Creo que es obvio que estos personajes no me pertenecen sino a Stephanie Meyer, y que la historia no es mía sino de la genial autora knicnort3, yo solo traduzco.

Espero que compartamos un año más juntas mi querida Erica Castelo, te agradezco el apoyo que me has dado como mi Beta y mi amiga, y espero que me sigas dando ese honor :)


Capítulo 12 – Rompiendo el hielo

De haber sabido que mi pequeño acto de desesperación habría resultado en que perdiera a mi mejor amigo, nunca lo habría hecho… De acuerdo, quizás lo habría hecho, porque honestamente esa fue una de las mejores sensaciones de mi vida hasta ahora.

Desde ese día, Edward ha pretendido que nada ocurrió, pero al mismo tiempo, se ha cerrado completamente conmigo. No más bromas juguetonas, no más largas conversaciones hasta altas horas de la noche, y lo peor de todo, no más masajes a mi pierna.

Fingía ignorancia cuando le preguntaba si estaba bien, pero pasamos de compartir todo, de vuelta a ser prácticamente extraños. Hablábamos, por supuesto, pero solo cuando era necesario e incluso entonces era forzado y sin emoción. Cuando le pregunté sobre mis masajes, simplemente dijo que ya no los necesitaba. Los dos éramos demasiado cobardes para discutir el verdadero problema, lo que probablemente era el aspecto más devastador de todo. Habíamos llegado muy lejos. Sinceramente sentía que conocía su verdadero yo, el que casi siempre mantenía oculto detrás de todos esos muros de hielo suyos. Creí que podríamos contarnos todo el uno al otro, pero todo desapareció con una pequeña caricia íntima.

No valió la pena.

Ni siquiera la mejor sensación del planeta valía la pena perder la cercanía que compartíamos. Todavía estaba frente a mí, pero lo extrañaba tanto como lo habría hecho si estuviera lejos de mi alcance. Y de hecho lo estaba, fuera de mi alcance; no físicamente, sino emocionalmente. Simplemente se alejó.

Pasamos días sin hacer nada. Pasamos horas sin hablar. Pasé minutos sintiendo como si contuviera el aliento. Me sentía como si constantemente estuviera esperando algo. Qué, no tenía idea. Fue durante uno de esos periodos prolongados de soledad que Garrett finalmente se filtró en mi mente. Fue solo entonces que me di cuenta que ni siquiera podía recordar la última vez que pensé en él.

¿Siquiera lo extrañaba?

¿Qué significaba eso?

La verdad era, que ni siquiera pude pensar en él el tiempo suficiente para analizarlo. Estaba demasiado obsesionada extrañando al hombre frente a mí, que preocupándome de mis sentimientos por un hombre a miles de kilómetros de distancia. Alguien que puede que nunca vuelva a ver. Por otro lado…

"Edward, tal vez deberíamos empezar a pensar en salir de aquí pronto," sugerí una mañana con cautela. A pesar de nuestra distancia, todavía tomábamos nuestras caminatas diarias con Jake. Mi pierna ya casi no me dolía, así que era un buen momento para volver a iniciar la discusión. Además, con Edward apenas hablando conmigo, el aislamiento de la cabaña me estaba agobiando mucho. No estaba segura cuánto tiempo más podría soportarlo.

"La nieve no se ha derretido," respondió sin emoción. "Todavía no podemos ver el camino. Tenemos suministros aquí, y un refugio. Deberíamos quedarnos tanto como podamos."

"¿Qué pasa cuando se terminen nuestros suministros?" Pregunté. "No van a durarnos otro mes."

"Si no hemos sido rescatados para entonces, en ese momento saldremos," sostuvo.

Asentí, y luego me aleje de él. Definitivamente no quería tener ese argumento nuevamente. Pero su distanciamiento, y sus respuestas cortantes a cualquiera de mis intentos por entablar conversación con él, me estaban cansando. Estaba amargado, y me estaba haciendo sentir amargada y me encontré sintiéndome resentida por todo.

