siquiera un poco. Bajo la mirada y se rasco el cuello con algo de incomodidad. La verdad, él había venido a proponer lo mismo, pero no creyó que el que ella lo dijera podría afectarle de tal manera. el pobre superhéroe se sintió un completo estúpido ¿Acaso él era el único que se había carcomido la cabeza con ese beso? Pues sí, Marinette no le era indiferente, pero al parecer no le importaba lo suficiente como para que sus besos la hicieran perder el rumbo siquiera un poco. Bajo la mirada y se rasco el cuello con algo de incomodidad. La verdad, él había venido a proponer lo mismo, pero no creyó que el que ella lo dijera podría afectarle de tal manera. el pobre superhéroe se sintió un completo estúpido ¿Acaso él era el único que se había carcomido la cabeza con ese beso? Pues sí, Marinette no le era indiferente, pero al parecer no le importaba lo suficiente como para que sus besos la hicieran perder el rumbo siquiera un poco. Bajo la mirada y se rasco el cuello con algo de incomodidad. La verdad, él había venido a proponer lo mismo, pero no creyó que el que ella lo dijera podría afectarle de tal manera.
-Yo… estoy de acuerdo… Princess - Añadió el apodo con algo de dificultad - Valla, no creí que fueras tan madura - le sonrió con su mejor marca Agreste.
-Hay mucho que aún no sabes de mí, gatito - jugueteo guiñándole un ojo - Amm… ¿Quieres ver una película? Mañana no hay clases y…
-Sí, está bien - acepto sin dejarle terminar - pero veamos alguna serie mejor - propuso relajándose en el futan.
-¿Cómo cuál? - pregunto ella abriendo el buscador.
-¿Te parece FullMetal Alchemist? La vi hace ya varios años y tenía tiempo queriendo volver a verla…
-¿FullMeta, Que? - Rápidamente le felino se incorporó.
- ¿Cómo puedes decir que ves anime si no has visto esa serie? - La hizo a un lado y escribió el nombre en el ordenador - Prepárate, Princesas. La veremos hasta parecer zombie's - La chica suspiro al ver como la emoción invadía su mirada.
-Voy por bocadillos - aviso antes de dirigirse a la rampa, aunque el chico no le presto mucha atención.
Cuando estuvo en la cocina, automáticamente comenzó a sacar galletas de la despensa, recalentar la leche y después verificar que fueron en la nevera.
-¡Marinette! ¿Qué tal fue? - pregunto preocupada la kwami.
-Pues… Acordamos que actuaríamos como si nada hubiera pasado - Respondió con una sonrisa.
-Y… ¿tu estas feliz con eso?
-¡Claro! ¿Por qué no lo estarás?
-Marinette… - Susurro la mariquita sin saber que más decir, ahí fue cuando la azabache noto que gotas salinas resbalaban por sus mejillas.
-No te preocupes, Tikky - Pidió limpiándose con rapidez - En realidad todo fue mi idea y… si no lo hubiera hecho, habría perdido a mi amigo…
-Oh, Marinette - Se abrazó a su mejilla, consolándola como solo esa divinidad sabia, porque aunque la franco-china no lo admitiera, esperaba algo más a raíz de ese beso, pero lamentablemente, el gato negro solo tenía ojos para Ladybug, y eso la hacía sentir aún más insegura acerca de su identidad civil.
Al final, ambos pasaron una noche agradable, resulta que la serie si era muy interesante, y ambos formaron un mudo acuerdo de jamás volver a mencionar el tema, pero aunque ninguno lo dijera, ya estaba sembrada la semilla.
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El lunes por la Mañana parecia Ser uno de Como any Otro, y en la preparatoria "El Lycée" Los Estudiantes comenzaban un Llegar a Medida Que se acercaba la hora de entrada, y Julieta caminaba tranquilamente MIENTRAS SE encontraba inmersa en su lectura " Que El Día el Cielo se Caiga "de Megan Maxwell . Una novela realmente conmovedora y que la tenía aferrada a las páginas del libro.
