Mierda. Mierda. Mierda.

Sentí ganas de llorar cuando realicé que todo había sido mi culpa por no mantener mi boca cerrada.

Aún seguía en ese callejon cuando alguien llamó a mi celular.

– ¿Hinata? ¿Estás con mi hermano? —era Temari.

–No...—limpié con fuerza una lágrima de mi mejilla— volvió a su apartamento. No quiere hablarme.

– ¿Tú estás bien?

–Si.

–Bien. Siento que tuvieras que presenciar eso, en serio lo siento. Solo quería saber como estaban, aquí todo sigue un caos.

–Está bien. Intentaré hablar con Gaara.

–No. Créeme, lo mejor será dejarlo solo por unos días o será peor, ¿está bien? Lo siento. Adiós.

Mordí mis uñas, algo en mi insistía en que fuera a buscarlo. Mi celular volvió a sonar, insistentemente.

–La fiesta —dije, al ver todos los mensajes de Ino.

No tengo ánimos de ir de fiesta, pero ya me había comprometido con ayudar. Tomé mis cosas y partí al lugar con los hombros caídos.

El lugar donde sería la fiesta de graduación era el mismo club de hace unas semanas atrás, en el segundo piso. Cuando al irme pasaron todas esas cosas con Naruto.

– ¡Por fin llegas! —gritó Ino, llamando la atención de Naruto y Sakura que también estaban ahí. La pelirosa golpeó el brazo de Naruto cuando notó que no me quitó la mirada de encima.

Terminamos de colgar las decoraciones y subimos los aperitivos que habían llegado. Cortesía de los padres de Choji.

–Quedo bastante bien —dijo Ino con orgullo.

–Si, te superaste a ti misma.

Todas las decoraciones eran plateadas y los de la mesa eran rojos por los colores del uniforme escolar.

–Cuando prendan las luces led todo esto brillará. Se verá genial en las fotos.

Dejamos a los chicos a cargo y nos subimos al auto de Ino para ir a su casa a prepararnos, un día antes habíamos dejado lo que usaríamos en la fiesta. Saqué la ropa de mi bolso y Ino soltó un grito ahogado.

– ¿USARÁS ESO? —exclamó apuntando a los jeans claros en mi mano. Asentí avergonzada— No.

–Pero Ino...

– ¡Claro que no! Es nuestra noche.

Buscó en su armario y sacó un pequeño vestido negro. Mi cara ardió.

– ¡No usaré eso!

– ¡No puedes usar jeans en una fiesta de graduación, Hinata, es contra la ley! —gritó alzando los brazos.

Estuvimos durante quince minutos debatiendo hasta que logró convencerme de usar el vestido.

– ¿Ves? Es como usar una falda.

–No lo es —murmuré.

El vestido tapaba lo suficiente pero seguía siendo muy revelador y era tan ajustado que marcaba cada curva.

–Te ves bien —dijo Sakura acercándose con un labial entre sus dedos. Suspiré derrotada y me miré en el espejo, vi a una persona completamente desconocida. Y me agradó.

–Gaara quedará a tus pies, créeme.

Mi confianza volvió a caer. Tomé la chaqueta del colegio para cubrirme y noté que tenía la de Gaara. Debió confundirse cuando tiré todo al suelo en ese callejón, mi autoestima seguía cayendo.

–Tengo algo más para ti —dijo Ino mirando a Sakura con una sonrisa de emoción. Buscó algo en un cajón y lo escondió tras su espalda.

Cuando estuvimos frente a frente extendió un condón y mordió su labio.

– ¡Esta es la mejor oportunidad para que lo hagas! Es tu primer novio, acaban de graduarse y nada podría salir mal.

Tomé el pequeño cuadrado con indiferencia. Lo notaron.

–Ok —habló Sakura con confusión— no es la reacción que esperaba.

–Si. Crei que te daría vergüenza ¿Hay algo que no nos has contado?

Levanté los hombros y bajé la mirada.

– ¡Traidora! —exclamó Ino con una sonrisa— ya lo hicieron y no nos contaste.

– ¿Cuando? —preguntó la pelirosa, ambas lucían muy emocionadas.

