Chapter 12: Secuestrada del pasado.

Sus ojos se abrieron con una fuerte punzada en la cabeza que se iba desvaneciendo a cada segundo. ¿Había oído su nombre? Sí, lo había hecho… ¿Pero en el sueño o en la realidad? Además, ¿qué había soñado? Salía Mitsu, un callejón oscuro, unas manos verdes… ¿Una manos verdes? Extraño…

"¡LEONARDO!"

¿Lo llamaban o era su imaginación?

"¡LEONARDO POR FAVOR!"

¡Lo llamaban! ¿Mitsu…? ¿Cómo podía…? No había tiempo, tenía que ayudarla, estuviera donde estuviera… Entonces sin pensárselo dos veces, cogió su bandana azul y salió corriendo de casa, sin avisar a los demás.

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En otro lugar de la ciudad…

-¡He dicho que me sueltes ya!

-Oh, niña… -una risa maléfica sonó-. No creo que eso se vaya a conceder…

Mitsuki se encontraba sentada en una silla, con los ojos tapados y atada de pies y manos. Llevaba ya así como media hora y la cosa se ponía cada vez peor. De repente notó como algo la agarraba de la venda de los ojos y se la quitaba de golpe. El primer rayo de luz la hizo cegarse un poco aunque, cuando la vista se le aclaró pudo notar que estaba en una especie de almacén abandonado. Y entonces, fue cuando miró a su secuestrador de grave voz…

-¿Otra tortuga…? –Mitsuki la miró de arriba abajo.

Exacto. El secuestrador de la adolescente era una enorme tortuga de caparazón picudo, piel verde oscura, ojos verdes y protecciones negras… En su cinturón llevaba una "S" de metal. Esta tortuga puso una sonrisa torcida y se acercó a ella.

-En unos tiempos me llamaban Spike… Pero tú puedes decirme Slash.

-¿Slash…?

Mitsuki abrió los ojos ante la gran sorpresa. Spike, Slash… Esos nombres los había oído varias veces, ¿pero dónde?

-¿Mitsuki, cierto? –preguntó el llamado Slash.

-Depende para quién.

-Ah claro… -Slash soltó una pequeña risa-. ¿También eres Yumiko, eh?

Entonces la chica sí que se llevó una gran sorpresa.

-Te estarás preguntando que cómo lo sé –la tortuga caminaba de una lado al otro sin dejar de mirar a Mitsu-. Fácil, Mitsuki Hamato, digamos que… Te conozco demasiado.

-Primero te paralizas delante de todo el instituto y ahora te espía una tortuga mutante… -dijo Mitsu más para ella-. Estupendo día Mitsu, estupendo día…

-¡Te mereces todo esto, Mitsuki! –gritó Slash apuntando a la chica con su mazo de picos, aunque esta apenas se movió.

-¿Y eso por…? –dijo con indiferencia.

-Raphael pensaba que sus hermanos eran lo primero. Abandonó a su fiel mascota, que nunca le había fallado, por ellos… ¿Y ahora viene con una familia? ¿Dónde está esa idea de sus hermanos primero?

La castaña abrió los ojos mirando a la gran tortuga mutante…

*Flashback*

Hace diez años, en la nueva casa de los Hamato…

Las pequeñas del hogar corrían de un lugar a otro inspeccionando la nueva casa, mientras que todos los mayores estaban ocupados desempaquetando todas las cajas con sus posesiones. Raphael llevaba entre sus manos una enorme caja de cartón con su nombre escrito en la tapa, aunque en un descuido este tropezó y cayó al suelo, desperdiciando todo lo que había dentro de la caja por el suelo. La pequeña Mitsu no tardó en aparecer al lado de su padre en cuanto oyó el ruido.

-Papá, ¿estás bien? –preguntó Mitsu, viendo como su padre se levantaba.

-Claro hija, tu papi siempre ha sido muy fuerte –contestó con orgullo mientras empezaba a meter cosas en la caja-. ¿Me ayudas a recoger todo esto antes de que tu mami se entere?