Cuando una noche temprano, Edward y yo tuvimos una ridícula pelea sobre qué lata de comida abrir para la cena, tuve suficiente. Estaba harta de darle su espacio. Si teníamos que estar atrapados ahí juntos, entonces no iba a permitir que esa animosidad creciera entre nosotros más de lo que ya lo había hecho.

"¡Mira, lo siento, está bien!" Dije con brusquedad. Mi tono se quedó involuntariamente entre molestia y mortificación, pero mis emociones estaban muy exaltadas para tratar de controlarlas mejor. "No debí haber hecho eso," continué, haciendo lo que podía por suavizar mi voz para sonar sincera, pero sabía que no estaba teniendo mucho éxito. Sin embargo, tenía que intentarlo. "No debí haberte pedido que cruzaras esa línea. Lo comprendo, de acuerdo. Estás casado. Debí haber respetado eso, y no… presionarte para que me tocaras de esa forma. Yo solo… necesitaba sentirte… sentir algo. Pensé… no sé lo que pensé. Lo siento. No quiero que esta brecha entre nosotros destruya todo lo que teníamos. Por favor. ¿Podemos solo… dejarlo atrás?"

Cuando solo se me quedó mirando impasible, las calientes lágrimas de enojo cayendo por mi rostro fueron suficiente para hacerme querer huir y esconderme. No era fácil decir todo eso, y obviamente a él no podía importarle menos. Fue un doloroso golpe del que necesitaba escapar. Incluso si solo era por un rato, necesitaba de un momento a solas para calmarme, y tratar de recuperar un poco de dignidad por la humillación.

De modo que me puse mis botas, y agarré mi chaqueta. Pocas veces iba sola afuera, pero solo necesitaba unos minutos. Unos pocos minutos que cambiaron absolutamente todo…

"¡Bella, espera!" Edward llamó detrás de mí desde el porche de la cabaña.

"Estoy bien," traté de tranquilizarlo, sin deseos que dijera algo por la culpa, que no tenía intenciones de decir.

"¡No, espera!" Me llamó otra vez, pero solo seguí caminando. Caminé directamente hacia el claro contiguo a la cabaña, pero fue entonces que me di cuenta de algo.

Primero escuché el crujido debajo de mis pies, por lo que instintivamente miré hacia abajo y delicadamente pateé algo de nieve. Entonces lo vi.

"¡Edward!" Lo llamé en pánico.

Corrió hacia la orilla del claro, y levantó su mano. "¡Bella no te muevas! Solo quédate quieta. Estás sobre un lago congelado."

"¡Sí, me di cuenta!" Le grité en respuesta. "¿Por qué no sabía que había un lago justo aquí?"

"La nieve cubrió el hielo. Lo noté hace unos días. Solo se me olvidó decírtelo."

"¡Se te olvidó!" Exclamé con incredulidad. Pero luego escuché el horrible sonido de más crujidos.

"¡No te muevas!" Reiteró fuertemente.

"¿Cómo salgo de aquí?" Grité.

Edward se acercó a mí despacio, y luego se puso sobre sus manos y rodillas. "Bien, voy hacia ti. Solo… trata de quedarte quieta."

"Si los dos estamos sobre el hielo, seguro se romperá. Déjame solo…"

Di un pequeño paso más hacia Edward, y después escuché el crujido más fuerte hasta ahora, que hizo eco en las montañas como un monstruoso trueno. Pasó tan rápido que ni siquiera sentí que caía, pero definitivamente sentí el momento en que me sumergí en el agua helada.

Honestamente, nunca pensé que experimentaría un dolor físico más grande que cuando Edward atendió por primera vez mi pierna herida, sin embargo, cuando el agua helada me golpeó, de verdad fue como si repentinamente fuera apuñalada por un millón de cuchillos. Cada músculo de mi cuerpo se congeló, y sin importar lo mucho que lo intentara, parecía no poder moverme.

No podía respirar, no podía ver, y no podía moverme. Todo lo que sentía era dolor. Un dolor atroz y paralizante.