Carraspeé avergonzada. Odiaba hablar sobre eso y se molestarán si decía la verdad.

–Hace un par de semanas... no estuvo mal.

Siguieron haciendo preguntas que me hacían sentir incómoda, tenían la curiosidad de unas infantes.

El estruendo de una bocina sonando repetidamente me liberó de la interrogación. Ino miró por su ventana y el bullicio cesó.

–Es Naruto. Ya era hora.

Con los zapatos de tacones puestos y una última mirada al espejo, todas salimos para subir al auto del rubio que nos llevaría a la fiesta. Ya era de noche.

–Sasuke también vino —dijo Ino en la puerta de la casa. Detrás del auto de Naruto estaba la camioneta negra de Sasuke, que estaba ocupado en su celular.

Miré de reojo a Sakura, apretó sus labios con ansiedad mirando hacia el pelinegro. Me imaginé que deseaba acercarse, pero ahora que estaba saliendo con Naruto, sería extraño que no fuera con el.

Se sentó junto a Naruto e Ino dejó la puerta abierta para que la acompañara en el asiento trasero, pero al mirar a Naruto golpeando el volante con la punta de sus dedos con incomodidad, supe que ahí no había lugar para mi. Cerré la puerta y di un paso atrás.

–Ustedes vayan, iré con Sasuke.

Sakura me miró alarmada. Ino asintió con comprensión, también notó la tensión en el ambiente.

El pelinegro no me miró hasta que estuve sentada junto a el.

– ¿No había espacio para ti con la pareja feliz?

–Algo así.

Se rió entre dientes y aceleró hasta pasar al rubio.

– ¿No te molesta que estén juntos de nuevo?

– ¿Por qué me molestaría? —preguntó haciendo una mueca— ¿a ti te molesta?

Me mantuve en silencio.

–Son unos idiotas. Todos ustedes.

– ¿Por qué vas a la fiesta si somos todos unos idiotas?

–Me divierten —sonrió volviendo a acelerar en una calle vacía— son como una mala película.

Bufé enojada.

–Casi tan mala como tus elecciones... ¿Donde está tu novio?

–No vendrá.

Sasuke lucia genuinamente sorprendido.

– ¿Te deja sola en una fiesta luego de estar como un insecto pegado a ti todo el año?

–Tuvimos... una pelea.

Estacionamos a unos metros de la entrada y me miró de pies a cabeza.

–Que pena... es un error dejar plantada a una chica tan linda.

Fruncí el ceño y desvíe la mirada con temor de que se burlara de mi sonrojo.

–No lo soy.

Sakura parecía mas ansiosa al ver que seguíamos juntos, nos observaba de reojo mientras entraba al club de la mano con Naruto.

Había mas gente que la última vez que estuve aquí, me sentía perdida al no lograr pasar entre la gente por que cada vez que intentaba hacerme un espacio alguien me empujaba o no se movía.

Sentí una mano en mi cintura y volteé de inmediato, asustada de que algún extraño intentara algo. Suspiré aliviada cuando vi al pelinegro.

–Primero lo primero, Hyuga.

Me guió hasta la barra y la chica que estaba ahí se acercó con prisa en cuanto vio a Sasuke.

–Lo de siempre —dijo con monotonía— y dos cervezas.

No tardó en poner unos pequeños vasos en la mesa y llenarlos con una mezcla verde. Dejó las cervezas y se largó.

–Con esto —dijo llevando uno de los tragos a sus labios— la noche no será tan larga. Toma uno.

Lo imité y terminando con los tragos cortos, tomamos el vaso de cerveza y fuimos al piso de arriba con el resto. Sakura nos miraba cada vez que Naruto no estaba cerca. Ino se acercó con alegría y una copa en su mano.

– ¡Aquí están! Se ve genial, ¿cierto?

Sasuke levantó los hombros con indiferencia y tomó un trago de cerveza.

– ¿Gaara aún no ha llegado? —preguntó, ignorandolo.

–No vendrá —anunció Sasuke con fingida tristeza.

– ¡No! —exclamó ofendida, me encogí con vergüenza— no te preocupes, lo solucionaré.

–No, Ino...

