Aclaraciones: Este fanfic está escrito en base a mi inspiración, los personajes como Hayami, Aiko, Subaki, Kumirai, Nobu y Rex son de mi propiedad. También esto se trata de un Universo Alterno, sobre la hermana de Goku. El resto le pertenece a Akira Toriyama.


XII. Reina Valiente


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Dime… ¿Qué pasó con nuestro hijo?

Aiko permanece en silencio, su flequillo esconde sus ojos ya pesar del acercamiento de Vegeta, ella prefirió retroceder algunos centímetros, no quería estar muy cerca suyo, no como antes. No quiere que él la toque porque por sí mismo debería saberlo.

― Ahora… ¿Te preocupa mi hijo? ― contradecía, ni siquiera lo miraba. Se abrazaba a sí misma para consolarse, sus labios temblaban y sus parpados acumulaban lágrimas que amenazaban en desbordarse.

― Aiko ¿Estas bien? ― Vegeta se preocupó, verla tan inmóvil y aturdida le daban ganas de ir abrazarla sin importar la razón.

―N-No, no he estado bien desde que mataron a mi hijo - contestó ella, lo levanto la cabeza para mirarlo a los ojos. Por más que estaba llorando de dolor, le dolía abrirse más con decir sobre esta pérdida - ¡Es mi hijo y no el tuyo! - gritó enfadada, con sus mejillas húmedas por su llanto - ¡No lo viste nacer… Ni siquiera lo sostuviste en tus brazos!

Él intentaba callarla pero no se esperaba esa noticia y lo dejó atónito. Por lo que había escuchado, así mismo trataba de procesar ese detalle, también quería creer que era una mentira vil, aunque él analizó la expresión de su ex mujer, dándose cuenta del enfado, rencor e ira acumulada lo había pensado por el lado del abandono , por la simple razón de no cumplir su promesa de estar a su lado. Incluyendo de recibo casado como estaba acordado, porque ella era su prometida y futura reina. No obstante, esa saiyajin es una reina pero sin un rey que la quiera, sin nadie quien la acompañe… Y quien sabe ¿Cuánto tiempo estuvo desaparecida?

― ¿¡Quién lo mató !? ―Preguntó al sostenerla por sus hombros, trataba de sonar lo más calmado que podía, pero estaba nervioso. No, el príncipe de los saiyajin estaba enojado.

―K-Kumiai… Él lo mató ―respondió ella cayendo de rodillas al suelo, llorando, murmuraba en voz baja al nombre de su bebé de manera desconsolada - Mató a mi bebé, mató a mi Bardock.

Vegeta se arrodilla delante de ella y niega con la cabeza al verla de esa manera, la abraza con fuerza y apoya su mentón arriba de la cabeza de ella, ninguno de los dos dijo algo al respecto. Solo él se quedó consolándola, por un lado temía en contarle a Bulma sobre su historia con Aiko, ahora que sabe su primogénito murió hace un tiempo; podía a sentir que una daga le perforaba lentamente en su orgullo y en su corazón; el saiyajin no se quiere imaginar el pasado de Aiko, después de encontrar ido al planeta Namek… Él no quería abandonarla pero admite desde lo más profundo de su ser que pensar en su auto superación hacia Kakarotto, lo sacó de quicio; sobre todo verlo transformado en Super Saiyajin y que haya sido él quien mató a Freezer. Luego, llegó Bulma a ofrecerle un lugar para hospedarse temporalmente, alimentarlo y de las muchas maquinarias que él podía usar para sus entrenamientos, ni siquiera sabe ¿Cuándo se enamoró de Bulma? Y en qué momento de la nada, Trunks llegó a sus vidas. Su tiempo de ser ese saiyajin sanguinario cambió por completo desde que pisó una vez más este planeta Tierra y entiende porqué su rival lo protege con todo su poder. Porque este planeta es su hogar y ahora, también es el suyo.

Él cuando se transformó en Super Saiyajin había ido a buscar a Kakarotto, o le gustaría saber -¿En dónde podría encontrarlo? - pero su subconsciente le decía que busque a alguien más, a esa campesina y aliada que había desaparecido sin dejar rastros, al igual que su rival. Tras creer que Aiko había muerto ya hace mucho, se quedó en la Tierra. Sin embargo, en la instancia de haber dejado manipular por Babidi hace unos años, tuvo varios recuerdos en sus tiempos de ser ese saiyajin sanguinario y en los cuales, esa mujer aparecía en su mente en pocas ocasiones porque extrañaba esos tiempos, ya ni se reconocía a sí mismo.

Voy a vengar, a nuestro hijo, Aiko ―le susurró en su oído -. Voy a ir contigo en ese planeta.