-¿Enterarme de qué…? –Claire interrumpió la escena-. Oh vaya… Ya te dije que esa caja era muy pesada…

-No ha sido nada, cariño –Raph sacó una tonta sonrisa-. Anda, ayudadme a recoger…

Entonces, la familia de tres se organizó para recogerlo todo. Cuando ya casi la caja estaba llena, Raph se encontró un papel en el suelo y, al mirarlo, no pudo evitar poner cara de nostalgia. Claire se dio cuenta y también al observar el papel, colocó su mano en el hombro de su marido. La pequeña Mitsu los miró desconcertada y no pudo evitar mirar lo que era ese papel que su padre tenía en las manos. Parecía una foto en la que salía su padre de adolescente. Sonreía mucho y en sus manos tenía una pequeña tortuga…

-¿Qué es eso? –dijo la niña.

-Ah… -Raph quitó la cara de nostalgia y se puso de pie para llevarse la caja-. No es nada importante, cariño. Volvamos al trabajo…

Entonces Raphael despareció de la sala.

-Era su mascota –Claire miró a Mitsu-. La tenía mucho cariño…

-¿Su mascota?

-Sí, Spike.

-Pero tú también tuviste una mascota y no te he visto tan triste cuando ves fotos de ella… En cambio papá…

-Bueno… -Claire miró hacia donde se había ido su marido-. ¿Seguimos con las cajas?

-¡Vale!

*Fin flashback*

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En el tejado de algún edificio…

Tenía que concentrarse para poder oírla otra vez… Estaba claro, a Mitsuki la ocurría algo. No había vuelto a casa. Y necesitaba encontrarla, salvarla, protegerla… Nunca en su vida había sentido lo que estaba sintiendo ahora…

"Leo, por favor…"

¡Lo tenía! Y entonces, empezó a correr…

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En un almacén abandonado de la ciudad…

-Tú eres la mascota de mi padre…

-Era, mona –dijo Slash con odio-. Me cambió por sus hermanos.

-¿¡Y qué tengo que ver yo con todo esto?!

-¡Si decía que sus hermanos iban primero por qué tuvo una familia! –gritó lleno de furia-. ¡No necesita mujer e hija!

-O sea, que solo estás celoso.

Esas palabras cabrearon del todo a Slash. Este agarró con firmeza su mazo de pinchos y sonrió maléficamente.

-Puede, pero estos celos acabarán en cuanto ponga fin a tu vida…

Este levantó el mazo con firmeza pero, de repente, los cristales de unas de las altas ventanas del almacén se rompió dando paso a un Leonardo más bien cabreado. Cayó en perfecto equilibrio al suelo y miró con odio a Slash, pero se desconcertó en cuanto se dio cuenta de quién era.

-¿Spike? –Leo abrió mucho los ojos-. Pe… Pero…

-Vaya, Leonardo –Slash quitó el mazo de al lado de Mitsu y sonrió a la tortuga recién llegada-. Volvemos a vernos…

-¡Suelta a mi sobrina! –gritó el de azul, agarrando sus katanas-. ¡O el que saldrá herido serás tú!

-¿Sobrina, eh? No parecía ser eso cuando en el bosque os besabais de esa manera…

Tanto Leo como Mitsu se sorprendieron al oír esas palabras.

-¿Cómo…?

-Leonardo, el bosque puede ser lugar de muchos más animales…

-¡Da igual! –Leo alzó sus armas-. ¡Suéltala ya!

-Te propongo algo –dijo Slash con una sonrisa-. Me dejas matarla y yo no le contaré nada a Raphael.

-Te propongo otro –contestó Leo con firmeza-. La sueltas y yo dejaré que sigas con vida.

-No lo acepto.

-Bien.

Leo soltó un grito de guerra y corrió en dirección a Slash, que hizo lo mismo. Los dos empezaron a sumergirse en una profunda batalla y, por la fuerza, iba ganando Slash. Entonces Mitsu empezó a mover sus muñecas hasta, al fin, poder liberarse. Se soltó por completo y sin que ninguno de los dos que estaban peleando se enterara, se escondió detrás de unas cajas de cartón.