No me escuchó. Corrió hacia Naruto y los vi conversar exaltadamente, el rubio sacó su teléfono y ambos se alejaron del bullicio.

–Ven —el pelinegro volvió a posar su mano a mi cintura y me llevó a una de las mesas, repleta de botellas de diferentes colores y formas.

–Esto es demasiado —dije tomando la única botella que reconocía de la última vez, vodka.

–En tres horas no quedara nada, créeme.

Lo observé asombrada mientras bebía la mitad de la cerveza que quedaba, de un solo trago.

– ¿Aún no la terminas? —preguntó apuntando a mi vaso.

–En realidad no ten–

–Terminalo. Te reto.

Negué con la cabeza.

–Que niñita.

Hice una mueca y en ese momento vi a ambos rubios corriendo hacía nosotros. Ino extendió un celular hacia mí.

–Es Gaara —dijo emocionada— Naruto no logró convencerlo, tal vez a ti si te escuche.

–Ino...

– ¡Seguro lo logras!

Dejé el vaso en la mesa antes de tomar el celular y alejarme con Ino detrás, sus manos en mis hombros me guiaban. Me llevó hasta los baños donde la música no molestaba.

–Lo siento, insistieron —dije, intentando que la rubia no escuchara.

–No me importa. No quiero estar cerca de esos idiotas, o de ti.

–P-Pero...

–Haz algo útil por una vez en tu vida y diles que lo olviden, no iré.

–Pero...—mordí mi labio indecisa— a mi también me gustaría que estés aqui. He estado preocupada...

Lo escuché suspirar y luego solo hubo silencio.

–Eres una molestia —volvió a hablar— tal vez–

Su voz se cortó y solo se escuchaba interferencia, alejé el celular intentando averiguar que estaba pasando... hasta que una voz volvió a escucharse.

–No sé si me recuerdes —era la voz de una chica— nos encontramos una vez en el departamento de mi Gaara.

Claro que la recordaba. La chica de cabello corto y castaño que me amenazó. Una corriente de rabia y celos me invadió, sentí ganas de gritarle pero miré a Ino haciéndome señas de ánimo y decidí que no sería buena idea. Respiré hondo.

–Quiero hablar con Gaara.

–No te preocupes por el, lo he cuidado muy bien y la hemos pasado aún mejor —dijo con soberbia. Mi estómago dio vueltas imaginando a que se refería.— así que no vuelvas a buscarlo, niña. El está conmigo de nuevo y tu...

Se volvió a sentir un ajetreo y entrecortado podia escuchar la voz enojada de Gaara y a esa chica, estaban discutiendo.

–No vuelvas a hacer eso —le dijo.

Ino tras de mi, comenzaba a ponerse inquieta.

–No vuelvas a llamarme —gruñó.

– ¿Por qué? ¿Quieres estar tranquilo con esa chica? —dije entre dientes, los celos comenzaban a controlarme.

– ¿Cual es el problema? —preguntó riendo— ¿creíste que eres especial?

Sentí mi cara enrojecer por la rabia, apreté los labios y solté lo primero que llegó a mi cabeza.

–Bien, pero no esperes que yo no haga lo mismo —solté de golpe— alguien se ha portado muy bien conmigo esta noche y muchas cosas pueden pasar. Así que vete a la mierda también, Gaara.

No esperé su respuesta y corté, pero aún asi pude escuchar como me gritaba enfurecido.

En realidad el pelinegro no se había portado bien conmigo. O tal vez si, a su propia manera.

– ¿Como te fue? —preguntó Ino abriendo las manos.

Suspiré hastiada y dejé el celular en su mano antes de salir del baño sin dar explicaciones.

Sasuke me observó con los brazos extendidos en el sofá cuando volví junto a el y bebí el resto de mi vaso de golpe.

–Algo me dice que...

–No lo digas —exclamé entre dientes.

No lo necesitaba para celebrar la graduación. No lo necesitaba para nada, me quedaré aquí y celebraré sin gastar otro segundo pensando en el.

Seguí bebiendo con la compañia de Sasuke. En algún momento Ino llegó junto a Naruto y Sakura, todos estábamos ebrios por lo que la incomodidad de hace un par de horas fue olvidada.