Ella seguía llorando, a pesar de haber escuchado eso, por lo menos van hacer justicia. Sus recuerdos siempre regresan al momento del parto y en la primera vez, que sostuvo a ese pequeño bebé, no le importaba que Vegeta sea su padre, a Aiko solo le importaba ver a un descendiente; un nieto donde su padre estaba orgulloso en entrenarlo y su madre en mimarlo más que ella.

― V- Vegeta ―lo nombró, mientras se secaba las lágrimas ―. Quiero que me hagas un favor…

El saiyajin tragó en seco pero al enterarse de esto, ella también se merecía algo de atención, si se trataba de otra cosa… Se negaría y sin rodeos.

― Dime, ¿Qué quieres que haga? ―Preguntó este, manteniéndose indiferente.

―Quiero que te alejes de mi - contestó sin mirarlo - Si te acercas a mí, va ser un error. Tú lo sabes, no quiero dañar a nadie, tampoco quiero me lastimen. Y sobre todo…

― ¿Sobre todo… que?

― No quiero que te me acerques por lastima. No, quiero afectar a la familia que creaste…

Él la observaba en silencio, sus expresiones, su comportamiento… Sabe que hay algo que ella cambio y esto de perder un niño, la habrá traumado y afectado tanto que la ve algo cerrada tanto en la manera cortante y frívola en sus palabras, hasta sentimentalmente .

―Trataré de hacerlo, pero tengo que contarle a Bulma― le habló, mientras se giraba sobre sus talones.

― Lo sé, tu reina tiene que saberlo ― admitió ella, sobre confesar este tema entre ellos.

― Si hubiera regresado, después del planeta Namek… Nada de esto hubiera sucedido.

" ¿Acaso Vegeta se arrepiente de algo o lo dice por Bardock?" se dijo en sus pensamientos, abriendo sus parpados, estaba sorprendida por ese comentario. ― ¡Vegeta, ella es tu destino!

Él la ignoró por completo, haciendo que ella se preocupe por el comentario ya que su idea no era dañar una familia. Ella solo quería vengarse, quería que Vegeta supiera de su existencia, de que tuvo un hijo… Aiko solo quiere a su hijo devuelta; porque sabe que a pesar de conquistar a Vegeta, sería un caso perdido.

―Bulma, lo cuidó bien a Vegeta - confesó la joven, sonriendo de lado y con una mirada melancólica ― No soy nada para él… Nunca lo seré.

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Ella se secaba su largo cabello negro con la toalla que colgaba entre sus hombros, saliendo del baño con vestimenta que había cambiado por completo; un chaleco rojizo, con algo escrito en la espalda como " Bad girls " pero desconocía ese lenguaje, seguía usando esa calza purpura que se adaptaba a su cuerpo y que hacia sobresaltar algunos atributos. Sus botas blancas que fueron rediseñado de su antiguo traje. Observaba su propio reflejo con cierta determinación, notando el cabello largo que pasaba casi su cintura, pensando que algo debía cambiar más.

La joven respiró profundo y exhaló se sintió preparada para contar su historia, la necesidad de vengarse y la falta de entrenamiento para derrotar a su enemigo, sabe que va necesitar un poco de tiempo, quizás una semana o dos siente que podría ser lo justo y necesario para ir a atacar. A menos que sus planes cambien drásticamente por algún inconveniente. Se acerca hacia la entrada a su habitación para abrir la puerta y salir, estando decidida con sus objetivos.

Desde ese día, ella prometió vengar la muerte de su hijo.


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Ha pasado tres días desde que Aiko se ha hospedado temporalmente en la casa de Bulma, junto con su compañera, Hayami. El ambiente se puso tranquilo y algo armonioso desde que las dos saiyajin trataron de acostumbrarse al planeta, ya sus habitantes, entrenando entre ellas en una de las naves que Vegeta solía usar como entrenamiento, ya que su esposa les ofreció ese espacio. Al principio, fue complicado por la cantidad de gravedad que Hayami había agregado de manera descuidada, también lo difícil que fue arrastrarse hasta apagar la máquina.

Cuando lo intentaron nuevamente, su entrenamiento comenzó y esta vez, ninguna de ellas dos pensaba en distraerse, en absoluto. Ambas se cubrían las espaldas en el momento de que los robots aparecieron en una puerta corrediza, que se abrió en la parte del suelo de la misma nave. Hayami salto alto para golpear algunos robots, mientras que Aiko corría darle varias patadas a otros llegando el punto de romperlos. Cada golpe que alguna de las dos le daban a las maquinas, recordaban lo que vivieron en ciertas circunstancias, cuando apenas eran niñas y sus tutores les obligaban a transformarse en Ozaru, tal y como sucedió en el planeta Frontier.

En otras ocasiones, Aiko recordó el mismo día donde ella relató su historia y el cautiverio que pasó en todos estos años; omitió algunos detalles al mencionar Vegeta hasta el momento explicar su alianza, ya que en su relato solo decía que el príncipe de los saiyajin conoció al prometido de Aiko.

