XXVI
Suspiro
Dentro de un salón de clases, sentada en la sexta banca de la quinta fila se encontraba una de las mejores estudiantes de la escuela: Lucy Heartfilia. Era rubia, de tez blanca, facciones hermosas y de buen porte; pero algo andaba mal, o eso creía su mejor amiga Mirajane al verla desde la lejanía. El rostro de la rubia reflejaba melancolía, como si no estuviera presente, sino a kilómetros y kilómetros de distancia. Mirajsne se acercó a su mejor amiga, quien ni siquiera se percató de su presencia, y luego la rubia dejó salir un largo y prolongado suspiro.
—¿Es tan bueno? —preguntó de momento. Lucy pegó un brinco al escuchar la voz de su mejor amiga tan de cerca.
—Mira, me asustaste.
—¿A caso no me viste llegar? —la rubia negó con la cabeza—. Eres un caso perdido, Lu.
—Lo siento. ¿Qué me preguntaste?
—Que si era tan bueno.
—¿Qué cosa?
—El chico por el que suspiraste —Lucy casi se cae de su asiento al escuchar aquella afirmación. Ella jamás supo de dónde obtuvo Mirando su habilidad para averiguar las cosas antes de que uno las dijera, era como un talento nato.
—¿Cómo sabes que se trata de un chico? —quiso saber Lucy. Mirajane sonrió ligeramente divertida.
—Por favor, Lucy; te conozco desde hace años y sé cuando estás pensando en un chico. ¿Entonces?
—Bueno... —no había motivo por el cual ocultarle más las cosas a su mejor amiga, tarde o temprano lo iba a averiguar. Cediendo ante la insistencia, respondió de forma sincera—, sí, se trata de un chico.
—¿Y ya te lo tiraste?
—¡¡MIRAJANE!! —exclamó la rubia levantándose de golpe de su asiento. Su mejor amiga rompió a carcajadas.
—Sólo te estoy molestando, Lu. Tranquila.
Lucy fulminó a su mejor amiga con la mirada; pero como ella tenía una expresión feliz y despreocupada, Lucy suavizó su expresión y dejó salir una exhalación.
—¿Es lindo? —inquirió la peliblanca.
—...sí, es muy lindo. Siempre me trae regalos o cualquier otro detalle.
—Aww... qué tierno —Lucy agachó la cabeza con las mejillas coloradas—¿Dónde lo conociste?
—Cuando llevé a mi perro Plue al "Vet" —así se refería Lucy al veterinario, pues lo conocía desde hace años—; él llevó a su gato mascota Happy. El minino tenía un peculiar pelaje azúl, y eso le preocupaba, por eso lo llevó ahí. Resulta que el gato es de la raza Exceed, y esos gatos tienen el pelaje de un color primario, es natural.
—¿Y luego?
—Después de salir del Vet, caminamos por todo el parque mientras charlabamos; me invitó un helado doble combinado y luego fuimos a comer algo. Me platicó sobre su llegada aquí, él nació en Magnolia y se mudó por el trabajo de su padre; tiene un hermano llamado Zeref y una hermana de nombre Natsuki, la cual siempre molestan porque sus nombres se parecen. Él se llama Natsu, ¿Entiendes? "Natsu", "Natsu-ki".
—Ajá... —
—Tiene veinte años; practica baloncesto, y es capitán de su equipo; su comida favorita es el pollo habanero; le fascina el capuchino helado; su banda favorita es Caith Shelter, tiene todos sus discos; no le gusta la orilla del pan, siempre se los quita; le quita las semillas a la sandía antes de comérsela; y siente atracción por la actriz Emilia Silverlance... —Lucy miró de reojo a su mejor amiga y la encontró recargada sobre su pupitre con los brazos bajo el mentón, dedicándole una conmovida mirada acompañada de una boba sonrisa—. ¿Qué?
—¿Te das cuenta de lo que estás haciendo? —interrogó Mirajane, Lucy se encogió de hombros—. No dejaste de hablar de aquél chico por más de cinco minutos seguidos. ¡En verdad estás enamorada de él!
—Yo...no... —Lucy no sabía qué responder, y Mirajane se dió cuenta de que había dado en el clavo, así que siguió burlándose de su amiga.
—¡Lucy está enamorada! —le gritó a todos en el salón, luego se levantó de su asiento y siguió gritándolo por todo el pasillo—. ¡Lucy está enamorada!
—¡¡Mirajane, vuelve acá!! —le gritó Lucy, para después correr detrás de ella.
Y así, como niñas de primaria, corrieron por toda la escuela: Mirajane burlándose de su amiga perdidamente enamorada, y Lucy tratando de alcanzarla para que dejara de gritar. Lo que no sabían era que aquél chico las miraba al fondo del pasillo, después sonrió.
—¿Qué ocurre? —le preguntó un chico de cabellera naranja.
—Unas chicas estaban corriendo por los pasillos —respondió con total naturalidad. El chico de pelo naranja se encogió de hombros.
— Las mujeres están locas.
—¡Jaja! No, no todas. Algunas son muy lindas.
—¿Ah, sí? ¿Como quién?
—Ja, es un secreto.
FINALE.