–Voy a extrañar ver tu cara todos los dias —dijo Ino, abrazándome con fuerza haciendo que mi cara quedara pegada a su pecho.

–Yo las extrañaré a las dos—se unió Sakura.

–Creo que es suficiente de esto para ustedes —Naruto se acerco e intentó tomar el vaso de la pelirrosa y el mío. Lo alejé con enfado.

–Tu no me mandas —refunfuñé.

– ¡Asi se habla! —Ino alzó su copa, se tambaleó y Naruto tuvo que sujetarla para que no chocara con el.

Sasuke había tenido razón en algo. Las botellas en la mesa estaban por vaciarse y apenas eran las dos de la mañana. Podías notar que estaba ebrio no por su caminar, como a Kiba, o por que se le trabara la lengua al hablar como a Naruto.

Sonreía genuinamente e intentaba ocultarlo, estaba divirtiéndose. Y eso lo hacia ver aún mas atractivo.

Terminamos por vaciar las botellas entre todos y como algunas chicas estaban aburridas de bailar con los del salón, decidimos bajar con el resto de gente que también estaba festejando en el club.

–Vamos —tiré de la mano de Sasuke intentando levantarlo del sofá.

–Yo no bailo.

–Solo esta vez —supliqué haciendo puchero.

Sasuke me examinó de pies a cabeza y sonrió.

–Con una condición —dijo, apretando un poco mi mano— si luego fumas conmigo en la terraza.

Asentí sin cuestionarme nada.

Estaba mareada, muy mareada. A causa de eso, cuando Sasuke se levantó y yo aun tomándole de la mano, perdí el equilibrio y él de un tirón me acercó. Me golpeé con su pecho y con una mano en mi espalda me sostuvo. Perdí el aliento por unos segundos cuando lo miré y aún llevaba esa sonrisa.

–Supongo que tendré que hacerme cargo de ti.

Ino me interrumpió cuando estaba por decirle que podía cuidarme sola, aunque fuera una mentira. Me alejé de un salto.

–Vamos, ¿que esperan? —dijo con ánimo, enredando su brazo en el mio para comenzar a bajar— ¿que fue eso? —preguntó en voz baja.

– ¿Que cosa?

–¿Como que... ¿A que te refieres con "que cosa"? —exclamó zarandeando mi brazo— tu y don malhumorado han estado toda la noche juntos y recién parecía que estaban por besarse.

– ¡No iba a besarlo! Me tropecé.

– ¡Tienes que tener cuidado, Hinata! Tienes novio, no puedes ir por ahí besando a otros chicos. Estarías buscando problemas.

–No entiendo nada de lo que dices —dije riendo, caminando entre la gente.

–Estás muy ebria —la rubia también comenzó a reir— yo también.

Un chico pálido y de cabello oscuro tomó la mano de Ino y la alejó para bailar, era Sai, su novio. La rubia se despidió con la mano para luego abrazar al moreno y desaparecer entre la gente.

–Estoy muy seguro de que me habías prometido un baile, Hyuga —habló Sasuke a mis espaldas. Tomó mi cintura y me llevó más cerca de la música, donde estaba concentrada la mayor parte de la gente.

No sabía que bailar podía ser tan agotador. Luego de media hora ahí con Sasuke muy cerca en mi espalda, comenzaba a sentir mucho calor.

Sus manos se volvían cada vez mas osadas, recorriendo mi cintura y caderas. Sentí sus labios en mi cuello y el calor comenzaba a aumentar, me sentía ahogada. Me volteé y puse mis manos en sus hombros para alejarlo.

–Necesito ir al baño —dije.

– ¿Necesitas que te acompañe? —preguntó muy de cerca, volviendo a besar mi cuello. Sentí escalofríos y mis piernas temblaron.

–No, no—volví a alejarme— puedo llegar sola.

Con pasos muy torpes y desorientada, de alguna manera logré llegar al baño, como siempre había una larga fila de chicas esperando. Di pequeñas pisadas ansiosas haciendo sonar los tacones, enserio tenía que ir.

Me incliné un poco para ver la puerta al baño de hombres, tentadoramente entreabierta y sin nadie cerca.

–Es por una emergencia—me dije a mi misma antes de escabullirme con la esperanza de que estuviera vacío.

