CAP 25. 24 HORAS (parte I)

24 horas

POV ASTRID

Desperté y estaba oscuro, si no me equivoco y según la posición de la luna que se colaba por mi ventana, puedo decir que la noche apenas había caído.

Después del pequeño episodio de angustia de hace unas horas, mi cuerpo se sentía más relajado, mi corazón por otro lado estaba luchando una guerra interna, entre el pasado y mi presente.

Comencé a caminar un rato por el centro de la Orilla, todo estaba tranquilo, la Casa Club estaba cerrada y apagada, al igual que el resto de las cabañas... todos dormían, fui a los establos y los dragones también descansaban, incluso mi hermosa Tormenta parecía estar perdida en su propio sueño acurrucada entre Colmillo y Cizalladura tratando de encontrar un poco de calor en esta fría noche. Por el cielo pude ver a los terrores nocturnos dando sus rondas de vigilancia, el mar estaba tranquilo, el viento parecía ser piadoso no soplando demasiado y la luna se encargaba de iluminar mi caminar.

23 horas

Después de un rato, me senté en el borde del acantilado que resguardaba los viejos establos simplemente a contemplar el horizonte, tallé mis manos lentamente queriendo encontrar un poco de calor, tenía tanto que pensar, mi destino, Axe, Hipo, los jinetes, el nido, Berk, ¿Cuándo mi vida se complicó tanto?.

Deseo tanto dejar de pensar de una buena vez, simplemente dejar de pensar.

Miré hacia el mar, sonreí de lado cuando vi perdido en la nada, sin explicación, un tronco flotando sobre el agua, esperen...

...flashback...

(Días después de que Hipo se fuera de Berk)

POV NARRADOR

La nieve en Berk seguía furiosa y mostrando su molestia sobre aquel dolido pueblo, hacían 10 días que el pequeño heredero de Berk había muerto en manos de un dragón, no había sido la persona más querida o admirada del lugar, y sin embargo, su partida ensombreció al pueblo entero.

El líder de aquella tribu estaba herido, justo de la misma manera en que perdió a su amada esposa había perdido a su único hijo. Dedicó los últimos días a sentarse en el Gran Salón sin permitir que nadie le hablara, cuidaba de su pueblo pero nunca permitiría que su pueblo cuidara de él.

Poco a poco, la normalidad se apoderaba de Berk, seguir adelante y encomendar el alma de un ser querido al Valhalla era todo lo que les quedaba por hacer, y con el pasar de los días, lo aceptaban y continuaban... exceptuando a una pequeña rubia.

Pocos habían sabido algo de ella, desde su muerte, pocos incluso la habían visto, refugiaba sus días en los abandonados muelles del sur de Berk.

Algunos decían que el dolor se había apoderado de la invencible rubia, otros decían que la culpa y el remordimiento la consumía, ninguno comprendía que simplemente estaba rota.

Perdía su mirada contemplando al mar, lo único que quería escuchar eran las olas quebrándose en la costa, la única compañía que quería era a ella misma.

Hacía lo mismo que había hecho estos días, sustituir al castaño en la noble labor de afilar las hachas de los vikingos que se preparaban para otra temporada más de invasión, Bocón se había quedado de la nada solo en la herrería, y Astrid se había encargado de liberar un poco su peso afilando ella las armas en la comodidad de la lejanía, el silencio y el trabajo.

-Gothi anunció una tormenta pronta a llegar- interrumpió su soledad un gran vikingo rubio dejando su espada en el suelo y sentándose a su lado –el clima no parece que quiera mejorar últimamente-

- Bienvenido a Berk, el clima siempre es malo- respondió irónica haciendo sonreír de lado a su papá

-¿Quieres hablarlo ya?- le murmuró su padre haciendo a la chica negar inmediatamente

-No tengo nada de qué hablar-

-Astrid, perdiste a tu mejor amigo...-

-No lo perdí papá, murió... y no importa cuando hable al respecto igual no va a volver ¿bien?- le refutó enseguida la chica con la sangre fría que solía caracterizarla –pásame la piedra para pulir- le pidió tomando una de las hachas y concentrándose en trabajar

Bjorg la vio atento, él lo comprendía, Astrid nunca fue la más expresiva o fácil de comprender o incluso consolar.