Ella tenía que mentir. En ese corto lapso un robot explotó al frente suyo, después de un ligero golpe. Tuvo que mentirle a su amiga, a esa persona que la ayudo… A Bulma.


Me había enterado, que Lord Cold planeaba vender a mi hermana y compañera ―habló la saiyan, con hacer un ligero movimiento con su cabeza para mirar a Hayami y después sus orbes se fijaban en Tarble.

Entonces… ¿Qué pasó? ―Preguntó Bulma, estaba asombrada por negociaba ese sujeto, hasta podría creer que había algo peor que solo eso.

Fingí la muerte de mi compañera, Vegeta y mi prometido ya nos llevan atacado antes ―tomó una pausa para después retomar -, todo quedo grabado en la nave y nosotros no nos dimos cuenta, y otro detalle… Ninguno fue afectado después de eso.

Bulma suspiro de manera aliviada cuando se enteró de ese detalle, por lo menos se salvaron toda esa pequeña manada de saiyajin. Goku no entendía nada de la tecnología solo asentía con la cabeza como si estaba comprendiendo algo o haciendo gesto cuando apenas se tocaba su barbilla y mirando a sus amigos de manera ingenua. Su hermana prosiguió en relatar la otra parte de la historia, cuando su destino se separa de todos sus aliados.

La única recompensa de Freezer, era un nuevo puesto como su mano derecha comentó Vegeta, quien sintió la mirada de todos hacia su persona.

¿Qué quieres decir con eso? Vegeta ―interrogó Kakarotto, frunciendo entre cejas.

Hermano eso significa…

Ella es interrumpida por su ex compañero para contestar por su parte, como se debe.

Cabeza hueca, eso significa ser el mejor soldado del enemigo… Como el favorito respondió, Vegeta se mantuvo de brazos cruzados pero sintió la mirada fría de Aiko, quien lo menos precio por unos segundos y luego continuó con su relato.

Cuando logré que Hayami escape junto con Subaki, el Rey Cold se enojó conmigo y con mis tutores dijo, mientras que una lagrima rosaba su mejilla.

Yamcha apoyó su mano sobre la suya, recibiendo la atención que no se esperaba que iba a recibir, inesperadamente la estaba consolando.

No es necesario contar esa parte, si ya te duele… Aiko ―le sonrió de lado.

Ella le sonríe de manera melancólica pero trata de buscar sus ánimos internos, para poder contarle tanto a Tarble, Hayami, Gure y Vegeta. Toda su ausencia.

Pues verán, Cold había asesinado a mis tutores por haberme resistido a la venta - confesó, una vez que se aclaraba la garganta. -; después de eso, me drogaron y me enviaron al planeta Kumiai para completar el negocio, tenía tanto calor que no era consciente de lo que pasó en esa habitación.

Todos abrieron sus ojos a la par, en especial Tarble y su hermano que no podría creer que su compañera había sido drogada con alguna medicación o poción para terminar, donde nunca quiso terminar. Sin embargo, un fuerte golpe hizo un eco sordo en toda la casa que de por sí, Bulma se sobre salto al ver a su esposo enfadado con el relato de Aiko.

¡Dime una cosa, insecta! ―Exclamó, levantándose de la silla mientras apoyaba ambas manos sobre la mesa.

¿Tuviste un heredero con ese sujeto? preguntó el saiyajin, al juzgarla con señalarla solo.

Vegeta, ella ni siquiera terminó su historia ―trató de calmarlo su esposa.

Ambos se miraron fijamente, hasta que la mirada del otro se suavizara para que él se tranquilizara de manera abrupta. Su esposa lo tranquilizaba con tan solo acariciarle en la espalda. La joven saiyajin hacia contacto visual con Tarble, quien lo miraba tristemente para luego ponerse de pie y acompañar a Aiko al lado suyo.

Tarble, tranquilo… Pronto encontraremos a Subaki le dijo, mientras que lo abrazaba con fuerza.

El joven miraba de reojo a su hermano ya Yamcha, quien lo observaba en silencio, no se esperaba que él buscaba una atención así, aunque Vegeta seguía considerarlo débil por su comportamiento infantil.

Como decía, antes de ser trasladada con Kumiai; le había dado la noticia a mi prometido, que esperaría un hijo. Pero él decidió irse al planeta Namek, guiándose por su propia avaricia de ser poderoso.