Lavé mis manos y me miré al espejo, no habia visto mi reflejo en toda la noche y algo en mi deseó no haberlo hecho.

Me sentí cohibida al ver el ajustado vestido marcando cada curva pero también me sentí bien cuando noté que muchos no me quitaban la mirada de encima cuando estaba entre la gente.

Y finalmente comprendí la personalidad de Ino. Tener la atención de la gente te hacía sentir... diferente, en el buen sentido.

–Oh, no...—tapé mi boca cuando sentí el vómito en mi garganta. Retrocedí hasta que mi espalda tocó la fría pared y me dejé caer al suelo. Respiré hondo hasta que las náuseas se fueran.

– ¿Hinata?

Aún con la mano en mi boca levanté la mirada buscando al que me nombró. Era Naruto.

–Hola —dije, las náuseas ya se habían ido.

– ¿Que haces aquí?

Abrí la palma de mi mano y la moví señalando todo el lugar.

–Oh... claro.

Lo ignoré para concentrarme en que mi cabeza dejara de dar vueltas. Lo escuché lavar sus manos y llegó a sentarse junto a mi.

–Entonces... Gaara no vino.

–No hables de el —mascullé molesta, arrastrando las palabras. No había pensado en el, y no quería hacerlo ahora.

–Lo siento —dijo, estirando sus piernas al igual que yo— ¿no estabas con Sasuke? Parecían divertirse.

– ¿No estabas con Sakura? —respondí a la defensiva.

–Si... en realidad quería alejarme de ella un rato —respondió, supongo que los ebrios no notan el mal humor.

Lo miré sorprendida, estaba con la mirada al suelo y una expresión triste. Su mano estaba muy cerca de la mía.

– ¿Por qué?

–No lo sé. Antes, cuando intentaba llamar su atencion y me rechazaba, sólo volvía a intentarlo. Pero ahora... siento que ya no vale la pena.

– ¿Que cambió? —pregunté moviendo un poco mi mano, casi rozando la suya. Realmente solo escuché la mitad de lo que dijo.

–Yo, supongo. Desde que tu... nosotros...

Una corriente de emoción despertó todos mis sentidos cuando tocó mi mano. Sabía que era un momento de seriedad pero no podía concentrarme, en todo lo que pensaba era que estaba muy mareada y que quería besarlo.

–Lo siento —dijo avergonzado y alejándose— cuando estoy ebrio no controlo lo que digo.

–No pasa nada —levanté los hombros con decepción.

–No sé por qué sigo con ella —exclamó enojado, su rostro estaba rojo— sé que ahora sólo la veo como una amiga y sé que estoy forzando algo que nunca va a pasar. Soy un idiota y un cobarde.

Reí entre dientes.

–Eres la persona menos cobarde que conozco —dejé caer mi mano en su rodilla y le di unas palmadas— lo digo en serio.

Estampó su mano sobre la mía con una sonrisa y dio un apretón. Como un impulso, giré la mano aprisionada y las entrelacé. Queria abrazarlo y decirle que nunca dejé de quererle y que tal vez nunca lo haga.

–Aquí estas.

Alejé mi mano con rapidez. El pelinegro se acercó con calma y estrechó su mano. Miré a Naruto de reojo antes de tomarla de mala gana, parecía confundido.

–Naruto —lo llamó con burla— Sakura te está buscando.

El rubio suspiró con molestia y se levantó afirmándose de la pared.

Volvimos al ambiente y Naruto me miró una última vez, no sabía si fue mi imaginación o la poca luz del lugar, o solo que estaba muy ida pero juré ver tristeza en su semblante. Deseé mas que nunca estar junto a el.

Mientras seguía observando a Naruto, estaba segura de que habia visto pasar por unos segundos a alguien con un desordenado cabello rojo a unos metros de nosotros. Por mas que busqué no volvi a encontrarlo. Seguro fue mi imaginación.

Sasuke me acercó a la escalera, supongo que volvíamos con los demás.

– ¿Como fue que terminaste en el baño de hombre?

–Quería hacer pis —respondí riendo mientras me apoyaba en su brazo— ¿donde vamos? —pregunté cuando pasamos de largo donde estaban los demás y entramos a ese pasillo oscuro.