-¿Ves ese tronco de ahí?- le murmuró Bjorg haciéndola mirar al frente –míralo, flotando en el agua, simplemente inerte guiado por la marea, rendido, resignado y destinado únicamente a evitar hundirse en el mar- Astrid miraba atenta a aquel tronco –quizá no haya nada de malo con flotar el resto de su existencia con la única meta de sobrevivir al mar... pero llegará un punto en su existencia en que se enfrentará a dos rumbos, en uno en el que quizá se conserve en la corriente y termine por condenarse a solo seguir con flotando, pero otro, quizá lo lleve a la costa en donde al fin pueda posarse sobre la arena, permitir al sol secarle y confortarle y después, con el tiempo, dejar a la vida florecer en él...-

-Es solo un tronco flotando en el agua- respondió de mal humor Astrid levantándose

-Y nosotros solo somos humanos vagando por la vida... no hace diferencia Astrid, al final del día, tendremos que elegir entre sobrevivir o vivir...- Astrid negó un segundo antes de tomar una de las hachas que con esmero afilaba y lanzarla con fuerza directamente al tronco haciendolo partirse en pedazos por la fuerza. Astrid miró a su padre y levantó los hombros rendida y sin permiso ni aviso comenzó a caminar hacia el bosque –incluso la madera más rota pude volver a repararse- murmuró dejándola ir.

...fin del flashback...

POV ASTRID

Al fin entendí lo que mi padre quiso decir, no importa cuánto quiera simplemente flotar e ignorar todo lo que me atormenta, en algún momento tendré que decidir, y estoy cansada de aplazarlo, es hora, pongamos mi cabeza en orden.

Mi destino, simple, no puedo hacer nada por ahora, solo rezar por que Gothi y yo seamos las únicas en conocer lo que me espera.

Los jinetes, dentro de todos los defectos del coro griego que tengo de amigos, son buenos en lo que hacen, lo que me lleva al nido, estamos atascados hasta la próxima temporada de invasión y ni siquiera entonces estaremos cerca, Axe también lo ha buscado sobre Chimuelo sin resultados, debe haber otra manera, manera que buscaré hasta el cansancio para destruir ese nido de una vez por todas.

Berk, no es más mi hogar, pero hay niños, madres y padres buenos que no merecen el destino que les espera cuando Estoico deje el trono y se lo herede a Halvard, pero por ahora me limitaré a estar atenta y si Berk me necesita, ahí estaré.

Ultimo asunto por resolver... el que no quiero pensar... Hipo y Axe. Respiré profundo y abracé mis rodillas buscando un poco más de calor.

–Hipo... dime que debo hacer- murmuré para mí.

De la nada, un sentimiento cálido se apoderó de mí cuando sentí una presencia sentarse en silencio a mí lado.

-Hola Chimuelo- saludé al curioso dragón que se acostaba como un cachorro haciéndome compañía. Pequeños ronroneos se escapaban del dragón que me pedía un poco de caricias que encantada le cedí por un rato -¿quieres dar un pequeño vuelo?- le pregunté sonriendo, él me golpeó con su cabeza suavemente incitándome a montarlo.

Conocía perfectamente su sistema de vuelo, y aunque estaba en principio adaptado para la prótesis de Axe, manejarlo no era difícil. Subí a él y lo dejé tomar el rumbo a su elección.

-¿Sabes Chimuelo?... los antiguos decían que los dragones eran seres sabios... creo que tenían razón. Esto era justo lo que necesitaba- le dije mientras estábamos en el aire, íbamos a buena velocidad, no muy rápido, no muy lento, una velocidad perfecta –Gracias- murmuré recargándome sobre su lomo en forma de abrazo.

Durante un rato estuvimos volando y dando vueltas sin un rumbo fijo ni un destino en mente, pero Chimuelo al parecer estaba empeñado en ser el mejor eligiendo escenarios para pensar y comenzó a elevarse mucho más sobre las nubes, entonces millones de luces nos alumbraron y fuimos cobijados sobre un manto estrellado sublime -¿crees que en una de esas estrellas este Hipo?- pregunté melancólica, el dragón hizo un gruñido casi tan triste como mi propia voz... -yo también lo creo- le murmuré sonriendo sin dejar de verlas.

Recordé como un torbellino las martirizantes palabras de Heather, "sigue adelante por Hipo", las de mi madre diciéndome que "no me conformara con lo que la vida quería para mí, que luchara por lo que yo quería para mí misma", las palabras de mi padre. Recordé a Hipo diciéndome "mientras tú seas feliz, lo que decidas me hará feliz a mí" cuando le conté que me habían elegido como la Doncella del Escudo, cerré los ojos y mordí mis labios cuando finalmente recordé a Axe diciéndome que "mi hogar era junto a él"... la realidad, es que él estaba aquí, yo lo quería, yo lo tenía a mi lado, la realidad es que yo quería ser feliz...