No tenía idea cuánto tiempo estuve sumergida, pero sí me di cuenta del momento en que el dolor se detuvo. Después que mi cuerpo se entumeció, y la falta de oxígeno en mi cerebro me hizo sentir desorientada, tuve un momento de pura serenidad. Fue absolutamente hermoso. La oscuridad, el flotar, la ausencia de dolor. Fue surreal en la mejor forma posible.

Pero entonces me sacaron abruptamente de ese estado de dicha, y me arrastraron de vuelta al infierno helado, totalmente en contra de mi voluntad.

Estuve vagamente consciente que suplicaba que me pusieran nuevamente dentro del agua, pero todo lo demás era total oscuridad. Todo fue oscuridad hasta el momento que desperté en la cama, completamente envuelta en el cálido abrazo de Edward. Me tomó varios minutos antes de darme cuenta que los dos estábamos básicamente desnudos.

"Ed-Edward," tartamudeé, sin siquiera darme cuenta que mi boca todavía estaba un tanto congelada.

"Shh. No intentes hablar todavía," me dijo con cariño.

Estaba muy confundida, y tenía muchas preguntas, pero tenía razón. Necesitaba un poco más de tiempo para permitir que mi cuerpo se descongelara antes de que siquiera pudiera pensar de forma coherente. Así que dejé que la inconsciencia me consumiera una vez más.

En algún momento más tarde, finalmente pude sentir los dedos de mis manos y pies, y fue entonces que pude sentir la gloriosa sensación de la piel de Edward sobre la mía. Era tan suave y cálida, y divina, que brevemente pensé que estaba alucinando.

¿Realmente estaba él aquí conmigo?

Nunca dejamos de dormir uno al lado del otro, pero había pasado un tiempo desde que siquiera nos tocáramos al dormir. Que me sostuviera nuevamente, era honestamente la mejor sensación que podía imaginar por el momento.

Ya que todos mis otros sentidos también se estaban descongelando, finalmente sentí que podía hablar otra vez.

"¿Qué pasó?" Murmuré.

Probablemente lo imaginé, pero pude haber jurado que besó mi frente antes de responder.

"Te caíste al lago… o estaque, o lo que demonios sea," murmuró gentilmente. "Estás bien ahora. Estás volviendo a calentarte. No puedo creer que casi te pierdo otra vez."

Lo miré, con la intención de hacer más preguntas sobre el lago congelado en el que me había caído, no obstante, cuando volvió a besar mi frente y susurró lo mucho que lo sentía, olvidé todas mis preguntas y por qué querría disculparse.

Nada más existía en el mundo en esos momentos. No había hielo, ni argumentos, ni la brecha entre nosotros. Ni siquiera había un yermo helado afuera, o un hogar lleno de personas esperándonos a unos cuantos miles de kilómetros de distancia. Era solo él, y era solo yo, y nada más importaba, porque no había nada más.

Ni siquiera estaba segura cómo comenzó, pero de pronto sus labios estaban sobre mí, y los míos en los de él. Quería besar cada centímetro de su cuerpo. Quería tocarlo de todas las formas. Lo quería dentro de mí.

Cuando sus labios viajaron de regreso a los míos, me besó con fuerza. Era el tipo de beso del que solo había leído, el tipo que me hizo olvidar todos los otros besos que había experimentado antes en mi vida. Era dolor y pasión, ira y amor. Todas las emociones en el mundo salieron a relucir en ese beso, y ni siquiera fue posible apartarme o detenerlo en ese momento.

La poca ropa que traíamos puesta, se desprendió como si estuviera hecha de papel mojado. Mientras continuaba besándome, su mano encontró el camino de regreso al lugar que tanta tensión había provocado antes, y continuó dándome el mejor masaje imaginable posible. Pero solo duró unos momentos, porque mi cuerpo ya estaba tenso y listo para mucho más.

Su cuerpo se desplazó sobre el mío, y entonces me penetró lentamente. Sentí como si lo hubiera esperado toda una vida. La evolución, la tensión, el amor. Había crecido de forma tan orgánica, pero quizás habíamos estado demasiado ocupados tratando de sobrevivir para notarlo más pronto. No había forma de negarlo ahora.

