Los personajes de Candy Candy pertenecen a sus autoras Mizuki e Igarashi. Esta historia es de mi autoría como todas las que he escrito y lo hago sin fines de lucro, solo por entretención.
CAPITULO 14
En busca de Candy
Albert en menos de una hora averiguó en que hotel se estaba quedando la actriz Karen Kless, de inmediato se dirigió aquel lugar para hablar con ella.
—William, que sorpresa tenerte por aquí –le dijo ella con una sonrisa coqueta.
—¿Dónde está mi esposa?
—¡Tú esposa!
—Sí, sé que te viste con Candy, para decirle quizás que mentiras.
—Yo –dijo Karen haciéndose la tonta.
—Si tu…así que dime, ¿dónde está la mujer que amo?
—No lo sé…
—Si lo sabes…ella no ha parecido y tampoco responde mis llamadas, así que dime que le hiciste.
—¡William estas insinuando que maté a tu esposa!
—De ti me esperaría cualquier cosa –replicó Albert tomándola por el brazo.
—Jajajaja, no soy ninguna acecina, cariño.
—Entonces, ¿qué le dijiste a mi esposa?
Karen se soltó de él.
—Está bien, le dije que estoy esperando un hijo tuyo.
Albert la miró negando con la cabeza.
—¡Estás loca! ¿cómo pudiste inventar algo así?
—Tenía que encontrar una buena mentira, para que tu querida Candy creyera que sigues siendo el mismo canalla que años atrás la abandonó dejándola embarazada -le admitió en tono de burla.
—¿Y se puede saber cómo te enteraste de esa historia? –le preguntó Albert intrigado.
Karen se quedó en silencio, ya que no podía decir que Terry le había contado aquella historia.
—Eso que importa, lo que debería importarte es que tu esposa ahora si se va querer divorciar de ti.
—Eso no pasara por que tú le dirás la verdad.
—No lo are….
—Si lo aras, porque o si no te destruyo Karen Kless –la amenazo Albert –. Ahora voy a buscar a mi esposa y si algo malo le ha pasado te va pesar.
…
Cuando Albert se fue de la recamará de Karen, esta tomó su móvil e hiso una llamada.
—Terry…
—Karen, estaba esperando tu llamada. ¿Como te fue con Candy?
—Muy bien, esa tonta creyó todo lo que le dije. Ahora William anda como loco buscándola.
—¿Se puede saber que le hiciste?
—Yo no le echo nada a esa estúpida…solo le dije que estaba esperando un hijo de William. ¿Pensé que estaba contigo?
—No ha venido a verme. ¡Karen si algo malo le pasó a Candy, la vas a pagar muy caro!
—Terry, no te atrevas amenazarme, no olvides que tú también estas involucrado en esto. Ahora te dejo, tengo mucho sueño y quiero dormir –le dijo Karen apagando su móvil.
—Mi amor, espero que nada malo te haya pasado, porque eso jamás me lo perdonaría –dijo Terry sintiendo su corazón afligido, por la mujer que amaba.
…
Esa noche Albert se la pasó buscando a su esposa hasta la madrugada. A la mañana siguiente, muy angustiado por no encontrar a la mujer que amaba, se fue a su mansión para contarle a su tía y sobrino Anthony lo que estaba pasando.
—Pobre Candy, ojalá que aparezca pronto –dijo Anthony con preocupación.
—¿Quizás con quien está esa muchacha? –comentó Elroy con indiferencia.
—Tía, ¿cómo puedes decir eso? –la regañó Albert –. ¡No te das cuenta lo angustiado que estoy!
—Lo siento querido sobrino…
—Pero hay que dar parte a la policía –propuso Anthony.
—Lo hice y de inmediato comenzaron a buscarla. Bueno voy a subir a darme un baño y después seguiré buscando a Candy –dijo Albert subiendo a su recámara.
—Espero que aparezca pronto. Yo me voy a la universidad, pero cualquiera cosa que necesites tío me llamas -dijo el joven marchándose.
…
Al llegar a la universidad Anthony participó de su primera clase y después se junto con su novia Elisa para platicar. Había tomado la decisión de terminar con ella de una vez, estaba enamorado de Dorothy e iba ser todo para estar con ella.
—Mi amor, que te parece si en la noche vamos a bailar –le dijo Elisa que estaba tomando una gaseosa.
—Elisa, hay algo muy importante que tengo que hablar contigo –le dijo serio.
—Dime...
—Elisa, tú sabes que en el último tiempo nuestra relación no está funcionando. Así que es mejor que terminemos.
Elisa lo miró con sus ojos muy abiertos.
—Anthony, ¿estas terminando conmigo?
—Si…es lo mejor para los dos.
—¡Para ti será lo mejor! –le gritó alterada –. ¡No voy a dejar que me dejes!
—Elisa, entiende que no tiene sentido que sigamos juntos. ¡Yo ya no te amo!
—Te enamoraste de otra, ¿verdad?
—Elisa…
—¿Dímelo te gusta otra chica?
—Si…estoy enamorado de otra chica –admitió Anthony.