-Hipo...- murmuré mirando al cielo estrellado en un acto de valentía –nunca dudes que mi alma siempre va a ser tuya, y que te recuerdo con el mismo amor que te tenía cuando te perdí, y eso nunca va a cambiar, pero necesito avanzar, por mí... por ti... no me odies por esto, y por favor nunca olvides que nunca jamás amaré a alguien tanto como a ti... pero en tu nombre voy a ser feliz... e Hipo... él me hace feliz...- finalicé casi inocentemente esperando una respuesta, negué cuando noté que el cielo permanecía tan quieto como siempre, asentí y le di una palmada a Chimuelo, él lo comprendió y emprendió el vuelo de regreso a casa.

Cuando aterrizó lo abracé mientras le agradecía ese paseo y justo después comencé a caminar, sabía exactamente a donde debía ir.

Abrí la puerta de la cabaña, todo estaba oscuro y en silencio, me dispuse a subir las escaleras hasta llegar a la puerta de la habitación y la abrí.

-¿Astrid?- me dijo una voz adormilada

21 horas

POV HIPO

La noche había llegado pronto, decidí darle todo el tiempo que Astrid necesitara para respirar, no la iba a abrumar con nada, por ahora, lo más sano era mantenerme lejos de ella, así que simplemente me fui a recostar, estaba confundido por lo que Astrid me dijo, y aterrado por la amenaza de Heather, no podía pensar en que ella lo descubriera por otra persona, pero no quería pensar en decírselo y perderla... no de nuevo, me recosté buscando calma y al final el sueño terminó por vencerme.

Unas horas después, mi sueño se interrumpió en el momento en que escuché que abrieron mi puerta y abrí los ojos y vi una silueta que conocía bastante bien.

-¿Astrid?- murmuré mientras me despertaba -¿está todo bien?- ella no dijo nada, se limitó a caminar hacia mí, nuestros ojos no se separaron ni un instante no sabía que estaba pasando pero no le permitiría dejar de mirarme, segundos después ella se acostó en el lado libre de mi cama dándome la espalda, yo instintivamente la abracé, tomó la mano que yo tenía en su cintura y la entrelazó con la suya, sin voluntad la abrace con más fuerza dirigiendo mi rostro sobre su cuello y dejándole sentir mi respiración.

Aquí estaba mi Astrid, justo en el sitio en donde siempre debió estar, entre mis brazos.

Así estuvimos un rato hasta que ella se giró dejando mi rostro encima del suyo, me regaló una sonrisa y llevó una mano a mi mejilla, yo giré un poco mi cara para permitirme besar la palma de su mano. En ese cuarto no había pena ni vergüenza, ni siquiera incomodidad, en ese cuarto, en ese momento, solo había amor.

-Yo tampoco puedo imaginarme un mundo sin ti- me murmuró con voz suave, mientras acomodaba un mechón de mi cabello.

Eran las palabras que necesitaba escuchar para que mi boca se encontrara con la suya, fue un beso suave, sin prisa, sin miedo. Cuando lo finalicé unos segundos después lentamente la recosté sobre la almohada acorralándola entre la cama y mi cuerpo y me di el tiempo de acariciar un poco su rostro.

Le di un segundo beso un momento después, completamente intencionado en ser tan suave y calmo como el primero, pero como siempre que estoy con ella... mi voluntad no existe, poco a poco nuestras bocas pidieron más, y mis manos comenzaron a explorar su torso incitadas completamente por sus manos recorriendo suavemente mi espalda, comencé a bajar mis besos de su rostro hasta llegar a su cuello... sentir como arqueaba su cuerpo para disimular un gemido me hizo caer en la cuenta que debía detenerme ahora que aún tenía un poco de conciencia, no podría contenerme después, y no iba llegar más lejos, no siendo Axe...

-As...- murmuré sobre su cuello víctima de mi propia conciencia, levanté mi mirada y ahí estaban, aquellos ojos azules esperando por mis siguientes palabras -...deberíamos... dormir... – le dije con una voz cargada de egoísmo y cobardía pero ella asintió tranquila.

-Descansa- respondió regalándome una sonrisa para después tratar de levantarse yo solo puse más fuerza a mis manos impidiéndole aquel acto.

-Quédate- le pedí acercándola más a mí –prometo no hacerte nada-

-Eso es decepcionante- se quejó burlonamente haciéndome reír a mí también, me tiré hacía mi lado de la cama, la dirigí a mi pecho y la cubrí con las mantas

–Descansa M'Lady- murmuré después de un último beso

-Descansa Chico Dragón- susurró para acurrucárse sobre mi pecho, acaricié su cabello un buen rato asegurándome de que estuviera completamente dormida, negué y besé su sien antes de acomodarme yo para dormir.

Después de decirle la verdad estoy seguro de que la perderé, así que al menos esta noche, está sola noche, la tendré completamente para mí.