A medida que su ritmo se aceleraba, sus labios se apartaron de los míos con un gemido bajo que parecía proceder de lo más profundo de su pecho. Su aliento caliente en mi cuello fue tan embriagador que sentí que perdía el poco control que me quedaba. Con cada estocada, mi fortaleza se debilitaba, y con cada beso, mi control se desvanecía. Me resistí con todo lo que tenía en mi interior, pero terminé cayendo en ese maravilloso estado de combustión que todo lo consumía mucho más pronto de lo que deseaba. Lo sentí en cada centímetro de mi cuerpo. Desde la mismísima cima de mi hormigueante cabeza, hasta las puntas de mis dedos enroscados, mi cuerpo se convulsionó en agonizantes y bellas oleadas de éxtasis.

Tenía que ser la mejor sensación que había experimentado en mi vida. No solo porque había pasado mucho tiempo sintiendo solo frío y dolor, sino porque honestamente no podía recordar experimentar una sensación que fuera totalmente satisfactoria, pero que me dejara anhelando desesperadamente más.

En el momento en que terminó, la deseaba otra vez. Y otra vez. Era un hambre como ninguna otra, y ni siquiera podía imaginar quedar alguna vez satisfecha.

No hablamos mucho esa noche. Yo estaba débil por mi más reciente trauma, pero incluso después que el agotamiento me venció, todavía me rehusé a dejarlo ir. Nuestros cuerpos estaban agotados, sin embargo, eso no nos detuvo de seguir explorándonos el uno al otro a un nivel más íntimo y físico.

Dormimos abrazados el uno al otro, y despertábamos periódicamente durante la noche para besarnos y volver a hacer el amor.

No fue sino hasta la mañana siguiente, después de tener sexo una vez más, que finalmente encontramos nuestras voces.

"Creo que al fin ya estoy caliente," murmuré contra la piel de su hombro. No sé por qué esas fueran las primeras palabras que elegí pronunciar después de habernos conectado a un nivel tan íntimo, pero fue lo primero que se me vino a la mente, así que solo lo dije.

Edward se rio entre dientes. "Gracias a Dios por eso," murmuró. "Realmente creí por un momento que iba a perderte." Se apartó solo lo suficiente para mirarme a los ojos, y luego quitó el cabello de mi rostro con ternura. "Honestamente, no sé qué habría hecho si no hubieras sobrevivido."

"Afortunadamente, no tenemos que averiguarlo," le susurré en respuesta.

Nuevamente acarició mi rostro, y luego se acercó para besar mi frente una vez más.

"Lo siento mucho, Bella," me dijo con gentileza. Ya se había disculpado la noche anterior, pero al parecer todavía no había terminado. "Debí haberte dicho sobre el lago tan pronto como lo noté. Demonios, debí haber notado el maldito lago en el momento que llegamos aquí. Ni siquiera me detuve a pensar por qué había tanto equipo para pescar aquí. Claro que había un maldito lago." Hizo una pausa, tomó una respiración profunda y luego continuó. "Simplemente debí haberte dicho. Debí haberte dicho muchas cosas. Podrías haber muerto porque estaba siendo muy estúpido."

"Te cerraste conmigo," murmuré con mis labios contra su pecho.

"Lo sé. Lo siento mucho," repitió.

"Nunca quise presionarte a hacer algo que no quisieras hacer," agregué en voz baja.

"No lo hiciste," dijo suavemente pero al mismo tiempo con firmeza. Después bufó. "¡Gah! No tienes idea hace cuánto tiempo te he deseado. Lo jodidamente difícil que fue mantener los masajes dirigidos únicamente a tu pierna. Quería tocarte por todas partes. Necesité de cada pizca de autocontrol, y el que recitara mi juramento de médico una y otra vez en mi mente, solo para mantener mi mano restringida a tu herida."

Sonreí al escuchar sus palabras, pero de algún modo me las arreglé para desaparecer la sonrisa de mi rostro. "Entonces… ¿Te distanciaste por… Kate?" Pregunté muy a mi pesar.

"¿Qué?" Preguntó, al parecer genuinamente confundido. "No. Bella, no. Kate… me pidió el divorcio justo antes de que me fuera a Alaska."