–Dijiste que fumarias conmigo —se adelantó y cuando la oscuridad nos cubrió, tomó mi mano. Abrió la puerta y la brisa en mi cara se sintio revitalizante. Suspiré con satisfacción.

–Amo este lugar —dije impulsivamente. Sentí un extraño olor y volteé a ver a Sasuke, prendiendo lo que parecía ser un cigarro, pero no olía como uno— eso no parece un cigarro.

–No lo es —soltó una gran cantidad de humo. Lo extendió hacía mi.

–Y-Yo... nunca he probado eso.

–Es fácil —me acorraló en la barandilla del balcón y volvió a fumar antes de girarlo hacía mis labios— como el sexo. Primero parecerás un idiota, te acostumbras y terminarás disfrutandolo.

– ¿Tenías que compararlo con eso? —fruncí el ceño y lo tomé entre mis dedos con miedo.

–No va a morderte.

Aspiré un poco y en segundos comencé a tocer, mi garganta ardía y parecía no terminar. Sasuke río mostrando sus dientes y fumó sin inmutarse, saco de su chaqueta una botella y me la ofreció. Sirvió un poco, era mucho mejor que tu garganta se quemara por el alcohol que por esa cosa.

–Quiero volver a intentarlo.

Sasuke tuvo la razón nuevamente, te acostumbrabas y terminabas disfrutandolo. Él estaba cada vez mas cerca y no lo impedí, la tensión sexual era palpable. Llevé mis manos a su chaqueta indicándo que no me molestaba la poca distancia entre nosotros. Y es que el pelinegro resultaba cada vez mas tentador, mas insinuante.

El cigarrillo estaba por terminarse y cuando estaba por llevarlo a mis labios Sasuke me lo arrebató y comenzó a fumar.

–Oye —dije molesta— era mi turno.

Con los labios sellados y llevando su mano a mi nuca, se acercó y soltó el humo directo a mis labios. Algo confundida le seguí el juego y aspiré.

Cuando solté el humo, su mano seguía entre mi cabello y sus labios estaban rozando los mios.

–A tu novio no le gustará si sigo.

Fruncí el ceño y recordé como esa chica me había hablado y como Gaara volvió a tratarme como si fuera basura. Recordé todo lo que me hizo y como por alguna razón, me preocupé por el cuando peleó con su familia aún cuando el no merecía nada de mi parte.

Gaara no es mi pareja. Nunca lo fue. Fui yo la que pensó que era algo verdadero pero para el sólo fue otra manera de mantenerme cerca para seguir usandome.

Quiero esto y lo merezco.

–No me importa —respondí.

Me besó llevando sus manos a mi cintura para terminar de acortar la distancia, subí mis manos a sus hombros y caminamos hasta una mesa que estaba junto a la pared donde me levantó para sentarme sobre ella.

Me besaba cada vez con mas intensidad, se posicionó entre mis piernas y lo acerqué tirando de su chaqueta.

–Tienes mas secretos de los que esperaba, Hyuga —dijo entre jadeos, llevó sus manos bajo mi vestido y sentí como deslizaba mi ropa interior.

Se hundió en mi de golpe y gemimos sorprendidos, no sabía si era la excitación o que ambos estabamos drogados pero se sentía mejor que nunca.

Pegó su pecho al mio mientras volvía a besarme con desesperación. Íntimo. No estaba acostumbrada a eso.

Recordé la misma cercanía con Naruto, pero mas dulce, menos agresivo.

Deseé que...

"No lo nombres" pensé, forzandome a volver a la realidad.

Enrede mis dedos en su cabello y tiré, Sasuke soltó un suave quejido pero siguió embistiendo. Las respiraciones cada vez mas agitadas señalaban que el clímax estaba cerca.

La puerta abriéndose con violencia nos detuvo, salté del susto y el pelinegro se congeló mirando hacia la entrada del balcón.

Gaara nos miraba con frialdad y cerró la puerta de un golpe.

Mi corazón se aceleró por el pánico de ser descubierta, aún mas por ser descubierta por el pelirrojo. Con una mano, intenté desesperadamente bajar mi vestido y con la otra empujaba a Sasuke que solo arregló su pantalón.