" ¡MUCHO!"
Cayo de sentón al suelo junto a quien quiera con el que allá tropezado, dejando caer sus cosas desparramadas por el suelo.
-¡Oh, como lo siento! - Se disculpó rápidamente - no estaba prestando atención, perdona - Cuando levanto la mirada se encontró con una sonrisa tranquilizadora.
-No te preocupes, yo tampoco estaba prestando mucha atención - Era una chica que nunca había visto, era guapa, de un largo cabello castaño, piel canela y ojos bicolor verde y amarillo llenos de picardía. Juntas recogieron todo antes de ponerse de pie.
-Muchas gracias. Tú debes ser la nueva - dedujo con facilidad la rubia.
-¿Se me nota mucho? - pregunto la chica algo espantada.
-Lo tienes escrito en la cara - ante esto último ambas rieron divertidas - Soy Juliet Decrois, un placer, y bienvenida a esta escuela - le extendió su mano, que la otra sin pensar estrecho.
-Soy Alexia Sequera, pero solo dime Alex - Se presentó igual - ¿Sabes dónde queda el aula de la clase 1-A? - pregunto algo perdida.
-Estas de suerte, voy para allá… - comento comencé a caminar para guiarle.
-¿En serio? Uff, que bueno, este lugar es enorme… ¡Cuidado! - Pasando junto a la cancha, el balón de básquet iba directo a la cabeza de la oji-grisáceo, pero la castaña lo atrapo sin dificultad.
-¡Gracias! - Exclamo ella.
-¡Disculpa! - Se acercaron un par de los chicos que se encontraban jugando - No fue intencional.
-¿Están bien? - Entre ellos, estaba Claude, que rápidamente se acercó preocupado por la joven Decrois. Esta le miro antes de ignorarle, cosa que Alex no pasó por desapercibido, así como la expresión dolida del castaño.
-Sí, no pasó nada - Respondió por la rubia; Juliet noto que la mayoría de los chicos la miraban con atención, después de todo, era una chica muy bonita, pensó. Además, estaba vestida con el uniforme del instituto, en realidad no era obligatorio usarlo, por lo que casi nadie lo hacía, pero a ella le sentaba de maravilla. Este consistía en una camisa de vestir blanca, falda y chaleco gris, por lo que resaltaban sus largas y torneadas piernas, además de medias blancas hasta por debajo de la rodilla y zapatos negros. Su cabello castaño era enrulado, y este estaba suelto y reposaba grácil sobre sus hombros; La aprendiz de veterinario se sintió un patito feo delante de ella. Con un pantalón negro, un suéter amarillo que le quedaba gigantesco, zapatos deportivos desgastados y su cabello recogido en una cebolla desordenada,
-Buenos reflejos - Reconoció uno de los jugadores - pero mejor pásanos ya el balón, podrías lastimarte, lindura - La nueva le miro ofendida, uno de sus peores defectos era su enorme orgullo; Sin mediar palabra, alzo el mentón y se dirigió al medio de la cancha atrayendo la atención de todos y desde allí, reboto un par de veces la pelota, miro al aro con determinación y con elegancia y precisión encesto sin siquiera rozar el anillo.
El silencio reino en el lugar, y dedicándole una sonrisa arrogante al bocón, entrelazo su brazo con el de Juliet antes de continuar con su camino al salón de clases.
Ya dentro del aula, ambas chicas tomaron asiento, la rubia se sentaba hasta el fondo por lo que tenían cierta privacidad.
-¡Estuviste increíble! - le dijo en un susurro - Los dejaste a todos con la palabra en la boca, sin titubear - Alex se encogió de hombros.
-Odio que me subestimen, y más por ser mujer - Explico con sencillez.
-¿Dónde aprendiste a jugar basquetbol? ¿Estabas en un equipo? - La castaña negó con la cabeza.