"¿Lo hizo?" Pregunté, atónita.

"De hecho, esa fue la razón por la que fui a Alaska. Quería espacio, así que pensé que podría darle eso mientras me quedaba con mi familia en Denali."

"¿Por qué quería el divorcio?" Pregunté, todavía sorprendida por esa revelación.

Suspiró. "Supongo que era algo que se venía venir. Ninguno de nosotros ha sido feliz desde hace tiempo, pero pensé…"

"¿Qué?" Insistí.

"Me criaron creyendo en todo eso de… la santidad del matrimonio. El matrimonio de mis padres sobrevivió la muerte de una hija. Sin duda nuestro matrimonio podría sobrevivir a un poco de sentimientos de tedio entre nosotros. Para bien y para mal, y todo eso. Solo asumí que estábamos pasando por el 'para mal'… un largo tiempo de 'para mal'. Pero aun así, ninguno de nosotros fue infiel, o nada irreconciliable como eso, así que no lo comprendía. Estaba cabreado porque se estaba dando por vencida, y una parte de mí solo supuso que era temporal y ella lo cancelaría."

"¿Pero?" Cuestioné.

"Pero, mientras estaba en Denali, me envió un mensaje de texto para decirme que iba a poner el condominio en venta, y que se reuniría con un abogado."

"Entonces… ¿realmente terminó?"

"Sí, bueno, nunca firmé los papeles o algo así, pero sí. Demonios, a estas alturas probablemente ya haya presentado mi certificado de defunción, anulando nuestro matrimonio de todos modos," dijo con sorprendente humor en su voz.

Sonreí por reflejo como respuesta, pero entonces volví a ponerme seria.

"Entonces, ¿por qué no me dijiste nada de esto antes cuando te pregunté sobre tu esposa?"

"Acabo de decirte por qué. Todavía estaba cabreado por ello. Pero no es como si me hubieses preguntado recientemente. Todavía éramos básicamente extraños cuando preguntaste antes por ella. No tenía deseos de hablar de todo eso en ese momento. Tú estabas hablando de lo genial que es ella, y todo. Solo quise rodar los ojos durante toda la conversación, pero me decidí por intentar cambiar de tema. Si me hubieses preguntado por ella más recientemente, probablemente te habría contado la verdad. Dios sabe que he sido mucho más abierto contigo de lo que era mi intención serlo," se rio otra vez. "No has vuelto a preguntar, y honestamente, no he pensado en ella desde entonces."

"Yo tampoco he pensado mucho en nada o en nadie de mi vida en casa," concordé.

"Este entorno no deja mucho lugar para recuerdos de una vida a la que puede que nunca regresemos," dijo en voz baja.

Me acurruqué más cerca. Saber que en realidad no era una rompehogares definitivamente era un alivio. Sin embargo, nuestra confrontación más reciente todavía me molestaba.

"Edward, si me deseabas, y no te resistías debido a tu matrimonio, ¿por qué has estado tan molesto desde esa noche que me tocaste en la bañera?"

"Nunca fue mi intención que pareciera así," dijo a modo de disculpa. "De hecho, creí que lo estaba ocultando bien. No fue sino hasta que empezaste a disculparte por todo que me di cuenta del trabajo de mierda que había estado haciendo al ocultar mi amargura por ello."

"¿Amargura?" Pregunté perpleja.

"Es solo que… No entiendes, tú eres… tan frustrante."

"¿Qué?" Pregunté, ofendiéndome por sus palabras.

"No, no de esa forma. Me refiero a que, tú eres increíble. Eres esta persona… fuerte, luchadora y asombrosa, pero sin importar lo mucho que te deseara, sabía… y aún sé que es un hecho… que yo simplemente… no soy así. Yo…" Sacudió su cabeza. "Soy un pesimista, y un aguafiestas, y… Kate literalmente me dijo que consumí su vida… no quería hacerte eso a ti, Bella. Mereces algo mucho mejor que alguien que simplemente extinga ese increíble fuego dentro de ti. Y después que perdí todo el autocontrol y te toqué de esa forma, estaba muy enojado conmigo mismo. Nunca fue contigo. Realmente lamento que pensaras que estaba enojado contigo… Simplemente es muy frustrante para mí saber que nunca podría ser bueno para ti. Desearía serlo. Desearía saber cómo liberarme de toda esta… amargura dentro de mí."

