12. Amor.

Tony conducía de vuelta al apartamento.Back in Black de AC/DC sonaba a todo volumen en su auto.

No pudo haber tenido un peor primer día de clases, y todo por culpa de Steve.Sí, lo culpaba, no estaba muy seguro por qué pero lo hacía, lo culpaba por ser el causante de su malestar, se sentía inseguro y aborrecía con todo su ser esa sensación.

Largó un suspiro cuando vio a Steve a punto de entrar al edificio, estacionó su auto y bajó.

—El que llega último saca la basura. —Steve pegó un saltó cuando Tony le arrebató las llaves y entró primero, sonrió y lo siguió corriendo por las escaleras.

—Eso fue trampa. —Se quejó, mirando a Tony desde abajo.

—Se le llama estrategia, Rogers. —Tony lo miró, ufano, y le lanzó sus llaves antes de entrar.

El castaño ya se había acomodado en uno de los sofás y había prendido la TV, Steve se sentó también, a una distancia prudente.

—Y… ¿Qué tal tu primer día de clases? —preguntó, su voz ligeramente áspera.

—Bastante… interesante. —Tony no se molestó en mirarlo, seguía concentrado en la pantalla.

—Te vi a la hora del receso. —Le dijo Steve, en un intento desesperado por saber sobre aquel muchacho con el que lo vió.

—¿Ah sí? —Tony se hizo el desentendido.

—Sí, y me pareció que tu también me notaste.

—Um, no.

—Estoy seguro de que…

—Rogers, —Se giró a mirarlo —, ¿no te pasa que a veces te concentras en algún punto fijo pero en realidad no estás mirando nada? Debió haber sido eso. —Volvió su atención a la TV.

—Debió ser eso… —repitió, casi en un susurro —. Pues, —Alzó la voz, insistiendo en la plática —, no estabas solo ¿nuevo amigo? —Quiso sonar casual, pero pareció más bien desesperado. Tony se giró de nuevo, un atisbo de sonrisa pícara en sus labios.

—Oh sí, Stephen, es un encanto. —Ahora Tony parecía mucho más interesado en conversar.

Steve frunció el ceño por acto reflejo, ¿Stephen?, tenía un nombre parecido al suyo, ¿acaso Tony trataba de buscarle un reemplazo? Aunque para ser justos, Steve se consideraba mucho más atractivo que ese escuálido flacucho.

—Te estuve buscando para almorzar, creí que estarías solo, pero como te vi con él ya no me acerqué. —Steve de verdad estaba esforzándose por no sonar enfadado.

—¿En serio? Que lástima, será para otro día. —Tony quiso decirle que él también estaba muy bien acompañado, pero se le caería la mentira así que prefirió morderse la lengua.

—¿Mañana?

—No, le prometí a Stephen que le invitaría el almuerzo.

—¿Por qué? —Más que una pregunta sonó como un reclamo.

—Pooorque, me está ayudando con un… asuntito. —Tony parecía disfrutar provocar celos en Steve, porque eso eran ¿no?

—¿Qué asunto?

El castaño entorno los ojos, su rostro de satisfacción lo delataba.

Ok, esto se estaba saliendo de control, y ambos se dieron cuenta.

—Estas muy curioso hoy, Rogers. —Expresión tranquila, sonrisa de lado. Steve guardó silencio, suavizó sus facciones y desvío la mirada. ¿Acababa de hacerle una escena de celos a Tony? —. Oye, me he dado cuenta de que nos estamos quedando sin comida. —Le dijo Tony, poniéndose de pie para ir a su habitación, quería alivianar la tensión del ambiente —. ¿Qué te parece si más tarde vamos al centro comercial?

Steve lo miró, sus mejillas parecieron recobrar un poco de color.

—Seguro.


Mientras tanto en algún lugar de la ciudad:

Sharon se encontraba sentada frente a su escritorio, muy concentrada en el libro que leía, cuando de pronto el sonido del teléfono rompió el silencio.

—¿Hola?

—¿Hablo con Sharon Carter?

—Sí, soy yo.

—Oh, que gusto. Seré directa para no quitarte mucho tiempo, voy a la misma universidad que tú y te he visto en varias ocasiones con Steve, obviamente sabes de quién hablo. Lo que pasa es que a una amiga mía le gusta mucho, y antes de hacer cualquier cosa quería saber si ustedes solo son amigos o algo más, ya que si fuesen novios ella no querría incomodar.

—¿Quién eres y cómo conseguiste mi número?

—Ya te dije, vamos a la misma universidad y tenemos amigos en común. Entonces, ¿tú y Steve son novios?