-Prefiero el Futbol, el Básquet solo era un pasatiempo que mis amigos me obligaron a tomar - Respondió con una sonrisa nostálgica.
-¿Naciste aquí en Paris? - Interrogo ahora dudosa la rubia, no tenía acento y su pronunciación era perfecta, pero sus rasgos y apellidos extranjeros.
-Soy latina, venezolana para especificar, pero mi madre es francesa, así que siempre tuve presente su cultura y mayormente me hablaba en ese idioma, así que hablo este y el español.
-¿Entonces por eso estas aquí, por tu mamá?
-Si, en realidad veníamos cada año de vacaciones pero cuando mis padres se separaron y decidí quedarme con mi madre, ambas concluimos que era mejor comenzar desde cero aquí en Paris… ¡Pero ya está bueno de mí! - Corto de repente - Háblame de ti, Decrois… ¿vives con tus padres? - Esta estaba por contestar cuando una mano se interpuso entre las dos.
-¡Tú debes ser la chica nueva! - Una chica pelinegra con un montón de maquillaje les interrumpió, tenía un vestido azul marino que realzaba su figura pero cumplía con las normas de vestimenta, su cabello era lizo y tenía collares, pulseras, anillos y pendientes que decían a gritos lo costosos que eran , y esta tenía otro par de barbie's a su espalda como perritos tras su dueña; Eran "las descerebradas" como les llamaba Juliet, pero temió que cuando pensaba que podría llevarse bien con esta peculiar chica, ella podría verse más interesada en las fiestas elegantes e historias de viajes en cruceros con estrellas famosas como las cosas típicas que sus compañeras solían hacer o contar - ¿Alexia, no es así? - afirmo más que otra cosa realizando un gesto "disimulado"
-Gracias, pero la hipocresía no es lo mío - Rechazo sin mucho interés - Y creo que la señorita a mi lado es mucho más interesante que ustedes tres juntas, así que si nos disculpan - declaro para imitar el tono de la pelinegra - Están estorbándonos , chicas - Están quedaron rojas de la indignación y con un gesto insolente, dieron media vuelta para dirigirse a sus asientos - Entonces, Juliet… ¿Vives con tus padres? - La rubia le regalo una amplia sonrisa y allí, decidió que se llevarían muy bien.
-¿Mejor te gustaría ir a mi casa después de clases?
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Ese día, en el colegio François-Dupont, las cosas parecían mucho mejor para el progreso de esta nueva amistad. Adrien y Marinette se saludado en la entrada del colegio, incluso tenido una ligera charla con total tranquilidad. Una bromita aquí, una risita allá y todo viento en popa; Pero el rubio no podía no sentirse algo herido por lo ocurrido la noche anterior.
" Sé que todo fue inesperado y… fuera de lugar, pero te prometo que no me afecto o molesto en absoluto"
Recordó lo dicho por la chica. Algo le dolió en su delicado ego masculino, pues, tal vez como Adrien le atosigara tanta atención de las féminas, pero como Chat Noir, estaba en pleno apogeo sobre sí mismo, plena libertad, era algo distinto…
" ¡Estoy enamorada de ti!"
Le había gritado ella una vez a su identidad heroica, y aunque se había sentido extremadamente alagado, en ese entonces nunca hubiera podido imaginar algo más que una bonita amistad con la franco-china… ¿Tanto podría cambiar sus pensamientos un beso? No… esto venía desde mucho antes, desde aquel momento en que comenzó a colarse en su habitación, contar historias y reír hasta altas horas de la madrugada. Cuando ella sumergía sus dedos en sus cabellos y lo hacía ronronear… cuando buscaba consuelo en ella después discutir con su padre… no podía imaginar su vida sin ella, sin su risa, sus respuestas sarcásticas e ingeniosas, su positividad y alegría…
Palideció.
¿Acaso estaba enamorándose de Marinette?