Levanté mi mano y acaricié su rostro cubierto de barba. "Pero te has liberado de mucha… o al menos lo hiciste antes que te sumieras en esa depresión tuya. Incluso me contaste sobre tu hermana. ¿No dijiste que normalmente no hablabas sobre ella?"

Se me quedó mirando por un largo rato, y entonces dejó caer su cabeza de modo que descansara sobre la mía. "Es solo que no deseo nunca arrastrarte conmigo de la forma en que parezco haberlo hecho con todos los demás que he conocido."

Sabía que se llevaría tiempo convencerlo sobre algo que estaba tan profundamente arraigado en su interior, así que decidí que lo mejor era intentar simplificarlo.

"No tienes que preocuparte por mi futuro, o por nadie en tu pasado. Todo lo que en realidad podemos hacer en esta situación es enfocarnos en el aquí y ahora—lo que está justo frente a nosotros en este momento. No quiero o necesito, que me salves de ti. Sé quién eres en el fondo, y eso es todo lo que importa. Solo tenemos que seguir avanzando. Un paso a la vez. No sé cómo, pero superaremos todo esto, y lo haremos juntos," le dije con confianza.

No se vio muy convencido, pero aun así, me sonrió y me besó con ternura en los labios, antes de susurrar "Juntos."

No importaba si verdaderamente creía que podía hacerme feliz o no. Podía tener dudas; todos las teníamos de vez en cuando. Siempre que esas dudas no lo alejaran de mí otra vez, estaba segura que estaríamos bien. Mientras estuviéramos atrapados juntos, sabía que seguiríamos sobreviviendo, y sobreviviríamos, al estar juntos…


Bueno, algunas querían saber qué pensaba Edward, creo que es más que claro. Y por dónde empezamos…mmm… Kate, tal parece que como se imaginaban, no es un impedimento. Le pidió el divorcio después de todo, tal vez como dijo Edward ya presentó el certificado de defunción para anular su matrimonio, ¿o no? Bueno, eso lo sabremos cuando y si son encontrados. De lo que sí estamos seguros es que su matrimonio no iba muy bien, pero qué lástima que solo se lo achacara a Edward, haciéndole creer que fue por su culpa que su matrimonio no funcionó, cuando la verdad normalmente es cuestión de dos. Ahora el pobre Edward piensa que no puede hacer feliz a nadie, que no puede hacer feliz a Bella, esperemos que ella le demuestre lo contrario, y vaya que se lo ha tomado de tarea jejejeje, ¡y lo que les falta! ¿Y qué opinan ustedes de este desenvolvimiento en la trama? Como siempre, me encantaría saber qué piensan y estaré esperando ansiosa sus reviews para ello y claro, así podremos leer más pronto el siguiente ;)

Muchas gracias a quienes dejaron su review en el capítulo anterior: Marme, Vianey Cullen, Edith, Freedom2604, bbluelilas, Leah De Call, NarMaVeg, GZarandon, ClaryFlynn98, Ali-Lu Kuran Hale, Cinti77, JANETH A SANDOVAL, Pameva, myaenriquez02, mercchu, mrs puff, glow0718, kaja0507, somas, Lizdayanna, bealnum, saraipineda44, alejandra1987, roseemetal, Maryluna, Lectora de Fics, miop, Adyel, MajoRed, Car Cullen Stewart Pattinson, Manligrez, xelatwi, rjnavajas, Smedina, calia19, Kriss21, Tata XOXO, Mafer, lauritacullenswan, Lady Grigori, Say's, Mv1824, Sully YM, Brenda Cullenn, EriCastelo, Liz Vidal, Wenday 14, tulgarita, lagie, Isis Janet, Adriu, dana masen cullen, Nanny Swan, arrobale, Pam Malfoy Black, EmilyChase, y algunos anónimos. Saludos y nos leemos en el próximo, que espero que sea muy pronto.