—Sí, lo somos.

—¿En serio? Porque digamos que él no se ve muy afectuoso contigo.

—Steve es bastante conservador, no le gusta dar muestras de afecto en público. Además, no tengo porque darle explicaciones de mi vida a una extraña, adiós.

Y diciendo eso colgó el teléfono y volvió a concentrarse en su libro.


—¿Cuál debería comprar?, ¿las picantes o las naturales onduladas? —preguntó Tony, mostrándole dos bolsas de frituras de papa.

—Umm, no me gusta el picante.

—Pero a mi sí.

—¿Y por qué me preguntaste?

—Quería saber cuál preferías, llevaré ambas. —Metió las bolsas en el carrito que Steve empujaba.

—Creí que compraríamos comida.

—Eso hacemos.

—A ver, tenemos frituras de maíz, de papa, embutidos, mayonesa, café, sodas, pan, —Iba diciendo mientras revisaba todo lo que Tony había puesto en el carrito —, ¿sopas instantáneas? —Steve lo miró con reproche.

—Cuando menos lo esperes te pueden sacar de apuros. —Se defendió el castaño, Steve rodó los ojos y empujó el carrito en dirección contraria a Tony —. Hey ¿a dónde vas?

—Buscaré algo de vegetales. No quiero morir intoxicado.

—Tú sí que le quitas lo divertido a la vida. —Resopló, pero al final terminó ayudando a Steve a escoger las frutas más dulces y maduras.


—Esto sabe bien. —Steve se chupó el pulgar, saboreando los restos de mantequilla.

—¿En serio nunca habías comido el pop corn así?

—Yo nunca miento.

"Sí claro, así como cuando me dijiste que no tenías novia"

—Ajá, eres toda una joyita, Rogers. —Tony se reclinó por completo en el sofá, palpándose el estómago —. Ahora sí estoy bien lleno, creo que llegó la hora de irme a dormir. —Recordar aquella escena con la muchacha rubia lo había puesto mal, así que se paró dispuesto a ir a su habitación.

—Espera, Tony. —Steve reaccionó sin pensar, deteniéndolo de un brazo. El castaño se sobresaltó por el repentino contacto —. Hay algo de lo que quería hablar contigo desde… Bueno, desde que desperté.

—Te escucho. —Se volvió a sentar, recuperando el aplomo.

—Pues verás… Es sobre lo de anoche.

"Oh no, demonios, que no sea sobre el beso por favor"

—Siento que he olvidado algo importante, pero no logro recordar qué. —Steve acarició su cuello en un intento de relajarse, de verdad estaba mortificado.

—Dime hasta dónde recuerdas.

—Umm, fuimos al centro comercial, yo no dejaba de reír porque tú hacías caras graciosas detrás de la cajera. —Tuvo que reír al revivir ese momento.

—Oh sí, eso fue divertido.

—Luego estábamos en el apartamento bebiendo whisky y tú me contabas algunas historias de cuando estuviste en la preparatoria.

—Ajá.

—Y después… ¿Estuvimos en el baño?

—Algo así, me dieron náuseas —Hizo una mueca de asco.

—Y luego nada, cero.

—Coqueteaste conmigo. —mintió, le gustaba mucho ver a Steve sonrojado, y no planeaba privarse de ese placer, tuviera novia o no.

—¿¡Hice qué!?

—Dijiste que eras como mi hamburguesa.

—No te creo, no podría olvidar algo así.

—En serio.

—¿Por qué una hamburguesa? Ni siquiera me gustan mucho.

—Porque… —recordó su plática con Stephen y sin que pueda evitarlo la imagen de esa rubia se hizo presente en él otra vez. —. Olvidé esa parte. —Manoteó en el aire, como tratando de espantar esos feos recuerdos —. No pasó gran cosa después, nos antojamos café y fuimos a la cocina a tratar de prepararlo, pero fallamos en el intento, así que lo dejamos y nos fuimos a nuestras habitaciones, solo eso.

—Eso explicaría los vasos rotos.

—Y el café en el piso.

Steve soltó una pequeña carcajada.

—Caray, no debemos volver a tomar tanto. —Le dijo, risueño.

Y fue ahí, mientras Steve le sonreía y lo miraba con ese par de relucientes zafiros, cuando se dio cuenta de que tenía miedo, se sintió aterrado de solo pensar que esa sonrisa le pertenecía a alguien más. Por unos instantes deseo con toda su alma que el tiempo se detuviera justo en ese momento, porque fue en ese pequeño lapso de tiempo cuando lo sintió suyo, y sólo suyo.

¿De verdad había creído que podría reemplazarlo?