Hayami tragó saliva en seco, por haber escuchado esa manera de narrar la historia de su amiga, ya que parecía que trataba de insinuar, no estaba muy segura de buscar dañar a alguien, sobre la mención entre palabras subliminales hacia Vegeta, que no tardó mucho en comprender ese significado, más que nada porque él dudo del nacimiento de su propio heredero. No obstante, ella que ya conoce el comportamiento de su hermana- compañera, suponía que delante de todos sería capaz de golpear a Vegeta hasta dejarlo inconsciente por haber sospechado del fruto de su antigua relación, más por haber desconfiado de Aiko, sabiendo que fue el primero.

Cuando Kumiai se enteró que su hijo no era suyo, decidió matarlo y a mí, encerrarme por ser infiel; por más que sea la reina de ese planeta. Kumiai tenía otras mujeres a su disposición, solo que yo era la única que se casó con él.

Entonces... Eso quiere decir, que eras como su Emperatriz y las otras eran como concubinas de su harén ―habló Bulma, comprendiendo la situación de estatus que tenía Aiko en ese planeta.

Una cosa es segura…Creo que, Kumiai cambia de forma, he estado sospechando de su apariencia actual ― agregó la reina, recordando un pequeño detalle para que tomen en cuenta.

No fue fácil para Aiko contar su historia delante de su hermano, de sus propios compañeros y hacia el resto. El consuelo lo obtuvo gracias a su hermano menor, quien la acepto con los brazos abiertos a pesar de haber pensado que sería una enemiga al principio o alguna especie de amenaza a futuro. Yamcha, sintió un poco de lastima al enterarse de esa historia oscura hasta se retiró sin decir alguna palabra con respecto al tema, quizás no quería interrogarla para no tocar el tema una y otra vez. Sin embargo, la saiyajin sabía que había algo pendiente entre ellos dos y creo, desde el momento que vio como ese terrícola se levantaba de su asiento para irse en silencio; ella ya había tomado una decisión.


Desde entonces, hace tres días que Vegeta se sentía más cómodo al no tenerlo a la vista, porque a veces puede molestar que ese sujeto se la pase mirando a Aiko o a Bulma. Cada vez que disfrutaba entrenar solo, sin importar que estuviera su ex pareja conviviendo en la misma casa. Después de todo, se desahogaba por haberse enterado de la muerte de su primogénito, imaginando sea quien sea la cara verdadera de Kumiai lo golpearía hasta matarlo. Tampoco le importaba si ese enemigo, tomara la forma de Kakarotto o de Yamcha, estaba decidido a devolverle el favor por la vida de su hijo.

Una vez, cansado. El príncipe de los saiyajin, se tomó su tiempo para agarrar una toalla blanca y colgarla sobre sus hombros, en el momento que sus pies estuvieron afuera del cuarto de entrenamiento. Vio a su esposa y a Gure conmovidas por el bello espectáculo que estaban viendo, mientras que su hermano menor parecía molesto en ver lo poco romántico que le parecía el detalle del terrícola.

Yamcha estaba apoyado en el marco de la entrada, mientras que sostenía unos globos violetas y un ramo de rosas rojizas, siendo recibidas por una joven saiyajin que recientemente había cambiado después de una larga ducha. Estaba perpleja y no sabía que decirle, solo aceptaba ese cálido detalle porque ni Kumiai, y tampoco quería compararlo con Vegeta en haberle demostrado algún gesto así pero esto, la tomó por sorpresa.

―Aiko, mi reina valiente ¿Te gustaría salir una cita conmigo? ― preguntó el terrícola, enfrentándola cara a cara.

Ella aún seguía impactada por esa grata sorpresa, aunque también sintió que fue tomo muy precipitado, estaba un poco incomoda por recibir mucha atención al a su alrededor. Por otro lado, no parecía que fue una mala intención de ese terrícola…Se estaba sintiendo rara, como que por un lado quería rechazarlo y por otro, estaba en un estado comprensible y como aceptada.

"Entonces… ¿Es así sentirse aceptada?" se dijo en sus propios pensamientos, ni siquiera volteo para necesitar alguna voz de apoyo ―Si, iré contigo…Terrícola molesto.

Cuando Aiko aceptó la salida, la mirada de esta se suavizo al momento de sostener las rosas en sus manos, por un lado pudo haberlo golpeado por ser "vulgar" de su parte en ser algo así, por otro lado le perdona en secreto por el comportamiento que tuvo, al momento que ella había contado su historia.

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Continuará…


N / A: Hola a todos ¿Cómo están? Me estuve tomando un pequeño descanso y recién me estoy como acomodando nuevamente para volver a escribir, bueno, actualmente y con proyectos personales. Como subir mi primer comic, empezar a abrir comisiones en Instagram y bueno, en parte escribiendo historias originales. ¿Cómo están ustedes? Espero que les haya gustado este capítulo, algo de Aiko y Yamcha había que insinuar ¿no? Muchisimas gracias a Arag7 por seguir esta loca historia mia (?) y perdon por la tardanza.


¡Saludos y cuídense!

Atte. JH ©