– ¿Lo disfrutaste? —preguntó con odio.

–Si —sonrió como tantas veces lo hacia al burlarse de Naruto— lo disfrutamos.

Luego de terminar esa palabra que para mi fue como una bomba, Gaara se acercó desafiante y enfurecido, instintivamente busqué alejarme aunque yo no era su objetivo. Retrocedí hasta que choque con otra de las mesas mientras el pelinegro era tumbado.

Creí que iba a golpearlo, pero rodeó su cuello con las manos y comenzó a estrangularlo.

Y lo recordé.

Estaba repitiendo lo que hizo en primaria. El pánico en el rostro de Sasuke despertó un coraje en mi que me obligó a salir del estado catatónico en el que me encontraba.

Me apresure a tomar su brazo e intentar que lo soltara pero no lo hizo, no tenía la fuerza necesaria. Me arrodillé junto a Sasuke y busqué la mirada del pelirrojo.

–Por favor, Gaara —supliqué— lo vas a matar.

– ¡Eso es lo que quiero!

–Por favor, por favor...—llevé mis manos a su rostro y lo obligué a mirarme. Su frente estaba perlada de sudor y sus ojos ya no tenían ese verde brillante— sueltalo —murmuré tomándolo de la muñeca.

Lo que mas me asustaba es que no había expresión en su rostro. Estaba asfixiando a una persona y estaba tan calmado como si fuera nada.

Lentamente fue soltando el agarre y en cuanto vio la oportunidad, Sasuke se alejó arrastrándose y llevó una mano a su cuello, tosiendo y respirando con dificultad.

–Eres un loco de mierda —exclamó con la voz temblorosa, aún había miedo impreso en su rostro.

Me adelanté antes de que volviera a acercarse impidiendo el paso y llevando las manos a su pecho para frenarlo.

–Vámonos —dije acariciando su rostro y cuello— por favor, vámonos.

Su rostro calmado comenzo a distorsionarse. Tomó mi brazo con brusquedad y entramos por el pasillo, apenas podía seguirle el paso por el estado en el que estaba.

– ¡La encontraste! —dijo Ino con alegría, Gaara no la miró y solo siguió el camino hacia la escalera.

– ¿Gaara? —Naruto se acercó, sabía que algo pasaba.

– ¿Hay algún problema?

Sakura apareció junto a Naruto y Gaara se detuvo.

–Nos vamos —dijo con frialdad, moví mi brazo esperando que me soltara y hice una mueca de incomodidad.

–Pero acabas de llegar.

–Hinata no se siente bien, ¿cierto? —movió mi brazo cuando me quedé en silencio.

–Si —respondí.

Se miraron entre ellos con intriga. No había nada que hacer, no había nada que ellos pudieran hacer.

Dio media vuelta arrastrandome con el, solté un quejido por el tirón pero logré seguirle el paso esta vez.

–Espera, espera —Naruto plantó su mano en el hombro de Gaara y yo suspiré con pesadez, esto no terminaría bien— no puedo dejar que trates así a Hinata.

– ¿Tratarla como? —preguntó con dureza, empujándolo con el hombro, el rubio retrocedió sorprendido.

–La estás lastimando —apuntó a mi brazo y volvió a acercarse.

–No —dije moviendo la mano para que se detuviera— estoy bien. Solo quiero irme a casa y descansar.

– ¿Estás segura? —Sakura se veía preocupada, mirando de reojo a Gaara.

–Si.

–No se entrometan —Ino empujó a Naruto para que se alejara de nosotros— es un asunto de pareja. Hinata ya bebió demasiado y necesitaba que su novio la controlara.

Mi corazón se derrumbó y bajé la mirada con profunda decepcion.

Gaara no esperó para despedirnos y siguió arrastrandome por el lugar, lo último que vi antes de salir fue la mirada preocupada de Naruto mientras tambien era llevado de vuelta por la pelirosa.

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Espero que les guste este capítulo y dejen su comentario porque escribirlo me causó una crisis de estrés

Y si tienen algún comentario psicológico sobre los personajes también me gustaría leerlo uvu