—¿Quién es esa estúpida? –le preguntó furiosa -. ¿Es alguien de la universidad?
—No. Tú no la conoces…
—¡Te exijo a que me digas su nombre!
—No lo are –replicó Anthony –. Es mejor que me vaya.
—Si…vete, pero así –le dijo Elisa tirándole la gaseosa.
—¿Que has hecho, Elisa? –le reclamó Anthony mirándose derramada en su camisa.
—Para que veas que conmigo no se juega. Voy averiguar quién es esa estúpida y cuando la conozca le are pagar que me haya robado tu amor –le dijo Elisa con palabras amenazadora.
…
Minutos después Anthony llegaba al hospital donde estaba trabajando Dorothy, muy preocupada también por la desaparición de su mejor amiga. Cuando vio a Anthony se lanzó a sus brazos a llorar.
—¡Oh Anthony tengo tanto miedo que algo malo le haya pasado a Candy!
—Tranquila Dorothy, hay que tener fe que ella aparecerá.
—¿Dónde puede estar…?
—¿Quién sabe?, solo hay que esperar que la policía la encuentre –le dijo Anthony acariciándole el cabello –. Dorothy hay algo que tengo que contarte.
—¿Que…?
—Ya terminé con Elisa…
Dorothy se apartó de él.
—¿En serio?
—Si, ya no somos novios.
—¿Y cómo lo tomó?
—Nada de bien, pero bueno lo importante que ahora podemos estar juntos sin problemas.
Dorothy le sonrió.
—Anthony, te amo –le dijo.
—Yo también te amo. ¿Dorothy quieres ser mi novia?
—Si…quiero ser tu novia –respondió ella dándole un beso en los labios.
—Bueno… ya tengo que regresar a la universidad –le dijo Anthony apartándose de ella –. Pero por la tarde vengo a verte y espero tengamos buenas noticias sobre Candy.
—Si…espero que si –dijo Dorothy pensativa.
…
Terry durmió en toda la noche, pensando que Karen le pudo haber hecho algo malo a Candy. Apenas se levantó fue haberla al hotel donde se estaba quedando, pero cuando llego se llevó la sorpresa que la actriz ya se había marchado.
—¿Está seguro que Karen se fue de viaje? –le preguntó Terry a la recepcionista.
—Si…se fue muy temprano esta mañana–respondió la joven.
—¡Cobarde¡ Después de lo que hiso, ahora huye! Bueno me voy, gracias por la información –le dijo Terry marchándose del hotel, cuando afuera se encontró frente a frente con Albert que venía llegando.
—¿Terry que haces tú aquí? –le preguntó Albert que también venía a ver a Karen.
Terry tragó seco.
—¡William Andrew! –lo nombró.
—No has respondido a mi pregunta. ¿Qué haces en el hotel donde se está ospedando Karen? ¿Acaso la conoces?
—Si, la conozco –confesó Terry.
—¿De dónde conoces a Karen?
—Fue en Nueva York, cuando fui a buscar a Candy, y ella se negó a irse conmigo. Me sentía tan despechado de que ella se hubiera preferido quedarse contigo, que pasé a un bar a beber una copa, fue entonces que conocí a Karen.
Albert lo miró lleno de rabia.
—Ahora entiendo. Tú fuiste cómplice de esa víbora–le gritó tomándolo por la chaqueta para golpearlo.
—Si…fui cómplice de Karen –reconoció Terry -. Nos aliamos para separarlos, Candy no merece a un hombre como tú se te olvida que abandonaste años atrás, dejándola embarazada.
Albert lo soltó, sintiendo los remordimientos de aquello.
—Si, me porte como un miserable con Candy. Pero lo he pagado muy caro al no haber podido estar con mi hija y verla crecer todos estos años. Sin embargo, ahora las cosas han cambiado porque Candy me dio otra oportunidad de poder ser felices junto a nuestra hija. Pero por culpa de las intrigas de Karen y las tuya, estoy perdiendo nuevamente a la mujer que amo.
—Entonces, ¿Candy no ha parecido? –preguntó Terry angustiado.
—¡No y todo por culpa de Karen y tuya! –gritó Albert golpeando a Terry en la cara, botándolo al suelo –. Pero te advierto que si a Candy le paso algo malo Karen y tú se van a arrepentir.
—Karen se fue de Chicago.
—¿Como que se fue?
—La recepcionista me lo acaba de decir.
—¡Maldita! –exclamo Albert –. Se escapó para que no la obligara a decirle la verdad a Candy. Pero tú le dirás la verdad a mi esposa.
—No te preocupes yo lo are, estoy arrepentido de lo que hice –reconoció Terry –. Pero ahora lo importante es que ella aparezca.
—Si tienes razón…tengo que seguir buscando a mi esposa –dijo Albert –. Después arreglare cuentas contigo.
Continuará...
Hola mis lindas chicas
Espero que se encuentren muy bien. Aquí les dejo otro capitulo de este fic, espero que lo difruten y me manden sus lindos cometarios.
Un cariñoso abrazo a cada una de ustedes y mucha bendiciones.