-Debo aceptarlo Leonardo –dijo Slash, esquivando un golpe-. Eres bueno…

-Gracias –contestó él, lanzando su katana.

-Pero yo soy mejor.

-¡BASTA YA!

El grito inundó la sala y los dos pararon de pelear para ver que Mitsu salía de entre las cajas con algo bastante afilado en las manos. La chica respiraba costosamente y ya no llevaba tacones.

-¡ESTOY HARTA!

-Mitsu…

-¿Qué piensas hacer, niña?

-Fácil…

Y, para la sorpresa de todos, Mitsuki lanzó esa especie de metal afilado contra la tortuga más grande, clavándosela justamente en el brazo y haciendo que soltara un gran quejido de dolor.

-¡MALDITA NIÑA, QUÉ HAS HECHO!

-Ese era mi trato –dijo con una maléfica sonrisa-. Yo me soltaba y te lanzaba esto. ¿Ha salido bien, eh?

-¡ESTO NO ACABA AQUÍ, ESTÚPIDA!

Sin poder hacer nada, Slash escapó del lugar antes de que acabara desangrándose. Dejando a Leo y Mitsu solos, los cuales se acercaron rápidamente para abrazarse.

-Leo…

-Me has salvado la vida –interrumpió este-. Mitsuki, eres genial.

-¿Qué? –la chica se apartó de él para mirarle a los ojos-. Yo no te he…

-Si no le hubieras lanzado esa cosa afilada a Slash, no hubiera aguantado la batalla. Ese tipo es muy…

Pero, para sorpresa de Leo, Mitsu lo interrumpió con un gran abrazo del que las lágrimas empezaron a salir de sus ojos verdes y el llanto inundó la sala. Leonardo no dudó en corresponder al abrazo y empezar a acariciarle el pelo.

-Mitsuki…

-Estoy cansada… -dijo entre el llanto-. Vámonos a casa, por favor…

-Claro Mitsu… -Leo la besó en la cabeza-. Y tranquila, estoy aquí…


¡Hola!

Han pasado 5 años desde que no estoy aquí y, bueno, no sé muy bien por dónde empezar. Todos mis seguidores, todos vosotros... A saber quién sigue de mis antiguos seguidores por aquí; quizás nadie, quizás uno o dos...

No vengo con un pensamiento muy positivo de haber escrito este capítulo y pensar "wow, tendré tanta fama/tantos reviews como antiguamente", no creo eso... Tampoco sé muy bien qué deciros, ¿qué hago aquí? ¿Por qué he vuelto? ¿He vuelto, si quiera? Solo puedo decir una cosa: me apetecía escribir, y lo he hecho. Así de simple. No sé si a alguien le sigue interesando esta historia, si tendré lectores nuevos... No sé nada, y como no sé nada, tampoco os quiero enrollar con mis tonterías de la cabeza.

Estaré encantada de hablar con cualquiera que me hable por mensaje privado, pero tampoco quiero contar mi vida ni por qué lo dejé, ni por qué "he vuelto" por aquí.

Si hay algún seguidor antiguo, de esos que estaban día sí y día también actualizando para ver mis historias, solo tengo algo que decir: Gracias y perdón, no os merecíais que me fuera sin ninguna explicación, pero muchísimas gracias por todo el apoyo que me disteis esos años, y que me ayudaron a seguir un hobbie como era escribir historias en Fanfiction, sois un amor.

P.D: Sí, sigo viendo las TMNT, sé todo lo que ha pasado, y entre otras cosas, sé que Slash es bueno. No creo que esta historia, como ya sabréis, siga unos patrones parecidos a los de la serie, solo mirad el hecho de la edad de las tortugas y la edad de Casey jaja. Pero aún así, ¿quién sabe qué nos deparará el futuro?

Muchas gracias por estar siempre ahí, espero que todos estéis muy bien aún pasando la situación en la que estamos, ¡un saludo y espero vuestros reviews! :)